CAPITULO 13

LA BODA

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La luz dorada del amanecer se derramaba sobre la majestuosa mansión Tendo, bañando sus paredes de piedra con un brillo resplandeciente. Era un nuevo día, lleno de promesas y oportunidades.

En el interior de la mansión, la familia Tendo bullía de actividad, preparándose para un día lleno de negocios y planes.

El patriarca de la familia, Soun Tendo, se sentía satisfecho y orgulloso al contemplar el éxito de su Dojo. Los negocios florecían, y su reputación como empresario y deportista destacado en la región era inigualable. Recientemente, su rostro había aparecido en la portada del periódico local, destacándolo como un hombre ejemplar y visionario. Esta publicidad había generado una mezcla de envidia y admiración entre sus contemporáneos, quienes veían en él un modelo a seguir para asegurar el futuro de sus hijos y nietos y eso incluia a Hiashi Hibiki y a Mr. Tatewaki.

En medio de este clima de prosperidad, la familia Tendo había decidido celebrar con un viaje a un destino turístico de ensueño en Estados Unidos. Era la primera vez que viajaban a ese país, y la emoción era palpable. Los preparativos estaban en marcha, y la ilusión de descubrir nuevos lugares y culturas era contagiosa.

Sin embargo, no todos compartían la alegría de la familia. Hiashi, un amigo de la familia, y su hijo Ryoga, se habían unido al grupo, lo que había generado cierta tensión. Ranma, se sentía incómodo con la presencia de Ryoga, con quien tenía una relación "complicada" aunque solo fuera de su parte. Pero es que su padre era un bocazas y se le salio presumir su viaje con Hiashi un dia de pesca.

Y Shampoo, la leal sirvienta de la familia, se lamentaba de no poder acompañarlos en el viaje, ya que su condición de servidumbre la obligaba a quedarse atrás. No era la unica tambien Kasumi se quedaria a cargo de la casa. Solo tenian una orden especial Ranma les ordeno no entrar a su habitacion mas que para limpieza superficial pero Shampoo estaba prohibida en el segundo piso.

A medida que la familia Tendo se preparaba para embarcarse en esta nueva aventura, la emoción y la anticipación crecían. Pero también lo hacían las tensiones y los conflictos, que amenazaban con ensombrecer el brillo de este viaje soñado. Akane habia demorado una semana completa en terminar su maleta, Ranma y Soun eran practicos y su maleta estuvo lista en un santiamen. Ocasionalmente Ranma aprovechaba cualquier oportunidad para entrar a la habitacion de Akane burlarse de sus atuendos o quedarse dormido en su cama mientras ella no paraba de cotillear sobre todas las fotos que tomaria.

¿Qué les depararía el destino en este viaje a Estados Unidos?

Solo el tiempo lo diría.

La tensión en la cocina era palpable. Shampoo, la sirvienta, movía los utensilios con brusquedad, su rostro reflejando una mezcla de tristeza y frustración. Ranma, la evitaba desde hacía días, y ella sabía por qué.

Aun tenia vivos en su memoria los momentos de intimidad compartidos, y aunque para su cultura era importante la virginidad hasta el matrimonio, ella lo habia hecho por amor, tan solo comtemplar al joven maestro dia a dia la ponia a mil, su corazon se aceleraba y le temblaban las piernas, tal vez jamas tendria otra oportunidad y no iba a dejarla ir.

En la sala, Ranma se sentó junto a su padre, Soun, y le confesó su secreto. "Papá, tengo que contarte algo. El dia que fuimos al cine, me di un encerron con Shampoo en el closeth de limpieza del lugar y me acoste con ella, fue solo sexo, intentaba...retirar de mi mente algunos pensamientos pero se que lo que pasó con Shampoo en el cine... fue un error."

Soun lo miró con sorpresa, pero no con enfado. "No te preocupes, hijo. Para tu primera experiencia, no está tan mal. Lo importante es que seas honesto con ella."

Ranma asintió, pero en su interior sabía que no podía enfrentar a Shampoo. Era una mujer intensa, y no quería complicar el ambiente en la casa. Ademas hacerlo implicaria que en el escandalo Akane se enterara.

No tuvo que hacerlo. Soun se encargó de hablar con su esposa, Miyo ese mismo dia por la tarde. La conversación fue breve, pero efectiva.

Al caer la noche Miyo se dirigió a la cocina, donde Shampoo estaba preparando la cena. "Shampoo, necesito hablar contigo."

Shampoo se detuvo, su corazón latiendo con ansiedad. Kasumi que estaba dentro se retiro silenciosamente.

"Shampoo, no se cuál de los dos ha aprovechado más la situación del cine, si tú o mi hijo Ranma", dijo Miyo con firmeza. "Pero debes entender que no hay futuro en una relación romántica entre ustedes. Ranma aún está creciendo, y tiene mucho por descubrir."

Shampoo sintió un golpe en el corazón. Lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

"Entiendo, señora", dijo entre sollozos. "No tengo esperanzas en mi corazón. Solo quería... quería sentir que era especial para alguien."

Miyo la miró con compasión. "Eres especial, Shampoo. Pero no para mi hijo. No ahora, al menos."

Shampoo asintió, secando sus lágrimas. La tensión en la cocina comenzó a disiparse, pero el silencio entre Ranma y Shampoo persistiría durante mucho tiempo. Pues en su corazon la amazona sabia que sus patrones se habian enterado por Ranma y por tanto este la estaba alejando.

El ambiente en la casa había cambiado, pero la vida continuaba.

Y Shampoo sabía que debía seguir adelante, sin esperanzas, pero con la cabeza alta.

El día del viaje había llegado finalmente.

La familia Tendo y sus acompañantes se reunieron en el aeropuerto, emocionados y nerviosos por el largo viaje que los esperaba. Akane iba con unos tenis converse blancos, unos shorts cortisimos y una playera que decia: "JAPON", Ranma y Soun nuevamente iban a juego de jeans y camisa de lino, Ranma cargaba y jalaba su pequeña maleta y la enorme de Akane, Soun hacia lo propio con la suya y la de Miyo, quien por primera vez usaba ropa occidental llevando un largo vestido clasico. Ryoga y Hiashi llegaron con sus respectivas maletas saludando alegremente.

La cercania de Ryoga irritaba a Ranma, Miyo al percatarse dejo a Soun con su amigo Hiashi, a Akane con su amigo Ryoga y se sujeto del brazo de su hijo con cualquier pretexto para que este distrajera su mente.

El destino era el Hotel Gran Canyon Inn, en Estados Unidos, un lugar de ensueño que prometía una experiencia inolvidable.

Mientras abordaban el avión, nadie sospechaba que estaban siendo espiados. Taro, un hombre astuto y peligroso, había estado siguiendo sus movimientos durante semanas. Su objetivo era Akane, la hija de Soun, y ahora era el momento perfecto para actuar.

Una vez que todos estuvieron a bordo, Taro se disfrazó hábilmente de asistente de vuelo. Su experiencia en el espionaje y la manipulación lo hacían casi invisible.

Akane, sentada en su asiento, comenzó a sentirse incómoda. El miedo a volar la estaba consumiendo.

Ranma la dejo pasar, estaba molesto con ella por haberle quitado el asiento junto a la ventana y por sus cercania a Ryoga.

Akane decidió ir al baño para relajarse un momento. Fue allí donde Taro la encontró, sola y vulnerable.

"¿Necesita algo, señorita?" preguntó Taro, con una sonrisa falsa.

Akane se sorprendió al ver al asistente de vuelo en el baño, pero antes de que pudiera reaccionar, Taro la durmió con un gas anestésico.

Ella cayo desplomada sobre los brazos del hombre.

Cuando Akane se despertó, estaba en el aire, sujetada a Taro por un paracaídas. El avión se alejaba en la distancia, y la isla de Hokkaido se acercaba rápidamente.

"¿Dónde estoy?" preguntó Akane, confundida y asustada. Mientras volaban por los aires.

"No importa", respondió Taro, con una sonrisa cruel. "Lo que importa es que ahora estás conmigo."

El paracaídas los llevó suavemente hacia la tierra, y Akane se dio cuenta de que estaba en una isla desierta, lejos de su familia y amigos.

"¿Qué quieres de mí?" preguntó, intentando mantener la calma pero temblando palpablemente, estaba empada.

Taro se rió. "Quiero que seas para mi hijo, Akane. Y ahora que te tengo, nadie podrá separarlos."

La oscuridad se cernió sobre Akane, y su corazón se llenó de miedo y desesperanza. Estaba sola, en una isla desconocida, con un hombre peligroso y sin escapatatoria. ¿Esto era acaso un sueño?

"Lo intente, intente ser decente y hablarlo con tu padre, pero no quisieron escuchar, les dije que se arrepentirian"

El viaje que había comenzado con tanta emoción y expectativa había terminado en un pesadilla. Y Akane sabía que debía luchar por su libertad y su vida.

La oscuridad parecía envolverla, como si el mundo se hubiera detenido en ese momento preciso. Akane flotaba en un mar de confusión, sin saber qué había sucedido ni cómo había llegado allí. El último recuerdo que tenía era de estar en el avión, y luego... nada.

De repente, la imagen de Taro apareció en su mente, su rostro sonriente y sus ojos brillantes. Akane se estremeció, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.

"¿Dónde estoy?", se preguntó a sí misma, intentando despejar la niebla que cubría su mente. Miró a su alrededor, y su corazón se detuvo.

Akane intentó sentarse, pero su cuerpo parecía pesado, como si estuviera anclado al suelo. Su mente estaba en blanco, sin recuerdos ni pensamientos.

De repente, la memoria volvió a ella, como un golpe de realidad. El impacto de caer en mar abierto, el frío del agua del océano, y Taro, acercándose a ella con una sonrisa.

"¡No!", gritó internamente, intentando rechazar la realidad. Pero de su boca no salian palabras.

Akane sabía artes marciales, era una guerrera entrenada, pero en ese momento se sentía completamente indefensa. El shock y el miedo la habían paralizado.

"No puedo permitir que me ultraje", se dijo a sí misma, intentando encontrar fuerzas. "No puedo permitir que me venza."

Pero las palabras se quedaron en su mente, sin poder salir. Akane estaba atrapada en su propio trance, incapaz de reaccionar.

Como si el mundo se estuviera derrumbando. Akane solo podía sentir el peso de su propia impotencia.

Y entonces, como un susurro en su oído, "Ranma...ayudame"

La isla de Hokkaido se extendía ante ellos, un paisaje desolado y solitario. Taro nuevamente con el aerosol y algo de lucha llevó a Akane, aún drogada, hacia una remota propiedad escondida en el corazón de la isla. El silencio era solo roto por el sonido de las olas y el viento que susurraba a través de los árboles. Erasureal ver todo a su alrededor pero no poder hablar ni moverse.

"Estamos aquí", dijo Taro, con una sonrisa triunfante, mientras entraba en la propiedad.

Su hijo, Taro Ken, lo esperaba con una caja llena de suministros. "Todo está listo, padre", dijo, con una mirada fría. Era un joven de cabello castaño claro, casi rubio, ojos verdes salvajes, como si fuera un gato montes, de musculos definidos y elegante porte.

La caja contenía drogas sintéticas que mantendrían a Akane en un estado vegetativo, pero consciente. Taro había planeado todo con precisión.

Un sacerdote anciano los esperaba en la sala principal de la propiedad.

"Ya Estoy aquí para unirlos en matrimonio", dijo, con una sonrisa.

Taro Ken explicó al sacerdote que Akane había sufrido un accidente que la había dejado en silla de ruedas. "A pesar de eso, la amo y deseo casarme con ella", dijo, con lágrimas en los ojos.

El sacerdote, conmovido por la historia, celebró la ceremonia con gusto. Akane, ahora despierta pero inerte, sin poder hablar o moverse, fue colocada en la silla de ruedas, con un vestido tradicional japonés que había pertenecido a la madre de Taro Ken.

El vestido, ahora de un color ostión por la edad, parecía una reliquia del pasado. La ceremonia fue breve y sombría, sin fiesta, sin familias, banquete ni invitados.

Cual pelicula de terror, la novia en una silla de ruedas y el novio de mirada firme y maliciosa, frente al sacerdote en esa vieja y apartada casona.

"¿Aceptas a esta mujer como tu esposa?" preguntó el sacerdote.

Taro asintió, con una sonrisa.

"¿Y tú, Akane, aceptas a este hombre como tu esposo?"

Akane, abrio los ojos desmesuradamente, no respondió. Taro respondió por ella.

"Sí, acepta", dijo, con una sonrisa.

"¿Hay alguien que tenga un motivo para impedir esta boda?"

Silencio total.

Akane queria llorar pero nisiquiera las lagrimas le respondian.

La ceremonia terminó, y el sacerdote se retiró, satisfecho de haber unido a la pareja.

Taro y su hijo se quedaron solos con Akane.

"Ahora eres mía", dijo Taro Ken, besando la mano de Akane. "El linaje Orochi finalmente ligado a mi familia"

La oscuridad se cernió sobre la propiedad, y Akane, aún drogada, era ahora la esposa de Taro. La realidad era demasiado horrible para imaginar.

Y en ese momento, en un avión lejano, la familia Tendo y sus amigos seguían hacia Estados Unidos, sin saber que Akane había sido secuestrada y casada con un hombre que la quería por pura ambicion de poder.

En Nerima.

La cocina de la mansión Tendo estaba bañada en la luz cálida de la tarde. Shampoo se movía con destreza, limpiando la despensa con un trapo y un cubo de agua. Su corazón, sin embargo, estaba lejos de la tarea que realizaba.

Pensaba en Ranma, el joven maestro que había capturado su corazón. Sabía que se había enamorado para toda la vida, pero también entendía la postura de la madre de Ranma. La respetaba, y no pretendía volverse una carga para la familia.

"No puedo permitir que me alejen de él", se dijo a sí misma, mientras limpiaba un estante. "Ni que me despidan. Mi corazón no podría soportarlo."

Miró hacia la puerta de la cocina, como si esperara ver a Ranma entrar en cualquier momento. Su mirada se posó en una foto de la familia Tendo, donde Akane sonreía junto a su hermano.

"Tal vez", pensó Shampoo, "Akane pueda ayudarme a conquistarlo. Ella es su hermana, y puede que pueda ver en mí algo que nadie más ve."

Con esa idea en su corazón, Shampoo intentó no guardarle rencor a Akane. Sabía que la joven tenía todo a su favor: dinero, belleza y la admiración de muchos muchachos.

"Y yo", se dijo a sí misma, "no tengo nada. Solo mi amor por Ranma."

La cocina estaba en silencio, salvo por el sonido del agua que corría en el fregadero. Shampoo se detuvo un momento, mirando hacia la ventana.

"No seré malvada", se prometió a sí misma. "No permitiré que mi amor se convierta en odio."

Con una respiración profunda, Shampoo continuó limpiando la despensa, su corazón lleno de esperanza y determinación.

En ese momento, en una isla lejana, Akane estaba viviendo una realidad muy diferente. Secuestrada y casada con Taro, su corazón estaba lleno de miedo y desesperanza.

Pero Shampoo no lo sabía. Solo sabía que su amor por Ranma era fuerte, y que haría cualquier cosa para conquistarlo.