Death Note © Tsugumi Ōba y Takeshi Obata.

Día 3: Cumpleaños.

— Te compré algo cuando pasé a la pastelería.

Matsuda sonrió después de dejar el postre sobre la banca donde ellos se encontraban pasando el rato. Era un detalle que le podía dar al joven hombre sin que se viera cursi y a quien no le gustaban los regalos, menos en su cumpleaños.

Lawliet lo observó al notar el buen ánimo que se encontraba su novio en esos momentos, no quería apagar el brillo de su esencia optimista, el mundo ya era demasiado cruel en realidad para que haya más gente rota.

Tanta atención le hacía sentir extraño, no tardó mucho en saber la posible causa al recordar la fecha de ese día. Odiaba el último día del mes, desde un tiempo atrás. En realidad nadie lo recordaba ni siquiera su familia lo felicitaban porque no eran de festejar, eso era de gente feliz y 31 de octubre era otro día común a pesar que también era Halloween.

También su disgusto era porque le recordaba que dos meses antes que Watari falleció.

Desde que conoció a Matsuda ha estado aprendiendo a apreciar los momentos y detalles de la vida.

—Agradezco el obsequio. — Con un poco de desconfianza tomó el empaque de la rebanada de pastel, podía oler que era de fresa que al abrirlo lo confirmó — Por fin recordaste el sabor que me gusta.

—¡Claro que sí! Esta vez lo anoté en la agenda de mi celular.— Mencionó alegre al ver cómo su pareja comía un pedazo del pastel.

—Aunque no entiendo por qué tanta emoción, solo son 27 años de existencia.

Esperaba la respuesta en realidad.

—Bueno, a mí no me felicitan más bien casi nunca lo recuerdan.— Notó el cambio de ánimo de su pareja. — Me gusta celebrar los cumpleaños de las personas que me importan, pienso que debe ser agradable.

Volvió a sonreír cuando este le dirigió la mirada.

Necesitaba hacerlo sentir bien como él lo ha hecho desde que lo conoció.

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Al día siguiente Lawliet lo invitó a comer en el horario de descanso de Matsuda, fueron al mismo restaurante-bar de siempre, el ambiente era agradable ahí además que en ese lugar ambos se conocieron por lo que había algo especial.

Mientras L escuchaba las anécdotas del otro y respondía a veces cuando era necesario, no pasó más tiempo para que el británico pusiera una caja envuelta de papel de regalo.

—Es para ti. Bueno la verdad es que no es necesario que sea un día especial en realidad— Aunque su voz sonaba tranquila al parecer el lenguaje corporal era de nervios.

L volteó a los lados para ver que nadie estuviera viendo tal escena, no quería llamar la atención.

A Matsuda la emoción fue evidente al pensar de que su novio fuera considerado en esos momentos por lo que no lo pensó más y empezó a desenvolver la caja encontrándose el empaque de lo que era un smartwatch.

—Gracias, L pero no es necesario. — Guardó el aparato en la caja, estaba apenado.

—La verdad es que te lo iba a dar más adelante pero quería agradecerte por lo de ayer.— Mantenía la mirada baja por vergüenza al expresar sus sentimientos.

—Te quiero— Soltó sin más de una manera genuina e inconsciente que después preguntó si lo dijo o lo pensó.

Por otro lado sorprendió al japonés, era la primera vez esa palabras de afecto se manifestaban.

Guardaría ese momento con mucho cariño.

—Yo también te quiero.— La respuesta fue la confirmación de que no había sucedido en su mente. — Supongo que algún día teníamos que decirlo, ya tenemos cuatro meses juntos.

—Estoy de acuerdo contigo— Respondió, ahora dispuesto a agarrar los palillos.

Aquel momento les causó felicidad como si hubieran descubierto algo nuevo. L no lo diría muy a la ligera pero su cumpleaños tuvo otro significado después de ese día.