Ch.9: Sin olvidarse de lo que hay atrás.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
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- "Ah, ah, ah" -
Respiraba pesadamente, este era uno de los mejores combates que he tenido desde que llegue a esta dimensión, la High orc era muy buena... pero no fue suficiente.
Me acerque al derrotada, y muy lastimada, cerda mayor, aún estaba consciente pero muy debilitada para hablar de manera correcta. Una misión era una misión, aun llevaba mi espada de plasma, me preparaba para dar la estocada final.
- "¡TIA!" - Grito una voz infantil, mire que a un costado mío salió corriendo una pequeña niña orco con un pequeño vestido de piel de piel de jabalí. Se coloco enfrente mostrando la cara más amenazante que sus facciones infantiles le podían dejar hacer y me gruño.
- "¡Malacka, no!" - Exclamaron los padres de la menor, se les había escurrido de entre sus brazos, mire de reojo hacia donde estaban ellos, no estaban solos, había muchas parejas con sus respectivas hijas.
Todos me miraban con miedo... miradas que he visto antes, pero las suyas eran diferentes... me... dolían.
- "¡No dejare que lastimes a mi tía!" - La pequeña orca tenía valor, incluso más que algunos de los miembros de su tribu. Mis labios se torcieron y mi mirada se endureció, la niña en cambio comenzó a llorar mientras mantenía su misma cara.
- "Malacka... d-déjame" - La líder intento empujar a la menor, sacarla de ahí, protegerla, pero sus fuerzas no le daban
Cerré mis ojos unos segundos, cosa que no era notoria por el hecho de llevar mascara, ¿por qué me dolían esas miradas?
¿Por qué sentía que no podía tragar?...
Por qué...
Porque me recordaban a la guerra, a las madres buscando a sus hijos entre los muertos en combate y los escombros, a los padres desangrándose como su nación, a los hijos e hijas vendados, llorando por las explosiones, por la metralla, por la sangre que caía de las manos de los monstruos, de monstruos con cascos y ropas verdes, y palos que sacaban chispas.
Levante mi arma ante la mirada aterrada de ellas y todos los presentes.
Mi misión...
M-mi misión...
¿Qué era mi misión?, era...
Era... exterminar, era eso todo... había otra cosa...
Deje caer mi espada mientras veía a mis victimas apretar los ojos.
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Robin Relish se consideraba una persona bastante relajada, casi no había ninguna cosa que lo pusiera total y completamente preocupado, pero hoy, después de esta misión no podía evitar que sus ojos siempre volvieran a ver a su novia en la cama...
Había recibido la explosión de lo que sea que le había arrojado esa orca, tenía miedo de lo que le fuera a pasar, podía ser desde veneno hasta algún tipo de maldición, el médico de la aldea había dicho que tuvo bastante suerte, que la explosión apenas y la toco, pero no sabía que problemas pudiera acarrear el haber sido tocada por ese humo morado.
Solo quedaba esperar a que despertara, por lo que ahora podía únicamente sostener su mano, la mano más suave que había tocado en toda su vida, muchos decían que ella tenía las palmas más duras y ásperas, pero no era así, eran femeninas y dulces a su manera.
Recordó cuando se tomaron las manos por primera vez hace casi 10 años, sintió en ese momento la calidez de los dedos entrelazándose, cuando sus ojos inocentes vieron el uno al otro, él supo en ese momento que había encontrado a la mujer con la que se casaría, todo era perfecto...
Bueno, si no contamos con que fue el día en que Lescatie fue tomado, por suerte para ellos no estaban directamente en la ciudad sino en uno de los pueblos cercanos cuando escaparon, pero eso no evito que las consecuencias de la invasión llegaran hasta ellos, el hermano mayor de Jocosa había sido tomado por una heroína convertida en una espada maldita.
- "Estas muy preocupado por ella" -
- "Ah" - Robin se sobresaltó y solo pudo decir eso. La voz de una anciana lo saco de sus pensamientos.
- "Perdona, no quise asustarte" - Hablo casi susurrando la esposa del médico en el marco de la puerta de la habitación, una mujer de 60 años, con un vestido azul largo con mangas abultadas y una túnica verde encima de su cansada espalda, con una mirada dulce detrás de sus lentes de cristal redondo, tenía el cabello casi en su totalidad gris. - "Es solo que me trajiste buenos recuerdos... tú la amas, ¿verdad?" -
Robin no pudo evitar sonrojarse, la amaba más que a nada, eran una pareja oficial, pero sentía que las palabras, los besos y el tomarse de las manos no era suficiente para transmitir todo el amor que sentía por ella, incluso ahora sabía que no podría expresar todas sus emociones...
- "Si... la amo... mucho" - Incluso con lo que había dicho, Robin sentía que su corazón quería desbordar en amor, sus mejillas se volvieron aún más rojas.
- "Oh, vaya, sí que estas rojo" - Menciono la honorable señora con gracia, se le formo una sonrisa mientras se dirigía a una silla que se encontraba cerca de ambos aventureros. - "Me recuerdan a mí y a mi esposo cuando éramos jóvenes, él era fuerte y decidido, pero le costaba demostrar sus emociones con libertad, y ahí estaba yo, una jovencita frágil que no podía evitar soltar una mirada soñadora cada vez que lo veía cuando curaba a las personas del pueblo" -
El arquero presto atención a la señora, eso sonaba tanto como ellos, bueno, a ellos con los sexos invertidos. Pero hubo algo que le llamo la atención...
- "Pues yo lo vi muy expresivo antes" - Cuando llegaron al pueblo, el primero en saludarlos fue el médico del lugar, incluso los abrazo y agradeció la presencia de ellos.
- "Oh, eso~, pasamos mucho tiempo juntos, el eventualmente tomo parte de mi~" - La esposa soltó un suspiro mientras sonreía. - "Algo que aprendí con los años es que incluso si mi querido no muestra sus emociones eso no quiere decir que no las tenga, el trabajo muy duro para poder expresarse de esa manera" -
Robin comprendió al instante lo que le quiso decir, el entendía el miedo de que tu pareja no sienta lo mismo que tú, pero él sabía que Jocosa lo amaba con todo su corazón, lo sabía y lo sentía con cada vez que chocaban sus dedos.
¡TOC, TOC!
Alguien estaba tocando la puerta frontal de la casa, cosa que llamo la atención de la esposa del médico.
- "Discúlpame, voy a ver quién es..." - dijo finalmente la amable señora mientras caminaba hacia la puerta, aparentemente la persona que estaba detrás de la puerta se comenzó a poner más desesperada por que volvió a tocar con más fuerza.
¡TOC, TOC, TOC!
- "Ya voy, no se preocupe" -
Robin volvió a ver a su amor, de seguro la persona que estaba afuera no era algo importante, por lo que ahora lo debía esperar a Colt...
- {¡Mierda!, se supone que Colt debió llegar desde hace rato} – Pensó Robin sin fijarse que la señora ya estaba abriendo la puerta, para después soltar un grito a lo que había detrás.
- "¡AHHHHHHHHHHHHHH!, ¡SANTA DIOSA!" - Grito antes de retirarse corriendo como si hubiera visto a la mismísima Druella. Robin volteo a ver.
En la entrada estaba Bullet, pero con su chaqueta cubierta de sangre y bastante destrozada en el área de las mangas.
- "Em, disculpe, no tiene un lugar donde pueda limpiar mi ropa y bañarme" - Hablo el pistolero desde la entrada con la esperanza de que alguien lo escuchara, vio con más detenimiento el interior de la casa y logro divisar a Robin. - "¡Ah!, acá estas, pensé que te colocarían en una de las otras habitaciones y no en la que está frente a la entrada" -
En ese momento Robin hablo.
- "Diablos Bullet, ¿Qué te paso?" - Hablo con consternación, ligeramente preocupado por el bienestar de su compañero de aventuras, casi su amigo.
- "Ah, ¿esto? …" - Dijo señalando su vestimenta con un dedo mientras avanzaba hacia dentro de la habitación. - "No es nada, no es sangre mía, te lo aseguro" -
- "Entonces, eso quiere decir que, ¿lograste acabar con todos los monstruos?" - Pregunto el arquero sin poder contenerse, pregunto por qué no podía creer que había acabado con más de 40 monstruos el solo y no porque sintiera un poco de placer al oír el funesto destino de los que dañaron a Jocosa, bueno, tal vez un poco en lo segundo.
Después recordó lo que hizo con un grupo de arpías, se le hizo más creíble.
Bullet se quedó callado unos segundos, hasta que finalmente respondió.
- "Si, claro, tarde más porque estaba quemando la tribu y evitando que se extendiera las flamas por el bosque" - Menciono de manera simple mientras buscaba una cosa entre sus ropas, para después continuar. - "Y por qué estaba consiguiendo pruebas de que terminamos la misión, mira" -
Le lanzo una bolsa de cuero cerrada por una soga de fibra vegetal, era del tamaño de dos puños. Comenzó a jalar el cordón y vio lo que tenía dentro...
Eran orejas de cerdo, mejor dicho, de orco.
Era una vista algo perturbadora para Robin, el cual cerro rápidamente la bolsa mientras le llegaba una ligera gana de vomitar, él ya había hecho esto antes, el recoger muestras de una misión completada, pero siempre le daba asco.
- "Y dime, ¿Cómo esta Jocosa?" - Pregunto de la nada el monstruo verde.
- "Esta bien, solo requiere descanso, pero no saben que causara el humo por lo que hay que esperar a que despierte, bueno, es lo que me dijo el médico" - dijo Robin de manera cansada.
- "Bueno, creo que ahora solo falta esperar" - Menciono Colt mientras se sentaba en una de las sillas cercanas a la mesa, sin importarle manchar el mueble con sangre.
Al poco tiempo llego nuevamente la esposa del médico, ahora con el médico, pidiendo "amablemente" a Bullet que se saliera del lugar pues estaba manchando el piso y la casa con sangre y otros jugos internos.
Conforme pasaron los minutos sentía el sueño comenzaba a conquistar a Robin, el cual recostó su cabeza en la cama al lado de su amada y dejo que el mundo de los sueños lo confortara.
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Miraba mis manos cubiertas de sangre, y mi espada clava en el suelo, y enfrente la pequeña niña, Malacka creo que así se llama, y a la High orc que ella llamaba tía. Vivas, pero al menos en el caso de la niña, temblando.
No podía lastimarlas, esas miradas dolían, me recordaban a tiempos oscuros, me hacían sentir vergüenza...
Podía recordar el fuego y las balas atravesando gente, los estómagos y entrañas visibles, los cráneos reventados, las extremidades torcidas, los niños temerosos y con ojos llorosos como los que tenían las hijas de estos mamonos.
Recordé la matanza de arpías que hice cuando llegué acá, la sensación de euforia al acabar con esos pájaros super desarrollados y la posterior sensación de culpa al ver a esa joven llorando...
Se lo que hacen, lo sé perfectamente bien, sé que provocan mucho mal con las cosas que practican, la violación no se debería tomar a la ligera y debe ser castigada, pero ver esas familias juntas, aterradas... me rompía el corazón.
¿Cuál era mi misión?
Su naturaleza, su maldita naturaleza, he oído que sus comportamientos son debido a los influjos de la reina demonio, es entonces, la culpa es de ella...
Mi misión era eliminar... y...
La culpa es de esa perra, entonces este es el fin, mi objetivo máximo, asegurarme de cambiar a todos los monstruos.
Mi misión era eliminar o ahuyentar a los monstruos...
Entonces debo eliminar a los que hacen que los monstruos, no, los mamono, se comporten así.
Acerque mis manos a la debilitada líder de los orcos, para la niña pareció ser un intento de acabarla con mi agarre por lo que cerró los ojos temiendo lo peor. Pobre, pobre niña, espero que me perdones por lo que he hecho.
Levante a la líder con ambos brazos, ella habría los ojos ligeramente y me veía a la máscara, sonrojada, pero débil para hacer algo. La niña se veía sorprendida y vio como llevaba cargando a su tía hasta el grupo de familias mamono aterradas, decidió seguirme.
Me pare en frente, y les entregue a la mamono herida, podía sentir como su mano no quería dejar de tocar mi ropa, ¿Qué le pasaba?
- "¡Escuchen bien!" - Exclame lo suficientemente fuerte para hacer que se sobresaltaran. - "Quiero que se larguen de aquí ahora mismo, estas tierras están bajo mi protección, les estoy dando esto como una oportunidad de que salgan de aquí con vida" -
Las personas no se movieron...
- "¡DIJE QUE LARGO!" - Grite haciendo que finalmente reaccionaran, los esposos agarrando a sus hijas, y las esposas haciéndose cargo de su líder. Recogían lo que podían, y se iban... casi no había nadie más que Malacka y sus padres.
- "Niña" - Hable casi susurrando, pero la niña me escucho y me volteo a ver. - "Felicidades, eres el primer monstruo de estas tierras que me ha derrotado, mantén esa personalidad que tienes, te servirá el resto de tu vida" -
Mientras ella procesaba lo que le dije, sus padres la tomaron de la mano y se la llevaron lejos.
Vi lo que quedaba de las cabañas y los cadáveres, genere un cuchillo y corte orejas mientras pedía disculpas a las pobres almas, después genere un lanzallamas y queme lo que quedaba de las casas...
Vi los jirones de las mangas en mi chaqueta, se había roto bastante, ahora, tal vez tenga que conseguir más ropa o una armadura.
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Deje de pensar es eso, y continúe limpiando mi chaqueta en el rio cercano. Me seguía doliendo.
Acabe y la coloque encima de unas rocas, después procedí a limpiar mi cara en las aguas frías, pero extrañamente reconfortantes.
Me sentía mal, sentía que ya no era humano, me sentía lejano, la sangre siempre había recorrido mis manos...
¿Por qué ahora me sentí así?, maldigo el sentido de moralidad tan extraño que hay en esta dimensión, es porque siento que estoy en el lado equivocado de la historia y lo peor es que tampoco veo como una buena alianza a los monstruos.
Por ahora solo tenía que esperar a ver qué pasaba, y prepárame para defender o atacar en caso de ser necesario, o como decía un viejo amigo:
- "Siempre saca tus armas hacia adelante, pero no olvides lo que hay atrás." -
