Ch.21: Demonios con capas y mallas.

- "Hey, estoy cuerdo" – Personajes hablando normalmente.

- (Tal vez no tanto) – Pensamientos.

Disclaimer: El mundo, razas, conceptos, artilugios y personajes presentados pertenecen a Kenkou Cross, Rick Veitch, Garth Ennis, Pat Mills y Kevin O'Neill, Heart Machine, Goichi Suda (Suda51), entre otros. No soy dueño de nada.

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¡Dibujos míos en las versiones de Wattpad y AO3!

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Los códigos de activación recorrían las pantallas a una velocidad que para la vista inexperta dificultaría su lectura, pero de todas formas incluso aquellos seres que pudieran seguir el paso al movimiento de los grafemas no entenderían nada de lo que se mostraba, números, símbolos viejos y otros nuevos, letras mayúsculas y minúsculas se mostraban de manera aparentemente aleatoria en las líneas de código.

Era un lenguaje de programación incomprensible, estrafalario y muy avanzado, incluso para el momento en que fue creado.

Y frente a las pantallas que liberaban luz azul se encontraba el creador de tan extraño lenguaje críptico que fue resultado, en parte, de un sueño que tuvo sobre un árabe loco en una ciudad sin nombre entre dunas blancas de calcio. Él era una especie de robot o androide con cuernos azules, ojos rojos y con un cuerpo delgado con secciones demasiado rectas. A pesar del brillo, no todas las facciones o características se podían distinguir en la oscuridad del lugar.

- "Godshine, ya están listos los Sentients para su liberación en Polove" - La voz mecánica reboto en las paredes del cuarto, debajo de todo el tono artificial se podía notar cierta molestia. - "¿Pero enserio estas mandando a los papanatas de "Young Americans" contra Colt?, espero que estés consciente que cuando los vea los va a hacer trizas, literalmente lo único importante que ha pasado con ellos fue cuando Drummer Boy engaño a Starlight con Holy Mary..." -

La voz del hombre maquina resonó en la oscuridad y durante un minuto no hubo contestación alguna.

- "Je... Je, je, por supuesto que lo se... ¡Y esa es la mejor parte!" - La voz divertida del iluminado salió de uno de los parlantes y en la pantalla mas grande se hizo presente Godshine, pero en este ocasión , su cara no brillaba sino que estaba cubierta por sombras desde las cuales solo se podía ver sus fríos ojos verdes y la punta encendida de su habano, las únicas cosas que lo identificaban con el hombre brillante era su voz y la ropa que usaba. - "Pero no hay que preocuparse, MEKA , envié a dos equipos como apoyo" -

- "¿Enserio?, ¿a quienes?" - El ciborg de ojos rojos no sonaba confiado.

- "Al grupo de Suicida, Gangreen..." - Godshine comenzó a hablar. MEKA sabia bien que esos sujetos eran la peor escoria que San Futuro y La zona pudieron engendrar, eran buenos peleadores pero también eran muy inestables, propensos a ataques de ira o brotes psicóticos y eran completamente anarquistas. Eso es lo que ganas por formar un grupo con veteranos de guerra completamente enloquecidos. El hombre maquina decidió seguir escuchando a su jefe. - "Y a los California Bastards, no podrás imaginarte lo increíblemente diver-" -

- "Lo siento por interrumpirlo, pero ¡¿por qué?!, ¡maldición, es estúpido!, ¡En cuanto se vean van a intentar matarse entre ellos!" - MEKA no podía procesar nada de la lógica detrás de las decisiones tomadas por su líder. El debería estar acostumbrado caos que lo rodeaba, ya sea por los imbéciles que tenía bajo su control o por el sinsentido de sus compañeros. - "¡¿Como se supone que van a eliminar a Bullet?!" -

Nuevamente hubo silencio, los California Bastards, a diferencia de Gangreen, no solo era un grupo conformado por veteranos de guerra con un potente odio hacia todo lo que se moviera, sino que además estaba el agregado de que todos sus miembros poseían aumentos robóticos hechos de aleaciones como el Adamaro, el material más resistente conocido por el ser humano.

No olvidemos el extenso historial de ataques entre ellos y Gangreen. Los tipos se odian a muerte.

- "¡Ouch!, eso dolió, además, ¿Quién dijo algo sobre eliminar a Colt?, pues yo no..." - Godshine contesto con simpleza mientras se hacia el ofendido. - "Esto es solo nuestra carta de presentación, y después el hará el resto, porque estas dos semanas desde Lescatie han sido tiempo suficiente de espera..." -

MEKA hizo un sonido similar a un suspiro mientras observaba desde otro monitor como las más de 50 maquinas avanzaban con rapidez y agilidad hacia la ciudad que alguna vez estuvo entre dunas.

- "Además, mi mecánico amigo, los diez retoños están a punto de florecer y no podrás creer lo que tengo planeado para ellos..." -

Y con eso dicho, todo se perdió en la oscuridad del sitio.

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Con los labios secos y la frente caliente, caminaba entre las sombras de aquel cielo estrellado, cada lucero había sido testigo de la pequeña travesía y estaban expectantes del encuentro con mi objetivo. Este reino no dormía, pero incluso con esas había recovecos en los cuales alguien de mi talla podría pasar desapercibido.

Días largos de caminata junto a noches solitarias de fogata con brochetas de escorpiones y ratas de las dunas fueron completamente ahorrados con el robo de un caballo pura sangre a una caravana de mercantes, no hubo que derramar sangre... No mucha.

¡Ahh!, hermosas bestias a cuatro patas que no he visto desde hace tiempo. Ahí estaba yo, cabalgando en los senderos, llanuras y pastizales como un verdadero vaquero de una película western como John Wayne o Clint Eastwood...

¡Incluso pase por desiertos con pastizales secos y sin una gota de agua en kilómetros!, dispare, dispare y dispare, el humo de los cañones me recordaba mi objetivo a cada respiración, como un verdadero forajido del viejo Hollywood, como un... Pistolero.

Y, como cualquier pistolero, aventurero o mercenario, tengo un objetivo y este tiene nombre... Kenkou. El posiblemente me dará la información para asesinar a la diosa de la Orden, a la reina demonio y a la diosa caída.

¡Quiero matarlas con mis manos!, disparándoles miles de veces, clavándoles miles de cuchillos o espadas... En especial a la diosa de los humanos

Tal vez tengo un problema con la acción de matar, tan automática, tan indispensable, como el mecanismo del gatillo de la mismísima pistola. Esto puede ser, o no, un problema grave, puede que yo ame la violencia en su más cruda expresión, lo que implica locura y que augura tiempos oscuros, o puede que yo tenga una desconfianza que me haga querer dispararle a todo lo que se mueva, lo que haría de mi un cobarde y me imposibilitaría de realizar ciertas acciones.

No lo sé, no es que me importe averiguarlo ahora mismo. Esta tercera respuesta hace de mí, en esencia, un ignorante.

El ignorante.

Tal como me dijo un árabe loco en el blanco desierto hecho de cadáveres de dioses antiguos durante un sueño que tuve en el desierto y entre las dunas calientes, recuerdo que el resto de los dioses de formas extrañas y antinaturales jugaban calabozos y dragones, a la vez que el hombre de medio oriente se lamentaba, ¿de qué?, no se... Puede que ese sueño fuese solamente la sed destruyendo mi cerebro, lo que es lo más seguro y probable.

Sentí que mi garganta estaba seca, necesito tomar algo pronto. Las ideas se vuelven extrañas con la falta de agua, como si la arena y las piedras pálidas se hubieran quedado con algo tuyo mientras te largabas a todo galope por las dunas que silbaban una tonada que erizaba la piel.

Cuando llegue al valle verde de Polove, deje al equino libre a las afueras de la ciudad, algún habitante le dará un hogar en algún establo, esto era mucho mejor que estar conmigo y resultar muerto. Encontrare la forma de largarme lo más rápido, siempre la hay.

Escale las murallas de la ciudad amparado por la noche estrellada y una túnica que cubría todo mi cuerpo como una sombra más en la inmensa oscuridad, sin matar a nadie... Al menos por el momento.

Caí en un pequeño callejón formado entre dos casas y vi que en algunas paredes había papeles con un dibujo de mi cara que decían "se busca", creo que dibujaron la nariz un poco más grande y me alargaron la quijada. Lo más seguro es que los habitantes de Lescatie dieran descripciones de mi rostro.

De todas maneras, tengo que ser cuidadoso con mi cara...

Observe a las parejas felices o a los padres con sus hijas, perdónenme si destruyo su comodidad en el futuro, no es mi intensión... Nunca es mi intensión, es solo que... Así se dan las cosas.

Y yo no soy tan fuerte, sigo siendo débil...

- "¡Te amo, Karina!" - Oí decir a un incubo pelirrojo a una súcubo de cabello azul pastel corto mientras pasaba su brazo por sobre los hombros de la chica. Pasaron tan cerca mío que incluso casi podía tocarlos con las puntas de mis dedos. La apariencia que poseían y la situación en sí misma, era, ante mis ojos, una burla hacia mí.

Como un destino que nunca se realizó, algo que debió pasar...

Tal vez el universo conspira en mi contra en estos momentos o simplemente es que ya estoy bajo los efectos de la falta de agua y lo que veo frente a mi es una broma de mal gusto producida por mi mente.

Mis labios estaban secos y algo agrietados. Creo firmemente que los pensamientos o las visiones actuales de mi mente ya son resultado de la deshidratación.

- "¡Yo también a ti, Elton, querido, pero no olvides al resto de mis amigas!" - Se besaban y actuaban de manera muy acaramelada mientras más chicas se apegaban al incubo, me dolía el pecho. ¿Cuáles eran las posibilidades ante estas similitudes?, suenan como las coincidencias creadas por un escritor sádico.

Tal vez estoy en alguna especie de historia o incluso en una ficción de fan, ¿me estarán viendo en este instante?, ¿yo seré la versión original?, en todo caso, ¡jodete, autor!, espero que no se sorprendan por esta pequeña ruptura de la cuarta pared salida de la nada, je, je... Je...

Demonios... Necesito un poco de agua, si estoy desvariando, es estúpido pensar que soy un personaje de ficción. Cerré los ojos y esperé a que mi mente recobrara un poco del sentido.

Cerré mis ojos unos minutos, y esa pareja que se parecían a Mary y a mí, efectivamente, ya no estaban, se habían esfumado como una nube de polvo, en definitiva, estoy algo mal de la cabeza.

Y continué moviéndome entre las sombras evitando las miradas de las creaturas e incluso lograba sortear su sentido del olfato, tal vez es debido a la muerte de tantos monstruos con mis manos o mis pistolas es que adquirí un olor similar al de ellos... O, tal vez, solo huelo a sangre y sucios fluidos.

Y nadie se me acerca por esto...

Me rasque la barbilla cubierta por el vello facial. Repito, necesito de un baño y rasurarme urgentemente.

La energía demoniaca recorría mis pulmones con cada fuerte y cansada respiración.

Con mi vista certera logre observar a una Gandharva solitaria caminado por un callejón, es una variación de arpía con un cuerpo curvilíneo, alas enormes de plumaje dorado, afiladas garras negras en sus pies, un par de adornos dorados cubrían parte de su frente junto a sus pezones, piel con el color del caramelo y cabello castaño rojizo amarrado en una coleta.

Colgando de unas correas tenía una especie de guitarra o banjo alargado del mástil que además poseía 24 trastes para afinar las cuerdas, creo que lo llaman Saraswati vina, y cerca del instrumento había un odre de cuero, posiblemente lleno de agua, té, vino o leche. Pase mi lengua por mis labios con la sola idea de beber de ese recipiente.

Ella comenzó a tocar su instrumento con movimientos relajados pero que denotaban maestría por las tonadas que salían de las cuerdas, tal vez es alguna forma de pasar el tiempo mientras recorre su camino.

Excelentes artistas y compositoras, era lo que leí de esta especie en las enciclopedias, fervientes creyentes de la diosa del amor, Eros, y que además podían crear melodías que podían llegar profundamente al corazón de los hombres al punto de poder parar guerras con una sola canción.

No creo que sea buena idea que ella me toque la Marsellesa, ¿Qué podría hacer eso conmigo?, ¿volverme un esclavo de mis impulsos?, eso sí sería malo.

Camine mientras mis pasos eran tragados por la oscuridad, la pude seguir sin que ella se diera cuenta de mi presencia, tengo que tomarla por sorpresa.

Mi cara se cubría ligeramente con la túnica, y... Fue entonces que corrí hacia ella, mis pisadas comenzaron a hacer un eco que hizo que ella notara mi presencia, pero no importa, de todas maneras, yo estaba tan cerca que no le daría tiempo de hacer algo...

La golpeo en el pecho, sus tetas rebotan ligeramente, su espalda choca contra una pared, le tapo la boca con una mano y en la otra aparece un cuchillo enorme, diseñado para traspasar la carne y la piel con facilidad.

- "Buenas noches, disculpe que la interrumpa, bella mujer..." - Hable con mucha amabilidad y calma mientras le posaba el cuchillo en el cuello. La Gandharva me vio con sorpresa que después se convirtió en miedo mientras tragaba fuertemente. - "Usted es una artista, recibe la inspiración de las musas como cualquier otra compositora, de seguro debe conocer a cada persona que forma parte de los circulos académicos y de bellas artes, así que dígame, ¿Dónde esta el autor de la enciclopedia?, ¿Dónde esta Kenkou Cross?, se muy bien que es famoso entre los monstruos" -

- "¡UMM!, ¡UM!" - Intento gritar, agito sus alas y sus garras quisieron rasgar mi túnica. Yo, en cambio, la levante un poco y, sin soltarla, la azote contra la pared, acerque aun mas el cuchillo a su garganta, casi acariciándola. - "Um.. Umm" -

En todo el tiempo que llevo de vida, aprendí ciertas cosas, como que a veces hay que ser el bueno, en otras el malo, y, en muy contadas ocasiones, el feo.

- "Chica, chica, no grites, no quiero privar al mundo de tan buena compositora, seria muy cruel de mi parte..." - La mamono morena comenzó a llorar, soy un hombre de palabra, si ella intenta algo estúpido tendré que clavarle la navaja hasta que se mire la punta de metal en su nuca. - "Además, no te muevas mucho, pase muchos días en el desierto y creo que perdí unos cuanto tornillos si me entiendes, así que puede que por accidente te termine degollando... Y no queremos eso, ¿no?, así que contesta" -

Baje mi mano hasta su hombro, pero el cuchillo nunca se movió de posición, siempre acariciando con su filo mortal.

- "E-e-él es-esta e-en la posada Alkaram al'akhdar" - Su voz temblaba y tenía un acento que pareciera que hablara cantando, incluso si tartamudeaba. Acerque más el filo a su piel. - "Ah-h" -

- "Bien, estamos avanzando, entonces dime la dirección, quiero realizar todo lo más rápido posible" - La Gandharva perdió parte de su color cuando la mire directamente a sus ojos. Me pregunto, ¿Cuándo grite, cantara igual de bello?

- "E-e-entre la pla-plaza c-central y la b-biblioteca de Polove" - A pesar de su tartamudeo, era posible entenderla. - "E-es la estructura c-con arcos b-bicolores" -

Perfecto. Retiré mi mano de su hombro y desaparecí mi cuchillo.

- "Bien hecho..." - Su cara se relajó mucho mientras decía eso, evidentemente era esperanza la que comenzaba a dibujarse en su rostro. Rápidamente llevé mi puño hacia su nuca y di un pequeño golpe, era minúsculo y certero pues buscaba agitar cierto nervio en la espina dorsal. - "Buena chica" -

- "Tu... siervo de la... diosa..." - Con esas palabras la mujer alada cayó al suelo de piedra pálida, desmayada. Mi cuerpo se llenó de furia por unos instantes, ¡¿cómo se atrevía a llamarme esa forma?!, ¡no soy un creyente de esa puta de mierda, soy un hombre libre con la capacidad de elegir su destino y sus acciones!, ¡no soy un instrumento!...

Matare a las diosas, no importa el método usado, el arma o si tengo que actuar de manera sucia, y después buscar como asesinar a Jean... No, Godshine.

Cargue a la Gandharva, mire por el lugar hasta que localice un sitio oculto detrás de un pilar, coloque su espalda contra la estructura y agarre su odre, pude notar que había cierto peso y un ligero bamboleo en su interior. ¡Por favor, que tenga agua o leche para poder calmar esta sed!

Mire la abertura que era tapada por un corcho y tenía una soga amarrada a su alrededor, el recipiente de cuero poseía una forma similar a un estómago, su superficie estaba llena de dibujos y símbolos de color negro.

Quite el tapón y me lleve la boca del recipiente a mis labios, supe al instante que no era agua, leche o vino, era algún tipo de té, con un sabor entre acido y dulce, era... Refrescante, muy refrescante, sentía que la sed desaparecía y que mi mente comenzaba a tener más consistencia con sus ideas.

Las gotas bajaban por mi barbilla, lo podía sentir como pequeños ríos pasando entre los pelos de mi barba de varias semanas, necesito cortármela.

Casi al instante sentí una enorme presión en mis pantalones y un ligero calor en el cuerpo, era de esperarse, de seguro tendría algún tipo de afrodisiaco como casi todo producto de los monstruos, no se sentía tan mal.

Con un último trago del odre, lo tape nuevamente con el corcho y lo regrese al cuello de la mamono. Agradezco tu cooperación para ayudar a un necesitado.

Ya tengo a donde ir, Cross, nos veremos nuevamente.

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La noche era hermosa, de cielo azul oscuro con estrellas de distinto brillo cada una y la luna roja creciente en el centro de todo el espectáculo nocturno. La gran mayoría de las casas tenían sus lámparas o antorchas prendidas, sus paredes eran de ladrillo amarillento y poseían pequeñas cúpulas en sus techos.

Había muchos árboles y palmeras altas que teñían las calles de verde, afuera de las murallas los campos de cultivos y ríos florecían con vida, y más allá, en las montañas, las dunas, las estructuras naturales ciclópeas de basalto o arenisca invadían en su totalidad la zona con muerte y calor.

¡Oh, Polove!, no siempre fuiste un sitio rebosante de vida, de hecho, ha sido poco el tiempo desde que las dunas tocaban tus paredes y puertas, cuando cada habitante estuvo a punto de morir por la eterna sequia de la región... Situaciones difíciles requieren decisiones difíciles, incluso si estas requieren volverse voluntariamente un reino demoniaco para poder sobrevivir más tiempo.

Las altas horas de la noche no eran un impedimento para que el sitio siguiera con puestos abiertos y gente alegre caminando por sus calles, claro, algunos estaban durmiendo o en otro tipo de actividades dentro de sus casas, pero la gran mayoría seguía festejando la buena vida en sus bares o restaurantes al aire libre.

Un verdadero reino que nunca duerme...

Desde las grandes ventanas con arcos conopiales y adoquines bicolores se podía observar las luces de las calles que iluminaban ligeramente la oscura habitación en la cual había una cama que se hundía en sus propias sabanas acolchadas, en sus paredes hay grabados de parejas de hombres y monstruos en el vaivén del coito. A un costado del mueble esta una pequeña mesa y encima de esta habían dos velas encendidas.

El fulgor de las flamas permitían que la vista de una pequeña hada de un tamaño un poco superior al de una palma pudiera apreciar cada trazo del dibujo que acababa de finalizar, era una hoja importante pues era la versión final del manuscrito que se enviaría a las imprentas.

Es una Leanan Sidhe, un tipo de hada relacionada al arte, tenia el cabello rosa amarrado en dos coletas, junto a estas una boina suave y caída que coronaba su cabeza, su cuerpo no estaba tan desarrollado por delante como por detrás y de la mitad de su espalda salían unas alas similares a las de una mariposa pero ligeramente translucidas, su torso era cubierto por un vestido naranja que llegaba hasta medio muslo, y después, un poco por encima de las rodillas, habían unas pequeñas medias blancas que cubrían el resto de sus piernas, tenia zapatos de punta redonda que se sujetaban con un pequeño broche.

Su nombre es Ann, el pincel es como una extensión mas de su cuerpo, la tinta china, la acuarela y las pinturas de oleo son como su sangre o espíritu, y el papiro que tenia enfrente, un medio por el cual plasmar la realidad y la belleza de cada ser, independiente de sus características físicas o personalidad. Es una artista hecha y derecha

Esta hada no estaba sola, para nada, de espaldas en el balcón estaba un hombre de facciones similares a las de un habitante de Zipangu, cabello negro lacio, piel pálida y un cuerpo delgado, casi un enclenque. Tenía botas puntiagudas de cuero negro, pantalones bombachos café oscuro, un cinturón de tela roja y una camisa blanca de manga larga. Debido a su delgadez mucha de su ropa se le quedaba colgando ligeramente.

Sus facciones delicadas y su mirada despierta le daban fuertes aires de escritor, investigador o alquimista acomplejado por la constante falta de información o de papel para escribir. Pero ahora tenía algo más de lo cual preocuparse, algo personal y que venía exclusivamente del corazón.

El casi era un Incubo, palabra clave, casi.

- "Fuu, vamos Kenkou, tú puedes... Ella está esperando por ti" - Él se estaba dando ánimos mientras susurraba y daba pequeños vistazos a "su compañera de viaje", esa Leanan Sidhe. El esperaba que fueran más que solo eso. - "Vamos, llevas meses intentando decirle lo mucho que... la quieres" -

Un intenso sonrojo era notable en su cara, aumentaba el sudor en las manos y frente, los ligeros movimientos que hacía con sus manos al sentir el nerviosismo correr por su cuerpo, estas eran las típicas dificultades del hombre enamorado y que además era tímido, no era un panorama muy favorable para su declaración.

En un principio, cuando inicio su viaje para recolectar información se sentía incomodo con la presencia de la pequeña mujer alada, pero con el pasar del tiempo, el verla tan entregada en cada pintura o presenciar su cara de determinación ante un reto hacía que su corazón diera saltos en su pecho, y, sin que se diera cuenta, un día no pudo separar la vista de las sonrisas que se hacían presentes en su pequeña carita al terminar un trabajo arduo.

Sus sentimientos se habían convertido en algo más que amistad y compañerismo... eso era algo obvio para todos.

Cross miro al cielo como si buscara una respuesta del universo y vio como una estrella brillaba con intensidad, si esto era una señal por favor que sea de algo bueno, fue lo que pensó en ese instante y también fue algo que le dio el valor suficiente.

- "¡Ann!" - Repentinamente dio un grito que asusto a la Leanan Sidhe y que casi provoca que el pincel manchara uno de los dibujos, por poco se arruinan horas de trabajo. Dejo su herramienta en el tintero y llevo toda su atención a su escritor, el cual comenzó a darse la vuelta para verla con una seguridad poco natural para el erudito errante.

- (¿será posible?, el por fin va a... ¡Diosa caída!, ¡diosa caída!, ¡diosa caída!) - Ahora la pequeña hada se había vuelto un cumulo de ideas caóticas a la vez que comenzó a temblar y moverse tan rápido en su sitio como un colibrí. Ella llevaba esperando esto desde hace muchos meses, mucho antes de que pisaran el pueblo de Wellspie, no había tomado mucha iniciativa o lo había forzado a realizar actos indecentes, en parte por que esperaba que él se enamorara de su madurez, la cual era completamente fingida pero el escritor de las enciclopedias ya lo sabía. - "¿Si, amor- digo, compañero de viaje?" -

El erudito, con una cara completamente seria, camino hacia la Leanan Sidhe mientras que en su pecho comenzaba a fortalecerse el fuego del valor que ha estado acumulando durante meses. Él va a decir cuanto ama a esa pequeña mujer de unos cuantos centímetros de altura y la va a besar con todo su corazón, claro, teniendo el suficiente cuidado de que ella no termine dentro de su boca o llena de saliva.

A cada paso que daba Cross, los latidos era incontrolables y dolían en su torso, con sus caras rojas, ambos movían ligeramente sus labios como si practicaran un beso futuro.

Ya era el momento correcto. Él se paró frente a ella.

- "Ann... Yo quisiera que-" - La declaración perfecta fue cortada repentinamente por un sonido.

¡TOC, TOC, TOC!

Era la puerta...

Solamente fue necesario ese sonido para derrumbar la fortaleza que el escritor tenía en su interior, y todo su amor acumulado se convirtió en frustración que posteriormente cambio en un tremendo enojo hacia la persona que había tocado la puerta.

- "Perdóname... Tengo que ver quien es..." - El mostraba una cara amigable para la pequeña hada, pero en el momento que encaro a la puerta su cara se arrugo en una mueca para nada amistosa. - (¡Maldición!, espero que no sea la puta casera del edificio...) -

Cross, al igual que Ann, era un nómada, viajaba de pueblo a pueblo, de reino a reino con el fin de registrar a todas las especies y subespecies de Mamonos que habitaban este mundo, conocer sus características físicas, mágicas, emocionales, sus tradiciones y culturas.

Una acción que se podría considerar bastante noble, pues el solo quería propagar la verdad que la Orden no decía a la gran mayoría de sus habitantes, que los monstruos ya no son como hace más de 1000 años.

Han cambiado y mucho.

Lamentablemente, por mucho que esta acción fuera buena y le generase una buena cantidad de recursos económicos, él siempre estaba con poco dinero. En parte por los constantes viajes que debía realizar, el hospedaje y la recolección de artefactos que no eran precisamente baratos.

Y no hablemos de la piratería, el saber que eso ocurría causaba un serio enojo y perdidas monetarias a su persona.

Así que ya saben, si tienen la posibilidad, compren original.

Pero ahora, regresando a su situación actual, Cross deseaba que no fuera esa Elfa mal encarada que era su casera, a ella le debía algo de dinero que no tenía en esos momentos.

Fue entonces que abrió su puerta con fuerza, esperando toparse con la mamono de orejas puntiagudas, pero no fue eso lo que recibió...

El cañón de una pistola apuntaba a su cara, empujando un poco su nariz. El casi se cago en ese momento.

No, no era su casera, miro de reojo a un costado de la persona que lo tenía encañonado, la Elfa se encontraba a unos cuantos metros, en el final del pasillo, desmayada o al menos eso es lo que aparenta por la falta de manchas de sangre por todo el sitio.

- "Hasta que por fin nos vemos de nuevo... Cross" - El erudito errante alzo un poco la vista solo para toparse con la cara sonriente de alguien a quien no reconoció al instante, pero después de oír su voz su cerebro hizo "¡click!" y al instante supo quién era.

- "H-hola, B-Bullet T-tanto sin vernos" - El cañón no se movía de su lugar mientras en la cabeza de Kenkou comenzaba a formar una excusa que fuera mínimamente creíble, decidió tomar la mentira que le dijo en un principio. - "Uff, el estudio de las plantas me lleva a lugares muy peligrosos, imagínate estar todos los días entre monstruos, ¿no crees?, ja, ja, ja..." -

El pistolero saco de entre su túnica el tomo uno de la enciclopedia de chicas monstruo. El casi Incubo palideció a ver eso, estaba tan jodido...

- "O-oh, Bullet, yo-" - Elt avanzo con la pistola todavía apuntándole, viéndolo sin emociones, y esto causo que Cross retrocediera hasta que choco contra la cama, desde la cual casi se resbala hacia el piso. - "Y-yo no sé qué decir, por la diosa caída, yo s-solo..." -

- "Mentiroso cara de oso, me engañaste un buen tiempo, pero se te paso el dato de que me dijiste que ibas a Polove" - Colt en ningún momento dejo de ver a su objetivo, pero en este caso sus labios formaron una pequeña sonrisa de burla. - "Ten suerte que me sirves más vivo que muerto…" -

Kenkou trago saliva mientras sus manos le temblaban, buscaba entre las sábanas de su cama algún sello mágico que le sirviera para escapar del monstruo verde. Eventualmente se dio cuenta que no había nada que lo pudiera salvar de esa situación... Excepto...

- "¡Deja a mi esposo- digo, compañero de viaje!" - Grito la pequeña hada que salió volando hacia el pistolero portando la punta del mango de su pincel como si fuera una lanza.

Elt volteo a verla un segundo, antes de que ella lo golpeara en el ojo.

- "¡Ahh!" - Se quejo del pequeño dolor, alzo su mano un poco y accidentalmente acciono el gatillo.

¡BANG!

El disparo salió volando por el balcón hacia el cielo de la noche. A ningún monstruo le importo ya que el sonido de la detonación se ahogó entre los festejos y los gritos de júbilo de las calles.

Mientras, Cross estaba tan pálido como un muerto y apunto de desmayarse, él había sentido como la bala había pasado cerca de su cabeza. Por poco se moría.

- "¡Toma, toma, toma!" - Exclamaba Ann mientras seguía azotando la cabeza del pistolero con el pincel, la acción no era muy dolorosa, pero si molesta para Serviteur. - "¡Toma, toma, tom-ahhhh!" -

Con rapidez, la mano de Elt tomo a la pequeña y la apretó un poco, lo suficiente como para hacerla quejarse sin dañarla de manera grave. Esta acción causo una reacción casi instantánea en el erudito errante.

- "¡Por favor, no le hagas daño!" - El escritor casi grito al oír los quejidos de su compañera de viaje. - "¡Hare lo que quieras, solo no la lastimes!" -

La Leanan Sidhe le suplicaba con la mirada que no dijera nada, prefería morir que darle lo que quería al sujeto que había amenazado a su futuro esposo.

Mientras, el pistolero supo al instante que ella podría ser útil. Aparentemente había emociones de por medio, eso fue lo que comprendió Colt y no se había equivocado.

- (Porque siento que soy el malo acá...) - Fue lo que pensó al darse cuenta de que tomar un rehén no era una acción precisamente heroica, pero ¡demonios!, sí que era necesario. Sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos, al menos por el momento. - "Entonces, dime, ¡¿dónde y cómo encuentro a la diosa de la Orden o la diosa caída?!" -

Cross en ese momento no supo que hacer, podría contestar de manera sarcástica a esa pregunta tan estúpida y arriesgarse a que le dispararan, o... No contestar y arriesgarse a que le dispararan.

Decisiones complicadas del hombre moderno.

- "¡Contesta!" - Elt se estaba impacientando. Su arma se acercó mucho a la de su objetivo.

Fue en ese momento que supo que había una tercera opción...

- "¡Esta bien, esta bien!, ambas se encuentran en sus propias dimensiones divinas, el cielo para la diosa de la Orden y Pandemonium para la diosa caída" - Sudaba como corredor de maratón en un día soleado. - "Y-y es posible llegar con la ayuda de una Sacerdotisa Oscura, ellas podrían crear un portal a Pandemonium" -

La tercera opción era... Simplemente contestar, pues el instinto de autopreservación es mas fuerte, para la decepción de Ann o el mismo Kenkou.

- (Dijo... ¿Una Sacerdotisa Oscura?, la única que yo conozco es... Sasha) – El bajo un poco su pistola y su rostro se lleno de una tristeza palpable por unos segundos ante esa respuesta. Era algo... Complicado... dios, eso significaría reencontrarse con ellas y... No, él no debía, al menos no por el momento, era preferible que se olvidaran de el por mucho que duela. Tal vez buscar a alguna otra Sacerdotisa Oscura. - "Y... ¿Con la diosa de la Orden?" -

Las facciones de la cara del investigador y escritor se tornaron planas, vacías, como si no hubiera una respuesta a esa pregunta, o mejor dicho, como si el no supiera la respuesta a esa pregunta.

- "Bueno, eso... No lo se" - Movía sus dedos frenéticamente, esperando que lo dicho no cause su muerte. - "V-veras, d-debería ser posible con la ayuda de una Valquiria o una Angel, pero desde hace años que ellas no están en ningún sitio del mundo terrenal..." -

- "Mierda..." - Susurro el pistolero, la diosa que el deseaba asesinar lo más rápido posible era la que más le traía dificultades para llegar hasta ella. Su mirada se endureció aún más y esto lo noto Cross. - "Debe de haber otra manera, ¿no es cierto?" -

- "Es... Posible, t-tal vez exista otro método" - Cross intentaba darle una posible respuesta, aunque con el problema de que era demasiado sincero. - "Aunque no te puedo asegurar nada" -

- "Demonios, debe de haber alguien más que sepa, ¿verdad? …"- Elt era un poco optimista, él debía serlo, esa diosa le había jodido mucho la vida por lo que era necesario un castigo, el más violento de todos. Su pistola nunca dejo de apuntar al erudito errante. - "Tu conoces a muchos monstruos, monstruos que conocen este mundo mejor que tú y tu seguramente los conoces personalmente, después de todo fuiste capaz de crear las enciclopedias, pero no lo hiciste solo, dime quienes son" -

- "Ah, b-bueno, esta Saphirette" - Él estaba sudando mares, sentía que tener mucho tiempo con una pistola apuntándole comenzaba a hacer que su corazón latiera descontrolado y que comenzara a tomar decisiones ilógicas, como en ese mismo momento que se dio cuenta que enserio había metido la pata. - "¡Espera, espera!, y-yo-yo no dije nad-" -

El cañón del arma se acercó y casi tocaba su mandíbula.

- "Así que, Saphirette, ¿no?, ese es su nombre, eso dijiste" - La cara de Elt mostraba una sonrisa de burla, esto llevo a que el erudito comenzara a maldecirlo internamente. - "Llévame con ella" -

- "¿Q-que?, no, yo solo estaba-" - Kenkou tenía al arma empujando sus labios, un poco más y le estaría practicando una felación a la pistola. - "Shabes esh uff foco dififil afblarf fuf efto" -

- "Perdón" - La separo un poco. - "Ahora sí, llévame donde esta ella" -

La pequeña hada en la mano del pistolero sacudía su cabeza con fuerza hacia los lados, no era buena idea decirle.

- "Y-yo..." - Escucho el crujir del gatillo, tan cerca del disparo mortal. - "¡Te llevare con ella, solo no me mates!" -

- "Entonces, no hay que perder tiempo" - Con la pistola hizo señales de que levantara y apretó un poco a la Leanan Sidhe, la cual libero un pequeño quejido.

- (Si sobrevivimos, Spherica me va a matar) – Fue lo que pensó con mucha negatividad, internamente maldecía su gran bocotá.

Y así, se dirigieron a su destino, con el pistolero cubierto por esa túnica con capucha.

-:::::-

A muchos metros por encima de las casas y las cúpulas, en medio de la oscuridad, ellos volaban con enormes sonrisas llenas de arrogancia mostrando sus trajes coloridos a todo habitante que estuviera viendo al cielo nocturno.

Muchos de los monstruos que lograron verlos se preguntaban: ¿Eran hombres voladores?, ¿Por que uno pareciera que estuviera cargando a una monja?, ¿Qué clase de magia era esa que les permitía volar?, ¿por que vestían trajes tan ridículos?, y la principal, ¿Cómo es que podían volar sin alas?.

Preguntas que fueron rápidamente olvidadas al considerar que lo que veían eran simples alucinaciones provocadas por el consumo excesivo de cerveza y vino, además muchos de ellos estaban bajo los efectos de la fruta de intoxicación por lo que solo se centraron en el placer que les provocaban sus parejas.

Como si fueran animales venenosos, los colores representaban peligro, tal vez no para los monstruos y sus esposos pero si para el pistolero, para Bullet, para Elt.

- "¡Ja, ja, ja!, será sencillo" - Se reía el líder Drummer Boy, mientras llevaba en sus brazos a Holy Mary. Sin soltar su icónico tambor. - "Solo será un tipo con pistolas, ¡Ja!, pareciera que nos subestiman" -

- "Incluso nos dieron un maldito aparato para alertar a los Sentients" - The Standard se mostraba muy ofendido mientras el rojo y amarillo de su traje brillaban por las luces de abajo. En uno de sus bolsillos había una especie de abultamiento, era la maquina de la que hablaba. - "Somos mas poderoso que esa jodidas maquinas" -

- "¡Ya lo detecte!, esta en el edificio de allá" - General Issue señalo con su mano envuelta en un guante verde al edificio de enormes ventanales, su casco militar del siglo XX oscurecía su mirada de fuego. - "¡Vamos a sacarle toda la mierda al cabron!" -

- "Sera fácil..." - Dijo por lo bajo Holy Mary mientras su traje similar al de una monja ondeaba con el viento. - "Y, ¿Qué tal si después hacemos un trio?, Drummer Boy puede ver" -

El tipo del tambor comenzó a reírse mientras el resto de integrantes también lo hacían internamente hacia su líder por lo perdedor, pito chico y cornudo que es. Pero en esencia todos ellos lo eran, por que el NTR es de fracasados.

Es muy dudoso que estos tipos vayan sobrevivir mucho tiempo.

-:::::-

El erudito errante no pasaba un buen momento, digo, tener una pistola muy bien oculta apuntándole la espalda y que la chica que te gusta está tomada de rehén justo detrás suyo no era lo que uno llamaría un "buen momento".

Tampoco ayudaba en nada que los imbéciles de los guardias no entendían las señales y pedidos de ayuda que hacía con los ojos, Polove a pesar de ser una parte importante de las rutas de comercio entre algunos reinos demoniacos dejaba mucho que desear con su sistema de defensa y la pequeña milicia que tenían.

Al inicio pasaron algunas calles hasta llegar a la biblioteca de la Materia Oscura, cuya entrada estaba protegida por los imbéciles guardias, dos Íncubos que rápidamente reconocieron al escriba y lo dejaron pasar junto a su "Invitado", supusieron que debía ser alguien importante.

Y ahora estaban frente a la puerta que los llevaría al cuarto privado con la afamada escritora de libros como "Un obsceno estudio de elementales para monstruos" o "666 maneras de vivir más indecentemente", la Materia Oscura, Saphirette Spherica.

Mujer de casi 30 años, muy inteligente, desea crear un centro educativo para los monstruos, elementalista o lo que sea que signifique eso, algo masoquista, virgen y obviamente sin esposo, de hecho, es común que en sus libros haga anuncios sobre su búsqueda de marido, pero nunca nadie llega, ella se pregunta muy seguido el "¿por qué?" de esto.

O, al menos, es lo que el pistolero pudo sacarle con amenazas a Cross sobre su coescritora. Lo que provocó que el erudito errante maldijera su boca nuevamente.

- "Abre" - Le ordeno al escritor de la enciclopedia mientras aun mantenía al hada en una mano y con la otra le pinchaba la espalda con el cañón de la pistola. El erudito ya se había rendido en intentar evitar que este sujeto obtuviera lo que quería. - "Vamos, que esperas" -

Cross dio un suspiro y empujo el pórtico, el rechinido de la puerta alerto a la bibliotecaria e investigadora más importante de Polove, la cual vio primero a Kenkou.

- "¿Umm?... Cross, ¿Qué haces acá?, pensé que habíamos acabado con el nuevo tomo..." - Saphirette hablo desde un costado de su cuarto, se acomodó sus lentes y se fue acercando flotando encima de una bola de mana mamono concentrado, noto al sujeto cubierto por la túnica. - "¿Quién es el?, no recuerdo que hubiera un invitado especial..." -

Saphirette Spherica era una lindura de cuerpo delgado, senos generosos, piel algo pálida por pasar mucho tiempo leyendo encerrada en cuartos oscuros, cabello de un tono morado rojizo algo negro, usa lentes y esta vestida de una manera muy formal, claro, si no tomamos en cuenta que del ombligo para abajo solo estaba utilizando lencería negra muy apretada. Como todo miembro de la especie Materia Oscura, ella montaba una esfera de deseo y energía demoniaca concentrada desde la cual salían los ocasionales tentáculos negros.

Elt miraba el cuarto, era grande, lo suficiente como para tener una cama junto a 6 estanterías llenas de libros y grimorios viejos con la pasta descuidada o las hojas amarillas. Había algunas lámparas y antorchas mágicas iluminando el lugar. Por si fuera poco, el lugar tenía enormes vitrales azules junto a un domo de cristal con figuras abstractas de monstruos alabando a 4 espíritus elementales... O fornicando con hombres, eso es algo que nunca se iba a dejar de representar.

Era... Bastante lindo, si no tomamos en cuenta ciertos cristales.

- "Yo... No sé qué decir" - El nerviosismo era palpable en la forma de hablar del erudito errante. El pedía en su mente que esto no pasara a mayores. Detrás suyo, Elt cerraba la puerta.

- "¿A qué te refieres?" - Pregunto la materia oscura mientras se iba acercando a los intrusos.

Serviteur, sin quitarse la capucha, se movió a un lado mientras no perdía de vista a Saphirette.

- "Enserio, dime, ¿Quién es el?" - La Materia Oscura estaba realmente confundida, una parte de ella pensó que tal vez era un interesado en ser su esposo y que Kenkou, muy amablemente, lo había traído para que se conocieran más a profundidad...

Pero una parte muy profunda y lógica, aquello a lo que las mujeres adjudican al sexto sentido, le gritaba que debía tener cuidado.

Y cuando ella estuvo a un metro del desconocido...

Elt arrojo a la pequeña mujer alada hacia el autor de la enciclopedia, el cual la atrapo y la sostuvo con mucho cuidado, no tenía ningún daño grave, aunque sus alas se notaban maltratadas.

Serviteur saco un revolver plateado con un cañón alargado y apunto directamente a Spherica, la cual miraba sorprendida este desenlace.

- "Pero ¡¿qué es esto?!" - Exclamo indignada. - "¡Cross!, ¡¿qué significa esto?!" -

- "Yo- ¡Ahhh!" - Kenkou iba a contestar hasta que la mano de Elt lo sostuvo de un hombro y lo empujo hacia adelante, casi causando que se cayera. - "Yo creo que cometí un error" -

La pequeña hada en sus manos no podía despegar, por lo que ella se agarró de los dedos de su futuro esposo. Miraba al monstruo verde con una mezcla de odio y miedo.

- "¡¿A qué te refieres?!" - La materia negra miro con rabia a su coescritor. - "¡Contesta!" -

- "Tal vez, solo tal vez, accidentalmente, revele parte de mi ubicación al monstruo verde" -Dijo mientras intentaba no ver la cara que Spherica le dirigía con intenciones asesinas, está muerto, esperemos que solo de manera figurada. - "Y, bueno, ahí está el" -

- "Si salimos con vida, enserio te voy a matar" - Amenazo la escritora y elementalista.

- "Lo sé" - Contesto el erudito con simpleza mientras que Ann solo bajaba su cabeza con vergüenza.

- "Por favor, dejen la riña para después" - La voz del monstruo verde ocupo la atención de los demás, los cuales quedaron en silencio. - "Nos conocemos finalmente, coescritora virgen... Contésteme ciertas dudas, oí de cierta personita que usted sabe mucho de este mundo, así que dígame como pu-" -

- "No te voy a contestar nada, perro de la diosa" - Hablo la Materia Oscura, lo había interrumpido con mucho valor o idiotez.- "Nunca ayudaría a alguien que se relacione con esa diosa de pacotilla" -

- "Je..." -Soltó una pequeña risa por lo dicho de la elementalista, en un principio se enojó por la osadía de llamarlo "perro de la diosa", pero le alegro oír un insulto a esa diosa de mierda y demás términos despectivos, se merecía eso y más. - "No me confundas con uno de eso imbéciles, pues yo también la odio con toda mi alma" -

- "Tampoco le contestaria a un asesino de inocentes" -No había miedo en sus palabras, al menos no por el momento. Para este punto Cross sabía que esto se iba a convertir en un campo de batalla, uno que posiblemente sería muy sangriento. - "De monstruos inocentes" -

- "Entonces te lo sacare a la fuerza" - A Elt esa mujer le comenzó a agradar por su carácter al contestar.

- "Ya veremos" - Esa fue la contestación que hizo que Elt respetara a Saphirette Spherica, tenía agallas.

- "No vas a querer hacerme enojar" - Elt observaba cada movimiento que la mamono hacía, comenzó a emitir un gran poder, pero para nada se acercaba a la sensación que dejaban Druella o Kuroferuru, era algo francamente decepcionante.

La materia negra se quedó quieta y, a su alrededor, pequeños espíritus de fuego, agua, viento y tierra comenzaron a reunirse. Ella debía darlo todo, ya que sabia del asesinato de la Lilim Druella, este monstruo verde era duro y difícil de derrotar. Al instante, la sensación aumento lo suficiente como para asemejarse un poco a la difunta Baphomet, seguía sin ser impresionante.

- "Tu tampoco querrás hacerme enojar" -Saphirette hablo con mucha seriedad. - "Igni, Undine, Sylph y Gnome denme su poder" -

Esto parecía el inicio de una batalla intensa.

Pero...

¡CRASHH!

Los vitrales fueron rotos y todos los presentes desviaron su atención hacia aquellos que habían hecho acto de presencia. Los cuales bajaron lentamente desde la cúpula rota y fueron gradualmente reduciendo su velocidad hasta llegar al piso.

En el momento que Elt los vio, su sangre comenzó a arder y su mente se llenó de odio, un odio que solo era comparable al que sentía por Godshine. Cada idea era totalmente destruida en el mar de furia que es su mente en estos momentos.

- "Observen al fantástico e increíble equipo... ¡Young Americans!" - Exclamo el líder, Drummer Boy, mientras su capa pálida hondeaba con el aire de la noche, sus hombreras brillaban con la luz de las antorchas junto a la estrella dorada en medio de su traje blanco, sus guantes con las formas y colores de la bandera de los estados unidos rechinaban y su cara de actor era cubierta por un antifaz. Por supuesto, tenía en frente a su confiable tambor de guerra. - "¡Venimos por ti, Colt!" -

- "¡A destrozarte en nombre de la justicia!" - Continuo The Standard mientras mostraba su traje rojo con hombreras azules junto a su capa dorada, manos cubiertas por guantes amarillos junto a sus pies usando botas azules, no nos olvidemos del antifaz del mismo color que el calzado.

- "¡En nombre del nuevo orden!" - Hablo General Issue con su traje militar verde con una estrella en el pecho y sus guantes gruesos del mismo color, la capa pálida y el casco que ensombrecía sus ojos.

- "¡Por órdenes del nuevo dios de todo!" - Finalizo Holy Mary, su traje era una túnica negra sostenida por un ceñidor que ocultaba sus piernas en medias negras, una toca blanca que cubría todo menos los ojos y la barbilla junto a la boca, finalizando con el manto negro sobre su cabeza.

Todos hacían poses heroicas dignas de una película de Hollywood de serie B. Tan falsas, tan forzadas, tan carentes de originalidad...

Era evidente que Godshine estaba en este mundo.

Inconscientemente, en las manos del pistolero apareció una palanca de metal, tenía ganas de aplastar sus cráneos.

Estaba listo para liberar el estrés acumulado de días.

-:::::-

Los pies envueltos en botas de cuero negro con unas marcas rojas que parecían rayos y espolones de vaquero afilados en la parte trasera se posaban cómodamente encima de la mesa del bar, muy para el descontento de la Lamia que era dueña del establecimiento.

El resto del cuerpo de dueño de esas botas era tapado por las sombras de la esquina más alejada, lo único que se podía ver eran sus ojos que poseían una mirada calculadora y amenazante. Como si juzgara a cada pareja, monstruo o Incubo que alcanzara con la vista.

A él no le gustaba nada de lo que veía, algunos cogían sin pudor sobre las mesas y con otros era muy obvio que sus parejas les estaban haciendo una felación debajo de los muebles, él es un hombre de ley muy estricto, y lo que veía enfrente era indecencia publica, mucha, demasiada.

Se aguantaba las ganas de golpear a todos los presentes, soltarles tres o cuatro dientes y dejarles ambos ojos morados, y tal vez romper una botella de vidrio para poder degollarlos a gusto.

Él es ese tipo de hombre.

- "Joe, ¿Crees que el este por acá?" - Hablo uno de sus dos acompañantes en la mesa, un tipo enorme, era tan grande que el reposadero de la silla apenas cubría la mitad de su espalda, está cubierto por una túnica con capucha desde la cual solo se podían apreciar partes de su mascara amarilla con manchas negras, su piel morena o sus vendas blancas que cubrían parte de la palma hasta la mitad de sus brazos. - "Y con una chingada, ¡no pongas los pies en la mesa, es grosero!" -

- "¡Si, escucha lo que dice mi amado Tezcatlipoca!" - La otra acompañante era una Ocelomeh con una máscara de tela amarilla con bordes negros en los agujeros de los ojos, de cabello corto y baja estatura, pero muy curvilínea que abrazaba fuertemente el brazo del hombre enorme, son las famosas mujeres jaguar de las selvas y bosques profundos, expertas en combate a mano limpia, con lanza y escudo, e incluso conocían una especie de magia tribal, aunque siendo sinceros, solo se utilizaba para engatusar a los hombres. El termino Tezcatlipoca para esta raza de monstruos es utilizado para referirse a los más fuertes, usualmente otro mamono, pero en este caso era muy diferente. En su espalda tenía colgando un Macuahuitl con púas afiladas de obsidiana. - "Él es muy sabio y poderoso" -

- "Me haces sonrojar, Xochi... ya la oíste, Joe" - El encapuchado dejaba que la felina se restregara contra su cuerpo, para él, ella era muy linda y hablaba maravillas, incluso si fueran objetivamente falsas, por lo que él le permitía a ella tener muchas más libertades como el restregarse de manera sensual contra su cuerpo. Eso no era algo de lo que se quejaría realmente.

Para este tipo grande esto podía significar el inicio de su propio club de fanáticas con las que siempre había soñado.

En su mente casi podía oír los vítores de las chicas mientras se levantaban las camisas y mostraban sus pechos en señal de apoyo. Hermoso...

Fue en estos momentos que Joe dejo de prestar atención a su compañero, no quería verlo coquetear con esa cosa que no era humana, le enfermaba mucho estar entre estas bestias, pero al menos debía admitir que no intentaron algo contra él, al menos no por ahora.

Eso era lo único que evitaba que causara una masacre en ese mismo sitio, en ese mismo momento.

El sentía que algo iba a ocurrir dentro de poco, puede que esta sensación sea solamente su paranoia manifestándose por uno de sus muchos evidentes odios patológicos, en este caso, a romper la ley o puede que sea el universo avisándole de alguna forma de peligro cercano.

- "Querida, deberíamos dejar de tomar por hoy" - Joe, escucho decir a un Incubo pelinegro acompañado por una Ghoul que no dejaba de lamerle el cuello. - "Creo que el alcohol me está afectando, vi a personas volando con trajes de colores" -

- "Ish, querido, nosh puedo creersh que con solo diesh copas ya eshtes alushinando" - La no-muerto comenzó a utilizar a su esposo como si de un bastón se tratase, poco después ella se durmió, el suspiro y se la llevo cargando.

Joe pensó que por fin estos degenerados tenían una utilidad para él.

Bajo sus pies de la mesa, cosa que sorprendió a sus acompañantes y complació a la Lamia bartender. Se levanto de su silla y salió hacia la calle, la luz de afuera revelo parte del traje de este sujeto, era cuero negro en su totalidad, tiene un brazo al descubierto con alambre de púas rodeándolo y el resto de lo que usaba parecía una mezcla de un policía... Y un sadomasoquista nazi con aires de punk.

Dejo detrás un tarro de cerveza a medio consumir, y como no había pagado, la mujer serpiente, que era dueña y bartender del lugar, estaba a punto de gritarle, pero en ese justo momento el sonido de las monedas de oro y plata tintinearon en la mesa.

- "Disculpe, la salida tan abrupta, acá está el pago por los tragos" - El hombre enorme había sacado las monedas suficientes para pagar. - "Vamos, Xochi, hay que ver que está haciendo este pendejo..." -

Mientras salían, la Lamia vio las monedas, se encogió de hombros y continúo haciendo su trabajo calmando la sed de las parejas nocturnas. La noche todavía es joven.

El sujeto desconocido y la Ocelomeh no tardaron mucho en alcanzar al policía sadomasoquista punk que justamente se había parado en medio de la calle. Muchos de los transeúntes miraban con asombro al tipo enorme y a Joe, eran muy raros.

- "No la chinges, cabron, ¡¿por qué vergas te saliste?!" - El "Tezcatlipoca" le reclamaba con enojo al policía. - "¡Se supone que no debemos meternos en problemas, al menos no por ahora!" -

- "Calla" -Fue lo único que le dijo. Joe no era alguien de mucha paciencia, pero su acompañante le recordaba mucho a viejos amigos como Kilotón o Razorhead, que en paz descansen. - "Hay algo moviéndose allá arriba" -

Ellos miraron hacia el cielo nocturno y, efectivamente, sobre los techos había sombras cubiertas por túnicas que se movían a gran velocidad, dando saltos y deslizándose sin dejar un solo sonido o rastro de su presencia, como verdaderos ninjas.

Pudieron notar como todos se dirigían hacia un solo lugar, la biblioteca de Saphirette Spherica.

- "Me lleva... Xochi, las cosas se van a poner duras, recuerda tu entrenamiento" - El hombre enorme le dijo eso a su "fanática No.1", la cual comenzó a mover sus brazos y piernas como si calentara.- "Entonces... ¡Vamos!" -

Entonces, ambos salieron corriendo hacia ese lugar en particular, con velocidades similares a las del animal terrestre más veloz, el Guepardo.

Joe sonrió debajo de su mascara, sabía bien que algo grande se acercaba. Saco de su funda una pistola extraña, con muchos cañones, cada uno adecuado para munición diferente, uno era un lanzallamas, los otros podían disparar balas comunes de distintos calibres, arpones, redes de captura afiladas, láseres que quemaban o congelaban. Él estaba listo y salió corriendo hacia la biblioteca siguiendo a esos dos.

Por qué él es un cazador de héroes.

El caza héroes...

Pero nunca se ha topado con uno verdadero.

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La sangre recorría el suelo hasta manchar los zapatos de Holy Mary, la cual se hallaba horrorizada y tirada en el suelo, ella observaba como la cabeza de General Issue era reventada en pedazos con una palanca de metal, él tenía ambos brazos rotos, su casco militar se hallaba a un costado completamente abollado.

Un poco más alejado, junto a una estantería llena de los libros de la sección de historia natural, se encontraba el cadáver de Drummer Boy, le habían abierto el pecho por lo que sus entrañas estaban desparramadas por encima suyo, desde sus intestinos hasta sus pulmones, tenía a su tambor por cabeza y el cuello tenía signos de que le habían arrancado el cráneo con pura fuerza bruta.

No muy lejos de ahí estaba la cabeza con la mandíbula rota y con las baquetas clavadas en sus ojos.

Al lado de la única miembro con vida de Young Americans, se hallaba el cadáver de The Standard, con una perforación enorme en medio de la frente y con su mandíbula arrancada. Holy Mary vio con lujo de detalle como Elt había utilizado la misma palanca para destrozarle la cabeza, y, por si fuera poco, una gran mancha de orina se filtraba de entre las piernas con mallas rojas.

Tan patético.

Ella, Holy Mary, no era la única asustada por el actuar del monstruo verde, de hecho, todos los demás presentes se aguantaban las ganas de vomitar y les temblaban las piernas. No querían moverse para no llamar su atención.

Saphirette no podía creer que había retado a... Esa cosa. Cross tapaba a Ann de ver tales atrocidades, aunque lamentablemente pudo ver parte de lo ocurrido.

Elt dio un suspiro al aire. Calmándose un poco, la furia no se iba, de hecho, iba en aumento y enserio se estaba aguantando las ganas de gritar. Sin que ninguno de los presentes supiera, de sus dedos escapo un poco de humo gris, uno muy ligero, inodoro e imperceptible

- "¡Fuua!, vamos, cálmate, cálmate, cálmate... Tú puedes..." - Fue lo que se dijo mientras intentaba aplacar la ira que lo consumía, miro de reojo a la sobreviviente de Young Americans, y su cara cambio radicalmente, ahora era muy fría. La señalo con su mano derecha. - "¡tú, monja puta!" -

El camino hacia ella, la barra de metal desapareció, esta vez decidió intentar con un arma distinta y, al instante, en su mano había una navaja con un filo al rojo vivo, La escarlata, un cuchillo de combate que siempre estaba ardiendo y que el pistolero había recibido durante su participación en una guerra de Egipto.

Dura, resistente y, por supuesto, letal.

Holy Mary vio cómo se acercaba hacia ella ese agente de muerte y destrucción. Su corazón latía con la rapidez de una arritmia cardiaca, era molesto y muy doloroso. Esto no podía terminar así, son Young Americans, el equipo promesa (no tan) joven...

Ella tenía que encontrar una salida, ella debía sobrevivir, fue entonces que recordó algo, algo muy importante que definitivamente la puede sacar de su apuro...

Ese pequeño aparato para alertar a los Sentients, lo tenía The Standard en una de las bolsas de la malla que usaba, con rapidez logro extraerlo sin que nadie se diera cuenta.

Este no era más que un pequeño cilindro negro totalmente liso excepto por una línea que lo partía a la mitad.

¡CLAP!, ¡CLAP!, ¡CLAP!

El eco de los pasos de Bullet hicieron que se le erizara la piel a la Maravilla, con una mano en su espalda comenzó a intentar activar el aparato, se supone que deben de separase ambas secciones, pero era difícil, el nerviosismo y las manos sudadas no ayudaban para nada.

Colt estaba parado frente a ella, no supo cuando fue que comenzó a gritar

- "¡DIOS, ALEJATE MONSTRUO!" - La falsa monja rezo mentalmente por primera vez a dios, a cualquiera, a Yahveh, Alá, Buda, Brahma, entre muchos otros. Empujaba su espalda contra la pared como si intentara atravesarla y escapar. - "¡ALEJATE, ALEJATE!, DIOS, SI ESTAS AHI, ¡POR FAVOR QUITAME A ESE MONSTRUO-!" -

¡PAM!

- "¡Dios, cállate!" - El grito vino acompañado por una patada a la cara, tan fuerte que la silencio al momento. Se coloco en cuclillas frente a ella, sin dejar de verla y mientras jugaba con el cuchillo. - "Godshine esta acá, es obvio, así que puta de mierda, ¡¿Dónde putas está el cabron y como coño supieron dónde estoy?!" -

La lagrimas recorrieron su cara mientras intentaba activar esa alarma

- "¡Contéstame, maldición!" - Elt vio como ella se encogía del dolor. Con gente como esta debía ser cruel obligatoriamente, incluso si lloraba a moco tendido o pedían piedad mientras rezaban a una infinidad de dioses o a familiares en lo más profundo del infierno.

- "*Snif* E-el, el hizo u-un *snif* trat-to c-con la dio-osa d-de la *snif* de la Orden" - La contestación fue casi indescifrable por el tartamudeo y los lloros incontrolables.

Pero Elt lo comprendió al instante, esa diosa...

- (Mierda... Mierda, mierda, ¡mierda!, ¡mierda!, ¡MIERDA!, ¡PUTA DIOSA!) - El conocía a Godshine, alguna vez Jean-Luc de la Croix, ese maldito monstruo, la maldita locura encarnada, el Jesús en la tierra para los superteistas.

Ese maniaco...

- "Joder..." - Fue lo único que dijo, intentaba estar en calma nuevamente, pero la ira era enorme, tenía ganas de romper paredes, mesas, arrojar platos o jarrones contra personas, tirarlas al piso, degollarlas, arrancarles la piel, rasgar sus músculos con las manos y... Y... Debería calmarse.

Respiro profundamente a la vez que contaba del 1 al 100 o a recitar el numero pi, del cual comenzaba a inventarle cifras después del 3.14159.

Estaba funcionando.

Fue en ese momento que Holy Mary...

¡Chack!

Era la alarma, la había logrado activar... La falsa monja sonrió ligeramente, dejo caer el aparato al piso, pues lo hecho, hecho estaba.

Esto no pasó desapercibido por Serviteur, el cual miro esa pequeña maquina y la reconoció al instante.

- "Pero si esto es..." - Miro aquel aparato, un sonar subsónico, perfecto para mandar señales de ayuda o auxilio.

Con fuerza, Elt la logro agarrar del cuello y la alzo sin problemas, mientras se levantaba hasta su altura normal .

El aparato había sido activado, liberando una señal que era indetectable para todos los presentes.

- "¡¿A quién demonios alertaste?!" - Le grito a la Maravilla vestida de monja.

La cara de Holy Mary comenzó a dejar el miedo de lado, para después reemplazar todo con una sonrisa burlona, estaba festejando una victoria temprana, pobre estúpida. Elt la sostuvo del cuello y comenzó a apretar con fuerza.

- "¡¿Que mierda hiciste?!, ¡¿A quién coño llamaste?!" - Le grito Serviteur nuevamente. Y en ese justo momento...

¡CRASH!

Uno de los vitrales, el que representaba a los monstruos dando ofrendas a los espíritus elementales, fue roto en su totalidad por una cosa o... Ser delgado pero alto, de superficie negra, con un solo "ojo" morado en medio de su cabeza, junto a bordes rectos o rectangulares por todo el cuerpo...

Un Sentient del tipo "Reaper". Identificable por la gran guadaña de energía morada que sostenía en una mano.

- "¡Ja, gane!" - Se reía Holy Mary, a pesar de que Bullet la sostenía del cuello. Esto, por supuesto, lo enojo mucho. - "¡Ahora nadie se atreverá a burlarse de Young Americ- Ahhhhhh!" -

El pistolero la había arrojado hacia el Sentient, el cual extendió una guadaña laser morada con la cual corto en muchas partes al proyectil que fue arrojado hacia él, resultando en un despedazamiento total.

Estas bio-maquinas estaban hechas con el objetivo de matar a Elt y a cualquier otro ser vivo, no para procurar la seguridad de su activador. La mejor decisión fue tomada por su sistema.

Los pedazos de Holy Mary cayeron al suelo, como si fuera un filete.

Oficialmente, Young Americans ha sido eliminado.

Saphirette, Cross y Ann no sabían cómo reaccionar más que quedarse parados en su sitio con los ojos muy abiertos, lo suficiente como para que sus ojos rodaran fuera de sus cuencas oculares.

El Sentient de tipo Reaper se colocó en posición de combate mientras su guadaña laser brillaba con un peligroso tono lila. Y entonces, corrió hacia el pistolero con enorme velocidad, el cual con su reacción rápida hizo aparecer la Plasma Longsword con la que contrarresto el filo contrario.

¡ZAA!, ¡ZAA!, ¡ZAAA!

Con cada golpe, las chispas se encendían en el aire, manteniéndolos en una aparente igualdad de fuerzas hasta que, en un descuido y un mal azote del arma, los brazos del Sentient fueron totalmente separados de su cuerpo.

Soltando "sangre" rosada incandescente, y en esos instantes, el pistolero dio un corte que partió a la maquina a la mitad, manchando a todo y a todos con ese extraño fluido.

- (Esto no puede ponerse peor) – Fue lo que pensó, y como si al mismísimo universo le causara gracia la situación, los dos vidrios frontales fueron rotos por otros dos Sentients, de tipo Sorcerer y Summoner, detrás de ellos comenzaron a acumularse más y más Sentients de distinto tipo. Elt palideció un poco ante la vista. - (Si, si puede ponerse peor) -

El pistolero vio como a Cross, Ann y Saphirette intentaban escapar del lugar, él no iba a dejar que eso pasara. Con todo esto, tomo una decisión que era poco común en él, corrió en dirección contraria a las bio-maquinas.

Esta acción por supuesto que provoco que los Sentients lo persiguieran, los de tipo Summoner abrieron sus torsos y de estos salieron pequeños drones con cañones que comenzaron a disparar, los Archer apuntaron sus flechas laser y prepararon sus minas terrestres, los Sorcerer comenzaron a generar bolas de energía a sus alrededores, y los Reaper saltaron entre las paredes con sus guadañas listas para cortar.

Llego hasta los fugitivos, tomo a Kenkou junto a Ann con un brazo y la mano respectivamente. Con la otra capturo a la gran investigadora de Polove, todo mientras esquivaba las flechas de energía, las esferas de plasma, los disparos de los drones y los cortes de las guadañas laser.

- "¡Maldición, suéltanos!" - Grito la Leanan Sidhe, mientras intentaba soltarse, solo para poco después rendirse al recordar que ella era muy pequeña.

¡BOOOOOM!

- "¡Por la diosa!, ¡¿que fue eso?!" - Grito la Materia Negra mientras sentía como todo Polove temblaba por la explosión.

Pero para el monstruo verde esto solo significaba una cosa... Que las cosas ya se habían complicado demasiado.

-:::::-

En la entrada destrozada al reino, donde los escombros y los cadáveres se acumulaban mientras eran consumidos por las llamas, en la cima se alzaban entre 20 y 30 personas, todas con trajes extraños, pero con un color en particular, el verde.

Pero de entre todos ellos, hubo uno que se alzó más que los otros, alguien que veía eufórico a todas las muertes por su lanzacohetes que sostenía en su mano derecha.

- "¡JA, JA!, ¡ESTE TERRITORIO AHORA PERTENECE A GANGREEN!" - Se reía y gritaba mientras mostraba al mundo su collar de orejas cortadas, su traje verde con cierta remembranza militar, la camisa negra que se miraba debajo que tenía escrita la frase "Bombardéame lentamente", la capa que colgaba a un costado de su hombro, las filas y filas de munición explosiva acomodado en todo su cuerpo, pero sobre todo esa extraña mascara de plástico verde que mostraba una cara enojada de dientes rojos que además rodeaba su cabeza mientras dejaba libre su frente y su cabello bien peinado. - "¡Y VAMOS A CONVERTIR A CADA PUTA JODIDA PERSONA EN LAS PERRAS QUE VERDADERAMENTE SON!" -

Los monstruos que habían sobrevivido a la explosión vieron y escucharon con horror a esos hombres con disfraces extraños antes de sus cuerpos reventaran en fluidos rojos por los poderes de algunos o por las balas y granadas de otros.

Y entre toda la nueva muerte, ese sujeto de la máscara furiosa y el collar de orejas, atino a decir solo una cosa.

- "En especial a ti... Colt" -Dijo sin esperar que alguien lo escuche, el sentía como la adrenalina recorría sus venas y su sangre se calentaba. Bullet era una de las dos únicas personas a las que tenía realmente ganas de asesinar con sus propias manos, solo por debajo de ese policía con pinta de fascista, Marshal Law.

Y así, que sean bienvenidos los demonios con capas y mallas.


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Guest: ¡Fantastico! :D, me gustan este tipo de comentarios anónimos debido a que me permiten ver que hay más personas leyendo mi fanfic que las que me muestran las estadísticas (que actualmente están rotas y no me permiten ver nada XD).

Tengo un par de cositas planeadas a futuro que espero que te sorprendan. Solo espera lo inesperado. La situación de Elt está lejos de terminar, es más, diría que apenas acaba de iniciar la verdadera historia, y sobre volver a ver el mundo de las maravillas, por supuesto que ocurrirá solo que no diré cuando, ni por que, de hecho, lo único que puedo decir es que será culpa de Hyper.

Me diste una muy buena idea con Samurái Jack, en especial cuando se llegue a Zipangu, jo, jo, jo.

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Bueno, otro capítulo, espero que lo estén disfrutando y perdonen la tardanza, hubo ciertos problemas personales que me quitaron la inspiración durante un tiempo... Pero bueno, en caso de que no nos veamos hasta el año siguiente les deseo feliz navidad y próspero año nuevo.

Todos los siguientes capítulos... Serán raros y lo digo enserio, en especial con ciertos eventos futuros, no será al instante, pero entenderán realmente a lo que me refiero con el tiempo, pero eso sí, se vendrán algunas sorpresas (buenas y malas) dentro de poco.

Los California Bastards y Gangreen proviene del comic Marshal Law, mientras que Young americans provienen de The boys (el comic).

P.D. ¿Ya vieron el nuevo monstruo agregado a la enciclopedia, el dragón maléfico (Malef Dragon)?, como amante de los dragones en cualquier mitología, enserio me dan ganas de usarlo en algún capitulo futuro junto al Jabberwock.