Ch.16: El arma en la ciudad caída.

- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.

- {Tal vez no tanto} – Pensamientos.

Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.

-:::::-

Las cenizas calientes revoloteaban alrededor de la hoguera, casi como luciérnagas en lo profundo del bosque o, como ahora, en la noche más oscura. Tan rápido como estas iluminaban mi mascara de igual manera se apagaban en lo alto de las copas de los árboles.

Miraba como de mi pistola salía el vapor de un disparo reciente, un olor a pólvora que invadía mi nariz, yo ya me había acostumbrado, incluso de antes de venir a este mundo.

Fueron una Alraune y una Liliraune, no estoy seguro si tratar a esta última como 2 seres separados o como uno solo.

Conocía sus nombres por esos bestiarios que encontré en Mare y que mantengo ocultos en una gran bolsa que poseía mi chaqueta, los hechos por Cross... no sé qué hare cuando me lo encuentre nuevamente, si es que se da la posibilidad.

Inevitablemente, también recordé a Wellspie, esa taberna, el arma que había conseguido de ese bárbaro que todavía no recuerdo su nombre, su gente... Jocosa y Robin...

Enterré a ambos debajo de un enorme roble frente a los campos de Mare, fueron unas 2 horas de mi tiempo bien utilizadas más unos 10 minutos escribiendo "Aquí se encuentran dos enamorados" en la corteza del árbol.

Eso había ocurrido hace unos 2 días, y desde entonces no hemos cambiado de dirección, siempre hacia Lescatie y siempre con la sensación de tener un itinerario apretado, era yo el que quería llegar lo más rápido posible, pero tenía que ser paciente con las personas que no pudieran seguir mi paso, en este caso me refiero a Aria y Koyoi.

En esos 2 días me he quedado a vigilar en las noches, ellas me han preguntado si yo no quisiera dormir y que una de ellas tomara mi posición como vigilante, pero siempre les contesto con un no.

Simplemente, no tengo sueño, puede que sea por los sucesos que han ocurrido hasta ahora o puede que sea por la próxima llegada a Lescatie, sea como sea, no me siento cansado...

Solo un poco triste.

Con una vara que tenía en mi mano moví las brasas ardientes, tenía que hacer que este fuego durara el tiempo suficiente, y si no se podía... pues aún tenía la mirada nocturna que los lentes de mi mascara ofrecían.

- "Entonces, señor Bullet, ¿Nos dejara hacer la guardia?" - Pregunto una somnolienta Aria Ivory acostada a un metro de la hoguera y con ropa bastante limpia, hace un día nos encontramos con un rio de aguas cristalinas, procedimos a llenar cualquier recipiente con agua y a lavar nuestra ropa... ahhh, extraño las lavadoras eléctricas. - "No está cansado, ¿verdad?" -

Soltó un pequeño bostezo, y ella dice que quiere estar de vigilancia... lamentable.

- "No, no se preocupe, pequeña" - Recibí un puchero de su parte. - "Solo estoy pensando en nuestro destino" -

- "Solo es una tierra de monstruos y demonios, no se acerca en nada a lo hermosa que fue en su mejor momento con la orden, blancos rascacielos y torres de caliza, gente amable y respetuosa, caballeros dignos de honor, y un buen gobierno..." - Pude notar como su mirada se desvió un poco con eso último, ja, un político honesto, esas cosas son más fantásticas que un unicornio, pero ¿Quién sabe?, tal vez si existan en este mundo de caballeros, chicas monstruo y dioses. - "Además, ¡No me llame pequeña, yo soy...!, O-oh, bienvenida de vuelta, señorita Koyoi" -

Ella saludaba a Amanomiya, la cual camino hasta un tronco cercano al mío y se sentó, ella había salido a colocar una serie de sellos de detección alrededor nuestro, o al menos eso es lo que le entendí, no sé, no conozco nada de magia realmente.

Entonces, ¿Por qué alguien estaría despierto toda la noche si alguien ya coloco algo para detección de enemigos?, hay varias respuestas a eso, la primera y la más notoria era que no servía con monstruos voladores, solo con terrestres; la segunda seria que un monstruo libere energía demoniaca y esta podría extenderse por el piso sin activar ningún sello; y finalmente, la tercera razón era el miedo y la paranoia de que algo salga fuera de lo planeado.

Justo como en casa.

- "Bienvenida de regreso, Amanomiya" - Le dije mientras veía como ella se quitaba esas sandalias negras extrañas, y estiraba sus lindas piernas cuyas medias blancas adornaban esos gruesos muslos, era una buena vista. - "Veo que estas cansada, ¿tu magia gasta mucha energía?" -

- "No, no realmente, es solo que el caminar todo el día llega a ser cansado y más con la Chihaya que llevo" - Esos eran unos buenos puntos, no habíamos parado de caminar desde que amaneció y la vestimenta que ella llevaba no aparentaba ser algo precisamente refrescante. - "Y perdón si me entrometí en su platica" -

- "No te preocupes, solo estábamos hablando de Lescatie con la enana" - Conteste, y juraría que sentía la mirada de muerte que la sacerdotisa me daba. - "¿Tú sabes algo?" -

Ella se quedó callada unos segundos.

- "Realmente muy poco, no más allá de la conquista de la hija de la reina demonio y un poco en el tema de la milicia" - Era sincera, podía notarla en sus palabras. - "Se que era un reino con una enorme producción de héroes, y que entre las malas lenguas se decía que era un lugar muy corrupto" -

¡Lo sabía!...

- "Pero fuera de eso no conozco mucho, perdón" - Ella agacho su cabeza en una pequeña señal de vergüenza. Bueno, algo es algo.

- "No te preocupes, es solo que he tenido una creciente curiosidad por el lugar" - Retire mi mascara y quede viendo al fuego, me imaginaba a las torres de blanca caliza y a la gente caminando de un lugar a otro realizando sus actividades diarias. - "Por cierto, ¿alguna de ustedes ha escuchado el termino flor gélida?" -

Koyoi llevo uno de sus dedos a sus labios mientras cerraba los ojos, aparentemente se estaba forzando a recordar algo.

Pero la reacción más extraña fue la de Aria, había nerviosismo en su cara y sus ojos intentaban no toparse con los míos, se giró para mirar hacia el bosque y no hacia la fogata.

- "Ahora que lo mencionas, se me hace conocido ese nombre, ¿De dónde era?, ummmm" - Se preguntaba la cazadora de Zipangu.

Observe como Aria intentaba dormir lo más rápido posible, ella sabe algo, estoy seguro. Estaba por levantarla y obligarla a que me diga lo que sabe.

- "¡Ah!, ya recordé, era el nombre del grupo de heroínas más fuerte de Lescatie" - Abrí mis ojos, ¿Acaso dijo un grupo de heroínas?, no, no, debe ser mucha coincidencia. - "Ellas tenían sus cuarteles generales en Salvarision, no muy lejos de la capital" -

Un dolor muy ligero recorrido mi frente cuando mencionaron a Salvarision.

¿Cómo es que todo se me hace tan conocido?

Yo... ¿Soy de acá?, imposible... yo nací en.… no, yo no recuerdo mi infancia... ¡Concéntrate maldición!, hay cosas más importantes.

- "¿Y-y que más?... ¿No sabes sus nombres?" - Pregunte finalmente.

Koyoi iba a hablar, pero fue repentinamente callada por Ivory, la cual se había volteado para vernos nuevamente.

- "Sus nombres fueron Mérse Dascaros, Mimil Miltie, Primera Concerto, Sasha Fullmoon, era muy usual que la princesa Francisca Mistel Lescatie las acompañara pues era muy cercana a la heroína más fuerte que Lescatie alguna vez tuvo... Wilmarina Noscrim" - La sacerdotisa tenía una mirada fría y vacía. El dolor estaba muy reducido, pero aún se encontraba ahí en mi cabeza. - "Fueron la mayor decepción que la diosa ha presenciado pues no soportaron la llegada de Druella, y no solo ellas, sino todos y cada uno de los caballeros que participaron" -

¡¿Como se atrevía a hablar así de gente que se sacrificó para intentar, aunque sea, frenar el ejercito demoniaco?!

Pero muy en el fondo, lo que más me enfurecía era el cómo incluía de esa manera tan despectiva a las miembros de la flor gélida.

- "¿Y quién te da derecho de hablar así de ellos?" - No quería voltearla a ver, las cenizas incandescentes tenían más importancia ahora. - "Ellos al igual que cualquier otro caballero o héroe dieron todo de si para servir a su diosa... eso para nada es una definición de decepcionante" -

- "Señor Bullet, está hablando de cosas sin conocerlas realmente" - Hablo la sacerdotisa cuya voz ahora me parecía chillona e insoportable. - "Nuestra santa señora esperaba más que solo un par de senos, besos y emociones completamente reemplazables como el amor para que Lescatie cayera en manos de los demonios, era preferible que ellos se hubieran suicidado antes que caer" -

¡Hija de...!

- "Entonces, esa diosa a la que tanto rezan..." - Pensé un rato lo que iba a decir. - "No es más que el mismísimo demonio" -

La reacción de ambas fue casi instantánea, Amanomiya apretó sus labios y aparto ligeramente la vista, mientras que Aria apretaba los dientes de furia y me miraba como si estuviera diciendo mentalmente "Te matare".

- "¡Ah, blasfemo!, ¡como osas hablar así de nuestra santa creadora, de nuestra madre divina, de nuestra celestial protectora!" - Ella gritaba, no tenía miedo de atraer la atención de invitados indeseados. - "¡Si estuviéramos en la capital, la inquisición te hubiera mandado al calabozo más oscuro y abandonado solo por decir esas palabras!" -

- "No me importa" - Conteste viendo como una ascua del fuego se iba flotando hasta desaparecer en el cielo nocturno. - "Además, no estamos en la capital, no estamos en tierra de la orden, estamos en tierra de demonios, de enemigos, así que por que no mejor guardas silencio y evitas que nos embosquen durante la noche" -

- "Tu..." - Fue lo único que dijo mientras me señalaba. Se volteo para no vernos. - "Hasta mañana" -

Fue así como Koyoi y yo, nos quedamos solos frente a la flama ondeante, estuve moviendo la madera para evitar que el fuego se apagara, pero mi mente divagaba, estando acá o estando allá.

Tal vez tenga razón Aria al decir que no tengo la menor idea de lo que estoy diciendo u opinando, pero en serio, demonios, no creo que alguien que se sacrifique en una batalla sea motivo de decepción, es más, todo familiar debería sentirse orgulloso por su entrega a una causa justa.

Y luego estaba ese otro tema, la flor gélida es un grupo de heroínas, o, mejor dicho, eran un grupo de heroínas, y esos nombres... era mucha coincidencia, ¿Cómo explicarías eso?, ¿Cómo es que yo soñaba con mujeres de otro mundo, de otro universo, de otra dimensión?, no tenía sentido...

Mary es Wilmarina, lo siento desde el fondo de mi pecho, dios, ese nombre me sabe a gloria.

A menos que... No, no, eso dejaría más preguntas que respuestas, simplemente no había lógica o sustento para esa teoría.

- "Bullet, quiero que me perdones" - La voz de la chica de Zipangu me saco de mi pequeña crisis existencial. - "Por no haber sido lo suficientemente fuerte, por no haber evitado la corrupción de..." -

Ah, era de eso.

- "Si, no te preocupes, no fue tu culpa, igual yo no fui el más rápido, si no hubiera sido por esa Wyvern" - Conteste mientras la miraba de reojo. - "Pero bueno, para eso voy a Lescatie, ¿no?" -

- "Si lo comprendo, pero eso no evita que yo me sienta... inútil y débil" - Ella bajo la cabeza.

- "Pues yo creo que eres bastante fuerte" - Ahora la miraba directamente. - "Lograste tirarme incluso cuando no había pasado mucho desde que estabas desmayada, además, tus sellos de detección son una enorme ventaja y eres muy valiente, eso para mí es sinónimo de fuerza y utilidad" -

Sentía un ligero calor en mis mejillas, recordé levemente la ilusión de la Baphomet. Ella no era muy diferente, tal vez la única cosa que nos diferenciaba era el nerviosismo en sus manos que no dejaban de moverse ligeramente.

- "N-no creo que usted me conozca muy bien" - Ella no quería verme. - "Apenas y tenemos unos días de-" -

¡Clap!

- "Muy bien, haremos esto" - Le dije después de haber aplaudido. - "Durante los siguientes dos días o lo que sea, vamos a hablar el uno con el otro hasta llegar a Lescatie, ¿Qué te parece?" -

Ella me miraba con unos ojos muy abiertos y parecía que se había congelado en su sitio. No había visto tantas tonalidades de rojo como las de la cara de la cazadora de monstruos.

- "Bueno, tomare eso como un sí" - Lleve mi mano a mi barbilla. - "Entonces, ¿Por qué quieres ir a Lescatie?, te note muy misteriosa con ese tema" -

- "Yo... yo" - Buscaba las palabras para expresarse, o tal vez era un tema muy personal. - "Busco a mi hermana, Tasogare... fue hace años, pero creo que esta ahí en ese reino" -

Demonios, eso significa que...

- "Se lo que piensas, que ella será un monstruo, ¿no?" - Ella miraba a las estrellas. - "Yo ya acepté eso, solo voy a darle un fin digno" -

Así que es de ese tipo, vaya, me siento culpable.

- "Ahora soy yo el que quiere que lo perdonen, je" - Mi frase termino con una risa sin gracia.

Podía sentir como ella me veía, esperando o pensando algo, ¿Qué querrá preguntarme?, ¿De mis poderes?, ¿de mi traje feo?, ¿o del por qué uso mascará casi todo el tiempo?

- "¿De dónde eres?" - Mentiría si dijera que no me esperaba esa pregunta, eventualmente eso tenía que pasar. - "Yo he estado en muchos lugares en todo el continente, y nunca había visto a alguien usar ropa tan rara" -

- "Umm, yo vengo... de tierras muy lejanas" - Su linda mirada pareciera decirme que continuara. - "Donde hay edificios que tocan las nubes y las ciudades se extienden hasta el horizonte, además de que ahí no llega la influencia de la reina demonio" -

Esto la impresiono bastante a la cazadora de Zipangu, la cual se aferró a uno de mis brazos.

- "¿En serio?, por la diosa, eso sería un paraíso" - Me miraba fijamente, yo sentía que me faltaba un poco de espacio personal. - "Debe ser un lugar muy pacífico" -

- "Ja, ja, claro, pacifico" - Era algo inocente, cree que las cosas serian diferentes si no hubiera monstruos. - "No, no lo era, hubo muchas guerras y.… cosas más horribles, y todo sin la presencia de una reina demonio." -

Ella estaba ahí sin decir nada, pero podía sentir sus deseos de preguntarme y que siguiera hablando. Tengo cosas que no puedo decirle y no podía ser muy descriptivo con las cosas que estos cabrones hacían.

- "De donde yo vengo existían... Umm,¿magos, hechiceros?" - No existía la magia en mi mundo, pero era lo más cercano con lo que podía comparar a las "maravillas". - "Ellos tenían habilidades increíbles, desde aquellos que tenían la capacidad de generar rayos o volar sin necesidad de alas, hasta uno que podía controlar el tiempo u otro que podía revivir a los muertos" -

- "¡Increíble!, con uno de ellos la humanidad se alzaría victoriosa contra los monstruos" - Su cara se ilumino como la de una niña pequeña cuando recibe un regalo. - "No tendrá una manera de llamarlos o invocarlos, ¿no?" -

- "Lo lamento, eso no será posible, ellos fueron la razón por la que estoy aquí en primer lugar" - Koyoi quedo callada. - "Para el resto de las personas hubiera parecido repentino, pero para mí fue muy gradual, ya sabía que algo andaba mal con ellos, pero no creí que un día... bueno, dejemos eso de lado, no quiero convertir esta noche en una de historias de terror" -

- "P-pero ¿Cómo es que sabias eso?" - No le hizo mucha gracia que cortara mi relato, supongo que si le debo la compensación.

- "Porque yo soy un mago como ellos" - Si pudiera decirlo de esa manera. - "Pero yo decidí no hacer las cosas que ellos hacían y disfrutaban, soy alguien decente o eso creo" -

Fue así que pasamos hablando la siguiente hora hasta que Amanomiya decidió dormirse en mi hombro, la cargue y la deje cerca de Aria.

Mientras tanto, yo me quede viendo la fogata hasta el amanecer, y fue en ese momento cuando reanudamos nuestro viaje.

Y así sería por los siguientes 2 días.

-:::::-

Durante la tarde, las calles empedradas del reino de Lescatie estaban abarrotadas de parejas de gente de todo el mundo, desde Raijus que llevaban las manos de sus esposos hasta sus entrepiernas hasta Aves del Trueno o Thunderbirds que abrazaban de manera posesiva a sus queridos.

Entre la multitud variopinta se hallaba un pequeño grupo de mamonos conformados por una Alp, una Súcubo, una Arch Devil y una Dhampir, todas solteras.

- "Eva, ¿Segura que ella no estará tomándose un tiempo libre?" - La súcubo que pronunciaba esas palabras se llamaba Luciana Sausare, de pecho grande, cabello rubio pálido, con un par de cuernos adornando su cabeza y ropa que dejaba a la vista bastante de su torso. Una Mamono de personalidad amable y calmada. - "Sinceramente, igual estoy preocupada, pero ¿no crees que nos hubieran advertido la flor gélida en caso de estar perdida?" -

- "Lo sé, pero..." - Eva Mystiv, una Alp de un cabello azul con dos cuernos segmentados alzándose y curvándose hacia enfrente, grandes alas adornadas con una única garra que salían de su espalda baja cercano a una cola que como todas las demás especies de la familia de las súcubos terminaban en un corazón. Botas negras que llegaban hasta medio muslo y vestimenta con una abertura que mostraba parte de sus senos. - "Se me hace extraño, ni siquiera Druella y las demás quieren decirme donde esta" -

Eva Mystiv se consideraba la caballera, o estratega, más cercana a Wilmarina, no solo se habían enamorado del mismo hombre al igual que las heroínas de la Flor gélida y sus tres acompañantes, sino que ella al ser una encargada de asuntos tácticos tenían que pasar mucho tiempo juntas y ciertamente se conocían bastante bien.

- "Esta bien, no es como si la mantuvieran en un calabozo" - Fue lo que salió de la boca de Parshe Lufarshe, una Arch Devil voluptuosa y un poco engreída, pero de baja estatura, piel azul y de cabello blanco, tenía ropa que dejaba al descubierto su cintura y daba una vista bastante generosa a la parte baja de esas enormes montañas que era su pecho. - "¿Qué tal si disfrutamos de la fiesta?, no creo que sea sano que sigamos solteras, ja, ja." -

La última risa de la Arch Devil era incomoda y avergonzada, ellas seguían enamoradas del mismo hombre desde hace más de 10 años, simplemente ninguno llegaba a sus expectativas, o al menos es lo que ellas querían creer, la verdad es que Elt era una memoria tan persistente que no podían evitar sentir mariposas con rememorar cada acción que el hizo para cada una, sentían que lo engañaban.

- "¡Si!, fuera lo mejor... Y aunque me duela decirlo..." - La última integrante en hablar fue Alameria Crescentria, una Dhampir rubia y de ojos afilados, tenía la apariencia más humana, sin cuernos, alas o colas que delaten su naturaleza como monstruo, solo orejas puntiagudas y unos colmillos que dejaban en claro sus raíces vampíricas. Usaba un sobrero de ala ancha con adornos de plumas, lo suficientemente enorme como para cubrir su cara con sombras, en su cuerpo había múltiples adornos dorados junto a una especie de chaqueta de tela y en sus manos estaban unos guantes con entradas enormes, finalmente en su cintura estaban su faldón y la guarda en la que descansaba su estoque. - "Elt ya no está más con nosotras... y lo mejor sería seguir adelante... Además de que Paula y Olivie no dejan de molestarme por ser una solterona" -

Lo último fue dicho para aligerar el ambiente que había entre ellas, el cual era pesado y denso, Elt era un tema que las deprimía, no solo por la aparente locura de Wilmarina, sino por la situación que cada una vivía.

- "Aunque sea preguntémosle a Druella directamente o a las demás heroínas" - Contesto Eva mientras volteaba a ver a sus compañeras. - "Por favor, solo quiero asegurarme" -

Las demás se vieron entre ellas, Luciana fue la que decidió hablar.

- "Hagámoslo, pero si no es nada grave, creo que deberíamos disfrutar de las festividades y.…" - La súcubo le dijo calmadamente, no podía decirle que no a su amiga cercana. - "Tal vez darnos una nueva oportunidad en el amor" -

- "Entonces, ¿por dónde comenzamos?" - Alameria se retiró por un momento su sombrero. - "Ten por seguro que Druella no te va a recibir a estas horas, ya es algo tarde" -

Druella no necesitaba dormir diariamente, era una Lilim, una hija de la reina demonio, pero ella había adquirido un gusto por dormir.

- "Entonces vayamos con las heroínas, estoy segura de saber dónde se están hospedando" - Parshe agitaba sus alas para lograr alcanzar la misma altura que las demás. Ella durante mucho tiempo tuvo una especie de rivalidad con Mimil Miltie, cosa que fue dejada poco tiempo después de que se convirtieran en monstruos, ahora estaban en buenos términos.

Fue entonces que reanudaron su búsqueda del paradero de Wilmarina. Cada una comenzó a recordar su relación con la heredera Noscrim, o al menos casi todas, no era igual para Eva.

A ella le gustaba mucho Elt, así que cuando Cresentria lo menciono no pudo evitar revivir esos tiempos cuando eran compañeros de habitación y ella le confiscaba su ropa interior con la excusa de limpiarla, pero realmente era para oler su esencia, o cuando ella se masturbaba viéndolo dormir en la cama de al lado.

Mystiv tenía un nivel de obsesión parecido al de Wilmarina, solo que sin llegar a tener alucinaciones con Elt, pero sí que guardaba cosas suyas para poder auto complacerse mientras les daba prolongadas inhalaciones. Con un deseo tan grande que incluso cuando era "humana" le dolía no estar conectada con el de manera intima.

Le hubiera gustado que se tomaran de las manos, que se besaran en un hermoso atardecer, y que en la noche tuvieran el sexo más salvaje mientras se juraban amor eterno, pero lamentablemente nunca le dijo el cómo se sentía pues había cierto problema que la hacía temer de su reacción.

¿Cuál era ese problema?, si usted sabe el origen de las Alps entenderá las razones por las que nunca entablo una relación con su objeto de deseo.

-:::::-

Las luces de las lámparas, de los candelabros y de las flores de luz demoniaca brillaban con intensidad en la lejanía, incluso en esa noche de tempestad. Lescatie es considerada una ciudad cosmopolita, iban y venían personas de Zipangu, Polove, de la capital, del remoto continente de la bruma, de pueblos humanos cercanos a Court Alf o a las montañosas tierras de Dragonia.

Por lo que era usual que siempre hubiera movimiento de mercaderes y turistas, incluso en este tipo de noches, esto cobraba más importancia teniendo en cuenta las fechas y los eventos que se estaban celebrando al momento.

Era el décimo aniversario del reino de Lescatie, diez años desde que cayó al placer y la lujuria, una década de hedonismo desenfrenado y femdom, no olvidemos el femdom, el sexy, húmedo y caliente femdom.

Y entre los pinos, robles o abetos, se movían un grupo de tres personas, un hombre enmascarado y dos mujeres, ninguno venia por turismo sexual, ni para probar la legendaria repostería de la región con relleno de fruta de las parejas, y por supuesto, no venían por las innumerables atracciones para enamorados que tenía el lugar.

No, ellos venían por algo más destructivo, algo más mortífero.

- "¡Alto ahí, linduras!" - Exclamó una Elfa oscura mientras blandía su confiable espada de plata demoniaca con su mano derecha y con la izquierda mantenía un látigo. - "Pero miren que tenemos aquí, ¡Bekka!, ¡Nano!, la gente de la orden sí que está desesperada, ja, ja." -

- "Olga, un hombre, ummm~, ese olor delicioso" - Una mujer lobo apareció de entre los árboles vistiendo una armadura propia de la guardia real de Lescatie caída. - "Que delicioso pedazo de carne" -

- "Efectivamente, Olga, ¿por qué mandarían a tan solo tres nuevas adiciones al ejército demoniaco?" - La voz mecánica pertenecía a una Autómata que se movía grácilmente por el pasto. - "Ineficiente" -

Las dos mujeres se pusieron en pose de batalla, listas para el ataque, mientras que el hombre estaba parado, observando, sin moverse.

Fue entonces que las dos, la loba y el autómata, se lanzaron contra los humanos, tan confiadas en su fuerza que no se percataron del leve movimiento en las manos del enmascarado que, camuflado por el retumbar y el destello de un rayo, alzo ambas manos y disparo con precisión mortal.

¡CRRRAAAAAAC!/¡BANG!

La primera en caer fue la máquina, cuya cabeza se despedazo en engranes, aceite y pedazos de metal irregular acompañados por los orbes que suponían ser ojos saliendo disparados de sus cuencas oculares.

La siguiente en caer fue la mujer lobo cuyo cráneo quedo reducido a una pila de carne y de manera graciosa sus orejas coronaban la masa sanguinolenta con las orejas de canino. Definitivamente puré de lobo.

La elfa no pudo estar más aterrorizada que ahora.

- "¡NANO!, ¡BEKKA!" - Grito de furia mientras los sonidos eran ahogados por la lluvia torrencial. - "¡Tu!, ¡maldito monstruo!" -

Se preparo para atacar nuevamente, pero fue en ese momento que otro brillo intenso y un sonido estrepitoso la cegaron y ensordecieron por igual.

¡CRRRAAAAAAC!/¡BANG!

- "¡AAAAHHHHHHHH!, ¡Mierda!, ¡Maldición!" - Fue lo que grito al sentir como sus rodillas desaparecían en grandes explosiones de sangre, incapaz de mantenerse parada eventualmente cayo al frio y mojado suelo. - "¡Por favor!, ¡Por favor ten compasión de mí!" -

Mientras hablaba intentaba arrastrase, alejándose de ese hombre, el miedo invadía cada célula de su ser.

Fue entonces que recordó los rumores de ese héroe de la Orden.

- "¡N-no, no puede ser!, ¡Tú eres el monstruo verde, el demonio de las chispas!" - Ya no quería voltear a ver a ese monstruo, lamentablemente una patada en un costado la obligo a mirar hacia el cielo, hacia esa cosa. - "¡Por favor perdóname, no volveré a atacar a ningún humano!, ¡Agh!" -

Unas botas de suela metálica pisaban sus antebrazos, no solo sirviendo como anclas evitando su movimiento, sino también como una tortura dolorosa que hacía sentir que los huesos de sus brazos estaban por romperse.

- "Eso ya lo sé" - Fue lo que dijo Bullet, mientras desaparecía sus pistolas y formaba una pala entre sus manos, apuntaba la parte plana al cuello de la elfa oscura. - "Nunca más volverás a atacar a un humano" -

Levanto su pala con lentitud, como disfrutando del horror en los ojos de su víctima, y la bajo con rapidez, solo dándole tiempo de soltar su último grito.

- "¡Ahhhhhhh!" - Tres monstruos menos en el mundo y una cabeza que roda por el pasto.

- "Bullet... creo que te pásate" - Fue lo que dijo Amanomiya Koyoi.

- "Perdón..." - Fue lo único que contesto el pistolero. - (Ya puedo ver las luces de Lescatie) -

El arma en la ciudad caída se acerca, con ansias de muerte, con ansias de sangre...


Ahora se viene lo bueno, ¿Qué le tendrá preparado Druella?, ¿Cuál fue el pasado de "Bullet"?, esto y más en los próximos capítulos.

Y otra cosa importante, enserio, busquen desde antes que es una Alp en el mundo de MGE, nada más para evitar que se lleven una mala sorpresa con cierta característica que tiene esa especie en particular (claro, si no la conoces).