Ch.13: El heroismo.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
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Por las calles empedradas y silenciosas avanzábamos con cuidado, a ambos lados de la calle había ruinas de casas, siempre inconclusas desde hace 10 años, o al menos, es lo que me decían, como era un punto de conflicto entre la orden y el gobierno de Lescatie caída, no había nadie que quisiera reconstruir ciertas casas, de hecho, solo las del centro y el puerto seguían completas y casi sin daño apreciable.
Es en ese mismo centro que se mantenía intacto y que la gran mayoría de monstruos habitaban, claro, por lo que nos dijeron no habían notado movimiento o presencia de estos seres por alguna razón, y es ahí donde nosotros entramos, reconquistar ese pueblo y hacer reconocimiento...
A mi lado caminaban Jocosa y Robin, mis amigos, ahora estaban mejor que en los últimos días, pero nada que el buen compañerismo no pudiera solucionar y… porque accidentalmente golpee con fuerza la espalda de Robin haciendo que callera al piso y causara que ambos sonrieran.
Seguían tristes, pero al menos ahora estaba seguro de que darían lo mejor para intentar sobrevivir en caso de cualquier... problemas, ¿podríamos decir?
- "No creo que haya monstruos en la zona" - Robin hablo mientras observaba el lugar con detenimiento, había muchos más caminando al lado nuestro, con un rápido conteo podría decir que había como mínimo 500 caballeros y aventureros de todos lugares y de todas las apariencias, eran gente de los muchos pueblos que todavía pertenecían a la orden y cazadores de monstruos de Zipangu.
- "Si, es como si se hubieran desvanecido, ¿Qué lo habrá provocado?" - Jocosa pregunto mientras entrelazaba su mano con la del arquero, ¡por favor!, no enfrente mío que sigo soltero y eso duele.
Mire una mansión, la más grande y que se veía en buenas condiciones, creo que fue de algún alcalde por la fachada adornada y el hecho de que se encontrara en el centro del pueblo fantasma a estas alturas...
- "Voy a ver dentro de ese lugar" - Le dije a ambos mientras apuntaba el lugar y me alejaba.
- "Oh, claro, nosotros estaremos por aquí" - Contesto el arquero mientras jalaba a la espadachina hacia los restos de lo que parecía ser una carpa. Eso es lo último que lo oí decir mientras me adentraba en las oscuras entrañas de ese edificio.
Y, bueno, ¿Qué podría decir?, a pesar de su impresionante aspecto exterior, en el interior no había nada remarcable, es más, hasta diré que era bastante plano... y al parecer la pareja que vivía aquí se fue llevándose varias cosas como casi todos los libros y toda la ropa, había muebles sin muchas cosas encima, a lo máximo uno que otro jarrón decorativo.
Pero lo que si me llamo la atención fue un par de libros, delgados, uno de pasta rojiza y otro de pasta azul por lo que podía notar en el lomo de los mismos, sentía una sensación extraña en los mismos, no era maldad, pero tampoco era una sensación de bien, era una sensación muy neutra... anormalmente neutra y un poco hipnótica.
Eran los únicos del librero, comencé a acercarme y lo tomé con mis manos...
- "Monster girl encyclopedia" - Me tense cuando lo termine de leer, era el libro que Cross me había mencionado sobre la naturaleza de los monstruos, uno increíblemente prohibido por la orden. Tenía curiosidad y no perdí el tiempo en abrirlo.
- "Libro escrito por... a ver el prólogo... el erudito errante" - Susurre mientras pasaba a la siguiente hoja. - "Monster girl encyclopedia por Kenkou Cross" -
En ese mismo instante sentí como mi sangre se comenzó a entrar en el punto de ebullición, mi cara se endureció debajo de mi mascara que estaba debajo del casco, miré una caja y le di una patada que la destruyo por completo.
Con que herbolaria, ¿no, Cross?
¡Maldito hijo de-
- "¿Que hace aquí en la oscuridad?" - Una voz claramente femenina y monótona, guarde rápidamente ambos libros en mi chaqueta, agradezco que mi chaqueta tenga una bolsa para guardar cosas de tamaño grande.
Mire atrás mío, ahí estaba una chica de Zipangu, cabello negro, sandalias de madera, vestimenta similar a la de una miko y... ¡vaya que piernas! suertudo aquel que se duerma en esos jamones cubiertos por lo que parecían calcetines que llegaban a medio muslo.
- "Repito, ¿Qué hace en la oscuridad?" - Ella comenzó a sacar unos papeles que tenía escrito algo... ¡demonios!, tengo que pensar en algo.
¿En qué?, ¿en qué?, vi a mis pantalones, ¡ah!, eso es...
- "O-oh, perdona es solo que, que..." - Suspire decepcionado de mí mismo, pero no tenía otra. - "Estaba orinando" -
Me volteo a verla de frente... con la bragueta abajo, ¿a dónde va a parar mi dignidad?
En contestación ella puso la cara más roja que he visto y volteo rápidamente para no verme, creo que la oí decir un "Kya".
- "P-perdón, n-no quería molestarlo" - Decía ella con cierta timidez, una timidez que se me hacía muy, pero muy... linda.
Subí rápidamente mi bragueta, ok, no esperaba una reacción tan linda. La chica estaba por irse, lamentablemente no se dio cuenta de una piedra...
- "Ahh" - Fue lo único que dijo ella mientras caía.
De manera rápido y sin que ella se diera cuenta la sostuve entre mis brazos, accidentalmente dándole un abrazo.
- "Oye, ¿estas bien?" - Nunca había visto esos tonos de rojo en la cara de una persona.
- "M-me llamo A-amanomiya Koyoi" - Eso fue lo que dijo para posteriormente mirar a otro lado.
No sé por qué me dio su nombre, no le pregunte eso, pero ok...
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Tristán no pasaba el mejor de los días, nadie lo estaría si un día te enteras de que tu novia posiblemente se convierta en una especie de demonio chupa "esencia", aunque realmente en el fondo a él no lo deprimía eso, es más, la seguiría amando con la misma intensidad...
Realmente el miedo era otro, temía que ella estuviera acostándose con algún otro hombre, él sabía que se habían peleado antes de irse a la capital tal vez durante su despedida no se notaba, pero realmente ahí estaba la pequeña molestia.
Por suerte él sabía que tener eso en la mente todo el rato no era buena idea, así que decidió concentrase en su labor como caballero y buscar a cualquier monstruo con el que se tope.
- "¿Que hace señor?" - Hablo una voz femenina, era una voz aguda e infantil la que hizo que Tristán saltara del susto.
- "¡Ah!" - Fue lo que grito mientras se llevaba la mano al pecho. No tardo en calmarse y ver a la pequeña. - "Ah, perdón, no la había visto, Y dígame, ¿Quién es usted pequeña?" -
- "Soy Aria Ivory y soy una sacerdotisa, ¡y no soy una pequeña tengo 28 años!" - Grito lo último para incredulidad del caballero.
- "Ehhh, perdóname" - Tristán se tocó la cara. - "Yo... yo solo estoy intentado buscar algún monstruo y… exterminarlo" -
Él estaba inseguro, tenía miedo y eso lo notaba la "pequeña" Aria.
- "Eso es valeroso señor, debería estar orgulloso" - La mirada penetrante de Aria incomodaba ligeramente al caballero. - "Con cada gota de sangre de monstruo se purifica la tierra y se debilitan a los demonios, pero dígame, ¿Por qué tiene pesar en su mirada?" -
- "Je, ¿se nota tanto?" - Era una risa sin gracia, seca y vacía. - "Yo soy de Wellspie y-y yo tenía a alguien del que preocuparme... yo ya no se si tengo ganas de pelear" -
Aria se llevó la mano a la barbilla y comenzó a pensar.
- "Y, ¿por qué no mejor empuñas el arma en su memoria?" - Lo que había dicho le llamo la atención a Tristán.
- "¿A qué te refieres?" - Aria dejo que en su cara se dibujara una sonrisa mientras salían esas palabras de la boca del caballero.
- "Que vengues en su memoria... que recuerdes lo que ellos te quitaron y que con eso tu espada no tenga compasión" - Ella lo miro a él un rato y después continuo. - "Pues el perdón de la vida solo es para el ser humano no para el monstruo" -
Esto significó una revelación para Tristán, el cual miro con detenimiento su espada y a la vez la sonrisa brillante de Maja, tan iluminada como el señor sol y tan bello como el halo dorado del mismo...
- "Creo... creo que tienes razón" - Miro su espada finalmente, no dándose cuenta de la sonrisa complacida de la sacerdotisa.
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- "Entonces, eh, eres de una familia de cazadores monstruos, ¿no?" - Fue lo que le conteste a Koyoi, mientras asentía con su cara roja.
Ya me está preocupado esa cara roja, ¿será acaso que está enferma?
Seguíamos buscando algo de importancia en los cuartos de la mansión, solo cartas de amor, muebles vacíos y adornos sin mayor importancia.
Ahora me dirigía junto a la cazadora de Zipangu al cuarto que creía era del dueño de la casa, aún que para este punto diré que era del ex-dueño...
- "Así es, mi familia también es famosa por los encantamientos que alejan a creaturas malignas" - Ella inflo su pecho con orgullo mientras subíamos unas escaleras hacia el último cuarto que quedaba por ver.
- "Oh, ¿enserio?, debe ser una enorme responsabilidad" - Estaba algo impresionado con esta chica, tenía un enorme amor por su familia a pesar de lo controladores que podían ser con sus relaciones interpersonales, o al menos es lo que me había dicho en el poco tiempo que hemos estado hablando.
- "Si... todo sea por ellos" - Decía ella mientras subíamos las escaleras, pude notar un poco de tristeza en su voz.
- "Bueno, si eso te hace feliz" - Le dije, a lo que ella se quedó en silencio un momento, ¿Qué estará pensando?
- "Realmente yo-" - Intento hablar la cazadora de monstruos antes de ser interrumpida.
¡CRASH!
El sonido de algo cayendo nos detuvo...
Mire la última puerta y acerque mi oído, solo había silencio del otro lado.
Lleve mi mano a la manija e intente abrirla... no, no podía, estaba cerrada con llave, bueno, tenía otra forma...
- "Amanomiya, podrías darme un poco de espacio" - Le pedía amablemente, a lo que ella se retiró un poco, cuando hubo el suficiente espacio, di unos pasos hacia atrás y lancé ambas piernas hacia adelante derribando la puerta.
Del otro lado solo había una cama con sabanas perfectamente arregladas y frente a esta un pequeño escritorio con papeles encima de estos. Mire al piso, era una pequeña estatuilla rota. Debió ser alguna rata o incluso el viento.
Me acerque y la levante, era una fina pieza de artesanía, claro, si no fuera por que representaba a una especie de monstruo zorro de nueve colas que cabalgaba a un hombre humano.
- "¡Agh!, arte profano" - Fue lo que oí decir a Koyoi mientras sostenía la estatua cerca de ella, estaba sonrojada.
Dejé caer la pequeña escultura y me dirigí a los papeles que estaban encima del mueble, mientras Amanomiya miraba en los cajones del mismo.
Cuando llegué a este mundo no tuve problemas al leer nada de este mundo pues eran los mismos lenguajes de mi dimensión, ¿será que esa es una constante entre las diversas tierras?
En este caso, no hubo diferencia, la mayoría de los papeles tenían un poco de rato desde que estaban en el escritorio pues el papel tenía una fina capa de polvo.
No contaban mucho, eran en su mayoría cuentas sobre algunos productos, cartas de amor, anuncios de turismo hacia tierras lejanas como Dragonia y el archipiélago de Court Alf, e incluso mencionaban a un lugar llamado Wonderland, ¿Wonderland?, ¿Wonderland como en Alicia y el país de las maravillas de Lewis Carroll?
Pero hubo un papel que me llamo la atención, tanto que lo sostuve con mis manos, era rosado y tenia los rastros de un sello de cera.
Mientras tanto, la cazadora buscaba en el primer cajón solo encontró ropa vieja, ropa vieja muy reveladora, ella decidió pasarse hacia el segundo cajón y dio un salto cuando lo abrió, después se calmó y saco algo.
- "Por la diosa, ¿Qué es esto?" - Dijo mientras sostenía un objeto alargado con punta redonda y cuya superficie trataba de imitar algo rugoso.
No tarde ni un segundo en darme cuenta y de un golpe con mi palma lo regrese a su cajón infernal del cual nunca debe salir de nuevo antes de cerrarlo.
- "¡Oye!, ¡¿Que te pasa?!" - Enserio, ¿esta chica no se había dado cuenta? no creí que las naciones de la orden fueran tan ignorantes en términos de sexualidad, ahora que falta, ¿Qué los héroes crean que con un beso o tocarse de las manos se pueda embarazar una mujer?
- "Te lo aseguro, era mejor que lo soltaras" - Ella me quedo viendo un rato con una cara bastante fría, antes de suspirar y buscar en el resto del cuarto.
Sin más volví a dirigir mi atención al papel, era una orden de una tal Druella, sentía que lo había oído en algún sitio, pero no recuerdo donde. Volví a leer...
- "Yo, Druella como regente de bla, bla, bla, aviso de que los festejos de yada, yada y que el ejerci... to avanzara a el pueblo de Ma..." - Al principio susurrando y conforme las palabras avanzaban sentí frio y mi voz aumentaba de volumen, maldita sea...
Mierda, sabía que esto iba a pasar...
- "¡KOYOI!, ¡hay que irnos!" - Grite y agarre la mano de la cazadora de Zipangu, jalándola para salir de la habitación. Podía sentir como su mano aumentaba de temperatura.
- "Eh, ¡¿por qué?!" - Ella contesto mientras bajábamos las escaleras. - "H-hey, espera, me puedo caer" -
Rápidamente la agarre y la cargue en mis brazos, casi podía notar como su cara hacia expresiones raras, con los ojos abiertos y mordiéndose los labios, todo esto mientras era acompañado por un sonrojo.
No estaba tan preocupado por mí, al menos no creo que ellos puedan convertirme en incubo, era por los demás, en especial mi equipo, sé que cuando el ejercito llegue muchos de ellos serán contaminados por la energía demoniaca, sencillamente eran demasiados y yo sabía que era imposible evitar que eso pase.
No había ni manantiales de agua bendita, ni algún objeto sagrado que pudiera eliminar o retrasar la transformación de monstruo, estamos realmente jodidos...
- "No debimos venir acá" - Dije a la vez que finalmente pisaba la planta baja de la mansión, corrí con todas mis fuerzas hasta la puerta principal antes de darle una patada para derribarla. - "Tengo que avisarles a los demás" -
No voy a perder un equipo nuevamente...
El sonido de la puerta derribándose le llamo la atención a todos los caballeros y aventureros cercanos, incluidos Jocosa, Robin, Aria y Tristán.
- "¡TENEMOS QUE IRNOS!" - Grite nuevamente mientras llegaba finalmente ante mis compañeros. Deje que Koyoi se soltara, ella corrió al lado mío a la vez que poco a poco se comenzaba a dar una idea de lo que ocurría.
Lamentablemente fui detenido por la espadachina y el arquero que me veían preocupados.
- "Oye, oye, ¿Qué te pasa?" - Dijo Robin, mientras él y jocosa me sostenían de los hombros, les costaba evitar que avanzara y eso se podía notar en el rastro que dejaban en el suelo. - "Cálmate, cálmate. ¿Qué ocurre?" -
Note un inusual silencio en el lugar...
- "No, no entiendes, ya vienen los-" - Pude haber continuado, pero un grito termino lo que iba a decir.
- "¡MONSTRUOS!" - Grito un caballero mientras señalaba como en el aire muchas formas voladoras se hacían presentes, eran de todos los tamaños y eran visiblemente femeninas.
Joder, es demasiado tarde...
¡CRACK!
En el suelo se oyó un estruendo y una casa fue derribada mientras múltiples monstruos como Ogros, Minotauros, Hellhounds y muchas más especies comenzaban a avanzar hacia el ejército de la orden. No podía contar la cantidad que había.
Algunos caballeros, los que tenían una fe ciega más grande avanzaron mientras desenvainaban sus espadas y preparaban sus arcos, preparados para el destino que les esperaba y las promesas de un paraíso de la diosa principal.
Pero la gran mayoría, sino es que casi todos, eran cobardes...
- "Jodanse" - Fue lo que dijeron múltiples grupos de aventureros, desde ese grupo que era compuesto por barbaros genéricos hasta ese grupo en la que todos sus integrantes parecían ser los protagonistas de un anime isekai...
Uno de los sujetos musculosos, el que se parecía más a Conan el bárbaro, intento escapar solo para que al poco rato una grifo lo agarrara de la cintura y se lo llevara volando mientras le practicaba una felación.
Otro, un arquero rubio de ojos azules estaba tan distraído disparando a los monstruos voladores que no se fijó en una Lamia que se acercó a él por detrás y con su cola lo arrastro hasta un callejón. Se podía escuchar sus gritos.
Finalmente, una chica de cabello rojo y que utilizaba un martillo fue raptada por una súcubo después de intentar escapar, no tardó mucho en ser corrompida por la energía demoniaca y ser imbuida en las enseñanzas de degeneración de los monstruos.
Y así siguió hasta que todos los que intentaron escapar fueron transformados o raptados por los monstruos calientes...
Dios mío, no puede ser...
- "Mierda, ¡maldita sea, todos júntense!" - Era lo que ordenaba Lionheart montado sobre su caballo mientras agitaba su espada, decapitando a algunos monstruos a su paso, pero el cabron en vez de seguir su maldita orden avanzaba dejando a los demás atrás...
Estúpido imbécil...
- "Ven acá lindura" - Fue lo que dijo una minotauro mientras agitaba su hacha como si quisiera decapitarme, me agache a tiempo y en lo que intentaba abanicar con su arma me acerque a ella y le propine un puñetazo en el estómago que hizo que se retorciera. - "¡Agh!... ¡tú! hijo de-" -
Antes de que pudiera terminar genere una escopeta y dispare a su cara, agujereando toda su cabeza, cayo inerte en el piso. Koyoi y Aria se sorprendieron, no por como acabé con el monstruo bovino sino porque había generado un arma de la nada, aunque pude notar algo raro en la expresión de Aria.
Entonces no hay de otra, hay que pelear...
- "Jocosa, Robin, Tristán, Aria, Koyoi, hay que atacar en grupo" - Ordene mientras cada uno preparaba su arma, no podía utilizar el cañón DHP-4 había demasiados soldados en el lugar, eso también acabaría con ellos...
Elimine la escopeta, me había decidido por la Plasma sword, al menos con esto controlaría a donde atacar, y mientras la alzaba, el resto preparaban sus armas, Jocosa con su espada hacia adelante, Robin con su arco apuntando a las creaturas, Aria rezando mientras utilizaba un báculo como conducto de poder divino, Koyoi alzo sus sellos y talismanes como una verdadera guerrera, y finalmente, Tristán levanto su espada con una cara entre decidida y con miedo.
Enfrente nuestro se juntaron muchos monstruos, monstruos que nos veían a los hombres y a las mujeres con deseo, y corrimos hacia ellos con furia...
Yo di un corte profundo a una Hellhound, cosa que la derribo para posteriormente ser asesinada por una flecha de Robin, el cual después dio un flechazo al hombro de una ogro que distraída no se percató de la enorme espada de Jocosa con la que la partió a la mitad, una demonio se acercó por detrás mientras generaba energía demoniaca de sus manos, estuvo a punto de contaminar a Cherro si no fuera por Aria que con el bastón realizo un encantamiento que hizo que el monstruo se debilitara y cayera al piso, esto fue aprovechado por Tristán que termino por matarla con su espada mientras temblaba de miedo, y este sin darse cuenta a tiempo fue alzado del suelo por una Mantícora que llevo su cola peligrosamente cerca de su entrepierna.
- "¡Ayuda!" - Fue lo único que dijo mientras era llevado por el ser alado, comencé a pensar en alguna arma que pueda matar a la bestia voladora, pero antes de que pudiera crearla un talismán salió volando hacia la creatura de parte de Amanomiya, y la Mantícora en respuesta fue electrocutada para finalmente caer al suelo con Tristán en sus manos...
Tratare de evitar que mis compañeros sean raptados.
Corrí con rapidez hasta el lugar de la caída, el pobre estaba lastimado, pero podía notar como aún tenía las energías suficientes para la guerra mientras se intentaba levantar.
- "Toma mi mano" - Le dije, y lo levanté sin dificultad. - "¿Aun puedes pelear?" -
El solo asintió mientras yo clavaba mi espada de plasma en el piso y creaba una ametralladora M134, la famosa minigun, y apuntaba a los monstruos voladores, podía sentir como eliminaba a 10, no a 25, no... eran 60 de muchas especies que no podía decir ni recordar...
No entiendo... ¿Por qué estoy sonriendo?, sé que no se notara por mi mascara debajo del casco, pero... eso no es normal...
No, yo soy diferente a las "maravillas" no puedo ser esto, forcé mi cara a permanecer sin emoción alguna...
No quiero ser un enfermo, ¡por dios!
Bajé el arma humeante, e hice conteo de mis victimas... creo que más de 70.
Vi nuevamente a Tristán el cual quedo viéndome sorprendido, parecida a la cara de los aldeanos de Wellspie cuando acabe con esas arpías...
De hecho, no creo que era el único sorprendido, algunos monstruos y sus víctimas me veían aterrados o anonadados, ellas prácticamente escaparon, al fin y al cabo, ya obtuvieron lo que querían... lamentablemente.
- "Hay que apoyar a los demás" - Fue lo único que dije mientras eliminaba la minigun y agarraba mi espada, aparentemente eso lo saco de su trance. El solo asintió y me siguió hasta llegar cerca de donde estaban Cherro y Relish.
Con Ivory y Amanomiya no me preocupe, estaban teniendo una buena armonía en sus movimientos y ataques contra un grupo de ogros y mujeres lobo.
A unos cuantos metros podía observar cómo Jocosa y Robin intentaban acabar con una creatura, obviamente femenina de piel ligeramente terrosa, con brazos y piernas cubiertas de que parecían ser rocas o ladrillos.
¡Clank!
Una Golem, según recuerdo por lo dicho por Cross, constructos de piedra, barro o piedra.
- "¡Háganse a un lado!" - Les grite mientras creaba un lanzacohetes y apuntaba a la piedra andante con la mira.
Jocosa dio un golpe con el costado de su espada lo que causo que la Golem se protegiera con ambas manos, dando la oportunidad de alejarse junto al arquero.
¡BOOOOM!
Solo quedo detrás una pila de rocas sin forma definida.
- "¡Por la diosa!... ¡Es la primera vez que veo esa arma tuya!" - Grito un Robin eufórico tirado en el piso a la vez que se cubría la cara cuando sintió la onda de calor de la explosión.
- "¡Joder!" - Fue lo único que escuche a Cherro decir.
Todos los que estaba cerca pudieron presenciar lo ocurrido con distintos grados de sorpresa, Koyoi y Tristán me veían con los ojos bien abiertos y la mandíbula desencajada, pero lo importante era los monstruos pues ellos reconocieron mi chaqueta verde.
- "¡Es el monstruo verde! / ¡Es el demonio de las chispas!" - Fue lo que gritaron muchos de los monstruos mientras algunas comenzaban a retirarse con la cola entre las patas, algunas de manera muy literal.
Eso fue lo más inteligente...
Lamentablemente, de manera inversamente proporcional al porcentaje de cobardes que había del lado del ejército de la orden, había más creaturas dispuestas a pelear contra mí.
Algunas realmente enojadas y otras realmente mojadas...
- "Oh, diosa... ¡Bullet!" - Oí a Tristán mientras me señalaba hacia un lugar. - "¡Hay que salvarlos!" -
Vi a lo lejos un grupo de 34 caballeros, héroes y heroínas que apenas y podían resistir la presencia de los demonios, y estaban cayendo como moscas en sus garras, lo peor es que podía ver como se les acercaba un grupo aún más grande de bestias...
Pensé en utilizar la minigun o el cañón DHP-4, pero nuevamente eso podía ser más contraproducente al poder lastimar de gravedad, o de plano matar, a los tipos... y tampoco creo que me dé tiempo ir con mi espada de plasma o con armas convencionales antes de caigan por igual.
Mierda, ¡¿con que podría ir?!
- "¡Señor Bullet!" - Mire atrás mío, era la pequeña sacerdotisa que corría hacia mí a la vez que buscaba algo entre sus ropas holgadas, estaba junto a la cazadora de Zipangu. Saco un objeto dorado redondo con incrustaciones de perlas y con una pequeña cruz en la parte superior, me lo lanzo con fuerza. - "¡Tenga!" -
Agarre el objeto con facilidad, era como un Globus Cruciger pero con el orbe más grande, no era muy pesado, pero no entendía que era lo que me había aventado...
- "¡¿Esto que demonios es?!" - Le grité mientras no perdí de vista lo que estaba ocurriendo con el otro grupo que estaba siendo atacado, demonios, habían perdido a 2 caballeros.
- "Le va a servir, es la legendaria santa granada de mano de Antioquía, única en su tipo" - Fue lo que contesto mientras esquivaba y lanzaba un encantamiento que restringió el movimiento de un grupo de 3 espadas malditas antes de que Koyoi lanzara sellos que generaron pequeñas explosiones que acabaron con ellas. - "Es mencionada en el Libro de los Armamentos, capítulo dos, versos nueve al veintiuno, fue consagrada por San Atila." -
Dijo... ¿santa granada?, ja, este es el tipo de arma que me gustan, tanto que sentía como mi poder ahora era capaz de reproducirla cuando quiera, pero aun así... esto podía dañar demasiado a los sobrevivientes...
- "¡Maldita sea!, esto no me sirve" - Cree una metralleta y apunte a unos monstruos, dispare matando a 2 hellhounds. - "¡Tengo que evitar dañar a los guerreros!" -
- "No se preocupe señor, la santa granada solo aniquila a seres con energía demoniaca" - Fue lo que dijo la pequeña. - "Le recitare las instrucciones que vienen en Armamentos: Oh Señora, bendice esta tu granada de mano, para que con ella puedas hacer pedazos a los demonios, en tu misericordia." -
No podía creerlo, se aprendió de memoria los versos de cómo utilizar esa arma...
Una arpía paso volando cerca mío hasta que fue repelida por una flecha de Robin. Aria continua y yo escuche atentamente.
- "Y la señora sonrió. Y la gente se dio un festín con corderos, perezosos, carpas, anchoas, orangutanes, cereales para el desayuno, murciélagos frugívoros y chulapas grandes. " - Fue lo que decía mientras atacaban monstruos junto a Amanomiya, joder, ¡¿De qué está hablando y dónde mierda están las instrucciones?!. - "Y habló la Señora, diciendo: Primero sacarás el Alfiler Sagrado." -
¡Por fin!, mire el objeto... Creo que el alfiler es la cruz, ¿verdad?
Tuve que agacharme pues el martillo de un orco paso cerca de mi cabeza, por suerte fue atravesada por la espada de Jocosa.
Aria continua.
- "Entonces contarás hasta tres, ni más ni menos. Tres será el número que contarás, y el número de la cuenta será tres. No contarás cuatro, ni contarás dos, excepto que luego pases a tres. Cinco está fuera." - Fue lo que ella dijo... ¡¿Qué?!. - "Una vez alcanzado el número tres, siendo el tercer número, entonces lanzas tu Santa Granada de Mano de Antioquía hacia los demonios, quienes, siendo degenerados a Mis ojos, la apagará." -
Noté como una pequeña diablilla se acercó por detrás mío, que mala era para ocultar su presencia, la sorprendí dándole una patada que la tiro, esto fue aprovechado por Tristán que clavo su espada en el pecho.
Aria y Koyoi se acercaron a mí, aparentemente habían acabado con los monstruos cercanos e iban a ayudarnos...
Mire nuevamente a la santa granada y jale de la cruz, haciendo que esta soltara un chillido molesto.
Entonces, para utilizar esta santa granada tengo que contar hasta... ¿Qué?... ¿Dijo 3 o 5?, no, no, no, es al cuatro... No, estoy mal, mierda, ¡malditas instrucciones confusas!
- "¡Al demonio!" - Grite mientras me preparaba para lanzar el explosivo, sentía el aire en mis pulmones salir para decir el número. - "¡Cinco!" -
Arrojé el orbe dorado lo más lejos que pude de mí y los caballeros que intentaban aguantar, pero lo más cerca de los monstruos que quería hacer desaparecer.
Una súcubo miro hacia el piso, y ella pudo ver el objeto dorado caer a sus pies, vi como ella casi lo levantaba...
Antes de que todo el lugar se iluminara, no una luz suave sino una luz dura, de esas que duelen como cuando estas mucho tiempo en un cuarto oscuro y alguien abre las ventanas con mala intensión.
Blanco, solo miraba blanco...
O al menos así fue durante los primeros 3 minutos.
Con parpado pesado y ojos que ardían pude ver como mi vista comenzaba a normalizarse, ningún edificio cercano fue derribado... pero los monstruos... ¡Dios mío!, los monstruos...
No había ninguno. Solo cenizas y cráneos quemados entre todas las casas...
Con estas armas... ¡¿Cómo demonios la orden está perdiendo la guerra?!
Pero al menos... Los caballeros, héroes y heroínas que quería salvar estaban bien, eso era un alivio.
- "¡¿Que mierda fue eso?!" - Jocosa que se tallaba los ojos y miraba a su alrededor.
- "¡Demonios, veo puntos negros!" - Robin parpadeaba de manera repetitiva.
- "¡Estoy ciego, estoy ciego!" - Se lamentaba Tristán antes de chocar y caer a mi lado... y ver al cielo. - "¡Oh!, no lo... estoy" -
- "¡Que dolor!" - Eso fue lo que dijo la cazadora de Zipangu mientras se tambaleaba, hasta que finalmente se resbalo con una piedra. - "¡Ah!" -
Con rapidez me moví para evitar que se cayera y la abracé de la cintura... ahh, pobrecita, aún sigue afectada por su gripe, tiene la cara muy roja y podía sentir su alta temperatura...
No lo voy a admitir, pero era algo... linda.
- "¡Lo ve señor Bullet, lo ve!, este es el poder de la orden y nuestra señora todopoderosa y, y, y, además-" - Aria iba a continuar con su verborrea de fanática religiosa que me resultaba perturbadoramente extraña, pero lleve mi mano a su boca callándola.
- "¿De dónde conseguiste esta santa granada?" - Fue lo único que dije, y eso hizo que se pusiera nerviosa...
Sospechoso...
- "Eh, bueno, vera, esa era un arma contra los monstruos del anterior rey demonio" - Ella dijo con pena, asentí, era comprensible, según los monstruos de antes eran seres come hombres... bueno, técnicamente si seguían siendo "come hombres".
- "Aja, ¿y?" - La mire muy serio.
- "Ehhh... era una reliquia sagrada y única en su tipo" - Cuando ella termino de decir eso lleve mi mano a la cara mientras me apretaba el puente nasal.
Bueno, que importa, mientras nadie se entere...
- "La robaste, ¿verdad?" - Aria sudaba a mares.
- "Uh, no, como cree, ¡Oh! mire, ahí están los buenos guerreros de nuestra señora, sería bueno que yo fuera a ayudarlos, ¿no cree?" - Eso fue lo que dijo la pequeña mientras se iba...
Bueno, ella tenía un punto.
- "Supongo que hay que ayudar al grupo" - Dije mientras avanzaba.
El resto de mis compañeros fueron a ayudarlos, pero aún era posible que hubiera más monstruos por la zona, hay que estar pendientes.
- "¡Muchísimas gracias!" - Hablo una caballera con ambas manos lastimadas y muy cansada.
- "Que la diosa los bendiga" - Nos agradeció un aventurero que no podía pararse bien.
- "¡De seguro eres un héroe legendario!" - Exclamo un mago que presentaba uno de los primeros síntomas de escases de mana, sudaba mucho. - "¡Bendita sea la diosa por darnos tan buen guerrero!" -
Me sonrojan, casi no recibo halagos...
- "No es nada" - Solo conteste a la vez que rascaba mi cuello, o mejor dicho la parte trasera del casco.
¡ROAAAAAAAARRR!
Todos nos pusimos en posición de ataque, bueno, casi todos, el grupo que estábamos rescatando apenas y podían levantar sus armas.
Delante nuestro, al principio de la calle podíamos ver como un grupo enorme de chicas monstruo avanzaban sedientas de esencia de hombre.
- "¡Váyanse de acá!" - Le grite a los sobrevivientes y a mis compañeros.
Aunque no me guste admitirlo, los heridos eran más un obstáculo que una ayuda, y mi equipo, Koyoi, Aria, Tristán... ellos tenían que retirarse...
- "Pe-pero" - Fue la contestación que recibí de algunos de ellos.
- "¡Hallare la forma de escapar!" - Dije finalmente mientras generaba mi espada de plasma, no me conviene utilizar la santa granada... me dejo ciego por 3 minutos.
Los sobrevivientes solo asintieron y comenzaron a retirarse, el salvar gente, eso era el verdadero heroísmo.
Mis compañeros, no se retiraron, es más, se colocaron al costado mío... eso me sorprendió... pero lo hizo más ver como Aria, Koyoi, e increíblemente, Tristán también lo hacían.
Esto es uno de los momentos que hacen que me enorgullezca de llamarme a mí mismo ser humano.
- "Están seguros de que no quieren retirarse, aún pueden hacerlo" - Dije, trataba de no perder de vista el grupo de monstruos que se iban acercando.
- "Ni que fuéramos a dejarte todo el crédito" - Contesto Jocosa mientras preparaba su espada.
- "Eres nuestro amigo, ¿Cómo te podríamos abandonar?" - Hablo Robin a la vez que tensaba su arco.
- "¡El reinado de los monstruos tiene que terminar!" - Exclamo la cazadora, saco sus sellos y talismanes.
- "¡Por la diosa!" - Grito Aria mientras rezaba por un milagro.
- "¡P-por Wellspie!" - Tristán estaba furioso y desenvaino su espada. Se vería increíble, sino fuera por sus piernas que temblaban.
Sin más corrimos hacia las bestias, los demonios y demás creaturas hermosas... que lamentablemente eran nuestros enemigos.
Yo por mi condición de "Maravilla" avanzaba con más rapidez que los demás, dejándolos detrás mío por el suelo ensombrecido, ya que...
¡Espera!... ¡¿Suelo ensombrecido?!
- "¡Maldición!... ¡es un Wyvern!" - Fue lo que grito Amanomiya con horror.
En ese mismo instante unas enormes garras similares a las de un reptil y un ave me apretaron con fuerza... y me elevaron por los aires.
- "¡Agh!" - Esculpí sangre dentro de la máscara, la presión era demasiada, en serio, me estaba enojando.
- "¡Bullet!" / "¡Señor!" - Oí gritar a todos a unísono, esto no era lo que quería que pasara.
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- "¡Bullet!" / "¡Señor!" - Fue lo que gritaron los compañeros del monstruo verde mientras veían como una wyvern en su forma monstruosa se lo llevaba por los aires.
Todos estaban anonadados, habían perdido al tipo que hacía acabado con la gran mayoría de los monstruos...
- "¡Maldición!... no hay de otra, hay que pelear" - Fue lo que decía Jocosa, ella dio un corte a una Ogro que se había acercado que después fue asesinada por un flechazo de Robin.
- {No...} - Amanomiya aun no podía quitarse de la mente a Bullet siendo llevado por un monstruo, ella sentía un ligero malestar en el pecho, ella vio como un Golem se acercaba a la espadachina y el arquero, y en respuesta saco de entre sus ropas más talismanes los cuales arrojo a la pila de rocas con vida... - "¡Toma esto!" -
No eran talismanes comunes, eran explosivos, mucho más fuertes que los que había utilizado antes...
¡BOOOOOOOMMM!
Solo quedo una pila de piedras, ella estaba tan furiosa que no se dio cuenta como por el aire se acercaban unas tres mantícoras y dos grifos, las cuales generaron dolorosos cortes con sus poderosas garras en la chica vestida como una miko.
- "¡AHHHHH!" - Fue como grito mientras caía al suelo adolorida, sentía calor en su entrepierna... era la energía demoniaca, los monstruos la habían infectado con un poco de esta.
Ella estaba vulnerable observando como estos monstruos se le acercaban con esas caras de depravación, por suerte para ella, Aria lanzo un encantamiento que hizo que las grifos y mantícoras se alejaran volando pues sentían la energía divina fluir por el lugar.
- "¡Señora cazadora!, ¡¿se encuentra bien?!" - Fue lo que dijo una preocupada Aria. - {No puedo permitirme perder otra maldita arma} -
La chica de Zipangu solo asintió y cerró los ojos, ahora solo quería dormir, se sentía débil...
Ella vio como Amanomiya se desmayaba, quería llevarla lejos del lugar, pero su cuerpo pequeño no le permitiría cargarla, ella vio a un lado suyo... ahí estaba Tristán.
Temblando, con la mirada perdida y retirándose lentamente del lugar, había perdido el valor que le dio Bullet al estar junto a ellos.
- "¡Señor caballero!, ayúdeme hay que sacarla de acá, la energía demoniaca está creciendo dentro de ella, ¡Hay que curarla!" - Era lo que Aria le decía a un acobardado caballero, el cual seguía dando pequeños pasos hacia atrás. - "¿Que estás haciendo?... no, no me diga que..." -
Tristán tenía la mente hecha un desastre, veía como el grupo de monstruos crecía más y más, con esas bocas escurriendo saliva y esas miradas penetrantes, él tenía miedo de los monstruos, el creía que los monstruos comen a los hombres...
Criaturas que le quitaron su pueblo natal...
Muy en el fondo, estaba creciendo una pequeña flama de valentía.
- "Perdón, ahora voy..." - Fue lo único que dijo mientras se acercó a ayudar a cargar a la cazadora de Zipangu.
- {Me sorprendió, pensé que iba a escapar} - Fue lo único que pensó Aria mientras rezaba y una luz blanca comenzó a rodearla. - {Tal vez si tenga madera de héroe} -
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El aire golpeaba el casco, y las garras se clavaban en mi torso... y me alejaba cada vez más del centro del pueblo, y me acercaba a las nubes...
Soy una decepción, no pude asegurarme de que ellos estén bien... como con Jaguar, Purple Dragon, Kabuto, Kamaitachi, Bloodsucker, King Lich, Demon Man, Angel Girl, Megalodón, Pharaoh One, Panacea... y ahora tenía más nombres en esa lista, como Jocosa, Robin, Tristán, Aria y Koyoi.
Soy una maldita vergüenza...
No, no quiero esto, aún tengo la oportunidad de rescatarlos.
Mire al ser que me tenía entre sus garras, era un enorme reptil volador de escamas verdes y con cuernos, sus patas delanteras eran sus alas, ¿Cómo le llamo la cazadora?... ¿Era wyvern?, supongo que es una especie de dragón. (1)
Era extraño, ¿por qué los demás monstruos eran chicas y este era literalmente un animal enorme?, ¿será que acaso aún existen monstruos como los de los tiempos de los antiguos reyes demonio?
Intente escapar de las garras de la bestia, pero con cada movimiento me apretaba más y no pasó desapercibido por la creatura.
- "Miren quien está intentando escapar" - El wyvern hablo con una voz femenina. - "Si que eres fuerte, que bueno que te elegí como esposo, ahora solo falta que hallemos un lugar apartado para que pueda tomar forma humanoide para hmm, je, je" -
Reía de manera perversa.
¿Quién lo diría?, regresamos al estatus quo...
- "¡Te ordeno que me liberes!" - Estaba furioso, me necesitaban abajo. El reptil sobre crecido me vio mientras seguía volando, eso fue un momento antes de reírse.
- "¡JA, JA, JA!, el cree que tiene el poder de enfrentarse a una todopoderosa wyvern" - Estaba liberando un brazo. - "Por si no lo has notado, te tengo atrapado a gran altura, no tienes ni la más mínima oportunidad de escapar" -
- "¡¿Así?!, ¡observa esto!" - Libere mi brazo izquierdo, genere la Plasma Longsword y la clave en el tobillo, causando que me soltara por el dolor.
¡RRRROOOOOOOOOOOAAAAAAWWW!
- "¡Infeliz!" - Grito la bestia, era demasiado sonido.
Me tape los oídos sin soltar la espada que seguía fuertemente clavada, me dolían demasiado y creo que el rugido me genero Tinnitus, en mi otra mano cree otra espada de plasma, y balanceándome en el aire logre clavar la espada en un punto más alto de la pierna...
Lo que me gano otro rugido adolorido, y doloroso para mis oídos.
¡ROOOOAAAAAAAAAWWWWWW!
La bestia voladora comenzó a agitarse en el aire, volando a gran altura, agitarse sobre su mismo eje o simplemente haciendo caída en pico.
- "¡Ah, joder!" - Mi mano se había soltado de una de las espadas y mi vida dependía del mango de una espada, cuando el wyvern hizo un movimiento brusco me dio la suficiente inercia como para que mi otra mano recuperar su lugar en la otra espada que había quedado clavada.
- "Eres un esposo muy malo, no me dijiste que estabas interesado en el Knife play" - Eso decía la bestia mientras yo me balanceo nuevamente y clavo la espada que tengo en la mano izquierda a la altura de su cintura reptiliana. - "¡AHHH!... ¡Esto amerita un buen castigo!" -
Apenas dijo eso apresure a clavar la espada derecha en una sección cercana a la espalda baja de la creatura.
Eso, por supuesto, no le gusto y comenzó a agitarse de forma desesperada causando que casi chocara con el suelo al volar a pocos metros del mismo.
- "¡Así que quieres ser mi jinete de dragón antes de la luna de miel!, ¡¿eh?!" - Decía divertida y sin mirar hacia adelante.
Estaba a punto de clavar nuevamente mi espada izquierda cuando di un vistazo hacia enfrente... ¡Mierda!
Enfrente de la wyvern se acercaban las ruinas de una granja con paredes y cercos de piedra, ella no se dio cuenta hasta que fue muy tarde.
- "¡Hey!, ¿por qué tan callado no crees que- oh" - Fue lo último que dijo antes de chocar y derribar la propiedad abandonada, conmigo en su lomo.
Fui arrojado a las paredes de piedra que no habían sido derribadas por la wyvern, que mis huesos pudieran aguantar eso no significara que no doliera...
Porque, ¡demonios!, sí que lo hacía.
¡Shaak!
Cuando oí ese sonido un dolor punzante recorrió mi antebrazo, no ayudo que por el choque estuviera rodando por el suelo y chocando el área adolorida contra el suelo.
Lentamente deje de rodar y quede mirando al cielo, como cuando llegue por primera vez a este mundo, mire el área que me dolía y pude ver que lo provocaba... un pedazo de cuerno de la wyvern.
- "M-mierda" - Fue lo único que pude decir mientras me sentaba e intentaba sacármelo.
¡Shak!
- "¡No!, no, no fue buena idea" - Dolía como el demonio y los borbotones de sangre me hacían sentir débil... pero pude sacarlo.
¡Pero cabrones, rompí mi chaqueta!
Me levante como pude y presionaba mi mano contra la herida, camine lentamente hacia el interior de las ruinas DE las ruinas de la granja, buscaba algo con el que hacerme un torniquete y parar el sangrado.
Cuando llegué a lo que alguna vez fue una sala principal, me encontré con la wyvern derrotada y desmayada en el suelo, o lo que yo creo que era la wyvern...
Frente a mi había una chica de cabello albino casi celeste y de ojos azules, muy bien dotada tanto adelante como atrás si me permiten decirlo, usaba ropas verdes muy reveladoras... como casi todo monstruo de esta dimensión.
Debe de tener alguna habilidad de transformación a su forma monstruosa, como con los buenos de Purple Dragon, Jaguar y Megalodón.
Miré a mi alrededor de la chica lagarto hasta que encontré ver un pedazo de tela, como un mantel o una cortina y no perdí tiempo en amarrar en el área de la herida.
Mire nuevamente a la chica, genere un revolver y apunte a su cara, esta chica en serio jodió con muchas cosas, es bueno, entonces, regresarle todo lo malo que hizo...
Seguía apuntando...
Y seguía apuntando...
Pero no podía disparar, algo le recordaba su cara, ¿A un amor que tuvo?, ¿A una amiga que perdió?...
¡Ah!, ya sé a qué...
- "Chica suertuda" - Fue lo que dije mientras me retiraba y hacia desaparecer el revolver, me recordaba a ella... la chica de mis sueños, esa caballera que siempre he amado y que cada vez que despertaba apenas tenía ligeros recuerdos de ella... ahora creo que podre recordar su cara siempre, y no solo eso, una palabra extraña comenzó a invadir mi mente...
- "Mary..." - Acaso la caballera se llama Mary, ¿Verdad?
Sin querer que mis compañeros sigan sufriendo en la batalla salí apresurado hacia el pueblo, lo veía a lo lejos en las planicies como a 6 kilómetros, creo.
Deje a la wyvern detrás, creo que se va a recuperar, pero dudo que se vuelva a meter en mi camino...
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- {¡Me quiero arrancar los cuernos!} - Era lo que pensaba Kuroferuru, ella se intentaba arrancar los pelos mientras veía como algunos monstruos llegaban a las carpas y se retiraban asustados. - "¡Ustedes no se irán a ninguna parte, putas tetonas de mierda!" -
Fue lo que grito a un grupo monstruos que hicieron caso omiso y se fueron, ella no debería estar tan enojada, eran una cantidad muy baja frente a la gran cantidad que aún estaban en batalla, el problema era que ella tenía muy serios problemas de ira y no ayudaba el hecho de que estaba rodeada de monstruos con las características que más detestaba... los pechos grandes.
- {Todo por ese maldito perro de la diosa} - Muchos de los monstruos reconocieron a ese héroe de la orden, que, irónicamente, llamaban el monstruo verde, y con esto como excusa se salían de la guerra... y no ayudaba que habían visto como acababa con más de 70 mamonos rápidamente. - {Por suerte mande a la imbécil de Brunilda} -
Había algo que le alegraba, o mejor dicho la calmaba, y eso era que había mandado a una wyvern a hacerse cargo de ese "Demonio de las chispas", estaba tan confiada en el poder de ese monstruo que sinceramente solo estaba esperando sus resultados para poder dar como ganada esta batalla.
Fue entonces que Kuroferuru decidió tomar su té verde y relajarse posando sus pezuñas en la mesa, pronto estará en Lescatie y lejos de esas bolsas de leche.
- "¡jefa, Los vigías han visto como el wyvern fue derribado!" - Fue lo que dijo la Pyrow que tenia de ayudante. - "¡Además creo que han visto al monstruo verde- ¡Ah!" -
¡CRASH!
Fue el sonido de la taza siendo lanzada por la Baphomet y chocando con el suelo, la Pyrow tuvo suerte de que no la golpeara con eso.
Kuroferuru estaba harta...
Tendría que hacerse cargo ella misma.
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Corría por los pastizales, preocupado por mis compañeros, espero enserio llegar a tiempo, el choque que tuve junto a al Wyvern me dejo con una ligera sensación de mareo por la pérdida de sangre, aunque ya me sentía un poco mejor gracias a los vendajes...
Y a mi escopeta.
- "Ven acá lindura vamos a disfr-" - La Hellhound frente mío no pudo terminar ya que su cabeza fue transformada en una masa humeante de carne.
Claro, yo corría por los pastizales, pero eso no quita el hecho de que estaba en medio de una invasión de chicas monstruo altamente calientes y con cero conocimientos de lo que es el consentimiento.
Detrás mío había un pequeño grupo de chicas monstruo persiguiéndome, pero podía ver que algunas estaban muy cansadas como para seguirme.
No paso mucho tiempo hasta que las perdí.
- "¡Ayuda, dios mío!" - Pude oír cerca mío, una voz que reconocí al instante, ahhh, ¿en serio tengo que salvar a este imbécil?
Si, supongo que tengo que salvar a Lionheart, mientras más manos mejor, ¿no?
Avance hacia el origen del sonido.
- "¡Por dios, que alguien me ayude!" - Fue lo que el gritaba mientras una Hobgoblin se estaba subiendo sobre él.
¡Santas tetas!, eran enormes comparado con el resto cuerpo, ¿Es una shortstack o es una oppai loli?, espera... ¿Serán lo mismo?
- "¡Vamos querido, te hare sentir muy bien!" - Decía el busto con patas mientras agitaba su enorme garrote, casi tan enorme como su delantera.
- "¡Por favor!, ahhh, ¡Que alguien me ayude!" - Bueno, desde que comenzó a llorar me dio pena, genere nuevamente el revolver, apunte y dispare.
¡BANG!
Un pequeño cuerpo sanguinolento y tetón cayo en su pecho.
- "¡Maldición, tardaste demasiado!" - Me grito y me hizo recordar porque era mejor dejarlo a su suerte. - "¡Y ayúdame a quitarme este siervo de la reina demonio!" -
- "Oye, al menos un gracias, ¿no?" - No creo soportar a este cabron mucho tiempo.
El imbécil solo me ignoro, decidí no ayudarle a quitarse la sangre y el cuerpo de esa Oppai loli/Shortstack.
- "Vamos apresúrate, que tengo un lugar a donde ir" - Le dije mientras miraba a mi alrededor, no hay que bajar la guardia.
Sentía que había algo raro en el ambiente, ¿serán mis sentidos desarrollados de "Maravilla"?
- "Maldito..." - Fue lo único que dijo Lionheart.
Era una sensación extraña, casi desagradable como de algo podrido, malicioso...
Pero había otra cosa que la conformaba... era como la de estar frente a un degenerado.
- "¿Qué demonios te-" - Lionheart hablo, pero fue interrumpido por un sonido raro.
La sensación se hizo insoportable...
¡CLAP!, ¡CLAP!, ¡CLAP!, ¡CLAP!
¡¿Pero qué?!
Esos eran... aplausos.
- "¡Oh, vaya!, ¿así que este es el monstruo verde?" - Dijo una "niña" en ropa interior, no, no podía ser una niña, sus pies estaban cubiertos por pelaje entre negro y lila, además de que terminaban en pezuñas, la miré con más detenimiento y pude notar sus cuernos negros en su cabeza. - "Soy Kuroferuru, un gusto, ¿pero sabes?, creo que tenemos asuntos pendientes" -
Genere mi espada de plasma, listo para acabar con este ser cuya presencia me enferma...
El heroísmo es enfrentarse al mal, y esa cosa con su sola presencia lo representaba totalmente.
(1) Canónicamente, tanto los dragones como los wyverns son capaces de transformarse momentáneamente en sus versiones anteriores a las de la actual reina demonio, esto lo aclaro por que casi no he visto historias donde se utilice esta cualidad
También tengo que aclarar que aquí Amanomiya Koyoi nunca participo en la misión de reconquista de Lescatie original, por lo que ella nunca fue transformada en un Inari (Al menos no por el momento).
Finalmente, adivinen a que película a la que hago referencia en cierta parte.
