Ch.18: No se podrán olvidar de ti...
- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.
- (Tal vez no tanto) – Pensamientos.
Disclaimer: El mundo, razas, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, autor de Monster girl encyclopedia. No soy dueño de nada.
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La penumbra era casi total, apenas y podía ver más allá de mi nariz, pero por suerte uno de mis lentes aun funcionaba así que en cuanto la oscuridad me rodeo active la visión nocturna, y pude ver las paredes descuidadas, las pequeñas ratas de colmillos enormes mutadas por la energía demoniaca, las esculturas de piedras rotas que estaban pegadas a la pared y mostraban imágenes de lo que parecía ser la diosa de ese mundo...
O es mi mundo, ¡demonios!, no tengo ni idea.
Mi confiable revolver apareció en mi mano y estuve muy al pendiente de mi entorno, no hay nada que no pueda morir por mis armas. Bueno, excepto tal vez fantasmas y demás seres no-muertos, así que supongo que no cuenta.
Tuve muchas veces el valor de aspirar el aire guardado del lugar. El olor a moho, excrementos de ratas, tierra y antigüedad era terrible, es cientas de veces peor que el que había en ese almacén de pólvora.
¡Poic!, ¡poic!, ¡poic!, ¡poic!
Las gotas caían del techo de manera ocasional y hacían eco en las paredes, siempre su destino final eran enormes charcos que se extendían por todo el suelo y mojaban por donde pisaban mis grebas de metal.
Comencé a pensar en Aria y Koyoi, principalmente en esta última, ¿Estará bien?, Dios, no sé si sería una buena idea seguir o ir a buscarlas y asegurarme que estén bien...
- "Sálvame" - Era esa voz, la de Wilmarina, que se oía en el ambiente. - "Amor mío, deseo verte" -
Era hipnótica, amorosa y seductora, con cada palabra deslizándose de su lengua de terciopelo, pero era melancólica y a la vez era, extrañamente, llena de obsesión. Me confundía demasiado... Y, aunque no lo admitiría de manera tan abierta, me excitaba un poco, solo un poco.
Aunque claro, me seguía molestando la tristeza que transmitía.
Me recordaba a las voces de esas cosas... ¿Cómo era que se llamaban?... Ya recordé, eran los ASMR... Ahhh...
¡Genial!, ahora me siento como un perdedor por saber cómo se llama eso.
Avance entre las profundas sombras del túnel y rápidamente sentí como la energía demoniaca, o mana mamono según las enciclopedias, aumentaba en el ambiente conforme más acercaba a lo que yo creo que sería el castillo.
Tal vez el doble o el triple en comparación al exterior, realmente no estoy seguro. Pero dios, casi podía ver a través de la lente roja pequeñas nubes de esa energía acumularse frente mío.
Pare en seco, el pantalón me comenzaba a molestar, ¿Por qué tengo que hacer esto ahora?
Bueno, al menos no hay nadie más cerca de mi...
Lleve mis manos a mi pantalón, lo desabotone y baje el cierre, con mi mano intente ponerlo en una posición más cómoda.
Un poco a la derecha, después ligeramente más a la izquierda y el alivio llego casi de inmediato. Rápidamente abotoné el pantalón y subí el cierre.
Reinicie mi caminar sin molestias en la entrepierna.
Por alguna razón esto me recordó a esa otra voz, la de esa "diosa" o lo que sea, recuerdo leer en las enciclopedias sobre los diversos dioses que gobernaban ese mundo...
Y yo, pues, lo tomaba como tonterías, supersticiones o creencias raras propias de una sociedad relativamente primitiva y medieval, pero bueno, existe la magia y los monstruos, así que ¿Por qué no lo harían los dioses?
Si mi lógica y mi memoria no me falla, es posible que la voz pertenezca a la infame diosa caída, que sería el equivalente a Satanás, o tal vez no, nunca había sido bueno con temas de religión o mitología.
Pues bueno, esto me sorprendía, no todos los días se comunica el diablo contigo, eso es lo extraño...
Probablemente sea un problema a futuro, pero viendo el lado bueno, al menos agradezco saber que no estoy enloqueciendo, para seres como yo, el terminar con algunos tornillos sueltos es malo... Muy malo.
Tengamos en cuenta que todas las "Maravillas" que odio tienen problemas mentales en diversos grados, desde adicciones severas, manías raras, desviaciones sexuales extremas, trastornos muy graves de personalidad, psicopatía, hasta fobias poco comunes y un asqueroso etc.
Lo peor de todo es que no sé qué fue lo que llevo al resto a que enloquecieran de manera tan progresiva y lenta, aunque siendo sincero, la gran mayoría ya eran imbéciles desde antes y teniendo en cuenta lo que he vivido, no me sorprende.
Pero dejando eso de lado...
A través de la vista roja de mi lente pude ver como a pocos metros de mi aparecía una puerta de madera descuidada y mohosa. De la parte baja salían tenues rayos de luz.
También pude notar que estaba sin seguro, supongo que no esperaban que alguien entrara del otro lado.
Acerqué mi oído a la madera y pude oír a una persona hablando, era una voz desafinada, falta de aire y grasosa.
- "¡Un poco más!" - La voz estaba entrecortada y alzaba la voz por momentos. - "¡Ya casi!, si, si, ¡sí!, ahhhhhh" -
Podría decir fácilmente que el tipo detrás de la puerta se estaba... Masturbando.
Joder... Pero bueno, no sería la primera vez que mato a alguien en pleno "trabajo". Es malditamente incomodo ver el cadáver con los pantalones abajo y una mano en la entrepierna.
Ahh, este será el mejor momento para atacar, pero ¿por qué siento que me voy a arrepentir de ver lo que hay detrás de la puerta?
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Herman, el gordo bastardo, vigilaba con una mirada deseosa a la ex-heroína debilitada mientras movía su mano de arriba hacia abajo por su miembro de extraña apariencia.
Arriba y abajo...
Arriba y abajo...
Él había oído la explosión y las detonaciones, y noto la enorme cantidad de guardias que salieron a defender la ciudad, fue entonces que su mente llego a dos conclusiones...
La primera, lo que sea que había ocurrido, era muy grave y requería la presencia de la mayor cantidad de guardias y caballeros posibles, el gordo bastardo no era conocido por su valentía y mucho menos por su habilidad con la espada...
Era cobarde y mal luchador, dos defectos extras que agregarle a la larga lista que tenía a sus espaldas y que impedían que tuviera una pareja. Al fin y al cabo, ¿Qué Mamono buscaría estar con un tipejo como el?, porque muy, pero muy en el fondo las chicas monstruo tenían estándares e incluso si no llegabas a sobrepasar eso y te transformabas en Incubo pues... seguirías virgen.
La segunda cosa que pensó está muy relacionada con lo último, el no moriría virgen, no lo permitirá, fue entonces que recordó a la persona que tenía que vigilar, esa que fue supuestamente "la heroína más fuerte de Lescatie", la tenía al alcance de su mano e incluso si esta lloraba, pataleaba o gritaba tendría su momento con ella.
Y hablando de Wilmarina, ella no estaba del todo bien, o, mejor dicho, no estaba para nada bien...
Ella miraba en silencio y con asco al bastardo, estaba débil, pero si alguien intentara propasarse con ella la tendría relativamente difícil, recordemos que sigue siendo una ex-heroína y, a pesar de su estado actual, sus golpes siguen doliendo.
Se sentía... terrible, se le daba la comida suficiente como para vivir, pero insuficiente como para tener energía el resto del día. La piel pálida y una complexión un poco más delgada eran síntomas de esto, y su ropa, que en algún tiempo pasado fue pulcra, ahora estaba manchada con una mezcla de la humedad y el polvo del calabozo.
El tipo seguía masturbándose con fuerza desde fuera de la celda de la prisionera, el cabron no se aguantó las ganas al verla tan desprotegida.
- "¡Un poco más!" - Eso era lo que escapaba de los asquerosos labios de Herman mientras se agitaba el miembro. - "¡Ya casi!, si, si, ¡sí!, ahhhhhh" -
Encima, el bastardo era precoz.
Dejo caer su descarga aguada entre los barrotes y miro al techo mientras recuperaba el aliento, se había sentido increíble para él, ahora no podía esperar a recuperar su erección y poder probar esos labios bajos que Wilmarina poseía.
El saco de entre sus bolsillos la llave de la celda y abrió la puerta, no le importaba si Druella se enojaba por hacer esto desde antes y no esperar a su orden, él tenía que dejar de ser virgen en ese instante.
- "P-por favor, no" - La voz desganada de Wilmarina apenas se hizo escuchar, y en sus ojos entrecerrados se comenzaron a formar pequeñas lágrimas de decepción, derrota y miedo. - (¡Elt, por favor, sálvame!) -
Ella siempre recordaría a Elt, era la única cosa que amaba en verdad, él era eso que inundaba su mente día y noche, desde sus deseos carnales hasta sus sentimientos más puros.
Esto siempre seria así, incluso si Druella se empeñaba en borrárselo de su mente, para ella lo único que había aprendido en este tiempo era que debía mantenerse callada y decir lo que la Lilim quería que ella dijese, para poder así pensar en su amado pelirrojo durante las noches oscuras y solitarias en la jaula.
- "Ahhh, esto lo voy a disfrutar" - Herman dijo mientras se bajaba sus calzas en su totalidad, mostrando sus piernas llenas de pelo grueso negro. Caminaba hacia su presa con total calma y cuando estuvo cerca de ella, se arrojó encima suyo. - "¡Vamos, déjate querer!" -
Sus regordetas manos intentaban alcanzar la tela que cubría el cuerpo de la súcubo, acción que no era fácil puesto que la mamono ponía resistencia, rasguñaba, daba codazos, y en uno de sus tantos intentos de defenderse dio un rodillazo a los genitales del gordo bastardo.
- "¡Ahhhhg!" - Dio un salto hacia atrás mientras llevaba ambas manos a su entrepierna, él quería llorar. - "¡Maldita perra!" -
Fue así como en su asquerosa mente se formaron repulsivos pensamientos...
Él tenía que sentir placer, no ella, así que no importaba si tenía que romperla un poco.
Avanzo hacia ella y le dio en su cara con una potente patada, misma que la dejo inconsciente. Esto era una oportunidad de oro, que, como todo bastardo, no iba a desaprovechar.
Fue entonces que, sin que Herman se dieran cuenta, el pistolero abrió la puerta silenciosamente y se movió hacia el gordo bastardo mientras en su mano se formaba el cuchillo Ka-bar, él no sabía exactamente con quien había estado hablando, pero estaba seguro de que era una mujer, pues desde su perspectiva solo veía la grasosa espalda del gordo bastardo.
- "No puedo esperar a probarte y-" - Fue lo que salió de la boca sucia del carcelero, y el pistolero, sin pensarlo dos veces clavo el cuchillo en un punto medio de su columna. - "¡AHHHHHHHHH!" -
Sin quitar el cuchillo del cuerpo, agarro al gordo de sus hombros, lo levanto con su fuerza superior y lo arrojo contra las rejas de la celda. Bullet miraba feliz como chocaba con fuerza y el tipo se retorcía en el piso, incapaz de levantarse.
El no soportaba a ningún malhechor y mucho menos los de este tipo, para él, todos merecían un disparo entre las cejas y difícilmente tenía la paciencia o el aguante de estar al lado de uno sin que terminara por matarlos, tal vez era por eso que era "gatillo fácil" con los monstruos y los íncubos.
Imaginen el disgusto y el enojo que sentía Colt al ver a ese mierdecilla intentar forzar a una chica, sea humana o mamono.
- (Bueno, ya me encargué de esa mierda, ahora tengo que asegurarme que...) - Pensaba Bullet mientras volteaba a mirar a la joven que se encontraba tirada en el piso. Su corazón pareció dar un profundo latido. - (Ella... este bien) -
El pistolero no podía creerlo...
- (Es ella...) - Ahí estaba la chica de sus sueños... Wilmarina, o Mary.
Sin separar su mirada, dio unos cuantos pasos hasta la súcubo, veía con especial importancia los detalles de la cara, como si quisiera formarse una especie de mapa de las características de su rostro...
Su cabello corto hasta el cuello y pálido, ligeramente celeste, se encontraba carente del brillo que recordaba haber visto en sus sueños y se hallaba increíblemente desarreglado, con mechones de cabello alzándose en distintas direcciones.
Su ropa no era la misma que veía en las tierras de Morfeo, ¿Dónde estaba ese vestido blanco con holanes?, ¿y las botas o sus brazales de cuero café?, ¿Y su capa roja con un símbolo dorado sosteniéndola?...
Ahora solo había ropas y pedazos de armadura negra, todas y cada una de las cosas que tenía encima parecieran acentuar la sensualidad de su cuerpo, mostraban mucho de su escote junto a unos extraños tatuajes y casi no dejaban mucho a la imaginación en el área de su cintura.
Bullet se puso en cuclillas y miro con más detenimiento el cuerpo de esa chica...
Tenía orejas largas como las de un elfo, cola, alas y cuernos...
La serpenteante cola delgada terminaba en una estructura similar a un corazón, mientras que las alas poseían una apariencia similar a la de los murciélagos y en la parte media una especie de zarpa. Ambas tenían un color similar al vino.
Pero las partes que las le llamaron la atención, sobre todo por el área donde se encuentran, eran los cuernos y las orejas, los cuernos parecían adornos oscuros que enmarcaban su cabeza y un poco más abajo se hallaban sus orejas no humanas.
Fue durante esta exploración al cuerpo de esta chica que el pistolero se dio cuenta de ciertas cosas...
Ella estaba muy delgada y muy pálida, él se preguntaba el tiempo que ella estuvo aquí. Bullet apretaba sus manos con fuerza.
Tenía un enrojecimiento que comenzaba a extenderse por su cara, el dedujo que era un golpe, uno muy fuerte y la razón por la que estaba desmayada. Colt sintió el fuego expandirse por todo su cuerpo, era una sensación que quemaba como uno, era el enojo.
Y la última, su ropa estaba ligeramente jalada y maltratada en el área del torso, no tardó mucho en conectar el daño en su cara con lo estropeado de las prendas de Wilmarina, y recordó lo que ese sujeto, el gordo bastardo, intento hacer con ella.
Decir que tenía una furia homicida era poco.
Llevo su brazo izquierdo debajo de los hombros y el derecho por donde iban sus muslos, y la fue cargando como si fuera una princesa, o tal vez, como una esposa, hasta una de las paredes y dejo que recargara su espalda en la pared.
Mientras hacía esto pudo ver como ella se acomodaba para tener su cabeza más cerca de su pecho y esto hizo que su corazón palpitara con más intensidad.
El pistolero vio a Herman y solo pudo pensar una cosa...
- (Aun no he acabado contigo, bola de mierda) – Y se dirigió hacia ese tipo que seguía retorciéndose de dolor en el frio piso, sin poder levantarse.
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Me acerque a ese engendro, a esa cagada, a esa bola de grasa y mierda, a ese pito corto, a ese aborto de puta, a ese feto de cerdo.
Fue cuando a lo tuve a mis pies que pude notar con asco el cómo intentaba acercar sus manos a las suelas de mis zapatos mientras soltaba esos patéticos quejidos.
- "P-por favor, piedad" - Era lo que decía mientras sus facciones se deformaban horriblemente por la grasa de su cara. Nada podía ser más asqueroso que lo que veía en sus facciones. - "P-p-por favor" -
Le ofrecí mi mano derecha para que se levantara, y el pobre idiota creyendo que iba a ser perdonado intento tomar mi mano con su palma izquierda.
Rápidamente con mi mano izquierda tome su brazo alzado y lo levante rápidamente, solo para que yo lo recibiera con un potente puñetazo a la cara. Cayo al piso y yo sostenía su brazo con un agarre de hierro.
La sangre comenzó a recorrer desde su nariz, y el, en un intento de pedir ayuda, abrió la boca para poder gritar...
Oh, no, amigo, no te permitiré hacer eso...
- "¡Por favor, que alguie-!" - No termino de gritar, fue silenciado por una fuerte patada que muy seguramente le rompió la mandíbula. - "¡Agh!" -
De su boca salían hilillos de saliva y sangre, eso es bueno...
Agarre su otro brazo, y cuando ya tenía a ambos, deslice mis palmas hasta sus codos...
Con un ligero movimiento mezclado con un poco de fuerza y conocimientos de anatomía, me asegure de que sus brazos fueran doblados en ángulos completamente antinaturales.
¡CRACK!
Seguía sin soltar sus extremidades, pero esta vez lo agarre de sus muñecas.
- "¡AHHHHG!" - Era un sonido gutural que escapo de ese agujero asqueroso que, se suponía, era una boca. Coloque uno de mis pies en su pecho y levante el otro, apuntaba a la cabeza. - "Ughh" -
Lo último era un quejido por el peso de mi cuerpo sobre su caja torácica.
Como decía, apuntaba a la cabeza de este bastardo con la suela metálica de mis botas, y cuando estaba totalmente seguro deje que cayera con fuerza hacia su cara.
- "¡AHHG!" - El gordo soltó este sonido extraño mientras mi huella quedaba marcada en su mejilla.
No es suficiente...
Eleve mi pie y nuevamente lo deje caer con toda mi fuerza.
- "¡AHG!" - Gimió nuevamente a la vez que su sangre comenzaba a manchar el piso.
Pise de nuevo.
¡Clan!, ¡Clac!
Era el sonido de los dientes caídos rebotando por el piso.
- "¡Agh!" - Intento respirar mientras mostraba esa dentadura incompleta y llena de color rojo.
Pise nuevamente...
Un ojo amenazaba con salirse de su cuenca, el solo intentaba soltarse... es inútil.
Y de nuevo...
La piel estaba magullada, y podía sentir como su cráneo se hundía ante mis pies...
Y de nuevo...
Ambos ojos salieron de sus cuencas...
Y de nuevo...
Llego un punto donde ya no sabía la cantidad de veces que aplaste su cabeza, y a cada que volteaba a ver ese rostro, observaba como dejaba de ser reconocible como humano, como humanoide, o lo que sea.
Su cabeza no era más que una masa de carne sin forma, me recordaba a la carne molida que llegue a ver en algunas carnicerías o en algunos supermercados...
Me bajé del torso y comencé a respirar para tranquilizarme...
Ahh... Eso si era un arranque de ira.
Mire nuevamente a la súcubo, que suerte que no esté despierta para ver eso... No sé cómo reaccionaría si ella me viera con miedo.
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Bullet camino hasta Wilmarina, y nuevamente la cargo en estilo nupcial.
Al pistolero se le hacía lindo como ella se acomodaba para tener su cara más cerca de su pecho.
- (¿Por qué estabas acá?) - Fue lo que pensó, era raro, ¿Qué hacia una súcubo como ella en un lugar tan horrible como este? - (¿Por qué solamente TU estas acá?, ¿Por qué ese gordo bastardo intento "eso" contigo?... por qué... ¿Por qué estas tan débil?) -
Como era posible que una chica tan linda y hermosa como ella estuviera resguardada en ese lugar, y por el estado de su ropa y su apariencia, él estaba seguro de que ella había estado entre estas paredes por bastante tiempo.
El pistolero decidió dejar de lado esos pensamientos, ya podía sentir como su sangre hervía nuevamente, y a su edad no era bueno enojarse tan seguido.
- (Tal vez sea bueno regresar con Koyoi y Aria) – El monstruo verde seguía preocupado por sus compañeras. - (¿Pero que hare contigo?) -
No podía llevar a la súcubo, era un enemigo de la orden y si la llevaba a territorio de la capital, lo más probable es que la quemen viva o cualquier otra cosa que se supone ellos hacían.
Él se encontraba indeciso, ¿Qué se supone que debía hacer ahora?
¡ZAAAAAAS!
- "¡Herman!, Druella requiere tu presencia y la de la paciente para... Uhhh" - Una cansada, molesta y frustrada Kuroferuru entro a los calabozos azotando la puerta. Fue en ese momento que la Baphomet se congelo al ver a la persona con la que menos quería toparse, el demonio de las chispas también la vio fijamente. - "Uhhhhh, ¡Evocatio Nigrum Materia!" -
Un círculo mágico se formó frente a ella y un enorme grupo de tentáculos salió disparado hacia el pistolero, quien a duras penas pudo esquivar el azote.
- "¡Maldición!" - Fue lo que grito mientras chocaba con el piso, cayo de tal forma que Wilmarina no fue golpeada. - (Creo que voy a tener que dejarla por acá) -
Después de algunos movimientos en el piso, dejo a la Súcubo cerca de una pared, y rápidamente encaro a la Baphomet, la cual estaba furiosa y ligeramente asustada.
Kuroferuru nunca lo admitiría, pero le tenía miedo al monstruo verde, era el único ser en todos sus años de vida que casi había acabado con ella, deseaba nunca topárselo de nuevo...
Pero miren, ahí lo tenía en frente... las casualidades de la vida.
- "¡Toma esto!" - Grito mientras los tentáculos nuevamente iban por la cabeza de Colt, el cual comenzaba a crear su espada de plasma en su mano y con movimientos agiles cortaba las extremidades de líquido negro. - "¡Muere!" -
Uno de los muchos tentáculos salió disparado hacia los barrotes de la celda, rompiéndolos y usándolos como una especie de proyectiles.
Las barras de metal fueron clavándose por las paredes y Bullet tuvo que esquivar a la gran mayoría de ellos, se movió a los lados, agachándose, rodar por el suelo, y en una ocasión partir por la mitad al pedazo de acero.
El comenzó a avanzar hacia la cabra negra, seccionando las extremidades sin dificultad.
Kuroferuru no iba a tener oportunidad, y ella comenzaba a estar más consciente de eso. Por lo que decidió intentar generarse una oportunidad para escapar.
- "¡Tenebris res iecit!" - Al decir eso, se formó frente a ella una especie de bola de líquido negro de la cual escapaban pequeños hilos que actuaban como tentáculos - "¡Surculus!" -
La cosa fue disparada, pero no hacia Bullet, sino hacia una pared que estaba cerca de Wilmarina.
Bullet salto sobre la súcubo y la protegió con su cuerpo, y en el instante que la bola de materia negra choco contra la piedra...
¡BOOM!
La pared había explotado, no se acercaba a lo intensa que podría ser la pólvora o cualquier otro explosivo, pero si resultaba en bastantes daños estructurales a los calabozos y un temblor que recorrió todo el castillo, además de inundar todo el cuarto con espeso e intoxicante mana mamono.
La Baphomet no había calculado bien las distancias, y fue lanzada hacia atrás por la onda de choque, la había lastimado un poco pero aún estaba en un estado que le permitía escapar sin mucho problema.
Se levanto con un poco de dificultad, y en medio de todo ese humo corrió hacia la entrada por donde había llegado.
La visión era escasa, pero necesaria para poder llegar con Druella y acabar con este animal, según la misma Kuroferuru.
- (¡Si!, podre llegar con Druella y acabar con este hijo de-) - La pobre Baphomet apenas dio un paso por el marco antes de sentir como una poderosa mano la tomo de la nuca y la alzo sin dificultad. - "¡Suéltame tu-!, Pero ¡¿qué haces?!… ¡AHHH!" -
Ella había sido arrojada contra una pared, el golpe había dolido demasiado, pero el área que sufrió más fue su cara pues fue la primera en chocar.
Intento levantarse, le dolía todo, pero aun con esas casi lograba su cometido...
Claro, de no ser por la patada que la tiro al suelo nuevamente. Fue en ese momento que vio al pistolero cargando a Wilmarina en un hombro y asegurándola con un brazo. Como un bárbaro raptando una princesa
Mientras en su otra mano comenzó a generarse un arma, pero no cualquier arma, era la guadaña de ella, con todo y su siniestro esplendor.
Acercaba el filo a el cuello de la cabra negra, y esta, al sentir tal amenaza, solo pudo tragar y comenzar a sudar.
- "Bastardo..." - Fue lo único que pudo murmurar entre dientes.
- "Hola de nuevo, planita" - A pesar de la furia que comenzaba a inundar el pequeño cuerpo de Kuroferuru, esta no grito, el filo acercándose peligrosamente a su garganta era un buen seguro. - "No sé si tienes agallas o eres muy tonta al intentar atacarme, y aun después de haber sido casi asesinada por mí en el pasado, pero al menos no utilizaste esas ilusiones por lo que estoy un poco agradecido" -
- "Jodete" - Fue lo único que ella contesto.
- "¡Jo, jo, jo!, ¿y con esa boquita besas a la perra de tu madre?" - Su voz parecía que se estaba burlando, pero detrás de su mascara tenía una cara que no mostraba emociones. - "¿Sabes?, yo podría acabar contigo en cualquier momento, es más, si muevo un poco esta guadaña sería un "adiós, cuello" para ti..." -
- "Ah" - Gimió al sentir el filo acercarse más a su piel.
- "Así que, por favor, contesta mis preguntas y no te matare mientras sigas comportándote bien" - Separo un poco el arma de su piel. - "¿Por qué la tenían encerrada a ella?" -
El pistolero movió ligeramente el hombro donde estaba la súcubo, él se refería a ella.
Kuroferuru trago nuevamente, ella no quería contestar, pero el temor a morir le ganaba.
- "F-fue una orden de Druella" - La temblorosa voz de la cabra revotaba en el silencio del cuarto. - "Y-ya no soportaba su presencia, e-está mal d-de la cabeza, ¡ah!" -
El arma se acercó lo suficiente como para que la Baphomet sintiera el frio del metal.
- (Umm, mencionan a Druella... Tal vez deba darle una visita a esa basura, perdónenme Koyoi, Aria, tal vez tenga que tardar más) – Bullet ya estaba planeando enfrentarse a la Lilim. - "¿Por dónde puedo llegar con Druella?" -
La frialdad con la que hablaba comenzaba a incomodar a la cabra negra, ella ya no sentía molestia sino terror del más puro, tanto que no pudo hablar.
Y esto molesto al pistolero.
- "Te voy a decir algo, mi poco desarrollada monstruo, yo no mato niños, niñas y adolescentes... Simplemente no me nace y se me hace algo horrible matar a alguien menor, pero que suerte, ¿no?, a pesar de tu apariencia, tú no eres una niña" - Dijo mientras levantaba la barbilla de Kuroferuru con la punta de la guadaña. - "Entonces, te lo repito, por favor, ¿Por dónde puedo llegar con Druella?" -
La Baphomet solo pudo tragar.
- "E-ella... está en la sala del trono" - Comenzaba a temblar y señalaba una puerta. - "S-s-se llega por esa puerta... Y-y después a u-unas escaleras, al f-final está la entrada" -
El pistolero no la perdía de vista.
- "Bueno, supongo que será todo por ahora" - Separo la guadaña del cuello de Kuroferuru y le dio la espalda. - "Supongo que es momento de ver a esa tal Druella" -
Esa acción fue tan brusca que la cabra negra solo se quedó viéndolo, confundida y levantándose del piso. Su miedo se estaba transformando en otra cosa.
- "¡Ah!, por cierto, será mejor que te alejes del lugar, planita" - El seguía sin moverse en su posición. La Baphomet sentía como su miedo era transformado en vergüenza, ella había quedado como una miedosa. - "Las cosas están por ponerse feas, tu... ¿Cómo era que te llamabas?" -
Cuando dijo esto último se golpeó la cabeza con el mango de la hoz, intentaba acordarse. Para la pequeña cabra negra, este sujeto que la había amenazado... estaba distraído.
- "Cierto, te llamas Kuroferuru, pues..." - Seguía sin voltear a verla. La vergüenza que sentía Kuroferuru fue convertida en furia, ella no creía que este cabron la haya derrotado no una sino dos veces. - "Que te digo... Oye, ¿no crees que esto es un poco fuera de personaje?, ya sabes..." -
En las manos de la Baphomet comenzaron a llenarse de energía, para ella seria rápido, ella podía acabar con este idiota, solo tenía que lanzar un hechizo y todo se acabaría. Frente ella se formó una nueva esfera de materia negra.
¡SLASH!
- "¡Tenebris re-!" - Ella ya no pudo continuar. Sus ojos de abrieron lo más que podían y un pequeño tic nervioso comenzó a hacerse presente en su ceja izquierda. En su boca sintió el sabor del hierro.
- "No voltear a ver a un enemigo cuando obviamente está planeando matarte, ¡que cliché!" - Bullet miraba su guadaña y como esta escurría sangre. - "Yo te prometí que no te asesinaría, si te comportabas, ahora puedes sentir los resultados, aunque te seré sincero, solo esperaba que fueras a hacer eso" -
Dio un paso para acercarse, alzo su mano, levanto el índice y toco la punta de la nariz de la cabra negra.
- "¡Pop!" - El cuerpo de Kuroferuru cayó al suelo como saco de papas mientras la sangre salía como una fuente, su cabeza cayo y rodo hasta los pies del pistolero. - "Demonios, creo que debí hacerte más preguntas" -
Acomodo y sostuvo con más fuerza a Noscrim en su hombro mientras recogía la cabeza de la Baphomet y se retiraba de los calabozos...
Tenía una visita con una Lilim.
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La legendaria familia Amanomiya, cazadores de monstruos desde hace muchas generaciones, incluso desde antes a la actual reina demonio, tan dedicados eran al arte de la cacería de demonios, bestias o cualquier otro tipo de ser, que lograron desarrollar cientas de técnicas que eran increíblemente efectivas y eso les hizo ganarse mucho renombre.
Ganaban mucho dinero, mucha importancia dentro de la isla de Zipangu, tener pueblos bajo su protección, pero también les hizo tener una enorme arrogancia y un enorme deseo de poder, ellos despreciaban a todos aquellos que no daban y cumplían con las expectativas.
Así que imagínense el enorme peso que Koyoi, Tasogare y Shinonome, su otra hermana, tenían en sus hombros, no solo el hecho de que tenían que soportar a los ancianos que lideraban el clan, el entrenamiento exhaustivo o las peleas internas que ocurrían cada cierto tiempo, también tenían que aguantar la presión de ser, posiblemente, elegidas como lideres del grupo.
Teniendo eso en cuenta, no es sorpresa que Tasogare haya decidido escapar con el chico que le gustaba, Bunkichi, aunque como toda pareja de jóvenes idiotas, tuvieron que enfrentarse a problemas que no tuvieron en cuenta, como la falta de dinero o toparse con un grupo de Yokai que termino por corromperlos.
Trágico, pero al menos ellos estaban felices. Justo como en este momento.
- "Entonces, Onee-chan" - Decía una nekomata que era cariñosamente abrazada por su esposo mientras caminaban por las alborotadas calles de una Lescatie paranoica por los ataques del monstruo verde. - "¿Quién es el afortunado?" -
Eran Tasogare y Bunkichi. Nekomata e Incubo, amantes.
Frente a ellos caminaba una Inari con el cabello y el pelaje de sus colas más oscuro que la noche, en su cabeza había dos esponjosas orejas de zorro, sus iris pasaron de negro a rojo y su mirada, que antes era seria, ahora reflejaba una lujuria y una obscenidad propios de un monstruo.
Ella estaba inquieta y, de vez en cuando, alzaba su nariz para buscar el olor de una persona muy especial para ella, Bullet.
- "¡¿Dónde estás?!, ¡¿Dónde estás, mi amado pistolero?!" - Exclamaba impaciente la nueva Inari, sentía un enorme calor recorrer desde su útero hasta su boca y tenía sed, pero no una sed que pueda ser remediada con agua, no, ella necesitaba otros fluidos. - "¡¿Dónde estás, Bullet Colt?!" -
- "¡Bunkichi!, ¡Bunkichi!, que romántico, ¡¿No?!" - Tasogare abrazaba a su esposo con mucha alegría, durante el tiempo que estuvo con su clan era infeliz y fue cuando no pudo más con la presión que decidió escaparse con el chico que amaba, pero había algo de lo que se arrepentía y eso era haber dejado a sus hermanas atrás. - "Mírala, buscando a su chico elegido con el cual tendrá horas y horas de sexo, y muchas, muchas hijas" -
La Nekomata tenía una expresión soñadora mientras su esposo la abrazaba con aun más fuerza y le daba un beso en mejilla.
- "Me recuerda a ti cuando te transformaste en un monstruo" - Bunkichi dijo mientras se retiraba una lagrima que estaba recorriendo un costado de su cara. - "Esa noche de luna llena, los yokais viéndonos con lujuria, tu lindo kimono morado y tus lindas mejillas sonrojadas" -
- "¡Oh, Bunkichi!" - Decía la mientras miraba a su amado a los ojos.
- "¡Oh, Tasogare!" - El incubo le devolvió la mirada, y él se iba acercado a ella.
- "¡Bunkichi!" - Su dulces y rosados labios temblaban de la emoción.
- "¡Tasogare!" - Sus fuertes brazos acercaban la cintura de ella a la suya.
- "Bunkichi~" - El sonrojo inundo su cara y una sonrisa maliciosa se hizo presente.
- "Tasogare~" - El lamio sus labios a la vez que la miraba con deseo.
Casi se daban un beso, y posiblemente algo más, pero fueron interrumpidos por el grito de Koyoi.
- "¡Si!, ¡ese olor!" - Sus colas se agitaron y fue corriendo hacia el castillo, ese comportamiento no era propio de una Inari, ellas eran muchísimo más calmadas y con cierto aire de madurez, la razón por la que se comportaba de esta manera era debido a lo reciente de su transformación, por supuesto, su hermana ya esperaba esto. - "¡Mi amado monstruo verde espérame!" -
- "¡Si, ve Onee-chan ve con tu amado y-!, e-espera, ¿dijo monstruo verde?" - La nekomata y su esposo habían oído los rumores de ese sujeto, por lo que no fue sorpresa para ellos sentir un frio recorrer sus cuerpos. Tasogare temió por su hermana. - "¡E-espera, hermana!" -
Corrieron intentando evitar que su hermana posiblemente termine muerta.
Lamentablemente, en medio de la preocupación y la carrera por llegar con la Inari, no se fijaron bien el piso.
- "¡Ahh!" -La primera en caer fue Tasogare y después Bunkichi, que iba detrás de ella. Para este punto solo pudieron ver como Koyoi se alejaba hasta perderse entre las calles cercanas al castillo.
- "¡Maldición!, ¡¿Quién fue el idiota que dejo una cascara de banana en medio de la calle?!" - Ambos estaban enojados.
Koyoi se alejaba mientras golpeaba a cualquiera que fuera un obstáculo para reencontrarse con su persona especial.
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Wilmarina Noscrim, Mary como le gustaba que la llamara Elt, comenzaba a sentir que alguien la cargaba.
Abrió un poco los ojos y viendo como el piso se movía, su mente pudo salir de la oscura, espesa y profunda selva que era la inconciencia.
Lo primero que su mente recientemente despabilada pudo formar eran las preguntas, como: ¿Dónde estaba?, ¿Qué había pasado? y... ¿Quién la cargaba?
Sus memorias eran confusas, recordaba a algo enorme que se abalanzaba contra ella, se defendía y después todo era negro.
Miro a la persona que la llevaba, una máscara negra cubría casi toda la cabeza a excepción de algunas áreas donde la tela tenía agujeros, el resto de su ropa era una especie de traje de cuero y debajo una armadura incompleta, también llevaba unos pantalones de un material que no podía identificar junto a unas grebas de metal.
- (¿Qué es ese olor?) - Se pregunto ella, no era un olor desagradable, al menos no del todo, los aromas de sangre, sudor y pólvora se mezclaban de manera fantástica con la fragancia dominante, una que le daba confianza y era extrañamente melancólica para la súcubo, como la de un recuerdo del pasado que se hacía presente. - "¿Quién eres tú?" -
El pistolero paro de golpe y, mientras tragaba saliva de manera sonora, volteo a ver a la ex-heroína en su hombro.
Fue en ese momento que ambas miradas se cruzaron, ella sentía cierta sensación de familiaridad, como si fuera una persona que había visto muchas veces antes, pero a la vez les faltaban ciertas cosas a esos ojos para ser exactamente iguales, podría ser la falta de sueño, la inexistente inocencia en estos o la sensación de años y años de experiencia en combate que sobrepasaban a los suyos.
Simplemente raro...
Mientras que Bullet no sabía cómo reaccionar, el no esperaba que se fuera a despertar de camino a enfrentar a Druella. La voz de la súcubo era suave y dulce mientras que sus ojos eran apagados, pero con ligeros brillos de esperanza.
- "Y-yo... yo... Emmm... M-me llamo Bullet, Bullet Colt" - El monstruo verde no sabía que decir a partir de ese punto. El no dijo su nombre verdadero. - (No puedo decirlo todavía, podría ser muy desventajoso... Y no se si ella es de confiar) -
Una cosa eran los sueños y otra el mundo real, quien sabe que oscuras maquinaciones lo llevaron a él hasta este lugar.
Ella se le quedo viendo sin decir nada por unos segundos, quería seguir disfrutando de ese olor que poseía este tipo llamado Bullet Colt, ella se dio cuenta de lo alto que este hombre era y lo varonil de su voz...
- (¡¿Que estoy haciendo?!, ¡no le seré infiel a Elt!) – Ella pensó con cierta vergüenza y asco hacia sí misma, ella nunca engañaría a su lindo esposo. - "¿P-podrías decirme que paso?" -
- "¿Paso que cosa?" - El pistolero estaba distraído analizando cada detalle de su cara ahora que estaba despierta, se veía algo mal. No tardó mucho en caer en cuenta a lo que se refería la súcubo. - "¡Ah!, te refieres a eso, emmm, te saque de una celda, estabas a punto de ser... por un tipo gordo..." -
El golpe que Wilmarina había recibido hizo más que solo desmayarla...
Cada que el monstruo verde recordaba ese suceso sentía su sangre hervir, eso no era bueno para el por lo que decidió no pensar tanto en eso.
- "¡Bueno!, dejemos eso de lado, tu... ¿Por qué estabas encerrada?" - El reanudo su caminata a la sala del trono. Esta era su conversación más larga que alguna vez haya tenido con un monstruo, y si bien la respuesta a esa pregunta ya había sido contestada, él quería saber su versión de los hechos. - "¿Recuerdas algo?" -
Noscrim sentía como su memoria se volvía un rompecabezas muy confuso, ciertamente recordaba el calabozo, el hambre, el deseo, sus sueños con Elt, la soledad y la esperanza. El aroma de ese hombre sosteniéndola la calmaba.
En esa calma profundizo más en esas memorias, fue entonces que recordó a sus compañeras y a Druella...
A sus malditas compañeras y a la puta de Druella...
- "Fueron ellas..." - La súcubo abrió sus ojos en totalidad a la vez que las acciones de todas pasaron por cada neurona de su cerebro. La atención de Colt estaba totalmente dirigida a lo que decía. - "Fueron ellas, Druella y-y mis compañeras, ellas querían alejarme de mi amado, mi lindo-" -
- "¡Alto ahí!" - Dijeron dos caballeros pesados, un incubo castaño y una Elfa. Ambos alzaban sus lanzas apuntando al pistolero. Vieron que tenía a la gran ex-heroina Wilmarina en su hombro y en su otra mano...
- "¡Por la diosa caída, es la cabeza de-!" - Grito la Elfa antes de callar por la sorpresa. Con solo esa frase, Noscrim miro la otra mano del hombre que la había rescatado y, efectivamente, sostenía la cabeza de...
- "Kuroferuru" - Fue lo que pronuncio la súcubo, no creía lo que veía y muchísimo menos el hecho de que hasta ahora lo había notado. - (No puede ser...) -
Antes de que todos los demás pudieran seguir observando el "crimen" de Bullet, este arrojo la cabeza contra los guardias, golpeando a uno directamente en la cabeza y causando que cayera al suelo.
- "¡Ahhh!" - Grito la Elfa al recibir el impacto.
Sin perder tiempo, genero un revolver y disparo directamente en la cara a uno de los guardias. Cayo muerto al piso.
Y sin soltar a una atónita Wilmarina, corrió hasta la última guardia y disparo nuevamente.
Tomo nuevamente la cabeza de la Baphomet y volteo a ver a la súcubo que cargaba en su hombro. Para el, el calor que ella liberaba era reconfortante.
- "Dijiste que Druella, ¿verdad?" - Noscrim casi podía decir que el tipo estaba sonriendo debajo de la máscara. - "Bueno, pues yo vengo a darle una visita... ¡Ah!, y perdón si viste mi accionar, era necesario" -
Wilmarina quedo viendo al pistolero por bastante tiempo, el tipo era muy peligroso y ella sentía que lo conocía desde hace mucho, ¿será su olor?, ¿su tono de voz? ¿o acaso será su mirada?
Estaba en un trance, gracias lo que había pasado antes, la súcubo no mentiría al decir que cuando era heroína de la orden había asesinado a muchos monstruos, en algunas ocasiones de formas hasta cierto punto crueles, pero esa rapidez era alarmante...
El, si lo quisiera, la podría matar y no tendría dificultades en hacerlo.
- "¡Tada!, ya llegamos" - Noscrim recobro el sentido del espacio y vio cómo se encontraban en un enorme pasillo con muchos pilares con capiteles finamente tallados, piso lleno de símbolos como el escudo de Lescatie caída, techo abovedado y vitrales de cristal traído del mismísimo Makai real.
Y, frente a ellos y sobre unos cuantos escalones, se encontraba la gran puerta que lleva a la sala del trono, de piedra negra y adornos dorados.
Bullet camino por el solitario pasillo, y a cada paso, el sonido rebotaba por todo el lugar, hasta que llegaron al primer peldaño, fue en ese momento que paro.
- "Bueno, hasta acá llegamos" - Dijo Bullet mientras dejaba a la súcubo en uno de los escalones, el sabia lo peligroso que era dejarla sola, pero tampoco era buena idea llevarla al enfrentamiento con la Lilim. - "Si quieres puedes retirarte o esperarme, lo que tu quieras" -
Antes de separarse, ella llevo su mano a uno de los costados de la chaqueta y la sujeto con fuerza.
- "Antes de irte, dime..." - Ella pensó en que decir. - "¿Por qué?, ¿Por qué me salvaste?" -
- "Por qué estabas en problemas, y.…" - El enmascarado contesto rápidamente. - "Por qué eras tu" -
Lo último dejo sin palabras a la súcubo momentáneamente, su mente le gritaba a toda dirección que el tipo que tenía enfrente era alguien que conocía, pero no podía identificar quien era.
- "¿Nos conocemos?" - Pregunto sin soltarlo. Lo miro a su ojo y el lente de la máscara, esperando una respuesta.
- "Tal vez, no estoy del todo seguro" - Al igual que hace rato, casi podría decir que el tipo le estaba sonriendo, pero ahora con cierta felicidad y ternura. El la conocía, al menos en apariencia, pero no sabía por qué y que relación exactamente tenían pues los sueños no son la vida real.
- (¿Quién eres?) - Fue lo que se preguntó ante esa respuesta confusa.
- "Me... me tengo que ir" - Retiro la mano de ella de su ropa y se alejó. - (Si que tiene un buen agarre) -
Subió los escalones y con su enorme fuerza, abrió la pesada puerta, casi al instante se liberó una enorme cantidad de mana mamono que se extendió rápidamente por el aire, un humo tan denso que no permitía ver nada de lo que había dentro y detrás de este.
Bullet no fue afectado por la potente energía, o al menos no demostraba ser afectado.
En cambio, Wilmarina, al estar tan débil sintió como sus mejillas se enrojecían, aumentaba el calor en su parte baja y su mente se llenó de recuerdos de Elt.
Bullet se adentró en el vaho sin miedo y la puerta se cerró detrás suyo.
El silencio reino por el lugar por algunos minutos antes de ser cortado por los gemidos que se hacían cada vez más fuertes.
Una vez que ella se encontró en medio de un pasillo solitario, la súcubo había procedido a masturbarse con mucha insistencia. Estaba débil pero la sensación que le ofrecía la energía demoniaca la sobre pasaba.
- "¡Elt!, ¡Elt!, ¡Elt~!" - Cada vez que pronunciaba ese nombre sentía que estaba un paso más cerca del clímax. Sus dedos se hundían más en su intimidad. - "¡Elt!, ¡Elt!, ¡Elt!, ¡Elt!, ¡EELT~!" -
Con un último grito, dejo que el líquido manchara el piso de mármol, no sería la primera ni la última vez que las paredes del castillo verían este tipo de acciones.
Con el placer residual, la súcubo comenzó a tener alucinaciones de su amado Incubo besándola y lamiendo su cuello.
- "Mi Elt~" - Decía en voz baja mientras intentaba ver a la cara de su esposo, la alucinación la miro y pudo ver su hermosa cara, esos ojos negros y ese cabello rojo como el fuego. Le estaba sonriendo.
Sin hablarle, ocurrió algo que hizo que el cabello de la ex-heroína se erizara y un miedo espantoso invadiera cada fibra de su ser, ese Elt se llevó una mano al rostro y se comenzó a arrancar la piel poco a poco, primero con pedazos menores a una uña, después a tirones del tamaño de un dedo y finalmente se arrancaba trozos enormes...
Y debajo solo había una máscara de tela extraña y lentes rojos, sentía como la miraba fijamente... era la máscara de ese hombre, Bullet Colt. Después simplemente desapareció.
Wilmarina quedo callada y con la boca ligeramente abierta, su mente hizo un clic y miro hacia la puerta cerrada.
- "¿Sera que el...?" - Esa extraña sensación de conocerlo desde antes, el olor tan adictivo que liberaba, esa mirada familiar y a la vez tan desconocida, el comportamiento que tenía con ella, todo eso se juntó en su mente formando una respuesta...
Una respuesta tan extraña y confusa para ella, por supuesto, hasta ella pensaba que eran desvaríos.
¡TAC!, ¡TAC!, ¡TAC!, ¡TAC!
El sonido de botas y tacones se hizo presente, y eso fue suficiente para hacer que Noscrim viera hacia la dirección de donde provenía.
Era un grupo de mamonos de distinta especie se hizo presente en la lejanía, habían tardado en llegar gracias a la presencia de algunos guardias que tuvieron que sortear o noquear, cosa que no es nada fácil.
- "¡Vamos!, hay que apresurarnos" - Decía una Alp con preocupación. Era Eva Mystiv. - "No puedo creer que hicieran eso con ella, ¡se supone que son compañeras, aliadas, camaradas!" -
- "¡¿Y tú crees que no estamos arrepentidas?!" - Dijo Primera Concerto mientras lideraba el grupo, ella al igual que la gran mayoría de las presentes, sabían dónde estaba Wilmarina, no muy lejos del lugar, cerca de la entrada a la sala del trono. - "Pero lamentablemente, sí, hay que apresurarnos, ya hemos hecho demasiado mal y-" -
- "Ustedes..." - Todas escucharon una voz y cuando vieron en los escalones, se toparon con una Wilmarina muy enojada, la cual comenzó a pararse con dificultad. - "Ustedes... ¡Ustedes perras!" -
Eva, Luciana, Parshe y Alameria vieron con felicidad, y un poco de preocupación, a la persona que estaban buscando, corrieron para ver el estado de salud de su líder.
Mientras que el resto solo pudieron ver con culpa, tal vez de acá en adelante las cosas se iban a poner un poco duras para ellas.
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La enorme y pesada puerta fue cerrada detrás suyo, la energía demoniaca comenzó a disolverse en el aire y cuando el humo desapareció totalmente pudo ver a su alrededor.
El salón del trono tenía dos líneas de pilares con capiteles esplendorosos y con imágenes de monstruos cogiendo con hombres, enormes tapetes que tenían el símbolo de la nueva Lescatie estaban colocados en las paredes de caliza, el piso tenía una especie de símbolo similar a un círculo con líneas que lo cruzaban en su totalidad...
Y finalmente, el trono y la persona que estaba encima de este...
El pistolero miro con disgusto a la persona que estaba sentada en ese trono en lo alto de los escalones, esos adornos que parecían ojos, ese cabello blanco fantasmal, la cola y las enormes alas pálidas, ese cuerpo voluptuoso y siniestro, la ropa reveladora, esa mirada de esclerótica negra e iris rojo que reflejaban lo podrido que estaba el alma de su dueña.
- "Por fin nos vemos, monstruo verde" - Era una voz sedosa, de esas con las que sentías que el propio sonido jugaba con tus tímpanos.
Colt solo arrugo su cara debajo de la máscara y arrojo la cabeza de la Baphomet hacia la regente de Lescatie.
La cabeza rodo y rodo hasta casi llegar al círculo.
- "Oh..." - Fue lo que pronuncio Druella. - "Veo que un enfrentamiento es inevitable, ¿Verdad?" -
¡BANG!
Ella rápidamente partió la bala que venía directo a su cabeza con sus alas. Se levanto del trono y bajo los escalones.
- "Tomare eso como un sí" - Fue lo que dijo la hija de la reina demonio mientras en su mano aparecía un estoque. - "Esto solo hace que me caliente más, en guardia." -
Y, con un movimiento tan simple como es alzar una espada y apuntar a tu contrincante, ella avanzo a una velocidad increíble hacia el pistolero, el cual solo pudo generar su espada de plasma y bloquear el corte.
- "Buena reacción" - Fue lo que dijo mientras volvía a dar varios golpes con la espada. - "Y como dijo Kuroferuru, que la diosa Hel la tenga en su paraíso, tienes armas muy poderosas y raras" -
El solo la miro mientras bloqueaba cada intento de cortarlo a la mitad y de vez en cuando trataba de clavar la hoja de luz en la carne de la Lilim.
En un punto ambas espadas chocaron y mantenían una lucha de resistencia entre los filos.
- "Eres fuerte, muy fuerte, hum" - Ella se relamía los labios. - "Un digno esposo para una reina como yo" -
- "Ahora quiero vomitar" - Contesto el pistolero que no iba a perder el empuje.
- "¡Que cruel eres!" - Exclamo Druella con una cara fingida de dolor, ella tampoco iba a perder el combate. - "Acaso no vez lo solitario que esta mi trono, necesito que alguien me haga compañía" -
Ella hizo un puchero.
- "Pues pobre de aquel que lo haga" - El filo de plasma de la espada comenzó a derretir al estoque. - "Y, siendo sincero, dudo que sobrevivas a esto" -
- "¡Ja!, Tenemos a alguien que se cree comediante" - El estoque estaba a punto de romperse. - "Guarda eso para la cama, amorcito" -
¡CLANK!
Druella quedo sorprendida al ver a su arma partirse en dos, y sin que tuviera tiempo de hacer cualquier otra cosa fue golpeada con una patada en el estómago.
Tal patada la mando a volar unos cuantos metros, y antes de caer en el piso dio una voltereta en el aire para finalizar cayendo de pie con gracia.
- "Buena patada, digna de un buen esposo..." - Druella dijo mientras salía humo morado de la sección cortada de su estoque, y al poco rato había crecido una nueva punta, completando así al arma. - "Te seré sincera, el ataque cuerpo a cuerpo nunca fue mi fuerte, la magia en cambio..." -
Bullet desapareció su espada, genero la Beretta 38A y se preparó para disparar, pero justo en ese momento la regente de Lescatie raspo el suelo con la punta del arma...
Y el lugar se llenó nuevamente de una espesa bruma que impedía ver más allá de un metro, esto no evito que Colt dispara en todas direcciones, esperando que al menos una bala suya pueda dañar a la monstruo.
Después de un rato no escucho ningún quejido por lo que dejo de disparar. Decidió esperar pacientemente.
- "Qué te parece este truco, ¿eh?" - Decía burlona.
- "No me impresiona, la Baphomet ya lo había hecho antes" - Dijo sin perder de vista ningún movimiento en el humo. Su contestación le hizo ganarse algunas carcajadas de la Lilim.
- "¡Ja, ja, ja!, ciertamente Kuroferuru sabia este mismo hechizo... Pero ¿Quién dice que ella era la mejor utilizándolo?" - Cuando dijo eso un enorme tentáculo salió del suelo aprisionando al pistolero entre la materia negra.
- "¡Maldición!" - Fue lo que dijo mientras sentía como estaba siendo apretado contra la pegajosa extremidad, genero su confiable espada nuevamente e intento cortarla, pero esta, como conociendo sus intenciones, comenzó a golpearlo contra los pilares. - "¡AHHHH!" -
Aun con todo el movimiento y la agitación, después de unos minutos logro cercenar el tentáculo.
El pistolero cayo de pie en medio del humo morado. Le dolía el cuerpo, le salía sangre de la frente y la nariz, y estaba enojado, por suerte, la furia que sentía ayudaba a que no prestara atención al daño que había recibido.
- "Perra de mierda" - Susurro mientras blandía su espada hacia enfrente suyo, vigilando a su alrededor.
¡SLASH!
Repentinamente de entre las nubes traseras salió el filo del estoque, era tanta su velocidad que incluso Bullet tuvo problemas para reaccionar ante el corte. El filo paso cortando parte de la máscara, arrancando el ultimo lente rojo.
- (Adiós vista nocturna) – Fue lo que pensó al tener ambos ojos al descubierto. - "Veo que realmente tienes trucos bajo la manga, o lo que sea que utilices" -
- "Por supuesto" - Dijo la Lilim mientras intentaba clavar la punta de su arma nuevamente desde atrás. El pistolero se movió nuevamente pero un poco del filo paso cortando la máscara, una pequeña herida sangrante se hacía presente en la piel. - (Solo un poco más de sangre y podre activar el hechizo) -
El monstruo verde se encontró nuevamente en medio de las nubes densas con la espada energética en ambas manos, buscando por donde atacaría Druella.
¡Fush!
Un ligero movimiento a un lado suyo fue suficiente como para que toda su atención se centrara en el lugar.
¡SLASH!
Lamentablemente, esto era una especie de distracción, y en el momento que menos esperaba, el estoque dio un corte en la espalda de Colt causando que cayera en la rodilla de uno de sus pies.
- "¡Ahhg!" - El enmascarado no tardó mucho en volver a pararse. - (Esta cabrona está atacando de espaldas, que poca imaginación) -
Espero nuevamente entre el humo morado, vio como el movimiento del vaho se repetía a un costado suyo y fingió centrar toda su atención en este. Solo hacía falta esperar el ataque.
¡CLANK!
Ambas espadas chocaron, y la espada de Druella fue cortada con más facilidad que la anterior vez, sin perder tiempo, genero la Beretta 38A y comenzó a disparar hacia la Lilim.
Ella, sorprendida, solo pudo cubrirse con sus alas, las cuales resultaron enormemente dañadas por los impactos y las perforaciones. Lamentablemente, las balas no lograron llegar hasta el cuerpo principal.
- "Cabron, así que así es como tratas el cuerpo de tu esposa, ¡¿eh?!" - Grito Druella mientras la neblina morada la cubría nuevamente, pero en vez de actuar como si fuera una forma de confundirlo, esta comenzó a arremolinarse alrededor de su cuerpo. - "T-Tendré que castigarte de manera muy dura, ¡ignitio!" -
Para sorpresa de Colt, una luz rosada se hizo presente en medio del humo.
- (¿Pero qué demonios?) - A la vez que pensaba esto, la luz rosada salió disparada en forma de múltiples bolas de fuego, solo le quedo esquivar y evitar el mayor daño posible. - "¡Ahhh, dios, eso si duele!" -
Las llamas no quemaban o dañaban mucho, pero ardían y dolían como si clavaran un cuchillo al rojo vivo. No era un fuego normal, era fuego a base de mana mamono, esta es la razón del color tan extraño y Bullet había sido impactado por 3 bolas de fuego, dos en el pecho y una en un brazo.
- "¡Esto para nada es suficiente castigo, futuro esposo!" - Lo único que vio el pistolero para este instante fue un codo que se acercaba a increíbles velocidades a su cara, no había suficiente tiempo para cubrirse.
- (Demonios...) - Fue lo que llego a pensar mientras su rostro era golpeado por un codazo, el sintió como su piel se movía, su mandíbula se movía de lugar y los moretones que se formarían en el área del golpe.
Fue arrojado dos metros, cayendo secamente en el suelo, su cara estaba insensible por el dolor. Sintió el sabor metálico en la boca y un objeto duro entre sus dientes.
- "Eso duele..." - El choque dejo que su perspectiva se tambaleara de un lado a otro, se levantó mientras parpadeaba repetidas veces, alzo su mascara hasta la altura de la nariz y escupió lo que sea que tenía en la boca.
¡Clac!
La pequeña cosa hizo un sonido muy ligero, era algo blanco y bañado en sangre.
Era un diente, llevo su lengua a inspeccionar su dentadura y, efectivamente, era un molar.
- (Voy a tener que tomarme esto más...) - Se decía a sí mismo, pero en ese justo momento genero nuevamente su Plasma Longsword y bloqueo el corte del estoque, el cual ahora estaba repleto de llamas rosas. - "¡En serio!" -
Ninguna de las dos espadas se debilitaba, ni la espada energética, ni el estoque imbuido en ese fuego demoniaco.
- "¡Observa la nueva defensa que tiene mi arma!" - Grito Druella de emoción. - "¡Resiste hasta tu espada, futuro esposo!" -
Llamas demoniacas contra filo de energía, estoque contra espada, Lilim contra Maravilla.
El choque seguiría hasta que uno se cansara.
Pero en ese justo momento...
La cola de Druella se alargó y se retorció como una serpiente, esta se fue moviendo hacia los pies de Colt. Lenta pero segura, la cola se fue enredando entre las extremidades inferiores y espero el momento justo.
- "Oh, futuro esposo, te apasiona Wilmarina, ¿no es así?" - Ella decía mientras le sonreía burlona. - "¿O como era ese apodo?, ¿Era Mary, ¿no?" -
- "¡No te atrevas a pronunciar ese nombre con tu boca de puta!" - La Lilim no había dicho ninguna palabra ofensiva, pero el maldito tono de voz era como si estuviera hablando de una persona inferior a ella, como una cucaracha próxima a ser pisada, un pedazo de basura, o simple y llanamente, mierda. Fue tanta la furia que no le importo el saber cómo es que ella suponía que había una relación o conexión de algún tipo entre ellos. - "¡Pronuncias ese nombre de nuevo y-!, ¡ahh!" -
Mientras el pronunciaba esas palabras y mantenía esa pelea de fuerza entre las espadas, la cola de Druella aprovecho la distracción para tirar al pistolero, el cual solo pudo rodar por el piso esquivando los intentos de clavarle el estoque demoniaco en el pecho o la cabeza.
En cierto punto, logro alejarse y pararse rápidamente, suspiro y nuevamente se vio en la necesidad de evitar las múltiples bolas de fuego demoniaco que comenzaron a ser disparadas por el arma de la hija de la reina demonio.
Agito su espada a su alrededor y muchos de los disparos fueron eliminados.
Salto de un lado al otro para intentar no recibir daño alguno. Su espada desapareció y en sus manos ahora tenía un subfusil con culata de madera, de peso ligero y calibre pequeño, una Thompson M1A1.
Acciono el gatillo y la lluvia de acero se hizo presente, era en momentos como este que el Pistolero agradecía el poder que tenía para tener cualquier arma que haya tocado anteriormente y disparar sin recargar.
La Lilim, por su parte, intento eludir los proyectiles en un inicio, pero la enorme cantidad de balas aunado a que la lluvia de metal salía a grandes velocidades, obligo a Druella protegerse nuevamente con sus alas, las cuales comenzaban a formar enormes agujeros y rasgaduras en las membranas.
Mientras el daño se hacía más notorio en el cuerpo de Druella, Colt se acercó más al blanco de sus disparos, a paso lento pero seguro.
Estuvo a 15 metros, después cuando estaba cerca de los 7, ocurrió algo con el cuerpo de su contrincante, comenzó a llenarse del mismo liquido negro del que estaban hechos los tentáculos, la famosa materia negra, un condensado de toda la lujuria, deseo y energía demoniaca de un monstruo.
- "Es momento de sacar mis mejores trucos... magnum stupri corpus nigrum" - La sustancia se movió por todo su cuerpo, ella comenzó a flotar y de diversas áreas de su cuerpo salían pequeños hilillos de esa materia. El líquido se configuro de tal forma que adquirió la apariencia de ropa muy reveladora, casi sin dejar algo a la imaginación, incluso más que su ropa anterior. - "Es momento que tomemos esto como nuestra luna de miel, querido" -
Cuando la última palabra salió de su boca algo sucedió, un suceso que dejo al pistolero con los ojos muy abiertos...
Desapareció en un parpadeo.
- (No puede ser...) - El sintió como algo estaba detrás suyo, el comenzó a hacerse una idea de lo que era y se giró solo para ver como el filo del estoque se acercaba en un corte horizontal a su torso bajo. - (…Se teletransporto) -
Y el filo dio en el blanco, traspasó la armadura, la cota de malla, la tela que había debajo y llego a su piel y músculos, Bullet encogió su torso, el dolor era insoportable, pero él sabía muy bien que aun podía continuar.
- "Puta..." - Dijo mientras volvía a disparar con la Thompson, solo para ver como sus balas chocaban contra la nada. - (¡Maldición!, ella- ¡ugh!) -
No pudo continuar cunado sintió un rodillazo en el estómago que le quito el aire, el, sin perder tiempo, dio un puñetazo a la cara de Druella, el golpe que milagrosamente conecto con la faz de la Lilim e hizo que su mandíbula se moviera hacia un lado.
- (Ella... ella tiene los mismos refle-) - Nuevamente, la línea de pensamiento fue cortada por la aparición repentina de la regente dando un golpe ascendente a la cara del Pistolero que lo alzo un metro en el aire.
Los puños de Druella se sentían más duros que bolas de metal, con una fuerza y velocidad que superaba muchísimo a cualquier golpe dado por Muhammad Ali, Sugar Ray Robinson o cualquier otro boxeador famoso y humano normal.
Fue en ese momento que cayó al suelo, sentía la sangre escurrir de sus fosas nasales, de sus encías, el juraría que también de sus oídos.
Tambaleante, intento pararse, desde su perspectiva el piso se movía como si fuera un terremoto de 9 grados y el sabor de su sangre era más intenso como si estuviera mordiendo un pedazo de hierro oxidado.
Se paro, pero eso no fue suficiente, rápidamente la Lilim se movió detrás suyo y con uno de los tentáculos dio un azote a su espalda que a su vez rompió parte de la chaqueta que poseía el pistolero.
Pero eso no acabo ahí, ella comenzó a dar fuertes latigazos con los hilillos que salían de la materia negra.
- "¡AHHH!" - Gritaba Bullet, a cada golpe sentía como las fueras se le iban, su resistencia flaqueaba y la inconciencia comenzaba a gobernar su mente, pero el sencillamente no se dejaba ir. - (Este no es mi final, no, no, aun me falta mucho por hacer) -
Con toda su fuerza de voluntad dio un giro y con ello dio una poderosa patada en el costado de su torso.
- ¡Cabron! - Grito ella, desapareció rápidamente. Fue en estos momentos que el monstruo verde se paró como pudo.
- (Hija de puta) – Vio como Druella tenía en la cara un moretón en el área que él había golpeado originalmente y mantenía una mano en el costado, no se veía feliz. - (Atacas demasiado por atrás, ¿eh?) -
Nuevamente desapareció de su vista, pero en esta ocasión ya sabía por dónde atacaría...
Fue en ese momento que la hija de la reina demonio se hizo presente, ella estaba preparando nuevamente los hilillos oscuros, el enmascarado movió su mano rápidamente y la tomo del brazo.
- "¡¿Uh?!" - Fue lo que dijo antes de que el puño de la maravilla chocara contra su nariz, hecho que causo un prominente sangrado nasal, pero al igual que ella había hecho con él, Bullet no se lo pensó dos veces antes de volver a golpearla, no una sino varias veces en la cara.
Ella movió su mano y sus dedos se retorcieron como serpientes venenosas, le propinaron muchos golpes en la cara, pero él no se detenía, es más, pareciera que golpeaba con más gusto...
En cambio, ella, sentía como sus fuerzas le comenzaban a fallar.
- (¡¿Como-o es p-posible que me esté derrotando?!) - El cuello de ella crujía al sentir la fuerza imparable a la que era sujeta su cabeza de manera constante, la sangre se hacía presente en su cara y esta comenzaba a hincharse. - (M-me está obligando a-a utilizar los pergaminos) -
Intento quitárselo de encima, pero el agarre que tenía era como el de un grillete, un grillete pesado y hecho específicamente para ella. No sabía cómo podría quitárselo de encima.
Pero fue en ese momento que la puerta principal se abrió.
Y Druella... Sonrió.
-:::::-
- "Ustedes... Ustedes dejaron que me pudriera en un calabozo" - Pronuncio finalmente Wilmarina después de pasar más de 5 minutos viendo a las que alguna vez fueron las heroínas más grandes de Lescatie fijamente mientras sus fieles caballeras revisaban minuciosamente cada parte de su cuerpo en búsqueda de alguna herida. - "Me dejaron en la oscuridad, sufriendo en el hambre y encadenada" -
Sintieron un nudo en la garganta, ellas en serio la habían cagado. Eva, Luciana, Parshe y Alameria miraron a Wilmarina, después al resto de heroínas sin saber que pensar, era muy posible que esto se volviera un desastre.
- "Nosotras no..." - Intento decir Sasha, la traidora de la orden no sabía que decir. - "... No sabíamos que Druella iba a-" -
- "¡Mierda!, eso es pura mierda" - Grito Noscrim. Ya no se aguantaba lo que tenía en el pecho. - "¡Confiaba en ustedes!... ¡Eran mis amigas!, y-y solo me dejaron ahí... Yo... Las odio" -
Lo último que dijo las afecto a cada una, aunque muy en el fondo ya se esperaban esa respuesta y ese resultado, todo por no actuar a tiempo, todo por miedo a Druella, todo por cobardía.
No existe problema que se pueda solucionar a la fuerza o lo más rápido posible, y de hacerlo, usualmente, estos tienden a empeorar muy rápido... Frente a ellas estaba un ejemplo de esto.
Francisca se aguantó las lágrimas, su única amiga de la infancia que todavía tenía la detestaba, ella no estaba dispuesta sentirse sola nuevamente como en esos años de enfermedad cuando se separó de ellos, de Elt y Wilmarina. Sus tentáculos delgados y finos de Roper se movían lentamente ante el recuerdo de aquel que no está con ellas, ese chico pelirrojo con una personalidad alegre e inocencia tan atractiva.
Mersé estaba decepcionada de sí misma, ella había sido una de las heroínas más capaces, con una valentía sin igual, pero ya no era nada de eso, lamentablemente ese valor que la caracterizaba había mermado con los años y, fuera del hecho de que era una Echidna, era actualmente una sombra de sí misma. La Echidna daño a alguien de manera terrible y, en respuesta, su larga cola de serpiente permanecía totalmente quieta.
Mimil, la bruja, la más joven de todas, bajo la cabeza, no quería ver aquello que habían provocado y mucho menos sentir esa mirada, su cuerpo era poco a poco contaminado con una enorme vergüenza hacia si misma que comenzaba a invadir cada parte de su cuerpo, hacia mucho que a ella no le importaba ser un prodigio, pero si sentía que podía ser mejor a lo que era actualmente.
Primera sintió su piel y su pelaje erizarse, su parte lobo quería que ella se quedara viendo al piso como perro castigado, pero su parte humana-elfo hacía que aceptara con la frente en alto cualquier castigo que viniera de acá en adelante, no es que fuese masoquista ni nada de eso, es solo que sabía que si quería recuperar el perdón tenía que soportar cada una de las consecuencias.
Sasha miro a aquella súcubo y sintió ese sentimiento aplastando su pecho, era infeliz, ¿Dónde está la felicidad que te prometió la diosa caída?, eso era lo que se preguntaba desde hacía algunos años, veía a los demás formar parejas felices, pero ella seguía igual e incluso podría decir que era hasta peor en ocasiones, como justo en este momento de silencio y con una tensión que se podía cortar con un cuchillo.
Ninguna de ellas quiso hablar por unos minutos y solo se quedaron paradas frente a esas vistas que las juzgaban.
- "Nosotras solo íbamos a.…" - Primera tenía un nudo en la garganta que no le permitía articular frases muy largas. - "...A-a rescatarte" -
- "Pues lo hicieron muy tarde, alguien más ya lo hizo" - Wilmarina no dejaba de verlas con frialdad. - "No puedo esperar más, me pregunto si estará bien ese hombre" -
Lo que dijo fue algo que dejo bastante incomodidad.
Para todas las presentes, era obvio que Noscrim había sido ayudada por alguien más, estaba muy débil, y casi no presentaba heridas más allá de unos moretones, la verdadera pregunta era, ¿Quién era?
- "¿Quién fue?" - Soltó Luciana sin querer, se sonrojo y se tapó la boca. - "Perdóneme" -
- "No tienes por qué, era un hombre con ropas extrañas" - Ella tenía una sonrisa ante la pregunta de su fiel guerrera, al fin y al cabo, ellos habían sido los únicos que nunca la traicionaron, a diferencia de las antiguas heroínas. - "... Y en sus manos estaba la cabeza de Kuroferuru" -
La miraron sorprendidas...
- "¿S-su ropa era de cuero verde?" - Parshe hablo con miedo.
- "Si, y una especie de mascara negra" - Era una contestación simplona, pero era suficiente para hacer que se dieran cuenta de quien estaban hablando... El monstruo verde.
El héroe de la orden, un asesino, alguien que era muy rumoreado entre las mamonos e Íncubos, un tipo que era muy violento y que muchos decían que mataba por placer. ¿Cómo demonios un tipo con tal historia ayudaría a una súcubo?
- "Es amable, aunque..." - Ella lo había visto matar a esos dos guardias. - "También es... algo violento" -
- "Mary... Ese era el monstruo verde" - Alameria le dijo esto a la súcubo, estaba feliz y aliviada que esa bestia no le provocara ningún daño a la ex-heroína.
Wilmarina reconoció ese apodo, lo había escuchado antes de su encierro.
- "¿Y?" - La respuesta había sido simple pero dura. Comenzó a sonreír. - "Él fue el que me saco de ese horrible lugar, incluso me llevo cargando" -
Lo último pronunciado hizo que se preocuparan todavía más, el tipo la había tocado por un buen tiempo, y no es como si vieran en Noscrim una delicada flor, para nada, es solo que este sujeto pudo haberle dejado algo que pusiera su vida en peligro.
- "Por dios, él pudo haberte-" - Mimil intento acercarse a la súcubo, esto no tuvo una buena reacción de Noscrim.
- "¡No te acerques!" - Era un cambio repentino de temperamento, Mimil solo dio un paso atrás asustada. - "¿Creen que por tener buenas intenciones o estar más calmada las he perdonado?, pensaron mal" -
Cada antigua heroína desvió la mirada.
- "Y si aun así quieren mi perdón, solo les diré que no será fácil" - Wilmarina tenía el ceño fruncido. - "Porque esto no se soluciona con un 'lo siento' o un 'perdóname', ni nada de eso" -
Esto hizo que se sintieran terribles, pero también les dio un pequeño brillo de esperanza, tal vez, solo tal vez, era posible regresar todo a algo similar al pasado, cuando nada de esta mierda había ocurrido.
- "Entonces... Nos esforzaremos hasta lograrlo" - Mersé decidió por fin mostrar esa valentía que tenía guardada.
- "Y ten por seguro que lo lograremos" - Francisca hablo por fin, dejando una promesa que no sabían si iban a cumplir, pero que lo intentarían con todas sus fuerzas.
Mary las vio por unos instantes antes de centrarse en sus fieles guardianas Eva, Parshe, Alameria y Luciana.
Ahora solo quedaba esperar a que el monstruo verde saliera y acabara con la Lilim, Druella.
Y, así, esperaron unos minutos hasta que vieron como en la lejanía se acercaba alguien, una mamono de Zipangu, muchas veces llamados yokai, tenía 7 colas negras de zorro que la evidenciaban como un yokai de alto poder, pero no lo suficiente como para llegar a las 9 colas y tenía dos orejas felpudas a los lados de su cabeza.
Rápidamente se pusieron a la defensiva al ver como ella corría con la lengua por afuera y una cara sonrojada que daba miedo. Además, podían oír como murmuraba algo, lamentablemente por la distancia no entendían exactamente lo que decía.
Pero se dieron cuenta de otra cosa, la Inari no las estaba viendo a ellas, de hecho, estaba observando la puerta que llevaba al trono con esos ojos rojos brillantes.
- "¡Oye, oye, espera!" - Eva le grito, estaba el monstruo verde y la Lilim en esa habitación, no iba a permitir que esta extraña causara la muerte de todas ellas. - "¡No puedes pasar!" -
La mamono de múltiples colas se hallaba más cerca y, por lo tanto, podían entender lo que decía... Y no se esperaban que fuera una especie de nombre extranjero seguido de palabras de amor. La gran mayoría de ellas no entendían por qué decía eso mientras se acercaba, pero Wilmarina si, era el nombre del tipo que la salvo.
- "¡Bullet Colt!, ~oh, estoy tan cerca tuyo" - Dijo esa mamono de múltiples colas mientras sentía su esencia detrás de aquella entrada, sentía como se le hacía agua la boca. - "¡Si!, ahí está mi querido" -
Eva junto a las demás de sus compañeras se colocaron en frente de la mamono de Zipangu, y esta, siendo únicamente encaminada por la lujuria y un deseo incontrolable decidió abalanzarse sobre ellas.
Las patadas, los golpes y las mordidas abundaron, pero no tardaron mucho en lograr que Amanomiya fuese retenida contra el piso.
- "¡Déjenme ir con mi amado, estamos destinados el uno al otro!" - La Inari intentaba arrastrarse hacia la puerta. - "¡No podrán separarnos, nuestros cuerpos se unirán y seremos uno, como siempre debió haber sido!" -
Wilmarina sintió algo extraño en el pecho, era entre un deseo de golpear a la Inari, envidia por haber estado con ese hombre enmascarado, y un profundo odio, eran celos, pero ella misma no entendía por qué sentía eso hacia la Inari.
- "¡Maldición!, es una Inari recién convertida" - Parshe hacia esfuerzos para evitar que Koyoi se les fuera de las manos. - "¡¿Alguien tiene algo para calmarla?!" -
- "Relaxat libido" - Mimil movió su mano haciendo un círculo y pequeños destellos de energía salieron de su mano, en ese instante la Inari sintió una especie de relajación placentera como la de un masaje. - "Esto será suficiente" -
- "¡Quítense de encima!" - Decía la yokai mientras intentaba liberarse del peso de las demás mujeres, poco a poco sentía que perdía fuerzas, pero su conciencia era despejada. - "¡Tengo que ir con el!, t-tengo que disfrutar con él y... Ver ese hermoso cabello rojo" -
Noscrim abrió los ojos con sorpresa, el olor, la familiaridad que había sentido al hablar con él, su mirada, los celos que sentía, y ahora, su cabello rojo. Eran demasiadas coincidencias.
- "¿Cabello rojo?" - Fue un susurro, no estaba pensado para que las demás no escucharan lo que decía. Había incertidumbre en la súcubo, comenzó a pensar que tal vez, y solo tal vez, el hombre enmascarado era...
Todas las que habían detenido a la yokai la soltaron, ella solo se quedó un tiempo sentada en el piso antes de que las demás la ayudaran a levantarse.
- "¿Que me paso?" - Fue lo primero que pronuncio Amanomiya Koyoi mientras se tocaba la cabeza y sintiendo sus orejas. - "¿Por qué me siento tan bien?, ¿Dónde está Colt?, déjenme entrar a esa puerta..." -
Koyoi tenía rastros de su personalidad que aún se mantenían y estos intentaban comprender la situación donde estaba, pero su naturaleza de monstruo le seguía diciendo que entrara.
El resto de las presentes callaron, no sabían a quien se refería, aunque comenzaban a hacerse una idea de la persona, lo más posible es que fuera una compañera del monstruo verde.
Mientras ellas estaban distraídas, Wilmarina se caminó lentamente hasta la puerta, algo que las demás considerarían un movimiento tonto, para ella podría ser esa respuesta que deseaba saber.
Escalón a escalón estaban más cerca de esa respuesta, pero su debilidad física la hizo casi caerse cuando estaba en el último peldaño de arriba, y esto llamo la atención del resto.
- "¿Wilmarina?" - Fue lo que dijo Eva cuando todas la vieron en lo más alto de las escalinatas. - "No te acerques más a la puerta" -
- "Ella dijo que tenía el cabello rojo..." - Noscrim señalo a Koyoi, se acercó a la puerta, mientras el resto se acercaba a ella, aunque la Inari se acercaba más por el mismo deseo que la ex-heroína. - "Casualidad, ¿no?, él también me salvo y ese olor que tenía era tan similar al de mi amado, solo es una casualidad, ¿verdad?" -
Todas se dieron cuenta a lo que se refería.
- "Pero Mary, no estas seguras de eso él podría haberte dejado para asesinarte después" - Alameria intento razonar con ella mientras avanzaban hacia ella. Sabían de la fragilidad mental de su amiga, pero no pensaban que le fuera a afectar en ese mismo momento. - "Vamos, hay que irnos" -
- "No, no, necesito saberlo" - El súcubo poso una mano en la superficie de piedra, alertando al resto. - "Puede que yo estuviera realmente loca y mi Elt nunca haya estado conmigo, pero ahora estoy totalmente segura de esto, el vino por mi" -
Koyoi avanzo hacia ella, no iba a intentar detenerla.
Wilmarina Noscrim puso ambas manos y comenzó a empujar la puerta, ante esto el resto de las miembros de la flor gélida intentaron evitarlo.
Subieron con rapidez y buscaron detenerla, pero fue demasiado tarde...
El mana mamono fue liberado ante todas, pero no se comportaba normalmente, era furioso, agitado e inestable.
Las pesadas puertas se abrieron totalmente y frente a ellas estaban una Druella lastimada, llena de moretones, manchas de sangre y perforaciones en sus alas, y al lado de ella, golpeándola interminablemente, estaba Bullet Colt, con su vestimenta bastante maltratada, cortes sangrantes y cierto cansancio en su movimiento.
El giro su cuello y no pudo evitar quedar cautivado con las mujeres que habían llegado.
El pistolero las miro a todas, sus caras eran casi exactamente iguales a las que había visto en sus sueños, en esos campos de flores oníricos, pero esta vez había ropas en negro y dorado, cuerpos más femeninos y acentuados, cuernos de distinto tipo u orientación, pieles de colores antinaturales y muchas más modificaciones.
Pero en esencia eran ellas, sus mismos labios, sus mismos ojos, los colores de su cabello, incluso Colt juraría que el sonido de su respiración era el mismo, sus poses...
La mayoría tenía una expresión de horror ante el estado del monstruo verde, y en menor medida el cómo se encontraba la Lilim, la sangre, los moretones, las quemaduras y los cortes. Sintió como su pecho era estrujado, casi como si ante sus ojos solo hubiera una bestia.
Pero la que más le lleno el pecho de una presión terrible fue ver a Koyoi, con colas, muchas colas, una mirada inhumana y orejas de zorro, el rápidamente llego a la conclusión, esa evidente y horrible conclusión.
- (Dios... no, yo...) - Debajo de la máscara no podía cerrar la boca o sus ojos y sentía su garganta seca. - (Tarde demasiado... Dios, es mi culpa...) -
Su cabeza fue inundada por imágenes de los muertos, del incontable número de muertos que había observado a lo largo de su longeva vida, de las guerras en las que participo, de aquellas ocasiones donde él fue incapaz de salvar un inocente y de esas dos muertes recientes, del arquero y la espadachina.
En esa distracción fue incapaz de ver algo que no fueran ellas.
Por supuesto, Druella tomo eso como algo a su favor, se movió ligeramente hacia atrás y dio una patada en el estómago del único hombre.
- "¡Uuuugggghhhhh!" - Sintió el jugo gástrico llegar hasta su garganta, llevando el sabor de la comida que había consumido mucho antes de subir las murallas.
El dolor seguía y miro hacia enfrente, y pudo notar como el estoque de Druella se acercó peligrosamente a su cara en un corte vertical.
Bullet pudo mover su cabeza hacia atrás, los suficiente como para que en su cara solo hubiera un ligero corte, cosa que no ocurrió con su mascara, la cual fue partida a la mitad en el área frontal.
Esto causo que sus facciones lastimadas, llenas de cicatrices, quemaduras y ojeras fueran liberados del encierro o las penumbras que era la máscara, y el pelo rojo desarreglado por fin pudo tocar el aire después de mucho tiempo siendo apresado en la tela inteligente.
La máscara se deslizo y cayó al piso, sin utilidad o reparo.
Las mamonos que estaban viendo esto no podían pronunciar palabra alguna o siquiera moverse, estaba en ese mismo cuarto una persona que conocían muy bien, el miedo que antes tenían se había vuelto una especie de confusión y casi sentían como sus entrepiernas se mojaban, culpa de esa cara madura pero reconocible y esa sensación de opresión que soltaba.
Los sonrojos grandes aparecieron en cada una de sus caras, algunas se preguntaron cosas como: ¿Aun era posible llamarlo hermano menor?, ¿Cómo era que se veía tan bien?, ¿Cómo se sentirá estar entre sus brazos?, ¿Puedo tocarlo?, o ¿En verdad es él?
- "¡Oh, vaya!, eres algo atractivo" - Druella lo miraba directamente. - "Podrías ser el DILF perfecto, pero esa mirada de pez muerto lo arruina todo"-
Ella hizo a un lado su cabeza, evitando las balas que salían del subfusil recientemente generado en las manos de la maravilla, dio un salto y nuevamente desapareció.
Él no tenía ganas de hablar ahora, se sentía como un tonto al distraerse, eran las chicas que veía en sus sueños, pero aun así el seguía estando en un combate con alguien que si era un dolor en las pelotas.
Miro detenidamente a sus alrededores, esperando el momento en que ella atacaría.
En su nuca sintió esa alarma, aquella que le había avisado en anteriores ocasiones de la presencia de una amenaza, esta le decía mira arriba.
Sin pensarlo dos veces giro por el suelo, esquivando el filo descendente, en esta ocasión el sí tenía que quitarle algo a esta cabrona.
Con una rapidez que incluso impresiono a la regente, agarro una de sus pálidas alas y con la Plasma longsword dio un corte limpio y separo a esa extremidad del resto del cuerpo con suma facilidad.
- "¡AHHHHHH!, ¡MALDITO!" - La Lilim sostuvo con fuerza su arma, y a pesar de perder sangre por ese muñón que alguna vez fue un ala, con una rapidez equivalente a la del pistolero, dio un corte en el pecho. - (Tendré que utilizar lo que había en los pergaminos) -
Bullet se hizo a un lado, y esto fue suficiente para que Druella desapareciera nuevamente, pero en este caso, ella volvió a aparecer frente a su trono y comenzó a dar unos movimientos en el aire con su espada manchada con la sangre del demonio de las chispas.
- "Me has obligado" - Pronuncio desde su trono, estaba en una posición perfecta para recibir un disparo, la espada de plasma desapareció de las manos de Colt y con su confiable revolver apunto a la hija de la reina demonio. - "¡Fractum animum!, ¡Fenestra ad mentem!" -
Su dedo estaba a punto de jalar el gatillo, él estaba seguro de que ese era el tiro de gracia, la bala le abriría un enorme agujero a su cabeza, pero en ese momento las nubes de mana mamono volvieron a ser espesas, incluso más que antes.
Y esto no era lo único, el mismo vaho generaba un fuerte viento, y el pistolero cerro sus ojos ante el polvo que le llegaba, debido a esto no se percató del brillo rojo que poseía el símbolo circular del piso.
Repentinamente el ventarrón desapareció, y Bullet abrió sus ojos, lo primero que noto fue que toda la energía demoniaca se había concentrado en una nube que rodeaba a todos los presentes, lo segundo fue que las chicas de sus sueños se habían acercado un poco a él, y lo último, que Druella estaba parada, sin moverse, pero sonriendo satisfecha.
El único hombre en el cuarto no perdió el tiempo y apunto a la Lilim, ahora sí que debía apurarse, él no sabía que habría hecho ella al recitar esas palabras, pero posiblemente era algo muy malo... para él.
Pero fue en ese momento que lo escucho...
- "¡Mama!, ¡mama!, ¡mama!" - Era la voz de un niño, Colt quedo congelado al oír esa voz, una memoria de tiempos pasados comenzaba a revelarse.
Todas las heroínas y miembros de la flor gélida miraron atónitas ante todo la mana mamono que las rodeaba, había figuras extrañas formándose.
Colt no comprendía que pasaba.
- "Hijo, ¿te encuentras bien?" - En ese instante Bullet bajo su arma y vio hacia el espeso humo, de entre todas las contracciones y movimientos extraños pudo ver como se mostraban las calles de una ciudad con gente ocupada y que realizaban sus labores con enormes expresiones cansadas, era Lescatie antes de ser transformado en un reino demoniaco, de entre todas las personas había una mujer mayor, pelirroja y con los ojos de iris verde, tenía un vestido similar al de una mucama y mostraba una sonrisa calmada. - "Puedes decírmelo" -
- "Mama, me gustaría pasar más tiempo con Mary y Fran" - Era una voz infantil, evidentemente un niño de no más de 8 años sonaba un poco esperanzado. - "Prometí que jugaríamos a los caballeros y la princesa hasta tarde" -
Bullet miro con los ojos bien abiertos a esa mujer, en el fondo de su mente algo hacia clic, la recordó a ella y su esposo, la vida, las alegrías, las tristezas... y las muertes que tuvieron.
Fue así durante un momento, antes de que un intenso dolor se extendiera en toda su frente hasta la parte trasera de su nuca, era tan fuerte que lo único que podía hacer eran muecas donde sus músculos faciales se tensaban hasta el extremo.
Desapareció su arma de entre sus manos, sus pies se debilitaron... Y cayo de rodillas, ahora no solo le dolía la cabeza por esas extrañas migrañas, sino también el pecho...
- "Claro que sí, mi pequeño" - La mujer le sonrió mientras lo llevaba de la mano, a lo lejos había un hombre mayor, pelinegro, ojos de iris negra y con una mirada relajada. Era un mayordomo, o al menos eso se podía asegurar por cómo iba vestido. - "Pero pídele permiso a tu padre y duérmete antes de las 8" -
Como fue que él pudo olvidar a esas personas tan importantes, como pudo olvidar a los que lo cuidaron, lo alimentaron, lo abrazaron, lo aconsejaron, lo amaron...
Como pudo olvidar a.… sus padres.
Una lagrima recorrió su mejilla y sintió un nudo en la garganta.
Druella sonrió aliviada ante la reacción del monstruo verde, si tenía suerte, esto haría cambiar de opinión al héroe. Podría unirlo a sus filas y convertirlo en su esposo, era alguien digno.
Las doncellas y las caballeras caídas vieron con preocupación al hombre que amaban, querían reconfortarlo, abrazarlo, que sonriera a pesar de que fuera un asesino para los suyos. Se veía un poco mayor, pero era obvio quien era él.
Pues ellas no se podrían olvidar de ti... Elt.
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En el siguiente capitulo veremos el pasado de Bullet... No, de Elt, el extraño mundo donde había demonios con capas y mallas, maquinas extrañas, tecnología futurista, lunáticos y sobre todo... muertes. Así que esperen referencias salvajes.
Fua... Esto es lo más que he tardado en entregar un capítulo, bueno, ya saben, la universidad, un pequeño bloqueo que me dio durante una semana y el hecho de que me enferme de la garganta un buen rato...
Recuerden, esta historia puede ser seria, pero también puede ser todo lo contrario, y lo de la banana fue por un comentario de Wattpad que me causo mucha gracia.
