Ch.10: Pistolero.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
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Estaba cansando, la noche había sido una mierda pues había estado durmiendo en una silla en el cuarto donde tenían a Jocosa, en una esquina de la habitación.
Fue difícil hacer que los ancianos aceptaran que entrara otra vez, pero les demostré que no podía manchar más los muebles con sangre, y por suerte me dejaron solo con esta silla
Y vaya que era incomoda...
Tal vez eran las 6 o las 7 de la mañana en estos momentos, Robin estaba en la misma posición con la que se durmió, al menos él tenía un lugar donde recostar la cabeza, suertudo...
Utilizar en exceso mi poder me cansa demasiado, y debo admitir que el combate de ayer me debilito bastante.
Bueno, en cuanto a mis sueños, no fue nada especial, la misma chica caballero de belleza inigualable, pero ahora también estaban otras siluetas a su alrededor, todas mujeres de cuerpos hermosos, ella estaba feliz mientras corría en un valle de flores, había margaritas, petunias, rosas, etc.
Incluso las siluetas corrían conmigo, tenía la sensación de que las había visto antes, pero no recordaba el cuándo y el dónde las he visto...
Podrían ser gente que vi de reojo o tal vez eran visiones de mi vida antes de estar viviendo en las calles, antes del experimento...
Cada sueño es fantástico, era una mirada a un mundo onírico que me gustaría visitar en persona y no por la ventana de mi mente. Claro, sin olvidar besar a cada una, no puedo creer que me estoy enamorando de personas posiblemente imaginarias.
- "Uhhh" - Oí un gemido, dirigí mi vista hacia la cama, y pude ver como Jocosa se retorcía debajo de las sábanas.
- "Hey, Robin, despierta" - Le susurre a Robin, de seguro el desea ser el primero en ver como se recupera Cherro, es su novia después de todo.
El arquero comenzó a espabilar, mientras se frotaba los ojos con su mano derecha... y, mientras lo hacía, intento levantarse lo que llevo a que hiciera un movimiento brusco.
¡CRACK!
- "Uhh, eso debió doler" - Decía esto mientras mi cara se contraía por imaginarme el dolor, claro, debajo de mi mascara. ¿Me creerían si les digo que nunca les he mostrado mi cara a mis compañeros?
Además, puede que no lo parezca, pero soy realmente viejo y comprendo el dolor de espalda. Mas de 500 años no son precisamente nada...
Espero que se acostumbre, habrá más como esos en las décadas siguientes...
La cara de Robin, en cambio, formo una mueca con los ojos entrecruzados y con la boca manteniendo el aire, evitando que grite de dolor.
- "Ay... mi espalda" - Fue lo único que atino a decir a la vez que llevo su mano al área lumbar. Me volteo a ver con molestia. - "¿Qué quieres?" -
Yo solo le señale hacia la cama, específicamente hacia la persona acostada y que ahora parecía estar a punto de despertarse.
Cuando Relish volteo, su mueca de dolor fue ocupada por una de sorpresa para finalmente ser vencida y suplantada por una de esperanza. Ah, ojalá tener un amor como ese y no ser como el típico rarito de internet que está enamorado de una chica inexistente e imaginaria...
Bueno, la chica de mi sueño no es como eso, solo es una chica que solo conozco cuando estoy dormido, con la cual siento un enorme apego y...
Ok, tal vez si sea como eso...
Pero regresando con los tortolitos, Robin estaba esperando con ansias a que despertara, estuvo a punto de acercar su mano a su frente cuando la misma Jocosa sostuvo su palma con fuerza, y sujetándolo con esa misma mano lo jalo con ella, o más bien... debajo de ella.
- "Mmmm, cariño, tienes un aroma delicioso" - Dijo de manera seductora la, ahora recuperada, espadachina de nuestro grupo. Estaba oliendo el cabello de su amado, para posteriormente lamerle el cuello, eso último es lo que al menos supongo que estaba pasando por las reacciones de mi compañero.
Yo estaba sin palabras...
Podía ver como Robin estaba incomodo, sudado... y sonrojado.
Tenía los ojos y la boca más abiertos que nunca, pero estoy seguro de que Robin lo había notado a pesar de la máscara ya que me estaba observado desde su posición.
Lo mire de regreso, y después mire a Jocosa, estoy seguro de que Robin también hizo eso mismo...
Cosa que se repitió como unas 9 veces más...
No podía creerlo, la estoica Jocosa, la furiosa Cherro, estaba comportándose de una manera... tan cariñosa.
Fue en ese instante que recordé algunas cosas que me dijo Cross hace bastante tiempo, sobre la energía que soltaban los monstruos, esa energía que podía contaminar a otros seres, en ese momento creía que los convertía en criaturas malignas, pero ahora con todo lo que se... eso quiere decir que...
Oh, no...
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La luz se escurría por las cortinas de una habitación, con una cama enorme cubierta de seda morada con detalles dorados, entre la seda se hallaba Wilmarina, la que alguna vez fue la heroína más fuerte, ahora una súcubo, que ahora se encontraba soñando con Elt en un campo... con Elt besándola, con Elt abrazándola, con Elt diciendo... "Te amo" …
Ella sabía que tenía a su hombre al lado, o al menos eso era lo que ella creía, ella pensaba que sostenía su torso suave con sus brazos sin darse cuenta de que era una almohada, ella creía que sentía el calor que generaba su cuerpo, pero no era más que la calidez de la tela.
Que terrible es la mente, dando falsas esperanzas y mentiras que aparentan verdad, nadie en el mundo comprende esto es su totalidad y es por esto que nadie toma en serio al enemigo que es nuestra percepción de lo real.
Imagina, que algún día exista alguien cuyos deseos y pensamientos determinen lo que es real y lo que no lo es, sería el inicio verdadero del miedo a la psique humana.
Para Wilmarina, su realidad era forjada por su deseo y su necesidad de amor, del amor de Elt, amor que lamentablemente no podía conseguir y que volvía como alucinaciones muy reales...
Ahora en su sueño, en un campo de flores eterno corría con ella, su amor, aquel que la llamaba Mary.
Ella en su alegría avanzo, tenia de plan pararse enfrente suyo, chocar y caer rodando por el jardín abrazados...
Y así lo hizo, pero hubo algo que no pasaba, el choque...
Elt estaba parado enfrente de ella a pocos milímetros de que su pecho chocara con el del otro, viéndola con melancolía y el corazón roto.
- "Mary, te amo... pero..." - Esa última palabra helo el corazón de la súcubo, un "pero" mataba más el romance. Elt se calló antes de continuar. - "Amor mío, nos vemos" -
- "¿Elt?, ¿A qué te refieres?" - Dijo Wilmarina mientras intentaba procesar lo que escucho.
Su esposo sonrió.
- "Es un hasta vernos de nuevo, Mary" - Dijo finalmente antes de voltearse e irse en la dirección contraria. Wilmarina estaba congelada, incapaz de entender su alrededor, sentía como todo giraba y se deformaba.
- "No..." - Susurraba mientras sentía algo creciendo en su pecho, era desagradable y hacía que le doliera el corazón, eran celos y furia. Decidió correr hacia el Elt de sus sueños, sentía sus manos cerrarse. - "No, no, ¡no!, no puedes" -
Derribo a Elt le hizo que girara para que así pudieran verse el uno al otro en el piso, casi como si fuera una acción automática llevo sus labios a su cara en un vano intento de hacerlo reaccionar...
Mientras su amado solo sonreía a la vez que se hundía en el suelo, increíblemente Wilmarina también se estaba hundiendo con el.
- "Amor... ¿Por qué?" - La voz quebrada de la súcubo. - "¿Por qué?... ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué?" -
Elt solo pudo decir...
- "Nos vemos... Mary" - Cuando finalizo de decir eso, su piel comenzó a pudrirse hasta los huesos. Cada cartílago, cada fibra muscular era reducido a nada, a materia de sueños...
Puede que Wilmarina en ese momento estuviera besándolo, pero sin que ella lo supiera en su mente subconsciente estaba el deseo de atraparlo, de encerrarlo, de esclavizarlo, de evitar que se separa de ella. Ya lo había perdido antes, no dejara que lo haga de nuevo.
Ella no pudo soportar ver a su querido Elt desaparecer, incluso sabiendo que eso era un sueño.
Sintió algo intentando salir de su garganta, no era ni liquido ni sólido, no sabía que era, pero lamentablemente su temblorosa boca no era rival contra lo que intentaba escapar de sus labios...
Y entonces lo libero...
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- "¡ELT NO!" - Resonó por toda la habitación. Wilmarina se abrazó mientras se sentaba en la cama.
Estaba sintiendo esa sensación que juraba que nunca sentiría nuevamente, la soledad, miro a su alrededor esperando encontrar a alguien...
No había ningún alma en el lugar, solo ella, la cama, las cortinas y las sábanas de seda. Miro a su lado esperando encontrarse con Elt, pero esto solo llevo a que su corazón se congelara por segunda vez desde que inicio el día, no había nadie.
Elt la amaba, de eso ella estaba segura ¿cierto?, ¿por qué se iría?, será acaso, ¿Qué la odia?, ¿Qué nunca la amo?, ¿podría ser una nueva técnica sexual en la que uno tiene que llenar a su pareja de sensaciones negativas?
En caso de ser esto último se sentía muy jodida, ahora tenía una misión en mente.
Encontrar a Elt...
Ella casi daba un salto antes de comenzar a revolver de manera violenta sus sabanas de seda, de seda draconiana, esa seda que se daba a parejas de turistas enamorados. O al menos eso es lo que dijo Druella.
Se levanto y se dirigió a abrir la puerta de su cuarto, incluso si llevaba solo su ropa interior, tenía que salir de ahí, todo le recordaba a Elt. Casi llevo su mano a pomo de la puerta, hasta que sonó que alguien estaba tocando del otro lado.
Wilmarina no lo pensó y abrió la puerta con rapidez, esperando encontrarse con su amado, esperaba abrazarlo y después gritarle por abandonarla así...
Pero en la vida nada es perfecto, y nada sale como queremos...
Del otro lado estaban sus amigas, con sonrisas falsas que ella no logro identificar en el momento. Ellas sentían culpa.
- "¡Wilmarina!, ¡qué bien que ya estas despiertan!" - Dijo Sasha Fullmoon, la sacerdotisa oscura, mientras la abrazaba. Había un poco de tristeza en su voz.
La mente de la súcubo por un momento se olvidó de su intención inicial de buscar a Elt.
- "¡Chicas!, ¿Qué hacen aquí?" - Fue lo único que pudo decir, se le hacía tan extraño verlas en Salvarision sin avisar antes, incluso era raro verlas a todas juntas...
- "Pues... pues queremos... ehh, pasar el tiempo contigo, ya casi es la década desde que aceptamos la verdad de la diosa caída" - Dijo con nerviosismo Mersé Dascaros, la echidna. A ella le costaba procesar lo que estaban a punto de hacer.
El nerviosismo fue notado por todas, las que sabían de la misión de Druella no pudieron más que mentalmente llevarse la palma a la frente, no pudiendo soportar la sensación de que lo había arruinado.
En cambio, Wilmarina solo pensó que el nerviosismo era por ser la encargada de la seguridad de la festividad que se acercaba, y no ayudaban los rumores de ese héroe de la orden, ese que llamaban el monstruo verde, ella por supuesto no creía en esos cuentos y en caso de ser real, no existe persona o héroe con la capacidad de acabar con ellas, eran simplemente demasiado fuertes. Tenía que calmarla, aunque se le hacía raro que Mersé, de todas ellas, sea la más nerviosa por esas cosas.
- "Entiendo, estas nerviosa por la defensa de Lescatie... y no ayudan en nada esos rumores" - Dijo finalmente Wilmarina, sus amigas no podían creer que ella se creyera esa excusa de mierda. Ella recordó algo importante. - "Pero lo siento si no estoy tan cerca de ustedes, tengo que buscar a Elt n-no lo encuentro en mi cuarto y-y tengo que buscarlo" -
Ante lo dicho, la cara de los demás miembros de la orden se endureció, era por su bien, no era bueno quedarse con una obsesión hacia alguien que tal vez estuviera muerto, incluso si era hipócrita de su parte ya que ellas no lo podían olvidar.
Les dolía que ella hablara a la nada como si fuera el amor de su vida, tenían que salvarla, y si esto era la única cura... entonces tenían que tomarla.
Todo por el bien de ella.
- "Oye, que suerte, lo... lo acabamos de ver, dijo que iría a las bodegas donde tienen el vino" - Menciono Mimil Miltie, la bruja de 22 años era inteligente, si tenían que tener una cuartada entonces tendrían que utilizar la obsesión como punto a favor.
Que mejor que un lugar solitario, donde ellas estén seguras de que nadie las interrumpa.
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La luz caliente, agradable y.… divina.
En cielo celeste, se alzaban pilares de mármol blanco con adornos de oro y plata, el piso era del mismo mármol que las columnas y estaba lleno de formas geométricas que formaban imágenes de ángeles, dioses y caballeros.
En el centro de esa maravilla similar al Partenón de atenea se alzaba una mesa de piedra con una enorme bola de cristal, y a su lado estaban la diosa principal acompañada de una ángel y una valquiria.
La diosa era una belleza de cabello corto rubio y con ojos azules, solo llevaba encima tela blanca que tenía una abertura que pasaba en medio de su pecho y que era sostenido por 3 lazos dorados que evitaban que se abriera. Tenía dos enormes alas emplumadas saliendo de su espalda media.
- "No puedo creerlo" - Exclamo la diosa. - "¡¿Por qué sintió compasión por un monstruo?!" -
Ella estaba furiosa con su "arma" divina, no sabía en que se había equivocado, se suponía que no tuviera compasión por esos sucios seres de oscuridad, que matara a diestra y siniestra. Incluso las aberraciones que eran las hijas de íncubos y monstruos tenían que morir según su santo mandamiento.
Ella estaba muy confiada en ese entonces, tanto que incluso dejo de vigilarlo cuando vio que estaba convirtiéndose poco a poco en su arma predilecta, e incluso si hubiera querido ver su evolución a un arma digna no podía, tenía que convertir a más humanos en héroes para sus guerras contra la reina demonio.
Incluso estaba segura con que volvería, pues una ley del multiverso dictaba que todo lo perteneciente a una dimensión encontraría la manera de volver a su lugar de origen tarde o temprano.
- "Mi señora, tenga cuidado aún sigue herida" - Hablo la valquiria en un intento de calmarla, lo cual ocurrió de poco en poco.
- "Si mi diosa, aun tienes heridas de tu combate contra la maldita" - Dijo la pequeña acompañante mientras se acercaba a su diosa.
Ella estaba debilitada y herida, había intentado acabar con la señora demonio hace siglos, pero era muy poderosa para ella y no ayudaba en nada que su anterior "arma" estuviera de su lado, ¡Maldito seas, Arthur! ¿En qué se había equivocado nuevamente?
Arthur, ese héroe de mierda, en palabras de la diosa, era uno de sus mayores fracasos de acabar con todas las razas demoniacas, misión que fue heredada a ella por el dios principal anterior y el anterior a ese.
¿Pudo haber sido el mundo donde dejo a su nueva arma?
No, no pudo haber sido eso, lo mando a un mundo con suficiente mala espina y sufrimiento como para congelar y matar cualquier intento de compasión. Se supone que debió estar sufriendo en esa dimensión para volverlo una máquina de matar.
¿Puede ser que estuviera feliz en ese lugar?
Tampoco, ella personalmente se encargó de hacer horribles los primeros años de su as bajo la manga, para que nunca conociera lo que es la confianza hacia una persona.
¿Fue el... amor?
No podría, lo maldijo para que nunca encontrara a su alma gemela en ese mundo, para que su corazón se volviera infértil y árido.
¿Fue su pasado?
Imposible, le borro la memoria para que nunca recordara sus años y amores felices.
- {¿En qué me abre equivocado?} - Se preguntaba la diosa como si fuera un padre que se arrepentía de tener un hijo que eligió una carrera en diseño gráfico, artes o en letras. - {debe haber un método para hacer que el haga exactamente lo que yo quiero, pero ¿cuál?} -
Por la mente de la diosa corrían ideas para controlarlo, podía hacer llegar su voz a su cabeza y aconsejarle las mejores opciones... para ella.
Pero no... cuantos héroes han tenido la misma habilidad solo para ser corrompidos por la energía de la puta final, la diosa caída.
Aun recordaba las esperanzas que tenía con Sasha Fullmoon, pero ella cometió la estupidez de cuidar de esos malditos abortos de úteros impíos y conectar con la diosa caída solo para encontrar la "felicidad".
O lo que ella creía que era la felicidad.
La diosa pensó en aumentar sus emociones para lograr que una simple molestia se volviera una furia asesina imparable, pero no confiaba en esa idea, podía volverse en su contra.
¿En qué más podría pensar?
Talvez podría poseer un cuerpo para poder dirigirlo a la dirección que ella quería...
¡TAP, TAP, TAP!
Comenzaron a oírse pasos de zapatos de suela metálica.
- "Vaya, no me dijeron que la diosa de este mundo fuera deslumbrante" - Hablo una voz madura dejando un ligero eco por cada palabra que pasaba. La diosa paro de pensar a la vez que diría su vista hacia el origen de esas palabras.
- "¡¿Quién es usted?!, ¡Identifíquese!" - Grito la valquiria mientras se posicionaba enfrente de su diosa y desenvainaba su espada.
Frente a ellas estaba un hombre con una camisa negra de manga larga debajo de un traje tuxedo completo de color blanco y con una cara tan brillante que no podían ver las facciones de la misma, era casi como ver al sol directamente, pero sin que lastimara los ojos. Tenía guantes de cuero negro.
- "oh, perdonen mi intromisión, es solo que no pude evitar platicar y ligar con una lindura como la que está ahí" - El hombre con cara de brillo señalo a la diosa mientras esta quedaba sin palabras. ¿Quién era este sujeto, y como es que ella, la diosa de la luz no pudo detectar el momento en que entro en sus dominios?
Comenzó a avanzar hacia la diosa a paso lento y despreocupado.
- "¡¿Quién demonios te crees que eres para hablar así a tu señora?!" - Dijo la Valquiria mientras se lanzaba hacia el intruso.
Pero en cuanto lo hizo el brillo creció, y su objetivo ya no estaba ahí. La Valquiria se encontraba confundida.
- {¿Qué paso?} - Repetía en su mente mientras miraba hacia todas direcciones. La pequeña chica alada soltó un grito y la valquiria volteo a ver a su diosa.
La pequeña se había desmayado, y frente a ella, flotando, se encontraba el hombre brillante. Voló hacia el con todas sus fuerzas, pero extrañamente se sentía cansada, y casi al instante cayo en el piso, durmiendo.
- "Y dime, lindura, ¿Qué te trae tan molesta?" - Él estaba acostado en el aire, encima de la bola de cristal, señalando a la diosa principal. - "¿es acaso... un arma la que te tiene con el temperamento de mil demonios?" -
- "¿C-como sabes eso?" - Pregunto la diosa sorprendida. - "¿Qué es lo que quieres acá?" -
- "Solo lo adivine" - Lo decía de manera socarrona. Dejo de flotar y comenzó a caminar alrededor de la diosa, era alto, muy alto. - "Lindura de amplios pechos, yo también estoy molesto con un arma y la estoy buscando, y creo que podríamos llegar a un acuerdo..." -
La diosa estaba aterrada, nunca había visto a una creatura igual a esta en todos sus siglos como diosa, ni aquí, ni en otras dimensiones y ni en otros dioses del multiverso. Pero ahí estaba este hombre, o lo que sea, derrotando a sus sirvientas y ofreciéndole un acuerdo entre ambos, ¡¿quién se creía que era?!
- "Vamos, será divertido" - El hombre dijo, y sin que ella se diera cuenta la mano del intruso la tenía por el cuello, ahorcándola y alzándola hasta llegar frente a frente. - "Me ayudaras a encontrar al arma que estoy buscando" -
A la diosa de la luz le dolía respirar mientras sentía la palma cerrarse en su piel. Después de lo que pareció una eternidad el hombre la soltó, y ella cayo al piso sin fuerzas.
- "¡Ah, ah, ah!... y-y... ¿q-que es lo que das a cambio?" - La diosa respiraba con dificultad. El hombre soltó una pequeña carcajada.
- "Yo y toda mi raza te ayudaremos a cumplir tu objetivo, hermosa... algo me dice que tu arma no funciona como debería, nosotros podemos ser mil veces mejores" - Dijo mientras se agachaba y la miraba a los ojos y con un dedo le alzaba el mentón. - "Y, ¿Qué dices?, ¿trato o no trato?" -
La diosa estuvo callada un minuto entero, nunca había sentido el miedo como el que este sujeto le provocaba, su aura era enorme, sentía que se expandía hasta los confines de toda la tierra sagrada, llenando a cada habitante de un terror inexplicable.
- "Y-yo... y-yo..." - La verdadera líder de toda la orden no pudo evitar un calor recorriendo por todo su cuerpo, de su zona intima a sus mejillas, pasando por su pecho. Se armó de valor. - "No... no te permitiré actuar a tus anchas en mis dominios" -
- "¡Oh!, bueno, que se le va a hacer~" - Dijo el hombre mientras se paraba completamente y comenzaba a alejarse a paso lento. - "Pero en caso de que cambies de opinión solo tienes que decir mi nombre 3 veces y atenderé a su ayuda, hermosa mujer" -
La diosa no sabía que hacer, había reunido suficiente fuerza para ser firme, pero en el fondo de mente sabía que su nueva "arma" fallaba y que no era mala idea depender de fuerzas exteriores.
- "¿Y cuál es tu nombre, hombre que brilla?" - Cuando la diosa termino de preguntar el hombre solo volteo ligeramente en su dirección, la diosa principal no podía ver su cara, pero juraría que le estaba sonriendo.
- "Mi nombre es..." -
Mientras más se alejaba, más se iba desvaneciendo. La diosa por alguna razón se sentía ansiosa por saber su nombre, no comprendía el por qué, la había lastimado, pero aun así sentía ese calor en las mejillas.
- "Godshine" - Fue lo único que ella pudo oír antes de que el sujeto desapareciera.
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Hace unas horas que habíamos salido del pueblo de Zorzal, era medio día, el sol en su punto máximo me decía eso.
Estaba dirigiendo el carruaje, los caballos eran bastante más mansos que los que recuerdo haber montado hace 400 años, bueno, debería estar dirigiéndome hacia la capital de la orden, pero ahora tenía la misión personal de ir a un manantial bendecido por la diosa. ¿Por qué? La respuesta es muy graciosa, es...
- "Vamos, Robin, cariño~ solo quiero algo de diversión, así que ¿por qué no mejor me desatas?" - Eso fue lo que decía Jocosa en la parte trasera del carruaje detrás de unas cortinas, ¿por qué no se calla? Ha estado mencionando lo mismo desde hace horas.
Eso...
- "Oye Bullet, ¿Enserio era tan necesario atarla así?, me daña verla de esa manera" - Robin estaba preocupada por ella, era de esperarse. - "Entiendo que es necesario que no se mueva, pero era necesario que fuera atada con mucha fuerza, creo que le está faltando circulación en sus muñecas..." -
- "Ahh, te recuerdo que ella es la espachina de nuestro equipo, es muy fuerte y está contaminada con mana de monstruo" - Suspire, entendía la preocupación que tenía por ella, lo seguiré diciendo, es su novia después de todo, pero enserio el cabron era molesto cuando lo quería, era la quinta o sexta vez que me preguntaba. Tuvimos suerte, la cantidad de mana que recibió fue mínima, suficiente para pervertir su personalidad, pero no para convertirla en un monstruo - "Además, no falta mucho para llegar al manantial, la mojamos con sus aguas benditas y después la soltamos, ¿Qué te parece?" -
- "Si tú lo dices" - Dijo el arquero mientras bajaba su cabeza, derrotado. - "oye, ¿no te preocupa que ella se ponga agresiva contigo?" -
- "¿De qué hablas?, ella solo se comporta así contigo" - Dije mientras paraba a los caballos y ponía mi mano en la cortina. - "Observa" -
- "¡¿Qué demonios haces aquí mirón?!, necesito ver a mi Robin, ¡muéstrame a mi Robin!, ¡AHORA!" - Ella gritaba desde dentro del carruaje, había abierto las cortinas que estaban de mi lado, solo mostrando mi mascara.
Procedí a abrir la cortina del lado de Robin. Casi al instante la cara de Jocosa se relajó completamente y mostraba una sonrisa boba, tan alejado a lo que era la Jocosa original.
- "¡Oh! ~ Robin, amorcito, desátame y podremos pasar un momento a solas, contigo metiéndome tu gran y viril..." - Cerré las cortinas. No quería oír lo que fuera a decir después...
- "Ves, te lo dije" - Mientras esto ocurría no pude evitar sentir un poco de envidia y orgullo, nunca tuve una pareja ni humana, ni "maravilla", y ya sentía que mis años estaban cobrando factura en ese aspecto... rayos. - "Enserio, ella te ama" -
Con eso último, se formó una sonrisa en la cara del arquero, me pregunto si esa era la misma cara que puse cuando me enamoré por primera vez, lo más seguro es que sí.
Recordé nuevamente lo que paso con la tribu de orcos, esa mirada de miedo en los niños, siempre he querido ser un héroe, no como la idea que tienen acá en este mundo, sino realmente alguien que ayudaba a los necesitados y que defendía a los que no tenían la posibilidad de atacar...
Lamentablemente, desde que obtuve estos poderes hace mucho tiempo, solo he sentido que me utilizan... como si fuera un arma de algún tipo, esto hacía que mi sueño se alejara cada vez mas de mí.
No los culpo, el proyecto que me dio estas habilidades no fue precisamente para convertirme en un salvador, más bien en una especie de super soldado, yo y otros 9 imbéciles, la primera generación de muchas más que con el tiempo destruirían a sus creadores.
Fantástico, ¿no?
Por suerte me gane un apodo cuando estaba en la milicia, uno que se alejaba, uno alejado a el "Bullet" con el que me clasificaron durante el proyecto o el "Colt" que fue como me conocieron esos imbéciles traidores a la humanidad...
El pistolero, yo soy el pistolero, aquel cuya presencia aterra a todo lo vivo. Y que nunca ha tenido una novia duradera... mierda...
+++ (((Reviews))) +++
Guest: Gracias por ser mi primer review en esta historia, es en serio.
Sobre tu pregunta, bueno, hubo familias y niños que no intentaron atacarlo, sino que estaban protegiéndose y eso trajo recuerdos de ciertas cosas (que se explicaran a detalle más adelante), en capítulos pasados es cierto que hubo falta de compasión ante muchas chicas monstruo, pero eso fue porque lo atacaban primero, o creía que eran seres malignos (como en los primeros episodios) o mencionaban cosas sobre capturarlo y violarlo.
En la versión de AO3 y Wattpad estará incluida un dibujo mío de Godshine.
Y a partir de este punto voy a tardar a actualizar mucho por cuestiones de la escuela, a lo máximo un capítulo por mes.
