Ch.17: Entre doncellas y caballeros caídos.

- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.

- (Tal vez no tanto) – Pensamientos.

Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.

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Las antorchas de fuego mágico no podían ser apagadas por la lluvia, seguirían brillando incluso si había un diluvio, su luz solo podía ser pasada por alto cuando un rayo deslumbraba el cielo, como en esta noche de tempestad.

Los guardias, conformados por Íncubos y demás especies, hacían sus rondas nocturnas sobre las murallas, algunos silbaban o tarareaban melodías que servían para distraerse de ese perpetuo deseo de coger, y más en días festivos donde los civiles se unían unos con otros por horas...

Mientras que los guardias tenían que seguir su deber, que injusta era la vida para ellos en este momento.

- "Ta, ta, ra, ra, ta, ra, ra, ta, ta, ta, ra~..." -Era un Incubo totalmente cubierto en una armadura negra, este observaba las calles y oía a las parejas felices disfrutar de los finos placeres del sexo. - "Joder, ¡¿Por qué tenemos que estar vigilando en mi aniversario?!, mierda, ¡No hay nadie que pudiera atacarnos!, ¡¿En qué demonios estaba pensando Druella?!" -

El pobre Incubo, que desde ahora llamaremos Zohan, se hallaba escupiendo maldiciones hacia su líder, no solo por la lluvia torrencial que estaba teniendo que soportar, sino que también se estaba perdiendo el aniversario con su esposa, una Salamandra llamada Hanna, por un decreto de Druella.

Por alguna razón ella, la Lilim, quería que hubiera buena defensa, muchos no entendían la razón detrás de esto, no había posibilidad de que la orden pudiera atacarlos, es más, muchos estaban seguros de que la Orden dejaría de existir en dentro de uno o dos años.

- "Oye, Zohan, cálmate, también es mi aniversario y al menos tu esposa es suave contigo, no creo que la mía lo sea después de esta noche" - Decía su compañero Dixon, otro Incubo cuya esposa era una Hellhound de nombre Julie. - (¿Me pregunto con qué me castigara ahora?, ¿Sera con la posición de la amazona o con un full nelson invertido?, ¡Oh, dios! Por favor que no sea la jaula para mí... ¡AHH!) -

Ninguno de los dos se fijó en una sombra que estaba escalando sigilosamente desde la parte externa de la muralla, había quitado su mascara hasta su boca y en esta portaba un cuchillo Ka-Bar con empuñadura de madera, mientras detrás de los cristales de su mascara los miraban con indiferencia.

- "Ahhh, tienes... razón, es solo que yo si quería pasar un tiempo con ella, ¿sabes?" - El incubo miraba hacia las casas, en específico hacia donde estaba la suya, cerca de la muralla y de la herrería de Doon & Finé. Zohan y Hanna nunca habían tenido una hija, lo hacían con todas las ganas del mundo, pero aun así no pudieron concebir ni una sola vez, esto lejos de deteriorar la relación, hizo que fueran más unidos, dos almas que se unían cada que podían para poder tener algo que dejar al mundo, romántico, ¿no? - "Ja, oye, mala suerte, Julie te va a hacer llorar como niño pequeño" -

Dixon miro a Zohan con enojo mientras este último no despegaba su vista de su casa, no podía creer que este cabron se esté burlando después de haberlo calmado.

La sombra se movía lentamente hacia Dixon, moviendo en su mano el filo del cuchillo con gracia y apuntando hacia su garganta.

¡BRUMMMMMM!

El retumbar de un trueno ensordeció ligeramente a Dixon y a Zohan.

- "Jodete, en serio, yo intentando subirte los ani- agh" - Finalizo su frase con su sonido gutural, la sangre salía de la enorme cortada en el cuello, esta manchaba el suelo, la tela de su ropa y el metal de su peto. Dixon miro hacia atrás y ahí estaba esa mascara de lentes rojos que lo aterraron a mas no poder, sus piernas se debilitaron y cayo de rodillas mientras se agarraba el pescuezo intentando inútilmente que su sangre no saliera. - "Agh" -

Finalmente, cayó al suelo.

El cuchillo le había entrado por un costado de su garganta y jalado hacia adelante, partiéndole el cuello casi por la mitad, era imposible que sobreviviera. Manchando parte de la ropa del asesino.

- "Ja, ja, Dixon, no era para que comenzaras a-" - No pudo terminar su frase, ya que cuando volteo a ver a su compañero solo lo vio tendido en el piso en un charco de su propia sangre y esa sombra, no, no era una sombra, era un tipo con una chaqueta verde y una máscara, le estaba apuntando con otro cuchillo que había aparecido en su mano. - "Hanna, perdóname" -

El Ka-Bar fue arrojado y termino por clavarse en medio de los ojos del pobre, pobre Incubo.

Dio unos pasos torpes hacia atrás, mientras su conciencia se desvanecía, sus piernas chocaron contra el barandal de piedra, y esta acción causo que perdiera el equilibrio para caer 15 metros hacia el suelo, cerca de unos arbustos que podían ocultar el cadáver a simple vista. Las casualidades...

Bullet avanzo hasta el borde y observo el cuerpo, durante la caída algunas partes de su cuerpo se habían torcido en ángulos antinaturales.

Dejo de ver al muerto y como este escurría sangre en el suelo de Lescatie para centrarse en una de las torres de la muralla.

Camino hasta la puerta de madera mientras generaba una pistola, se agacho y acerco su lente a la cerradura, esta era una de esas que utilizaba una llave grande por lo que ver lo que había detrás sin muchas complicaciones.

Reviso con detenimiento, había una mesa, unas antorchas que iluminaban el cuarto, y ahí en el fondo en la pared colgada, una soga bastante gruesa. Eso era lo que buscaba.

Bullet estuvo a punto de derribar la puerta así sin más, pero fue entonces que vio un par de nalgas de piel azul, y estas se fueron alejando mostrando que pertenecían a una Demonio de cabello corto, que utilizaba una mezcla entre un leotardo y lencería, esta se acercó a la mesa y comenzó a leer algún tipo papel.

- (Dios bendiga ese trasero) – Fue lo único que pensó, él era un hombre de piernas y muslos, pero debía admitir que un buen culo es un buen culo, casi se lamentaba tener que matarla.

Se paro, retrocedió unos pasos y miro al cielo nocturno, espero hasta que hiciera acto de presencia un rayo.

No tuvo que espera mucho hasta que se ilumino el cielo y el retumbar se extendía por los oídos de todos los habitantes, aunque estos estuvieran más distraídos por su propio placer.

¡BRUUUUUMMMMMMMMMMMMMMMMM!

El rugido prolongado y ensordecedor de la tormenta le sirvió para camuflar su actuar.

¡Crack!

Con su costado izquierdo corrió y derribo la puerta, la Demonio solo pudo atinar a decir una unas cuantas palabras.

¡BANG!

- "¡¿Pero qu-?!" - Cuando termino de decir sus últimas palabras, una bala perforo su cráneo entre ceja y ceja.

¡TUM!

La Demonio había caído de espaldas, muerta.

Bullet había leído en las enciclopedias que los demonios eran una especie muy radical a la hora de transformar a hombres y mujeres, por lo que no sintió ninguna culpa.

Miro por el cuarto y se topó con la soga, la coloco en un hombro suyo, pero hubo algo más que le llamo la atención, un gancho. Posiblemente para sujetar cosas pesadas con la ayuda de una polea.

Colt rápidamente amarro una punta de la soga con el gancho. Salió hacia el lugar de donde había trepado.

Rápidamente ato la soga a los barandales y arrojo la punta hacia el exterior de la muralla.

Espero unos minutos hasta que de la oscuridad del abismo se asomaran Koyoi y Aria, las cuales estaban subiendo por la cuerda.

- "Usted es increíble" - Fueron las palabras de Amanomiya, el monstruo verde la ayudo sosteniéndola de una mano. - "Hizo las cosas muy rápido, incluso con esta lluvia" -

Bullet oyó esto y sonrió debajo de la máscara.

- "Si, si, no fue nada" - Dijo alegre mientras se rascaba detrás de su nuca. Mientras Aria paso de largo.

La relación de Aria y Bullet había empeorado desde aquella vez frente a la fogata, ya no se hablaban y ella lo llegaba a ver con una mirada fría en ocasiones, el no entendía para nada a los fanáticos religiosos, aunque él no temía admitir que había sido un poco grosero. Todo lo contrario, con Koyoi, se podían considerar amigos muy cercanos para este punto.

Aunque para la cazadora de monstruos desearía ser más, pero no lo dirá, al menos no por ahora.

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Recupere la soga con el gancho y lo amarre de hombro a un costado de mi torso, me podría servir más adelante.

Mire a mis acompañantes y algo comenzó a invadir mi cuerpo, era el miedo, el temor de que pase lo mismo con Jocosa y Robin... tenía que ser muy cuidadoso de ahora en adelante.

No soy un imbécil, sabía que lo principal seria llegar con Druella y Kuroferuru para darles lo que merecen, no era necesario atacar de manera tan abierta pues eso sería muy contraproducente por lo que debía pasar desapercibido hasta que llegara frente a ellas.

Las guie hasta la torre y los tres llegamos a el cuarto de donde saqué la cuerda, estas conectaban con las escaleras, y estas nos llevaron hasta las mojadas calles de Lescatie...

Yo, que estaba enfrente, di el primer paso en sus suelos empedrados y casi al instante llego a mi nariz un olor, era agradable y ligeramente dulzón, me recordó a la miel. ¿Es el olor de la energía demoniaca o será de algo más?, por ahora no lo se.

Los gemidos se podían oír, tal vez para Aria y Koyoi no sea tan notorio, pero para mí, que tengo sentidos un poco mejorados, era como estar en el set de una película porno y los "aplausos" lo hacían todo más incómodo.

Había pocas gotas de agua cayendo...

- "Esto sí que va a ser complicado" - La lluvia comenzaba a menguar, aun teníamos la protección de la oscuridad de la noche, pero sin la presencia de rayos y truenos ya no podía andar disparando libremente... sin silenciador.

Ahh, detesto los silenciadores, por alguna razón son el aditamento que más me cuesta generar y es horrible cuando el silenciador ya está integrado en el arma como en el High Standar HDM.

Pistola de cañón largo, bastante efectiva en medianas y cortas distancias, era lo mejor que tenía por ahora, un arma perfecta para asesinato silencioso.

Un poco de migraña y, ¡Tada!, ya tenía esa arma en mi mano.

Observe la calle que era ligeramente iluminada por lámparas, habían dos o tres parejas saliendo de sus casas y creo que vi a una Salamandra junto a una Hellhound acercarse con algo entre sus manos, todos ellos lo suficientemente lejos como para que no nos noten en la oscuridad.

Corrí hasta un callejón, y una vez estando ahí activé la visión nocturna...

No había nada.

Me asomé fuera de este e hice una señal a Koyoi y Aria para que vinieran, ellas salieron de las sombras de una casa y corrieron hasta donde yo estaba en completo silencio. Fueron lo suficientemente buenas en su sigilo que la Salamandra y la Hellhound pasaron de largo, aunque si pude notar como la canina olio algo en el aire.

Posiblemente era algo de lo que no tenía que preocuparme... Hasta que vi cómo se dirigía a la torre que conectaba con las murallas.

Mierda, esto no es bueno. Estuve tentado a dispararles, pero no tenía mucho tiempo, había leído en las enciclopedias que las tierras demoniacas tienen mana de monstruo con una alta capacidad de corrupción, por lo que no teníamos que durar mucho tiempo en este lugar.

Nuevamente, esa sensación de al principio se expandió con fuerza por mi cuerpo, temía por ellas, en especial Koyoi, pero incluso si les dijera que no me acompañasen, ellas lo harían de todas formas...

Eso habla mucho de ellas como personas, en especial de Amanomiya, que es la única que tiene un objetivo en específico. Linda chica honorable.

- "Aria, Koyoi, síganme" - Susurre a ambas, ellas asintieron, y nos adentramos más en el callejón, sin perder de vista al castillo, que era nuestra meta.

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La noche no había sido la mejor para Hanna, la Salamandra, su amado esposo, Zohan, no había podido estar con ella esa noche, y para colmo estaba lloviendo...

Ella, al ser una Mamono muy relacionada con el fuego, le resultaba molesto, y más por los fríos vientos que llenaban su solitario cuarto. Pero fue entonces que tuvo una fantástica idea, visitar a su cariño en su trabajo y comer lo que ella había preparado con mucho esfuerzo.

Ella estaba segura de que incluso si su comida tuviera un sabor horrible, su esposo lo comería con gusto como si fuera la legendaria Ambrosia de los mitos anteriores a la actual reina demonio.

- (Zohan, mi amado Zohan) – Fue lo que pensó mientras sostenía con fuerza la caja que contenía su comida, llevar la comida a su esposo en una caja era una tradición que la misma Hanna había oído que practicaban en Zipangu, ella recordaba que lo llamaban Bento. - (Oh, mi lindo, lindo Zohan~) -

Repetía la Mamono de fuego, mientras rememoraba el día que se conocieron, fue hace 10 años y durante la invasión a Lescatie, cuando ella era una guerrera muy respetada entre sus filas. Ella recordaba los gritos de guerra, las espadas chocando y los gemidos que inundaban el ambiente, fue en ese preciso instante que sus ojos se encontraron y las pupilas contraídas no podían separarse una de la otra, fue amor a primera vista.

Fue entonces que sus espadas se impactaron la una a la otra, era un baile mortal cuyo vals era el sonido de los metales chocando, pero estaba segura de que ambos se estaban divirtiendo, y con un tajo ascendente logro que la espada de su contrincante, su amado Zohan, saliera volando.

Cuando estuvieron uno frente al otro, ella lo abrazo, se dieron un beso y dejaron que el libido hiciera el resto. Esta noche era su aniversario y ella deseaba tener una cena romántica.

- "Hanna, Hanna, ¡Royal Makai a Hanna, me escuchas!" - Hablo su acompañante intentado sacarla de su trance, era una Hellhound llamada Julie, esposa del compañero de Zohan, Dixon. Ella también llevaba un Bento, aunque eso fue más un intento de copiar a la lagartija de fuego.

- "¡Ah!, perdóname, es que no puedo evitar emocionarme" -Decía la Salamandra, algunas de sus escamas comenzaron a arder en llamas de pasión y deseo. - "¡Ya quiero muchos besitos suyos!" -

- "¡Vaya!, tu sí que eres la pureza encarnada" - Julie menciono mientras pensaba. - (Mientras yo pienso en el castigo adecuado, ¿será mejor la posición de la amazona o un full Nelson invertido para mi lindo sumiso?, oh, jo, jo, ¿Qué tal si uso esa jaula en su...?) -

Julie y Dixon tenían una historia erótica, de igual manera se conocieron durante la invasión de Lescatie, ella logro rápidamente tirarlo al suelo, destrozo su ropa, ella rápidamente lo monto para mover sus caderas como loca y extraerle hasta la última gota de esencia de hombre.

Cuando acabaron ella le había dado un beso en la mejilla para después continuar con uno profundo en su boca, y desde ese momento, lo habían convertido en rutina diaria. Era una historia erótica, más nunca se dijo que fuera una historia larga o buena.

Se acercaban a la torre, Hanna podía jurar que vio a algunas personas moviéndose en las sombras, pero le tomo poca importancia, tenía que seguir pensando en su lindo esposo y lo más seguro es que fueran un grupo de Mamonos que tenían sexo a la intemperie, no era la primera vez que lo presenciaba y menos en un día de lluvia.

- "Oye, ¿no hueles algo raro?" - Pregunto la Hellhound a su compañera, esta solo agito su cabeza horizontalmente. - (Se me hace conocido este olor, pero no recuerdo que cosa es...) -

La Hellhound recordaba el olor mas no lo que significaba, era un aroma metálico proveniente de los campos de batalla, ya muy olvidados para los habitantes del Lescatie actual que desde hace 10 años no habían tenido un choque sangriento.

Llegaron a la torre a paso rápido, y, de igual manera, subieron ansiosas la torre que conectaba con la zona que sus esposos patrullaban.

No esperaban ver el cadáver...

- "¡AHHHHHHHH!" - La primera en gritar fue Hanna, pues fue la primera en entrar, frente a ellas estaba el cuerpo de Marie, una escriba Demonio, esposa de un noble de la alta esfera social, tenía la cabeza reventada de la nariz para arriba.

- "¡POR LA DIOSA CAIDA!" - Fue lo que grito una horrorizada Julie, que en ese momento su mente hizo conexión con el olor raro que había en el ambiente, era el maldito olor metálico de la sangre.

Ambas se acercaban lentamente al cuerpo y vieron con morbo el lago de sangre que se formaba alrededor de la muerta.

Algo creció en el pecho de ambas, un miedo terrible pero completamente probable... ¿Estarán bien sus amados?

La Hellhound vio la puerta derribada, algo o alguien había entrado desde afuera, y con el corazón en la garganta se asomó con miedo a comprobar sus temores...

Lo vio...

- "D-Dixon... No..." - Susurraba mientras el mundo a su alrededor se quebraba y el tiempo se ralentizaba, nunca se dio cuenta cuando fue que llego frente a su cariño y tomo el cuerpo entre sus brazos. - "No, no, ¡NO!, ¡CARIÑO!" -

Abrazo con mucha fuerza a su Incubo con la garganta cortada, sin importarle mancharse de su sangre, ella vio a sus ojos perdidos en la nada y dio un beso a los labios fríos para posteriormente oler su cabello.

Esto eventualmente se volvería su último momento juntos, era una despedida.

- (Cuando encuentre al hijo de puta que mato a mi ama-) - Pensaba mientras sentía la rabia llenar su cabeza, más su corriente de pensamiento fue cortada por la voz de Hanna.

- "Zohan... Zohan... Zohan..." - Era la voz hueca y sin emociones de la Salamandra que veía hacia el fondo de la muralla, ella veía el cuerpo de su querido, torcido y con algo clavado en su cabeza.

Se paro encima de la barda de la muralla.

Esto por supuesto que aterro a Julie.

- "¡Hanna, no hagas lo que creo que vas a hacer!" - Le grito la Hellhound mientras se separaba del cadáver de su esposo y corría hacia su compañera, ella no iba a permitir que alguien más muriera.

La lagartija de fuego dio un salto.

- "¡Noooooooo!" - Grito esperando no ver el cadáver de su amiga.

Pero vio con sorpresa como esta reducía su velocidad de caída con su garra derecha al hacer fricción con la pared de piedra mientras sacaba chispas.

Y estando ahí abajo miro el cuerpo de su querido Zohan, frio, muerto y maltrecho, incluso con el cuerpo en pésimas condiciones veía la belleza de este. Tomo el cuerpo con sus fuertes brazos y lloro en su hombro.

Ella sintió la sangre escurrirse por su mejilla de su amor, y lo lamio.

Recordó a esas sombras que vio moverse cuando llegaban al lugar, de seguro eran los asesinos.

- (Es...) - Delicioso, fue lo que no quiso pensar pero que ciertamente lo era, de seguro ella debía saberle igual a él. Se separo repentinamente del cadáver de Zohan y miro a su compañera Hellhound. - "¡Julie!, ¡¿Recuerdas ese olor que mencionaste?!" -

La mencionada solo pudo ver con cierta confusión.

- "Eh, ¡Si, lo recuerdo!" - Ella, al ser una Mamono con características de perro, se jactaba de su olfato magistral.

- "Te necesito acá abajo" - Grito mientras lagrimas recorrían sus mejillas. - "¡Vamos a cazar a los que asesinaron a nuestros esposos!" -

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Koyoi, Aria y yo nos movíamos entre las profundas sombras de las calles solitarias y el castillo cubría más de nuestra vista. Además, la presencia de energía demoniaca se hacía cada vez más fuerte...

¿Cómo lo se esto?, bueno, pues tengo una erección... es algo vergonzoso admitirlo y aún más disimular que no la tengo, pero era curioso el cómo estaba en contacto con mucha de esa energía y aun así no me convertía en un Incubo.

Pero tenía que preocuparme más por Koyoi y Aria, podía ver como Amanomiya ya se estaba comenzando a sonrojar. Teníamos que acabar esto lo más rápido, por ella. Tenía miedo de que Koyoi se corrompa, porque eso significaría que tendría que acabar con ella y no sé si podría en esta ocasión.

Maldición, soy débil... Terriblemente débil...

Y de Aria, pues... No pude notar nada. Solo esa mirada fría que ya tenía desde hace rato.

- "Alto" - Susurre a ambas y nos pegamos a las paredes. Mientras más nos acercábamos a nuestro destino, mayor era la cantidad de guardias patrullaban las calles, ¡Demonios!, creo que esa tal Kuroferuru aviso de nuestra posible llegada.

Tres guardias pasaron caminando, eran un incubo y dos Mujeres Lagarto. El con una espada corta y las otras dos con lanzas totalmente metálicas.

¡CLACK!

Lamentablemente, el sonido de una roca los alerto. ¡Joder!, ¡¿quién arrojo la piedra?!

- "¡¿Quién está ahí?!, ¡Identifíquese!" -Exclamo el único hombre.

Mire a Koyoi, y ambos sonreímos, teníamos un plan para estos casos.

La cazadora salió de entre las sombras y arrojo 3 sellos, sellos cuyo nombre no recuerdo pero que tenían la habilidad de paralizar.

El lanzamiento de estos fue exitoso, apenas lograron abrir los ojos y no logaron gritar.

¡Bak!, ¡Bak!, ¡Bak!

Con la pistola silenciosa dispare a los tres, los cuales cayeron al piso. Cada disparo sonaba como un pequeño golpe a una mesa de madera.

Los jalamos a las sombras, al menos teníamos que ocultar nuestros actos. Mire las lanzas, creo que no tengo ninguna. Las toque y ya podía generarlas en cualquier momento.

Vi con detenimiento el lugar donde estábamos, muy cerca de la calle principal, pero por lo que leía en algunos letreros, también estábamos cerca del área de los cuarteles de la milicia de este reino, por lo tanto, era una zona con muchos monstruos caminando, sobre todo caballeros, guardias y héroes demoniacos, incluso en esta noche después de esta lluvia.

Mire por todo el lugar, algunas parejas de monstruos estaban fornicando, otros se tomaban de las manos y algunos más paseaban junto a sus hijas. Yo solo esperaba encontrar una zona donde no hubieran de esos seres.

Para suerte mía, había una especie de almacén solitario a unos cuantos metros, y aparentemente abandonado, en la que ningún monstruo se acercaba, desconozco la razón.

- "Ok, vamos a ir a ese lugar" -Le dije a mis compañeras, de las cuales solo Koyoi contesto, nuevamente Aria solo se me quedo viendo.

- "¿Esta seguro?, es un almacén de artillería y pólvora" - Eso explica por qué no se acercaban, algún tonto prendía una llama accidentalmente en el lugar y, ¡Ka-boom!, adiós a todas las construcciones cercanas.

Genial, otra razón para no utilizar pistolas. Cambie el arma por dos navajas Ka-Bar.

- "Pues no tenemos de otra" - Dije mientras miraba nuevamente al lugar, en búsqueda de otra opción.- "Es eso, o nos enfrentarnos a los monstruos de allá" -

Apunte a los monstruos, en específico los guardias, los caballeros y los héroes, creo que vi a un mago entre ellos.

- "Ahh... bueno, si no hay de otra" - Con eso dicho, recorrimos las sombras hasta el almacén.

¡¿Por qué demonios construirían un almacén de este tipo tan cerca del castillo y en medio de la ciudad?!, tal vez no sea la respuesta correcta, pero supongo que es un residual de cuando la Orden gobernaba el lugar, y en caso de invasión podrías tener un acceso más rápido a armas pesadas como cañones.

Pero el hecho de que el lugar también fuera un gran inconveniente, no se lo quitaba nadie...

Cuando llegamos al sitio había varios barriles por el lugar, creo que repletos de pólvora. No me agrada este lugar, si un monstruo de fuego llega, terminaríamos volando por los aires y el olor del lugar se me hizo molesto o incluso un poco irritante, olía a guardado y moho, muy diferente del resto de la ciudad.

Se nota que no han utilizado las cosas de acá desde hace mucho tiempo.

Estábamos por irnos, pero en ese momento que sentí algo extraño en el ambiente, era como en esa ocasión en la taberna de Wellspie, cuando atacaron esos sujetos.

Esto no es bueno...

Empuje a Koyoi y rodé rápidamente por el piso esquivando una llamarada, joder... tenía que ser fuego y más en este lugar lleno de explosivos.

Nuevamente para suerte mía, las llamas no llegaron hasta el polvo negro.

- "Asesinos" - Era una voz femenina que nunca había oído.

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- "Asesinos" - Volvió a mencionar la Salamandra mientras veía a aquellos que acabaron con la vida de su amado, con esos ojos sin vida. - "Basuras" -

Bullet observo a la recién llegada desenvainar su espada de filo dentado y su cola agitarse con las llamas brillando como si fuera la entrada al infierno. Ella llevo el filo de su espada a su cola, y el fuego se extendió por toda el arma.

- (Tenía que ser fuego...) -Fue lo pensó, ahora no solo tenía que utilizar armas cuerpo a cuerpo para evitar llamar la atención de otros enemigos y activar el explosivo con algún disparo perdido, sino que ahora tenía que evitar que este monstruo de atributo ígneo reventara a todos por accidente. - (Bueno, esto no se puede poner peor) -

- "Mataron a mi esposo" - Eso fue lo que dijo otra voz que provenía de una Hellhound cuyas garras se cubrieron con flamas rojizas y agitadas. - "Escorias" -

- (Maldición... Tuve que pensar eso) – Ahora él tenía que evitar que dos monstruos manden a todos por los aires. - (Maravilloso...) -

El pistolero desapareció ambos cuchillos Ka-Bar, y decidió crear una lanza, la misma que habían utilizado esos guardias, él tampoco podía utilizar la Plasma Sword por que utilizaba un filo de energía y esto también podía activar a los barriles.

Bullet miro de reojo detrás suyo y vio como Koyoi también se preparaba para el pequeño combate mientras sacaba dos sellos paralizantes y otros dos más que servían para debilitar a los monstruos. Y más atrás de ella, Aria comenzó a agitar su báculo mientras una ligera luz salía de este.

- "falco aim" - Fue lo único que dijo Aria mientras apuntaba con su bastón a la cazadora de Zipangu. Era un hechizo de mejora de puntería.

Ambos lados se miraron, esperando a aquel que fuera la primera persona o monstruo en atacar.

Las miradas no se separaban del enemigo.

Fue la Salamandra que se lanzó con su espada hacia el monstruo verde con un azote horizontal que fue contrarrestado por la barra de metal, pero por la fuerza del pistolero el choque de armas fue fácilmente ganado por este y la lagartija fue empujada hacia atrás.

Lamentablemente esto lo dejo desprotegido por unos segundos, los cuales fueron aprovechados por la Hellhound que se acercó dando zarpazos en un costado suyo, los primeros dos cortes lograron acertar, pero los siguientes fueron evitados al chocar con la lanza.

- "¡Ahhhg!" - Para Colt el dolor era similar al de una marca para ganado al rojo vivo. - "¡Joder!, esto duele..." -

Clavo el filo de la lanza en el piso y utilizándolo como una base dio una patada con ambos pies a la canina, más en específico en su estómago.

Esto causo que se desequilibrara, Amanomiya lanzo dos sellos, uno era paralizante y el otro era para incapacitar las habilidades elementales del monstruo.

Ambos acertaron gracias al encantamiento de Aria, lo que la mamono de pelaje negro noto primero fue como sus garras dejaron de estar imbuidos en llamas y finalmente dejo de moverse.

Con un movimiento ágil, el pistolero giro la lanza y decapito a la Hellhound. No pudo ni gritar.

Una lluvia de sangre salió del cuello cercenado, manchando el suelo y la vestimenta de Bullet con escarlata.

- "¡Julie!" - Grito la Salamandra, la cual comenzó a dar cortes de manera salvaje y sin contemplación, todos los cuales eran fácilmente bloqueados por los agiles movimientos de la lanza. - "¡¿Por qué?!, ¡¿Por qué destruyes nuestro lindo mundo?!, ¡Mi esposo y yo éramos felices!, ¡Julie y su esposo eran felices!, ¡¿Acaso no lo vez, perro de la Orden?!" -

Bullet solo pudo verla, el ciertamente sentía culpa de su actuar, solo... un poco. Cuando ella estaba por dar otro movimiento él se agacho y dio un corte horizontal al estómago de la Salamandra.

- "¡AGH!"- Ella sintió como la sangre llegaba a su boca, manchando sus dientes de carmín, y sus entrañas eran partidas, incluso algunas secciones de sus intestinos salían del corte para colgar fuera del cuerpo. - "M-mi... Zohan..." -

Ella balbuceaba mientras se mantenía de piel, cosa que impresiono a Bullet puesto que el esperaba que ella cayera así sin más en el piso, pero no fue así, ella realmente tenía fuerza de voluntad y aun sostenía su espada.

La Salamandra comenzó a dar pasos hacia atrás de manera torpe y amenazando con caerse en cualquier momento, pero ahí seguía, retrocediendo con una extraña mirada... feliz.

Lamentablemente, fue en ese momento que se dieron cuenta de algo que no notaron en un principio... y eso era que se estaba acercando a un barril solitario.

- "¡Amanomiya!" - Fue lo que grito el pistolero, a lo que Koyoi lanzo nuevamente un sello que eliminaba los atributos elementales, y el ultimo sello paralizante.

Ambos acertaron nuevamente, pero...

- "Zohan... mi querido Zohan..." - Decía mientras con sus últimas fuerzas, Hanna alzo su espada repleta de llamas y la lanzo hacia el barril. - "Nos vemos pronto, mi amado" -

Lo único que Colt pudo hacer fue correr hacia Koyoi y Aria, abrazarlas e intentar llevarlas cargando fuera del lugar.

La luz comenzó, las llamas se extendieron, el impacto destrozo todo a su alrededor, el calor calcino los cuerpos de los monstruos incluso si estos estuvieran relacionados al fuego, y el rugido se oyó por todo Lescatie.

¡BOOOOOOOOOM!

La explosión se escuchó desde la avenida principal hasta lo más oscuro de los calabozos "abandonados" del reino. Esto claro que alerto a todos los caballeros, héroes, guerreros, escuderos, mosqueteros y hechiceros demoniacos.

Y el pistolero logro colocarse detrás de una pared, sin perder de su agarre a sus compañeras.

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Las mesas de madera estaban repletas de parejas, algunas teniendo una cena romántica promedio con miradas dulces y con ambos enamorados dando de comer en la boca al otro, mientras que las otras, que eran la gran mayoría, eran muy obvias en lo que estaban haciendo al colocar a sus mujeres en sus regazos y abrazándolas con fuerza en sus cinturas.

Era un bar y posada popular de Lescatie, La Fleur Lubrique, conocido por sus excelentes cocteles a base de la fruta del Prisionero y fruta de la Intoxicación de recetas provenientes de la lejana Dragonia, además de un ambiente apropiado para parejas que deseen unirse más íntimamente. Todo acompañado por una iluminación suave, cortinas moradas y un pequeño grupo musical que toca melodías ligeras.

Por supuesto, este lugar es muy frecuentado por aquellos que fueron personas de la nobleza, de casas importantes o que simplemente tienen sangre de héroes de antaño corriendo por sus venas.

- "Ahhh" - Suspiraba Primera Concerto, un tercio elfa, un tercio humano, un tercio mujer lobo (?), mientras veía a las parejas demostrarse amor de diversas maneras, algunas más graficas que otras como esos que estaban haciendo un 69 encima de una de las mesas. - (Me pregunto si Wilmarina... ya no pensara en Elt) -

Ella no estaba sola, las demás heroínas prominentes de la orden de la flor gélida también la acompañaban, estas al igual que ella miraban con cierta mezcla entre melancolía y envidia a los amantes.

Todas y cada una de ellas recordaban a Elt con todas sus virtudes y desperfectos, chico amable, de sonrisa contagiosa, no era el mejor luchador, ni el mejor espadachín y no sabía ni un poco de magia, pero ahí iba el único hombre que conocían que tenía una voluntad inquebrantable, un corazón de oro y que veía a la gente por quienes eran sin tomar en cuenta la posición dentro de la estructura social de la antigua Lescatie.

La diosa cometió un error al no nombrarlo un héroe, él tenía todas las cualidades morales que se buscaban. Claro, todo esto fue causante del enorme enamoramiento que sentía cada una por él, sonara repetitivo, pero era muy cierto, el tipo en serio era un partidazo.

Por cada pareja feliz que veían, sus mentes eran asaltadas por las típicas preguntas de "¿Qué hubiera pasado sí?" o "¿Qué es lo que habría hecho el?", esto, por supuesto, era muy frustrante para cada una de ellas tanto sentimental como sexualmente.

Tal vez, solo tal vez, en memoria de ese hombre, pudieran estar junto a Wilmarina para ayudarla a superarlo, se supone que ellas eran sus amigas, ¿no?

- "Voy a ir con Druella" - Fue lo único que dijo la Equidna, Mérse Dascaros, después de terminar su copa de Lescatie de Rouge. Esto llamo la atención del resto de ellas, excepto de Primera, la cual comenzaba a tener la misma línea de pensamiento que la Equidna. - "Por mucho que tengamos miedo de Druella... Wilmarina es nuestra amiga, debemos ayudarla" -

- "Te acompaño" / "Iré contigo" - Fue lo único que dijeron Primera y Francisca mientras se levantaban de su silla y comenzaban a retirase del bar.

Sasha y Mimil las vieron alejarse, ellas no habían sido las más cercanas a Noscrim pero si sabían que Elt si lo fue, entonces, ¿por qué no salvarla en su memoria? Las dos decidieron seguirlas...

Cada una con determinación y sin miedo, debía hacer lo correcto por primera vez. Ninguna sabia de lo que Druella hacia en realidad, pero habían comenzado a desconfiar de ella por todo el secretismo que se manejaba a su alrededor.

La puerta del bar fue repentinamente abierta, y de ella entraron una Alp, una Arch Devil, una súcubo y una Dhampir, ellas soltaron un suspiro de alivio una vez que notaron a Mérse, Primera, Mimil, Sasha y Francisca. Todas las heroínas pararon en seco.

- "¡Oh!, por fin las encontramos" - Fue lo que dijo ansiosa la Alp. - "Tenemos mucho que preguntarles" -

Todas las heroínas se tensaron cuando las vieron, rápidamente las habían reconocido como miembros de la flor gélida. Las más cercanas a Mary. Ninguna sabía que decirles, esperaron a que Eva Mystiv soltara la pregunta.

- "Primero que nada, ¿Saben del paradero de Wilmarina?" - Esa era la pregunta que no querían escuchar.

Primera se acercó e intento decir algo, aunque sea una respuesta coherente y que sea suficiente para ellas.

Cuando estaba por abrir la boca un sonido terrible se oyó por todo Lescatie.

¡BOOOOOOOOOM!

Muchas de las parejas del bar se sorprendieron al punto de dejar de fornicar y preguntarse: "¿Qué coño era eso?", muchos reconocieron el estruendo de una explosión y muy pocos, los más jóvenes, solo pudieron gritar aterrorizados sin saber que lo provoco.

- "¡¿Qué demonios fue eso?!" - Grito Parshe mientras agitaba sus alas.

Todas salieron a las calles para ver el enorme pilar de humo negro que se asomaba entre las casas, algunas personas corrían despavoridas. Algunos soldados, caballeros y mosqueteros cercanos fueron corriendo hacia el origen de la explosión.

Muchos gritaban cosas que eran difíciles de entender, pero hubo uno que si lograron comprender.

- "¡Nos están atacando!" -Fue lo que grito una mosquetera Súcubo mientras corría hacia el origen del humo.

Ninguna podía creer lo que escuchaban y veían, estaban siendo atacadas, ¿Pero por quién?, la Orden estaba muy debilitada como para realizar alguna acción de ese calibre contra el reino demoniaco.

Algunas de las miembros de la flor gélida estuvieron tentadas en ir a defender el reino, pero fueron rápidamente paradas por Primera.

Nuevamente se escucharon detonaciones en la lejanía, tan fuertes como los truenos. Quien sabe que cosas tan terribles estarán pasando allá.

- "¡Alto!" - La mujer lobo poso su mano enfrente de todas. - "Ustedes dijeron que querían ver a Wilmarina, ¿no?" -

Ellas solo pudieron asentir con rapidez. Este era el mejor momento para poder ver a Druella, sin sus guardias cerca de ella, muy en el fondo ninguna estaba dispuesta a caer contra lo que sea que provocó la explosión.

Esto, lo que iban a hacer, era algo muy sucio, traicionero y poco honorable, pero era la única oportunidad que tenían.

- "Entonces, vengan con nosotras al castillo" - Con eso dicho, las demás la vieron como si le hubiera crecido una segunda cabeza. - "Druella la tiene en un calabozo" -

No hace falta decir que eso sorprendió de sobremanera a la Alp, la Súcubo, la Arch Devil y la Dhampir.

No tardaron mucho en correr hacia el castillo, algunas aun con dudas, pero eso tendrían que solucionarlo cuando estén frente a Druella.

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Monstruos de diversas especies celebraban la fecha en la posada "Le petit pot rouge", este lugar no era un gran lujo o un lugar para gente importante, incluso se encontraba relativamente cerca de antiguas construcciones militares de la orden, era un simple sitio para la gente con monedero ajustado... Pero ahí residía su atractivo, la simpleza, demostrada por sus paredes de ladrillos de granito, las lajas y troncos que formaban su techo, las pinturas que muchos artistas famosos dieron de regalo luego de hospedarse en sus momentos de más necesidad, sus camas y mesas de roble que en su madera pareciera que contaran una historia cada una.

Y luego estaban los clientes...

Los esposos penetraban con la fuerza de un semental a sus esposas, y estas soltaban gritos de placer sin miedo a oídos ajenos. Los gemidos provenientes de Aracnes, Mujeres lagarto, Demonios, Materias negras, Magas oscuras, Familiares y muchas más especies inundaban los oídos de todos los presentes.

Incluso si los cuartos individuales tuvieran gruesas paredes de granito.

- "¡AHHHH, SI, SI, MI PASTOR, ¡SIGUE CASTIGANDO A ESTA OVEJA MALA!" - Gritaba Selene al sentir el miembro de su esposo Frederic dar embestidas e introducirse en lo más profundo de su vagina.

Todo a la vista atenta de la Arpía María, la cual estaba fascinada con la expresión de amor del Incubo y la Weresheep. Esto, para las mamonos, era la máxima muestra de amor, la unión carnal, ese momento cuando el sudor y los fluidos del otro se mezclaban al chocar ambos cuerpos.

- "¡MARIA, NO APARTES LA VISTA, ¡ES ASI COMO SE SIENTE EL TENER UN HOMBRE!" -Dijo la mujer oveja en una especie de trance, con su mirada viendo al techo y la lengua por afuera. - "¡ABRAZAME, ABRAZAME Y CORRETE CONMIGO!" -

Y María, siguió en la misma posición, observando. La picazón en su entrepierna se hizo fuerte y comenzó a restregar sus alas contra esta, se sentía fantástico.

Prefería mil veces esto a recordar la mirada fría de esos lentes rojos en esa mascara negra, ella no olvidaba la muerte de sus hermanas a manos de ese héroe, ese maldito héroe en sus propias palabras.

Ambos, la Weresheep y su Incubo, se abrazaron tan fuerte que pareciera que sus cuerpos eran uno solo y con un empujón más, el hombre soltó toda su descarga en su esposa. El hombre exhausto recostó su cabeza entre los senos de su querida y daba fuertes inhalaciones para capturar el suave olor de su lana.

- "Ahh, ahh, ahh, ¿vez lo fantástico que es tener a alguien a quien amar?" - Con respiraciones pesadas se demostraba lo cansada que estaba Selene. - "Y es lo que quiero para ti, que encuentres a alguien con quien pasar momentos como estos, para que sonrías, ¿está bien?" -

Selene había notado la falta de ánimos de esa chica, sabía que había sido horrible lo que les había pasado a manos de ese héroe terrible, las muertes y la luz que lo acompañaron. No era sano para una joven Arpía pensar en eso mucho tiempo, así que decidió hacer que se olvidara y consiguiera la felicidad.

- "¡Tía!" - Fue lo único que grito mientras la abrazaba del cuello, era lo mejor que le había pasado desde ese fatídico momento. La mujer oveja contesto acariciándole la mejilla con suavidad.

Igualmente, Frederic se levantó un poco y abrazo a ambas.

Nada podía salir mal.

Las paredes y el techo crujieron, el granito se fracturaba, las tejas temblaban, esto fue muy rápido, ninguna de las parejas se dio cuenta de lo que pasaba y seguían en sus acciones.

La temperatura subió hasta el punto de quemar la piel al contacto con el aire, la luz inundo el lugar, no era una luz sagrada, era más bien como la llama de una fogata que se agrando repentinamente.

Los cimientos se rindieron y las paredes fueron empujadas por la fuerza expansiva, los pesados ladrillos volaron golpeando y enterrando a la gente, las pinturas que eran el orgullo del lugar fueron rasgadas por la caída, las camas y mesas de roble cedieron ante el peso de la estructura que se caía.

Y todos ensordecieron ante el potente rugido de la explosión.

¡BOOOOOOOOOM!

Muchos mamonos murieron ante las pilas y pilas de material que se había derrumbado sobre ellos, fue lo mejor pues morirían de manera rápida, en cambio, los que sobrevivieron con todo el peso sobre ellos, apenas y podían respirar pues sus cajas torácicas eran comprimidas, sus heridas abiertas escurrían su líquido vital sin parar y no saben cuántas extremidades tienen rotas.

Ellos conocerían la muerte dolorosa y lenta...

Entre las sombras y las llamas que se formaban, en el fondo, entre los muertos y las paredes derruidas...

- "A-ah... Ah" - Fue lo que se oía lamentar la pequeña Arpía con áreas de piel quemada, cuyas alas rotas por el peso de los troncos aplastándolas al mantenían en su sitio, las heridas en su mejilla sacaban pequeños ríos de sangre y el peso en su pecho apenas le daba para respirar. - "T-ti-iaa" -

Escapaban esas palabras con el poco aire que podía reunir mientras veía a su tía Selene, muerta, con troncos y piedras aplastándola como si de un tomate se tratara. La Arpía oía detonaciones en la distancia...

Ella sabía quién lo había provocado.

- "T-t-tii-oo" -Susurro sin aliento a la vez que veía como él tenía la cabeza destrozaba por una piedra que lo había atravesado y el resto de su cuerpo se hallaba quemado. No soporto eso y lloro...

Lloro deseando morir pronto.

Los segundos se convirtieron en minutos, y los minutos en una media hora. Ella oyó desde gritos que eran rápidamente callados hasta esos malditos disparos que erizaban sus plumas, hasta que lentamente fueron calmando.

Lamentablemente, las cosas no son como uno las quiere.

- "¡Hay alguien con vida!" - Fue lo último que escucho María, y antes de caer en la oscuridad de su mente ella solo pensó una cosa.

- (Te matare, monstruo verde) -

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El humo y la ceniza bailaban por los aires.

La explosión había sido increíblemente destructiva, las casas y construcciones cercanas habían sido obliteradas casi en su totalidad, de sus rastros solo quedaban algunas cuantas paredes, y el suelo se encontraba oscurecido por el hollín.

En una pila de ladrillos algo se movía, se asomó una persona.

- "¡Maldición!" - Fue lo que exclamo mientras se paraba con dificultad, le ardía la espalda y le faltaban las fuerzas. Su chaqueta y mascara habían sido muy afectadas, con agujeros bastante grandes en la espalda, cuero quemado, su mascara tenía algunos agujeros en el costado izquierdo y faltaba un lente. Por suerte, la armadura de metal que aun llevaba debajo lo protegió de gran parte del daño. - "Koyoi, Aria... ya pueden levantarse" -

Lo último lo dijo mientras miraba como ellas se levantaban, casi sin quemaduras, él había sido muy inteligente y se había arrojado por detrás de una pared junto a ellas, su espalda estaba quemada, pero al menos ellas estaban bien.

- "¡Diosa!, ¡Bullet, estas muy herido!" - Fue lo que grito Amanomiya cuando veía el estado del pistolero. - "¡Rápido Aria, cúralo!" -

Con eso último, la sacerdotisa comenzó a liberar energía por medio de su báculo, la cual se dirigió hacia el pistolero llenándolo de una relajación y una sensación fría pero placentera. Lamentablemente, no se curó en su totalidad.

- "Gracias, pero no debieron, he estado peor... se los aseguro" -Miro a ambas y continuo. - "Creo que hay que guardarlo para momentos más críticos" -

Eso fue lo que dijo, pero en su mente comenzó a pensar en la explosión, eso era un momento crítico. Justo como ahora.

- (Bueno, ahí va el factor sorpresa) – Pensó mientras oía en la lejanía a los guardias gritar ordenes, a los guerreros correr y a los magos soltar pequeños hechizos. - (Dios... esto era lo que no quería que pasara...) -

El pistolero miro nuevamente a sus compañeras, tenía miedo...

- "¡Váyanse, yo me hare cargo!" - Él les grito mientras veía como algunos monstruos e íncubos se acercaban, con sus armas desvainadas y energía flotando por el aire alrededor suyo. - "Aun no estamos muy lejos de la muralla" -

El creía que no hacia lo correcto, pero era lo necesario para que Koyoi no se convierta en monstruo.

Koyoi intento objetar, ella no iba a dejar que Colt se sacrificara por ellas, debía pelear a su lado, pero fue callada por una mano delgada, era Aria, la cual sin decir nada la jalo de su mano.

Intento hacer que se detuvieran, que volvieran con él y decirle que lo acompañaría hasta el final, pero algo en su cabeza la hacía sentir que explotaría si abría la boca o si dejaba de correr, miro a la sacerdotisa y está la miro de reojo mientras corrían.

- "No vas a decir nada" -Fue lo único que le oyó decir, y cuando termino sintió como cocían su boca con hilo inexistentes. Ella no entendía que pasaba.

Y así fue como ellas se perdieron entre las casas, alejándose cada vez más del área de la explosión. Koyoi miro atrás suyo por última vez, lamentándose no poder estar ahí para él, alejándose sin poder hacer algo.

Mientras tanto Bullet esquivo una bola de energía demoniaca arrojada por una Maga oscura, y con un revolver en la mano, disparo y su cráneo exploto en pedazos. Algunos monstruos se sorprendieron de esto y muchos se preguntaban sobre las extrañas pistolas que el humano poseía.

Muchos reconocieron la chaqueta verde de los rumores de ese héroe de la Orden, ese al que le decían el monstruo verde o el demonio de las chispas.

El observo como los monstruos llegaban y llenaban hasta donde alcanzaba su vista, eran guerreros con enormes hachas, caballeros con filosas espadas, magos con magia terrible y mosqueteros con vista de águila.

- (Bueno, ellas están lejos...) -Pensó mientras se daba cuenta de algo, algo que lo hacía sentir más relajado. Pensó por un momento en Koyoi, en sus piernas y en su linda cara, esperando que ella no se corrompa. - (No están ellas, por lo que puedo utilizar mi artillería más pesada) -

Ya no había nadie que el pudiera lastimar por accidente, el solamente sonrió debajo de su maltrecha mascara.

Movió su cuello hacia los lados, tronaban sus huesos, se preparaba para algo intenso. El, por alguna razón, recordó una canción de Frank Sinatra - My way

Él no quería decirlo, pero comenzaba a detestar a los monstruos...

Los cañones de los mosquetes retumbaron por el lugar, las balas salieron disparadas hacia el intruso, el cual corría esquivando con extrema facilidad los disparos de las armas primitivas...

En sus manos se formó un subfusil Beretta 38A, arma vieja con culata y guardamano de madera, más que suficiente por ahora, la había conseguido del cadáver de un enemigo hace muchas, muchas décadas.

La apunto hacia los que estaban disparando, y la ráfaga salió disparada, era un arma bastante popular con cargador de 40 balas y una cadencia de 600 disparos por minuto. Por suerte, el poder del pistolero le hacía innecesario recargar.

Los proyectiles iban perforando carne y metal sin distinción, 20, no... 50 enemigos, entre monstruos e íncubos fueron asesinados de golpe con perforaciones distribuidas entre sus cabezas y pechos.

- "¡Muere, perro de la Orden!" - Grito un espadachín que intento clavar un estoque en un costado del torso del Pistolero.

Bullet desapareció su ametralladora, se movió con más rapidez, tomo ambas manos del caballero solo con su mano izquierda y con la derecha creo momentáneamente a la Plasma Longsword, cortando así ambos brazos.

El pistolero nuevamente hizo desaparecer la espada de energía y tomo el estoque antes de que cayera, este aún tenía ambos brazos sosteniéndolo gracias a las contracciones, y con un movimiento grácil movió el arma para decapitar a su antiguo usuario.

- "¡AHHHhhh-!" - Grito al sentir ambas extremidades separarse de su cuerpo y rápidamente fue callado por el filo cortando su cuello como mantequilla. Ya no era una presentación de técnica y fuerza pura, ahora era una de crueldad.

- "¡¿Como demonios puede dañarnos con armas de plata demoniaca?!" - Grito impresionado un incubo mosquetero, las armas de plata demoniaca deberían ayudar a convertir más fácilmente a los humanos, no dañar.

- (¿Así que no deberían dañar, umm?) – Fue lo que pensó Bullet, miro de reojo a esa espada, tal vez sus poderes volvían a las mismas en armas mortales. - (¡Fabuloso!, ¡fantástico!, no sabía de esto) -

Esto fue visto por muchos enemigos, los cuales se apresuraron a preparar sus encantamientos, en caso de los hechiceros, brujas y magas oscuras, o colocar pólvora en sus cañones como los pocos mosqueteros que quedaron.

El pistolero no perdería tiempo, genero nuevamente la Beretta 38A y disparo a todos aquellos que tenían mosquetes o preparaban hechizos.

Las gotas de sangre y las entrañas destrozadas se esparcen por todos lados, manchando las caras y ropas de los atónitos sobrevivientes. Algunos magos comenzaron a pronunciar las frases finales de sus canticos y el mano demoniaco se arremolino alrededor suyo.

- "¡imago libidinis et cupiditatis!" - Gritaron al unisonó y en la bruma se formaron las imágenes ilusorias de las miembros de la flor gélida. El pistolero se enojó al oír esas palabras, el recordaba ese hechizo que fue utilizado por la Baphomet el día de la muerte de Jocosa y Robin.

Pensó en utilizar la santa granada de Antioquia, pero eso le quitaría la diversión de hacerlos sufrir más lentamente a estos cabrones que querían hacer que el cayera ante copias de las chicas verdaderas.

Entre sus dedos se formaron granadas de fragmentación, les quito el seguro y las arrojo al humo morado. No le importaban las imágenes de Wilmarina, de Sasha, de Mérse o de las demás, era falsas después de todo.

Las reales eran más importantes.

¡BOOOM!

Las explosiones se vieron y se escucharon ligeramente detrás del humo, y este se revolvió violentamente para desvanecerse mostrando los cadáveres magullados y perforados por la metralla.

La sangre de mujeres y hombres estaba tiñendo el piso de un carmín profundo.

Colt esquivo un corte horizontal, también lo hizo con el agitar de una lanza, y después con un intento de perforarle una punta afilada en el pecho, sin que él se diera cuenta 10 caballeros pesados se habían acercado lo suficiente y casi habían logrado su cometido.

Palabra clave... casi.

Agachado tuvo su espada de plasma y realizo un corte alrededor suyo, las piernas de los diez caballeros pesados fueron separadas de sus cuerpos acompañadas de chorros sanguinolentos y gritos de dolor.

Poco le podía importar al pistolero sus suplicas, sus dolores y su sufrimiento, pero había un grito que lo irritaba demasiado.

- "¡AHHHhhhh-!" - Fue lo que grito una vampira, la cual fue callada cuando una bala atravesó su cabeza, más que un grito era un chillido que hacía que su cabeza doliera.

Su confiable revolver sacaba humo del cañón, los demás dolientes solo estaban llorando, desapareció su pistola y genero nuevamente la granada de fragmentación.

Jalo del seguro y lo arrojo sin cuidado hacia ellos. Camino alejándose, claro, sin perder de vista a aquellos enemigos que estuvieran dispuestos a atacarlo.

¡BOOOMMMM!

La explosión no se hizo esperar, y, mientras tanto, el seguía disparando con la Beretta a cualquier enemigo que se parara frente a su vista.

- "¡Alto ahí, perro de la Orden!" - Grito enojada una Súcubo de cabellos naranjas y ropas celestes con negro mientras sostenía su espada apuntando a Bullet. Estaba acompañada por un escudero de cabello gris oscuro que sostenía un escudo y una espada. - "¡Yo, Eristia Vitral y mi amado esposo Yuriy, acabaremos contigo, maldito asesino!" -

Muy para su pesar, no solo había monstruos débiles, pues los héroes demoniacos también hicieron acto de presencia...

Y estos también llamaron a más soldados de todos los rangos y todas las clases. Tres mosqueteros, 10 caballeros y sus respectivos escuderos, 6 guerreros y 5 hechiceros.

Bullet tenía la Beretta en la mano y comenzó a disparar...

¡CLANK!, ¡CLANK!, ¡CLANK!, ¡CLANK!, ¡CLANK!, ¡CLANK!, ¡CLANK!

Las balas rebotaban contra el costado de la espada de Eristia, la cual se movía ágilmente, o esquivando o bloqueando los disparos. Aunque algunos proyectiles lograron acabar con 5 de los escuderos y una maga oscura.

Se acercaba lentamente, pero segura, hacia la "maravilla" a la vez que movía su espada de un lado a otro.

Yuriy, por su parte, corría hacia el pistolero con su escudo hacía en frente, respaldado por un pequeño grupo de 3 mosqueteras, y cuando estuvo a pocos pasos revelo su espada y dio un tajo ascendente.

Las mosqueteras, de diversas especies de la familia Súcubo, alzaron sus pedreñales y sin dudarlo un segundo dispararon.

¡BANG!, ¡BANG!, ¡BANG!

Esto obligo a Bullet a retroceder, esquivando como podía, una bala paso cerca de su mejilla izquierda, el otro paso rozando un brazo y la última paso a un costado de su oreja derecha, sin más remedio, en su mano apareció la Plasma Longsword, y con un movimiento ligero, el escudo de Yuriy fue partido a la mitad ante la atónita mirada de los presentes.

Su cara rápidamente adopto una expresión adolorida, pues el corte había logrado atravesar el guantelete de la mano con la que sostenía su defensa. Era un corte que fue cauterizado por el filo energético del arma.

Por supuesto, Colt no perdió la oportunidad y en sus manos ahora estaba una escopeta de cañón doble, la mano no le temblaba a la hora de disparar.

Lamentablemente, no pudo realizar su acción pues él tuvo que regresar a su espada de plasma para contrarrestar a la heroína.

- "¡Conviértete!" -Grito Eristia llegando a tiempo para hacer que su espada de la verdad y la espada energética chocaran liberando chispas, ambos podían sentir como sus fuerzas eran similares en cierta medida.

El arma de Eristia no era rival para el filo caliente y destructivo de la hoja del Pistolero. Ella noto muy tarde como el filo de su arma se estaba derritiendo y goteando en gruesas gotas de metal ardiente.

¡SHAA!

Los ojos de la Súcubo de ropas celestes se abrieron al ver como su espada era cortada a la mitad, dejando el tajo al rojo vivo. Su mano tembló un poco.

Aun teniendo la espada de plasma en sus manos, estuvo a punto de cortarle la cabeza a la Súcubo, pero nuevamente tuvo que esquivar las enormes hachas de los 4 guerreros y las espadas de 5 caballeros y 3 escuderos que se habían acercado lo suficiente.

Rápidamente y sin soltar ni una sola gota de sudor, agarro el brazo de uno de los guerreros del hacha, y con su espada rebano sus brazos, el no tuvo tiempo para gritar pues fue silenciado por un disparo del revolver que ahora tenía Bullet en sus manos.

Agarro el cadáver del guerrero y lo coloco frente suyo, como si fuera una especie de escudo de carne, y este recibió los disparos de las mosqueteras.

Por un momento, Bullet recordó a una serie animada donde uno de los muchos personajes disfuncionales hacia esto llamándolo "Escudo de héroe".

Con la Beretta nuevamente en su mano comenzó a disparar, primero hacia las mosqueteras, las cuales fueron rápidamente abatidas con varios disparos en el pecho, no paro de disparar e incluso continuo con el ultimo guerrero que lo ataco y esos 4 caballeros.

Todos muertos.

Los 4 hechiceros restantes comenzaron a conjurar encantamientos ilusorios, maldiciones y rayos de energía demoniaca.

A Bullet, esto le importaba poco, sin tirar el cadáver con el que se defendía, genero una granada de fragmentación y la arrojo hacia los usuarios de magia.

Algunos reaccionaron rápidamente y se alejaron del sitio, pero para mala suerte de dos de los hechiceros, mucha de la metralla soltada se incrusto en sus cuerpos. Dejándolos fuera de combate.

Mientras, aquellos que habían sobrevivido estaban disparando energía demoniaca, Bullet en contestación arrojo el cadáver hacia ellos, logrando con esto que se distrajeran momentáneamente.

Tiempo suficiente para poder esconderse detrás de una de las paredes que aun seguían en pie a duras penas.

- (Esto está tardando demasiado, ¿Qué arma podría utilizar?) – Colt pensó en una buena arma, un disparo de energía choco con la pared. - (Ok, ellos me están obligando a utilizar el cañón laser) -

Pensó por alrededor de un minuto, en su mano apareció esa estructura de cañón largo y con varias aberturas en su punta, la comenzó a accionar desde antes de encarar a sus enemigos, puesto que el arma requería tiempo de carga.

Espero a que los monstruos dejaran de disparar, agarro un pedazo de piedra del piso y la tiro hacia un lado.

Esto los alerto y comenzaron a atacar desde la distancia, distraídos y sin esperar lo que venía.

Salió de la pared, y tan rápido como lo hizo, la luz mortal fue disparada, quemando el aire a su alrededor.

Los monstruos solo pudieron observar cómo sus cuerpos eran consumidos por la luz, luz que dolía y que convertía su piel en cenizas.

Fue así como acabaron los caballeros, escuderos y brujas restantes.

Como polvo... que fue rápidamente dispersado por el aire.

El pistolero casi declaro su victoria, pero rápidamente sintió un potente golpe en un costado suyo, el cual lo empujo unos metros y lo tiro al piso.

- "¡Agh!, ¡Maldición!" - Sentía como sus costillas habían chocado entre sí, y casi juraría que las oyó crujir. El dolor fue tanto que subconscientemente hizo desaparecer su cañón laser.

Se levanto con cuidado solo para esquivar otro golpe y una espada que se acercaba peligrosamente a su cara.

Logro saltar unos cuantos metros, para poder ver a su contrincante.

Eristia había regresado junto a Yuriy, el cual sostenía su brazo dañado y tiro a un lado el escudo roto. Ambos habían recogido armas de los monstruos caídos, la Súcubo tenía una espada larga y el Incubo tenía una de esas enormes hachas.

- (Así que van por la revancha) –Fue lo que pensó el monstruo verde.

Todos se vieron a los ojos, y con el rodar de una gota de sudor, inicio el combate...

Ambos lados se lanzaron al ataque, el demonio de las chispas tenía su confiable Plasma Longsword con la cual pudo responder con facilidad a los ataques de la pareja.

¡CLANK!, ¡CLANK!, ¡CLANK!

El choque era sonoro y el metal resonaba con las vibraciones producidas, hasta que la espada en las manos de Eristia fue sacada volando en uno de los tantos golpes.

Pudo haber acabado con ella de no ser por Yuriy, que con todas sus fuerzas sostenía el hacha frente suyo, no permitiéndole matarla.

- "¡No dejare que lo hagas!" - Decía con una mirada que reflejaba cansancio y fiereza. - "¡Prometí ser fuerte para ella!" -

Los ojos del monstruo verde se abrieron con sorpresa, por unos instantes no estaba Yuriy sino la cara de Robin y este defendía a una herida Jocosa. El rápidamente corto el hacha por la mitad, y el valeroso Yuriy espero su final.

Final que nunca llego pues recibió un puñetazo en la cara que lo noqueo, y fue lanzado hacia la Súcubo de una patada. Eristia solo pudo sostenerlo entre sus manos, defensiva, preocupada y, muy, pero muy enojada.

- "¡Monstruo verde, no permitiré que acabes con la vida de mi Yurie!" - Grito furiosa, mientras abrazaba el cuerpo y lo acercaba lo más que podía. - "¡No dejare que lo asesines!" -

Los recuerdos de Jocosa volvieron a la mente de la "maravilla", y frente suyo no estaba la Súcubo sino la guerrera de Wellspie. Esto lo hizo temblar en sus adentros sin poder entender lo que había pasado.

Camino cerca de ellos, y alzo su espada energética.

Eristia pensaba en el inevitable final y cerro sus ojos esperándolo, ya no tenía nada que hacer y no podía evitarlo...

¡BAM!

La cabeza de la Súcubo fue golpeada con el mango de la espada enemiga, y ella cayo inconsciente junto a su amado Yuriy, el monstruo verde no los iba a matar.

- (Dios, ¿Qué fue eso?) - Desapareció su espada y se llevó las manos a su cabeza, les dolía a montones. -(Bueno, eso no importa, tengo que ver a Koyoi y Aria) -

Estuvo a punto de irse para reunirse con sus compañeras, casi podía oír en la lejanía a más monstruos que se acercaban, pero...

Alguien le hablo.

- "Ven" - Fue tan repentino que genero un revolver y apunto hacia donde surgía tal sonido, no había nada.

Fue entonces que algo lo llamo nuevamente, y ahora sí pudo reconocer esa voz.

- "Amor ven" -Era una voz dulce, era de Wilmarina que llamaba al pistolero.

Miro sus alrededores por unos instantes, las casas cercanas eran pilas de roca, pero pudo notar una especie de hueco en el suelo, desde la cual salía esa voz tan familiar.

Posiblemente se había derrumbado por la explosión, y el apenas se había dado cuenta. Contra toda su lógica interna, el decidió ver el agujero, y pudo notar que era una especie de túnel.

- "Ella te ama, a pesar de todos los años, puedes oír su llamado" -Era otra voz, una seductora, pero esta se oía directamente en su cabeza. - "Por fin nos conocemos, monstruo verde, tú que matas a mis hijas" -

Esto lo asusto en gran medida, no es normal oír voces de la nada. El pistolero comenzó a creer que estaba enloqueciendo.

- "No lo estas" -Contesto la voz.

- "¿Quién demonios eres?" -La voz se comenzó a reír. - "¡Contesta, maldita sea!" -

- "Que agresivo~, eso me gusta en los hombres" - La voz ahora tenía un tono siniestro y obsceno, casi como si cada palabra fuera una especie de albur, incluso sin serlo realmente.- "Solo soy una pequeña diosa de este mundo, y llamaste mi atención... Porque eres raro, a pesar de tener mucho contacto con la energía demoniaca, tu cuerpo aún sigue siendo humano... No, puedo sentir que eres algo más" -

- "Te espero" - La voz dulce e incorpórea hablo nuevamente. Distrajo totalmente al demonio de las chispas de esa voz que había en su cabeza.

- "Ve con ella, semental" - La voz se hizo cada vez más lejana, pero dijo algo antes de desaparecer en su totalidad. - "Ella enserio te desea, te ama, te quiere, te anhela, pero sé muy bien que no es la única..." -

Algo jalaba al pistolero hacia ese túnel...

Algo parecido a un impulso físico incontrolable, pensó en Koyoi y Aria, ¿Estarán bien?, ¿No les paso nada?

- "Amor" -La voz lo superaba, le hacía desear estar ahí, y sin más remedio se adentró en la oscuridad del hueco.

Sin que lo supiera era uno de los muchos túneles que había en Lescatie, túneles que habían servido como métodos de escape de la aristocracia cuando ocurrió la invasión de monstruos a la ciudad, y estos conectaban con los calabozos del castillo.

Donde la heredera Noscrim estaba encerrada.

-:::::-

Druella sabía que ese sujeto ya estaba en Lescatie...

Lo sabía, las explosiones y el flujo constante de los guardias o de la milicia lo hacían muy obvio, pero no le importaba, sabía que la venia por ella y que dentro de poco lo tendrá parado en la sala del trono apuntándola con alguna arma o lo que sea que utilice.

Esto era tan claro como el agua podía ser, y ella esperaba que no la decepcionara.

Lo que si le sorprendía era que para estas alturas no se hubiera convertido en Incubo, eso sí era raro. Ciertamente era un héroe fuera de lo común, pero ella esperaba que fuese rápidamente vencido por su lujuria, pues todo soldado que se encaminaba con la diosa principal había resultado en unos tremendos reprimidos sexuales...

Para todo había una primera vez.

- (¿Qué clase de entrenamiento recibió para resistir sus deseos?) - Era lo que ella se preguntaba mientras colocaba el último de los cientos de incendiarios de recuerdos por todo el salón de trono, tal y como decían los pergaminos de Fractum animum y Fenestra ad mentem. - "Este es el último..." -

El olor a nostalgia y melancolía rondaba por el aire, justo lo que buscaba la Lilim, pues esos incendiarios tenían la función de hacer recordar a la gente o retornarlos a una época pasada, y con la ayuda de los pergaminos ya mencionados podría desbloquear las memorias suprimidas y mostrarlos al resto.

Una buena manera de revelar su debilidad y también tener a un héroe entre sus filas o entre sus piernas. Druella ya sentía como su entrepierna se mojaba.

Tenía que preparar las cosas rápido, en cualquier momento llegara el monstruo verde.

- "¡Kuroferuru!" -Exclamo hacia su amiga que se encontraba en medio del sitio dibujando los últimos trazos de un símbolo en el piso con su mano temblorosa, para el as bajo la manga de la verdadera regente de Lescatie. - "Por favor, ve con Wilmarina y tráemela... Su última cura esta por suceder" -

Kuroferuru asintió rápidamente y comenzó a retirarse en silencio, la ex heroína debe estar muy débil, casi sin poder pronunciar alguna palabra, era suficiente para que ella no fuera un problema.

La cabra negra tenía miedo, un terror que la invadía cada que mencionaban a ese héroe, esperaba no topárselo.

- "Ah, y también tráeme a Herman, debe de estar vigilándola" - Fue lo que oyó Kuroferuru mientras se retiraba a los calabozos. - "Después de todo, él también tiene que disfrutar" -

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Koyoi cayó al piso, sin poder mover cualquier extremidad y con sus ojos siendo los únicos que respondían.

Ella estaba llena de miedo, no entendía que ocurría...

El frio suelo no la reconfortaba, es más, la hacía estar más consciente del destino que le esperaba. Sentía la energía demoniaca del ambiente llenar su cuerpo, calentarla, mojarla, complacerla, y era horrible como sus pensamientos se torcían en situaciones sexuales con cierto pistolero.

- "¿P-por qué?" - Fue lo único que salió de sus labios con mucho esfuerzo, miraba con confusión y terror a la causante de su estado.

- "Realmente eres fuerte, aun eres capaz de hablar a pesar de mi hechizo" -Aria estaba sentada a un lado suyo. - "Casi me da lástima desecharte como cualquier objeto prescindible" -

Ambas se hallaban en una calle cercana a la entrada, ningún monstruo o caballero demoniaco les tomaba importancia, ellos estaban más asustados o preocupados por las detonaciones que hacían de música de fondo.

Muchos de estos monstruos se estaban ocultando o retirando del lugar.

- "Pero respondiendo a tu pregunta, mi seguidora" -La pequeña sacerdotisa se aclaró la garganta. - "Todo es por Bullet, aunque te digo algo... él no se llama así realmente" -

- (¿Q-que?... ¿a qué se refiere?) - Pensó Amanomiya intentando moverse sin éxito alguno, por un momento en su mente se formó la imagen del pistolero sobre ella. - (Mi Bullet... No, Bullet, ¿Qué?) -

La enana se levantó mientras se sacudía el polvo sin cuidado y le sonrió.

- "Veras, él es la persona con un destino maravilloso... Ser el arma divina, aquel que purificara el mundo de esa suciedad llamada demonios, bestias... o simplemente monstruos" - Decía con confianza, y agrego mientras ponía una cara triste. - "Pero hubo un problema... Aún tiene algo de compasión, muy, muy en el fondo" -

Koyoi no dejaba de verla.

- "Observe como cada persona cercana a él le brindaba felicidad, pero también le daban esa necesidad de salvar a todos..." -Las miradas se encontraron, los ojos de Aria se volvieron blancos en su totalidad y resplandecían. - "Esa guerrera y ese otro arquero que no recuerdo cómo se llamaban fueron de enorme ayuda cuando murieron, y mira donde estamos" -

Alzo ambas manos señalando a todo el lugar, se refería a Lescatie.

- "Y es aquí donde entras tú, mi seguidora de Zipangu, ¿Qué crees que pasaría si algún miembro de su equipo fuera transformado nuevamente y el tuviera que asesinarla?" -Su sonrisa se agrando. - "Exacto, se rompería, vería a aquellos seres que causaron esto como las plagas que son, por fin será capaz de realizar su destino" -

Koyoi nuevamente intento soltar una palabra de sus entumecidos labios, pero lo único que podía hacer era mover su lengua y entrecerrar sus labios levemente.

Aria pudo leer los movimientos que hacía, la estaba llamando perra.

- "Blasfema, que forma grosera de referirte a tu diosa" - Esa diosa, o demonio, en forma de niña finalizo diciendo. - "Bueno, hay un destino que tiene que cumplirse, nos vemos señorita sacrificio" -

Se fue caminando lentamente hasta perderse en las sombras de la noche que aún seguía joven.

Ante los ojos de la cazadora esto ocurría, sentía como su mente se corrompía, pero la parte que aún no lo hacía intentaba pelear contra ese deseo que la abrumaba... Quería que el pistolero la penetrara con fuerza y que este lamiera su cuello o chupara sus tetas.

- (¡No!, no pienses en eso... Si, debe sentirse muy bien, ¡Demonios no!) - Estando en el piso, Amanomiya sentía como poco a poco recuperaba control de su cuerpo, pero a su vez ella se estaba contaminando con mucha energía demoniaca que serpenteaba por el suelo. - "Por favor... que alguien me ayude" -

Sus plegarias fueron escuchadas, pero no por su diosa, sino por alguien de su pasado.

- "¡Oh, hermana!, es bueno verte de nuevo..." - Dijo alegre una Nekomata con un kimono naranja que era acompañada por un joven de Zipangu que vestía ropas negras. - "¡Bunkichi!, ¡Bunkichi!, amor mira, no creí que nos encontráramos en esta situación, pero... te presento a mi hermana, Amanomiya Koyoi" -

- "T-tasogare" - Fue lo único que dijo mientras las sombras de ambos la cubrían.

Ese fue el momento en que nació una Inari.

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Aria caminaba tranquilamente hacia el castillo, feliz.

Pensaba en su arma divina. Ella no contemplaba que hacer si las cosas terminaban mal, después de todo era confiada, y eso sería su gran error.

Arma divina, tú que mataras entre doncellas y caballeros caídos...

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Perdónenme si tarde mucho con este capítulo, es que entre la extensión de este y la escuela no he tenido mucho tiempo.

En el siguiente capitulo ya es la esperada pelea contra Druella, además de algunas cosas que tengo planeado. Pobre, pobre Baphomet.

¿Qué piensan del protagonista hasta ahora?, ¿Les agrada? Sean sinceros.