Nueva etapa de la vida


El Bridgertonverso pertenece a Julia Quinn


Este fic participa en el reto "Multifanom 5.0" del Foro "Alas negras, palabras negras"


Este fic está basado en el libro El corazón de una Bridgerton de Julia Quinn. Es decir, Francesca está enamorada de John de verdad y Michael Stirling es un hombre


Benedict y Eloise estaban fumando en el jardín de la casa Número Cinco bajo la luz de la luna.

— Mañana se casa Francesca. — pensó Benedict en voz alta.

Eloise asintió.

— Madre y Anthony estarán contentos. — le contestó.

— Todos lo estamos. — le rebatió él.

— Sí, pero madre siente el deber moral de casarnos a todos los Bridgerton y Anthony es el hermano mayor. Es su deber velar por nosotras y es él quien nos da la dote.

— En que ellos tienen un sentido de la responsabilidad llevas razón. Pero, no sé… suenas triste. ¿Ocurre algo? — le preguntó preocupado.

— Nada en especial. No estoy triste, estoy reflexiva. — contestó indiferente. — Es sólo que, todos los hermanos Bridgerton nos estamos haciendo mayores y todos se alejan de casa. Antes los casados eráis Anthony, Daphne y tú y ahora sólo quedaremos Gregory, Hyacinth, Colin y yo. Pero Gregory y Hyacinth son demasiado pequeños y Colin pasa la mayor parte del tiempo viajando. Y la verdad, no estoy preparada para que mi madre vaya detrás de mí todas las temporadas hasta que presenten a Hyacinth en sociedad para engatusarme pretendientes.

Benedict rio.

— No tengo miedo a quedarme soltera. No estoy interesada en muchas de los solteros que madre me presenta. Cada año veo las mismas personas, los mismos hombres, diciendo las mismas estupideces presumiendo de títulos, propiedades, rentas… no me interesa. — bufó. — No digo que no me gusten, pero los que hay en Londres, en los círculos donde nos relacionamos, todos parecen cortados por el mismo patrón. — suspiró aburrida.

— Bueno, siempre puedes pedirle a madre o a Anthony ir a una temporada en otra ciudad. Bath, Escocia… — le propuso Benedict.

— ¡Es verdad! ¡Escocia! ¡Francesca se va a ir a vivir a Escocia como la nueva lady Stirling! — se emocionó Eloise.

— Pensaba que estarías triste porque Francesca se va. — se sorprendió Benedict.

— Por mucho que nos llevemos un año justo, nacimos el mismo día con un año de diferencia, sé que tendríamos que estar muy unidas. Pero… tenemos personalidades muy diferentes. No es que no la quiera, pero no es como una mejor amiga del alma para mí ni una confidente como lo es Penelope. Es difícil de explicar. — Eloise se encogió de hombros. — Pero sí que ha sido compañera de algunas aventuras.

— Es como Hastings y Anthony. Que son mejores amigos y confidentes. Hay temas que Anthony no habla con nosotros y sólo con Hastings, imagino que pasa lo mismo con Penelope y tú.

Eloise asintió.

— Pero la voy a echar mucho de menos. Al ir a vivir a Escocia, la veremos muy poco. — suspiró. — Pero eso significa que podré enviarle muchas cartas. Me encanta recibir cartas. Y para recibirlas, hay que escribirlas.

Benedict rio.

— Parece mentira que con lo activa que eres te guste una actividad tan relajada como escribir cartas.

— Bueno, siempre acabo con las manos y el vestido manchados de tinta. Pero sí, me gusta recibir cartas. Pero tampoco estoy triste porque extrañe a Francesca. Sé que ella ama a Stirling, y él a ella, va a ser condesa y va a empezar una nueva etapa de su vida en la que espero que sea muy feliz.

Benedict se la quedó mirando con una cara extraña.

— ¿Qué pasa? — preguntó ella.

— Mis hermanas pequeñas se han hecho mayores. — Benedict fingió llorar.

— Tonto. — Eloise fingió darle un pequeño golpe en la espalda.

…..

Francesca estaba en su habitación. Acababa de recibir de su madre la charla sobre la concepción del matrimonio. Pero eso ya lo sabía. Eloise y ella habían sobornado a una sirvienta para que se lo explicara con pelos y señales. Así que, ya tenía los conocimientos teóricos de la materia.

Lo que le preocupaba era que tendría que irse a vivir lejos de su familia y de todo lo que conocía. A ver, Daphne también abandonó la casa familiar cuando se casó, pero ella seguía viviendo en Inglaterra. Estaba a un día o dos de camino en carruaje. Pero Escocia era otro cantar. Estaba a meses de camino. Vería muy poco a su familia, a sus hermanos y a su madre.

Que extraño. Por una parte, Francesca siempre había sentido que no encajaba con su familia. Todos más extrovertidos y ella más reservada. Y siempre tenía la necesidad de tener su espacio, lo que con siete hermanos era difícil, e irse de casa. Pero ahora, que, al fin se cumplía su sueño, tenía miedo. Quería aferrarse a su casa, a su familia, a su madre y a sus hermanos… sentía que su infancia se estaba escurriendo por sus dedos. Nunca había estado en Escocia, ni nadie le había enseñado a ser condesa, a diferencia de su prometido John, Anthony y Simon que sí que los educaron para ser los herederos perfectos y el cargo que ocuparían en un futuro.

Una ventaja de los hombres por encima de las mujeres.

Francesca se levantó de la cama, se puso la bata y corrió hacia la habitación de su madre.

Llamó a la puerta.

Pocos minutos después, su madre abrió la puerta. Estaba medio dormida y llevaba un batín.

— Francesca, ¿qué ocurre? ¿Tienes dudas sobre el deber matrimonial? — preguntó preocupada. Era la segunda vez que mantenía esa conversación y, aunque había dado más información que cuando la tuvo con Daphne, todavía se sentía abochornada hablando de eso.

— No, no. Es sólo que nadie me enseñó a ser condesa y nunca he estado en Escocia. Además, casi no nos veremos de ahora en adelante. — le confesó bajando la mirada.

Después de la boda, John y ella irían a celebrar su luna de miel. Y después, se mudarían a Escocia, al castillo de los Kilmartin. Sólo volverían a Londres para la siguiente temporada o visitar a su familia. Si no decidían pasar la temporada allí.

— Oh, Frannie, vas a ser una gran condesa. Tu marido te enseñará y tú también aprenderás a medida que pase el tiempo. A mí nadie me enseñó a ser vizcondesa. A Daphne nadie le enseñó a ser duquesa. Y todo el mundo en sus tierras la quiere. Y a mí también. Y lo mismo pasará contigo. Además, yo tampoco he estado nunca en Escocia y ahora tengo una excusa para ir. — la animó. — ¿Amas a John de verdad? — le preguntó.

Francesca asintió sin dudarlo.

— Ahí lo tienes. Y por lo que he visto, él también corresponde a tus sentimientos. John te ayudará en todo lo que necesites. En eso consiste el amor, en ayudarse el uno al otro.

Frannie abrazó a su madre.

— ¿Quieres dormir conmigo esta noche? — le preguntó su madre.

— Sí.


Espero que os haya gustado.

Desde septiembre que estoy haciendo un Erasmus en otro país y hacía tiempo que quería escribir todas las sensaciones que sentí cuando me mudé a otro país.

Aunque las conversaciones de Benedict y Eloise fumando en el jardín por la noche sólo ocurren en la serie, he decidido añadirla porque me gustan. Toda interacción entre los hermanos es bienvenida. Sin embargo, el fic sigue inspirado en el libro porque sigue esa trama, no la de la serie. Pero tengo que catalogarlo con el de la serie porque Fanfictin no tiene etiqueta para los libros de los Bridgerton.

Si os habéis quedado con ganas de leer sobre una relación sáfica, podéis leer mi fic Bridgerton Fan Gay Week 2024.

Hasta la próxima