Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling y a Casey McQuiston. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.
Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.
La tabla escogida es Emoción y el elemento sorteado fue Timidez.
Cumple con la temática del mes.
What if y universos alternativos.
Fandom: Harry Potter y Rojo, blanco y sangre azul.
Soy un fanboy.
Harry trató de mantener la compostura. Estaba allí como seguridad para un evento masivo y no podía desconcentrarse.
Siempre que había eventos multitudinarios en los que la familia real se dejaba ver, había seguridad mágica también porque hacía doscientos años, una bruja muy en contra de los muggles, trató de aniquilarlos a todos, la familia real primero.
Y aunque Harry nunca había sido parte del cuerpo de seguridad, se prometió a sí mismo que haría su mejor esfuerzo.
Simplemente... Había perdido momentáneamente la cabeza cuando el mismísimo príncipe Henry le había estrechado la mano.
Algunas veces había visto los desfiles y los discursos en la televisión, mientras hacía las tareas que su tía le imponía y le parecían fascinantes todos los elementos... Y en su adolescencia, se había fijado un poco más de lo debido en el príncipe Henry.
Recordaba haber pensado: "Vaya, la princesa Beatrice, pero uf, qué caliente está el príncipe Henry."
Y sí, podía admitir para sí mismo que cuando salió todo lo del príncipe con el hijo de la presidenta de Estados Unidos, siguió la historia con mucho interés y alegría por el príncipe.
Todo el mundo merecía amar a quien quisiera.
Y sí, había ido a mostrar su apoyo en High Park con una camiseta y todo.
Cuando el príncipe Henry le saludó, Harry se mostró muy tímido. Se sonrojó más que una Hufflepuff de tercero. Fue horrible. Quería parar, pero su cerebro no cooperaba.
Davies, a su lado, se había reído por su rubor y Dean había espetado que la familia real era impresionante y "Roger, deberías aprender cultura." -Le había gruñido.-
Harry no había dicho nada, muy atontado con el saludo y el apretón de manos tanto del príncipe como de su novio, Alex Claremont.
"Así debe sentirse la gente a la que saludo por la calle." -Pensó.-
Y cuando llegó a esa conclusión, dejó de mirar a la pareja como un raro y se propuso a sí mismo comportarse como una persona decente y no espeluznante.
Pero por dentro gritaba como un fanboy.
"Por Merlín, soy un espeluznante como la gente del mundo mágico de la que me quejo constantemente."
Y aunque sonara terrible, se alegraba de que Dawlish hubiese sido atacado por una planta Lazo del diablo y estuviera en San Mungo. Eso le había dado la oportunidad de acudir a este evento.
Además, Dawlish era un idiota.
