Yaga había decidido que no interferiría en la vida de sus estudiantes, a menos de que la situación lo ameritara, ya fuera por seguridad del estudiantes y otros, pero no sabía realmente sí debía hacer algo exactamente en esos momentos ya que no se trataba de una situación que realmente esperaba ver.

Sin embargo, consideró tener que hacer algo cuando notó la expresión enojada de Gojō Satoru mientras miraba de reojo a Naoya Zen'in, quién parecía ignorar la mirada amenazante del chico de cabello plateado por estar hablando con Iori Utahime.

Yaga suspiró con cansancio, había sido un día demasiado largo y ahora debía esperar que no terminara mal por lo que obviamente haría Gojō si todo aquello se volvía más de su desagrado. A pesar de aquello, los observó con atención, estudiando como su estudiante no ocultaba muy bien lo que claramente Yaga podía reconocer como celos.

Sus lentes no ocultaban mucho el ceño fruncido y obviamente no podía distraer de como su propio poder parecía incrementar cada vez que Naoya se intentaba acercar aún más a Utahime, quien con seriedad miraba al miembro del clan Zen'in, obviamente ella había marcado una distancia en la banca cuando se había movido lo suficiente para quedar muy cerca de Satoru, incluso cuando decía que lo odiaba.

Utahime era su estudiante más aplicada, quizás no la más poderosa, pero era un ejemplo a seguir y era interesante verla interactuar con Gojō cuando él era todo lo contrario en esos aspectos. Solían discutir y Satoru no dudaba en buscar maneras de molestarla, pero al final del día parecía ser solamente un intento de llamar la atención de Utahime, casi como un niño que tiraba de las coletas a la niña que le gustaba, pero ellos no eran niños, prácticamente cada vez más cerca de ser adultos, y Yaga esperaba que su estudiante dejara de hacer todo eso pronto.

Qué la valentía de la que tanto alardeaba la utilizara realmente algún día.

Su energía aumentó cuando Naoya pareció decir algo por lo que él sonrió y Utahime frunció el ceño, pero antes de poder interferir, Satoru se movió rápidamente, pasando su brazo por sobre los hombros de Utahime moviéndola para quedar contra su pecho, alejada de Naoya que se había acercado aún más.

Avanzó con cuidado de no interrumpirlos del todo, lo suficiente para poder escuchar a Gojō hablar.

—Utahime no tiene tiempo para ti— Gojō claramente sonaba enojado, aunque era obvio que estaba celoso. —Ella esmi senpai.

—¡Gojō-!— Utahime exclamó, pero no se alejó, solamente afirmando con fuerza el brazo.

—Gojō Satoru, no pensé que buscaras ayuda en otros.

—Obviamente, no, pero esmisenpai— Gojō era definitivamente posesivo y lo habría reprendido por eso si no fuera porque terminó alejando aún más a Utahime del otro chico cuando claramente que a la joven hechicera no le agradaba para nada, incluso comparado a Gojō.

—¿No me informaron que habías llegado, Naoya-san?— habló Yaga, lo suficientemente fuerte como para captar la atención de los tres, aunque no provocó que Gojō soltara a Utahime o que ella se alejara, pero sí de que tuviera cuidado con su uniforme cuando se acomodó.

—Me dijeron que se encontraba en una reunión, Yaga-sama— Gojō hizo una mueca con la boca antes de mover su brazo a la cintura de Utahime, pero antes de poder recriminar aquello, él movió el abrigo que había tenía a su lado todo ese tiempo sobre el regazo de ella para cubrirla.

—Ahora está libre, así que vete.

—Gojō, no seas irrespetuoso.

—Será mejor que nos dirijamos a mi oficina, estoy seguro que ellos tienen tareas que terminar— sabía que cada momento que permitiera a Naoya permanecer cerca de ellos sería peor y realmente quería irse a descansar pronto.

El miembro del clan Zen'in se levantó de su asiento, una sonrisa que hizo que Gojō simplemente ya no pudiera controlar su expresión de molestia. Aunque Utahime tuvo más autocontrol y Yaga notó que cómo claramente fingió una sonrisa, pero no se apartó para hacer o decir algo.

Yaga le indicó a Naoya el camino y observó una vez más a sus estudiantes antes de guiar al joven, cuando entraron al edificio, justo al doblar en el pasillo, podía observar la misma banca de antes, sus dos estudiantes obviamente discutiendo, aunque no se habían apartado demasiado y Gojō parecía más un niño reprendido.

—Estaba conversando con Iori-san cuando Gojō Satoru se apareció.

—¿Sí?— fingió ignorancia cuando era claro que Gojō había interrumpido aquello.

—Así es, apareció de la nada y nos interrumpió. Es curioso que se interese tanto por lo que estábamos hablando. Extraño como pareció importarle tanto lo que hacía Iori-san.

—Es un buen kōhai, a veces.

Notó la sonrisa de Naoya, él pareció notar algo que era obvio al menos para Yaga desde que había presentado a Satoru con Utahime en el primer día del joven heredero del clan Gojō, pero parecía que lentamente todos comenzaban a darse cuenta que quizás había mucho más de lo que ambos se daban cuenta.