Iunu, Heliópolis. Territorio Egipcio.

Cualquiera pensaría que los Dioses líderes de sus mundos serían totalmente arrogantes, todopoderosos y llenos de si mismos.

La verdad es que no estaría muy equivocado. Los Dioses fueron creados para hacer lo que los mortales no podían, y eso llenaba de arrogancia a muchos.

Bueno, Ra era todo menos eso.

Naruto en un principio no entendía como alguien del calibre de Ra, que era justo y equitativo, a la vez colérico y vengativo, y a la vez protector y misericordioso, podía ser… Así.

Él mismo era alguien que en un inicio se enojaba demasiado rápido, y eso le duró varios siglos, hasta que aprendió a enfocar su enojo en… Bueno, teniendo relaciones.

Saliendo de sus pensamientos, Naruto miró el castillo del Dios Egipcio en silencio.

Había sirvientas afuera, que usaban ropas típicas de estás tierras y épocas.

"Bienvenido, Lord Naruto. Lord Ra lo espera dentro".

El rubio se giró, viendo a sus esposas detrás de él. Ellas asintieron y lo vieron subir la escalera en silencio, las sirvientas las vieron avanzar y las dejaron, notando la mirada profunda de Afrodita y Tisífone sobre ellas.

Las asustaron.

Las puertas del Castillo se abrieron lentamente. Naruto pasó en silencio, viendo una larga mesa elegante cubierta por un mantel del material más fino.

Toda la sala estaba decorada con jarras, piedras con palabras talladas, estatuas, entre otras cosas. Había un aíre de elegancia y poder en el lugar.

Los pasos suaves pero firmes resonaron en los oídos de Naruto, que se giró para ver a Ra caminar hacía el con una expresión serena, teniendo a su lado a su actual esposa, Hathor, Diosa del amor, la felicidad, entre otros.

Naruto y Ra dieron un paso al frente y se dieron la mano con fuerza, con Naruto palmeando el hombro derecho de Ra en el saludo.

"Bienvenido a mi palacio, Naruto".

El rubio asintió, analizando rápidamente la apariencia de los dos.

Ra no tenía su rostro animal de siempre, y esta vez tenía un rostro humanoide, pero manteniendo sus ojos como los de un depredador. Hathor tenía su apariencia con la que se la describía, una mujer atractiva con cuernos en la cabeza.

"¡Afrodita!"

"¡Hathor!"

Las dos diosas saltaron y se abrazaron con fuerza, apretando sus pechos entre ellas en medio del abrazo.

Hera, Hestia y Tisífone sudaron una gota al ver a Afrodita feliz de cruzarse con su compañera de Dominio. No la juzgaron, y las dejaron hablar.

Naruto y Ra las vieron en silencio. El Dios del Sol y el Cielo se giró y apuntó a la mesa con su mano.

Un minuto después, todos se sentaron mientras algunas sirvientas llegaban y empezaban a servir algo de tomar.

Naruto y Ra, que estaban frente a frente, se vieron fijamente y en silencio.

"Quiero que hablemos de lo otro ahora, si es posible. No es algo que se pueda posponer mucho".

Naruto alzó una ceja. Las mujeres a su lado guardaron silencio, al igual que Hathor, que también adoptó una postura más firme.

"Te escucho".

Ra inhaló profundamente. Exhaló, y habló con lentitud.

"Luego de lo ocurrido con Isis, Osiris ha estado… Extraño. Después de que Anubis haya viajado a tu panteón y entabló amistad con Hades, todo se volvió aún peor… Cuando se sumó Seth".

Naruto frunció levemente el ceño. Ra siguió hablando, notando la expresión del otro Rey frente a él.

"Sekhmet, Thot y Maat han averiguado algo, que viene del lado de los Sintoístas".

El grupo griego tenía expresiones confusas. Naruto miró a Ra con extrañez.

"Amaterasu no permitiría algo como una guerra. Son demasiado pacifistas por más fuertes que sean…"

"Porque no es ella, ni alguien del Takamagahara en si. Izanagi no se mete en sus asuntos, y todo apunta a que Izanami está involucrada".

Los ojos azules de Naruto brillaron en chispas. Apretó sus manos levemente, teniendo que respirar profundamente para no tensarse de molestia.

Ra y Hathor lo miraron con leve comprensión.

Ra era el Dios más fuerte del panteón a esta altura, pero los Primordiales son otra cosa.

El primordial más débil era superior al Dios más fuerte.

"Esa tipa está loca, creo que lo sabemos todos aquí".

Hathor murmuró con oscuridad, conteniendo su lado oscuro que quería salir. Afrodita mantuvo una expresión severa y preocupada, al igual que Hestia y Hera, ya que Tisífone estaba con los ojos cerrados, no queriendo preocuparse demasiado.

Más aún con la mano de Naruto en su estómago, acariciando su abultado abdomen.

"Si, pero… ¿Reclutar a Osiris y Seth? Es raro… ¿Tu que opinas, Anubis?"

"Si me permiten…"

Casi todos se giraron cuando oyeron la voz tranquila del Dios con cabeza de chacal entrar a la sala lentamente, a excepción de Naruto y Ra que ya lo habían sentido hace rato.

Anubis se paró a un lado de Ra, que asintió lentamente en saludo.

Naruto y Anubis se miraron en silencio, mientras el Dios que ahora volvió a dominar el Inframundo egipcio hablaba.

"Ereshkigal, Hela y Shinigami me alertaron de que Izanami anda buscando Dioses del Inframundo, los Muertos, y cosas similares. Ha asesinado a Nergal hace unos siglos, pero Ereshkigal se mantuvo escondida".

"¿Qué hay de los Hindú?"

La mayor preocupación entre todos los panteones, para Naruto, eran los Hindú.

Aún no entendía como Shiva no era considerado aún un Primordial con el poder que tiene.

"Yama y Varahi la echaron. Dicen que Shiva iba a intervenir, pero supongo que solo quería pelear".

Hubo un momento de silencio, mientras Naruto y Ra pensaban profundamente. El resto mantuvo el silencio, dejando a las dos mentes ágiles y aceleradas de los líderes pensar.

Naruto y Ra se levantaron de su asiento y se vieron.

"Quiero una alianza".

………

Unos días después, en algún lugar del desierto.

Dentro de un castillo hecho de materiales preciosos, con un acabado egipcio que lo hacía digno de realeza, se encontraba Naruto recostado en su cama, con Afrodita, Hera y Hestia mimándolo. Tisífone estaba durmiendo sobre su pecho, pero no quitaba la comodidad de Naruto.

La Diosa del amor le dio una uva, que Naruto comió lentamente, suspirando de satisfacción tanto por el sabor como las caricias y el cariño de sus esposas.

Un detalle era que las cuatro estaban semidesnudas, al igual que el, que solo tenía una toga de su cintura hasta sus rodillas.

Podían haber problemas, pero confiaba en que sus hermanos, sobrinos y demás mantendrían todo tranquilo en el Olimpo.

Y si había problemas, a no ser que sea algo de máxima emergencia, no volvería.

Habían sido miles de años reinando, arreglando problemas cometidos por sus sobrinos hijos de Zeus que no paraban de hacer problemas.

Artemisa y Atenea que a veces creían tener inmunidad… Apolo, Hermes y Dioniso con las Ninfas y humanas… Deméter con su relación tóxica de madre-hija… Poseidón y lo muy idiota que a veces llegaba a ser…

Era increíble que solo Hades y Hefesto sean los únicos que no hacían problemas.

Hefesto se casó con Aglaya, y hoy vivía feliz. Hades y Perséfone viven felices, y así siguen su vida.

Lo único malo en la vida de Naruto fue la perdida de muchos hijos.

Muchos de los que tuvo, sean semidioses o dioses, iban a cometer la estupidez de querer pelear con Cronos o sacar la Caja de Pandora, cuando ese templo fue creado para asesinar hasta a los Dioses que no sean lo suficientemente ágiles mental y físicamente.

Ese templo estaba hecho por un mortal, sí, pero Naruto le dio materiales y herramientas a ese Mortal para crear algo divino.

Incluso el estuvo sorprendido de la locura de ese mortal, Pathos Verdes III, que mientras avanzaba, pasó de cosas simples a cosas más retorcidas.

Mientras construía el templo, su primer hijo murió, y poco después su otro hijo también. Después de sus muertes, se volvió loco y comenzó a perder la fe en los dioses. Naruto sabía que algunos mortales se olvidaban a veces de que su vida tiene un inicio y un fin. No podía culparlos.

Durante la construcción, muchos guerreros comenzaron a llegar al templo y murieron en el intento de llegar a la Caja de Pandora. Algunos de ellos llegaron muy lejos y Pathos Verdes se vio obligado a hacer las trampas más elaboradas y más difíciles.

Finalmente, utilizó los cuerpos de sus hijos muertos como partes del rompecabezas. Esto causó un serio problema con su esposa y en una discusión él la apuñaló en el pecho con un cuchillo, matándola. Todavía estaba trabajando en el templo cuando se suicidó, maldiciendo a los dioses por su desgracia.

Naruto no supo que hacer en ese momento, así que simplemente dejó que Hades lo guíe. No fue a los Elíseos, eso es seguro, pero tampoco al Tártaro.

Era probable que se encuentre con sus hijos y su esposa, aunque dudaba que la última quiera verlo.

Cuando recuperó el sentido del entorno, se dio cuenta que todas se habían dormido, y él parece que también durmió una pequeña siesta.

'Tengo que olvidarme un poco de todo este trabajo, por Caos…'

Cerró nuevamente los ojos, abrazó a Hera y Hestia, que estaban a sus lados, y apagó su mente. Afrodita estaba sobre su cabeza, y el estaba usando su abdomen como almohada. Tisífone abrazó el abdomen de Naruto, incluso si no podía acostarse boca abajo sobre el.

………

Yomi, Mundo Sintoísta.

Izanami nunca había sentido las emociones que sentía en su pecho como las sentía ahora.

La Diosa Primordial había amado en su momento a Izanagi, pero cuando él simplemente rompió el matrimonio de ambos y se negó a cumplir su palabra, lo dejó de querer.

Pero hoy, viendo la imagen de ese Dios… De ese hombre rubio, de ojos azules como el Cielo, acompañado del rostro y el cuerpo más masculino que había visto en su vida…

Sentía que todo dentro de ella se agitaba.

Su mano derecha dejó su copa de vino, y la izquierda lentamente estaba por subir hacía su seno…

"¡Izanami!"

La diosa gruñó molesta y se sentó, viendo a Osiris, el Dios del Inframundo egipcio, entrar a su sala rápidamente, luciendo serio.

"Habla rápido".

Osiris guardó silencio un segundo cuando un leve destello del poder de Izanami lo golpeó.

La mujer tiene cabello negro atado en una coleta que baja por su hombro izquierdo, con una corona dorada en la parte trasera de su cabeza. Sus ojos son de un color azul grisáceo extraño, pero atrayente. Sus labios están pintados de rojos, mismo color del vestido que lleva puesto, el cual revela una gran cantidad de escote de sus grandes pechos, y tiene también aberturas en las piernas para mostrar muslos grandes y firmes.

Sus piernas tienen medias negras que suben hasta la mitad de su muslo. Tiene adornos de oro en las muñecas, la cintura, y aretes de oro.

Con el respeto que le tenía a su esposa, por más que le haya sido infiel, no entendía como alguien podría dejar a esta mujer.

"Los Griegos ya no tienen a Naruto. Él… Él… Está en mí panteón".

Izanami alzó ambas cejas, tomando un trago de su vino. Ignoró la expresión enojada del Dios, porque no era de su importancia lo que sienta.

Solo debía servirle a ella, y hacer lo que ella le diga.

"Él y Ra hicieron una alianza… Pero aún no ha vuelto al Panteón que le pertenece. Podríamos-"

"No".

El poder detrás de la voz de Izanami detuvo en seco a Osiris, que se tensó cuando la mirada profunda y molesta de la Diosa se posó en el.

"No tiene sentido que los destruyamos sin su principal Líder ahí. Además, Zeus te haría polvo sin ayuda. No seas impaciente".

Osiris apretó los dientes. Hizo una reverencia y salió molesto y enojado, cosa que a Izanami no le importó.

Cerró la puerta de su sala con su magia, y volvió a mirar la fotografía que tenía.

"Oh… Naruto…"

La expresión de la Diosa se deformó en una más loca, casi sádica.

Se relamió los labios, mostrando una lengua mucho más larga que lo normal.

Su mano libre fue hacía su entrepierna.

"Ah~~"

La Diosa tenía sus motivos para querer atacar a los Griegos, y no lo haría sin Naruto ahí.

No… Ella esperaría, y si conseguía lo que quería, sería feliz por la eternidad.

"¡Oh, si! ¡Hijo de puta~~!"

Demasiado feliz.

…..