Declaimer: InuYasha y sus personajes no son de mi autoría. Si fuera así, este chico tonto se hubiese decidido desde un primer momento.
Nota: Al tratarse de un conjunto de drabbles, ninguno de los escritos superará las 500 PALABRAS. Además, iré subiendo los mismos a medida que la inspiración me acompañe y sepa qué escribir (aunque si quieren tirar ideas no me enojo xD). Por lo tanto, NO PUEDO DECIRLES CUÁNDO VOLVERÉ A ACTUALIZAR. Sepan disculpar ;D.
Palabras: 500.
Hojas en Blanco
XXIX
La anciana Kaede tenía un corazón lo sufientemente bondadoso como para perdonar la mayoría de los errores. Kagome suponía que la mujer siempre había sido así, comprensiva y sin una pizca de malicia. Incluso cuando la vida le arrebató a su único familiar vivo, robándole la niñez, halló la piedad.
Sin embargo no estaba dispuesta a soportar discusiones maritales, mucho menos si éstas se desarrollaban a las puertas de su cabaña. Aún así los invitó a quedarse, mientras mantuvieran una plática civilizada y colaborasen con la preparación del almuerzo. Pero, cuando el conjuro de subyugacion terminó, InuYasha procedió a llevarse consigo a su hembra.
Molesta por la sumatoria de los últimos acontecimientos, la jóven se alejó del hanyō apenas sus pies volvieron a tocar el suelo. Sin más, se sentó al borde de la colina en absoluto mutismo.
El ruido de pisadas se unió al trino de las aves, y por el rabillo del ojo la sombra de su esposo comenzó a hacerse más grande. Cuando los pájaros volvieron a cantar en solitario, la figura del híbrido se acomodó a su lado.
Kagome aprovechó para dejar ir un suspiro contenido. La vastedad de la aldea continuaba quitándole el aliento.
No era la primera vez que estaban allí. Aquel lugar de ensueño era como otro pedazo de cielo, donde se podían sumergir en el cálido silencio y en el amor correspondido.
Era un santuario al que Kagome no estaba dispuesta a renunciar, ya que jamás permitiría que la reciente pelea acabara cubriéndolo de nubes oscuras.
Manteniendo ese pensamiento, buscó la mano de su compañero. La encontró con absoluta facilidad, como si el hombre también hubiese buscado su contacto.
El hanyō dejó que los dedos femeninos se cerracen entorno a los suyos.
—Lo siento —susurró ella, sin atreverse a verle—. No quise utilizar el poder del rosario.
Estaba mortificada. Su idea jamás fue lastimarle, pero InuYasha parecía no entrar en razones. Si bien Kōga confesó haber utilizado una diligencia por los alrededores para dar con su paradero, únicamente se había limitado a hacerle compañía. No se presentó con flores o segundas intenciones. Fue un viejo amigo que le brindó conversación y veló por su bienestar durante el camino de regreso.
La mano de él en su codo había sido una eventualidad. Un movimiento innato que el yōkai tuvo cuando la vió tropezar.
E InuYasha había escojido aquel momento para su entrada triunfal.
—Deja de pensar tanto, niña tonta —le dijo él, avergonzado por el pedido de disculpa—. La culpa fue del sarnoso.
Aliviada, la cabeza de Kagome se apoyó contra el hombro de su esposo. Su alma estaba en paz.
Dubitativa, expresó un pensamiento fugaz:
—Sabes... podría quitarlo.
Una de las garras del medio demonio rozó las cuentas amoratadas. Ese rosario era más que un mecanismo de protección.
Era él mismo.
Pero, sobre todos las cosas, había simbolizado la conexión y esperanza de volver a encontrarse con ella.
—Ni lo sueñes, Kagome.
Y con este drabble terminamos los tres días consecutivos de actualización :D.
Ojalá mi inspiración sea más benevolente este año y pueda volver pronto con muchos más capítulos.
A casi dos años de su estreno, este fic me sigue dando momento increíbles, como escuchar narrado el 1er drabble de esta historia. Cuando Minako K se contactó ayer conmigo para mostrarme el vídeo, me puse a llorar. Ella tiene una voz tan dulce que escuchar esta locura que escribí siendo narrada por ella me desarmó totalmente T.T. Pueden encontrar el enlace al vídeo en mis redes :D.
Siento que este fic me ha dado mucho más de lo que merezco T.T.
Gracias a todos ustedes por seguir apoyando la historia. La emoción no me entra en el corazón :3.
Con cariño,
Lis
