Diez años.
Quizás más porque sabía que se conocían de sus infancias en Kioto.
Sin embargo, Yaga no entendía cómo ambos podían continuar en aquel baile que daba vueltas y vueltas, siempre alrededor de solamente ellos dos. Todo era demasiado obvio para quienes los conocían, incluso si ninguno de ellos decía nada.
Pero él era un maestro atento a sus alumnos, especialmente a los dos que eran imposiblemente más opuestos.
Iori Utahime, alumna destacada en lo académico, correcta y tranquila, tradicional y respetuosa.
Gojō Satoru, su dolor de cabeza más grande, irrespetuoso y con poder proporcional a los problemas que le generaba administrativamente.
A pesar de aquello, ambos compartían el hecho de que eran cabezas duras y muy decididos.
Sabía que tras su apariencia, Utahime era una mujer decidida, obstinada a veces y justa, aunque no lo reconociera frente a otros, era su alumna favorita porque le había dado pocos problemas en comparación al resto y los pocos problemas o incidentes, siempre tenían de involucrado a Satoru, por lo que no le sorprendió demasiado saber que algo pasaba entre ambos.
Y, aunque ellos no lo confirmaran, él podía verlo en como hablaban y actuaban cuando creían que nadie más los estaba viendo.
Con su hombro apoyado en el marco de su ventana, no realmente a la vista de quien levantara la vista hacia su oficina, podía verlos a ambos.
Bajo la poca luz que restaba del día y casi a escondidas en el jardín, Utahime y Satoru estaban conversando. Él con su espalda apoyada en el tronco del árbol que utilizaban para ocultarse, ella frente a él con su cabeza alzada debido a la clara diferencia de alturas entre ambos.
Aunque a ninguno de los dos parecía molestarles, no había señal mínima de incomodidad y suponía que estaban acostumbrados, ambos lucían muy relajados en la presencia del otro, al menos lo suficiente como para que se estuviesen sosteniéndose de las manos.
Gojō la escuchaba con atención, incluso si su venda oscura ocultaba sus ojos, él reconocía cuando el hechicero realmente prestaba atención a algo que le importaba o interesaba, Utahime simplemente hablaba y parecía muy tranquila en comparación a su actitud usual alrededor de Satoru.
Una y otra vez los había encontrado en algo.
Siempre escuchando rumores de pasillo sobre ambos y teorías de personas que creían haberlos visto en algo.
Yaga sabía que, a pesar del intento de mantener en secreto aquello que estuviese pasando entre ellos, todos lo sabían.
Porque era difícil ocultar algo tan grande en el pequeño mundo de Jujutsu.
