Disclaimer: El universo y los personajes que reconozcáis pertenecen a JK Rowling. Solo la trama es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos al escribir la historia.
Aviso: "Esta historia participa en la actividad multifandom del foro Alas Negras, Palabras Negras.
La tabla escogida es Fantástica y el elemento elegido fue Fantasma.
Sí cumple con la temática del mes.
Fandom: Harry Potter.
En Hogwarts.
No recordaba mucho de... Nada, a decir verdad. Se sentía desorientado, pero al mismo tiempo, tenía cierta sensación de familiaridad.
Flotaba en una habitación acogedora, llena de sillones mullidos, plantas en las paredes y mesas redondas pequeñas, perfectas para reunirse en pequeños grupos para hablar.
Descendió a uno de los sofás... Y lo atravesó.
Subió de nuevo. Todo era extraño, pero no sabía por qué. Simplemente, había aparecido y... Antes de eso no había nada.
Alguien entró, atravesando la pared. Era un hombre regordete y plateado.
Le conocía. No sabía de qué, pero lo hacía.
-¿Señor Diggory? Oh, por lo más sagrado...
Fue como una bludger en el pecho para Cedric. De repente todo le vino a la mente y necesitó sentarse... Pero atravesó el sofá, el suelo y el techo de una de las aulas.
-Aprenderás. -El fraile gordo aseguró. -Te enseñaremos, no te preocupes.
-¿Cómo he acabado aquí si morí en un cementerio?
-Porque querías estar aquí. No querías quedarte donde moriste, pero tampoco deseabas pasar al otro lado. Es por eso que apareciste en la sala común.
Cedric suspiró.
-Creo que necesito un momento para mí. Es... Mucho que asimilar.
-Lo entiendo. Búscame cuando estés listo para la compañía.
-Lo haré, Señor Fraile.
