Capítulo 9: Injusticia.

Aunque este descubrimiento había calmado las dudas sobre sus sentimientos, Jooin no se sentía mejor. Su corazón seguía pesado, le dolía pensar en Cain y en el hombre que lo acompañaba. No encontraba remedio a su desánimo ni tenía esperanzas de que Cain pudiera volver a corresponderle. Aquello le rompía el alma.

Los días continuaron monótonos, excepto por el hecho de que las emociones de Jooin estaban completamente descontroladas. Desde que se dio cuenta de sus sentimientos por Cain, no había un solo día en que no mirara con celos al hombre que, suponía, era el nuevo amor de Cain. Además, no podía tratar con este sin quedarse sin aliento; su voz se trababa y las manos le temblaban.

Las reuniones en la oficina le parecían eternas, y no podía mantener la mirada en Cain sin ruborizarse. Jooin sentía que estaba pagando algún tipo de karma. Quizás este era su castigo por no haber tenido claros sus sentimientos tantos años atrás, o tal vez era una señal de que jamás estarían juntos. El panorama no podía ser más desolador.

Cada día Jooin veía a Cain más íntimo con aquel hombre rubio, y cada día sentía celos más intensos que los del día anterior. Parecía que sus emociones competían entre sí, afectando su claridad mental. Sabía que tenía responsabilidad en la situación en la que se encontraba, pero todo esto le parecía simplemente injusto. ¿Por qué le tomó tanto tiempo darse cuenta? ¿Por qué desaprovechó la oportunidad que tuvo en el pasado? Sabía que en aquel entonces tenía miedo de aceptar la intensidad de sus sentimientos, que la incertidumbre de un futuro con Cain le resultaba demasiado abrumadora en comparación con la estabilidad que conocía loññ al lado de otra persona. Pero jamás pensó que se daría cuenta tan tarde de la realidad, lo suficientemente tarde como para que Cain conociera y se enamorara de otra persona.

Sabía que tenía que resignarse y superar a Cain, pero simplemente no se sentía capaz de lograrlo.

Trató de enfocarse en el trabajo, pero la presencia de aquel rubio lo distraía. Se moría de curiosidad: quería saber por qué su relación con Cain funcionaba, si sabía que lo amaba, si lo correspondía, y si no lo hacía, ¿por qué no correspondería a un hombre como Cain? La envidia lo corroía.

Eventualmente, Jooin decidió que, pese al odio que le tenía a aquel hombre, debía llegar a buenos términos con él por el bien de su trabajo. Con esta resolución en mente, logró continuar hasta que el equipo completó la primera etapa del proyecto A.

Después de concluir esta parte del proyecto, se organizó una reunión en un bar cercano. El equipo, agotado por el esfuerzo, necesitaba desestresarse, y Jooin necesitaba ahogar sus penas en alcohol.

Llegaron al bar y comenzaron con la primera ronda. Después de los primeros tragos, el salón quedó en silencio cuando Cain apareció dispuesto a unirse a ellos. Fue bien recibido, aunque con algo de incomodidad, la cual desapareció rápidamente con la ayuda del alcohol.

Cain se sentó junto al hombre rubio, en la mesa frente a Jooin. Este, moviendo su vaso de soju sobre los labios, miraba con recelo cómo ambos conversaban alegremente. Sus risas aumentaban y Jooin bebía más, aceptando cada trago que le ofrecían.

En determinado momento, Cain tomó la mano del hombre, y Jooin no pudo soportarlo más. Se levantó a duras penas con la intención de salir a tomar aire, pero estaba tan ebrio que tropezó al dar el primer paso.

Sus compañeros de trabajo se preocuparon y le preguntaron si estaba bien. Jooin respondió apresuradamente que sí y se dirigió hacia las escaleras que llevaban a la terraza.

Una vez allí, se permitió soltar algunas lágrimas mientras sentía que el mundo avanzaba sin él. Con los ojos cerrados, se apoyó en la pared e inhaló profundamente, hasta que Cain lo encontró.

"Jooin, ¿estás bien? Saliste tan rápido que pensé que tal vez te sentías mal".

Jooin ya no podía tolerarlo; esta era la gota que colmaba el vaso.

"¿Cómo pudiste? Esto es injusto, ¡es demasiado injusto!", gritó.

Cain parecía desconcertado, sin entender a qué se refería Jooin, quien continuó gritando cosas que para Cain no tenían sentido.

"¡No es justo, no es justo! ¡¿Por qué soy el único que recuerda todo?! ¡¿Cómo pudiste olvidarme?!", exclamó. Tras calmarse un momento, susurró: "¿Cómo pudiste enamorarte de otra persona? ¿Cómo, cuando yo no he podido olvidarte en todos estos años?".

Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y Jooin se tambaleó. Cain lo sostuvo antes de que perdiera las fuerzas y lo apoyó contra la pared, quedando separados solo por unos centímetros.

Jooin lloraba en silencio, mientras miraba a Cain que lo observaba sin poder alejarse. Finalmente, Jooin susurró el último pensamiento que cruzó por su mente: "Cain, perdóname. Es que… simplemente lo siento injusto".

Sus rostros estaban tan cerca que compartían la misma respiración. El aire se volvió pesado para ambos, y permanecieron en silencio, con sus ojos fijos en el otro.

Cain no pudo resistir más la tensión. Acercó su rostro al oído de Jooin, inhalando el aroma de su cuello mientras temblaba. Puso una mano en la pared, acorralando a Jooin, y le acarició suavemente la mejilla mientras susurraba: "¿Hasta cuándo me vas a hacer esto, Jooin? ¿Hasta cuándo me vas a hacer pretender que te olvidé?".

Jooin quedó congelado ante la súbita revelación, pero no pudo decir nada. Se sentía atrapado, como bajo un hechizo.

Cain tomó la barbilla de Jooin y la movió hasta que sus bocas quedaron separadas por apenas unos centímetros. Ambos respiraban agitadamente, mirándose con anticipación, inmóviles.

Fue Cain quien rompió el contacto, alejándose. "Yo… lo siento. Me iré".

Jooin no pudo aceptarlo. No le importaba si Cain estaba enamorado de otra persona, no le importaba el pasado ni el futuro. Solo le importaba que Cain recordaba y que estaban juntos en ese momento. No podía desaprovecharlo.

Con audacia, acortó la distancia entre ambos, agarró el cuello del abrigo de Cain y lo besó.

Al principio, Cain no respondió; sus manos quedaron suspendidas a los lados de Jooin, inmóviles. Pero después de un segundo, no pudo resistirlo más y abrazó a Jooin con fuerza. Tomó su cintura y lo empujó contra la pared mientras lo besaba con desesperación.

Jooin no se quedó atrás. Acarició su cuello, su cabello, sus mejillas, y luego sujetó sus hombros para acercarlo aún más.

Cain se tensó y murmuró algo inentendible contra sus labios, mientras sus manos recorrían la espalda y la cadera de Jooin.

El beso fue tan intenso que Cain levantó la pierna de Jooin para intensificar el contacto, mientras su beso se volvía más demandante. Luego bajó por su cuello, prestando especial atención a esa zona, besándolo y mordiéndolo.

Se separaron para tomar aire, jadeando, mirándose fijamente con sus frentes apoyadas una sobre la otra.

Cain besó la frente de Jooin, su mejilla, y luego nuevamente sus labios. Esta vez fue un beso tierno y lento, interrumpido de vez en cuando por los susurros de Cain, quien apoyado en el hombro de Jooin, mencionaba su nombre.

En ese momento algo despertó dentro de Jooin, y la única certeza que tuvo fue que se volvería adicto.