Holanda le llama a Luxemburgo a su celular el sábado.

—Oui? —contesta sin mirar quien es, tecleando en el ordenador.

—Kleine broer...

—Ah! Ned!

—Hallo.

—¿Qué pasa? ¿Ya vienes?

—Estoy aquí afuera.

—¿Y-Ya? Oh... vale, pasa, estoy en mi despacho.

—Estoy fumando, baja ya.

—B-Bueno, entra igual, aun no acabo.

—Ugh... qué raro —ahí va para adentro. Luxemburgo cuelga y teclea más rápido.

—Luuux —Debes olerle lo primero porque no, no está fumando tabaco. Viene silbando por el pasillo, tan relajadamente

—Estoy aquíiii

—¿No nos íbamos ya? Pensé que llegaba tarde —abre la puerta sin más

—Non, non. Además aún tiene que venir Cymru —y ahí está, en el ordenador.

—Uuuugh... —protesta un poco acercándose a él para saludarle —. Y... ¿qué hay de este asunto con el tal británico?

—Pues... ¿qué hay de qué? —se sonroja un poco sin mirarle.

—Belgie me contó... ciertas cosas —se sienta sobre el escritorio junto a él.

—Belgie tiene mucha imaginación... —no le mira, sin dejar de teclear.

—Algo me dijo de Mónaco.

—Lo he... dejado con ella —le mira de reojo.

—Al fin —Holanda le sonríe—. ¿Ya puedo ir yo tras ella? —bromea un poco.

—Pues... sí, básicamente sí, si es lo que quieres, pero no se parece a Espagne.

—Esa mujer es DEMASIADAS apariencia —Holanda se sonroja un montón con eso y le patea la silla, levantándose. Luxemburgo sale volando un poco y se agarra de la mesa para volver a acercarse—. Lo qué pasa, es que de todas las cosas que copiarle a mijn zus, esta me parece la PEOR. Desde cuando eres gay tú, ¿además?

—¿Por? ¿Si Romano dice que Ecosse es malo, todos estamos de acuerdo? —desvía la pregunta.

—No, hombre, pero... es que son raros y feos. Belgie tiene varias cosas que decir sobre él, por lo visto es un caos de tipo.

—Oui, feuchos sí son —se ríe un poco.

—Y aun así... Feucho y todo... estás ahí todo encandilado.

—No... Tanto —aprieta los ojos.

—Pff... Qué va. SI hasta hueles a loción —saca un porro de hierba y lo estira hacia él.

—¿Y q-qué tendrá eso que ver? —se sonroja igual pero lo toma.

Saca el encendedor para prendérselo y el menor lo sostiene para que lo haga.

—No sabía que eras gay —sentencia otra vez, prendiéndoselo.

—No lo soy —se sonroja otra vez.

—Estas tirándote a un tío.

—No estoy... tirándomelo exactamente.

—Peor aún.

—¿Por? —le da unas caladas y se lo pasa.

—Eso implica que él se te está… ¿tirando a ti? no se decir eso ¿él te... está tirándosete?

—Non! —se ríe—. La semana pasada fuimos al doctor a ver que todo... estuviera bien. Y nos dieron los resultados, pero aún no hemos ido a que nos digan.

—Ohh... o sea esto no es un revolcón de un día, quieres ir a pelo con él y todo...

—P-Pues no es tanto eso, pero... el tipo se acostaba con Galia. No quiero tener que pasar de nuevo por... algo como con France.

—Nadie quiere pasar por eso, claramente —Holanda se ríe un poco.

—Pues ahí lo tienes —hace un gesto para que le devuelva el porro.

—Igualmente hay tanto revuelo con esto que... me pareció que necesitarías esto —mueve un poco la mano señalándolo precisamente y se lo extiende, sonriendo de lado.

—Non, ya sabes que odio esto porque me deja todo atontado —igual le vuelve a dar algunas caladas—. Pero pórtate bien, sí me gusta él... un poquito.

—No vas a echarle ahora la culpa a ESTO el estar atontado por un tío nuevo que te gusta un "poquito"... pero es que aguantar a todo mundo histérico, especialmente a mijn zus... ¿Y tú le gustas a él también un "poquito"?

—Nah, yo le gusto a él mucho —se ríe—. Pero me refiero a que me atonta que me da sueño.

—No me jodas...

—No me gusta tener sueño y tener cosas que hacer.

—Como meterle mano... tienes PROHIBIDO hacer cochinadas en el coche.

—¿Por?

—Porque yo no voy a estar ahí sacándome los mocos mientras ustedes... hacen asquerosidades.

—Vale, mejor acábatelo tú y quédate dormido en el coche.

—PFf... yo no me quedo dormido con esto ni de chiste —se lo quita igual —. ¿Y a qué hora va a llegar tú... highlander?

—No es un highlander, ese es el Bel... No lo sé, normalmente es puntual.

Casi casi parece que le llaman con el pensamiento... porque suena el teléfono de Luxemburgo en ese momento. Este lo mira y al ver que es Gales sonríe y no contesta.

—Ah ¿este no es un... tipo rudo así como el de Belgie?

—¿Podrás, igualmente, conseguirme unas galletas de maría... bastante fuertes, pero que no se note para la boda?

—¿Para la boda?

—Oui, quiero dárselas a la suegra. Bel lo agradecerá.

—OH... ese horror de mujer. Vale, vale, me encargo yo de eso —Holanda sonríe de lado y... suena otra vez el teléfono de Luxemburgo.

—Oui? —ahí va a contestar.

—Hey, darling

—H-Hey... —se sonroja un poco otra vez porque Holanda está aquí.

—Perdona, perdona... tuve un pinchazo, pero ya estoy, a cinco minutos.

—Tárdate más, aun no acabo.

—Hombre, con lo que he corrido para cambiar la llanta. Estoy lleno de grasa... ¡no voy a tardarme más!

—Mmm...—responde y se detiene a si mismo de decirle que eso suena sexy porque le da vergüenza.

—Ahora me lavo ahí... ¿ya ha llegado tu hermano? —En realidad, si está un poco sexy para como suele estar de relamido y estirado.

—Oui.

—V-Vale... ¿s-subo cuando llegue? —Gales traga saliva porque quería llegar antes que él.

—Oui, a ver si acabo —asiente y le pide a Holanda que le pase más de eso.

—No vas a acabar nada —asegura Holanda ahí al fondo, sonriendo de lado y estirándole el porro.

—Vale... vale. Ahora te veo. Ehm...

—Si voy a acabar, tengo que... ehm... Oui. Oui. Vale. Hasta ahora.

—Hasta ahora... ¿e-está todo bien?

—Oui, oui... ¿por qué lo dices?

—No sé, suenas como... —no te has reído de nada ni le has hecho ningún chiste—. Serio.

—Estoy... leyendo esto mientras hablamos, perdona—miente, lo que pasa es que él se le ha ocurrido le ha dado vergüenza y luego se ha puesto en modo de negocios.

—Mmm... Bueno. Ahora te veo entonces.

—Oui, oui

—Oui, oui... soy un hombre de negocios y me interrumpes —le imita, en francés.

—Exacto —se ríe con eso.

—Bueno, te quedan cinco mi unos de ser un hombre tan ocupado... aprovéchalos. I-I... Ehm... ahora te veo.

—¡Eso intento!

—Ñañaña. Bye

—Je... adieu.

—I... I... I-I...

Luxemburgo le cuelga porque no quiere responder a eso. Gales aprieta los ojos cuando le cuelga... diciendo "love you" al aire.

—Casi podría asegurar que no le has dicho la mitad de las cosas que le habrías dicho de no haber estado yo aquí...

—Solo es que... Me pones nervioso —aprieta los ojos.

—Ik? —este hombre y su idioma parece Crowley.

—No es que haya más gente aquí, anda déjame que acabe. Y tira eso.

—¿No quieres convidarle un poco para que se relaje? —pregunta levantándose del escritorio igual —. Va a olerte.

—No sé lo que opine de ello y le diré que eres tú.

—A mí no me va a besar.

—Ugh... —va a ver si hay un caramelito por algún lado.

Holanda se ríe con eso, yendo igual al baño a dejar por ahí encima la evidencia para que la chica del aseo SEPA que Luxemburgo no es solo el empollón trabajador que se cree.

¡Ya lo saben todos! ¡No hace falta confirmarlo!

Sí que hace falta.

Igualmente Luxemburgo sigue trabajando con su chicle de menta. Gales tarda unos pocos minutos, los bastantes para que Holanda salga del baño otra vez, pero termina tocando la puerta de la oficina.

—Adelanteee

—He-Hello? —el británico abre la puerta, todo nerviosito... y esta tal como describió que estaba, con la cara y el cuello con un par de manchas de grasa, otra en la polo, despeinadillo y medio sudado. Ugh.

—¿Pero qué te ha pasado? —le mira de reojo y levanta las cejas.

—Un pinchazo a media autopista... y venía con el tiempo justo, no podía esperar a la grúa y la he tenido que cambiar yo —lo cual es BASTANTE digno de sorpresa.

—Pero... ¿te has metido bajo el coche para cambiar la rueda o qué? —sonríe.

—Ehh... no, solo... bueno, la llanta estaba muy sucia y solo traía un pañuelo para limpiarme y... —Gales mira a Holanda de reojo y se sonroja un poquito.

—¿Porque no vas al baño? Te prestaré una camisa limpia.

—Ah, yes... thank you —Gales le sonríe y se sonroja un poco más, girándose a Holanda —. Ehm... Hello. No te doy la mano porque... well. Ehh... soy Cymru. Digo, sé que lo sabes, no es que no nos hayamos visto muchas veces. Ugh. Voy al baño.

C Luxemburgo sonríe un poco y mira a Holanda, que mira a Gales con una ceja levantada y una sonrisita. Le hace un gesto de saludo con la mano.

—Si, sí que se quién eres. Aunque para mí, eres Wales, ese asunto de Cymru parece ser como para los amigos... especiales.

—¡Para mí también es Galles! —protesta Luxemburgo.

Gales levanta las cejas y le mira porque ni una sola vez le ha llamado Gales y Luxemburgo aprieta los ojos.

—Que va a ser Galles. ¿Tú que le llamas? —pregunta al Británico—. ¿Querubín?

Gales parpadea porque, vale, no... No esperaba este tipo de comentarios TAMBIÉN del hermano de Luxemburgo.

—Yes. Cherub, precisamente. Aww... se lo contaste? —mira a Lux de reojo.

—Ehm... —Luxemburgo traga saliva un poco con eso. Holanda levanta una ceja sin esperar tampoco esa respuesta. Gales sonríe.

—Voy al baño.

—O-oui, eso... Oui —carraspea Luxemburgo.

—Cherub... —agrega Gales, picándole un poco—. ¿Me traes esa camisa que me prometiste?

—M-Mais oui —ahí se va a buscarla, todo nervioso.

Gales mira a Holanda de reojito... y decide irse al baño para que se la tenga que llevar ahí, sonrojándose un poco porque... porque. Luxemburgo carraspea un poco y vuelve a mirar a Holanda.

—No es exactamente salvaje como... Ecosse, pero no se puede decir que no lo sea —explica como pidiendo disculpas y encogiéndose de hombros.

—Ya estoy viéndole, todo sudado... para verse aún peor —se ríe un poco —. Cherubijn. Estas nervioso.

—Vale, vale, burlaos todo lo que queráis —aprieta los ojos.

—Y ahora vas a irle a arrancar la camiseta sudada.

—Non!

—Anda ya.

—¿Quieres que lo haga? —sonríe un poco de lado porque el porro lo desinhibe un poco y ahora le parece que quizás no sería tan mala idea.

—Ik!? Nee. Nada de guarradas gays conmigo aquí.

—Entonces ¿qué me dices?

—Que da lo mismo lo que yo te diga.

—¿Eso crees? —se ríe un poco.

—Aunque si te da vergüenza.

—Un poco —admite y se sonroja.

—Supongo que quieres que te diga que sí, que vayas a arrancarle la ropa. Ugh, kleine broer...

—Quoi? —no le mira.

—Voy a ir por cafés —se levanta.

—Esto no... No soy yo Bel, lo sabes, ¿no? —le recuerda y Bélgica se sonroja donde quiera que esté.

—Pero él... ¡yo que sé!

—Él tampoco.

—Vale, vale... un par de bien portados —se sienta otra vez.

—Exacto —le mira, con la camisa en la mano. Holanda le sostiene la mirada, sonriendo de ladito—.Tais toi —aprieta los ojos y se sonroja, vacilando de ir.

—Pfff

Luxemburgo se acerca a pellizcarle y es que Holanda muere de risa.

—Ugh! Me da igual! —si tan igual te da porque sigues aquí en vez de ir a llevarle la camisa.

—Ya, ya, claro... igual que te da...

—Que sí — intenta despeinarle.

—Qué va... —Le empuja con una mano, intentando quitarle—. Anda que se te va a escapar.

—No se me va a escapar —le da vergüenza ir.

—Quieres que le lleve yo la camisa?

—Non! —igual se sonroja.

—Quieres que se termine el porro que he dejado ahí entonces, ¿o qué tanto remoloneas?

—Quoi? ¿Lo has dejado ahí?

—Es que si estás así de nervioso con las caladas que le has dado, no quiero ni imaginar cómo estarías —Holanda se encoge de hombros.

—Te he dicho que lo tiraras! Ugh! y aun no me hace efecto —miente.

—Yaaaa, claro —Holanda se ríe.

—Claro que no, ¡no hace ni dos minutos! —le saca la lengua y se va para allá.

—Uhhhhh! —Holanda se ríe un poquito viéndole ir...

—Tais toi! —es que le hace detenerse de nuevo y Holanda se mueeeere de risa.

—Pues es que estás histérico...

—¡Pues es que no paras de molestarme!

—Ik? SI no estoy haciendo NADA.

—Estás aquí molestándome, ¡ya déjame!

—Vale, vale... vale.

Ahí va otra vez para ir al baño. Risita y es que Luxemburgo vueeelve a pararse y a sonrojarse.

—¡Ya, ya! ¡Si no estoy haciendo nada!

Luxemburgo abre la puerta de golpe sin hacerle caso, apretando los ojos, porque si no, no le va a dejar ir y se mete dentro cerrándola antes de que diga nada.

Gales pega un SALTO porque además está sin camisa y esperaba... pues que tocara. Hasta n gritito pega, girándose a la puerta, sosteniéndose del lavabo.

El flamenco hunde la cara en la camisa apoyándose en la puerta.

—Welcome to my... space. ¿Todo bien? —Gales parpadea y se le acerca.

Luxemburgo asiente y le mira sacando un poquito un ojo.

—H-Hello... —Gales se sonroja... pues porque no trae camiseta, pero igualmente se le acerca del todo, vacilando un poco

—Allò

—¿Has salido huyendo...? —levanta un brazo y... lo pone a un lado de su cabeza, pero con el otro aún se cubre el pecho, avergonzadito

Luxemburgo asiente.

—¿Hacia... mi? —levanta la otra mano y toma la camisa.

—Eso parece.

—Y-Yo... quería llegar antes que él —susurra tragando saliva, porque lo que quiere... es darle un beso.

—No parece muy buena dirección huir hacia ti, pero mis opciones eran escasas —bromea.

—Y-Yo creo que no es la peor de las ideas... —susurra acercándosele más, planchándole un poco contra la puerta.

—Ah, non? —Luxemburgo sonríe de ladito, apoyándole la camisa en el pecho.

—¿Quién más te va a dar besos cuando huyas hacia él? —Gales niega con la cabeza.

—No... Sabía que eso era una causa efecto —se ríe con eso y Gales se sonroja un poco.

—Eso es porque aún no habías huido hacia mí. Y-Y... q-qué besos... —susurra porque no se atreve a acercarse del todo, pero mira que quiere.

—¿Son... muy impresionantes?

—S-Son... perfectos —susurra casi con los labios sobre los suyos.

—De momento son inexistentes.

—Shut up... —protesta un poco, yendo a besarle y Luxemburgo sonríe besándole de vuelta.

La verdad, Gales le plancha un poquito más ansiosamente de lo que debería contra la puerta... porque estamos en esta época aún (De la que Bélgica aún no sale, ejem).

Luxemburgo le rodea el cuello con los brazos y hace "mmmmmm..." disfrutándolo.

El británico sigue, olvidándose un poquito de todo, aun planchándole contra la puerta como si no hubiera mañana... y como si tuviera dieciséis años. El flamenco le acaricia la nuca metiéndole los dedos en el pelo e inclinando la cabeza.

Es el turno de Gales de hacer "mmmmm" de absoluta satisfacción. ¿Nos podemos quedar así aquí por horas?

Nooo.

Jo, ¿es Lux el que dice eso? Gales se mueve un poquito para irle a besar el cuello con la esperanza de sacarle algún gemidito.

—Cymruuuuu —alguno sí que va a sacarle.

—Mmmm? —No, no para.

—Está aquí mi hermano.

—Afuera... —le absorbe un poco para hacerle un chupetón.

—Oui. Nnnn —cierra los ojos.

—Q-Quiero... —susurra separándose un poquitín.

—Mmm? —le mira.

—Más... Lux —Gales sonríe yendo a besarle de nuevo. Lo siento.

—Ugh... —igual se lo devuelve.

¡No hagas Ugh!

Sí hace ugh.

—Ugh? —Gales se separa.

—Me corrompes.

—¿¡Yo?!—sonríe un poco.

—Oui —le mira sonriendo.

—I love you.

Se sonroja tomado por sorpresa y Gales se sonroja también porque... se le salió.

Se acerca y le besa otra vez, Gales cierra los ojos hasta que Luxemburgo se separa al cabo de un poquito. Gales le mira a los ojos con ojitos de corazón

—Yo también, pero mi hermano ha pedido que no hagamos cosas gays y a mí me da vergüenza —Sonríe un poquito.

—Ohhh... oh. V-Vale. Vale. Ugh... necesito... relajarme.

—¿Cómo?

—C-Con... frío.

—Ya estamos así, ni siquiera te has probado aun una de esas faldas...—igual busca un grifo con las manos, mojándoselas.

—Pues es que... mira qué guapo estás.

—Venga, ábrete los pantalones o lo voy a mojar todo.

—¿Y t-tú? —se los abre, no creas que no.

—Yo he resuelto mis problemas esta mañana para que un beso no sea suficiente.

—Oh, BLOODY HELL.

Va a meterle mano él... con las manos mojadas en agua fría eso sí.

Eso no va a servir mucho… por más frías que tengas las manos

No, de hecho no, peeeeero. Y menos aún porque además se acerca a darle algunos besos en el cuello mientras

Ahí tienes los gemidos. Esto no está funcionando.

—Ehm... se supone que esto iba de que te relajabas —Vale, vale, para como al tercer gemido porque además tampoco le está ayudando a sí mismo.

—Pues... esto es relajarme de manera veloz.

—Creo que mejor voy a salir —se ríe un poco.

—Mejor... dame otros besitos —Gales le abraza del cuello.

—Pero es que no quiero ayudarte TANTO.

—Lo que quieres es que esté así a punto todo el día.

—Definitivamente.

—Mientras tu... relajado del todo —Gales se ríe, nervioso—. Ya vi que has tomado cartas en el asunto... drogas y todo

—E-Eso es de Ned —se sonroja.

—Ya... —se aprieta un poco la zona en cuestión intentando concentrarse en esta otra cosa —. Mis botellas también son de Alba...

—No, va en serio, ¡yo le dije que lo tirara!

—Mjm... antidoping. ¿Eso voy a tener que exigir ahora? —bromea —. Te hice un... hickey.

—No es... no... ugh —se lleva la mano al cuello donde sabe que está—. Me va a estar diciendo todo el día.

—No se va a dar cuenta... —Gales se ríe —. Te doy vergüenzaaaaaa —canturrea, espérate a ver la que te va a dar a ti con Escocia y Bélgica ahí...

—Sí se va a dar. Ugh. No me das tanta.

—En mi mundo, la vergüenza es directamente proporcional a lo mucho que te gusto —sonríe y se le separa un poco, cerrándose los pantalones.

—B-Bueno, es que... no me gustas tanto, tampoco.

—Jum... p-pues... —Hace una mueca así medio desconsoladita.

—Ugh, tais toi. Voy a salir.

—¿Me das un besito antes? —se sonroja un poco.

Oooojos en blanco, pero se acerca.

—Ugh... ojos en blanco innecesarios.

—Ojos en blanco porque solo lo pides para molestarme.

Gales vacila pero igualmente Luxemburgo se lo roba.

—Ehhh... yes. E-Eso es... no quiero tanto tus bes... —sonríe tontamente.

Se recrea un poquito, pero no demasiado y se separa. Gales se ríe... tan idiota.

—Ya, no me líes más. Y no me los pidas fuera, no estoy seguro que vayas a recibirlos.

—Eso suena a una amenaza tremendamente cruel — El británico se pasa una mano por el pelo, pensando que no debió decirle a Holanda que viniera.

—Pues es lo que hay. Mr. Straight, ¿recuerdas? Ah, y si me vuelves a llamar querubín... —se sonroja igualmente—. Tal vez te encuentre las alas y te las arranque a mordiscos.

—Quizás quiera que me arranques lo que sea a mordiscos, darling... si sabes que él sabe que no eres tan Mr. Straight como dices, ¿verdad?

—Nunca me pasó esto con Mónaco —aprieta los ojos porque sí, pero igual le cuesta un poquito.

—Vale, venga... cálmate. Puedo port —se detiene de hablar—. Bueno, espero que sea solo porque yo soy un varón y ella una chica... o... ¿o hay algo más que te de vergüenza?

Luxemburgo le mira con cara de circunstancias.

—No empieces otra vez a pensar que todo esto está mal —le pide apretando los ojos—. Anda, me portare bien y haré como que soy tu "amigo".

—No, tonto, pero ¿no has dicho antes tú mismo que cuanta más vergüenza me da es que más me gustas?

Gales... abre un ojo y sonríe sinceramente, dientes torcidos y todo. Le abraza un poquito así de golpe. Luxemburgo parpadea sin esperarse eso.

—Sí que te gusto más que ella —susurra en su oído. Lo siento, los británicos y su extraña necesidad de afecto.

—Mmm... Bueno, ¡pero no te aproveches de eso ahora! —protesta, sonrojándose un poco igual y le abraza un poco de vuelta.

—Como si tú no te aprovecharás de todo lo que sabes... —le aprieta más contra si por un instante. Y de golpe le suelta.

—No lo hago —le suelta también, más suavemente.

—Que va –besito en los labios otra vez —. Si me tienes la mitad del tiempo semi desnudo solo por aprovechado.

—No vamos a discutir otra vez como eres TÚ el exhibicionista.

—¡Que exhibicionismo! ¿Quién fue el que entró aquí de improvisto? —busca por ahí la camisa para ponérsela.

—Definitivamente no el que vino cubierto de grasa todo sexy y despeinado y con ganitas aprovechando una buena excusa para quitarse la camiseta otra vez...

—¿Todo... sexy? — Gales se sonroja. No vamos a comentar las ganitas que tenía porque sí que tiene... todo el tiempo últimamente

—Si hasta parece que te ensuciaste expresamente —Luxemburgo se cruza de brazos y le mira sonriendo de ladito apoyándose en el lavamanos con la cadera.

—Tomaré nota y me ensuciare otro día... esta vez sí expresamente —se pone la camisa, mirándole de reojo —. No tenía idea de que eso podía parecerte sexy...

—¿No? Ya, claro. Tan inocente tú.

—Hay una cosa que he aprendido desde que estoy contigo —se cierra la camisa y se sonroja un poco con eso—. Todo lo que siempre creí que tenía yo de sexy NO es sexy... y todo lo que supuestamente yo no tenía en lo absoluto... ¡resulta que si lo tengo y además es sexy!

—¿Por? —parpadea—. O sea... ¿cómo qué cosas?

—Ser pulcro y limpio y perfectamente bien peinado es... relamido. Pero venir aquí todo engrasado y sudado es... sexy —le sonríe un poco.

—No, espera, ¡no empieces ahora a venir todo sucio!

—Tú has dicho... vestido de obrero, sudado... Quizás debería empezar a hablar también como si trabajara en una mina de carbón. No que tenga nada en contra —sonríe un poco más porque en realidad está jugando.

—Es una imagen que... Ugh. No, es un poco como por contraste no... No que sea propiamente... —aprieta los ojos intentando explicarse.

—Subir los codos a la mesa... quiero explorar a ver qué tantas veces más me haces "Ugh" —sonríe cínicamente.

—Que no empiece yo a explorar lo mismo... —le fulmina un poco.

—Te gusta el Cymru al... natural. ¿Por qué crees que yo no querría que exploraras lo mismo?

—¿Cuántas veces haces Ugh? Me parece auto explicativo.

—Yo a ti no te hago "Ugh" —sentencia levantando la nariz —. Puedes explorar todo lo que quieras.

—Ya. Con lo mucho que a ti te gusto yo y todo lo que hago no sé con qué vas a hacer Ugh.

—Con la pequeña diferencia de que cuando tú haces "Ugh" es porque algo te gusta... demasiado —Gales se sonroja.

—Ugh —protesta porque al menos esperaba sacarle uno ahora con eso—. Me voy.

—Ugh... nooo —Gales se ríe.

No, ahora ya no lo quiere. Jum!

El británico le abraza de la cintura.

—Dejameeee—le toma las manos y no siquiera hace fuerza para que las quite.

—Si me gustas mucho... no te enfadeeees.

—Ya, claro —le mira de reojo.

—Solo... me da menos vergüenza decirlo... —le atrae hacia sí. Insisto, espera que estén tus hermanos y veremos.

—No, no... Está bien, me da lo mismo.

—Nooo, no quiero que te de lo mismo.

—Jum!

ISolo quería ganarte —le susurra en el cuello. Es que puedes controlarle lo que quieras solo con "enfadarte", mírale.

—A veces ganas más perdiendo un poco, no necesitas estar tan a la defensiva conmigo.

Gales suspira y asiente un poquito contra él.

—O-O sea, ya sé que admitir que me da vergüenza me hace vulnerable pero... no pasa nada por serlo un poco a tu alrededor, no vas a hacerme nada malo... ¿no? Tal vez... te burles un poco, pero no es como que quieras destruirme la moral.

—No, no... No quiero para nada hacerte nada malo. Solo... es que ser cínico suele ser mi defensa principal, pero no... Es que necesite defenderme de ti yo tampoco.

—Eso ya lo veo, por eso te lo digo.

—No pasa nada si... notas que también me da vergüenza. No es como que tú... vayas a ser cruel conmigo por eso.

—Además... me parece que te gusta que me pase. A mí también me gusta que te pase a ti.

Gales se sonroja un poco con eso Porque suena perfectamente... lógico.

—Venga, ya está. No pasa nada —le da un besito otra vez.

—Ugh... —aprieta los ojos porque esto implica... si, implica bajar la guardia y permitirle avergonzarle.

—Mi chico que se defiende con uñas y dientes de todo —se ríe.

—Creo que te sería irreconocible... en otros tiempos —se sonroja un poco más.

—¿Por?

—Cuando no me defendía tanto y era un pobre púber encandilado... —sonríe un poco de lado —, que moría de vergüenza cada vez que alguien siquiera mencionaba su nombre. Ugh. Vale... vale. Tú no eres France, gracias al cielo.

Luxemburgo se acerca y vuelve a besarle. Gales le abraza, besándole de vuelta.

—Thank you... —susurra en cuanto se separa un poquito.

—Quisiera haber estado ahí y haberte besado cada vez que te avergonzabas.

Gales sonríe más con ello.

—Tal vez serías menos hábil para defenderte entonces —se ríe un poquito.

—Sería un corderito, siguiéndote a ti al mismísimo infierno de ser necesario —se ríe también.

—Nah, tampoco quiero eso. Me gustan tus comentarios afilados.

—A mí me gustas tú —le susurra, bajito, sintiendo calientito el corazón. Luxemburgo se ríe—. Vamos fuera... seré un chico bueno.

Asiente y hace un gesto para que salga. Gales le da un beso en la mejilla, toma el pomo de la puerta y lo abre. Y la verdad, Holanda está parado al otro lado de la puerta. Sonriendo.

Luxemburgo que iba a decir algo más, se sonroja y cierra la boca al verle.

—Vaya... al fin —Suelta Holanda mirando a su hermano—. Pensé que nunca saldrías de... entregarle la camisa.

—Ehm... bueno, algunas cosas requieren tiempo —carraspea.

—Unas más que otras...sin duda.

Gales carraspea suavecito, guardándose las manos en los bolsillos

—No te preocupes que esas en general requieren aún más tiempo, así que no han pasado.

—Mmmm... Nada de guarradas.

Gales intenta salir del baño haciendo un pequeño bailecito con Holanda, sin mirarle.

—Nah, esas nos gustan lentas y bien hechas —mira a quien se le ha subido ahora lo cínico.

Gales levanta una ceja... al parecer le ha pasado la estafeta.

—No sé si quiero saber eso de ti... esto no pasaba antes —Holanda se ríe un poco quitándose de la puerta y dejándoles salir.

—Sí pasaba, pero... no te enterabas —Luxemburgo le sonríe.

—Eso es lo que no pasaba.

—¿Nos vamos? —interrumpe Gales

Luxemburgo aprieta los ojos porque... no ha acabado lo que quería acabar y mira a su computadora con ojitos desconsolados.

Ya...nunca acabas lo que querías acabar.

—¿Quieres... terminar en el coche? —pregunta Gales que empieza a conocer esos gestos

—No te enfades, no es muy largo —Asiente.

—Vaaaale, vale.

—Oh, venga ya. ¡Eso también es una guarrada! —protesta Holanda metiéndose un caramelo a la boca.

—No es una guarrada, solo es acabar de leer un informe y escribir los comentarios.

—Es aún peor que meterle mano a tu...

—Solo es un poquito —media Gales.

—¡No le voy a meter mano a nadie! —se sonroja Luxemburgo y Holanda se ríe—. Ugh...

Gales aprieta los ojos.

—No porque vas a estar trabajando… Que si no —sigue Holanda.

—¡N-Non! Y no lo digas como si no pudiera hacer a-ambas.

Gales levanta las cejas con esa idea.

—¡No puedes trabajar y meterle mano! —protesta Holanda.

—S-Sí que puedo. Acabo obteniendo un resultado mediocre en ambas cosas pero... puedo —se encoge de hombros sonriendo de lado.

—Nadie espera que lo hagas a la vez... —susurra Gales pasándole la bolsa.

—Conociéndote, te enfocarías en el trabajo —pica un poco Holanda y el luxemburgués se sonroja un poquito igual.

—Difiero... —responde Gales sonrojándose un poquito en espejo a Lux.

—Hmmm... —Holanda levanta una ceja mirando a uno y luego al otro.

—Todo es cuestión de urgencia —Lux no mira a nadie.

—¿Y a ti te iba a parecer algo que no fuera el trabajo ligeramente urgente? —insiste Holanda.

—¡No soy tan insensible como todos pensáis! —se defiende y Gales le mira y sonríe un poquito, porque no, no lo es, y a él le consta. Holanda se ríe

—Vaya, bueno... quizás Wales sí.

Gales se mira los pies, manos a los bolsillos otra vez.

—Él día que vea que tú pones a alguien delante de algo hablaremos —se defiende Luxemburgo.

—¿Nos vamos a ir o qué? —protesta Holanda y deja de sonreír tanto.

—Oui, oui

Gales asiente sacando las llaves del coche.

—¿Quieres que vayamos en mi coche? Lo digo porque tú con la rueda de repuesto no debes poder correr mucho —Luxemburgo le sonríe.

—Ohhh... sí. Además de que no tengo otra rueda de repuesto y bastante mala suerte —Gales sonríe de vuelta, atontadito, poniéndole la mano en la espalda con suavidad.

—¿Lo quieres llevar tú o que venga el chofer?

—¿Va a poder el chofer conducir bien en casa?

—Pues... supongo.

—¿Qué coche traes?

—Uno... blanco —la verdad, sí lo sabe pero se lo dice así solo para que proteste—. Es muy bonito. Todo brillante.

—Oh, come on!

Luxemburgo se ríe.

—La mitad de tus coches son blancos —le acaricia un poquito la espalda mientras caminan aprovechando que Holanda va adelante.

—¿Tengo alguno que no lo es?

—Si, la mitad que es color perla. Quiero saber si traes una limosina porque esas no las conduzco.

—No, aunque si lo llego a saber traigo una, porque no es cómodo ir los tres atrás.

—Lo sé. Yo lo llevo.

—Le diré al chofer que lleve el tuyo a cambiar la rueda y luego a casa —sonríe.

—Uy... pero que tenga cuidado.

—Mejor se lo dices tú.

I—Vale —Van a ser diez minutos de conversación esos

Pues mientras lo hace es que Luxemburgo se va con su hermano. Holanda mira a Luxemburgo con media sonrisa molesta y este le da un golpecito con la cadera.

—Eres tan terrible como Bel.

—¿Qué... piensas de él? ¿Terrible yo? ¿Por?

—Mmmm ¿qué pienso de él? Bueno, te mira de una forma...

—¿De una forma?

—Así toda... melosa. Como Bel mira al pelirrojo, o yo miro a un porro de Maria.

—Anda ya —sonríe un poco.

—Lo que me parece es... taaaaan distinto a Mónaco.

—Bastante, ¿verdad? y casi no te ha dicho nada.

—Son el día y la noche. ¿Decirme?

—Pues de hablarte, habla muy bien. O sea, me refiero a que... es muy ingenioso.

—Ah, ¿sí? —Holanda sonríe de lado.

—Oui y todo el rato está haciendo bromas, es muy divertido.

—Así que... es eso.

—Quoi?

—Es que no parece más... nada que Mónaco. Pero ESO si es algo relevante.

—Es muy diferente a Mónaco, ella tiene muchas cosas buenas muy importantes, pero...

—Definitivamente no te pone una sonrisa tonta y risitas en la cara, todo el rato —le pica la mejilla con un dedo.

Luxemburgo se sonroja con eso y le aparta la mano de un manotazo-

—Además ¿te ha... ofrecido que trabajes en el coche? —Holanda se ríe

—Oui —levanta la nariz, porque eso siempre hace que gane muchos puntos.

—Es que solo con eso, tú te enamoras —se burla.

—Tais toi, no es verdad! —se sonroja y le vuelve a dar un empujoncito que aguanta, cruzándose de brazos.

—No tengo IDEA como vas a conseguir que se vea bien... no digamos en la portada de la revista.

—Mientras no sonría... —suspira—. Aún no he hablado con el equipo de imagen, seguro van a tirarse de los pelos.

—Ellos sí que van a extrañar a Mónaco. Tampoco sé cómo van a reaccionar con que... es que es un chico.

—A ver, y no es que... o sea, no se ve sucio o desgarbado o algo.

—Bueno... lo de sucio...

—Venga, ha tenido un problema con el coche.

—El problema es que... se ve... poco estético —Holanda le sonríe, porque solo le está picando

—No se ve taaaan mal, solo son los dientes, ya le dije que una ortodoncia… —Inclina la cabeza viéndole hablar con el chofer. Holanda mira a Luxemburgo de reojo—. Es verdad, podría estar un poco más rellenito. Bueno, yo también y tiene bonitos ojos.

—Vamos, que de un día a otro la belleza interna te parece súper importante —Holanda se burla

—Pues lo es —le mira de reojo, sonrojándose un poco porque quizás sí que le está mirando con ojos de amor y no se había dado cuenta de cuánto.

—¿Y él es bello internamente?

—Más que tú, que eres idiota.

—Uhhh... tan agresivo

—¡Pues es que tú!

—Ik? Tú estás diciendo que el chico es bello bello bello.

—No he dicho eso —prefiere retractarse ahora.

—¿Y no lo es?

—No, pero... tampoco es tan feo como pareces insinuar.

—Creo que el problema... es más de comparación. Y creo que, por ello, solo será un problema al principio —le mira de reojito.

Luxemburgo le mira porque no estaba siendo del todo un problema, o sea, es que cuando le hace un chiste tonto ya se le olvida.

—Todos le vemos y pensamos... o sea este hombre dejó a la princesita Mónaco por... este hombre raro…

—Pero venga... no es TAN raro y ella es... es mala —mira a Holanda.

—Es lo que te digo, es la comparación —de detiene y le mira porque es la primera vez que le oye decir eso así—. ¿Lo es?

—Sí. Estuvo intentando... quería hacerle daño. Me enfadé con ella.

—Eso ya puedo verlo... ¿no estaría celosa?

—Tal vez, pero no justifica. Bastante mal me sentó a mi cuando ella estaba con... el imbécil de Jordania, pero nunca intenté hacerle nada.

—Ya, ya recuerdo ese periodo oscuro —y tú espérate...

—Además, le dije que haríamos las cosas como ella quisiese, pero no, estaba toda enfadada y tenía que venir a hacerme chantaje emocional —se cruza de brazos frunciendo el ceño, recordándolo.

—¿Y cómo han quedado?

—No le he habado desde entonces.

—Bueno, felizmente tienes ahora con quien entretenerte... —responde Holanda, sonriendo de lado mientras Gales se acerca hasta ellos.

—Ya, ya estoy. Perdón... —Gales además le sonríe.

—Allò —Luxemburgo se sonroja igual.

—Es que... es muy delicada. Ehm... ¿Nos vamos?

—Oui

—Venga —Gales le abre la puerta del coche para que entre al asiento del copiloto y ahí va, mirándole a los ojos al pasar por delante de él.

Gales se sonroja con sea miradita, tragando saliva. Luxemburgo se sienta, sonriendo. Holanda se abre a sí mismo la puerta y se sube atrás.

—Tienes un chupetón en el cuello... —declara mientras Gales cierra la puerta del coche y da la vuelta para subirse.

—Ugh —Luxemburgo se tapa donde sabe que está.

—Y sabes EXACTAMENTE dónde —añade con eso. Gales abre la puerta y se sube, sonriendo un poco más, porque... todo esto le gusta.

—Well... vamos por Alba y creo que Belgium va a venir también.

—¿Te han dicho algo? —Luxemburgo saca su tablet para acabar lo que hacía.

—Creo que Belgium quiere venir a cuidarte.

—¿A mí?

—No sea que abuse yo de ti.

—¿Y porque iba a ser eso algo malo?

—N-No es a mí a quien tienes que convencer —Gales se humedece los labios con eso y se sonroja.

—Además, está aquí Ned para eso.

—No es a mí a quien tienes que convencer, darling... yo no pretendo abusar.

—Ya, claro, que vas a decir tú —sigue, mientras teclea en la Tablet.

—Nada malo, desde luego... —estira una mano hacia él y se la pone en la pierna. Luxemburgo le mira de reojito, sonriendo.

—A mí me intriga más saber por qué tenemos que ir de falda a la boda de mijn zus —comenta Holanda.

—Es el traje tradicional escocés —explica Luxemburgo.

—Ya... eso lo entiendo. Pero por qué todos tenemos que ir de falda.

Luxemburgo mira a Gales de reojo.

—Bueno, es la boda de Alba... y decidió eso —Gales se encoge de hombros.

—Creo que para no hacer el ridículo él solo —añade Luxemburgo.

—¿El ridículo? —Gales le mira de reojo —. No le digas eso.

—Ahora no me dirás que no lo sabe.

—No es propiamente ridículo... Es distinto al estereotipo, pero no ridículo.

—Eso decís vosotros.

—Blablabla...

—Búrlate, pero es cierto.

—Y todos vamos a ir ridículamente así... o a no ir. Son las opciones que me dio Bel —Holanda se encoge de hombros

—El drama —replica Luxemburgo.

—Me preguntaba yo que pasaría si me presento vestido normal... ¿va a sacarme?

—Bel? Pues claro, ya sabes cómo es —le mira de reojo en el asiento de atrás.

—Bastantes líos tiene Alba ya con el concepto de boda y bastante le está dando el a Belgium para que se haga todo como ella quiere. Si pide que vayan de kilt... es como ir disfrazados. No lo veo como algo tan... espantoso. Tiene algo de sexy.

—No lo digas como si fuera un gran sacrificio casarse con mi hermana —replica Luxemburgo.

—No, si no es tu hermana... el sacrificio... es casarse.

—Es un poco dramático

—Todos tenemos nuestras cosas. No digo que no sea dramático de Alba, pero él si lo siente como algo que es realmente especial. Y le hace ilusión, pero no quiere admitirlo ni para sí mismo.

Luxemburgo le mira y luego mira a Holanda.

—Pues más ilusión de la que le hace a mi hermana... y para que además venga a ponerse en plan "le hago un favor"... —comenta el holandés.

Gales aprieta los ojos.

—Igualmente ella quiere que sea feliz así que si dice que todos desnudos pues... qué vamos a hacer —Luxemburgo suspira volviéndose a la Tablet.

—No, venga, de verdad... no es un favor. En realidad es... el acto de más puro amor desinteresado que ha hecho —explica Gales —. Y el kilt solo es una cuestión de forma. ¡Y no es todos desnudos!

Luxemburgo igualmente levanta una ceja pero sigue tecleando.

—Solo creo que es raro, no suele haber un código de vestimenta que incluya una falda —protesta Holanda un poco

—Piensa que el próximo Halloween ya tendrás disfraz —propone Gales.

—Pero no porque los escoceses den miedo, más bien lo da imaginar ser un británico —suelta Luxemburgo para picarle.

—Anda ya, ¿te da miedo eso? —le mira de reojo.

—Pues tiene que ser horrible —sonríe porque solo le está molestando.

—Con los dientes todos torcidos... no te preocupes. Eso no es parte del disfraz.

—No, bueno, esa es la parte fácil de arreglar.

—¿Cuál es la difícil? —pregunta Holanda.

—Pues imagina... hablar en inglés o... conducir por el otro lado. O tener un humor tan raro.

—Como si tú no tuvieras un humor parecido —se queja Gales sonriendo.

—Mais non?

—Ugh... bueno, yo realmente hablo galés... usamos el inglés porque England es tonto. Y lo de conducir, ¡está científicamente demostrado que es más seguro conducir como nosotros!

—¿Ves qué clase de convicciones? —Luxemburgo mira a Holanda, señalando a Gales.

—Ya, ya... —responde Holanda.

—Peor debe ser enamorarte de uno... —murmura sonrojándose y le acaricia un poco la pierna, porque no ha quitado la mano de ahí.

—No, bueno, eso ya es lo peor, no sé cómo Bel puede.

Gales le mira de reojo y se sonroja un poco más.

—Yo no tendría el estómago —sonríe de ladito.

—J-Jum... Ciertamente, yo tampoco —le aprieta un poco la pierna. Holanda hace los ojos en blanco porque... Ugh

—No, bueno, además tú son tus hermanos, aún más raro

—Tú no tienes ese problema... y tienes a un británico muy dispuesto —comenta Holanda recostándose un poco en la parte de atrás del coche, subiendo los pies.

—¿Lo tengo? ¿Tú crees?

—¡No está tan dispuesto! —protesta un poco Gales.

—¿No? ¿Tú sabes quién es? Espero que sea Irlande...

—Ehhh! —Gales protesta.

—Es que Irlande me cae muy bien —se ríe.

—Eire no está dispuesto —Gales le fulmina un poquito

—Nah, es mentira, mi favorita es Britania —Se ríe más con esa cara

—Ya, ese asunto... mi madre y mis parejas —refunfuña Gales haciendo los ojos en blanco y acelera. Luxemburgo se ríe otra vez.

—Que te oiga Bel... —comenta Holanda.

—¡No se lo digas!

—¿¡Desde cuando la suegra es tu favorita?!

—Desde que la conoció y dice que es ENCANTADORA. No sé ni de donde lo saca... no lo es —sigue protestando Gales.

—Sí, lo es, es muy mona conmigo, no sé por qué. No se lo digáis a Bel —sigue Luxemburgo.

—Va a enfadarse como se entere —asiente Holanda.

—Yo sé exactamente por qué—asegura Gales bajito.

—Porque es mona con él y no con Belgie?

—Está celosa de Belgium... y él le gusta.

—Eso no tiene sentido —asegura Luxemburgo.

—¿Cómo no va a tener sentido? Tú le gustas un poquito, quiere hacerte gracia. Belgium por otro lado es una rival de la atención de Alba.

—Por qué quiere la atención de Ecosse es el misterio.

—Alba era lo más cercano a un... apoyo confiable que tenía cuando éramos pequeños. Él y Galia.

—Ya, pero ahora...

—Ahora my mother está LOCA y parece que no pero es una celosa irracional. Tú eres el único que la soporta y la llama encantadora

—Pues no sé, conmigo se ríe y me cuenta cosas de Galia, no es como que la conozca yo mucho.

—¿Qué cosas de Galia?

—Pues que le... ehm... bueno. No importa. Cosas que piensa.

—¿Qué cosas de Galia? —Gales frunce el ceño y le mira de reojo

—Ya te dije que era un secreto entre ella y yo.

—Yi ti diji qui iri in sicriti intri illi y yi"

—Pues es que aún es tu esposa.

—Ugh... si te dijo sobre las guarradas que hace con Galia creo que prefiero no saber.

—No, no me dijo sobre eso... Pero tomo nota por si sucede.

—Ninguna guarrada que incluya a mi madre me parece... especialmente atractiva... —arruga la nariz —. Ves? Con lo que le gustan a ella los secretitos y los chicos dispuestos a guardarlos para ella. Cómo no le vas a gustar? Va a contonearse aquí enfrente de mí en plan "tu novio me cuenta sus secretos"

—¿Y qué tiene eso de malo? —igual se sonroja un poco.

—E-En realidad... me hace cierta gracia.

—Entonces ¿de qué te quejas?

—¡Ahora no puedo ni quejarme! —Gales se sonroja un poco.

—No de lo que te "hace cierta gracia".

—¿Tú le has contado algo de mí? —le mira de reojo, y es que pese a todo, prefiere que... a su madre le haga gracia y le dé curiosidad Luxemburgo y que tengan una relación un poco... así de secretos y confidencias, pero de ellos dos, pero no como la relación que tenía con Galia que era completamente paralela y ajena a la suya.

—Pues es que no hemos hablado tanto.

—Lo bastante para tener... secretitos.

—Pues... no es tan horrible como lo estás imaginando.

Gales le mira de reojo y sonríe un poquito.

—No, en serio.

—Te creo, igualmente tiene gracia que mi madre te haya hablado de cosas suyas. No suele hacerlo.

—¿Ves? —Igualmente mira a Holanda de reojo que está mirando su teléfono, un poco distraído—. Es porque somos el mismo bando.

—Los dos son gays recientemente reconocidos, yes.

—Yo no —aprieta los ojos y se ríe.

—¡Que va! ¿Qué bando es si no?

Luxemburgo se encoge de hombros.

—Pensé que eras de MI bando —Gales le sonríe de ladito.

—Solo en algunas cosas

—Oh, ¿en otras no? ¿Cómo en cuáles?

—Como... el brexit.

—Ugh —Ooooooojos en blanco.

—Je suis desolé —Se ríe.

—Que vas a estar "desolé" —Gales levanta una mano y le toca un poquito la cara.

—Shhh, no destruyas mi coartada.

—Vale, no la destruyo a cambio de algo —Gales se ríe con eso.

—¿Ahora quieres algo a cambio? ¿Cómo qué?

Pone cara/boca de besito

—¡Mira la carretera!

—¡La estoy mirando! —Gales se ríe.

—No lo haces si haces esa cara.

—¿Cual cara?

—Pues la que has hecho.

La vuelve a poner.

—Cymruuuu

—What? —Gales se ríe volviéndole a acariciar la pierna un poco.

—No te voy a dar un beso mientras conduces.

Holanda pone los ojos en blanco bajando el teléfono.

—¿Ni aquí? —se señala la mejilla.

—No mientras conduces. O te esperas a luego o pides otra cosa.

—¿¡Ni in besito en la mejilla mientras conduzco?! Hombreeeee, ¿ninguna muestra de afecto?

—Física no, luego te distraes un montón, como la última vez.

Gales se sonroja con eso casi poniéndose tono incandescente. Luxemburgo se ríe con esa cara.

—Nada de guarradas —protesta Holanda.

—¡Pero si no hago nada! —se defiende.

—Bueno, ¡por si las dudas! Ya bastante té está toqueteando por lo que veo.

Gales quita la mano de golpe.

—¡Pero es él, no yo!

—¡Ninguna guarrada de ninguno de los dos!

—¿Ves? Ya me está riñendo por tú culpa —le protesta Luxemburgo a Gales.

—O-O te riñe el o te riño yo por frío y calculador —Gales sonríe un poquito, aún sonrojado.

—Vamos, que no hay forma de hacerlo bien.

—Andaaaa, ¿quién es el dramático ahora?

—En definitiva, que lo que quieras va a tener que ser luego.

—Dame tu mano.

—Non, que me riñen.

—Eso es, cada quien en su sitio. Imaginen que hay una pared entre los dos.

—Cielos... ¿eras monja en tu otra vida o qué pasa? —protesta un poco Gales mirándole por el retrovisor. Holanda le mira por el retrovisor completamente serio y Gales parpadea... traga saliva. Mira a Luxemburgo de reojo.

—Que tal sí... —empieza Luxemburgo y se muerde un poco el labio.

—¿A-Aja?—pregunta Gales agradeciendo el cambio de tema.

Se acera para susurrarle al oído. El británico se sonroja con la cercanía y el susurrito.

"Que tal si... te dejo que me metas mano bajo la falda... UNA vez"

—Hecho —Gales sonríe un poquito con eso aunque la verdad, piensa que no va a ser UNA vez.

—Y a cambio te portas bien.

—Pero me estoy portando bien.

Mira a Holanda

—Los dos están siendo unos... púberes —suelta este. Luxemburgo se sonroja y se vuelve a su Tablet.

—Ughhh —protesta Gales también sonrojándose y recargándose del lado de la puerta, regañado.

C Pues es que...

—Pfff... Lo mejor es que me hacen caso, muy obedientes.

—¡Pues sí! —protesta Luxemburgo. Holanda se ríe y Gales mira a Luxemburgo un poquito.

—No es por falta de capacidad de ser rebeldes, créeme.

—No vamos a rebelarnos—le advierte Luxemburgo.

—Eso es obvio, tú nunca vas contra el sistema —le pica Holanda.

—Es por ti, tonto.

—¿Por mí?

—Pues porque tú lo pides, ¿qué quieres? ¿Ver si lo hago a pesar de que me lo pides?

—En realidad yo solo estoy picando botones a ver qué pasa —Holanda se encoge de hombros y le despeina—. Sorprendiéndome porque no estás trabajando NADA.

—¡Eso es porque no paráis de distraerme! —Levanta las cejas recordando eso y se vuelve a la tablet, pasándose una mano por el pelo

—Vaaaale, vaaaaale... no más distracciones —Gales le vuelve a poner una mano en la pierna.

—Nee! Venga, hombre, distráele!

—No! No! —protesta y señala a Gales con el dedo, huyendo un poco de su mano como si fuera a hacerle cosquillas.

—No, bad Cymru —Gales se riñe a sí mismo en broma levantando el brazo y poniéndole la mano tras la nuca.

—Exacto, caca —palmadita. Gales le acaricia igual un poco ahí con suavidad.

—Yo recomendaría que acabaras lo que tienes que acabar que entrando al túnel la red es fatal —le toca un poco el lóbulo de la oreja con el pulgar.

—No me estás dejando... —le mira de reojito.

—¿Te distraigo? —sonríe mirando la fila del Puente de reojito. El distraído eres tú

—Paraaaa.

—Nooo.

—¡No seas crío!

—¡Crío!

—Oui

—No me parece esto propio de un... crío.

—Lloriquear por atención todo el tiempo, a mi sí.

—¡No quiero atención todo el tiempo! —Gales se sonroja porque puesto así...

—Vale, vale, pero déjame acabar, anda —se ríe.

Gales quita la mano de su oreja y Luxemburgo le sonríe mirándole sin volverse a la Tablet.

El británico levanta un poco la nariz y le mira de reojo, así que este sonríe más. Y es que los ojitos medio atontados que le echa. Pues es que así le está mirando él un poco también, sin trabajar.

—Handsome —le susurra el británico y Luxemburgo le guiña un ojo.

Se sonroja un poco más y mira solo un instante de reojo el camino, el flamenco se ríe y se vuelve a la tablet ahora sí.

—No sé cómo consigo saber que me guiñas el ojo...

—Porque muevo un poco la cabeza y el pelo.

—Guapo —insiste y él se ríe y se sonroja un poco—. Siempre espere por unos ojos así...

—¿Así cómo?

—Que me desnuden el alma... —susurra.

—Será que es lo más sexy que tienes.

—¿Yo? ¿Es lo más sexy que tengo?

—¿No lo es? —se ríe.

—Pensé que era la voz, la verdad.

—Nah, pero ahora no me vas a decir que alguien te había llamado feo con más clase que yo.

—N-No. France era más directo... Galia mentía —Gales se sonroja más.

—¡Anda ya! —Luxemburgo se ríe.

—Pero ya, ya sé que lo soy —Gales le mira de reojito.

—Eso es importante.

—Tú eres guapo por ambos —Gales se sonroja un poco más.

—Aun así, soy de la idea que no hay gente fea, solo gente pobre.

—Eso ya me lo has dicho muchas veces... siempre después de llamarme feo con elegancia.

—Porque es cierto. Estuve mirando lo de las ortodoncias.

—¿Y-Y? —Gales se pasa la lengua por los dientes.

—Pues las hay de varios tipos. Invisibles para que nadie sepa que las llevas. Unas que van los braquets por la cara interna de los dientes y otra que son como unas fundas transparentes.

—¿Y quieres que me haga eso?

—¿Yo? Tú eres el que tienes que querer hacértelo, Cymru, es tu boca, es para ti.

—Ya, bueno... pero... —Gales le mira de reojo.

—No puedo negar que estarías más guapo, pero no es algo que tienes que hacer por mí.

—Estas haciendo como Mónaco —comenta Holanda ahí atrás.

—¡No estoy haciendo como Mónaco!

—¿No te hacía así con casi todas las cosas?

—No, o sea, sí, pero la diferencia aquí es que si no lo quiere hacer no pasa nada.

—No he dicho que no quiera —comenta Gales.

—Mira, yo lo que digo es que lo he mirado y no es tan caro y no son más de un par de años en un caso muy severo. Si quieres ir al doctor a que te hagan un plan más detallado, pues vamos y si no, pues no.

—No te pongas ahora a la defensiva conmigo, ¡si yo no dije nada! —protesta Gales un poco.

—Non, non, es que lo digo en serio. Ahora que Mónaco no está... me siento un poco idiota haciendo algunas cosas que me doy cuenta que solo hacía por ella.

—Igualmente... nunca nadie se había preocupado por ayudarme a mejorar mi imagen.

—La verdad, hay cosas que si son un poco superficiales, pero algunas otras ayudan a tu propia autoconfianza y autoestima.

—Sí ayuda a que no me llames feo...

—Mira, solo vayamos a que te cuenten y luego ya decides.

—Vale... —le sonríe. Luxemburgo le sonríe de vuelta.

—Cielos, son tan... Ugh —protesta Holanda.

Luxemburgo mira a Holanda.

—Envidiables —Gales estira la mano y toma la de Lux.

—¿Envidiables? —pregunta Luxemburgo.

—Eso somos... envidiables.

—¿Te parece?

—A mí me daría envidia si yo no fuera yo —Gales estira el brazo de Lux y le da un beso en el dorso. Luxemburgo mira a Holanda a ver si está de acuerdo

—¿Tener alguien babeando un poco por mí? —pregunta Holanda.

—Supongo que se refiere a mí.

—No creo, soy yo el que babea por ti —Gales se ríe.

—Tú no babeas un poco, babeas mucho—replica Luxemburgo.

—Oh, shut up! —Gales se sonroja y le empuja un poquito. Vueeelve a reírse.

—Los dos babean bastante —asegura Holanda.

—Lo que quiero saber es qué piensas —explica Luxemburgo.

—¿De ustedes dos como parejita?

Asiente y Gales se sonroja.

—Pues... no les he visto lo bastante pero...

—Bueno, ya lo sé, pero...

El británico se tensa un montón, porque... lo que diga este chico

—Hace años que no te veo prestarle tanta atención a alguien por tanto tiempo prolongado... que no sea tu secretaria.

—Ay, Charlotte, tengo que acabar esto —se vuelve a la tablet de nuevo.

—Bloody hell.

Holanda se ríe.

—Shhh —les pide silencio.

—¿Qué más piensas? —pregunta Gales

—Que no sabía que él era gay.

—¡No soy gay!

—Él... está acostumbrándose a la idea. Todos, de hecho.

Ojos en blanco.

—En realidad es que yo soy una chica —sentencia Gales de golpe.

Luxemburgo le mira de reojo.

—¿No lo parezco? —Gales le sonríe un poco.

—Ciertamente sí —decide Holanda.

—Hombreeeee

Gales se ríe.

—Que tontos sois, los dos —protesta Luxemburgo.

—Pues como chica eres ciertamente FEA —añade Holanda.

—En eso estoy de acuerdo, mejor soy yo la chica.

—Él el chico embarrado de grasa y tú la chica... vale.

Asiente.

—Bien, y así nadie es gay—Gales le mira de reojo otra vez, saliendo al fin de la autopista.

—Salvo yo que por lo visto ahora soy transexual, pero tiene hasta cierto glamour progre.

—Ah, vas a operarte y todo.

—Bueno, tal vez no esta semana, pero...

—No sé si este chico quiera que te operes... o le guste el pequeño Luxemburg.

—Pues hasta ahora no parece haber queja.

—A mí me gustarías fueras hombre, mujer o quimera...

—Está claro que no quiere dormir hoy en el sofá.

—Pero clarísimo —Holanda se ríe. Luxemburgo se ríe también

—Shut up! Uno que quiere ser romántico.

—Una cosa no quita la otra.

—¿Romántico o Lame culos? —pregunta Holanda.

—Oh, venga ya. ¡Romántico!

—Yo te amo más que a nadie, nunca —Holanda le imita un poco.

—¡No he dicho eso! —Luxemburgo se sonroja con eso

—Ya vamos a llegar —declara Gales un poco en pánico

—Ugh! Y aun no termino, ¡no me habéis dejado hacer ni mierda!

—¡A mí no me veas!

—¿Quien ha estado todo el rato distrayéndome si no?

—Yo, pero porque te dejas —Protesta Gales poniéndose nervioso ahora con la perspectiva de que venga Escocia... y Bélgica.

—No me dejo, ¡si no hago más que quejarme!

—Bueno tienes hasta que lleguemos a casa de Alba, como diez minutos más. Anda, enfócate.

Ojos en blanco per ahí va.

Gales sonríe un poquito, de lado, dejándole hacer y, la verdad, dando una vuelta un poco más larga rumbo a casa de Escocia para que le dé tiempo de hacer un poco más.

No se va a enterar, pero gracias igualmente.

Ya, aunque no se entere... es romántico de su parte. Finalmente... se estaciona enfrente de la casa.

Un minuto. Medio. Un cuarto. Cinco segundos... milisegundos.

Gales le mira intensamente sin decir nada.

Milimilicentesimas de milisegundos.

Holanda le despeina.

Ugh.