CAPÍTULO LXXXVI
ÚNICA VERDAD
(Hace casi cinco años)
Y fue al amanecer del cuarto día que se hizo el silencio.
Las armas fueron calladas y los pajarillos irrumpieron con su canto, atrayendo hacia el cielo la atención de los exhaustos, pero victoriosos hombres.
"Estamos vivos, hermano", sin poder creerlo y como siempre después de cada batalla, dijo el rubio Nikolai.
"Una vez más lo logramos", aunque herido, respondió el pelinegro Alexei.
Mientras tanto dentro de la improvisada tienda de campaña que funcionaba como hospital, con los miembros desfallecidos a causa del cansancio la valiente peliazul terminaba la última cirugía.
"Él no tarda en volver", deshaciéndose de la sucia bata y alineando su cabello para recibir a su amado, con presura se dirigió hacia el deshecho campo de batalla.
La bruma se arrastraba al ras del suelo, confundiéndose con la densa capa de humo y polvo, pero permitiéndole contemplar la hórrida escena.
Tendidos como si de costales de patatas se tratarán, los de un bando y otro se extendían a lo largo del infernal paraje.
"Hay que enterrar a los nuestros, no se pueden quedar así", Fiódor señaló.
Avanzando entre los caídos, la cirujano no tardó en encontrar el cadáver de la valiente chiquilla; "Lo siento tanto, Liudmila", se lamentó.
A lo lejos y como si de fantasmas se trataran, contemplo a aquellos valientes hombres que heridos, hambrientos y cansados regresaban, esperando que como siempre él estuviera entre ellos.
Titubeante el rubio Haruka, su entonces capitán, se colocó frente a ella; "Mizuno…", sin poder continuar se mordió los labios.
Ella volvió la vista hacia sus camaradas, quienes a su paso y sin atreverse a decir nada bajaban la mirada, y es que ¿De qué forma se le puede decir a una esposa que el hombre que ama y los mantuvo con vida perdió la suya?.
"No… ¿Verdad que no?"
Un grupo de ellos se acercó, llevando el cuerpo de su amado Richard.
"No es posible", rompió a llorar.
"Lo lamento mucho. Dicen que murió poco antes del alba", expresó el capitán.
Sin fuerzas y embargada por la más pura tristeza, la peliazul se derrumbó a llorar sobre su amado.
"Juramos que juntos regresaríamos a nuestra clínica. Eres un mentiroso", gimió golpeándolo en el pecho, luego se sujetó a él con todas sus fuerzas. "Debería abrir mis venas y dejarlas sangrar, de esa forma podremos volver a estar juntos", pensó.
Sin duda lo habría hecho, pero entonces hubo algo que le devolvió la cordura. Y es que un terrible dolor terminó por apoderarse de ella.
"No, ahora no", sin poder hacer nada en contra de la naturaleza, en vano pidió.
(Presente)
Y la tan esperada mañana por fin llegó, lo que sin duda daría ventaja. ¿A quién?, era lo que estaba por verse.
En busca de heridos, un camión sanitario revisaba el lugar.
"Aquí parece no haber nada, ni siquiera hay señales de que alguna batalla haya sido librada", señaló el conductor.
"Revisemos dos calles más, si no encontramos nada nos vamos", ordenó el capitán, que no era otro más que Sidorov, el médico que junto a la peliazul compartió prisión.
"Será mejor regresar. La acción está del otro lado. Es ahí donde nos necesitan", un teniente sugirió.
"No sé qué es peor, si pelear a mitad de la nada donde estás expuesto a todo, o en una ciudad en ruinas, donde fácilmente puedes ser emboscado", el conductor señaló.
Y habrían seguido su camino a no ser porque en ese momento a través del espejo retrovisor contemplaron a un grupo de hombres tendidos sobre el suelo.
"¿Y eso?"
"Bastante extraño. ¿Los habrán colocado deliberadamente?", se quejó el joven teniente mientras que a través de la ventanilla apuntaba hacia los edificios que les rodeaban. "No dudo que lo hayan hecho para emboscar a aquel que se acerque. Será mejor irnos"
Encontrando mucha razón en sus palabras Sidorov asintió, aunque no muy convencido; "Aún así nuestra obligación es comprobar su estado"
"Parecen muertos, ¿Qué podemos hacer por ellos?"
"Sin duda tienen familia, ellos querrán saber qué les sucedió", el conductor expresó.
"Viste lo que pasó en la prisión. Esos malnacidos están esperando que bajemos para dispararnos"
"Son unos cobardes. Yo iré, ustedes cubranme las espalda", temiendo ser cazado, Sidorov bajó del camión, dirigiendo sus pasos hacia cada uno de ellos, siendo que hubo algo que terminó por desconcertarlo. "¿Eh?"
Imitando su acción, el conductor actuó con rapidez; "Este está vivo. Traigan la camilla… ¿Sabes qué pasó?", cuestionó cuando lo hizo reaccionar.
El sargento, aunque débil a consecuencia de las heridas, pudo hablar; "Peleábamos cerca de la prisión cuando recibimos la orden de ese sujeto. Él estaba convencido de que cerca de aquí podríamos encontrar algo que diera por terminado este conflicto. Apenas llegamos nos recibieron a disparos"
"Te llevaremos al camión"
"Creo que me desmayé… no sé en qué momento amaneció", añadió.
"Ya no tienes de qué preocuparte, estarás bien"
Sin poder dejar de contemplar al oficial que yacía muerto, pero desnudo, Sidorov se dirigió hacia el mayor que el joven señaló e inclinándose sobre él, le hizo la señal a sus camaradas; "A este lo conozco, también está vivo. Traigan la camilla"
"Si, señor"
"Subanlo con cuidado"
Débil y al borde de la inconsciencia el rubio coronel se sujetó a él; "Mizuno… te… tengo que llegar"
"No creo que…"
"Es una orden", gimió con dolor.
"Sé a dónde quiere ir. Vamos", Sidorov expresó mientras le colocaba un vendaje.
"Imposible, señor. No resistirá el viaje. Debemos llevarlo al puesto más cercano"
"Por favor, tengo que llegar", sujetándose a él, el rubio pidió. "Es una orden"
"Como usted diga, señor. Ya escuchaste, dirígete a la clínica número tres", Sidorov también ordenó.
(En la clínica)
Sin descanso la puerta de la clínica número tres seguía abriéndose, permitiendo el paso de más heridos.
"¿Puedo volver a combatir?", un oficial que ya había sido atendido, cuestionó.
"Si, aunque no lo recomiendo", Mina contestó.
Habiendo escuchado lo que quería, el sujeto se puso de pie y tomó su arma. "Gracias", respondió abandonando la habitación.
"Se acostumbraron tanto a la guerra, que el dolor ya no les incomoda", ante su valentía la siempre hermosa mujer reconoció.
"Por cada hombre que abandona la sala, ingresan tres. Esto no va a terminar jamás", uno de los estudiantes añadió.
De pronto la puerta se abrió, dando paso a aquellos sujetos.
"Mizuno, ¿Dónde está Mizuno?", a gritos el Sidorov cuestionó.
Fritz de inmediato se dirigió a atender al sargento herido; "Operando"
"¿Qué sucede?, ¿A qué se debe este alboroto?", molesta, Mina preguntó.
"En el camión tengo a tu superior, por favor ven conmigo"
La alguna vez deidad lo siguió y apenas contempló al rubio, su ánimo se resquebrajó y su cuerpo fue sacudido por un electrizante escalofrío. "¿Qué pasó?"
"Lo encontramos a varias calles de aquí. Ha perdido mucha sangre. Se rehusó a que lo lleváramos al puesto más cercano. Por favor bájenlo con cuidado"
Reconociendo a la joven, Haruka se sujetó a ella; "¿Dónde está?, necesito hablar con ella"
"Ella está bien", sin que el asombro la abandonara respondió.
"Necesito verla, llévame a su lado", al borde de la inconsciencia pidió.
"No, antes hay que…"
"Es una orden, teniente Aino. Llévame a su lado", el agarre que ejercía en ella comenzó a perder fuerza.
Habiendo sido avisada, Mizuno apareció al encuentro de su antiguo compañero de universidad y celda. "¿Qué sucede?"
"Se trata del coronel, está muy mal herido", la rubia respondió.
Ante la imagen que el rubio le ofreció, para la peliazul fue como fue como haber regresado a ese maldito día y al instante en que le entregaron a su amado Richard.
"¿Dónde está?", él preguntó.
"A salvo, en el sótano"
"Tengo que verla, llámala"
"Imposible, tenemos que operar", la cirujano expresó tratando de frenar el flujo de sangre.
"No, no hasta que hable con ella", resistiéndose a perder la conciencia, el coronel respondió.
"Como usted diga. Mina, ve y llámala", colocando un improvisado vendaje, Mizuno ordenó.
(En el sótano)
Sin imaginar lo que estaba a punto de presenciar, pero contenta porque otras dos jóvenes hicieron caso a sus palabras, Michiru las contemplaba.
"Estoy segura que después de esto van a conservarlos", pensó.
Tres golpes seguidos de un silencio y un cuarto golpe fue la señal para que la puerta cediera, permitiendo el paso de la siempre hermosa mujer.
"¿Cómo estás?", primero se dirigió a Gertrud, entregándole la bolsa con provisiones
"Bien, o eso creo. ¿Ya amaneció?"
"Si… tú, ven conmigo", señalando a Michiru, pidió.
"¿Qué pasa?", titubeante la aguamarina dejó su sitio.
"La capitana desea hablar contigo"
"Vamos"
Y mientras avanzaban por los abarrotados pasillos, la aguamarina pudo contemplar cómo de forma discreta la rubia se limpio el llanto que acudió a nublarle la preciosa mirada.
"¿Qué habrá pasado?", fue la pregunta que cruzó su cabeza.
"Es aquí, por favor entra", respirando profundo señaló mientras que de forma lenta abría la puerta.
Y apenas Michiru lo hizo, contempló la más hórrida de las escenas.
Y es que ahí y sobre una camilla yacía su amado cuya vida se sujetaba a un delgado hilo.
"Haruka, mi amor", embargada por la sorpresa, la tristeza, la impotencia y el más amargo llanto, grito dirigiendo sus rápidos pasos hacia él.
Ante su voz y esas tres sencillas palabras que de sus labios emergieron, el rubio sonrió. "Por… por fin me has llamado por mi nombre", dejando que las lágrimas fluyeran, susurro.
"No, no es posible", ella dijo sin poder creer lo que veía.
"Lamento mucho que hayas tenido que verme así, pero necesito hablar contigo"
"¿Por qué no lo han atendido?, se va a desangrar", horrorizada, Michiru grito.
"Escúchame… siempre he pecado de idiota… debí…", murmuró y luego con dificultad tosió.
"No te esfuerces, por favor ya no hables"
"Suficiente. Debemos ir al quirófano", dirigiéndose hacia él, Mizuno señaló.
"No, aún no… Lamento no haberte dicho que luces hermosa", dijo mientras le limpiaba el llanto,.
"Por favor ya no hables, deja que te atiendan", tomando sus manos y empapandolas con sus lágrimas, en vano suplicó.
"¿Qué sucede?, ¿Pronto vendrá?", impaciente Mizuno cuestionó.
"¿Quién va a venir?, ¿A quien esperan?", nerviosa Michiru gritó.
"Hay algo que quiero pedirte y hasta anoche no estabas forzada a aceptar, pero ahora si. Por favor cásate conmigo"
"Si, mi amor", respondió sin que el llanto la abandonará. "Hacía mucho que esperaba que me lo pidieras, pero ahora deja que te atiendan", dijo antes de unir sus labios a los suyos.
"No, aún no pueden hacerlo. Si muero…"
"Eso no va a pasar"
"Si muero, mi hijo no se quedará sin un nombre. Te pagarán por mi servicio y además tienes la granja. Por dinero jamás tendrás que preocuparte"
"Sabes que el dinero es lo que menos me interesa, te quiero a ti", sujetándose a él, Michiru replicó.
Ante la dolorosa escena que se abría frente a sus ojos, la capitana no pudo soportarlo más y abandonó la habitación.
"¿Estás bien?", siguiendo sus pasos, la valiente rubia preguntó.
"No", contestó dejando que las lágrimas libres fluyeran. "¿Lo ves?, ellos se aman. Hacía tanto tiempo que lo intuía, pero ha tenido que pasar esto para que finalmente fueran sinceros. Maldita sea la guerra", apretando su puño, masculló.
Y aunque se conocían desde hacía varios años y muchas veces compartieron covacha, aún había tantas cosas que Mina ignoraba de ella.
"Mina, muchas veces fui tu confidente y aunque no lo admitas sé que hay algo que siempre va a dolerte. También sé que lo que acaba de pasar te lo recuerda y te lastima igual que a mi"
Ante sus palabras la alguna vez deidad bajó la mirada. "¿Quieres contarme?"
Amy asintió; "Richard y yo fuimos juntos a la escuela de medicina, nos enamoramos y luego de casarnos abrimos nuestra propia clínica, sin embargo al poco tiempo el sueño terminó porque la guerra estalló. Una noche luego de un bombardeo el ejército llegó exigiendo que todos los hombres en condición de pelear subieran al camión, incluido todo el personal médico. Aún recuerdo a Nikolai. Durante todo el ataque lloró como un niño asustado, pero en cuanto esos hombres cruzaron la puerta, valiente él y su hermano subieron al camión. Como es natural, Richard me pidió que me quedara, pero la orden era que todos los médicos debían enlistarse para defender la capital, así que oculte mi estado para poder ir con él"
Ante esa confesión Mina se quedó sin aliento. Y es que aquello le resultó aún más doloroso que lo sucedido con ella y su entonces amado Armand.
"Durante meses esa fue nuestra vida, juntos íbamos a la pelea. Él se quedaba justo detrás de la línea, atendiendo a los heridos que podían regresar a pelear, yo lo hacía con los que necesitaban ser operados y en medio de los dos estaba Liudmila. Ella nos hacía saber que el otro estaba bien. Luego de cada batalla yo esperaba por él, buscándolo entre los vivos y ahí estaba, cansado y cubierto de sangre, pero a salvo. Una tarde caímos en una emboscada, fue terrible… Al amanecer del cuarto día y cuando las armas por fin se callaron me lo entregaron muerto… esa misma noche y me medio de un nuevo ataque nuestro hijo nació "
Sin saber que decir Mina se limitaba a escuchar.
"El coronel, entonces capitán, mucho me insistió para que regresara a mi hogar, pero en lugar de obedecer al día siguiente envié a mi hijo a casa de mis padres y yo seguí en el frente, jurando salvar a cuantos hombres me fuera posible porque esa era la única forma en que podía vengar a mi amado"
"Entiendo"
Mientras tanto el rubio y la aguamarina mantenían su propia conversación.
"Hace no mucho tuve una esposa y un hijo y era feliz… E-s… Esa mañana salí a comprar lo que necesitaba para reparar la cerca… entonces la alerta de bombardeo sonó y en un instante perdí todo lo que amaba… todo lo bueno que poseía, incluida parte de mi humanidad… Si no hubiera sido un maldito cobarde habría estado presente para abrazar a mi… mi pequeño, que sin duda debió estar muy asustado", formándose un nudo en su garganta, no pudo continuar.
Experimentando su dolor, la aguamarina lo abrazó, empapandole el rostro con su llanto.
"Un día antes le juré jamás ir a la guerra, pero de hacerlo en su inocencia me hizo prometer que no haría cosas malas. Fue… fue así que furioso y en busca de venganza llegué hasta aquí. No pensaba en otra cosa porque todos debían pagar, incluida tú"
"No digas nada, mi amor. Deja que la cirujano…"
"Tienes que saber que durante mucho tiempo quise, busqué y desee poder odiarte, sin embargo no lo logre porque toda mi ira, odio y rencor se volvió amor. Lamento mucho haberte herido, lamento mucho que nos hayamos conocido en estas circunstancias"
"Yo no", acomomdandole el cabello que cayó por su frente, Michiru contestó.
"Jamás voy a cansarme de pedirte perdón, Michiru", a cada palabra su voz iba tornándose más débil, amenazando con apagarse.
Era verdad, en el tiempo que tenían de conocerse él jamás la había llamado por su nombre, y fue ante ese gesto que la esperanza volvió a ella. "No tengo nada que perdonarte, mi amor. Ahora prometele a tus hijos que jamás volverás a pelear. Jurales que no habrá guerra a la que irás"
"Por ellos jure jamás volver a disparar un arma, pero esta vez mi promesa es definitiva"
En ese instante la puerta se abrió, dando paso a un capitán herido, el cual en esas condiciones podría llevar a cabo tan precipitado matrimonio.
"No tenemos mucho tiempo, en cuanto termine tenemos que operar", Mizuno les recordó.
Fue así que en medio de una sangrienta batalla librada entre un grupo de dementes y el ejército, una civil encinta y un moribundo oficial rectificaron el pacto que en otra vida y en un lejano lugar alguna vez hicieron…
Notas de autor;
Nos vamos acercando hacia un inminente final.
Michelle; Haruka está entre la vida y la muerte y ha cumplido con su deber, no es las mejores condiciones, pero así tenía que ser.
Kaiohmaru; Pobre de nuestro pollito favorito, está a nada de quedarse sin su papá :(, pero hay que entender el actuar de nuestro pollo grande. No quiere que a su pollito y a su esposa les pase lo que a su otra familia. Su sacrificio es por el más puro amor.
Isavellcota; Hasta este momento no hay vencedores, solo perdedores. Incluso los que iniciaron todo tienen familias que pueden o no estar de acuerdo con sus acciones. Y si ellos mueren, serán sus allegados quienes carguen con el dolor y la vergüenza de lo que hicieron.
Isabelle; Resulta muy triste que en esa terrible situación Haruka y Michiru por fin fueran sinceros, pero más vale tarde que nunca. Si lo peor llegará a pasar, al menos ya saben que entre ambos había amor. Y aunque a nuestro pollito no le faltaría nada, le faltaría lo más importante, que es su papá pollo.
Szer; Siempre habrá un demente seguido de otros aún más dementes, he ahí el caso de esa gente que apoyo a Gunther sabiendo que lo suyo es causa perdida.
Encuentro mucha razón en tu razonamiento final.
Alice; Es duro ver en qué condiciones ese matrimonio se tuvo que efectuar. Ninguno de los dos pensó que sería así , pero era vital llevarlo a cabo cuánto antes. Sin duda habrá quienes piensen que ambos son unos traidores, pero primero está su bebé y si él está bien, lo demás poco les importa. Leer mucho ayuda, créeme. De esa forma pude aprender un poco más de inglés.
Kyoky; Llegaste justo a tiempo. Michi no quiere dañar a nadie con sus palabras, pero no falta quien malinterprete las buenas acciones. No había pensado en que nuestro pollito podría estar celoso xd. Si es así, ojalá entienda que es por una buena causa xd. Es celoso como sus papás xd.
