[𝕭ʀᴜᴛᴏ 𝐴𝑆𝐶𝐸𝑁𝑆𝐼𝑂𝑁]

«︎𝙀𝙨 𝙢𝙤𝙢𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙖𝙥𝙧𝙚𝙣𝙙𝙚𝙧 𝙦𝙪𝙚 𝙢𝙚 𝙚𝙦𝙪𝙞𝙫𝙤𝙦𝙪𝙚. 𝙔 𝙨𝙪𝙛𝙧𝙞𝙧 𝙡𝙖𝙨 𝙘𝙤𝙣𝙨𝙚𝙘𝙪𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖𝙨 𝙥𝙤𝙧 𝙚𝙡𝙡𝙤︎»

𝐒𝐈𝐍𝐎𝐏𝐒𝐈𝐒

Todo lo que creía se viene abajo. La sensación de vida se le escurre entre los dedos. Y no importa cuánto le implore a los cielos, nadie vendría ayudarlo salir de este infierno.

Él con sus falsas creencias lo había llamado. Ahora que estaba aquí, lo quería lejos. La desesperanza del mundo se sienta en su cabeza y sus ojos reflejan su torturada alma. No importa cuánto llore, no borrará el pecado del resentimiento hacía uno de los suyos. Falso, cómo él mismo.

Ahora las cadenas de su pecados le pesan. Y aún siendo un niño, él es responsable de las tragedias venideras.

Saben que cála en su alma. Y su corazón se oscurece inevitablemente de culpa a cada segundo. Marchitando la inocencia que una vez poseía.

La terquedad y la desesperación hambrienta de coraje, le juega una mala pasada. Llevándolo de regreso a una época marchita, pero que puede ser la clave del renacimiento de sí mismo y del mundo a su alrededor.

︎𝐏𝐑𝐎𝐋𝐎𝐆𝐎 ︎

[Hace mucho tiempo]

La constelación fantasma estaba más brillante que nunca esa noche.

Dentro del salón principal del enorme castillo existente en esa zona árida, apartada de todas las grandes potencias, se encontraba una pequeña niña de piel bronceada, vestimenta roja, cabellera oscura y ojos rubí llamada Asakura Satomi. Cuyo papel en el lugar, era ser la hija de los gobernantes de esa tierra.

La pequeña, no era más que una dulzura en cuanto a personalidad, anhelando siempre lo mejor a favor del bien. Y castigando a los malos en voto a la justicia.

La heredera, ese día estaba de cumpleaños. Lo que la hacía estar ansiosa por el evento próximo. Así que, en ese momento, esperaba a su madre, en lo que permanecía sentada en uno de los escalones fuera del salón.

La niña, no podía dejar de ver el hermoso destello de la constelación mayor. Era precioso. Una sonrisa se dibujó en su rostro, ella amaba esa luz. Era tan cálida y acogedora. El viento meció sus cabellos y ropas, estaba fresco, pero se reusó a moverse de allí y alejarse de aquella vista tan perfecta.

"Algún día, querida" una voz aterciopelada provino detrás suyo. Al voltear se encontró con nada más y nada menos que su progenitora "Algún día. El aniquilador de Dioses se presentará ante nosotros y nos salvará de la guerra de Eones" sonrió con calidez.

"¿En serió, Okaa-sama?" su voz infantil tintineó como campanilla, mientras que sus mejillas se sonrojaban y sus ojos se iluminaban como dos estrellas en el firmamento.

"Así es, mi amor" alzó su mirada para observar la majestuosa vista "Y una vez que nos salve" regresó su atención a su pequeña, diendo a acunarla entre sus brazos "Pedirá tu mano. Y juntos, llevarán al mundo a una nueva era"

"¡¿Eh?!" se sorprendió la niña, abriendo mucho los ojos "¡¿Como un Ouji?!"

Su madre soltó una pequeña risa "Algo así…" se mantuvo quieta esperando que su hija asimilara toda la información.

La pelinegra quedó boquiabierta ante la noticia, giró su cabeza para mirar fijamente a la mujer que le había dado la vida. Ella era hermosa por supuesto, su cabellera era larga y blanca, sus ojos eran de un color lila y sin pupila, su piel era demasiado pálida a diferencia de la suya y su vestimenta era recatada y asfixiante. Oh, es verdad y lo que más resaltaba en ella eran esos lindos cuernos de conejo que nacían de entre medio de su cabello.

"Okaa-sama…" la de ojos rubí se acomodó más en el regazo de su progenitora.

"¿Si, cariño?" la observó curiosa.

"¿Cuándo va a venir Ouji-sama?" se quedó absorta en la iluminación del contorno de la constelación.

Su expresión fue pensativa esta vez "Cuando sea el momento" la comisura de sus labios se arqueó "Por ahora debemos centrarnos en tu cumpleaños, pues es el día de hoy donde anunciamos tu compromiso con el Elegido"

"¿Ouji-sama?" giró su cabeza en dirección a la mujer.

"Exactamente" cerró aún más sus brazos a su alrededor.

[…]

Pasos resonaron por el pasillo y su aliento se quedó atrapado en su garganta "¡No!" gritó la heredera ahora de unos 16 años, intentando desesperadamente soltarse de entre las garras de sus guardias "¡No! ¡Okaa-sama!"

Las ataduras en las muñecas de la mujer se apretaron duramente, haciendo que la peliblanca soltara un alarido de dolor.

"¡Okaa-sama!" continuó forcejeando mientras alzaba una mano frente a ella, para alcanzarla "¡Noooooo!"

Tranquilizándose, la señora habló, aun cuando las lágrimas caían de sus cuencas "E-Estaré bien…" sonrió de forma cálida, tal y como siempre lo había hecho para ella.

Sin embargo, no duró mucho antes de que alguien le clavara una espada desde atrás.

Satomi observó con horror como su madre yacía ahí de pie con los ojos desorbitados y con hilos de sangre surcando desde las esquinas de sus labios. Tomó aire bruscamente, aun sin poder creer lo que veía "¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!" soltó lo que tenía guardado en su corazón.

Fue en ese momento, el en el instante en el que su madre murió, que todo se volvió un infierno para los Asakura. Y no solo ellos, si no que para todo el mundo.

[Actualmente]

Cuando abrió los ojos, jadeó, sentándose de golpe en la cama "¡Maldita sea!" gruñó, de golpe se quitó las sábanas de encima. Una vez que se puso de pie, se dirigió hacia la sala del trono real "¿Y Otou-sama?" le preguntó le preguntó a un guardia, en lo que ambos caminaban aun por el pasillo.

El hombre negó "No quiso retirarse de las líneas del frente" suspiró con cansancio "Aseguró estar bien, pero desea que usted haga el ritual del sueño temporal esta misma noche" informó de forma seria.

"Aún estoy preocupada por Otou-sama" contestó al aire, mientras seguían avanzando a un ritmo apresurado "ojalá estuviera aquí" se abrazó a sí misma "Sinceramente no me gustaría hacerlo yo…"

"Si me permite, Ojou-sama" le sonrió amablemente "Yo creo que usted puede hacerlo perfectamente"

Lo miró halagada "Gracias Housen-san" apretó sus manos en puños mientras sostenía la solapa de su vestido color rojo "Pero todos sabemos que no tengo la capacidad suficiente para hacerlo por mí misma como Otou-sama" sus iris observaron el suelo pulido "Controlar la luna, yo sola, es muy difícil para mí. Siempre lo fue. Es por eso…" miró al frente con pesar "soy un fracaso como heredera"

"De ninguna manera, Ojou-sama" frunció el ceño y se volvió hacía ella "¡usted no es ningún fracaso!"

"No me sobreestime tanto, Housen-san" se detuvo a medio pasillo "soy consciente de mi posición en este Clan" el guardia se quedó quieto esperando que terminara de hablar "y de mi fracaso en el mismo. Así que, por favor, no espere mucho de mí o mis poderes"

"Ojou-sama"

"Rápido" se volvió y le sonrió un poco, aunque apagada "debemos ir allá"

El hombre, aunque preocupado por ella, asintió.

[…]

Una mujer de cabellera blanca, piel nívea, ojos aperlados y vestimenta ninja, se encontraba escondida en uno de los extremos del Puente. Su respiración era agitada, sus músculos estaban tensos y aspecto era un real desastre. Cerró los ojos e intentó regular su respiración.

[Flash Back]

"Ya no queda nada…"

El lugar estaba desprovisto de vida, dejando tan solo vacío a su paso. El gris oscuro fue lo único que 'brilló' en el espacio desperdiciado.

Ella estaba de pie en un espacio cerrado y oscuro, intentando sacarlo de su prisión "¡No! ¡No! ¡No digas eso! ¡Por favor! ¡Por lo que más quieras! tu- ¡tú no me digas eso!… no tu…" se detuvo, presionando su frente contra la puerta plateada que tenía enfrente como obstáculo.

"Lo siento mucho, Natsume…" la voz se colaba desde detrás de la enorme puerta de hierro. Donde, dentro de una 'habitación' diferente, coexistía un joven solitario de cabellera larga y rubia, atuendo color blanco. Y encadenado dolorosamente "Yo- no puedo…yo-"

"¡No te rindas!" negó con la cabeza, totalmente frenética "¡eres nuestra única esperanza!" sus puños descuidadamente golpearon la superficie de la puerta "¡¿lo recuerdas?!" la persona del otro lado sonrió desesperanzado "¡BORUTO!"

[Fin del Flash Back]

"Boruto…" gran azul se extendía por todo lo que existía en el puente, brillando y brillando a más no poder. Muy al contrario que su versión en el recuerdo "lo siento. Te falle antes" un brillo de determinación inundo sus ojos "no te fallaré ahora"

[…]

Acostada en una barra, rodeada de camelias, otras comodidades y velos. Observó el hermoso satélite artificial en el cielo. Ouji-sama... La luz color blanca se reflejó en sus iris. Cuando despierte… Colocó su brazo en su estomagó y poco a poco cerró los ojos. Por fin te encontraré. Hasta que se quedó dormida.

Hola chicos. Me da mucho gusto estar aquí con ustedes con una nueva historia, llamada Boruto Ascensión, es una de las historias que más difícil he tenido de escribir. Y de las que más me encanta. Así que espero de todo corazón que sea bien recibida. Y si no, pues ni modo.

En fin, los dejo para que disfruten de esta fabulosa historia. Chao.