CAPÍTULO LXIII

PRISIONERO

"No, no pueden llevárselo. Ese sujeto es culpable", llorando la aguamarina expresó.

"Estaré bien, no te preocupes. Se solucionara"

"Esto no puede estar pasándonos"

Haruka, sin oponer resistencia alguna abordó el camión militar que por ellos esperaba.

"Soy la culpable, arresteme a mi", ella gritó.

"Quedate, ya sabes que hacer", el rubio pidió. "¡ Demonios!. Me preocupa mucho tener que dejarla sola sabiendo que ese animal podría estar al acecho para lastimarla", afligido, pero no arrepentido de lo que hizo, pensó.

"Pido permiso para hablar", dijo uno de los oficiales.

"Habla"

"No la tiene fácil, coronel. ¿Es consciente de que golpeó a uno de los hombres de Mikhailov?"

"Lo soy", orgulloso ergio la mirada.

"Todos son unos cretinos", señaló el otro soldado.

"Esa es la menor de mis preocupaciones", impotente el coronel apretó el puño.

Mientras tanto, observar cómo el camión se alejaba y se perdía en la distancia, terminó por mortificar a la joven mujer al punto de que la proximidad de la madrugada no la asustó.

"¿Qué debo hacer?, ¿A dónde debo ir a buscarlo?... Ya sé, iré a la clínica, estoy segura de que la cirujano podrá ayudarme", tomando una chaqueta que cubriera su rasgado vestido, encaminó sus pasos hacia la salida.

Sin embargo hubo algo que la hizo desistir, y eso fue el terrible pensamiento de que ese hombre o cualquier otro pudiera estar al acecho. Así que regresando a la calidez de su hogar aseguro la puerta.

"No puedo ni quiero quedarme sin hacer nada... pero sé que él querría que no me arriesgara. Por ahora no tengo más opción que esperar a que amanezca", recordando las últimas palabras que el coronel le dedicó, ingresó en el sótano decidida a pasar la noche en ese incómodo lugar.


(Del otra lado de la ciudad)

Esperando que la joven no se atreviera a seguirlo, ante la burlona mirada de algunos de los hombres de Mikhailov, Haruka fue puesto en una sucia celda.

"No es tan valiente"

"Se le ve asustado"

"No te preocupes, te trataremos bien", fue lo que pudo escuchar de parte de ellos, aunque su pensamiento estaba lejos y muy cerca de ella.

"Coronel, por orden del coronel Feodorenko, representante del general Mikhailov, aquí estará hasta que su situación se resuelva. Por desgracia es Sábado y no puede hacer nada. El día de mañana podrá hacer la llamada que por derecho le corresponde", dijo el encargado de la prisión en turno, que para fortuna del rubio era de los suyos.

Maldición!. No sé si sea capaz de soportar está maldita espera", apretando el puño murmuró.


(Mañana siguiente)

Y apenas el alba despuntó, sin siquiera haber probado bocado, pero habiéndose cerciorado de que su bebé estuviera bien, a prisa Michiru se dirigió al hospital.

"La médico, necesito hablar con la médico", sin detenerse a tomar aliento suplico.

"Calmese, dime ¿Qué es lo qué te paso?", imaginando lo peor, cuestiono una enfermera civil mientras observaba los golpes que llevaba en el rostro.

"Necesito hablar con la cirujano Mizuno, es urgente"

"Cualquiera de nuestros médicos puede atenderla"

"No, necesitó hablar con ella"

"Está en cirugía"

"Entonces tengo que hablar con la teniente Aino"

"Ahora mismo voy a buscarla, por favor siéntese y trate de tranquilizarse"

Mientras tanto Mina terminaba de atender una fractura cuando de pronto se vio interrumpida.

"Teniente, una civil la busca. Dice que necesita hablar de forma urgente con usted o con la cirujano Mizuno"

"¿Urgente?. Ahora mismo voy", la rubia expresó y asomándose a través de la ventana de su consultorio, reconoció a la aguamarina. ¿ Qué podrá haber pasado?", fue la pregunta obligada mientras se dirigía hacia ella.

"Me alegra mucho encontrarla, teniente. Tienen que ayudarme"

"Antes que nada tranquilízate, ¿Hay algo que te duele?"

Michiru negó con la cabeza; "No, el coronel... él...", sin que la respiración le alcanzará para deshacerse de esa terrible sensación de ahogo bebió el agua que la enfermera civil le ofreció.

"¿Ya desayunaste?"

Agitada volvió a negar con la cabeza.

"Muy mal, sabes que en tu estado no puedes estar mucho tiempo sin comer... tú, traele un desayuno completo", ordenó para con uno de los residentes civiles. "Ahora dime que sucedió"

Entonces Michiru fue capaz de hablar; "Anoche el coronel fue arrestado. No sé a donde se lo habrán llevado"

Ante esas palabras Mina frunció el entrecejo; "¿Por qué?"

"Por lo sucedido, por golpear a ese sujeto. Tenía tanto miedo, que no fui capaz de venir anoche"

Mizuno, que había finalizado la cirugía ingresó a prisa y contemplando a la asustada joven, en su maletín comenzó a guardar diversos documentos.

"Acabo de recibir la llamada del coronel y lo que ha sucedido es inaudito", molesta masculló.

"Lamento mucho darles tantos problemas. Todo es mi culpa"

"No lo es. Termina tu desayuno para que vayamos a buscarlo"

"Gracias"

"No hay de que. Mina, llama a Fiódor para que nos acompañe"

"A la orden", expresó saliendo a prisa.


(En la prisión)

Sin haber podido conciliar el sueño Haruka permanecía sentado sobre aquella improvisada cama.

"Al menos ya amaneció. Espero que ella esté bien", murmuró y luego se acomodo el desaliñado cabello que cayó por su frente.

Dos oficiales entraron y echando un rápido vistazo a su celda, rieron de forma burlona.

"Ese es el imbécil que golpeó al capitán Kozlov"

"No sabe con quién se metió, y todo por una mujerzuela"

Ante esas palabras Haruka se puso de pie, lanzándose contra la reja en un intento por tomarlos del uniforme. "En cuanto salga de aquí a ti también voy ponerte las manos encima"

"Aunque eres un coronel, también eres cobarde. Mientras nosotros estábamos peleando contra el emperador, ustedes se pusieron a lloriquear para no ir a ayudarnos"

"Es verdad, todos los hombres de Volkov son unos malditos maricas"

"Repítelo", furioso el rubio masculló.

"¿Qué quieres que repita?, ¿Qué por una ramera te pusieron en prisión o que eres un marica?"

"Hijos de perra", impotente chillo.

El encargado de la prisión, cuyo turno estaba a punto de acabar, apareció al encuentro. "Fuera de aquí, este no es lugar de entretenimiento"

"Ya nos vamos", ambos dijeron mientras abandonaban el lugar.

"Dejelos que hablen, así de orgullosos son todos los hombres de Mikhailov. Creen que pueden venir a este sitio a poner su orden solo porque son invitados especiales del general Volkov. Desean provocarnos para dejar en mal a nuestros comandos. Tomé", expresó mientras le ofrecía una taza de café.

"Gracias, de verdad lo necesito"

Mientras tanto y sin que él lo imaginara, hasta la puerta de la prisión Michiru, la peliazul y Fiódor arribaron.

"Capitanes", el sargento que custodiaba la puerta saludo.

"Descanse, sargento. Soy la médico en jefe Mizuno y vengo a revisar las heridas del coronel T. El capitán Matveyev viene por órdenes y..."

"¿Y tú?", dirigiéndose a Michiru preguntó.

"Viene con nosotros. Su asunto con el coronel es privado"

"Bien, adelante. Registren sus datos y dejen sus armas sobre la mesa"

El segundo oficial, que estaba detrás del escritorio, se puso de pie para revisarlos

"Es una civil, no está armada", señaló Mizuno a fin de evitar que la tocaran.

"Llegan a tiempo para despedirse de él, están a punto de trasladarlo a una prisión del Sur", un tercer hombre dijo mientras inspeccionaba a la peliazul.

Ante tan terribles palabras la aguamarina titubeo

"No lo escuches", expresó el tuerto hombre.

"Pueden pasar, pero solo cinco minutos"

"Gracias"

Fue así que por un cuarto hombre fueron conducidos hasta el sitio indicado.

"Coronel", lanzándose a la reja, ella dijo.

"¿Qué haces aquí?", incrédulo cuestionó. "Este lugar es muy peligroso y…", respiró aliviado al ver que estaban junto al regordete capitán.

"Necesitaba verlo para cerciorarme de que esta bien"

"Lo estoy"

"Coronel, ya entregue el reporte médico correspondiente a fin de que sea considerado en su caso. Pero sabe que ella tiene que dar su versión lo sucedido"

"¡Maldición!, eso equivale a que tiene que exponerse ante esos imbéciles"

"Haré todo lo necesario para que salga de este sitio. Lo que ha pasado es mi culpa"

"No vuelvas a decirlo. Me las arreglaré para salir cuanto antes. Mizuno, por favor no la dejes sola"

"No lo haré, coronel"

"Y tú debes entender que no tienes culpa alguna, además no me arrepiento de lo que tuve que hacer. Mejor dime ¿Cómo está el bebe?", preguntó sonriéndole en un intentó por no preocuparla.

Ella también sonrió, olvidándose por un instante del infierno que estaban viviendo. "Muy bien, coronel. Es muy inquieto"

"Me alegra mucho", limpiandole el llanto que acudió a nublarle la mirada, expresó. "Bien, ahora tienes que volver a casa y descansar"

"No puedo, usted me necesita y..."

"Estaré bien"

"Quiero creerle"

"Por favor llevesela, este ambiente en nada la beneficia"


(Oficina del general Volkov)

"¿Hay pendientes que atender?", cuestionó el general Volkov.

"Si, señor. Muy temprano desde prisión llegó el reporte de que uno de nuestros hombres fue arrestado anoche"

"¿Quién es el detenido y cuál es el motivo?"

"El coronel Haruka T. Tuvo un altercado con el capitán Kozlov"

Ante esas palabras Volkov frunció el entrecejo; "¿Qué hizo que?", con un evidente tono molesto cuestiono como si el coronel Pavlov no hubiera sido lo suficientemente claro.

"El coronel Haruka T. golpeó al capitán Kozlov, hombre de confianza y sobrino del general Mikhailov. Desconozco los motivos específicos"

"Le asegure a Mikhailov que seríamos cordiales y hospitalarios con nuestros invitados y ellos, siguiendo nuestro código militar, respetarían las órdenes de sus nuevos superiores… Estoy seguro de que Mikhailov pedirá la cabeza del coronel. Pavlov, vaya a la prisión y entreviste al coronel, tenemos que ayudarlo"

"A la orden, señor"


(Casa de los Kremer)

Durante el camino a casa la aguamarina permaneció callada, encerrándose en un mundo de terribles pensamientos.

"¿Estás segura?", cuestionó la cirujano una vez que arribaron.

"Por supuesto"

"Escuchaste al coronel, no puedo dejarte sola, así que dime ¿Estarías de acuerdo con que envíe a alguien para hacerte compañía?"

"Si usted confía en esa persona, entonces yo también confiaré"

"Enviaré a la capitana Kino. ¿Hay algo más que necesites?"

Michiru asintió; "Capitán Matveyev, ¿Puedo pedirle un favor?"

"A la orden"

"¿Podría llevarle al coronel un uniforme?, el que viste esta muy sucio"

"Lo haré", contestó.

Ella entró en la habitación que juntos compartían y no demorando, se lo entregó.

"Les agradezco mucho su ayuda. Sola no habría podido hacer nada"

"No hay de qué, es lo mínimo que podemos hacer por el coronel", expresó Mizuno.

Fue así que regresando al camión, ambos capitanes comenzaron a alejarse, formando entre los dos el silencio.

"¿Hay algo que quieras decir, Fiódor?", ante lo incómodo que la falta de palabras resultó, la peliazul cuestionó.

Él asintió; "¿Crees que ella lo ama?"

"Tú también te diste cuenta, parece que el único que no lo ha hecho es el coronel. Aunque más bien pienso que prefiere fingir que no sabe"

"¿Será?"

"Ya no me cabe duda que su silencio se debe a que ha perdido tanto que teme sincerarse y luego perderla"


(En la prisión)

Y el transcurso de las mortificantes horas dio como resultado que frente a la celda del rubio, fuera encarcelado otro oficial.

"Me alegra mucho saber que no estoy solo y que tendré con quien conversar", expresó el sujeto.

Por su parte Haruka tan solo se encogió de hombros.

"Soy el comandante Novikov, ¿Y tú?"

"Coronel Hatuka T.", contesto.

Ante sus palabras el sujeto frunció el entrecejo; "¿Un coronel en prisión?, perdón, no debí hablar"

"Golpee a uno de los hombres de Mikhailov"

"Ya veo, es usted el sujeto que defendió a la pros...", tomándose el atrevimiento, no alcanzó a decir.

"No sucedió como ellos dicen", elevando el tono de su voz interrumpió.

"Lamento mi impertinencia, estoy aquí por algo similar. Uno de sus tenientes se atrevio a llamarme cobarde y marica, así que le parti la cara"

Haruka escupió a un lado, luego apretó el puño; "Son unos imbéciles, creen que solo por haber continuado peleando les da derecho a sobrepasar nuestra autoridad"

"Lo mismo digo, y el culpable de todo es el general Volkov por permitirlo"

Para interrumpir su conversación la puerta se abrió, dando paso al Coronel Pavlov, mano derecha del viejo Volkov.

"¿Coronel Haruka T.?", haciendo el debido saludo, se dirigió a él.

"A la orden", respondiendo del mismo modo, Haruka se puso de pie.

"Me envía el general Volkov para que me haga cargo de su situación. Según el informe que me acaban de entregar, golpeó al capitán Kozlov y..."

"Si así se llama ese idiota, si. Y lo hice porque se atrevió a lastimar a una civil, cosa que quedó bien clara que no debían hacer"

"Lo mencionan los reportes médicos. Según Kozlov, a la civil, cuyo nombre desconoce, le solicitó un servicio de carácter sexual y..."

"¿Eso declaró?"

"Si"

"Pues ese idiota se merecía más que la golpiza que le di. Y no es como él refiere. Iba a abusar de una civil y si yo no hubiera interferido, habría consumado su miserable acto"

"¿Hay testigos?, le pregunto porque no se ha recibido ningún reporte de parte de la civil. Solo cuento con los informes médicos que la cirujano entrego"

"Los hay, la mayoría civiles que fueron amenazados por ese par, así que dudo que declaren, además no se han cansado de acusar a la mujer de cosas que no son, así que dígame ¿Cree que ella se presentará a declarar?"

"Si no lo hace, reforzará las palabras del capitán y si es que hay alguna falta de su parte, no podrá ser castigado"

"Entiendo, pero tampoco puedo permitir que se exponga"

"No me queda de otra mas que pedirle que sea paciente, mañana a primera hora se leerán cargos"

"Supongo que gracias"

"Duerma bien, lo necesita", dijo y haciendo el saludo, abandonó el lugar.

"No importa que diga, coronel. Los hombres de Mikhailov tratarán de hundirlo. Parece que no somos nada ante ellos", desde su celda el comandante señaló.

"Nos hundiremos juntos"


(En casa de los Kremer)

Sin que el pesar la abandonara, Michiru permanencia en el recibidor, encontrando un poco de consuelo en viejas fotografías.

"Siempre pierdo lo que amo", murmuró pensando en su familia y en su amado. "No, mi hijo no. No resistiría perderlo a él", sin poder contenerse dejó que las lágrimas le nublaran la mirada.

De pronto alguien llamó a su puerta, distrayendola por completo.

"Señora, le presentó a la capitana Kino. Ella le hará compañía", señaló el tuerto hombre.

"Muchas gracias, capitán"

"A la orden", la castaña expresó.

"Me retiro", Fiódor dijo y acto seguido regresó al camión.

"Por favor pase. Me llamo Michiru"

Lita entró en el recibidor, quedándose de pie ante ella. "¿Así que ella es la civil con la que el coronel vive?. Si que se lo tenía muy bien guardado", pensó contemplandola a detalle.

"Dígame, ¿Cree que el coronel estará bien?"

"El coronel es un hombre prudente, sus motivos habrá tenido como para actuar así. En los años que tengo de conocerlo, jamás lo vi perder los estribos"

"Fue mi culpa, aunque él diga que no... ¿Puedo hacerle otra pregunta?"

"Adelante"

"De ser encontrado culpable y sentenciado, ¿Qué tan probable es que lo condenen de por vida a trabajar en los gélidos campos del Sur?

Lita sonrió y negó con la cabeza; "Eso no pasará. Si, golpeo a ese sujeto, y no creo que su condena vaya más allá de un par de días en prisión. Si lo hubiera asesinado, entonces sin duda sería enviado a ese lugar"

Ante esas palabras, de las mejillas de Michiru el color huyó, recordando como la noche en que se conocieron disparó y causó la muerte de Yakov. "¿Por asesinar a un hombre de su ejército puede ser condenado de esa manera?"

"O aún peor, puede ser ejecutado sin pasar por un juicio"

Lo último terminó por petrificar a la joven mujer. "Lo que esa noche en mi casa sucedió, es un secreto que me acompañara a la tumba"


Notas de autor;

Michelle; No era el modo en que Haruka debía actuar contra él, pero en esas circunstancias dudo que alguien piense en que está bien o mal y lo único que querrá será proteger lo que ama.

Kaiohmaru; Muy cierto, entre mujeres se entienden y hay tanto que tienen que compartir, después de todo comparten muchas similitudes.

Isavellcota; Armand no era así, al igual que a los demás las circunstancias lo cambiaron, pero eso no le da ninguna justificación para que diga y haga lo que quiere. Mina lo tiene claro, jamás regresaría con él. Es cierto, es la palabra de Michi y hasta la de Haruka contra ese hombre. Por eso se han encargado de tanta difamación para dejarla muy mal.

Guest; Agradezco que aún pese a las inconsistencias que has encontrado sigas leyéndome. Bien, pasando a algunas de tus dudas; Por falta de tiempo es que en el capítulo anterior no pude hacer mención del "rango" que ese "simple soldado" ostenta ante su superior. Y no es que Haruka haya tenido que llamar a alguien, sino que un coronel, golpeando a un subordinado no es algo que se acepte y como dije antes, antes que pensar con cabeza fría actuó por mero impulso. Respecto a qué sugieres que no haya Flashbacks; desde un principio dije que este sería un fic muy pero muy largo, y es que mi intención era ir escribiendo capítulo por capítulo (sin flashbacks, lo que habría tomado más de veinte capítulos para que Haruka y Michiru se encontrarán), y es por eso que decidí hacerlo a dos tiempos y omitiendo mucho de lo que traigo en mente, sino sería una historia aún más larga de lo que ya va siendo. Si el Flashback se adapta de forma conveniente a lo que es la trama, es precisamente porque al ser una historia larga, de esa forma no nos perdemos recordando que algo similar (con todas sus variantes) sucedió en x o y capitulo.

Kyoky; Todos nuestros personajes femeninos, aun con sus diferencias culturales, tienen algo en común que es el dolor. Hay que reconocer que a las mujeres la guerra las marca de diferente manera porque "no fue hecha para que las mujeres combatan". Ellas se llevaron la peor parte y si todas se sentarán para hablar de lo que vieron y oyeron, sin duda se echarian a llorar y se abrazarían sin detenerse a ver si son "amigas o enemigas". Entre Mina y Michi siempre habrá una brecha, pero siempre termina uniéndose.