Pico se apoyó contra la pared de ladrillo de un callejón, las luces neón del club cercano proyectaban un fuerte brillo sobre el pavimento. Perdido en sus pensamientos, con los pétalos aún frescos en su memoria, su teléfono vibró.
Era un mensaje de Nene.
: Nos vemos en el lugar de siempre. Tenemos un trabajo.
Pico suspiró y se dirigió hacia el almacén abandonado que se había convertido en su cuartel general—no—oficial. Al entrar, vio a Nene y a Darnell ya allí, sintió interrumpir su conversación. Levantaron la vista al verlo, dándole atención ya que había llegado.
—¿De qué trabajo se trata? —preguntó Pico, en un semblante monótono.
Nene le entregó una foto con el nombre.
—Daddy Dearest nos contactó. Quiere que nos ocupemos de alguien.
El corazón de Pico se hundió al ver la foto de una chica con vestido rojo y un chico de cabello azul que cubría la mayor parte de la imagen. Boyfriend.
Su mente se aceleró y sintió una familiar opresión en el pecho. Por supuesto, no quería mostrar debilidad frente a sus amigos respecto a su próximo objetivo.
—¿Cuál es su razón? —preguntó, con la voz temblorosa.
Darnell hizo un ademán con la cabeza.
—Aparentemente, Boyfriend se ha cruzado en el camino de Daddy Dearest. Está dispuesto a pagar mucho dinero para deshacerse de él.
Los puños de Pico se apretaron a los costados, los nudillos blanquearon a pesar de su intento por mantener la calma.
—¿Es así?
Nene se encogió de hombros.
—Daddy Dearest cree que es una mala influencia para su hija. Quiere que desaparezca.
Entonces, esto confirmó que el omega había encontrado a alguien más, asumió Pico, una alfa que era mejor que él… y por mucho.
Esta familia era conocida por su presencia en la música y riqueza.
Pico sintió una ola de enojo y desesperación que lo abrumó.
La imagen de Boyfriend pasó por su mente, la sonrisa despreocupada que una vez le había traído tanta alegría ahora era una fuente de dolor insoportable. Podía sentir cómo los pétalos se agitaban de nuevo, rasgando a través de su garganta.
Sí, su intento de mantenerse imparcial no duró mucho.
—¡Qué carajos! —exclamó Nene al ver los pétalos azules cubiertos de sangre que salían de la garganta de su amigo.
Darnell, sin embargo, reaccionó para ayudarlo, siendo bruscamente apartado por Pico.
—¡Hombre…!
No sabían acerca de los pétalos, la enfermedad que lentamente lo estaba matando. Por supuesto, ambos amigos conocían a Boyfriend, pero no les importaba su existencia. Para ellos, esto era solo otro trabajo, pero saber que Pico podría morir por él, eso cambió lo que nunca habían pensado del omega hasta ahora.
Pico luchó por recuperar la compostura, limpiándose la sangre y los pétalos de la boca. —No es nada —murmuró, tratando de sonar convincente—. Solo alergias o algo así.
Este momento fue embarazoso para Pico, pero no, no iba a admitir ni en ese estado que había estado amando al omega todo este tiempo.
Los ojos de Nene se abrieron en sorpresa, pero no presionó el tema porque Pico lucía bastante mal.
—Las alergias no te hacen toser pétalos, Pico.
Darnell miró a ambos, con expresión seria.
—Si Boyfriend vive, yo muero —pensó Pico amargamente—. Pero si él muere, no sé si pueda vivir con eso tampoco.
Pico respiró hondo, el dolor en su pecho intensificándose.
Si Boyfriend seguía vivo, la enfermedad eventualmente lo mataría.
Pero la idea de matar a Boyfriend, la única persona que realmente le importaba, era insoportable, porque al menos Pico moriría sabiendo que Boyfriend no pertenecía a nadie.
—Está bien —dijo finalmente Pico, con un tono de voz frío y distante—. Lo haré. Lo mataré.
Pico se ocultó entre las sombras, observando a Boyfriend y Girlfriend en medio de la calle. Estaban rapeando juntos, sus voces se mezclaban en una armonía que percibió como perfecta.
Boyfriend lucía más feliz de lo que Pico lo había visto nunca, su rostro radiante de emoción y pasión. El omega parecía más maduro de lo que recordaba, con nuevos piercings en los labios, unos snakebites, y el cabello ligeramente más corto, pero su estilo era similar al que Pico recordaba.
Girlfriend se dio cuenta de la presencia del otro alfa por su aroma, lanzándole una mirada en la dirección donde Pico los observaba. Sus ojos se entreabrieron ligeramente, pero no dijo nada, manteniendo su atención en Boyfriend.
El corazón de Pico se retorció, sintiendo cómo los pétalos amenazaban con surgir nuevamente. Apretó la mandíbula, intentando concentrarse en el trabajo, pero sus emociones eran abrumadoras.
Había venido aquí para matar a Boyfriend, para acabar con el dolor de una vez por todas. Pero ahora, al verlo tan vivo, tan lleno de energía,
no podía hacerlo.
Su mano tembló al tomar la UZI en su bolsillo. Sentía el peso de ella, el metal frío presionando contra su piel.
Todo lo que tenía que hacer era apretar el gatillo, y todo terminaría. Para ambos.
Pero no pudo. No podía quitarle la vida a la única persona que había traído luz a su vida, incluso si eso significaba que él siguiera sufriendo.
Pico retrocedió, dejando caer el arma de su mano. Tropezó fuera de la calle, jadeando por aire, con pétalos salpicados de sangre en su boca.
Se desplomó contra una pared, lágrimas surcando su rostro.
—¿¡Por qué no puedo hacerlo!? —susurró para sí mismo, la voz entrecortada por la frustración—. ¿¡Por qué no puedo simplemente acabar con esto!?
La respuesta era clara, aunque no quisiera admitirla. Amaba a Boyfriend, y por mucho que doliera, no podía traerse a sí mismo a quitarle la vida.
Era egoísta. Boyfriend nunca lo rechazó, ni siquiera era consciente de sus sentimientos porque nunca se los confesó. Pero de por sí era demasiado egoísta para quitarle la vida a alguien que ya era feliz con otra persona. ¿Quién estaba alcanzando sus sueños? Boyfriend. No podía truncar su carrera de esa manera.
Mientras los pétalos seguían cayendo, Pico hizo un voto silencioso.
Algunos golpecitos en su espalda lo sacaron de su crisis por un momento, y cuando se volvió defensivamente, se encontró con sus dos amigos mirándolo con preocupación.
—Está bien, ¿te sientes mejor, amigo? —preguntó Darnell con genuina preocupación.
Nene y Darnell sabían que no podría lograr su objetivo por sí solo. Al verlo con una enfermedad tan avanzada, entendieron que necesitaría ayuda. Ser honesto con ellos y consigo mismo, por una vez.
Pico estaba sentado en la habitación poco iluminada de su improvisada sede, su mente aún tambaleándose por la tormenta emocional de lo que acababa de pasar. Nene y Darnell lo observaban de cerca, con expresiones de preocupación y curiosidad mezcladas
Se culpaban un poco por no haberse dado cuenta de su condición todo este tiempo.
—No puedes seguir huyendo de esto, Pico —dijo Nene firmemente, rompiendo el pesado silencio—. Necesitas hablar con él. Decirle cómo te sientes.
Darnell asintió de acuerdo.
—Sí, hombre. Te está consumiendo por dentro. Le debes eso.
Era bien sabido que había pocas opciones para deshacerse de una enfermedad como el Hanahaki. Aunque Darnell y Nene pensaban que robar durante al menos una semana o dos, a cualquiera que encontraran en el camino, les ahorraría suficiente dinero para pagarle una cirugía.
El alfa los miró, sus ojos reflejando una mezcla de gratitud e incertidumbre.
—¿Pero qué pasa si me odia? ¿Y si nunca quiere volver a verme?
Ahora que su secreto ya no era un secreto, sus emociones se desbordaron en dudas.
Nene apoyó una mano en su hombro, a modo de tranquilizarlo.
—No sabrás hasta que lo intentes. Y aunque las cosas no salgan como esperas, al menos lo habrás intentado. Es mejor que vivir o morir con el arrepentimiento...
—Además, Boyfriend merece saber por qué te fuiste. Él también merece cerrar ese capítulo —Darnell intervino.
Siempre sintieron que la decisión del alfa de mudarse a otra ciudad fue abrupta, pero nunca pensaron que sus emociones lo estaban consumiendo por dentro y que esta fuera la verdadera razón. Huir.
Pico suspiró, pasándose una mano por el cabello.
La idea de enfrentarse de nuevo a Boyfriend, de desnudar su alma y arriesgarse al rechazo, lo aterraba. Pero en el fondo, sabía que tenían razón.
Y no había nadie más a quien culpar más que a él mismo por no haber hecho algo al respecto en su momento.
—Tienen razón —admitió finalmente Pico, con la voz apenas por encima de un susurro—. Le debo eso. Me lo debo a mí mismo.
Y por más que lo evitara, ¿por qué morir sin decirle a la persona que más amaba… que la amaba?
Nene apretó su hombro suavemente. Siempre tenía algo retorcido qué decir la mayor parte del tiempo, pero ahora, entendía que estaba por perder a un amigo.
