Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.
Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.
Palabras: 374.
Hojas en Blanco
XXVII
Por un breve momento, y a pesar de la lejanía, las blasfemias de Miroku lograron retumbar en las orejas de InuYasha. Bajo otras circunstancias hubiese reculado sus pasos, pero el viento traía consigo un aroma pestilente que jamás olvidaría: el hedor de Kōga.
Él... él estaba junto a ella.
La adrenalina bombeó su cuerpo e hizo que se presentara frente a la pareja en un latido de corazón.
—Al fin has actuado con lógica, chucho.
Con la bilis subiendo como hiel por su garganta, los ojos del hanyō repararon en el gesto de su eterno rival. La mano del yōkai se posaba mansamente en el codo de su shirushi, sosteniéndola con una familiaridad abrasadora.
—Bienvenido, InuYasha —dijo la sacerdotisa, olvidando el estupor de la abrupta llegada y sonriendo en demasía —. ¿Cómo estuvo el viaje?
La algarabía de la pregunta rompió el hechizo, devolviéndolo a la vida. Caminó hacia la pareja y asió a la mujer del brazo, rompiendo la sujeción yōkai.
El gritillo de la hembra quedó sepultado bajo el gruñido del híbrido, momento que él aprovechó para apretarla contra sí.
Conteniendo la cólera, InuYasha contempló a su adversario.
—Estás lejos de tu manada, sarnoso —disparó, mordaz—. ¿Perdiste el camino?
Kōga quiso soltar una carcajada. El sabor de las viejas rencillas personales seguían latantes. Como demonio emparejado que era, no podía culparle. Conocía a cabalidad los sentimientos. El instinto de protección podía volverse un verdadero dolor de cabeza, sobre todo los primeros meses. Por tal motivo era primordial aprender a identificar las diferentes señales, ya que nunca —bajo ningún concepto— se debía precionar a un yōkai con su shirushi.
Pero... había aguardado demasiados años por una situación semejante.
—No, vine a posta —respondió, sin perder el tono alegre—. El rumor de su vuelta llegó a las montañas y quise corroborar la veracidad —desvió la mirada, clavando los ojos en la miko. Cuando la boca de la muchacha se abrió presa de la incredulidad, supo que su plan fue comprendido—. Además, ella es una muy querida amiga.
Kagome no supo qué sucedió primero: si su grito ahogado, la caída del lobo o el puño de su esposo.
¿Acaso es una ilusión? Pues no, mis cielos xD.
Quise saltarme los esquemas y dar una sorpresa :D. Sé que muchos han estado esperando una actualización, pero si seguía negada a sacar este drabble (porque siento que está un pelín por debajo en cuanto a calidad se refiere) iba a continuar el fic recién en el 2024 xD.
Algunas veces hay que negociar, y ésta es mi negociación. Soportaré la pelusa del durazno.
A todo esto, ¿será que Kōga sobrevivirá? xD.
Espero que hasta el momento hayan pasado un maravilloso 2023. No se olviden que pueden seguirme en mis redes para saber en qué locura ando :D, y también los invito a leer Preciado Recuerdo si aún no lo han hecho :D.
Me alegra volver a compartir algo de esta historia :3.
Cariños,
Lis
