Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.


Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.


La tabla escogida es Emociones y el elemento sorteado fue Duda.

Cumple con la temática del mes.

Personajes y temáticas LGTBI.

Fandom: Harry Potter.


Simplemente Neville.


Neville estaba lleno de dudas. No era raro, porque siempre había sido así. Desde que tuvo uso de razón y su familia quería saber si tenía magia, él dudaba como ellos. ¿No se habría protegido si la tuviera?

Cuando llegó su carta de Hogwarts dudaba porque ¿y si no era lo suficientemente bueno?

Algunas de sus dudas se resolvieron. No, no era lo bastante bueno. La varita no le funcionaba como debía.

No, no era lo bastante fuerte. Nunca sería como su padre.

A veces dudaba de que su abuela lo quisiera, siendo una decepción como lo era.

Y seguía decepcionándola incluso después de que sus temores remitieran... Ligeramente.

Resultaba que sí era decente en la magia. Que sí era fuerte. Y no sería como su padre, pero tenía sus propias cualidades.

Sin embargo, su abuela no iba a ser feliz cuando supiera que no estaba interesado en casarse con una chica. No le gustaban así. Y aunque lo había sabido desde hacía años, dudó si decírselo a su abuela porque podía ser... Difícil.

Ella esperaba algo de él que no pensó que podría darle. Podía renunciar a muchas cosas por ella, pero no a Dean. Él era a quien quería y no había dudado en eso. Tampoco permitiría que su abuela le convenciera de hacer otra cosa.

-Algún día se te freirá el cerebro por pensar tanto, Nev. -Dean murmuró.

Longbottom le pellizcó el brazo.

-Tienes suerte de que te quiera.