Ch.14: Las muertes.

- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.

- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.

Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.

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Eran cielos llenos de nubes grises los que presenciaban el posible inicio del combate entre una Baphomet y el monstruo verde. Ellos sin saberlo, eran observados por ojos maliciosos.

- "Oye, ¿Por qué demonios estamos haciendo esto?" - Hablo una extraña figura humanoide sin cara, con colores caóticos que iban de azul al amarillo o del rojo al verde tan rápido como una persona parpadea, flotando a 200 metros sobre el área circundante a Mare, estaba haciendo sonidos de aburrimiento y molestia.

No estaba solo, al lado suyo estaba de una especie de robot o androide con cuernos azules, ojos rojos y con un cuerpo delgado con secciones demasiado rectas.

Ambos detestaban a todos los seres que veían, a los humanos peleando, a las cientas de chicas monstruos persiguiendo o cogiendo con sus presas capturadas, pero había una cosa que les disgustaba más que cualquiera de esas cosas y era esa "Maravilla", lo conocían, claro que lo conocían...

Pero no podían acabar con él, al menos no todavía, por que lamentablemente lo tenían que... grabar.

- "Ya te lo dije Hyper, es un pedido de Godshine" - Hablo la máquina. - "Pero si lo que preguntas es sobre él porque quiere que estemos grabando la pelea, pues, no sé qué decirte" -

- "Ugh, espero que esto no sea su material de pajas" - El hombre de colores caóticos contesto bastante disgustado. - "Demonios, quiero sacar esa imagen de mi mente" -

- "Te puedo asegurar que no es eso"- La máquina con cuernos en la cabeza volteo a ver al humanoide multicolor. - "Oye, ¿La diosa no detectara nuestra presencia?, ¿O los que están allá abajo?" -

- "Imposible MEKA, estamos entre las dimensiones, nos permite ver lo que ocurre, pero no permite que ellos nos vean o sientan nuestra presencia" - Hyper estaba seguro de eso. - "Además, ¿desde cuándo te importa eso?" -

- "Nada más pregunto, quiero evitarme la mayor cantidad de problemas y-" - MEKA no pudo continuar, ambos sintieron el aumento de energía demoniaca, era como sentir excitación y furia a la vez. - {Pero mira nada más, ¿Qué tenemos acá?} -

Era esa "niña" en ropas negras muy reveladoras liberando su energía ante la persona que debían grabar, el décimo como le decían a ese tipo con chaqueta verde.

- "¡Ja!, esa energía, esa energía se siente asquerosamente bien" - Hyper se abrazaba a si mismo con gusto. - "¡MEKA!, sigue grabando a esa niña, si Godshine no utiliza eso como material de masturbación entonces yo lo hare" -

- "Ah, ahora soy yo el que quiere sacarse esa imagen de mi mente" - Fue la voz decepcionada de MEKA la que contesto.

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- "¡Jocosa!" - Fue lo que gritaba Robin mientras observaba como se separaban entre la cantidad de monstruos que iban llegando, tenía miedo, no quería perderla, quería ser el héroe de ella.

- "¡Ven aquí pequeño!" - Era una ogra que se acercaba mientras lo miraba sonrojada mientras alzaba su mazo de plata demoniaca y lo dejaba caer con fuerza hacia el arquero.

Robin fue rápido, evito el golpe antes de tensar su arco y dispararle una flecha que termino por clavarse en sus cejas.

El pesado cuerpo cayo y tomo esto como una señal, una señal de iniciar. Tenso su arco nuevamente con 3 flechas en su mano y disparo...

Y fallo, una flecha paso cerca de las piernas de una mujer lobo, la segunda reboto contra la piel de una Golem y la tercera paso zumbando por el oído de una Goblin, su mente estaba comenzando a llenarse de preocupaciones o miedos que eventualmente le estaban consumiendo su concentración.

Él tenía que salvarla, nunca había sido más fuerte y mucho menos más resistente que ella, pero ahora...

Tenía que mostrar una fuerza sin igual para poder usar su arma y una resistencia aun mayor para poder soportar la energía demoniaca.

- "¡Robin!" - Grito Jocosa mientras Robin se encontraba lejos, con Aria y los demás, los monstruos comenzaban a invadir hasta donde llegaba su mirada, había un picor extraño y molesto en su entrepierna. - {Robin, ven, te necesito} -

Su mente se llenaba de pensamientos cada vez más obscenos y lujuriosos, sentía su saliva y su lengua salir de la comisura de sus labios cada que su mente se desviaba a imaginar el sabor de los genitales de su amado.

Sus manos estaban debilitadas y cansadas, apenas podía agitar su espada para alejar a los monstruos de ella, monstruos que veían divertidas y excitadas como poco a poco caía ante la energía demoniaca...

Algunas amazonas la sostuvieron de distintos lados con sus manos fuertes, y entre todos los monstruos comenzaron a expulsar un espeso vaho morado de su piel, que la ahogaba, que la hacía sentir con sed y hambre, una sed y un hambre extraños, incapaces de ser satisfechos con comida o agua, y cada que pensaba en "SU" arquero no podía evitar relamerse los labios.

Los monstruos estaban felices con lo que habían logrado.

Y, ¿Cómo no estarlo?, ellas estaban seguras de que obtendrían a una nueva mamono entre sus filas, ¿Quién sabe?, tal vez ese arquero se una como un Incubo.

Lamentablemente, este último aún tenía un poco de valentía y esperanza...

- "¡Déjenla malditos monstruos del averno!" - Gritaba el aventurero a la vez que recogía una espada abandonada por su dueño, él sabía que el arco no serviría ahora y menos con su mente distraída.

Su mejor opción era ir por el camino de la fuerza bruta, y con eso en mente alzo la espada con algo de torpeza y comenzó a agitarla enfrente suyo.

Esto no lastimo a nadie, pero si los alejo de los azotes salvajes que daba al aire.

- {¡Que romántico!} - Era lo que pensaban muchos monstruos mientras veían al arquero, no... caballero, intentar acercarse a rescatar a su amor.

Que fútil...

- "¡Diosa mía!, ¡Robin hay que irnos!" - Fue lo que gritaba Tristán mientras cargaba a Koyoi junto a Aria, estaban lejos, querían retirarse, no valía la pena estar más tiempo acá, incluso si le dolía dejar a su suerte a Bullet y a Jocosa. - "¡No vale la pena!, ¡hay que irnos!" -

- "¡Cállate!" - Grito mientras gruesas gotas de sudor recorrían su frente, no estaba acostumbrado a este tipo de arma. - "¡Ella es lo único que me importa, no quiero perderla!" -

Se alejaba más de ellos y se acercaba más a su amor Jocosa.

- "¡Pero-!" - Tristán no pudo continuar pues fue jalado por Aria, la cual se veía seria, inhumanamente seria.

- "Señor Tristán, hay que ocultarnos o irnos, aunque seamos solo nosotros, pero al menos habrá sobrevivientes" - Aria decía eso mientras sin que nadie se diera cuenta liberaba energía divina que curaba a Koyoi de la energía demoniaca. - {¡Sucios monstruos!, pero bueno, el sacrificio de esos dos puede servir como catalizador para que el arma divina actúe como tal} -

- "P-pero" - Fue lo único que dijo antes de voltear a ver a Robin alejarse, apretó sus ojos con arrepentimiento, era verdad, era la maldita verdad, tenían que retirarse, y contesto mientras le temblaba la mandíbula. - "Ahh, s-sí, hay q-que irnos" -

Y así como Robin se alejaba cada vez más ellos, ellos se alejaban cada vez más del arquero convertido en espadachín.

Antes de perderlo de su vista, Tristán solo pensó en algo...

- {Perdón...} -

Agitando su espada torpemente, Robin intentaba asesinar a esas bestias que intentaban alejarlo de su querida Jocosa, ya no le importaba si cortaba o golpeaba con el costado de la espada...

Y los monstruos solo podía observar esto riéndose, esperando a que algo ocurriera.

Robin no sabía que era lo que esperaban...

Para todos los monstruos fue alegría mientras miraban el espectáculo de este último caballero, hasta que el espadachín logro derribar a una Goblin...

Y todas las miradas se posaron en él, esperando...

- "¡Acabare contigo, monstruo de mierda!" - Decía mientras se posó encima de la pequeña y alzaba su espada dispuesta a dejarla caer para acabar con la creatura.

Estaba a punto de clavarla...

- "Oh~ Robin, amorcito" - Eso fue lo que escucho, era la voz de Jocosa, era dulce y seductora, él nunca la había escuchado hablar así, fue tal la sorpresa que no se dio cuenta cuando la Goblin se escapó de entre sus pies...

Dejo caer la espada, había algo que hacía que sus manos temblaran y que hacía que su entrepierna se sintiera más apretado entre las capas de cota de malla, cuero y tela.

Observo como los monstruos se movían hacia los lados dejando un camino que llegaba hasta una silueta rodeada de un humo morado.

- "¿Jocosa?" - Fue lo único que susurro, mientras caminaba hacia ella sin saberlo.

Todo ante la mirada excitada de los monstruos.

- "Si, mi dulce y delicioso arquero" - Robin no podía verla totalmente, pero podía asegurar que finalizo de decir eso mientras se lamia los labios.

Estaba a unos 2 metros de ella, y el humo morado ahora estaba muy diluido en el aire por lo que ahora la veía con más detalle.

Una cola gruesa segmentada que terminaba en una punta semejante a un corazón afilado en las orillas se agitaba grácilmente mientras se enredaba en su espada, a un costado de su cintura crecía una pequeña ala coronada con un poco de pelo, su piel morena que siempre atrajo a Robin se encontraba manchada con tatuajes y en su cabeza había un solo cuerno al costado derecho.

Ya no tenía su armadura pesada, estaba mostrando sus pechos y esos pezones suaves a la vista que contrastaban con ese abdomen finamente tallado, se arrancó con fuerza la falda de malla dejando su vagina al descubierto, la cual escurría jugos y un dulce aroma, como a rosas...

Se acercaba lentamente, con un contoneo de caderas y el ligero movimiento de sus tetas que se llevaba toda la mirada de Robin, el cual solo podía abrir y cerra su boca como si fuera un pez.

Intentaba decirle algo sin éxito, pero en el fondo de su mente, en esa parte que el nunca admitirá que tiene, el sabia una cosa y solo una cosa...

- {Hermosa... es hermosa} – Era lo que se repetía, mientras no dejaba de verla, no recordaba a ningún monstruo o mujer humana que fuera así de bella.

- "Fu, fu, fu, ¿Te gusta mi nuevo yo?" - Ella estaba dando los últimos pasos antes de estar a la distancia necesaria para poder oler el aliento mentolado de su amado. Ahora ella era más alta, llevando una cabeza por sobre él. - "Una amazona" -

- "Y-yo no, no p-puedo..." - Trataba de hablar aun con ese olor dulce que invadía su nariz, no es que estuviera particularmente molesto por esto, es más, le gustaba...

Jocosa llevo su mano hasta la de Robin y comenzó a quitarle sus guantes de cuero, dedo a dedo, hasta finalmente liberar totalmente la palma...

Comenzó a llevarla hasta su pecho, el izquierdo para más certeza, y cuando finalmente hicieron contacto, Robin no podía evitar sonrojarse más de lo que ya estaba mientras que la Amazona puso una sonrisa dulce y seductora como su voz.

- "Se que lo deseas, yo también lo hago" - Termino de decir eso, con la fuerza de ambas manos arranco el peto y la cota de malla del torso de Robin.

La fuerza fue tal, que lo tiro en el piso, el único hombre en el lugar mareado por las sensaciones que lo estaban invadiendo no podía entender bien sus alrededores, ni siquiera se dio cuenta cuando fue que ella se acostó encima suyo abrazándolo con un brazo y con el otro acercándose mucho a su entrepierna.

- "No, no, por favor, n-no podemos, tu... yo tengo q-que-" - No pudo continuar el hombre que la amazona amaba, pues sentía una sensación mojada en su mejilla.

Eran lagrimas amargas, ella estaba llorando pues sentía como si él la hubiera rechazado por ser un monstruo, esto, por supuesto, no era cierto, el sentía como una presión estrujaba su corazón al ver esa expresión que hacía... no lo soportaba.

- "No, por favor, no llores, ¿por qué crees que te rechazaría?" - Robin llevo su mano y limpio su cara. - "Yo... yo te amo y te amare siempre" -

Ella sonrió encima de él, no era una sonrisa normal, era una deseosa.

- "Sabia que ibas a decir eso" - Se abalanzo sobre el mientras soltaba gemidos de placer.

Y fue así como ambos se perdieron en el placer...

Rodeados de mamonos que comenzaron a masturbarse y besarse entre ellas, el espectáculo era fantástico.

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- "Soy Kuroferuru, un gusto, ¿pero sabes?, creo que tenemos asuntos pendientes" – Era lo que decía esa "niña" en ropas negras escasas, tenía una cara entre furiosa y harta.

Genere mi espada de plasma, la presencia que soltaba me enfermaba mucho, mucho más que incluso el hecho de que era una niña con ropa reveladora, ugh, que asco.

- "¡Oh!, veo que tienes agallas, eso me gusta en un hombre..." - Ella me veía fijamente, lo siento, pero no gracias, prefiero gente que no esté en su planitud y con mucho mas pecho... y que no parezca una niña, enserio. - "¿Y?, ¿Qué dices?, no querrás perderte tan buen espécimen" -

Mi mirada se endureció, ¡Genial!, ahora quiero vomitar...

Gire mi cabeza y mire a Lionheart, él estaba congelado de miedo, estoy seguro de que incluso se había orinado encima, podía sentir ese olor.

- "¡Lionheart ve a ayudar a los demás!" - Le grite, eso pareció ser una especie de señal de inicio para el combate, ya que ella se arrojó contra mi mientras liberaba ese extraño humo morado y sonreía feliz.

Se acerco a mí con gran velocidad, levante mi espada con el fin de acabar con un corte, pero ella hizo algo que me sorprendió...

Cuando estaba a punto de tocarla, ella simplemente se desvaneció entre el humo, lo único que sentí en ese momento fue un enorme dolor en el estómago y ser arrojado hacia unas paredes, y destruyéndolas en el proceso...

¡Mierda!, siento sangre en mi boca...

Cerré los ojos, ¡dios!, dolía como una patada en los testículos, con un poco de fuerza me salí de los escombros, y miré a mi alrededor...

Esa "Niña", Kaferoru, kuroferu, o lo que sea, está flotando a pocos metros de donde estaba yo, sus golpes sí que dolían, pero algo que si me enfureció fue ver a Lionheart aun en el lugar, maldito imbécil.

- "¡Maldita sea!, ¡Te estoy diciendo que ayudes a los demás!" - Ese último grito hizo que espabilara de sus ensoñaciones, el comenzó a correr, casi se tropezaba en varias ocasiones, joder, ya me estoy arrepintiendo.

- "Así que, protegiendo a tu subordinado, ¿verdad?" - Fue lo que oi decir a esta enemiga. - "Serias un buen líder, dime, ¿no querrás unirte a nosotros?, te perderás un buen espécimen de Baphomet" -

Ella se señaló hacia si misma...

- "Si fuera mi subordinado, el haría mil veces mejor las cosas" - Le conteste, a lo que ella saco una enorme guadaña negra de entre sus ropas, se veía como un objeto orgánico y a la vez como un ornamento, y el filo en lugar de ser uniforme, era dentado... esto se va a complicar, un poco... creo. - "Además, no me voy a unir a ninguna mierda, a mí me gustan las mujeres con muchísimo más pecho" -

Esto la enfureció a mas no poder, su cara se agrio y fue invadida por una mueca que mostraba los dientes, los cuales estaban siendo apretados con mucha fuerza...

Demonios, chica, te puedes romper los dientes de esa manera, umm, tiene algún odio hacia los senos grandes, ¿no?

Ella nuevamente comenzó a avanzar con rapidez mientras alzaba su rara guadaña.

- "¡Cabron!, ¡Joder, que no sabes de la superioridad del pecho plano frente a las bolsas de grasa!" - Ella grito mientras daba una tajada hacia donde estaba yo, por pura suerte logre esquivar ese corte, el cual partió a la mitad a la pared detrás mío. - "¡El pecho plano es justicia, es el punto más cercano al corazón para dos amantes, no el pecho grande!" -

Esto me lo confirmo totalmente, ella detesta los pechos grandes...

Ella dio otra tajada, la cual, a diferencia de la primera, la esquive con más facilidad, no era muy creativa con sus ataques cuerpo a cuerpo, al parecer.

Rodé por el suelo, desaparecí mi espada de plasma, y genere un revolver, con el cual apunte a Karaferoro, así es su nombre, ¿verdad?

Ella alzo su guadaña en el momento justo, lo que hizo que pudiera bloquearla.

¡CLANK!

Puta...

- "Buenos reflejos, planita" - Teniendo en cuenta su aparente odio a los pechos grandes, me estaba metiendo en territorio peligroso, pero es realmente divertido hacerla enojar.

- "¡Jodete!" - Fue lo que dijo mientras hacia una pataleta digna de una niña pequeña, aproveche eso, apunte nuevamente y dispare...

Pero la maldita era muy buena con sus reflejos, la bala paso ligeramente rozando por su hombro, ella por supuesto se dio cuenta y llevo una mano a la pequeña herida.

- "Enserio me estas enfureciendo, hijo de puta" - Fue lo único que dijo antes de aparecer enfrente mío y dar otra tajada con su guadaña...

Mierda, eso sí va a doler...

Solo me podía cubrir con ambos brazos a la espera del golpe...

¡CLANK!

El cual llego con el retumbar del metal que cubría mis brazos y una fuerza que hizo temblar mis manos, además de empujarme con fuerza hacia atrás.

Podía sentir cortes en mis brazos, incluso si mi armadura estuviera intacta.

- "¡Ah, ah!" - A pesar del dolor agite mis manos intentando evitar caerme, el golpe me empujo y me quito el equilibrio. Por suerte lo logre evitar a tiempo. - "mierda, casi caigo" -

- "¡Toma esto!" - Grito la Baphomet apareciendo frente mío, y su guadaña lista para dar un corte horizontal.

Esquivé lo más rápido y di un giro por el suelo, es demasiado ágil debo concentrarme...

O.… hacer que ella no se concentre.

¡Maldición, eso es!

- "Demonios niña, eres la que más ha durado hasta el momento, tus niñeros deben estar orgullosos" - Dios mío, nunca creí ver tantas venas surgir en la frente de una menor. Esquive otro corte. - "Es más, porque no le dices a tus padres que ahora estas en las ligas mayores" -

Podía ver como frotaba los dientes de furia y sus labios se tensaban mientras me veía, su cara antes pálida ahora estaba roja de ira.

- "¡Maldita sea!, ¡Puto imbécil, #++´´&%$#{+}´+{##!" - Ella había comenzado a gritar groserías que ni siquiera yo conocía, podía sentir como me estaba riendo ante eso, debo admitir que era muy gracioso. - "¡No soy una niña, tengo 499 años, imbécil, soy mayor que tú!" -

Bueno... de hecho, sigue siendo menor que yo...

Levante ambas manos, ahora con revólveres y comencé a disparar, la chica había logrado bloquear algunos, pero para suerte mía, no lo logro con una bala que llego hasta su hombro.

- "¡AHHHHHHHHH!" - Ella grito mientras dejaba caer el filo de su guadaña al piso sin soltarla y se cubría el hombro, adolorida y tirando lágrimas. - "¡Esto no se quedará así!" -

Levante mis armas para dispararle nuevamente, pero de un momento a otro ella comenzó a generar mucho de ese humo morado la punto de que me fue imposible ver donde estaba...

¿Eso importaba?, no, comencé a disparar hacia esa condensación sin importar si le golpeaba o no, el humo comenzó a rodearme, y en el lugar donde se suponía que estaba la Baphomet solo estaba la guadaña clavada en el piso... mierda, esto era mala señal...

Repentinamente salió de mi lado izquierdo esa chica Malafelulu, o como se llame, dando un potente golpe a mi cara con su codo.

- "¡Ah, coño!" - Ella tenía unos brazos delgados como una rama, pero golpeaba como si fuera una barra de metal.

Por suerte para mí, la cercanía fue suficiente para golpearla con un puñetazo en el estómago, lo suficiente para alejarnos uno del otro. Ella cayó cerca de su guadaña.

- "¡Ugh!" - Fue el sonido gutural que soltó cuando llego al piso, procedió a escupir saliva. Levanto su guadaña y dirigió su vista hacia mí, al menos ya no tenía esa expresión de querer matarme, bueno, al menos ya no era tan notoria. - "Golpeas bien, si no fueras tan molesto te vería como material de esposo" -

Rei ante eso... esta chica daba muchas aberturas para que pudiera reírme de ella.

- "¡Ja!, pues aunque me atravesaras el pecho con un puño yo no te vería como material de esposa, tú la Baphomet Culofelulu" - Viejo, ella solo me quedo viendo, pero podía sentir como crecía su furia en el interior. - "¿Qué?, ¿Me confundí de nombre?, ¿Era popoferuru o era cacafelulu?" -

Que chiste de mierda, Ba dum tss.

- "M-mi nombre... mi nombre" - La Baphomet bajo la cabeza, antes de subirla nuevamente con fuerza y lanzarse hacia mí. - "¡Es Kuroferuru!, ¡itinerantur!" -

¡¿Qué demonios?!

Esperaba que avanzara hacia mí, pero cuando dijo esa última palabra... ella se desvaneció en bruma morada.

- "¡Toma esto!" - Oí detrás mío.

- "¡AHHHHHHH!" - Grite a la vez que sentía sed, ella había dado un azote con su guadaña en mi espalda, con furia genere mi plasma sword y di un corte circular alrededor mío...

El filo energético rojo solo se topó con más humo morado, el cual se estaba acercando más hacia mí.

¡Demonios!, sentía la piel mojada, ¿desde cuándo hacia tanto calor?

Había tanto que tuve que tirar el casco y subir mi mascara hasta la nariz, dejando libres mis labios junto a esa cicatriz que los traspasaba y mi pequeña barba que adornaba mi mentón.

- "Veo que ya te está haciendo efecto la mana mamono" - Oí decir desde la densidad de la bruma purpura, venia de la izquierda...

Con rapidez generé una metralleta y comencé a disparar hacia esa dirección, esa niebla se tragaba las balas, pero sin dejar oír los gritos de dolor, o tan siquiera los gemidos de molestia.

- "¡Oh~! En serio que tienes armas interesantes, nunca antes vistas" - La voz venia de adelante mío, y dispare muchas veces al origen...

Nada, solo ese vaho... ¿Cómo le llamaba?, ¿Era mana mamono?

- "Puedes sentir ese calor, esa sed, o mejor..." - Su voz, esa maldita voz estaba a un lado de mi cuello, apunte nuevamente y no había nada.

La cabrona está jugando conmigo, ahora soy yo el que se está enojado... pero, entonces...

Sentí algo, era extraño, diferente, placentero, doloroso... y duro en mis pantalones, quede congelado un momento, dios, no me digas que lo tengo así por pelear con una jovencita.

- "Puedes sentir esa erección, ese placer, porque yo sí, y más con ese olor de macho" - Es lo que dijo la Baphomet, mientras sentía como el humo llegaba a mis pulmones.

Es por la mana mamono, así que estos son sus efectos, yo... yo solo me siento asqueado por mi cuerpo al reaccionar de esa manera frente a algo que parece una niña.

Comencé a disparar a todas direcciones esperando dispararle, pero era como si simplemente no estuviera ahí, podía oír como se movía a mi alrededor, pero no podía atinarle con los disparos.

- "Veo que alguien se está resistiendo, veamos como tomas esto..." - Fue lo ella dijo a mi alrededor. - "¡imago libidinis et cupiditatis!" -

Cuando termino de decir eso la bruma se comenzó a comportarse de manera extraña como si se estuviera contrayendo y reformando.

- "Yo, Kuroferuru, soy maestra en la Nymphomancia, arte mágico del placer y el deseo, además de excelente creadora de afrodisiacos y brebajes que aumenten el placer sexual de las parejas mamonos-" - Ella iba a seguir hablando.

- "¡Podrías callarte!" - Grite, antes de que el vaho, al igual que una ola de mar, me tragara en su inmensidad.

- "¡Maldito imbécil!" - Fue lo único que oí antes de que el sonido fuera poco a poco perdiendo definición.

Dios, no podía ver más allá de mis manos, y había un olor, un olor muy dulce como a flores... no como a muchas flores, no, como a mucho más, como un campo de flores.

Y fue entonces que frente mío la luz del sol se hizo presente, creí que por un momento había traspasado la mana mamono, pero...

Frente a mi estaba esa tierra onírica, ese campo de flores, con sus jazmines, sus margaritas, sus rosas, los tulipanes y muchas otras especies de flora.

Quería llorar de felicidad, pero tenía que acabar con esto, no podía ser real este lugar, si, debe ser una especie de alucinación... por lo tanto debo acabar con...

- "Amor mío~ por fin estas aquí, te hemos extrañado tanto, amorcito" - Esa voz, dios, esa voz, mire detrás mío, allí estaba ella con toda su esplendorosa belleza, ese cabello celeste casi blanco, esos ojos azules como el cielo de medio día, podía ver el bamboleo de su cadera mientras avanzaba y no podía separar mis ojos de eso.

No podía mover ni un dedo mientras veía como ella avanzaba, y mientras más se acercaba ella iba perdiendo más ropa, era como si la tela comenzara a ser sujeta a mucha fuerza de gravedad y esta simplemente cayera pesadamente al piso, dejándome ver cada centímetro de su torso, esos abdominales ligeramente definidos por el manejo de la espada, sus senos ni muy grandes o pequeños, suficientes para llenar mis manos, esos muslos gruesos acompañados por lo que de seguro será un trasero firme y lindo. Creo que solo estaba ella...

No, no estaba solo ella, pude ver como a mi alrededor se acercaban las demás siluetas...

Eran las demás, esas mujeres que vi en mis sueños, de cuerpos de todos los tipos, desde esas mujeres con un cuerpo esbelto, pero curvilíneo con una cara calmada como la de una hermana mayor o la de una amiga que conoces desde hace tiempo; o esas dos chicas de cabello rosado y amarillo respectivamente, con cuerpos modestos y de largas piernas que compensaban todo lo faltante.

En mi mente hicieron eco los nombres de Sasha, Luciana, Mimil y Primera... Solo eso, no que fueron de mi vida o donde las conocí.

Estoy en una especie de ilusión, tengo que salir rápido por...

- "¿Que te tiene tan distraído?" - Fue una voz proveniente de atrás mío, era una fémina con el cuerpo similar al de Mary, pero con un espeso cabello lila y una mirada cansada pero amigable, estaba acompañada por dos mujeres más, una tenía un cuerpo fuerte con algunas cicatrices y con senos grandes, poseía un parche y su cabello era plateado, mientras que la otra era una chica de cabello rubio y mirada afilada con tetas que rebotaban a la vez que se acercaban a mí.

Podía recordar sus nombres, eran Francisca, Mérse y Alameria, nuevamente, solo era eso.

Mi erección era más grande ahora que antes, no era solo por la aparición de las doncellas a mi alrededor o el hecho de que estuvieran totalmente desnudas y acercándose de manera seductora... bueno, creo que si es por eso ultimo...

- "¡Demonios!, no te distraigas ellas no son -" - Estaba gritándome para intentar razonar la situación donde me encontraba, y así seria, si no fuera que sentí como alguien me agarraba de "cierta área" y no dejaba de masajearla. - "Pero ¿qué?" -

Enfrente mío, agachadas estaban tres chicas, una con un cuerpo de infarto, baja estatura y cabello celeste; ¿otra? con una apariencia tímida, pecho pequeño y cabello azul oscuro... Pero la que más me sorprendió fue la tercera, era alguien que conocí recientemente y que no esperaba ver... desnuda y con los mechones de su cabello negro verduzco tapando sus pezones.

- "Veo que estas muy duro por acá" - Era lo que decía Amanomiya Koyoi mientras sentía como su mano intentaba traspasar la tela. De las otras dos pude sentir como sus nombres se deslizaban por mi lengua... Parshe y Eva.

Va a ser muy difícil para mí volver a ver a Koyoi a la cara después de esto...

Se sentía demasiado bien, el calor aumentaba, pero cuando me tocaban era como si liberara ese calor excedente, deseo que... ¡No!, ¡Debo ser fuerte!, ellas no son reales, son ilusiones, son solo aire, debo evitar que...

- "Amorcito~, dame un beso" - Fue lo que susurro Mary en frente mío, ¿Cuándo fue que ella se acercó tanto a mí?, esos labios carnosos y de apariencia sedosa que no dejaban de acaparar toda mi vista conforme se acercaban a los míos.

¡CHU!

Sentía mi estomago revolotear cuando pude oír ese pequeño sonido que soltó ella cuando nuestros labios por fin se tocaron... ¿Qué se supone que tenía que evitar?

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Por las calles de Mare se escondía una cucaracha, un cobarde, alguien que irónicamente tenía un apellido que representaba valentía, pero del que obviamente carecía, el corazón de león... Lionheart.

Él había mandado a la mierda lo que había dicho ese mago de vestimentas extrañas, ¿Quién se creía?, ¿La diosa?, ¿uno de sus ángeles?, ¿un héroe?, no era nada de eso, solo era un sujeto que por alguna razón era lo suficientemente fuerte para pelear con los monstruos, pero él podía sentir la energía divina, no era mucha, de hecho, apenas sobrepasaba las cantidades normales en cualquier caballero, él no era nada enviado por la diosa... era un tipo normal...

Y aun así se atrevió a darle una orden... lo peor era que él, Lionheart, a pesar de tener una bendición de la diosa fuese salvado por ese don nadie.

- {¿Quién se creía?} - Se pregunto mentalmente, mientras pasaba caminando con cuidado y sigilo, evitando que los monstruos del lugar lo notaran. - {A la mierda con los que todavía estén por aquí, yo me voy} -

Tenía que ser especialmente cuidadoso, los monstruos tenían muchos sentidos superiores, entre ellos el olfato, por lo que era fácil que lo detectaran, por suerte y gracia de la diosa, debido a la sangre de Hobgoblin les era más difícil encontrarlo.

Y es así como este ratón asustadizo en disfraz de león se movía entre las casas y ruinas de Mare, apenas haciendo eco a cada paso que daba en el suelo empedrado.

Ocultándose entre las sombras y paredes caídas mientras sostenía su espada con fuerza contra el pecho, eso era el valor de la diosa.

Llego hasta una pared ensombrecida por las enormes edificaciones que aún quedaban en pie, mientras unos monstruos pasaban cerca, eran una Hellhound y una Ogro.

- "¿Puedes oler eso?" - Dijo la Hellhound mientras se acercaba a la zona donde se encontraba Lionheart, el cual sudando comenzó a rezar a la diosa por salvación.

- {Diosa en los cielos, pureza encarnada, santísima sea tu gloria, tu más fiel lacayo reza por tu protección divina y-} - No pudo continuar ya que la Ogro se acercó aún más a él, sentía como las lágrimas recorrían su faz, como los nervios tensaban su cara y el corazón lo tenía casi en la boca.

Con temblor en las manos, dedos adoloridos y apenas las energías para levantar por lo alto a su espada, esa era la fuerza de la diosa.

- "Que olor más raro, es excitante, pero a la vez repelente, ¿Qué será?" - La sabueso del infierno se acercó a unos cuantos pasos, tan cerca que si estiraba su brazo hacia un costado podía tocar la cara de la bestia.

- {¡Ahhhh!, por favor diosa, te lo ruego, salva a tu pobre lacayo de las garras demoniacas que osan pudrir tu mundo con sus presencias} – Lloraba a lagrima gruesa, pero haciendo poco sonido al chillar.

- "Es cierto, acaso será un..." - La Ogro estaba aún más cerca, a un paso más cerca que la canina, Lionheart se había movido un poco, y esto por supuesto alerto a los monstruos...

Las cuales se callaron y avanzaron lo que le faltaba en silencio, pero aún no podían ver a su presa acorralada.

Lionheart lloraba, mientras maldecía a la diosa caída, a la reina demonio, a las diosas de los gatos, del mar y de la muerte.

- {Deme, aunque sea, la oportunidad de vivir para acabar con dos monstruos} – Fue lo único que pensó mientras esperaba al final.

¡BOOOM!

Fue lo único que escucho en la lejanía, abrió los ojos y lo vio... era un destello enorme a cinco kilómetros de donde se encontraba, pero era tan brillante que incluso le dolían los ojos a pesar de no verlo directamente.

- "¡Agh!, ¡qué demonios es esa luz!" - Grito la sabueso del infierno mientras intentaba cubrirse de la luz, no la iba a matar, de hecho, apenas si iba a causarle mayor problema que un simple salpullido en la piel... aunque claro, la luz picaba mucho.

- "¡Hay que largarnos de aquí!" - Dijo la Ogra mientras se retiraban con picazón en el cuerpo.

Esto fue aprovechado por el asustado Lionheart, quien supuso que eso era una especie de milagro divino, y que, como todo buen feligrés debía eliminar a dos monstruos como pago a la diosa por haberle salvado la vida, este era el amor de la diosa.

Lo que Lionheart no recordó en ese momento fue que en esa dirección estaban Bullet y Kuroferuru, y su pelea aun no terminaba, pero para poder ver que había ocurrido, hay que volver un poco en el pasado...

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Los labios de Mary, suaves, amorosos y hambrientos, no dejaban de pedir, junto a su lengua, permiso para entrar en mi boca... Y, claro, que yo encantado le permití ingresar gustoso.

Ese vaivén de lenguas que se entrelazaban y se liberaban antes de nuevamente chocar con amor imperecedero, todo coronado con el sabor de su boca, a fresas.

Lleve mis manos a su cintura, temiendo soltarla, no, yo nunca la soltaría, su piel suave me hacía querer apretujarla con más fuerza, y el olor de su piel era como el de la menta, ¿Por qué demonios alguien quisiera soltar a alguien así?

Unas manos comenzaron a tocar por toda mi espalda y hombros, algunas daban abrazos fuertes, otras dejaban que sus piernas acaricien de manera sensual mi parte baja, pero todas y cada una de ellas dejaban besos cargados de amor a mis mejillas...

El calor seguía ahí, pero demonios, ellas sí que ayudaban a soportarlo.

Sentí una presión en mi pecho... ah, sí, la necesidad de respirar.

Me separe de ella mientras nuestras bocas eran unidas por un ligero hilo de saliva, sentía como mi cabeza estaba en las nubes, flotando y perdido.

- "Amor~, quédate por siempre con nosotras" - Decía "Mary" mientras me agarraba la cabeza con ambas manos y me veía fijamente.

- "¿Por qué me iría?" - Fue lo que conteste, estaba hipnotizado por sus ojos azules como el cielo. Ella sonrió.

- "Quédate y convierte en un incubo para nosotras" - Fue lo único que ella dijo.

¿Incubo?, ¿Qué es un incubo?...

Era un monstruo, ¿no?

Si, es uno que surgía cuando los monstruos contaminan a hombres...

Y, ¿Qué era un monstruo?, un ser que buscaba encontrar humanos para comérselos, eso según la orden, en la realidad, eran seres que buscaban tener sexo y un hombre con el cual casarse, no importaba el método, desde secuestro hasta trampas...

Ah, es cierto, la ilusión... la maldita trampa.

Mire a "Mary" y ella me devolvió la mirada, asustada. Ella ya sabía lo que pasaba, era parte de esto, mire a mi alrededor, y todas tenían la misma cara desde Eva a Mimil, de Sasha hasta Koyoi.

- "No lo hagas" - Estaba llorando, ella estaba llorando, y yo solo podía verla.

Y mi mente pensó, en pistolas, en subfusiles, el lanzamisiles, en láseres, en cuchillos, en hachas, en espadas, y, finalmente, en granadas que había obtenido recientemente.

En mis manos se formó una esfera dorada, era la santa granada de Antioquia, cuya luz destruye toda energía demoniaca...

Jale y quite el seguro en forma de cruz... y la deje caer a mis pies...

Mire a "Mary" nuevamente, y la abrace, ¿Cuándo es que tendría otra oportunidad?, o, ¿habrá otra oportunidad?

Uno...

- "Puede que nos despidamos ahora, pero ten por seguro que nos veremos de nuevo" - Le dije mientras me separaba y le acariciaba la cara. No importaba si ellas estuvieran muertas mucho antes que yo o si ellas estaban en una situación similar a la mía, buscaría verlas de nuevo.

Ella dejo de llorar...

Dos...

- "Entonces... te esperaremos" - Dijo mientras sonreía y cambiaba para ser Alameria, Eva, Francisca, Koyoi, Luciana, Mérse, Mimil, Parshe, Primera, Sasha, y regresar a "Mary", todas felices.

Me quité la máscara y sonreí, mi cabello rojo por fin pudo tocar el aire por sí mismo, creo que era yo el que estaba llorando...

Cinco... Hasta pronto...

La luz, la maldita luz, comenzó a consumir todo, y frente mío veía como toda la belleza retornaba a su forma de humo morado hasta volverse... nada.

Alguien enserio me acaba de enojar...

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Kuroferuru estaba orgullosa de lo que había logrado, encontrar a un hombre lo suficientemente fuerte como para hacerla pelear con dificultad y encerrar a este mismo sujeto en una ilusión que poco a poco lo iban a convertir en un incubo, y, tal vez, por fin tener un esposo adecuado para ella.

Era como una segunda noche del Krampus para ella.

Pero bueno, ahora solo le quedaba esperar y ver sus favorecedores resultados...

Hasta que vio como la gigantesca cúpula de vaho que había creado comenzaba a soltar un ligero brillo morado.

- "¿Hmmm?" - La Baphomet observo con curiosidad esto, era la primera vez que pasaba. - {¿Es alguna reacción por ser un héroe tan poderoso?} -

Su corriente de pensamiento se mantendría igual de no ser por como notaba como la luz era cada vez más fuerte y, además, sentía como la mana mamono... iba desapareciendo.

- {¡Espera!, ¡¿Desapareciendo?!} - La luz se hizo más fuerte, casi cegándola, pero ella, como toda Baphomet que se respetaba tenía cartas bajo la manga o debajo de sus pantis. - "¡Caligo scutum!" -

Rápidamente todo el vaho alrededor suyo se juntó cubriéndola y protegiéndola de cualquier intento de dañarla desde afuera. La luz morada alcanzo un punto máximo hasta que...

¡BOOOOM!

Fue entonces que la luz estallo, y con eso toda la mana mamono desapareció en un santiamén, claro, toda la que cubría al monstruo verde, pero, aun así, la mana que cubría a Kuroferuru se fracturaba hasta que se rompió finalmente, ella era empujada con fuerza contra el piso.

Para La Baphomet, la luz quemaba y dolía como si fuera una hoguera, incluso con el escudo de mana puesto sobre ella, pero claro que ella iba a sobrevivir, tenía mana suficiente para curarse.

Y, cuando la luz paro, ella pudo ver sus heridas, las quemaduras abarcaban sus brazos y piernas, las cuales ya no tenían esas medias y mangas que las cubrían, libero energía demoniaca y comenzó a cubrirse esas secciones, llegando a un alivio inmediato.

Y con un poco de dificultad, se logró parar, y vio con odio hacia el centro de la explosión lumínica, ahí estaba ese cabron, estaba intacto y de rodillas, y sobre todo de espaldas, ella podía sentir como las venas de su frente se ensanchaban.

- {Olvidare hacerlo mi esposo, voy a matarlo yo misma} – Grito mentalmente antes de correr en esa dirección, con unos ojos muy hinchados.

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Había debilidad en mis piernas, y la leve ceguera por la luz no ayudaba mucho.

Cuando caí al suelo, pude ver como mi casco seguía a mis pies, con esas plumas de adorno, esa apariencia tan estereotípica de caballero medieval, y lo reflejante del metal, lo tome entre mis manos y quede absorto viendo mi cara reflejarse. Guarde mi mascara en mi bolsillo.

Tenía rato que no veía mi cara, mi pequeña barba y cabello rojo, esas cicatrices en mis labios, en mi nariz y en un ojo, las marcas de quemaduras en mi mejilla derecha, las ojeras adornando mis ojos negros... vaya que no soy guapo, tal vez me vea mejor sin barba.

Sentía una punzada en mi cuello, ahh, si, ya sabía lo que eso significaba, a veces me alegro de ser una "Maravilla", la mayoría del tiempo no, pero agradezco ciertas cosas de vez en cuando.

Recordé como desaparecieron ante mis ojos, ellas, las chicas de mis sueños, les prometí buscarlas, pero antes debo de encargarme de algo, o, mejor dicho, de alguien muy molesto.

Sentía esa sensación hacerse más notoria y molesta, agarre el casco con mi mano izquierda, y cuando la sensación llego a un punto insoportable, me gire sobre mí mismo eje, y con el yelmo golpee a Kuroferuru en la cara...

- "¡AHHHHHHHH!" - El grito de dolor era bastante fuerte.

No solo el casco termino por compactarse por el golpe, lo cual también lo dejo inservible, sino que la fuerza fue lo suficientemente grande como para lanzarla por los aires en dirección contraria.

Tire el casco, a un lado mío, adiós sueños de utilizar una armadura medieval completa, fueron buenos mientras duraron...

Y me levante, mire a Kuroferuru, su cara magullada y su nariz rota, su boca llena de sangre y ese diente faltante.

- "Maldito" - Fue lo que oí de ella mientras se tocaba la cara, a pesar de su expresión asesina podía notar el dolor que tenía, podría sentir un poco de compasión si fuese una niña de verdad, pero sé muy bien que no lo es. - "¡Evocatio nigrum materia!" -

De sus manos surgieron círculos mágicos repletos de runas o símbolos raros, y de estos comenzaron a surgir muchos tentáculos oscuros, estos parecían estar hechos de un material liquido de superficie brillosa como látex.

- "¡Disfrutare matándote!"- La Baphomet corrió y extendió sus brazos, con esto los tentáculos se extendieron por más de diez metros por delante moviéndose como viciosas serpientes venenosas.

Se acercaban con malicia, y yo no pude más que pensar en el arma adecuada, la Plasma Longsword.

Las extremidades se acercaban, algunas se alzaban y daban una caída en picada hacia mí, otras intentaban embestirme directamente y algunas intentaban empalarme desde el suelo.

Yo tenía la espada lista, y con cada movimiento cortaba los tentáculos mientras avanzaba hacia el monstruo con mirada seria y sin cansarme. Esto fue notado por ella, que por primera vez tenía una expresión preocupada.

- "¡¿Como demonios eres más fuerte ahora?!" - Grito con algo de miedo, mientras yo avanzaba a paso lento pero constante cortando los tentáculos, los cuales crecían, se regeneraban o se dividían en dos más.

- "¿Acaso no te lo dije niña?" - Le dije mientras cortaba un tentáculo que casi me agarraba por el torso. - "Estas entrando en las ligas mayores, y, enserio, sí que me has enojado" -

Ella comenzó a sudar frio, mientras sus ojos no dejaban de verme con miedo palpable. Estaba a pocos metros de ella, y no dejaba de retroceder la Baphomet.

- "¡Todo es por Mary!" - Grite mientras un tentáculo por encima mío intento perforarme, y el cual fue fácilmente partido a la mitad antes de convertirse en dos. - "¡Por Sasha!" -

Un tentáculo surgió del piso y por poco me atravesaba, pero con un corte horizontal fue suficiente.

- "¡Por Primera!" - Di un salto evitando el golpe de tres tentáculos, y con una tajada descendente corte la extensión. - "¡Por Parshe!" -

Avanzaba y daba cortes ante la mirada atónita de la Baphomet.

- "¡Por Mimil!" - Corte otros de manera diagonal. - "¡Por Mérse!" -

- "¡Me estas obligando!" - Kuroferuru intentaba retroceder. - "¡Nigrum materia extensio!" -

A mis costados dos círculos de luz se formaron, y de estos surgieron más tentáculos, los cuales con un corte giratorio pude acabar con ellos...

- "¡Por Luciana!" - Esquive dos tentáculos que intentaron aplastar mi cabeza. - "¡Por Koyoi!" -

Estando abajo con un corte ascendente pude acabar con ambos, ya estaba a poco de llegar contra Kuroferuru.

- "¡Por Francisca!" - Estaba realmente cerca de la Baphomet, di otro corte. - "¡Por Eva!" -

La cara de Kuroferuru mostraba miedo, horror y.… extrañeza o consternación, ¿Sera por los nombres que estoy diciendo?

- "¡Por Alameria!" - Con el corte final, Kuroferuru cayó al piso con su cara asustada mientras miraba a su alrededor, tal vez buscando una manera de escapar utilizando el ambiente, a un costado suyo había caído su guadaña.

No, no te voy a dejar alcanzarla.

Su pequeña mano estuvo cerca de agarrar la hoz, así que pise su palma...

- "¡AHHHHHH!" - Grito al sentir la dolorosa presión. - "¡Por favor perdóname, ya nunca me veras de nuevo si me liberas!" -

- "No, te lo repito, entraste a las grandes ligas, y para acabarla me jodiste con una ilusión de chicas muy bellas que tuve que destruir... para mí, eso no tiene perdón" - Le dije sin perder de vista cualquier cosa que haga, levante mi espada para acabar con su vida.

- "Por la diosa caída" - Ella susurro, mientras amargas lagrimas recorrían su cara, su golpeada cara. - "¡¿Como demonios conoces a las integrantes de la flor gélida?!… no, no me digas, ¡Tu eres ese sujeto!, ¡¿verdad?!" -

Mis ojos se abrieron con sorpresa y desde el fondo de mi cabeza algo me dolía, era como si algo estuviera escarbando dentro de mi cráneo hasta lo más profundo de mi cerebro, como si miles de agujas se clavaran en mi frente, o como si una mano inmaterial estrujara mis nervios.

- "¡Agh!, ¡¿Qué es esto?!" - Era como sentir el infierno en la cabeza.

Desaparecí mi espada y lleve mis manos a la cabeza, ¡joder!, ¡como duele!, retrocedí un poco.

No... ¡Demonios!, es cierto, Kuroferuru...

Levante mi vista aun con esa sensación terrible, y ella la que debía estar en el suelo quejándose, me veía mientras se paraba con mirada apurada, genere mi revolver con dificultad, el dolor no me permitía pensar con claridad en el tipo de arma que quería.

- "¡Velox exhauriunt!" - Grito nerviosa mientras generaba ese humo morado y la cubría nuevamente, le apunte y dispare... la bala simplemente atravesó la bruma, la cual se desvaneció lentamente.

Mierda... escapo.

¿Qué mierda fue eso?, esa cosa que dijo... ¿Flor gélida?, si, eso fue, ¿Por qué me dolió?, ¿Por qué siento que conozco ese nombre?, nunca antes he estado en este mundo, ¿Verdad?, si pudiera preguntarle a esa monstruo...

Me quede parado unos minutos en lo que el dolor se desvanecía como mis oportunidades de interrogar y asesinar a esa Baphomet.

Mire hacia donde ella estuvo, su guadaña la había dejado tirada...

Camine lentamente hasta ella y la recogí, al instante pude sentir como mi poder interactuaba con la misma, levante mi mano derecha al aire y una copia exacta de la guadaña se formó.

Desaparecí ambas, al menos había obtenido algo bueno de esto.

El arma de un monstruo, uno que era extremadamente poderoso, con el poder de convertir a aventureros y caballeros en...

¡Maldición, es cierto, Jocosa y Robin!

Vi hacia donde yo creía que estaba la dirección correcta y corrí.

Espérenme, que voy para allá...

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- "¡Maldición, hay que irnos!" - Grito una Arpía oscura mientras volaba cerca del suelo, le avisaba a un grupo de mamonos conformados por 9 Goblins, 7 Minotauros, unas 3 Aracnes, 4 Ogras, 2 Mantícoras y una Amazona.

- "¡¿Eh?!, ¡¿Por qué?!" - Fue lo que contesto una Minotauro de mala gana, a ella le habían prometido el conseguir un esposo, más lamentablemente una gran parte de estos fueron tomados y lo que quedo había escapado, solo estaba en el lugar por si tenía la suerte de encontrar a alguno que se estuviera escondiendo.

- "Kuroferuru, nuestra general ha sido derrotada" - Eso impresiono a los demás monstruos. - "Fue el monstruo verde, pude ver la pelea desde lejos" -

Y eso ultimo sí que las alerto demasiado, todas comenzaron a retirarse del lugar a paso rápido, las que podían volar se retiraron a los aires y las nubes, las que sabían de magia activaron sus hechizos de teletransportación sin dejar huellas de que estuvieron en el lugar, y las que eran de pura fuerza física se fueron moviéndose con agilidad entre las ruinas.

Todas y cada una de ellas pasaron por alto al cobarde Lionheart, que se movía con cautela entre las ruinas y calles abandonadas, él sabía muy bien algo, y eso era que no tenía ni la fuerza de acabar con los monstruos en una batalla justa.

Con esas bestias teniéndolo como presa, le sería imposible acabar con tan siquiera uno, pero si encontraba a dos que estuvieran distraídos al fin podría cumplir su deuda con la diosa por ese milagro que lo salvo de ser convertido en uno de esos seres profanos y abominables.

Fue entonces que camino y camino por las calles de Mare, asustándose con cada golpe sonoro de las piedras que caían de las paredes descuidadas o del crujido de las ramas al ser pisadas por ratas o por el viento simplemente.

Pero fue entonces que lo escucho...

- "Ah~, Robin" - Era un gemido indudablemente femenino, de una voz que juraría haber oído entre los aventureros que lo habían asistido en esta expedición que había terminado de forma horrible.

Lionheart se pegó a la pared, con cuidado fue avanzado hacia la esquina y dio un vistazo.

Eran una amazona y un incubo teniendo relaciones, tan metidos estaban en el acto que no les importo lo que ocurría a su alrededor desde la explosión lumínica hasta la huida de los monstruos.

Y, entonces, el caballero avanzo hacia ellos... tenía una deuda con su diosa.

- "¡Mi dulce arquero!" - Gritaba ella encima mientras lo montaba salvajemente, haciendo que sus grandes senos rebotaran, con sus manos acariciaban con cierta ternura el pecho del incubo.

Los pasos se hacían más silenciosos, lentos pero precisos, era el sigilo de alguien que presencio un milagro...

- "¡Amor mío!" - Exclamo el incubo mientras miraba hipnotizado los pezones moviéndose de manera rítmica y apretaba las caderas de su esposa, si, ahora, ella era oficialmente su esposa.

La espada en la mano del cobarde era levantada ligeramente mientras este respiraba pesado, que su santa diosa lo bendiga y le de la fuerza para terminar su trabajo.

Ellos seguían con lo suyo, con el pene de Robin llegando hasta lo más profundo de la vagina de Jocosa y estando ambos cerca de su décimo clímax.

- "¡Robin!" - Grito ella mientras lo abrazaba en el piso y encima suyo. Ella sentía el flujo de esencia masculina llenarla por decima vez en el día.

A los pies de la pareja profana se alzaba una sombra fanática y decidida, con una misión divina autoimpuesta.

- "¡Jocosa!" - El regreso el abrazo, ambos se sentían completos, unidos más allá de lo físico, se preguntaban por qué rayos no se habían convertido en mamono e incubo desde antes, se sentía demasiado bien.

Robin olía el cabello de su chica, nunca había olido mejor que ahora, y mientras daba una potente inhalación decidió ver al cielo...

- "Que la diosa no muestre misericordia ante el enemigo, así como sus súbditos no la muestran a los herejes" - La sombra alzaba su espada hasta partir el sol en dos.

Y Robin solo pudo mirar desesperanzado ante lo que llegaría...

Abrazo a Jocosa con fuerza...

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Con mi mascara en la cabeza, corría por las calles de Mare, tenía que encontrarme con los demás, en especial Jocosa y Robin, eran mis compañeros, tal vez sea bueno irnos hacia la capital y en otra ocasión tendría que ir yo solo a Lescatie...

Pero siendo sincero, incluso si ellos se transformaban, yo no les haría nada, eran lo que yo consideraría como amigos.

¡CLAP!, ¡CLAP!, ¡CLAP!

El eco de mis pasos al chocar con la piedra era muy fuerte, y lo que más me sorprendía era que no me había topado con algún otro monstruo desde hace rato, supongo que al vencer a su jefa los demás simplemente se retiraron.

- "¡Hey, Bullet!" - Oí un grito cerca de mí, dirijo mi vista a mi izquierda era Tristán acompañado por Aria, ocultándose entre las casas, supongo que el sonido les llamó la atención, corrí hacia ellos. - "¡Por aquí!" -

Al legar frente a frente pude ver como se notaban cansados y pálidos, en el fondo estaba Amanomiya descansando sobre el piso.

- "Hey, ¿Están bien?" - Pregunte. - "¿Por qué se ven pálidos?, ¿Koyoi está bien?" -

- "Estuvimos ocultándonos, algunos demonios casi nos atrapan" - Aria dijo mientras se sentaba en un pedazo de pared, dio un suspiro. - "Y por la señorita Koyoi fue atacada por un monstruo... pero no te preocupes, está más estable ahora" -

Di un suspiro de alivio, al menos ellos estaban bien, pero hubo algo que me llamo la atención...

- "¿Dónde están Jocosa y Robin?" - Y al momento de preguntar, ellos apartaron las miradas...

Esto me dio mala espina.

- "Ah, sobre eso..." - Dijo Aria con la cabeza baja, no pudo terminar pues fue interrumpida por Tristán.

- "Yo... había muchos monstruos y.… y.… nosotros, no..." - Yo me lo suponía, pero ellos aun tenían la oportunidad de ser libres como monstruos. - "P-perdón, no fui lo suficientemente fuerte" -

Suspiré pesadamente y cerré mis ojos debajo de la máscara...

- "No, no te preocupes" - Puse mi mano sobre su hombro. - "Y bueno, ¿Qué esperamos?, hay que buscarlos" -

- "¿Eh?" - Fue lo que salió de la boca de Aria.

- "Lo que oíste, y si me permiten." - Avance hasta la dormida Koyoi y la cargue en un hombro, podía sentir como mis mejillas se calentaban por la ilusión de hace rato. - "Ya está, bueno, hay que avanzar por-" -

- "¡AHHHHHHHHHHHH! / ¡AHHHHHHHHHH!" - Se escucharon dos gritos atronadores, uno masculino y femenino.

Esas voces... esos gritos...

- "No..." - Susurre. - "No, no, no, no, ¡No!" -

Sali corriendo con la cazadora de Zipangu en mi hombro, ignorando lo que me gritaban mis compañeros, los indicios del despertar de Amanomiya o el cómo dejaban a esos dos detrás mío, tenía que llegar al origen de esos gritos.

Mi mente me pasaba muchas posibilidades, desde que fueran otros monstruos u otros aventureros, pero la que más me aterraba era esa tercera opción...

Di un giro en una esquina... Y...

Y lo vi...

Una espada bañada en rojo... en un rojo maldito, y un Lionheart, una basura, satisfecho con lo que había hecho...

Las muertes, ¿Las recuerdas?, no por que hayas ganado una batalla significa que todos los finales son felices, es más, casi siempre son terribles, esto es una guerra...

Entonces, por respeto, nunca olvides las muertes...


¿Me creerían si les digo que este capítulo lo hice escuchando música de Pizza Tower, Pepsi Man, Skullgirls, Neon White (Machine girl), Jet Set Radio Future y Sewerslvt?