Ch.11: Creo que estas perdido.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
-:::::-
En el castillo de Lescatie, en el fondo más olvidado de unas escaleras de caracol ocultas tras una pared cercana a la habitación del trono y conectando con una extensa variedad de túneles de escape que se extendían por toda la ciudad, había un lugar repudiado.
Con piedras sucias, mohosas, paredes cuyas esquinas están cubiertas de telarañas polvorientas, había un olor tan característico a rancio y descompuesto que revolvía el estómago. Este era el hedor de las mazmorras, pocos que lo aguantaban, recordaban la influencia que la orden tuvo, ese grupo de fanáticos religiosos corrupto y desdeñable que causo mucha infelicidad en esas tierras...
Por esto, y que ya no había realmente personas que fueran castigadas de esta manera, ya que ahora solo se utilizaban los métodos de una buena sesión de humillación publica o de sexo duro, es que las mazmorras quedaron en desuso total...
Lamentablemente este olor y lugar era el que tenían que aguantar las que alguna vez fueron las heroínas más importantes de Lescatie antes de que cayera, la orden oscura de la flor gélida.
Pero ahora estaba ocurriendo una situación muy particular, las heroínas se encuentran en una de las muchas celdas, estaban colocando grilletes a las manos cansadas y pálidas de Wilmarina Noscrim, la que debería ser la líder de las otras.
- "¿Por-r.… que?" - Es lo único que se oyó decir a Wilmarina mientras recobraba la conciencia, ella podía ver como colocaban la última argolla de hierro en su muñeca, sentía como la presión del metal contra su piel cortaban un poco el flujo de sangre y dejaban marca en su blanca dermis. En su mente había ligeros destellos de Elt sonriendo, también se formó la idea, la idea de que sus "amigas" intentaban separarlo de su amado, eso era, ellas tenían celos de lo que tenían entre ellos y planeaban quedarse con él.
Nadie de las presentes contesto a la pregunta...
- {Perdóname...} - Por la mente de Francisca la culpa la comía, sentía ganas de vomitar, no por el lugar donde se encontraban sino por el hecho de encerrar a su amiga, ¡demonios!, ella casi la amaba de la misma manera que al recuerdo de Elt, estaba segura de que las demás pensaban de la misma manera que ella.
- {¿por qué tuvimos que llegar a esto?} - Sasha, la sacerdotisa bajo la mirada, la belleza de cabellos verdes no podía evitar sentir que defraudo a todos, incluso a la diosa caída, por no poder lograr dar la "felicidad" a las personas que ella quería. Era infeliz y era una hipócrita, todas extrañaban a su pequeño Elt, incluido ella, y lo único que las diferenciaba de Wilmarina era que pensaba que lo tenía a su lado siempre, en una realidad extraña donde el nunca desapareció...
- {No teníamos de otra} – Mersé ya se sentía como una traidora, fue una compañera cercana a la súcubo cuando eran heroínas en nombre de la diosa principal, ella conocía del gusto que tenía Mary por Elt pero eso no evito que ella también cayera en esa trampa llamada "amor", estaba resignada, si esto prometía curarla de su locura entonces no habría mayor problema, pero ella sentía que había algo mal, algo que no la dejaba de incomodar...
- {¿Esto es lo correcto?} - Mimil, muy acorde a su inteligencia y memoria espectacular, se preguntaba sobre las implicaciones filosóficas y morales de lo que estaban haciendo, ¿era correcto hacer sufrir a alguien para su bien? Ella no creía eso, incluso estaba segura de que su "hermano mayor" Elt de estar presente estaría en contra de esto, pero era Druella la que ordenaba y ellas eran débiles para siquiera hacerle frente.
- {hay que hacer esto rápido...} - Primera, la hibrida se consideraba una de las mayores rivales de Wilmarina por el amor de Elt, se arrepentía de muchas cosas, de gritarle a su amado cuando ella no entendía lo que sentía por él, de no decirle sus sentimientos desde antes, y ahora, sentía como si se estuviera arrepintiendo de lo que estaban haciendo, fueron rivales, no enemigos y ella sabía de la importancia que tenía Wilmarina para Elt cuando estaba con ellas. Esta chica era la que más creía en que esto pudiera curarla, ver a otros pretendientes, ya que, si eso pasaba significaría que ella también podría seguir adelante, sin Elt...
Cada un avanzo hasta la puerta de la mazmorra, se aseguraban de que las antorchas y los candelabros de flama mágica estuvieran funcionando, pero entonces...
- "Y-ya sé por qué hacen esto..." - Hablo la frágil voz de la súcubo, alzaba un poco la voz a cada palabra que salía de su boca. - "Ustedes... malditas, como se atreven, quieren a Elt solo para ustedes, ¡¿verdad?!" -
La furia que estaba presente en la voz de Wilmarina era enorme, jalaba las cadenas de sus manos con fuerza intentando romperlas, cosa que temieron las presentes en el calabozo por un momento, hacía mucha fuerza tratando de romperla mientras soltaba maldiciones a diestra y siniestra.
No podía, no puede o podrá romperlas, la misma Druella pensó que la ex heroína intentaría escapar, por lo que coloco un hechizo que hacía a los grilletes indestructibles, tenía que asegurarse que sanara por las buenas o por las malas.
Las maldiciones que soltaba estaban dirigidas a sus examigas, sentía un calor desconocido que surgía de su pecho, no era como el calor que surgía de su entrepierna y útero, no, era un fuego que la molestaba y que la hacía ver rojo, con ganas de ahorcar a cualquiera que se pusiera enfrente, cosa que iba en contra de la naturaleza de todos los demás mamonos.
Y siguió maldiciendo...
Y maldiciendo...
Maldiciendo...
Esto, por supuesto que comenzó a causar un efecto similar en las demás, no era tan grande la ira, pero si sentían que estaban a punto de desbordar, casi como una taza siendo llenada hasta el tope.
- "¡Wilmarina!" - Se escucho un grito, las demás voltearon a ver el origen, e increíblemente era la reina Roper, Francisca. - "¡Por la diosa caída!, ¡CALLATE!" -
Era un arranque de ira tan poco común de ver con la Roper, que todos, incluso la prisionera, quedaron callados.
- "Sabes por qué estas a-aquí, ¡¿lo sabes?!" - La voz fuerte de la princesa se oía más quebrada, algunas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos rojos. - "Wilmarina... E-elt nunca... N-nunca fue encontrado, el que tu vez... no existe" -
Con esas simples palabras, el mundo de Wilmarina se derrumbó, el corazón dio un paro momentáneo, su cabello se tensó por un momento, dejo de respirar por un rato y su mirada se perdió por unos segundos.
¿Qué decía esta idiota?, fue lo que pensó la súcubo por unos momentos, ¿Cómo podría ser eso cierto?, Elt es tan real como el sol o la luna, como las sábanas de su cama, tan real como ella...
Pero en el fondo comenzaba a unir puntos, las miradas raras de la gente cuando la veían salir junto a Elt, el cómo se vestía de manera rápida en un abrir y cerrar de ojos, de la necesidad de masturbarse después de cada encuentro que tenían...
No, su Elt debe estar por ahí, atado en una cama que no es la suya, gritando y exigiendo ver a Wilmarina.
- "No, no, ¡no!, ¡NO!, ¡eso no es posible!" - Decía mientras se arrodillaba, derrotada, con los ojos abiertos y perdidos. - "¡No!, ¡no!, es una mentira, ¡es una maldita mentira!" -
Las demás se preguntaban si eso fue lo correcto.
-:::::-
- "¡Mierda!" - Dijo un adolorido Bullet mientras tocaba su mejilla cubierta por su mascara, Jocosa se ha pasado con un golpe que le había dado en la mejilla. - {Ni siquiera la high orc me había golpeado tan fuerte, de hecho, no creo que ninguna "maravilla" me hubiera golpeado de esa manera antes.} -
Por fin habían llegado al gremio temprano en la mañana, las puertas se alzaban por frente a ellos, Bullet se encontraba enfrente de sus compañeros. El viaje de regreso a la capital había sido sencillo, pareciera como si todos los monstruos hubieran huido, ¿será gracias a los orcos Bullet asusto?
- "Enserio Jocosa, te pasaste un poco" - Dijo el arquero mientras atravesaba la puerta del edificio, él tenía su brazo entrelazado con el de la salvaje que tenía por novia. - "Gracias a Bullet es que pudimos completar la misión" -
- "Eso lo sé" - Incluso la voz calmada de Jocosa se oía molesta. - "Pero no es mi culpa, el comenzó a burlarse de mi" -
- {Bueno, en eso si soy culpable} – Pensó el pistolero. El primer golpe que había recibido fue por arrojarla de manera brusca al manantial sagrado, y el resto fue por hacer chistes de su comportamiento con Robin.
Habían avanzado hasta llegar al mostrador donde una linda recepcionista de cabello castaño los recibió, esta vestía una camisa blanca junto a un corsé de cuero y una falda café, al menos por lo que llego a ver desde el otro lado. Bullet podía decir que tenía 25 o 27 años aproximadamente.
- "¡Oh!, hola, ¿Qué se les ofrece?" - Hablaba la chica con una voz dulce mientras esperaba la respuesta de los aventureros frente a ella, los cuales se le hacían bastante conocidos, de seguro los vio cuando tomaron una misión del tablón.
Bullet dejo caer una bolsa que tenía un mal olor enfrente de la chica, y a su vez mostraba el papel de la misión que habían tomado.
Ante esto, la joven no pudo más que abrir los ojos lo más que podía, solo estos tres habían acabado con una tribu de orcos. Al poco dirigió su mirada a la bolsa apestosa y comenzó a abrirla con cuidado...
- "¡Ahh!" - La castaña soltó un gritillo cuando vio lo que contenía la bolsa, eran las orejas cercenadas de orcos, el olor a la carne podrida era bastante repulsivo.
- "Esta es la prueba de que lo hemos completado" - El pistolero hablo finalmente.
La recepcionista miro nuevamente hacia el enmascarado, sintiendo la mirada penetrante que este le daba, tenía miedo de esos cristales rojos como el fuego del infierno y esa mascara de tela negra tan oscura como la boca del lobo. Ella solo asintió con su cabeza y comenzó a buscar la cantidad de dinero que tenía por recompensa la misión.
Bullet en cambio estaba centrado en la cara de la recepcionista, la había visto antes pero nunca se había percatado de lo hermosa que era...
- {Oye, es bastante linda...} - Es lo único que pensaba, hasta que se dio cuenta de su propio comportamiento. - {¡Rayos!, estoy pasando mucho tiempo con Jocosa y Robin, no creo necesitar de una relación, ¿verdad?... ¡¿verdad?!} -
La castaña volvió con una enorme bolsa de monedas, estaba nerviosa, Colt no sabía porque, esta dejo caer el pesado saco en el mostrador frente a ellos.
- "Acá esta... son 18,000 monedas" - La mirada atónita de Robin y la de ligera sorpresa de Jocosa se hicieron presentes. Bullet agarro la bolsa, y la comenzó a pesar en su mano.
- "ahh, así que es este tanto..." - El pistolero susurro mientras abría el saco y analizaba el contenido, disfrutaba el sonido provocado por las monedas chocando una con otra. - "¡Muchas gracias, señorita!" -
Los tres se retiraron y se fueron a sentar en una sección cercana al comedor, una vez que todos estaban uno frente al otro, la tensión crecía entre ellos, claro, hasta que... el pistolero comenzó a reír.
- "¡JA, JA!, esto es fantástico" - El monstruo verde estaba feliz, era una más que buena cantidad de dinero, él podía imaginarse todas las armas que compraría o las reparaciones hacia su chaqueta.
- "Ya puedo imaginar lo que podría comprar" - El arquero dijo mientras abrazaba su caraj, él pensaba en las nuevas cuerdas para su arco de hueso, en cotas de malla para su defensa, y en flechas de distintos efectos que podría comprar, incluso pensó en enviar parte de su dinero a sus amigos en Wellspie.
- "Por fin una buena cama" - Dijo finalmente Jocosa, tener una buena habitación, y un buen lugar donde dormir y soñar con Robin eran parte de las necesidades que tenía la espadachina. También pensó en una mejor espada y armadura, y quien sabe, tal vez un escudo.
- "¡Ja!, Robin, ¿estás seguro de que el manantial le quito lo pervertida?" - Bullet dijo riendo antes de que su sonrisa se borrara de la cara. - "Dije eso en voz alta, ¿verdad?" -
- "Si" - fue lo único que oyó decir a su amigo antes de voltear y ver como algo se acercaba peligrosamente a su cara...
¡Zas!
- "¡OUCH!" -
-:::::-
Había pasado un rato desde que nos fuimos del gremio, una parte importante es siempre mejorar el equipo, y ahí estaba yo, viendo mi reflejo en el espejo que tenían en la armería...
Mi mirada se centró en mis manos, tenía guanteletes y brazales plateados que tenían relieves de hojas de laurel ligeramente dorados, debajo de estos y por todo el torso tenía una cota de malla.
En mis pies no hubo mucho cambio, aun llevaba mis botas de metal y mi pantalón de mezclilla, solo que ahora llevaba unas grebas hasta las rodillas.
Dirigí mi vista a mi torso cubierto por una placa de metal, debajo estaba la cota de malla y por debajo de esta aún tenía mi camisa blanca. Es muy incómodo llevar algo metálico sin llevar nada de tela primero.
Cubierto por mi chaqueta verde, que sorprendentemente aún se encontraba un poco holgada a pesar de las placas de metal y la cota que llevaba debajo, esta ropa era casi como mi identidad y no la iba a dejar de lado, aunque claro, también la lleve a parchear y eso se podía notar por los pedazos de cuero costurados en el área de las mangas.
- "Oye, ¿en serio estas utilizando tu mascara debajo del casco?" - Dirigí mi vista hacia Robin, era cierto, debajo de mi yelmo estereotipado de caballero con todo y plumas rojas estaba mi mascara cuyos cristales rojos se observaban detrás de la visera, o al menos eso es lo que recuerdo de mi reflejo.
- "¿Y?, ¿eso que tiene de malo?, solo estoy cumpliendo con la necesidad masculina de utilizar armadura" - Le respondí mientras me llevaba la mano a la ventalla del casco, donde creía que estaba la barbilla, modifiqué un poco mi voz para que sonara más profunda. El arquero solo soltó una exhalación y mostro una mirada derrotada.
Robin llevaba una cota de malla de cuerpo completo con un pequeño peto y coderas metálicas, y con correas, bolsas, guantes y botas de cuero endurecido. Había mejorado su arco, no solo las cuerdas eran más brillantes que antes o que sus flechas eran más grandes y con distintas puntas, sino que también la misma arma se encontraba en mejor estado y le habían agregado algunas cosas más como unas púas de hueso incluyendo un sistema mejorado de disparo.
- "Eso no tiene sentido, solo estas reduciendo tu campo de visión al llevar todo eso en la cabeza" - Hablo Cherro, la cual llevaba una armadura realmente pesada, de hombreras enormes con adornos de águilas, un peto enorme y abultado con el relieve de cabeza de león en medio que terminaba en una falda de malla, con guanteletes, manoplas, grebas y escarpe de placas que cubrían todas sus extremidades, y para finalizar un yelmo que incrustado una imagen de una cruz...
Pensaría que es un hombre de no ser por la voz de Jocosa...
- "Claro, lo dice la que compro una armadura que restringe el movimiento..." - Dije, ganándome una mirada molesta de la espachina.
- "Pues perdóname, no es como si quisiera ser una carga para el equipo" - La espadachina bajo la cabeza con lo último, su mirada había cambiado a una mueca de decepción. - "Detesto ser vulnerable" -
- "Jocosa..." - Dijo Robin mientras la abrazaba, o al menos lo intentaba debido a lo abultado de la armadura.
Los efectos de la energía demoniaca pueden ser curados mediante agua bendita mientras sea en cantidades muy pequeñas.
En caso de haber sido una cantidad más grande Jocosa pudo haberse convertido en un monstruo y contaminar a Robin, entonces... yo tendría que... no, no, no sé si podría... como detesto que las personas crezcan en mi cabeza como amigos, por que eventualmente me despediré de ellos...
Tuvimos suerte en esa ocasión y comprendo totalmente sus preocupaciones, he tenido contacto con gente que por ciertas cosas siempre terminaban por contaminarse de cosas ajenas, cosas maliciosas o malditas.
Cosas que te cambiaban por completo y no dejaban nada del anterior tu...
- "Ok, perdón... no pensé que eso te afectara" - Dije finalmente, es cierto ellos eran jóvenes todavía, aun tenían el mundo por delante y por supuesto, ellos quieren vivirla a su manera.
- "No... perdóname, es solo el miedo hablando" - Dijo la espadachina finalmente. - "Entonces, ya es momento de ir a la posada, ¿no?" -
Estuve pensando un rato...
- "Ustedes adelántense, yo voy a explorar la ciudad, desde que llegamos no he tenido el tiempo de ver las iglesias" - Era cierto, soy un fanático de la arquitectura, en especial las estructuras góticas, además tenía que pensar un poco e investigar sobre los monstruos, claro, si es que encuentro algo de información.
Y sin más nos despedimos, ellos se dirigieron hacia la posada, y yo en cambio me dirigí hacia la iglesia central, y tal vez pueda ir después a la biblioteca de la capital. El conocimiento es poder.
-:::::-
Druella, después de casi 10 años se sentía completa y ahora podía disfrutar del reino hedonista que antes había sido Lescatie, estaba feliz...
Estaba tan feliz que en vez de sentarse de la manera recta y formal que acostumbraba se acostó en el mismo trono dejando al aire sus largas piernas, coloco su mano es su barbilla mientras sus labios formaban una sonrisa.
¿Cuáles eran sus razones?, te preguntaras, bueno, tenía a Wilmarina y ahora podía iniciar su tratamiento para quitarle de su cabecita esa plaga llamada Elt, ese sujeto del que todas las miembros de la orden de la flor oscura, y algunas otras, estaban enamoradas... Druella por supuesto no entendía el por qué, por lo que le habían dicho solo se imaginaba a un tipo común y corriente, de cara plana y sin chiste, y sin una habilidad en las espadas particularmente sobresaliente.
Un miserable caballero de la orden promedio, o incluso más bajo que eso.
Pero, bueno, ahora tenia a la ex heroína ahora podía iniciar con la cura, de ser posible la dejaría morirse de hambre cada vez que mencione a su amigo de la infancia, incluso tendría que mandar a un incubo sin pareja para que la haga suya cada vez que le grite que Elt existe, en su mente maquiavélica se formulaban mil y una maneras de hacer que ella, la ex heroína, se comporte como una mamono normal.
Claro, las demás heroínas deben de estar horrorizadas de sus métodos, pero por supuesto, nadie dijo que ellas debían enterrase de lo que planea hacer.
Ellas solo deben pensar que Druella solo estará platicando con Wilmarina para hacerle ver que su amado no existe, sería muy malo si se llegasen a enterar, y especialmente si es en días cercanos al aniversario de la caída de Lescatie...
Un aniversario... una fiesta... una orgia...
- "¡Guardias!, traigan a mis mensajeros... y a las comandantes del ejército demoniaco, hay noticias muy buenas que tengo que darles" - Dijo Druella, estaba tan complacida que pensó en una forma de festejarlo, y que mejor que adelantar la fiesta de aniversario de la caída de Lescatie, ya podía imaginarse la felicidad de sus súbditos, además, llamo a sus generales para que estos colocaran parte de su ejército en las fronteras con la capital de la orden, ahora que estaba relajada podría centrarse en eliminar por completo la fe de la diosa principal...
Esa diosa que ha acabado con muchas vidas inocentes de damiselas en busca de su ser amado...
Que mejor que ahora que estaban débiles, y también este enfrentamiento era algo bueno, sus guerreras que no tuvieran pareja ahora podrían conseguirla y follar con esos vírgenes que capturen.
Y todo lo anterior se le ocurrió desde que habían capturado a Wilmarina, ¡¿cómo es que no se le ocurrió antes?!
Pero bien, ahora tenía que encargarse de ese héroe al que llaman "El monstruo verde", un tipo que ha matado a muchas mamono y que había logrado cargarse a grupos grandes en un santiamén...
Pero seamos sinceros, seguía siendo un héroe como los muchos otros que ha derrotado en el pasado, un poco de lujuria, placer y seducción, y con eso ya los tenía en su mano.
Con este "Demonio de las chispas" no sería la excepción...
- {Además, ¿Qué clase de idiota se enfrentaría a una lilim en un lugar repleto de mamonos?} - Pensó finalmente Druella mientras por la puerta principal entraban los mensajeros reales y sus comandantes.
-:::::-
- "¡Maldita sea, soy un idiota!" - Grite a todo pulmón llamando la atención de todos los presentes en la plaza central, joder, había comprado una armadura muy cara con incrustaciones de Oricalco y ahora solo sostenía en mi mano unas... 50 monedas.
No me había fijado en ese pequeño detalle...
Mierda... esto solo me alcanzaría para poder dormir en los establos, ah, tendré que explicarlo con mis compañeros, los cuales fueron más inteligentes y ahorraron una buena cantidad.
Y yo que estaba disfrutando de la arquitectura gótica tardía, bueno, que se le va a hacer...
Comencé a caminar pesadamente hacia la iglesia central de la capital, la Iglesia de todos los héroes, la cual era la única cuyas torres y agujas se alzaban hasta el cielo, casi rascando las nubes, y a la que no había podido ver su interior y que según mucha gente tenía esculturas hermosas de personajes históricos, todos héroes y heroínas de la diosa.
Pase el enorme pórtico de madera de ébano, llegue a un atrio y al vestíbulo misteriosamente vacío, estos tenían múltiples arcos de medio punto junto a pequeñas esculturas de monstruos devorando humanos, y caballeros decapitando demonios.
Vaya, sí que intentaban colocar miedo y esperanza en sus creyentes desde el inicio.
No tarde mucho tiempo en esa área, había decidido pasar a la nave central de la iglesia, la cual era sorprendente, los vitrales más azules que los que había en casa, una bóveda de abanico que tenía imágenes de ángeles y valquirias, y dios, en cada pie de un arco había una estatua de un héroe antiguo, algunos tan antiguos como hace más de mil años o al menos es lo que decían las placas que tenían incrustadas en la base.
Y en el fondo estaba el altar que tenía incrustaciones de...
- "Buenos días, ¿Qué se le ofrece en la casa de la diosa?" - Dijo una pequeña chica que me tomo por sorpresa, tal vez no tenga más de 12 o 13 años, de cabello rubio, ojos azules y una piel exageradamente pálida, tenía el típico traje de sacerdotisa que había visto muchas veces antes entre los aventureros.
Tenía una cara muy tierna, tan tierna que me hacía sentir raro, era casi como ver algo antinatural.
- "Y, bueno, ¿Qué se le ofrece?" - Decía la pequeña mientras me miraba con curiosidad, creo que es porque soy alguien nuevo en el lugar.
- "O-oh, perdóneme, solo estoy viendo la estructura de la iglesia es... muy linda, en verdad" - Le dije a la pequeña sacerdotisa, a la cual se le ilumino la cara por un momento.
- "Claro, esta iglesia es una de las maravillas por las cuales la capital está orgullosa, cada estatua representa a un héroe que dio su vida para acabar con la plaga degenerada de los monstruos" - La pequeña decía con un lenguaje demasiado avanzado para ella. - "Dígame, ¿es usted un aventurero?" -
- "Si, soy un aventurero, ¿por qué la pregunta?" - Mientras preguntaba, la niña tenía una cara alegre.
- "Pues vera, quiero unirme a un grupo para poder ayudar a la diosa en su misión de aniquilar a todos los monstruos" - Contesto la pequeña, me sorprendió la valentía con la que decía eso, los monstruos no eran cualquier cosa. Lamentablemente tenía que ser el adulto responsable...
- "Mira, lo siento, eres muy menor para entrar en nuestro grupo" - Dije con dureza, en cambio la niña hizo un puchero.
- "Oiga, no soy una niña, tengo 28 años" - Dijo la chica enojada, no me esperaba eso... - "por favor déjeme entrar, como sacerdotisa puedo ayudar con hechizo sagrados y bendiciones al equipo" -
Me miro con ojos de perrito golpeado. No por favor... no me hagas esa mirada...
Umm, eso sí tenía que pensarlo, técnicamente era el líder del equipo, pero la opinión de mis compañeros también importa, y, además, ella realmente ofrecía buenas habilidades al grupo.
- "Déjame que lo consulté con mi equipo" - Dije finalmente, a lo que ella puso una cara de esperanza. - "Pero antes, ¿Cuál es tu nombre?" -
- "Aria Ivory" - Solo dijo eso, era un nombre extraño. - "y, ¿Cuál es el suyo?" -
- "Bullet Colt" - Conteste finalmente antes de retirarme.
-:::::-
Ararat, ese era el nombre del pueblo que fue conquistado poco después de Lescatie, no fue por intervención de Druella, es más como una consecuencia de ser muy cercano al lugar. Este, antes de ser transformado en un pueblo de mamonos, era reconocido por sus viñedos, por la gente pobre pero que era muy trabajadora y una producción de leche muy eficiente.
De hecho, este lugar obtuvo el apodo de "Tierra de leche y vino".
Bueno, en la actualidad, esto casi no había cambiado, aun hacían vino, el mejor de la región, aunque claro, era vino demoniaco.
La gente seguía siendo trabajadora, pero ya no eran pobres, el vino demoniaco era más caro y se vendía mejor.
Y en cuanto a su otra producción, la de lácteos, había más cosas que "leche" normal de la que extraían...
Ahora mismo entre las casas de pared blanca y techo de teja, y en las calles empedradas, muchos mamonos se retiraban del lugar, iban desde especies más comunes como Werecat, Werewolf, Súcubos, Arpías, Holstaurs, Orcos y Centauros hasta monstruos que eran raros de ver por la región como Barometz, Alraunes, Familiares, Hellhounds, Magas oscuras, unas cuantas Onis, contadas Cu siths y Cait siths, y una Shoggoth.
Claro, sin olvidar que casi todas estaban acompañadas por su respectivo esposo, y en algunos casos hijas que ambos tenían.
Se preguntarán, ¿a dónde iban?, ¿por qué se estaban yendo?, la respuesta es muy simple, era para ver los festejos de los 10 años de conquista de Lescatie, aún faltaba una semana para ser el día oficial pero su regente Druella había decidido adelantar el festejo, aparentemente ella se sentía de muy buen humor.
Los ultimo grupos estaban saliendo del pequeño pueblo, entre ellos una pareja conformada por una Weresheep y su incubo acompañando a una pequeña arpía negra; y a un lado de ellos había un grupo de orcos, todas con sus esposos e hijas, estaban ayudando a caminar a lo que parecía su líder, una High orc que tenía muchas vendas por el cuerpo.
- "María, en dentro de poco llegaremos a Lescatie" - Decía Selene, la chica oveja mientras acariciaba la cabeza de la pequeña arpía, desde ese "suceso" no era la misma, era obvio. - {¿Quién seguiría siendo la misma persona después de ver sus familiares muertos?} -
- "Si... tía Selene, Lescatie... ¿Es seguro?" - Pregunto María mientras agachaba la cabeza, Selene y su incubo, Frederic, se miraron el uno al otro mientras compartían miradas preocupadas.
- "No te preocupes, ningún héroe intentara atacarnos y menos en Lescatie" - Dijo Frederic intentando subir los ánimos a la chica. Continuo. - "Además, solo un idiota lo intentaría" -
La expresión de la chica se aligero un poco, pero aún se sentía esa sensación de pesar en la cara.
- "Y... ¿Qué pasaría si el monstruo verde es un idiota?" - Pregunto finalmente la arpía. Ciertamente se hallaba más alegre, pensar que alguien que odias es un idiota es bonito...
Sin que se dieran cuenta, eso ultimo había llamado la atención del grupo de orcos.
- "Entonces, nuestra Lilim, Druella, nos defenderá" - Dijeron ambos, se miraron nuevamente antes de comenzar a reírse. La pequeña se encontraba mejor.
- "No te preocupes por eso, además, ¿no crees que es hora de que te consigamos un maridito?" - Hablo la Weresheep, mientras comenzó a acariciar su cabeza con más fuerza, intentando desarreglar su cabello. La arpía se encontraba un poco sonrojada y mostraba una sonrisa, ella agradecía tener unos tíos tan increíbles, a pesar de no ser de sangre.
- "¡Si!, hay que buscar a un chico guapo" - Dijo María, y a la vez que decía esto, la tribu de orcos se acercó a ellos, habían mencionado a ese demonio de las chispas...
- "¡Oigan!" - Fue lo que escucharon Selene, Frederic y María mientras volteaban a ver a l grupo de orcos acercándose, en frente de ellos estaba una High Orc bastante bella, pero con muchas vendas en su torso, brazos y piernas, podían notar como le costaba caminar ya que tenía un ligero cojeo en la pierna derecha. A su lado estaba una niña orco. - "Escuche que mencionaron al demonio de las chispas..." -
- "¿Quien?" - Dijeron al unisonó. La mirada de la High orc mostraba cierta molestia.
- "El monstruo verde" - Fue lo que pudo decir antes de sentir que se caía, a lo que sus subordinadas la sostuvieron hasta que se sintiera mejor, no hacía mucho que había peleado con este héroe y aun le faltaban las fuerzas.
La sensación de calma fue arrebatada de la arpía cuando mencionaron a... "el". Sentía que estaba a punto de llorar.
- "¡Oiga!, ¡¿qué demonios le ocurre?!" - Grito Selene, ella y su pareja estaban molestos. - "¡No se atreva a mencionarlo nuevamente!" -
- "P-perdone, es solo que..." - En ese momento la líder comenzó a sonrojarse. - "Quiero convertirlo en mi chico sumiso" -
Hubo un silencio entre todos los presentes...
- "¿Que?" - Fue lo único que pudo decir Frederic sin poder creer lo que había oído. - "Espera, espera, espera, ¿Te has enfrentado a el?" -
Comenzó a analizarla con la vista, estaba lastimada por varias partes y tenía muchas vendas, eran por un combate.
- "Exacto, me derroto, pero me dejo a mí y a lo poco que quedo de mi tribu escapar" - La líder orco superior decía mientras sostenía una cara soñadora. - "Me dan ganas de enfrentarme nuevamente, derrotarlo y hacer que no piense en otra cosa que mi cuerpo, es el esposo perfecto" -
- "Perdonen a nuestra jefa" - Menciono una chica orco de la tribu. - "Es solo que se golpeó muy fuerte la cabeza y.…" -
- "¡JA, JA, JA!" - Se reía la arpía para sorpresa de sus "tíos".
- "Perdón, ja, ja, es solo que, ja, me recordaste a mi mama" - Era lo que dijo María mientras se quitaba una lagrima con un dedo. Poco a poco comenzaron a avanzar hacia la ciudad de Druella.
Conforme paso el tiempo hasta llegar a Lescatie, se había formado una amistad entre ambos grupos, irónicamente unidos por un humano que consideraban un demonio como los de antaño, cuando estaban los otros reyes demonio.
-:::::-
El lente brillaba con la luz de la luna, era un catalejo desde lo alto de una torre de observación, era de noche, a unos cuantos kilómetros de Mare, una ciudad costera, el pueblo más alejado de Lescatie y que era un pueblo de monstruos. Esta ciudad no podía crecer en población puesto que es la única que tiene el problema de ser atacada muy seguido por la orden.
Pero había algo raro, no se veían monstruos por ninguna parte en el pueblo, o al menos es lo que podía decir Boris de la Rus, el encargado de la vigilancia de territorio enemigo y voyerista en secreto.
Trabajo peligroso, pues estaba muy al descubierto ante monstruos voladores como arpías, Imps, o incluso Grifos. No es como si queje de esto...
- "Y dígame, ¿Hay algún cambio en el frente, soldado?" - Pregunto el general a cargo de la sección, Sir Richard Dickson, conocido como Dick Dickson, un hombre poco recto en sus principios, pero misterioso que escondía una enorme atracción por los monstruos. - "O, ¿estas perdido en la vista como siempre?" -
- "No es eso mi lord, creo que los monstruos se retiraron de Mare" – Eso llamo la atención de Richard.
- "¿Está seguro de eso?" - Pregunto Dick.
- "Estoy seguro de eso señor, no hay luces prendidas y hay cero movimientos en las calles" - Contesto Boris mientras seguía viendo las calles empedradas con el lente. - "Es extraño, ¿Qué los habrá hecho retirarse?" -
- "¿Eso importa?" - Mientras decía esto saco un papel de su cinturón con múltiples compartimentos. - "Bueno, hay que avisar a los cuarteles centrales en la capital, con suerte nos dejaran adelantar la invasión hacia el resto de los pueblos" -
- "P-pero señor, no cree que deberíamos observar por más tiempo, digo, por si acaso es una emboscada" - Boris estaba preocupado, él sabía que esto había ocurrido antes, de hecho, él estaba reemplazando al anterior vigía por esas mismas razones.
- "Nuevamente te pregunto, ¿Eso importa?" - Dick Dickson decía esto con una sonrisa que guardaba cierta ambición. - "Oh, mi amigo, creo que realmente estas perdido si piensas que desaprovecharemos esta oportunidad." -
