Megumi realmente se sorprendió cuando vio a la joven mujer entrar en la sala, Tsumiki no dudó en acercarse sonriente y amable como siempre para saludarla, pero él mantuvo distancia, observando con atención porque Gojō había invitado a una persona desconocida cuando él mismo le había dicho que fueran precavidos con quienes se acercaban a ellos, especialmente a él, pero de todas formas ella estaba ahí con una sonrisa amable en sus labios dirigida a él.
—Hola, Megumi-chan, yo soy Iroi Utahime— se presentó la mujer, acuclillándose con cuidado de obviamente no arruinar su traje de Miko, aunque no de esa manera extraña que había visto a Gojō hacer, sino que ella actuaba como las maestras que veía en las escuelas.
—Hola— saludó, atento a como ella se volvió a erguir, extendiéndole una mano hacia Satoru, quién sonriendo negó, alejando las bolsas que cargaba de su alcance.
—¿Ves, Hime? Ellos están bien— dijo todavía sonriendo, caminando hacia la cocina con su mentón alzado y un caminar lleno de orgullo.
—Eso me lo dirán ellos— Megumi los observó interactuar, atento a cómo ambos actuaban alrededor del otro cuando Tsumiki siguió a Satoru y Utahime le indicó a Megumi que lo siguieran también.
—Hime se quedará hoy a cenar con nosotros, quiere saber si estoy siendo responsable con ustedes— habló Gojō desde la cocina, sacando lo que traía en las bolsas, pero Megumi no alcanzó a notar de que se trataba al tener que moverse para dejar a Tsumiki salir con algunos cubiertos, Utahime tras ella con algunos platos.
Megumi aceptó los manteles individuales que la mujer le entregó y no dudó en ayudar a preparar la mesa, sentándose en su lugar cuando Utahime le aseguró que ella terminaría de ayudar a Gojō y Megumi observó como su hermana sonreía encantada.
—Ella es muy bonita, ¿no crees?— murmuró Tsumiki en voz baja, lo suficiente para que solamente él la escuchara, pero ninguno apartó la mirada de la mujer que caminaba de un lado a otro en la cocina, dándole indicaciones a Gojō. La barra les permitía observarlos, pero unos gabinetes en el medio solamente dejaban a la vista la mitad del rostro de Gojō, por lo que solamente podía ver como él sonreía cada vez que asentía.
—Es una extraña.
—Todos son extraños hasta que los conoces, Utahime-san se ve como alguien amable— insistió su hermana. —Además Gojō-san la trajo, así que debe ser una buena persona, ¿no lo crees?
Megumi no respondió, interrumpido por el hecho de que ambos hechiceros se acercaron cada uno con un plato en cada mano y Gojō no dudó en ir por el resto tras insistirle a Utahime en que tomara asiento. Utahime se presentó cómo una antigua compañera de Gojō, aunque unos cursos más arriba, la senpai de Satoru y Shōko, además de que estaba estudiando para ser maestra y fue lo suficientemente amable como para escuchar con atención todo lo que Tsumiki tuvo que decir.
Gojō no dudó en hablar también y Megumi los observó con atención, sin realmente muchas ganas de hablar, callado como siempre, pero Utahime de todas formas logró que respondiera algunas preguntas y para cuando estaban por servir el postre ya se sentía más relajado alrededor de ella. Finalmente sí parecía ser una adulta responsable y más cuerda que Gojō, pero era el hecho de que estuviera tan preocupada por ellos tras escuchar que Satoru se haría cargo de ellos.
—Entonces, Utahime-san, ¿Usted es la novia de Gojō-san?— la pregunta de Tsumiki provocó una sonrisa en Satoru y que Utahime frunciera el ceño. Megumi esperaba realmente que ella no se molestara por una pregunta como esa y que desapareciera para siempre, pero tras mirar al hombre de cabello plateado con seriedad y relajar su expresión para dirigirse a Tsumiki sonrió.
—No, soy solamente susenpai.
—Oh, hieres mi corazón, Hime— dijo Gojō con exageración y un sufrimiento obviamente fingido mientras se apretaba el pecho.
—Baka.
—Acepta que soy irresistible, Hime, y por eso Tsumiki-chan cree que eres mi novia.
—En tus sueños.
—Oh, en mis sueños— Utahime se movió rápidamente, incluso lo suficiente como para que él no alzara esa barrera invisible que le molestaba tanto a Megumi, aunque suponía que era por la presencia de Tsumiki. De todas formas, Utahime cubrió la boca de Gojō, silenciando algo que en realidad Megumi no quería saber y con una mirada de advertencia ella quitó su mano. —Si no quieres ser mi novia, entonces podrías ser mi esposa, así podríamos adoptar a Megumi-chan y Tsumiki-chan juntos.
—Gojō, no digas estupideces, además si los adoptara sería solamente para alejarlos de ti.
Megumi observó con atención como nuevamente volvían a discutir, aunque no parecía nada serio y Gojō simplemente parecía disfrutar demasiado molestar a Utahime. Notó que Tsumiki los miraba con una sonrisa, divertida por verlos juntos, pero algo le decía que eso era normal entre ellos, especialmente cuando parecía una rutina que estaba grabada en sus cerebros cuando anticipaban cada respuesta del otro.
Algo le decía a Megumi que, a pesar de que Utahime vivía en Kioto, la verían más veces, especialmente cuando Tsumiki le pidió que volviera a comer con ellos y Utahime se ofreció a ayudarlos para ir a comprar cosas que necesitaran. La mujer había dejado de lado su discusión con Gojō, pero al hombre de cabellos blancos no pareció importaler cuando Megumi notó que los ojos celestes eran visibles por sobre los lentes oscuros y miraban con atención a Utahime.
Megumi no era un experto, en absoluto, todavía carecía de los conocimientos para definir algo como aquello, pero estaba seguro de que Gojō miraba a Utahime con... ¿Admiración?
Quizás esa no era la palabra que buscaba, pero no estaba del todo seguro.
