Britania entra sonriendo con Luxemburgo tras ella y Gales levanta una ceja porque... Britania entra SONRIENDO.

Quizás le ha hecho a ella lo que te tocaba a ti.

WHAT THE HELL?!

Eso explicaría la sonrisa.

Ugh! ¡No!

¿No? ¿Qué haría entonces?

¡Matar a su madre! E irse a beber por ahí.

No, ¿qué haría ella si le hubiera hecho eso?

Seguramente tener un hijo más si no fuera por el DIU. No, no, vale... pararle porque ella es la madre de Gales y tiene que ser buena. Ejem.

No, hombre, si volvería sonriendo o no.

Seguramente volver sonriendo un poco tonta porque es bastante tonta.

¿Ves? Ahí lo tienes, podría ser.

Si pero... ¡No!

¿Entonces?

—Mira que sonriente estas —Gales frunce el ceño.

—Oui —Luxemburgo sonríe más.

—Tan sonriente tú también... veo que les gustó el viaje al baño —Gales le mira a él y levanta una ceja.

—Mucho, lo hemos disfrutado ampliamente

—¿Qué han disfrutado?

—La conversación, hemos hecho un trato. Y el baño, que es muy bonito.

—¿Un trató de qué?

—Entre ella y yo.

—Pero ¿¡de qué?!

—Es secreto.

—Oh, sí —Britania sonríe. Luxemburgo hace un gesto de asentimiento con la cabeza sonriendo también.

—¿Cómo lo dices tú? Partners in crime.

—Bloody hell pero no con my mother!

—¿Por qué no?

—Pues porque deberíamos ser tú y yo... vale, Rome and I hemos tenido también nuestros momentos.

—¿Estás... celoso?

Gales se sonroja terriblemente.

—¿Estas... celosillo? —se burla sonriendo más al notarlo

—¡No estoy celosillo! —chilla como buen británico.

—Estás completamente celosillo —le hace un gesto señalándole con un dedo.

—Noooo, no lo digas así!

Risita del flamenco.

—¡No te rías así! —¿querían verlo medio tsundere? Es que le hace más gracia—. ¡No te riaaaaas! —hasta le salta un poco encima para taparle la boca.

Britania se ríe un poco, de buen humor y Luxemburgo le sostiene de la cintura mientras Roma les mira hacer.

—No seas tontoooo... ¿qué hiciste con mi madre?

—Un trato —se encoge de hombros.

—¿Conveniente?

—Oui.

—¿Para ti o para mí?

—Pues para mi.

—¿Y para mi no? —hace una mueca.

—Eso está por ver —sonríe.

—¿Puedo besarte? —susurra.

—Mais non.

—¿Ni un besito? —Gales sonríe y da un pasito hacia él.

Niega.

—Pequeñitoooo —se ríe un poco

—A lo mejor sería hora que nosotros nos fuéramos yendo, Brit —propone Roma.

—¿Yendo? ¿Crees?

Gales mira a Roma un segundo y... por una vez, le sonríe un poco sinceramente

—Sic, vamos —se levanta.

Britania vacila y se levanta. Gales se pasa la mano por el pelo, conforme.

Luxemburgo empuja un poquito a Gales soltándole para ir a acompañarles a la puerta.

—Muchas gracias por venir, ha sido muy divertido, a ver si nos coordinamos ahora para ver a Galia.

Gales le suelta, poniéndole las manos en los hombros.

—Fue un gusto verles —Britania le sonríe.

—Llamadme durante la semana si eso, aunque Cymru no va a estar —les acompaña a la puerta.

—El sábado tenemos una cita —le recuerda Gales.

—Bueno, oui, el sábado mejor no —añade Luxemburgo.

—Ya empezamos, el hombre ocupado —se ríe Roma

—Está semana podrían distraerle con alguien. Su secretaria lo agradecería... aunque si le distraen con ALGUIEN los mato. Me-Me refería a Galia —sigue alegando.

Luxemburgo le mira sin entender nada de lo que dice.

—Mejor no se le acerquen —determina y solo por eso, Roma le da un besito de despedida a Luxemburgo como los que les da a sus hijos.

Nooooo

Sep.

Gales frunce el ceño y... Ugh.

—NOOOO!

Luxemburgo se ríe con eso y es que va a empujar a Roma así medio bestialmente.

Roma parpadea y Luxemburgo vacila sin entender en primer momento.

—What the... WHAT THE HELL!

—Cymru... ¿qué pasa? —pregunta Luxemburgo al oírle gritar.

—No puedes besar a Luxembourg! —esos celitos que decías.

—Quoi? Solo nos estamos despidiendo, no pasa nada —Luxemburgo le mira.

—¡Le has dado un beso!

—Pues sí, para despedirnos —Roma sigue vacilando un poco.

—¡No de ESE beso!

—¿Por qué no?

—¡Porque he visto lo que causan!

—Solo es una forma de despedirnos, cálmate —le pide Luxemburgo.

—Ya, claro —Gales frunce el ceño y se sonroja un poco cruzándose de brazos.

—¿Quieres uno tú también? —propone Roma.

—Ugh, no!

Luxemburgo se ríe. Roma les guiña un ojo y toma a Britania de la cintura como quien no quiere la cosa.

Britania estaría la espalda sin esperarlo pero... No protesta esta vez.

—Ughh —Gales protesta otra vez un poquito.

—Hablamos entonces, pasadlo bien —saluda Roma esperando a que Britania se despida también.

—G-Goodbye —se despide Britania—. No hagan muchas cochinadas.

Luxemburgo se sonroja y se ríe con eso en lo que se van al coche y Gales le mira de reojo.

—Shut up, mum! —protesta un poco el británico igual, aunque sinceramente agradece que se estén yendo al fin.

En lo que Roma aprovecha para darle un BUEN beso a Britania, así, porque sí, hasta la fecha hacia atrás.

Britania se resiste valientemente empujándole e impi... naaaah, que va, se deja besar abrazándole como puede y besándole de vuelta.

Es que Roma piensa que deberían darle a Gales un hermanito.

¡Ya tiene un hermanito! Pero pueden... Ehm... intentarlo y fallar ¡Y como la deje preñada lo mata!

—Venga, no seas amargado —ahí va Luxemburgo hacia dentro.

—No soy amargado —se ríe un poco de ellos, yendo tras él.

—Tu madre es encantadora —comenta.

—¡¿E-Encantadora?!

—Oui. Creo que ya sé porque le gusta a Espagne, es tan intensa como él.

—What the hell pasó en ese baño?

—Los... caballeros no tienen memoria —suelta y luego finge limpiarse las comisuras de los labios.

—Permíteme, voy a ir a matarla —hace para darse la media vuelta.

Luxemburgo se ríe y se va a sujetarle del codo. Gales se ríe también y viene de vuelta abrazándole un poco por la espalda.

—Eres la primera persona en el mundo que dice que mi madre es encantadora. Ni Galia. ¿De dónde sacas?

—No lo sé, me parece mona.

—Cielos.

—¿Quoi?

—¡Mona! Pero ¡¿qué te ha dicho?!

—Rome me ha explicado que sí te quiere.

—Ya, bueno... Ni modo que te dijera que no.

—No le crees nada de nada, ¿verdad? ¿Cómo te ha ido con él? —le toma de las manos y otra de él de vuelta a la sala—. ¿Quieres un ca... un té? Me apetece otro café.

—No es que no le crea nada de nada... me ha dicho algunas cosas sensatas —sonríe, apretándole las manos y yendo tras él—. Y no ha querido oír lo único que si quería yo que oyera.

—¿El qué? —pregunta después de pedirle a uno de los chicos que está limpiando la mesa que les hagan un té y un café.

—Que necesitan esforzarse más todos con Galia... no ha querido hablar de ello.

—Supongo que nadie le gusta oír las cosas que hace mal —se va al sofá a sentarse, quitándose las zapatillas.

Gales le sigue, así un poco embobadito, sonriendo y quitándose los zapatos nuevos también.

—Me ha dicho también que el que Galia se acostara con ellos era culpa de ella y de Germania... no tanto de él.

—¿Y qué piensas de eso? —le mira.

—Que quiere verse muy inocente siempre —suspira —. Aunque quizás si es verdad que Galia quería...

—¿Crees que ella quería? ¿Y por qué se casó contigo?

—Más bien lo explico así que... si no venían por ella no la querían o algo. Igualmente no me creo que no moviera el los hilos con Germania —se acomoda y abre los brazos a ver si se le echa un poco encima—. Voy a decir que... tenías razón.

—¿Yo? ¿En qué? —le mira pero... nah, porque esta girado cara a él.

Baja los brazos, un poco torpe y se sonroja. La verdad, este sofá es enorme.

—Hum... e-en... esto de ser poco importante o mi némesis o whatever, me ha dicho que no, no es nada personal —él se estira en poco, echándose atrás, entonces.

—Mais oui. Es que no hablaba de ti en esa línea, ¿sabes?

—Ya, bueno... ya esta. Mejor, es un alivio. Así me lo quitaré de encima —Gales suspira.

—Mmm... ¿Seguro?

—No tiene ninguna gracia tener un enemigo mortal que ni siquiera te considera su enemigo.

—Tal vez yo debería ser tu enemigo mortal.

—Eso estaría bien así como France and England —Gales se ríe y suspira un poquito derrotado.

—Exacto, más o menos así.

—Nah, tú eres demasiado dulce para eso, y yo demasiado... romántico.

—¿Demasiado romántico?

—¡Acabaría perdiendo siempre! Aunque no me molestaría intentarlo, nunca he tenido una relación así... enemigo mortaaaaal —hace una voz teatral.

—¿Por qué crees que acabarías perdiendo?

—Porque tú pareces ser un manipulador brutal.

—¡Anda ya! ¿Cómo es eso?

—Pones tus ojitos de cachorro, y yo caigo redondo.

Luxemburgo se ríe con eso mientras les traen las bebidas.

—La cosa con Rome es... era más un enemigo de verdad y si es un poco triste que, well... Es que ni siquiera me considera un hijo de segunda activamente. No sé... de verdad, no es que me importe mucho, pero tenía más gracia considerar que sí tenía algo contra mí que solo sea... bueno, el "chaval" que estorba sus planes.

—Awww... tan triste porque no te odia de verdad —le da las gracias a quien les ha servido y se levanta.

Gales aprieta los ojos y se sonroja un poco.

—Pues... Se podía hacer algo más divertido con un padre que me odiaba que con un padre al que solo le interesa que su vida no se vea alterada. Meh, en fin, ni que quisiera tanto a un padre.

—Bueno, a lo mejor puedes hacer que te quiera como un padre, eso tendría gracia también —se acerca al mueble bar a por un chorrito de algo para su café.

—No, eso no... no creo que sea factible —se levanta por su té también y se acerca a él para que le ponga de lo que sea que le está poniendo al café.

—¿Por qué no? —le pone un poco.

—No sé, es mucho trabajo y ni siquiera es que nos caigamos bien.

—Pero tiene sus beneficios —brinda con su taza con él y luego va a sentarse de nuevo con la botella, dejándola en la mesita.

—Creo que... voy a dejar de pelear esto —Gales le da un traguito a su té, yendo tras él.

—Dejar de pelear lo que sea suena a un buen plan.

—También me ha advertido algo que quería hablar contigo —Gales suspira y se sienta esta vez no tan cerca.

—Mmm?

—¡Te lo contaré cuando tú me cuentes algo!

—¿Algo de qué?

—De mi madre o de... ¡Algo! ¡Solo me has dicho que es mona!

—Cree que estaba celosa de ti y le va a pedir a Galia salir.

Vale, casi se ahoga con el té y Luxemburgo sonríe un poco con eso.

—Whaaaaat?! No sé qué me impresiona más... ¿ella te contó... eso... por gusto?

—Pues estábamos hablando —se encoge de hombros.

—Eso puedo notarlo... estaban hablando profundamente de que a mi madre le gusta mi ex.

—Bueno, sí.

—Que ya bastante escandaloso es.

—¿Te parece? Por lo visto tú y tu madre tenéis gustos parecidos.

—¿Me estás diciendo que le gustas a mi madre?

—Podría ser —cambia la posición de las piernas.

—Wonderful... Ella también está soltera.

—¿Vuelves a estar celosillo? —se ríe.

—Sinceramente, no me extraña que le g... —se calla, sonrojándose—. ¡No!

—A mí me parece que sí —Vueeelta a reírse—. ¿Qué son esos gritos a Rome?

—Ugh, pues es que te ha besado en los labios!

—Así es como él besa a todos.

—Bueno, no quiero que te bese a ti así.

—Bueno, pues a eso vas a tener que acostumbrarte.

—¡Ni yo puedo besarte así!

—No sabía que querías una relación fraternal conmigo —le mira con cara de circunstancias.

—No quiero una relación fraternal contigo. Ugh, vale, sí, me dieron celitos —admite, apretando los ojos.

—Celiiiiitoooos —canturrea.

—Shut up! —Gales aprieta los ojos y se ríe un poco igual.

—Es que mira que cara pones. Esto es divertido.

—¿Qué cara pongo?

—Todo molesto y sonrojado.

—¡No estoy sonrojado!

—Y los chillidos. No solo te dan celitos, te da vergüencita que te los den.

—¡N-No!

—Oh, oui... Y me gusta. ¿Sabes que cada vez entiendo más a France?

—¿A France?

—Oui, no acababa de entender la gracia de molestar a Angleterre, pero sí la tiene.

—¡No tiene ninguna gracia!

—Sí que la tiene, ¡mira como protestas! —Se ríe.

—¡P-Pues es que! ¡Jum! —se le escapa la sonrisa.

—¿Lo haces a propósito?

—Pff... Ojalá lo hiciera a propósito.

—¿Seguro?

—Sí, lo hago totalmente a propósito.

—No tiene tanta gracia si es así, pero si lo que pretendes es agradarme...

—Absolutamente.

—Podría ser una manera, sí me hace gracia.

Gales se ríe pensando que ojalá se crea que lo hace a propósito

—¿Tú eres celoso?

—Non. O sea, no me gusta que pasen ciertas cosas, como a todos, pero non.

Gales se recarga en el sillón, mirándole y sonriendo

—Yo soy muy celoso—la verdad, no lo es tanto como él supone.

—Eso es... un poco feo —tú vas a ser más celoso de lo que crees.

—Es... Bueno, también, mis parejas han sido siempre poco confiables. Tú... no pareces ser así.

—Hombre, eso me alaga.

—Aunque también habías hecho cosas raras estando con Mónaco —Gales se ríe.

—¿Las he hecho?

—Yes, Sir. Ser muy coqueto conmigo.

—Pardon?

—MUY.

—¿A qué te refieres exactamente?

—A ser guapo y adorable y reírte de mis chistes.

—¡Eso es ser amable! Y sobre lo de ser guapo no puedo hacer nada. No es como que pueda apagarlo.

—Y toquetearme todo y quitarme la ropa.

—Respecto a eso... hace mucho rato que estás muy vestido.

—¿Eso crees?

—Pues... —le señala de arriba a abajo y Gales se sonroja.

—Por cierto... ¡Hace rato me dejaste del todo a medias! ¡No puedes hacer eso!

—Ah, ¿no?

—Noooo!

—Mmmm... a mí me parece que sí que puedo, es bastante obvio.

—Fue súper obvio.

—Es obvio... que puedo —se ríe.

—Pues, bloody hell! Me debes una.

—¿Te debo una qué? ¡Si ha sido tu culpa!

—¡¿Mi culpa?!

—Tú eres el que ha seguido cuando nos han dicho que ya estaban ahí.

—¡Como si tú hubieras querido que parara! —se ríe y deja la taza en la mesita—. Igualmente me debes una.

—¿Una de qué?

—Una... vez.

—¿Una vez... de qué? —sonríe de ladito acabándose el café también.

—De... gratificación.

—¡Gratificación!

—Yes, s-sexual.

—Así que crees que te debo una... gratificación sexual.

—No creo, me la debes. ¿No te han enseñado nada?

—Veamos, ¿de qué forma tengo que... hacer eso?

—Pues... de alguna que sea satisfactoria, desde luego.

—Gratificación sexual satisfactoria, suena hasta redundante.

—Además me debes un beso —Gales se ríe.

—Mi cuenta de deudas aumenta.

—Yes.

—¿De cuándo te lo debo?

—De hace un rato —se acerca un poco a él.

—Eso no significa nada si no eres más específico.

—De cuando te he pedido uno y has dicho que no —se acerca hasta él y se sonroja.

—Si te he dicho que no es porque no se puede.

—¿No porque no se te antoje?

—Ejem, tampoco es muy lícito que te diga eso.

—Pffff...

—Quoi?

—¿Por qué no es lícito que le digas si se te antoja o no?

—Porque ya te conozco y si te digo que se me antoja seguro me convences para que cambie de idea con tus malas artes y trucos rastreros de embaucador de poca monta.

—Quizás... Pero si me dices que no, no te creeré —Gales se ríe con esa descripción.

—Entonces ¿para qué preguntar de todos modos?

—Me gusta oírlo.

—Creo que tendré que dejarte insatisfecho en eso también.

—Veo que es tu costumbre —Ojos en blanco.

—¿Cómo podría ser tu enemigo mortal de otro modo? —Se ríe.

—No lo sé... quizás solo gracias a mi astucia.

—Nah, tengo que fastidiarte yo a ti también

—¿También? ¡Solo me fastidia tú a mí!

—Mejor para mí —se ríe con eso.

—Pues tendré que... encontrar maneras.

—¿De qué?

—De molestarte —sonríe estirando un poco una mano hacia él.

Luxemburgo le mira y mira la mano levantando una ceja, así con incredulidad.

Gales hace los ojos en blanco porque cero y van tres veces hoy. Se sonroja y se cruza de brazos, tan fastidiado.

—¿Qué pasa?—Parpadea sin entender el gesto

—¡¿Por qué ahora no puedo ni tocarte?!

—¿Quién dice que no puedes?

—¡Tú!

—Ah, bueno, oui, porque no está bien, pero... ¿A qué te refieres?

—A tus caras de advertencia... y tocarte si se vale, no pretendía que fuera lascivamente —lo que te pasa es que tú necesitas afecto y estás habituado a Galia.

—No creerás que voy a creerme que no vas a tocarme lascivamente si me estas pidiendo gratificación sexual satisfactoria.

—No tiene por qué ser ahora —aprieta los brazos y se sonroja.

—Ah, ¿no? —se ríe—. Entonces ¿cuándo?

—De hecho, hoy ya resolví el problema yo, no sé si esté inspirado para una segunda vuelta —levanta la nariz, tan digno.

—Ah, ya veo. Es un problema de inspiración, entonces.

—Además lo que pido solo es por justicia.

—Mais oui, ningún interés. Solo el... balance universal.

—Yes.

—Eso es tan triste que creo que deberías hacérmelo tú a mí que sí que quiero porque quiero.

—No Es triste —medio protesta, mirándole de reojo—. Lo que es triste es...

—Aja? —igual se ríe.

—Lo mucho que quieres desnudarme —le sonríe.

—Quoi? ¿Qué tiene eso de triste?

—No puedes con mi belleza radiante y mi buen cuerpo —estira las manitas hacia él.

—Mmmm —finge pensárselo y le da una palmadita en las manos.

—Soy irresistible. Ugh.

—¡No voy a confesar eso bajo ninguna circunstancia!

—No tienes que confesarlo, yo lo veo —se estira hacia él.

—A lo mejor necesitas gafas.

—Que va —Risita.

—A mí me parece que sí.

—No me eches a mí la culpa de tu mal gusto.

—Estás tú muy seguro de ti mismo para ser el que se ha quedado a medias.

—Has hecho otras cosas... —Gales se sonroja.

—¿Cuáles? —Luxemburgo se ríe con esa cara que pone.

—Mmm ¿Aguantar a mi madre? ¿Ofrecerte a hablar con Galia? —Le sonríe sinceramente.

—B-Bueno, eso... Es porque somos amigos.

—Como acabes mandándome a la friendzone de tanto repetirlo...

—Ah, mira que buena idea, así me perdonas las deudas.

—B-But... —hace carita de agobio.

—Es perfecto.

—Es una forma, yes...

—Entonces tenemos un plan.

—Un mal plan.

—¿Por quoi?

—¡Solo me estás molestando!

—¿Esto te molesta? ¿Por? —inclina un poco la cabeza.

—Porque decididamente no quiero ser tu amigo.

—¿Por qué no?

—Porque me pareces un gran chico para amigo pero mejor para pareja, darling.

—Vamos, que lo que quieres es sobarme.

—Pues... Sí, sí que quiero sobarte. ¿Algún problema con ello? —Gales se ríe, haciendo los ojos en blanco.

—Te. He. Pi. Lla. Do.

—P-Pues sí —Gales se sonroja.

—"Pues sí" me dice el muy cínico.

—¿Qué te voy a decir si no? —sonríe más, porque le gusta ser un cínico.

—No sé, uno pensaría que serías un poco menos sinvergüenza.

—Y la lista de calificativos, crece —se ríe.

—¿Ahora resulta que no te gustan?

—No he dicho eso.

—¿Non? ¿Y qué es lo que has dicho?

—Que no quiero ser tu amigo —se le acerca de repente y se acuesta a lo largo en el sillón y recarga la cabeza en sus piernas.

Levanta las cejas y va a empezar a pasarle los dedos por el pelo. Justo lo que quería.

—Hasta tu adorado Rome está de acuerdo con ello.

—A él le gustan las historias de amor.

—Y está es exactamente eso, una historia de amor.

—A mí me parecen cursis —igual se sonroja.

—¿C-Cursis? —Gales le mira.

—Seh, ya sabes —se encoge de hombros y no le mira sin dejar de pasarle los dedos por el pelo.

—Ya, bueno... entonces yo te pareceré un ridículo en general —Gales se sonroja un poquito más.

—Un poco... —Se ríe otra vez

—Well, no creo que seas el primero ni el último —Gales se aclara la garganta y refunfuña un poquito

—Ah, sí, tan poco interesado, claro, a ti te da lo mismo.

—Of course.

—Mais oui.

—No voy a sufrir porque me creas ridículo.

—¿Y qué harás?

—Supongo que seguirlo siendo, esto ya me pasaba con France —le mira y es que aún no lo conoce lo bastante como para saber si es verdad o no esto... seguramente es de estas cosas que entre broma y broma la verdad se asoma. Se sonroja.

—¿Qué te pasaba?

—Ya lo sabes, todos se burlaban.

—Ah, oui... y yo no puedo, por lo visto.

—Sí que puedes burlarte, desde luego.

—¿Puedo? ¿Y entonces qué?

—Puede que me caigas menos bien. Pero no pasa nada.

—¿No pasa nada si te caigo menos bien? ¿Vas a seguir siendo ridículo y diciendo que quieres que te bese y que te toque?

Gales parpadea porque ¡¿desde cuándo Lux se convirtió en Escocia?!

¡¿A caso quieres hacerle eso a Escocia!?

¡No! Gales se sienta, sonrojándose más.

—Vale, vale, ya entiendo.

—Entonces... ¿eso es un no? —Se ríe.

—Es que no es una indirecta. Quizás me he... estado pasando un poco y agobiándote.

—Non, non, solo estoy preguntando

—Hmmm...

—Quoi?

—Nothing, me había dado otra impresión y no sé si... Ugh. ¡Si estás jugando o qué!

Luxemburgo se ríe otra vez.

—Ugh!

—Creo que ya sé lo que voy a hacer contigo.

—¿Qué vas a hacer conmigo?

—Pídele a Vincent que traiga la bandeja francesa.

—¿Que le diga qué?

—Que traiga la bandeja francesa, que quieres elegir un juego.

—¿Qué es la bandeja francesa?

—La bandeja de juegos

—¿Y eso qué es?

—¿No sabes lo que es un juego? ¿Damas? ¿Backgammon?

—Ohh... vale. Sí, sí... espera.

Luxemburgo asiente y va a servirse un poco más de alcohol.

—Vinceeeent

Ahí va.

—Me ha pedido Luxembourg que le pida la bandeja de juegos francesa. ¿Nos la puede traer?

—Monsieur Luxemburg... mais oui.

—Sí, el me lo ha pedido. Thank you.

Vincent asiente y ahí va.

—Estoy imaginando cosas... —Gales vuelve y sonríe un poco al mirarle.

—¿Cómo cuáles?

—Como cosas raras que puede haber en esa bandeja.

Luxemburgo parpadea un par de veces

—Objetos...

Ahí viene Vincent de vuelta. Gales le mira con curiosidad y es una bandeja de juguetes sexuales, por supuesto.

—Bloody hell! —Gales aprieta los ojos, sonrojado.

—Merci, Vincent —agradece Luxemburgo, tan cínico.

—Sueles... bloody hell, ¡¿sueles pedirle estas cosas en una bandeja?! —está rojo como una cereza.

—Oui. No te retires, Vincent —le pide y ahí se queda él.

Gales levanta una ceja.

—Monsieur Cymru elegirá el que le apetezca y puedes guardar el resto.

Vincent asiente a Luxemburgo y mira a Gales con cara de circunstancias.

Gales traga saliva sin... podérselo creer sintiéndose así de repente medio en esa película que Galia le puso de Las sombras de Grey.

—You... you are... bloody hell.