Disclaimer: Todos los personajes que podáis reconocer así como hechizos o escenarios no me pertenecen, son obra de la increíble J.K.Rowling.
31 de diciembre de 2001: Prisión de Azkaban, celda 713.
La celda de máxima seguridad donde habían trasladado a Draco se encontraba en la torre más alta de Azkaban, al fondo de un largo pasillo donde solo se escuchaba el goteo de agua que se filtraba por las rendijas de las paredes de piedra. El olor a humedad y musgo penetraba en las fosas nasales impidiendo que otro aroma hiciese mella en el sentido olfativo de cualquier persona que recorriese los pasillos.
Hermione se abrazó a si misma mientras avanzaba seguida del auror que la había escoltado desde el ministerio.
-Señorita Granger, la espero justo aquí- dijo el auror deteniéndose hacia la mitad del recorrido donde había una pequeña banqueta de madera roída por los años y la humedad del lugar- tiene media hora.
Hermione asintió y avanzó con paso decidido; No pensaba perder ni un escaso minuto, tenía muchas cosas que decirle al único hombre que había amado en su vida.
El sonido hueco de pasos acercándose alertaron a Draco que estaba sentado en el suelo en un rincón de su celda. Levantó la cabeza y sus ojos se posaron en Hermione.
-Te dije que no quería verte aquí- dijo el rubio con tono gélido mientras se levantaba acercándose a la reja dejando ver el lamentable estado en el que se encontraba-.
- Draco…¿Qué te han hecho?-
La voz de Hermione se quebró, no le salían las palabras y sentía un sentimiento de asfixia al verlo encerrado y malherido de esa forma: tenía moretones por toda la cara, algunos con tonalidad amarilla y púrpura y otros más recientes de color rojo. Sus labios, los que tantas veces había besado estaban agrietados y con pequeñas heridas con sangre seca. Su pelo había dejado de brillar y tenía una tonalidad marrón debido a la suciedad que se impregnaba en él. Pero lo peor de todo fue ver sus ojos; el gris mercurio que lo caracterizaba se había vuelto de un tono más oscuro y lucían apagados, sin vida.
-Oh, solo es la muestra de afecto y caricias que me brindan los guardias cada día.- dijo el rubio riendo irónicamente- la verdad es que después de haber sufrido ataques y torturas por parte del Señor Tenebroso esto es parecido a que te hiciesen cosquillas…- concluyó dejando escapar una carcajada amarga- ¿A qué has venido?
-He pedido un permiso especial.
-Eso ya lo veo, no estarías aquí si no lo tuvieses. - de repente los ojos apagados del rubio parecieron cobrar vida- ¿Le ha pasado algo a Lyra?
-No. Tranquilo, ella está bien. Pansy está cuidándola.- Hermione sonrió tristemente; el hecho de que pensar en la pequeña le devolviese un poco de vida a sus ojos hizo que su corazón se encogiese aún más-.
-No dejes que Pans malcrie a nuestra hija- dijo acercándose más a los barrotes y sonriendo imaginando como iba a mimar su mejor amiga a su pequeña - ven aquí anda-.
Hermione se acercó al hueco donde Draco había apoyado su cabeza y pegó su frente a la del chico, dejando escapar un suspiro porque a pesar de estar separados por barrotes, se sentía realmente reconfortante estar tan próxima a él.
-Hola- dijo el rubio mientras le daba un pequeño beso en la nariz-.
-Hola- susurró Hermione cerrando los ojos intentando inmortalizar ese gesto tan intimo en sus recuerdos-.
-No quiero saber nada de lo que tengas que decirme- dijo Draco con un tono de derrota; Hermione abrió los ojos de golpe y se encontró con la mirada penetrante de Draco- solo quiero tenerte pegada a mi, oler tu aroma y escuchar tu voz mientras me cuentas cosas de nuestra hija-.
-Pero Draco, necesito pedirte perd..
-Hermione- la interrumpió el rubio- no soy el mago más brillante de nuestra generación pero no hay que ser muy tonto para saber por qué estás aquí. Solo quiero atesorar este momento junto a tí las pocas horas que aún tenga alma.
Hermione dejó caer una lágrima y asintió. Draco tenía razón ¿De que serviría hablar de la sentencia? ¿Qué sentido tenía que ella le pidiese perdón por haber fracasado si no había nada más que hacer? Solo tenían media hora y Hermione la exprimiría al máximo para llevarse el mejor de los recuerdos de ese momento.
Hermione juntó sus labios a los del chico, sintiendo la presión de los barrotes en sus mejillas pero no le importó lo más mínimo salir lastimada. Draco sacó sus brazos y la atrajó más hacia sí, rodeando su cintura e intentando que sus cuerpos se tocasen de alguna forma intentando sentir el calor del cuerpo de la chica, a pesar de que unos fríos y duros barrotes de acero se interponían entre ellos.
Y así, abrazados como las condiciones de la situación les permitía, hablaron de que a pesar de todo, habían sido muy afortunados por el amor tan puro que habían vivido y de la prueba más grande que tenían de ello: Lyra.
Hermione le contó que cada día se parecía más a él y que ya empezaba a decir algunas palabras. Draco solo podía cerrar los ojos y sonreír intentando imginarse todas las situaciones qu Hermione le iba relatando.
Cuando el tiempo se cumplió, Hermione comenzó a llorar silenciosamente, acariciando el rostro de Draco intentando memorizar todas sus facciones.
Draco agarró las manos de la chica y se las llevó a su boca, besándolas delicadamente.
-Granger, prométeme que te llevarás a Lyra lejos de aquí- los ojos de Hermione se abrieron asombrados- no dejes que mi pasado interfiera en su vida, a partir de hoy su padre habrá muerto y así es como ella debe crecer: Lejos de todo y sin saber nada de mí.
-Draco no puedo hacer eso, ella tiene derecho a saber quién eres, ella ha sido una niña fruto de nuestro amor…no hay nada de que esconderla, es una niña querida por sus padres…
-Por favor- dijo el rubio apretando los dientes- por favor Hermione…solo podré soportarlo si me prometes esto. Si ella sabe que estoy aquí algún día querrá verme y no podría soportar que mi hija vea que su padre no tiene alma...-el dolor que se reflejó en el rostro de Draco hizo que Hermione asintiera sin poder decir palabra- llévatela y no volváis.
Hermione se quedó tan absorta en sus recuerdos y en las últimas palabras que Draco le dijo aquel día que no se había percatado que Lyra no estaba a su lado. Miró a todos lados intentando dar con el paradero de su hija y su corazón se paró por una milésima de segundo cuando escuchó la voz de su hija alzarse ante los murmullos y la mirada atónita de toda la gente que se encontraba despidiendo a Draco Malfoy.
Hermione miró a Harry desesperada y éste le susurró que se calmase, Lyra tenía derecho a despedirse de su padre, igual que todos los allí presentes.
Lyra carraspeó para darse ánimos. A pesar de haberse envalentonado y haber recreado está escena en su mente desde que supo que su padre había fallecido, ahora la realidad le superaba.
Verse delante del ataúd blanco donde yacía su padre, delante de toda aquella gente que no la conocían pero aún así la juzgaban hicieron que se sintiese insegura. Buscó la mirada de su madre y ésta le sonrió amorosamente, enfundándole el valor que acababa de perder.
-Buenas tardes a todos, como he dicho antes mi nombre es Lyra, y soy la hija de Draco Malfoy- los cuchicheos y murmullos fueron callados por Narcissa Malfoy mientras Lyra suspiraba intentando calmarse- solo quería conocer a mi padre…por..por eso he vuelto- dijo Lyra acercándose más al ataúd y dejando escapar unas lágrimas mientras su respiración empezaba a agitarse y entre un llanto silencioso e hipidos comenzó a sacar lo que tenía dentro- yo…yo solo quería decirte hola papá…solo quería ver tu apariencia, mamá dice que me parezco a ti y solo quería comprobar si era verdad…¿Por qué no me dejaste conocerte? ¿Por qué dejaste que nos fuéramos mamá y yo? Yo solo queria ser una niña normal...con su papá y su mamá juntos...todas las noches soñaba que vendrías a buscarnos...-Lyra comenzó a llorar desconsoladamente y Hermione se apresuró a buscar a su hija mietras ésta golpeaba el ataúd con furia.- ¿Por qué tuviste que ser un mortifago? ¿por qué papá?
Todo el mundo contuvo el aliento Y Hermione acurrucó a su hija y la sacó de allí ante la mirada de todos. Se adentró en el interior de la casa para marcharse de allí cuanto antes, ya habían tenido suficiente.
Lyra solo tenía 15 años y no estaba preparada para lidiar con ese cúmulo de emociones que tenía en su interior, a pesar de mostrarse fuerte y decidida seguía siendo una niña; No tenían que haber venido, Hermione se reprendió a si misma por permitir que su hija se derrumbarse de esa manera.
Cuando estaban a punto de alcanzar el vestíbulo para marcharse por la red flu una voz las detuvo.
-Hermione espera- Theodore Nott las había seguido nada más ver cómo Hermione se llevaba a su hija del cementerio-
-Tú y yo no tenemos nada de que hablar Nott- dijo Hermione cogiendo a Lyra de la mano y apresurando su paso.
-Hace catorce años no quisiste escucharme y mira las consecuencias- dijo el castaño con voz contundente-. Aún podemos hacer algo.
Hermione se detuvo. Se giró lentamente y con una entereza que ni ella misma sabía que tenía se acercó al que fue el mejor amigo de Draco.
-Jamás vuelvas a dirigirme la palabra. Nunca olvidaré las cosas que me dijiste aquella noche y tu silencio por catorce años…¡Por Merlín! ¡Él te escogió como su padrino para que no estuviésemos solas!
-Aún estamos a tiempo de hacer algo…piensa en tu hija.- dijo Theo mirando de soslayo a la joven que sollozaba al lado de su madre aún presa del ataque de pánico que le había dado minutos antes-. Piénsalo.
-¿Qué es lo que pretendes?- dijo Hermione mirándolo afligida- tú mismo has presenciado su funeral, ya no hay nada que hacer. Quizás hace catorce años si…pero ya es tarde.
-Búscame cuando te sientas preparada a dar el paso que nunca pudiste dar. – dijo Theo susurrando, pues la gente había empezado a entrar en el interior de la casa-.
Hermione se dio la vuelta indignada y avanzó hacia la chimenea desapareciendo con su hija. Mientras las llamas se la tragaban no podía dejar de pensar que era lo que había querido decir Theo…
Búscame cuando te sientas preparada a dar el paso que nunca pudiste dar…
