Capítulo 10: Asombro.

Jooin despertó sintiendo el cuerpo pesado, consecuencia de la borrachera de la noche anterior. Rememoró los acontecimientos y se preguntó si lo que había sucedido era real. Con una mano, tocó sus labios, que aún ardían.

La confirmación llegó en forma de una figura que dormía en el suelo, apoyada en el borde de la cama mientras sostenía su mano con fuerza.

Cain estaba profundamente dormido, a pesar de lo incómoda que parecía su posición. Jooin lo observó detenidamente: sus labios hinchados, la forma en que sus dedos estaban entrelazados y los mechones desordenados que caían sobre su frente. Se sonrojó.

Con cuidado de no despertarlo, acomodó esos mechones, recorriendo luego sus mejillas, su mandíbula y el puente de su nariz. Cain era, sin duda, un hombre muy atractivo.

La mirada de Jooin regresó a los labios de Cain. El recuerdo de aquel beso lo hizo sonrojarse aún más, pero había algo más importante. Cain no lo había olvidado, lo cual le daba esperanza para un futuro juntos. Sin embargo, todavía quedaban cabos sueltos por atar. Jooin necesitaba saber quién era el hombre de la oficina y por qué Cain había fingido que no lo recordaba.

Sus ojos seguían absortos en Cain hasta que notó los movimientos que indicaban que comenzaba a despertarse.

Cain retiró su mano de la de Jooin súbitamente, y este, desconcertado, sintió una repentina sensación de vacío. Cain se levantó con cuidado y le sonrió despreocupadamente.

"¿Estás bien?, ¿tienes resaca?"

La pregunta lo desconcertó aún más. Cain hablaba como si Jooin fuera el único que consideraba lo sucedido la noche anterior como algo extraordinario.

Jooin decidió que no era el momento adecuado para hablar sobre lo que sucedió durante su borrachera, así que optó por seguirle la corriente, al menos por ahora. Ya tendrían oportunidad de hablar sobre lo sucedido.

"Un poco"

"¿Puedo usar tu cocina? Te prepararé algo antes de irme".

Después del desayuno, Jooin esperaba que surgiera la tan necesaria conversación, pero sucedió todo lo contrario. Cain salió del apartamento en cuanto pudo, dejándolo completamente solo, anonadado e incómodo.

Habían compartido un momento significativo, ¿por qué Cain fingía que no había pasado nada? Aún lo trataba como a un amigo, cuando estaba claro que esa etapa ya había quedado atrás. Los amigos no se comportaban así.

Jooin volvió a recostarse en su cama y, mientras observaba el techo, empezó a reflexionar detenidamente sobre lo ocurrido. Su cuerpo tembló al recordar y, sin poder evitarlo, volvió a tocar sus labios.

Estaba asombrado por la reacción que su cuerpo tenía cuando pensaba en Cain; jamás había experimentado algo parecido.

Mientras Jooin se encontraba inmerso en estos pensamientos, Cain caminaba apresurado por la calle, con la frente sudorosa y el corazón latiendo a mil. No podía creer lo que había pasado.

Desde su despedida, Cain había decidido vivir su vida al máximo y ser feliz sin Jooin, por lo que reencontrarse con él había sido un duro golpe a su resolución. Esto empeoró aún más con aquel beso. Además, considerando el estado en que Jooin se encontraba hace unas horas, Cain estaba seguro de que no lo recordaría. Pero él sí lo hacía, y eso lo estaba destrozando.

La noche anterior, cuando sus labios finalmente se separaron, Jooin le había pedido que lo llevara a casa, y Cain aceptó. Apenas podía mantenerse en pie, así que Cain tuvo que sostenerlo durante todo el trayecto hasta la entrada del apartamento.

Una vez dentro, Cain lo llevó hacia la habitación, con la intención de que durmiera. Sin embargo, Jooin no parecía querer lo mismo.

Apenas llegaron a la habitación, Jooin lo tomó nuevamente por el cuello del abrigo y lo besó. Al principio, Cain le correspondió, lo tomó por la cintura y lo acercó más a él, mientras sus bocas y manos se buscaban desesperadamente.

Cuando Jooin intentó quitarle el abrigo, Cain lo detuvo. Jooin no estaba en condiciones de consentir nada, y Cain sabía que no podían ir más allá.

"No podemos seguir, Jooin, estás ebrio".

"No quiero parar".

"Tenemos que hacerlo. Lo hablaremos más adelante."

"Pero... Cain..."

Jooin, mirándolo con una mezcla de expectativa y decepción, le pidió que no se fuera.

"Por favor, no te vayas".

"No me iré".

Cain lo arropó, tomó su mano y le acarició el cabello hasta que se durmió. Sin darse cuenta, él también terminó dormido a su lado.