CAPÍTULO LXXVIII
USURPADOR
Ignorando las advertencias hechas por el cazador y apenas amaneció, el sujeto que decía llamarse Henrik dirigió sus torpes pasos hacia ese lugar, quedándose del otro lado de la acera.
Llevándose el cigarrillo a los secos labios, de forma despreocupada apoyó la espalda contra el debilitado muro de lo que quedaba de una construcción.
"Buenos días", una mujer que pasó a su lado saludo.
"Buenos días", él respondió inclinando un poco la cabeza, pero sin desviar la mirada de aquella ventana.
La cortina de lo que reconoció como el recibidor fue levantada, despertando el nerviosismo del ex combatiente al punto de hacerlo estirar el cuello lo más que pudo en un inútil esfuerzo por alcanzar a ver a quien la movió.
"Me parece muy extraño que sea la única casa que se alza sobre la acera, siendo que durante el asedio fue destruida", pensó fumando de forma compulsiva. "¿Por qué?, ¿Significa que hay un nuevo ocupante?, ¿Quién será?", se preguntó y arrojando la ceniza al suelo cruzó la calle con intenciones de investigar.
Sin embargo no fue necesario que llamara a la puerta porque abriéndose, dio paso a esa hermosa mujer, a quien reconoció al instante.
"¡Ah!", gimió sin que ya le fuera posible desviar sus pasos.
Notando la presencia del sujeto, pero sin imaginar cuáles eran sus intenciones, Michiru sonrió; "Buenos días", saludó como de costumbre.
"Buenos días", nervioso Henrik respondió, pasando de largo y acomodándose el sombrero como tratando de cubrir su rostro.
La aguamarina se detuvo para comprobar que no olvidaba nada, luego de forma despreocupada continuó su camino rumbo al preescolar.
Henrik, habiéndose alejado lo suficiente para que ella no notara su presencia, volvió la cabeza para mirarla, o más bien para admirarla.
"No me reconoció", murmuró contemplando su rostro en un roto cristal. Quizás sería la barba, el cabello entre cano y los ojos hundidos que le daban la apariencia de un viejo, que no eran otra cosa más que el producto de haber pasado casi cuatro años en el Sur, siendo el último como prisionero. Luego volvió a posar la mirada en ella hasta que la vio perderse; "¿Lo que vi es real?", se cuestionó reviviendo en su memoria el instante que pudo contemplar su fina figura. "Si, lo es", riendo de forma burlona, comenzó a alejarse.
(En la prisión)
Y aunque estaba profundamente cansado y no deseaba otra cosa más que dormir, el rubio permanecía a la espera de nueva información, cosa que aconteció hacia las diez de la mañana.
"Coronel, puede pasar a ver a la capitana", el comandante a cargo comunicó.
Así que escoltado por un par de oficiales, Haruka fue conducido hacia la celda.
"¡Coronel!"
"Ya lo sé todo...", trato de decir.
"Se trata de una injusticia, le juro que..."
"No tienes que jurar nada, te conozco mejor que todos ellos y sé que eres inocente. ¿Estás bien?, ¿Te han herido?"
"No, pero con semejante acusación no hace falta"
"Te he traído un uniforme limpio y comida caliente", expresó la siempre rubia y hermosa mujer.
"Te lo agradezco, Mina, pero tienes que volver a la clínica. Fritz te necesita"
"Tú también nos necesitas"
Mizuno asintió de forma ligera; "Si, pero lo que menos deseo es que los consideren sospechosos. Es ridículo que piensen que nosotros dotamos a los civiles con armas"
"¿Por qué piensan que estás involucrada?"
"Porque dictamine que las balas fueron disparadas por nuestras armas, lo que casi equivale a que he acusado a otros oficiales de hacerlo. Así que consideran que puedo estar encubriendo al o a los responsables"
"Ella tiene razón, me tienen aquí casi por los mismos motivos. Un oficial de mi regimiento se suicidó, fui yo quien dictaminó su muerte. Piensan que se debió a que estaba involucrado con los sujetos que elaboraban el alcohol, así que para evitar represalias hizo lo que hizo. Otra teoría es que por el mismo motivo alguien pudo haberle disparado", desde su celda Sidorov expresó.
"Es ridículo"
"Lo es. Pareciera que buscan chivos expiatorios sólo para dar por zanjado el asunto", el hombre añadió.
(Esa noche. Casa de la aguamarina)
Impaciente Michiru aguardaba por noticias de parte de él, siendo que luego de lo sucedido incluso su trabajo se vio afectado.
"¿Cómo estará?, espero y esta noche pueda venir a cenar", se cuestionó mientras colocaba la mesa para dos.
Para dar respuesta a su pregunta alguien llamó a la puerta y acudiendo a abrir, se encontró con su amado rubio.
"Buenas noches"
"Buenas noches, pase", contenta expresó.
"Estoy muy cansado", quitándose el gorro y la chaqueta los colocó en el perchero.
"Por favor siéntese, en un momento voy a servirle la cena"
"Eres muy amable, pero antes prefiero darme un buen baño. Además necesito afeitarme", Haruka replicó mientras dirigía sus pasos hacia el segundo piso.
"Antes por favor dígame qué ocurre con la cirujano, ¿Sigue en prisión?"
"Si"
"¿Por qué?"
"La noche de la emergencia se rehusó a acatar las órdenes del general Volkov, no la culpó. Pero ese no es el motivo, más bien la creen sospechosa"
"¿De qué?", frunciendo el entrecejo, fue la pregunta que siguió.
"De haber atendido a los intoxicados y a los cuatro heridos"
"Sigo sin entender"
"¿Recuerdas los disparos hechos en mitad de la noche?. Pues bien, muchos oficiales murieron a consecuencia de ello, otros se suicidaron. La autoridad determinó que esas muertes fueron influenciadas por el alcohol, algunos porque se involucraron en riñas y los segundos porque decidieron poner fin a sus sufrimientos. Es por eso que se interpuso la prohibición. Y como nunca falta quien desee aprovechar la situación, un grupo de oficiales decidió elaborarlo de forma clandestina, por otro lado también lo hizo un grupo de civiles. ¿Qué tiene que ver la cirujano en este asunto?, pues ella determinó que todas esas balas fueron disparadas por nuestras armas, lo que significa una grave acusación hecha en contra de otros oficiales. Eso los llevó a concluir que sabe más de lo que dice"
"Si ella estuviera involucrada no hubiera hecho esa suposición"
"Exacto. Además fue nuestro muy odiado Kozlov fue quien destapó parte de este asunto"
Ante todo lo sucedido por su culpa la aguamarina frunció el entrecejo.
"La noche que nos encontramos con él estaba ebrio pese a la prohibición. Fue él quien informó a las autoridades que lo consigo de otros oficiales, lo que dio por concluido ese asunto. Luego pasó lo de los cuatro fallecidos y todos los envenenados por alcohol"
"Maldito sujeto"
"Fue lo único bueno que creó e hizo", expresó quedándose muy pensativo.
"¿Usted qué piensa, coronel?"
"Se cree que los civiles que lo estuvieron elaborando lo intercambiaron por armas... entiendo que estando en ebriedad cualquier estupidez puede ser cometida, pero me es ilógico que haya quienes decidieron armar a una población que está furiosa con nosotros... además pienso que eso de envenenar alcohol responde a un mal mayor... presiento que lo hicieron con el fin de deshacerse de nosotros, pero en cambio afectaron a muchos civiles. No sería de extrañar que lo hicieran para que no fuera tan sospechoso"
Ante sus suposiciones Michiru negó con la cabeza; "Por favor no diga nada que pueda ponerlo en peligro"
"Tienes razón, ahora con tu permiso. Voy a darme un baño"
Ella asintió sin que la preocupación la abandonara.
Fue así que luego de un cuarto de hora ambos se sentaron a la mesa para disfrutar los alimentos.
"Está delicioso. No sé hace cuántos días no tengo una verdadera comida"
"Me alegra que sea de su agrado. La próxima vez que tenga que ausentarse por favor dígame dónde está para que pueda llevarle comida caliente"
"Gracias, eres muy amable", respondió. "Podría informarle que decidí vender mi granja para quedarme a vivir en esta ciudad, donde podría establecer otra. De esa forma estaré cerca de mi hijo, pero si acepta ser mi esposa nada mejor que eso... Pero este no es el mejor momento para hacerlo, primero tengo que sacar a Mizuno de ese maldito lugar"
Mientras tanto, aprovechando que la oscuridad había llegado, de nueva cuenta Henkik dirigió sus pasos hacia ese punto.
" Ella sigue viviendo ahí, pero ahora tengo más dudas que respuestas", pensó. "Esto me lo callo, no me conviene que él lo sepa", expresó y llegando a la puerta, llamó a la espera de poder conversar con ella, cosa que dudo podría hacer por la buena, pero decidido estaba a forzarla.
"Buenas noches", titubeante saludo ante el oficial que atendió.
"Buenas noches", posando la mirada en él, Haruka contestó. "¿En qué puedo ayudarle?", cuestiono con ese aire de autoridad.
Sin poder huir, Henrik balbuceo; "¿Es esta la casa de los Wagner?", mintió.
"No, está equivocado", contestó.
"Lamento las molestias, con su permiso", nervioso respondió.
Haruka se quedó contemplandolo mientras trataba de recordar en qué otro lugar lo había visto.
Alejándose con toda la prisa que sus cojos pasos le permitieron, Henrik negó con la cabeza, dejando escapar esa risa burlona.
"Increíble, más que increíble. ¿Quién hubiera imaginado que esa estúpida puritana iba a convertirse en la perra de ese?. ¡Vaya sorpresa se llevaría él si supiera que su maldita hermana es peor que una traidora!", exclamó mientras traía a la memoria aquel viejo recuerdo.
-Flashback. Hace cinco años-
Nerviosa, pero no porque la situación en la que se puso fuera de su agrado, con cierta insistencia la aguamarina contemplaba su reloj, esperando que ese forzado compromiso pronto terminará.
Su cita, él aún castaño Helmut y mejor amigo de su hermano, se percató de esa impaciencia; "¿Hay algo que le moleste?", cuestionó llevando un bocado a sus labios.
"No, nada", replicó arrugando la servilleta.
"Me alegra mucho que por fin haya decidido darme la oportunidad. Espero que a Gunther no le moleste"
"¿Por qué habría de hacerlo", Michiru cuestionó.
"Por que es su hermano, en lo personal a mi enojaría que él saliera con alguna de mis hermanas, pero aún más si lo hace con la pequeña"
"Soy adulta, mis decisiones no son algo que tengan que mortificarlo", con cierto enfado respondió.
Ante sus palabras Helmut, que orgulloso portaba su negro uniforme militar, sonrió con confianza y cierta malicia. "Tiene razón, ha crecido. ¿Cómo olvidar cuando solíamos llevarla en bicicleta?"
Sonrojada ella desvió la mirada.
"El postre es de lo mejor, ¿No lo cree?"
"Si", replicó. Ante la forma tan despreocupada en la que otros oficiales se desenvolvían, se mordió los labios; "Mientras nosotros reímos y disfrutamos de la buena vida, a cientos de kilómetros hay gente y en especial niños sufriendo por culpa de estos orgullosos hombres", pensó y luego negó con la cabeza, como si ese simple gesto le fuera ayudar a deshacerse de las terribles ideas que la acosaron.
"¿Se encuentra bien?, ¿Dije algo que no debía?", él preguntó y acto seguido tomó su mano.
"No, todo está bien", escapando a su agarre la aguamarina respondió.
"Me alegra... ¿Escuchó las últimas noticias?"
"Por supuesto", mintió.
"Estamos cada vez más cerca de tomar la capital del Sur. En cuanto suceda habremos ganado la guerra"
"Me alegra mucho escucharlo", de nuevo la mentira escapó de su labios.
"Solo que para que sea posible hay que hacer sacrificios... grandes sacrificios"
La joven asintió.
"¿Sabía que en menos de una semana parto hacia el Sur?", Helmut confesó.
"¿Qué?"
"Así es, en unos días parto hacia ese lugar, pero estoy seguro de que antes de que yo llegue la guerra habrá terminado", confiando en los avances hechos en todos los frentes, se atrevió a decir.
No importaba que ese hombre fuera de su desagrado, pero que tuviera que sacrificarse en nombre de banalidades fue algo que mortificó a la joven profesora.
"¿Le preocupa que tenga que irme?"
"Por supuesto", contestó sin imaginar las repercusiones que su sincera respuesta pudiera traerle.
Hemut sonrió; "Sin duda Gunther me odiara, en primera porque me marcho al frente antes que él y en segunda porque estoy aquí, cenando con usted"
"Gunther no es dueño de mi tiempo ni de mis decisiones", molesta con tener que escuchar el nombre de su hermano en cada línea de la conversación, respondió.
"Hablando de tiempo, se ha hecho tarde. Será mejor volver, sé que mañana usted tiene que trabajar y yo debo preparar mi partida", con un ademán le indicó al sujeto que atendía las mesas que se acercara.
Fue así que abandonando el lugar, ambos continuaron la conversación.
"Prometo que escribiré"
"Bien", ella dijo.
Él adelantó sus pasos y de forma caballerosa abrió la puerta del auto para que ella subiera.
"Gracias", expresó ante su gesto.
"De nada", replicó y acto seguido hizo lo mismo.
Y apenas coloco las llaves en el interruptor, se quedó pensativo.
"¿Sucede algo?", ella preguntó.
Helmut sonrió un poco, dirigiéndole una curiosa mirada; "¿Es todo?"
"¿Perdón?"
El castaño se acerco a ella para besarla, luego trató de deslizar su mano por entre sus piernas, cosa que a ella petrifico y él interpretó de otra manera.
"¿Qué hace?", resistiéndose ante su maldito toque, la joven se quejó.
"Ya te dije que en unos días me voy, quizás muera y...", respondió y sin importarle su rechazo, intentó dirigir sus labios hacia su cuello.
"No", gritó empujándolo con una mano mientras que con la otra trataba de abrir la puerta para darse a la huida.
"Si el lugar te molesta entonces vamos a donde nadie nos vea", él señaló.
"Ya dije que no", abofeteandolo chillo, logrando salir del auto.
Helmut torció los labios y con el puño golpeó el volante; "No eres más que una estúpida que no sabe lo que le conviene", molesto masculló. "Lárgate antes de que cambie de parecer", grito.
Michiru huyó lo más rápido que sus piernas le permitieron, dirigiéndose hacia las calles más transitadas; "No debí... no debí aceptar su invitación", murmuró mientras se limpiaba el llanto que acudió a nublarle la mirada.
Llegando a casa y sin que llamara o usara su llave para entrar, la puerta se abrió, encontrándose con Gunther que parecía esperarla.
"¿Estás bien?", cuestionó al verla tan agitada.
"Si, por supuesto", mintió mientras dirigía sus pasos hacia su habitación.
El pelinegro, que no era tonto, apretó el puño. "¿Qué habrá sucedido?", se cuestionó.
Sin que esos sentimientos que iban de la tristeza al miedo la abandonaran, se echó a llorar, evitando inútilmente pensar en lo que estuvo a punto de pasar.
"Nadie, nadie puede saberlo. Será mi eterno secreto", gimió.
-Fin flashback-
Henrik, o mejor dicho Helmut sonrió con esa maldita malicia. "Si esa noche hubiera sabido lo que iba a pasar, sin dudarlo me habría salido con la mía"
Mientras tanto y sin imaginar las perversas intenciones de ese hombre, el rubio tomó el abrigo y el gorro.
"¿Se va?", agitada ella preguntó.
"Tengo que ir a ver cómo sigue el asunto Mizuno", respondió.
"Entiendo, pero por favor quédese conmigo. Yo también lo necesito y mucho"
Dándole la razón Haruka asintió, haciendo a un lado la idea de marcharse.
Notas de autor;
Michelle; Kozlov tan solo es culpable de haber comprado alcohol de forma clandestina, pero no tiene nada que ver con los envenenadores. Lo único bueno que hizo fue destapar parte de esa cloaca. Ella ni nadie del ejército tiene que ver en ese asunto, pero es lo que les han hecho creer a las autoridades. Y Michi tiene razón, es mejor que Haruka se guarde lo que piensa.
Kaiohmaru; Así es, Haruka vendió la granja que era de su abuelo para ya quedarse a vivir junto a ella, o al menos cerca si es que ella no acepta casarse con él.
Isavellcota; Su amigo en definitiva no es inocente, porque como vemos en parte está detrás de ese asunto. Lo bueno es que vio que Michi no está sola y eso lo hará desistir de ir a molestar, aunque nunca se sabe.
szer; Las autoridades buscan culpables donde no los hay mientras los verdaderos villanos hacen de las suyas. Luego de lo que le pasó, Haruka sabe que más le vale irse con pies de plomo, de lo contrario podría volver a caer en prisión y por motivos más graves.
Kyoky; Los que sospechan de Amy que poco la conocen. No merece que le den ese trato luego de haber hecho mucho por sus compañeros. Pero hay que recordar el contexto, era una época en la que todos se veían con desconfianza.
