Ch.15: La venganza.
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
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Deje a Koyoi en el piso, y esta abrió ligeramente sus ojos...
En mi mente aun podía oír esas palabras que un sargento mayor una vez me dijo cuando presencie mi primera muerte:
"Las muertes, ¿Las recuerdas?, no por que hayas ganado una batalla significa que todos los finales son felices, es más, casi siempre son terribles, esto es una guerra... Entonces, por respeto, nunca olvides las muertes...".
Las llamas surgían de mis venas, el fuego corre debajo de piel hasta mis manos y después a mis dedos, las uñas no dejaban de apretarse y enterrase en mi palma, la sangre caliente e ígnea no dejaba de bañar mis huellas dactilares mientras la furia escalaba hasta mis ojos...
Y estos no dejaban de ver a ese imbécil con la espada, con esa sonrisa que no dejaba de mostrar los dientes o lanzar plegarias y rezos a su diosa, con esa mirada de éxtasis religioso que apuntaba directamente a las nubes, el éter y el astro rey.
Di un paso...
Y luego otro...
Y otro...
Y sin darme cuenta corría con puño alzado...
- "¡Diosa mía en tu tierra santa!, ¡tu bendita misión ha-!" -Hablo, y su voz fue cortada.
Mi puño se hundía en la piel y mis nudillos seguían avanzando imparables como un tren.
Su mandíbula en ángulos antinaturales y el diente volando fuera de la boca me alegraban, sentía algo crecer en mi...
El caía al sucio piso, de costado y escupiendo jugo humano por el suelo empedrado, llenándolo de podredumbre, de su mísera presencia, como huella de su asqueroso paso por el mundo.
- "¡Agh!, ¡Bashtardo, lag dios-!" - Lo levante jalándolo del peto y nuevamente mi puño encontró su camino a su cara, tu silencio es la verdadera bendición de la diosa.
¡CRACK!
Ya cedió la nariz, el casi se cae, pero sosteniéndolo de manera firme lo mantuve levantado, aunque sus piernas flaquearan. Una mano suya intento sostenerse de mi brazo, y en contestación mi puño se estrelló contra su cara nuevamente.
El azote le tiro otros tres dientes, su cara enrojeció, no solo por los músculos inflamados de su cara sino por la sangre que salía de sus labios y nariz... le costaba respirar...
Sentía mi cara formar una mueca debajo de la máscara conforme lo veía batallar por vivir, esto era lo que aumenta poco a poco de tamaño en mi interior, alegría, jubilo, dicha, disfrute...
Entonces en mi cara había una sonrisa oculta debajo de la fibra inteligente.
Como costaba evitar descostillarme de la risa mientras propinaba otro golpe...
Y otro...
Y otro...
Y otro más...
- "¡Mi diosa!" -Grito una voz femenina, mire a mi lado era Aria acompañada por Tristán, venían corriendo a lo lejos, pero podía ver sus caras horrorizadas. Todos miraron los cuerpos tirados, llenos de sangre... - "¡Señor Bullet!, ¡Deje de golpearlo!" -
Koyoi me veía de lejos, aun con cierto cansancio en la mirada mezclada con sorpresa.
¿Por qué dejaría de golpearlo?, se sentía bien...
- "A.… ah... ahg" - De esa cara desfigurada apenas y salía un leve murmullo, era molesto...
Que ganas de hundirle más la cara a puñetazos...
Sentía que mi puño se alzaba por sobre mi cabeza, deseaba bañarme en su sangre, que mis nudillos tocaran su materia gris, que sus ojos saltones vayan dando brincos en toda dirección fuera de sus cuencas, que su mandíbula se tuerza, rompa y hunda en el fondo de su cuello...
Que su respiración asquerosa, sucia y adolorida se calle para siempre con un sonido mojado como de una fruta echada a perder siendo aplastada.
Y fue así como mi puño avanzaba, estaba seguro de que podía acabar con el...
- "¡Diosa mía!, ¡Para ya, maldita sea!" - Fue el chillido de Aria mientras evitaba que mi mano terminara su deber, debo admitir que su fuerza y velocidad me sorprendió, ¿Cómo era posible que una chica de su tamaño y apariencia tuviera semejante fuerza?
Pero era inútil, incluso con la fortaleza de la pequeña, mis nudillos seguían avanzando lento pero seguros hacia esa cara estúpida y desagradable.
- "Agh... P-pog... Fa... vor... P-piegdad" - Era lo que decía entre sus temblorosos y rotos dientes sangrantes mientras sentía como el fuego en mi interior recuperaba su intensidad.
¿Piedad?, ¿acaso dijo piedad?, ¡¿Como puede esta mierda con patas pedir piedad?!
- "¡A la mierda con esto!" - Tire a Aria, perdóname, pero simplemente con personas como esta no puedo. - "¡Te matare!, ¡te matare, cabron!" -
Me quite mi mascara, ya no tenía ni ganas de sonreír, lo que había dicho me enfureció y esto era notorio por la presión en mis dientes, por un momento juraría que todo en mi vista se tornaba rojo.
Quiero que mi cara furiosa sea lo último que vea antes de morir.
Con la fuerza de una sola mano levante a este imbécil, separando sus pies del suelo por unos pocos centímetros y me prepare para acabar con el nuevamente.
- "¡Bullet!" - Oí a Tristán gritar, ¡¿ahora qué?!
Poco después de escuchar ese grito fui embestido por Tristán y Koyoi, maldita sea...
- "¡Ugh!" - Fue lo único que pudo salir de mi boca al chocar contra el suelo. - "¡Mierda!, ¡¿Qué coño están haciendo?!" -
- "¡Por la diosa, Bullet, lo ibas a matar!" - Grito finalmente Tristán mientras apenas y podía evitar que me moviera, de hecho, era Koyoi la que aportaba más fuerza, pero aun así era inútil, lentamente me iba levantando.
- "¡Cálmate, es uno de los nuestros!" - Es lo que exclamo Koyoi, mientras estaba sorprendida por la fuerza que yo mostraba, esa es una pequeña muestra de la fuerza promedio de una "Maravilla".
Estaba a punto de sacármelos de encima, pero en ese momento Aria se aventó contra mí, tirándome nuevamente, y ahora, era más difícil pararme, era una fuerza increíble la que tenía la pequeña sacerdotisa.
- "¡Maldición, sálganse de encima mío!" - Conteste. - "¡Tengo que matar a este cabron!" -
- "¡Señor Bullet, cálmese, no vale la pena!" - Me grito Aria encima mío.
- "¡¿QUE NO VALE LA PENA DICES?!, ¡Este cabron mato a Jocosa y Robin!" - Grite con todas mis fuerzas, dios, su vida valía totalmente. - "¡Los mato como perros!, ¡como perros!, ¡¿Entiendes a lo que me refiero?!" -
Tristán escucho eso, el cerro los ojos...
- "¡Señor Bullet, perdóneme decirlo, pero se habían convertido en monstruos, en bestias, en demonios!" - Es pura mierda, en el tiempo que he estado en este mundo había notado que eran seres consientes incluso con la corrupción de la energía demoniaca, ellos, Jocosa y Robin, pudieron haberse comportado como el resto.- "¡Incluso si ellos dijeran no haber cambiado, la realidad es que seguirían siendo monstruos!" -
Incluso Tristán y Koyoi voltearon a ver a la sacerdotisa con sorpresa, era directa, muy directa.
Me dolía la cabeza, era una migraña similar a la que me dio cuando mencionaron a la flor gélida.
No, no, no podrían, yo confiaba en ellos, ellos podían evitar los...
Recordé esa vez...
Recordé esa vez cuando Jocosa fue contaminada por energía demoniaca... ella no era igual, Robin y yo lo vimos, ella decía...
- "¡No, ellos pudieron-!" - Exclame, sentía que no peleaba por levantarme con la misma intensidad...
- "¡Claro que lo harán, son monstruos!" - Aria me miraba directamente, había algo raro en ellos, algo antinatural. - "Por mucho que sus modos hayan cambiado, los demonios y los monstruos siguen siendo eso, y si uno de los nuestros termina por corromperse y volverse uno más, entonces no hay más remedio que..." -
No, yo...
Dios, mi cabeza, era como sentir una lija en el cerebro, por un momento pensé en los televisores cuando tienen estática.
Eso... no, ellos...
- "Acabar con ellos" - Susurre mientras cerraba los ojos, ya no quería levantarme.
- "Exacto" -Aria contesto mientras veía como se formaba una sonrisa muy pequeña y difícil de notar en su cara. - "Pero eso no quiere decir que no vayas a vengarte, es solo que no con Lionheart, sino con esos seres que los volvieron bestias" -
Sentía como la molestia en mi cabeza dejaba de ser tan intensa.
Eso... podría...
Eso es...
Es cierto, había más factores que solo ese caballero de mierda, esos monstruos, esos malditos monstruos... detesto mi parte lógica.
- "Entonces, hay que vengarlos..." -Hablo Aria mientras se paraba, sentía que ya no hablaba solo para mi sino para los tres. - "Por lo tanto, hay que ir a Lescatie a cobrarnos las vidas de tan buenos guerreros de la diosa, estoy dispuesta a acompañarlos" -
- "¡¿Lescatie?!, ¡¿Por qué Lescatie?!" - Tristán exclamo alarmado mientras se levantaba de encima mío.- "¡Y nosotros solos, eso es un suicidio!" -
- "¿A esa tierra perdida siendo solo nosotros los que podrían ir?" - Koyoi cerró los ojos unos cuantos segundos y los abrió para contestar.- "Yo... yo debo ir, hay algo que tengo que hacer" -
Todos los demás se me quedaron viendo, esperando mi respuesta. Koyoi seguía encima mío.
- "Dime, ¿En Lescatie estarán los monstruos que convirtieron a mis compañeros?" - Aria sonrió y asintió.- "¿Y también estará ahí la Baphomet que comandaba ese ejercito?" -
Me miraron con enorme sorpresa, bueno, al menos así fue con la cazadora de Zipangu y el ultimo humano de Wellspie. La sacerdotisa, en cambio, apenas y mostro un ligero cambio en su mirada, pero podía sentir una enorme felicidad emanando de ella.
- "¿Cuál era su nombre?" -Fue lo único que dijo la pequeña.
- "Kuroferuru" - Conteste secamente, antes de continuar. - "Me enfrente contra ella, lamentablemente escapo" -
- "¡¿Te enfrentaste con una Baphomet?!" - Casi grito Tristán.
- "Oh, eso sí que es bastante sorprendente" - Amanomiya decía esto aun encima mío. - "Las Baphomet son monstruos muy peligrosos, con magia y fuerza física enorme" -
- "¿A sí que Kuroferuru?, si, ella es una súbdita de Druella" - Aria casi escupía ese nombre. - "Ella debe estar en Lescatie" -
- "Entonces, voy a ir" - Fue lo que conteste. - "Y, Amanomiya, ¿podrías pararte?... por favor" -
- "¡Ah, c-claro!" - Con una cara roja, la cazadora de Zipangu se levantó con rapidez. - "Perdóneme" -
- "Si, no te preocupes" - No quiero ni hablar, por ahora solo tengo este deseo...
Matar a los malditos responsables, lamentablemente, por ahora no puedo con uno.
Mire de reojo a Lionheart, basura inmunda, arrastrándose intentando alejarse de mí y el resto, incapaz de levantarse y con la cara hecha mierda, aunque eso no significaba que no lo fuera desde antes.
La chica de Zipangu, siendo la última que se separó de mí, me ofreció su mano para poder levantarme, por supuesto que la acepte.
Su mano era delgada y linda, pero tenía un buen agarre.
- "Gracias..." - Koyoi solo asintió. - "Tristán, ¿iras con nosotros?" -
El chico solo desvió la mirada mientras se rascaba una muñeca.
- "No creo" -Agito su cabeza en señal de contestación. - "Yo... no creo ser tan fuerte, no todavía, y sinceramente, tengo algo de miedo" -
- "Entonces..." - Generé un revolver, con un movimiento de manos le ofrecí el mango del arma. - "Toma, es para que te defiendas en caso de no poder usar tu espada" -
- "Yo no sé utilizar una pistola" -Contesto, tomo el arma, la examinaba.
- "Es muy fácil, apuntas entre los ojos y disparas con el gatillo" -Al momento de decir esto realizaba una demostración en vivo.- "Te deseo buena suerte y espero que llegues a salvo a la capital..." -
Camine hacia los cuerpos, estaban desnudos y llenos de sangre, el cabron no la clavo una sola vez, la hizo varias y eso era notorio a simple vista por la espalda de Jocosa, era como ver un filete mal troceado.
Pero lo verdaderamente sorprendente era la fuerza con la que estaban abrazados, lo único que me alegraba es que al menos murieron amándose, cuantas otras personas he conocido que al menos les hubiera gustado morir de esa manera o tan siquiera haber tenido la oportunidad de tomar la mano de su amor.
Genere una pala, es una buena arma contundente, pero hoy será utilizada con su función original y no para aplastar el cráneo de algún cabron.
Mire a sus caras, tenían ojos vacíos y desorbitados, una piel pálida y sangre escurriendo de sus bocas.
- "¡Tristán!" - Lo mire nuevamente y señalaba a Lionheart. - "Por favor... llévate a esa mierda con patas, si estoy más tiempo cerca de ese cabron lo voy a matar" -
Con lo último que dije pude sentir como todos los presentes se tensaron.
- "S-sí..." - Fue lo único que dijo mientras llegaba hasta ese cabron y lo ayudaba a pararse colocando un brazo en su hombro. - "Y.… también les deseo suerte, Lescatie es un lugar profundamente manchado con el hedonismo, no ha existido héroe en los 10 años desde que fue conquistado por los monstruos que haya logrado estar frente al trono de Druella sin haberse convertido en un incubo o en un monstruo en el proceso" -
Y sin más ellos se retiraron...
Adiós, ultimo humano de Wellspie.
Coloque la pala en mi hombro, enserio, por momentos desearía un cigarro o un buen tarro de cerveza fría.
- "¡Oigan!, ehh, Amanomiya y Aria, ¿me acompañarían a darles un buen entierro?" - Dije mientras cargaba ambos cuerpos en un solo hombro, que me manchara de su sangre no me importaba, había escuchado que todo fluido corporal de monstruo tiene propiedades corruptoras, pero dudo que a mí me afecte.- "Después nos encaminaremos a Lescatie" -
- "¿Por qué?, son monstruos" -contesto Aria con un poco de enojo.
- "Si, son monstruos, pero fueron mis amigos, es lo mínimo que puedo hacer por ellos ahora" -No quise voltearla a ver, de seguro se me haría fea su cara.
- "Yo voy contigo" - Fue lo que dijo la cazadora de Zipangu. - "Veo que tienes honor" -
Ja, claro, honor...
- "¡Ahh!, está bien... los acompaño" - Dijo finalmente con una actitud de niña berrinchuda.
Ahora, a buscar un lugar que sea perfecto, tal vez debajo de un frondoso árbol, en un campo verde, si... ahí es donde los enterrare.
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- "¡Dios, me hacen llorar como magdalena!" - Lloraba falsamente Hyper mientras veía junto a MEKA la escena que ocurría a unos cuantos metros de donde ellos estaban. Se escurría la nariz con un pañuelo que saco de la nada. - "Hubo romance, acción, peleas, odio, muertes, sangre, y un poco de misterio" -
MEKA se lamentaba ser el único miembro cuerdo cercano a Godshine, incluso estaba más en sus cabales que su mismísimo jefe.
- "¿Pudiste sentir esa energía?" - Fue lo único que respondió la máquina.
- "¿De quién?" -Hyper se llevó su colorida mano a su barbilla. - "De esa... ¿Cómo era que se llamaba?... ¿Kuroferuru?" -
- "No, no, de esa niña que estaba acompañando al décimo" - Fue lo que MEKA dijo. - "Era energía divina, mucha energía divina, creo que no somos los únicos que hemos estado observado a Bullet" -
- "¿Y te refieres a?" - Hyper dijo sin importarle. - "¿Eso importa por?" -
- "¡Imbécil!, es obvio que es la diosa" - MEKA estaba enojado con la actitud del idiota. - "O, al menos, es su recipiente para el plano mortal" -
- "Ahh, a eso te refieres" - Dicho esto, MEKA simplemente dejo de tomarle importancia.
- "Bueno, hay que irnos, nuestro trabajo está terminado aquí" - Fue lo último que dijo.
Una luz los envolvió, y ya no estaban en el lugar, habían regresado a su dimensión, a su universo, a su mundo.
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Tristán llevaba al mal herido Lionheart, era un trabajo algo pesado ya que este último no podía caminar del todo recto y por momentos le faltaban las fuerzas para mantenerse erguido.
- "Ahh" - Suspiro el ultimo humano de Wellspie, vio atrás suyo y aun pudo notar al resto de sus compañeros, a esa pequeña y la chica de Zipangu siguiendo a Colt, el cual llevaba los cadáveres del arquero y la guerrera de Wellspie, la tenia de nuevo su mascara en la cabeza.
Se perdieron en la lejanía.
Tristán mentiría si dijera que no tenía cierto repudio hacia Lionheart, asesino a personas que eran más que conocidos para él, pero también sabía que no debía tomarse a la ligera a la corrupción por energía demoniaca y Lionheart era un caballero que estaba en la misma orden que Lionheart por no decir que es su comandante.
El joven vio de reojo a Lionheart, tenía cara que mezclaba enojo y miedo, oculta entre las heridas y moretones. A cada que respiraba, podía notar las ligeras gotas de sangre escurrir de entre sus fosas nasales.
Él no quería ni hablar.
- (Esperemos encontrar un caballo) – Actualmente ellos se dirigían al puesto de vigilancia, es posible encontrar al resto de caballeros que se salvaron, medicinas y vendas para su comandante.
Hubo movimiento a un costado suyo.
Tristán se preparó y sostuvo con fuerza el arma que Colt le había dado, apunto con su mano dura como el de una estatua.
- "¡¿Quién está ahí?!" - Grito, el mentiría si dijera que no tenía miedo. - "¡Muéstrese!" -
- "¡Alto!" - Fue lo que respondió una voz masculina, era un caballero de la orden junto a un pequeño grupo de 10 caballeros de la orden. - "¡Estamos con la diosa, no somos monstruos!" -
Tristán se relajó y bajo el arma, el supuso que estos caballeros eran de esos que Bullet había rescatado cuando utilizo esa esfera dorada.
- "¡Diosa mía!, ¡¿Que le paso al general?!" - Pregunto un caballero con unas vendas en la cabeza.
Tristán no sabía que decir.
- "Fueg ung mongstruo" - Fue lo que respondió Lionheart, su voz apenas podía pronunciar bien ciertas palabras por todos los golpes. - "Solog pregsuremonos" -
Dos de los caballeros decidieron cargarlo, por lo que el ultimo humano de Wellspie pudo sentirse ligero nuevamente. Vio con detenimiento a su comandante, fuera de su cara no había más heridas visibles y en su peto habían...
- (Pero ¿qué?) - Vio como en su peto de metal, por donde Colt lo había tomado, había pequeñas marcas, como de metal ligeramente derretido y quemado. - (¿Qué es esto?) -
Ciertamente, había cosas que ni Tristán o cualquiera de ese mundo comprendían todavía.
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Druella disfrutaba de la festividad que recientemente habían iniciado, disfrutaba ver a los monstruos follar, oír sus gritos y gemidos de placer, a los hombres ser empujados contra las paredes o el piso mientras una o varias mamonos tomaban el liderazgo.
Incluso algunos de sus guardias en el trono real estaban cogiendo con sus esposos sin temor a estar expuestas frente a todas las demás, mientras el resto se estaban viendo esto con deseo o simplemente masturbándose.
Ella, la verdadera regente de Lescatie, estaba en total éxtasis, las muchas especies que habitaban Lescatie estaban fornicando como si no hubiera mañana, los negocios y la economía en general de la ciudad estaban en su pico máximo, la seguridad es fuerte y competente, y podía sentir como la mana la llenaba de vida.
Si bien ella aun no solucionaba su "problema" con Wilmarina, ya que recientemente la había oído hablar entre sueños de esa espina llamada Elt, pero no había nada que una buena reducción a la comida y la perpetua amenaza de perder su primera vez con un hombre que no fuera esa molestia no pudiera arreglar.
A veces las personas difíciles requieren un tratamiento difícil. Y ella estaba gustosa de dársela...
Pero bueno, ahora solo faltaba recibir alguna carta o, mejor, la presencia de Kuroferuru, era una de sus generales más confiables y estaba segura de que ella le traería muy buenas noticias de los avances hacia la capital, y los muchos caballeros, héroes y aventureros que habían capturado.
¿Quién sabe?, qué tal si llegaron a capturar a ese llamado "Monstruo verde", ese héroe que recientemente se había hecho muy conocido entre las comunidades de mamonos gracias a rumores de boca a boca...
- (Bueno, eso sería muy beneficioso) – Fue lo que pensó ella mientras se acomodaba en su cómodo trono.
Le esperaba un buen y perverso día lleno de fetiches por delante.
O al menos así era...
¡BAMM!
Repentinamente las enormes puertas que llevaban hacia la sala del trono fueron abiertas, todos, incluido la mismísima Druella vieron con sorpresa a la mamono que había detrás de estas.
- "¡El monstruo verde!" - Fue lo que gritaba una lastimada Kuroferuru, sin su guadaña, con la piel llena de raspaduras y moretones, además de unas extrañas perforaciones llenas de sangre seca. Podía notar como una de sus manos estaba rota. - "¡Druella, ese héroe!" -
Ella intento correr y llegar hasta el trono, pero cuando apenas había avanzado hacia la mitad de la habitación, sus pies fallaron y cayo con dureza.
- "¡Todos, salgan de la sala!" - Ordeno Druella a sus guardias y a los esposos de estas, y ellas como buenas servidoras se fueron rápidamente mientras cerraban las puertas detrás suyo.
La habitación solo tenía a dos seres, a Druella y Kuroferuru, la primera comenzó a avanzar corriendo hacia la segunda, la Lilim estaba preocupada y los gritos que daba no ayudaban a calmarla.
- "¡Por la diosa caída!, ¡¿Kuroferuru, que te paso?!" - Pregunto alarmada mientras se agachaba y sostenía por los hombros a la Baphomet.
La líder del Sabbath de la cabra negra se acurruco contra el cuerpo de la hija de la reina demonio. La Baphomet intentaba hablar, pero el dolor en el cuerpo le impedía, pasaron unos cuantos segundos antes de reunir todas sus fuerzas.
- "Fue el..." -Dijo cansada. - "El monstruo verde" -
- "¡¿Pero que paso?!" - Druella comenzaba a utilizar la mana mamono para curar a Kuroferuru.
- "Ese héroe... estaba entre ellos, yo... yo no esperaba" - Pauso un rato, ella suspiro mientras sentía como su cuerpo recuperaba sus fuerzas. - "No esperaba que... que ellas... ellas... ¡Ellas me abandonaran, las malditas cobardes!" -
Druella no entendía del todo lo que ella le estaba diciendo, así que dejo que prosiguiera.
- "¡Basuras tetonas de mierda, me dejaron sola!" - Grito, aparentemente la mana ya la estaba curando rápidamente. - "Después tuve un enfrentamiento contra ese héroe, es fuerte, muy fuerte y usa armas raras parecidas a las de Tronmail, el solo estaba jugando conmigo" -
Para este momento, la Lilim ya comenzaba a formarse una idea de lo que había sucedido.
- (Umm, parece que este tipo será un obstáculo, uno que debe ser tomado seriamente...) - Druella sentía como una de sus venas se hinchaba, era un nuevo problema. - (Cálmate, cálmate, es muy seguro que este hombre venga hacia acá, y para que Kuroferuru no hubiera podido vencerlo eso significaría que los métodos directos no funcionan contra él, pero entonces, ¿Qué podía utilizar?) -
- "¡Druella!" -Llamo la Baphomet. - "Hay algo más que debes saber... creo que se quién es ese tipejo... y no sé si te vaya a gustar..." -
- "¿Por qué dices eso?" - Druella sintió como el peso que llevaba sobre si misma se aligeraba con las primeras cosas que dijo, si alguna vez fue un humano de Lescatie o Salvarision entonces podrían encontrar su debilidad muy fácilmente, pero en el momento que dijo eso ultimo... - (¿Por qué dijo que no me gustaría?) -
- "Comenzó a mencionar nombres, eran los nombres de las miembros de la flor gélida y algunas mamonos cercanas a ellas" -Contesto la cabra negra.
- (Eso quiere decir que fue un héroe o algún habitante de Salvarision) – La regente comenzó a analizar de manera lógica lo que le decía.
- "Pero, la pista que me hizo darme cuenta de su identidad fue el cómo llamo a una" - La Baphomet no sabía cómo abordar ese tema, ella sabía lo que hacía Druella con la que alguna vez fue la mayor heroína de Lescatie, más aún con su opinión de ella y su "amante" inexistente.
- (O-oh, eso quiere decir que fue alguien cercano) – Druella de manera subconsciente o casi consciente intentaba no llegar a esa conclusión obvia, ella quería sentirse relajada.
- "El... el no dijo Wilmarina... dijo Mary" - Tan rápido como termino de decir esa frase, el ambiente en la sala del trono se volvió pesado y frio, la Baphomet juraría ver como la mana mamono hacia reacción en el aire de todo el cuarto liberando pequeñas chispas que no eran más que pequeñas explosiones. - (Esto... esto... es... ¡¿qué demonios es esta presión?!) -
Ella podía ver la cara de Druella tenía una sonrisa demasiado dulce con los ojos abiertos, y estos no mostraban ningún brillo.
- "Y dime, ¿Qué más?" -Kuroferuru sentía como su garganta se sentía seca y con dificultad para tragar.
- "E-era pelirrojo y-y.…" - Sentía que no podía continuar, la presión aumentaba, era casi como si a cada palabra le confirmara sus sospechas, lo cual era obviamente así.- "L-le dolía cuando m-mencione a-a.… la f-flor gélida" -
Repentinamente todo el ambiente se calmó, eso le pareció extraño a la Baphomet que quedo viendo a su alrededor con sorpresa.
- "Muchas gracias, ahora puedes levantarte, ya curé tus heridas" - Druella sonreía de manera genuina, se levantó y se dirigió hacia su sede real. - (Así que es el... y ese dolor al mencionarlas a ellas, umm, tengo una ligera idea de lo que ocurrió) -
Druella volvió a mirar a Kuroferuru, ahora estaba segura de pedirle algo a la pequeña Baphomet.
- "Kuroferuru, antes de irte, puedo pedirte un favor" - La cabra negra la miro mientras terminaba de levantarse y asintió. - "Quiero que vayas con Runya Runya y me traigas dos pergaminos, fractum animum y fenestra ad mentem en dentro de dos días" -
- "Si, mi señora" - Dijo finalmente la "niña", pero mentalmente estaba maldiciendo, la biblioteca de Runya Runya era increíblemente extensa, si quería entregar el pergamino a tiempo entonces tendría que irse en ese instante, por suerte sabia algo de magia de tele transportación.
Kuroferuru se retiró, pensando en las demás complicaciones de un viaje tan repentino.
Una vez que Druella estuvo sola, pudo ver con más claridad el plan que su mente estaba formando, si era cierto que era el, entonces, no era necesaria la cura para Wilmarina pero ella sí que necesitaba el escarmiento, además, si lo que Kuroferuru dijo era cierto, entonces él era un hombre muy fuerte, tal vez el más fuerte en 200 años y una súcubo como ella, Wilmarina, no merecía tener un esposo de ese calibre...
Es más, hasta ella, Druella, se sentía como un buen partido para él, que mejor que dominarlo con sus propias memorias, en caso de ser reales sus sospechas, claro está... Y qué tal si también le muestra como Wilmarina es tomada por otro sujeto mientras él es usado por ella.
Druella se reía en su mente, esperaba disfrutar la cara de ambos.
Oh, Monstruo verde, tú que vienes por la venganza...
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La universidad sí que ha estado algo dura en las últimas semanas, pero bueno, acá está el nuevo capítulo.
También tengo que avisar que voy a sacar un fanfic de un manga (que pronto será anime) que me gusta mucho, y quiero hacerlo un poco diferente.
Debo agradecer por todos los comentarios y la gente que da su follow y favorito, es en serio, hacen que continuar con esta historia valga la pena.
P.D. En el capitulo hay una pista del funcionamiento de los poderes de Bullet.
