Ladies and Gentlemen!
¡Ustedes lo sabían! No podía quedarme quieta cuando hay un capitulo interesante de Fairy Tail y hablan de mis niños. Tenía que escribir, tenía que hablar. Lamento tardar un poco en cuanto a capitulo nuevo del anime, pero había estado ocupada atendiendo otras categorías que tengo. No se preocupen, tengo como cuatro o más historias pendientes. No los he olvidado, como he dicho anteriormente, Fairy Tail es mi anime favorito, el que siempre llevo en el corazón. Así que cuando escribo, agárrenme porque la ternura siempre ira por delante, después el cariño y el amor de cada uno de mis niños.
It's time to read!
It's showtime!
Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Mashima Hiro. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
-Y eso no es todo -Hablaba Cana con un toque de diversión al mirar a Lucy.- Parece interesada en Natsu
Lucy Heartfilia mentiría si dijera que no sintió una pequeña punzada en su pecho en el momento que escucho aquellas palabras. Así que trato de ocultar muy bien el sonrojo de su rostro mientras desviaba su mirada ante la atenta mirada de la maga de cartas que soltaba risitas cada vez más molestas. Quería evitar ser atrapada en aquellos ojos que parecían que eran capaces de leer hasta su alma misma. Odiaba que ella fuera tan perceptiva con las cosas a pesar de que la mayoría del tiempo se la pasa ebrio o inconsciente.
-No es la maga blanca, sino Touka, la otra personalidad -Hablo Juvia con cierta picardía al entender hacía que punto quería dirigir la conversación Cana. La maga de agua quería que Lucy sintiera lo que ella siente cuando sabe que su querido Gray se va de viaje con otras mujeres y no la lleva a ella. Esta sería la hora de cobrar venganza por todas esas veces en la que la atrapo infraganti al lado de su querido mago de hielo, no importando que solo le estaba preguntando por algo de una misión o porque tenía curiosidad sobre algo más.- Es tu rival en el amor
Claro, lo que ninguna ni la otra imaginaron, es lo que dijo Lucy a continuación.
-Yo no lo veo así -Aunque trataba de sonar segura, en sus palabras y en sus acciones se podía ver cierta duda.- Natsu ¿Eh? -Soltó un pequeño suspiro. Rascando con suavidad su mejilla y como desde un principio, tratando de evitar la mirada de esas dos que no dejarían de molestarla.- Me siento un poco mal por ella -Carraspeo un poco para evitar llamar la atención.- Porque a Natsu no le interesan esas cosas
La manera en que lo menciono, como si fuera un gran pesar en su corazón. Aquel semblante triste, un tanto desesperado y decepcionada. Como si ella hubiera hecho lo imposible por querer llamar su atención, pero al final en cuentas, no le funciono por más que lo intentara. Por primera vez, Cana y Juvia sintieron un poco de pena por la maga celestial que solo soltaba pequeños suspiros para dejar pasar aquella pesadez, se pegaba en las mejillas y trataba de retomar el principal problema.
El único hombre que se encontraba ahí, solo pudo suspirar mientras escuchaba a las tres chicas armando un plan contra tontos. Mirando a cada una de ellas, pensando en si tenía oportunidad de contarles lo que únicamente él sabía.
Gray Fullbuster sabía muy bien que Lucy se equivocaba.
Sabía muy bien que ellas podían estar en lo cierto en cada una de aquellas teorías locas que se les pudiera llegar a ocurrir.
En realidad, Natsu estaba tan interesado en aquellos temas que parecería imposible de creer.
Lo sabe muy bien porque eso es lo que también le pasaba cuando se encontraba con Juvia. Al mirar a la maga de agua a su lado, pensó en cada una de aquellas difíciles situaciones en las que se han metido. Recordó cómo es que siempre la ha rechazado, como siempre trataba de evitar tener contacto con ella. No puede evitar llamarse cobarde y aceptar de una vez los sentimientos que tiene por la misma.
Movió su cabeza de un lado a otro. No, aun no era momento para pensar en todas esas cosas. Tenía que terminar con la misión de 100 años y después, después sucederá lo que tenga que suceder. Ahora, solo tenía que enfocarse en una sola tarea y esa era derrotar al enemigo de ahora.
Aunque últimamente no puede evitar pensar que la compañía de Juvia, le otorgaba cierta calidez a su vida que, en algún punto de la misma, sentía enloquecer si sabe que algo o alguien le hizo daño a la misma.
Soltó una pequeña risita al recordar a la intrépida Juvina y lo que le hizo hacer cuando caminaron juntos, carraspeo un poco para evitar llamar sus miradas, sabía muy bien que la Juvia de su gremio podía leer las mentes y se sentiría celosa si se da cuenta de que conoció a una chica muy parecida a ella. Se cruzo de brazos para poder ignorar sus mejillas calientes y trato de prestar atención a lo que ellas decían.
Pero era imposible. Ahora ya se encontraba inmerso en sus pensamientos cuando volvió a escuchar el nombre del idiota dragón de fuego que prefiere quedarse callado con respecto a sus sentimientos y comportarse como un verdadero idiota cuando se trata de la maga de cabellos rubios.
¿Cómo fue que se dio cuenta que Natsu estaba interesado en el romance?
Quizá desde el inicio de esta historia. En el momento que la maga celestial llego al gremio con un Natsu indiferente a su lado que solo quería pelear contra aquel que le dio información falsa de un tal Salamander. Fue una verdadera sorpresa para todos que el tonto mago de fuego llegara acompañado de una chica tan linda como Lucy. Tal vez, todos los problemas empezaron a partir de ese momento. Tontamente creyeron que nada malo iba a pasar, pero cuando se dieron cuenta, ya era demasiado tarde.
Aunque sabe muy bien que no fue el único que se dio cuenta de ello. Todos lo saben, todos se dieron cuenta, pareciera que el mundo entero se daba cuenta excepto ellos dos. Ahí estaban las señales, las cuales ignoraron y ahora no podían evitar hacer alguna que otra pequeña broma al respecto.
Puede recordarlo con claridad.
Antes, Natsu nunca se interesó por las chicas.
Podía tener amigas como Levy, Erza, Cana o Lisanna. Pero estar interesado de ellas de manera romántica, nunca. Conversaba con ellas sobre algunos temas que no entendía, les hacía bromas como a cualquier miembro del gremio e incluso, ellas eran las que jugaban con cierta rudeza cuando el mago de fuego golpeaba sus hombros con un toque juguetón. Claro, todos se conocen desde que son niños, por eso es que Natsu veía a las chicas más como hermanas que como algún interés romántico.
Lo sabía muy bien porque cuando era un poco más joven, solía molestarlo con ello. Era demasiado observador y de alguna manera, le molestaba que fuera así con todas ellas. Aunque se ganara algún golpe o el cabello chamuscado, sabía que aquel joven dragón de fuego era demasiado ingenuo, con toques inocentes.
Ahora que recordó a su joven yo idiota que se ponía celoso por todo y que únicamente quería "pelear" para ajustar cuentas, no podía evitar avergonzarse y querer darse un buen golpe. Menudo idiota que era.
Moviendo su cabeza de un lado a otro, tomo otra gran bocanada de aire y siguió perdido en sus pensamientos.
Regresando a la historia principal cuando la maga celestial llego al gremio.
Sucedió algo que ninguno llego a imaginar.
Pues con Lucy Heartfilia en el gremio, Natsu Dragneel empezó a cambiar de un momento a otro.
Claro, aquello fue sorprendente para todos. Pues creyeron que ese tonto mago de cabellos rosados no volvería a estar en un equipo desde lo que paso con Lisanna. Pero grande fue sorpresa al verlo al lado de la recién llegada. Aunque al principio solo la utilizo por una misión, al final, decidió quedarse a su lado porque le caía bien.
Gray, que siempre lo observaba de lejos, creyó que solo lo hacía para que ella se rindiera en querer estar en el gremio después de ver lo desastrosos que eran todos. Algo que al principio le causó cierta molestia por tratar de esa manera a alguien del gremio, así que solo se encargaría de prestar atención y darle un merecido golpe después.
Tal vez las bromas que le hacía eran un poco más rudas y molestas. Fue sorprendente ver que Lucy realmente tomaba venganza contra él, tenía manera de responderle, aunque fuera a la fuerza, aunque requería utilizar su ingenio, ella tampoco se quedaba atrás aun cuando la creía un tanto ingenua. Lucy Heartfilia no era ninguna chica débil, desde entonces ya era capaz de mostrar su verdadera fuerza e inteligencia. No tenían que subestimarla porque sería capaz de cerrarles la boca.
De alguna manera, la relación de amistad entre la maga celestial y el dragón de fuego creció de manera sorprendente que llamo cada vez más la atención del mago de hielo.
Estaba preocupado por Lucy, razón por la que decidió unirse al equipo de Natsu. Realmente quería vigilarlo de cerca. Estando en la espera de que hiciera alguna estupidez. Cosa que siempre hacia sin importar el duro golpe que se llevaba y de la que él no podía evitar caer junto con él. A veces sentía que la estupidez del mago de fuego era demasiado contagiosa, porque nunca se daba cuenta de lo que hacía hasta que fuera demasiado tarde.
¿Cuándo fue que empezó a sospechar de los sentimientos de Natsu?
Como dijo desde un principio, siempre se encontraron señales, pero nadie llego a darse cuenta hasta mucho tiempo después.
Gray Fullbuster fue el primero que se dio cuenta de la verdad.
Natsu solo quería pasar tiempo a su lado, verlo escabullirse en la habitación de la misma, era lo que le causaba terror de que se pudiera hablar de más con la maga celestial, pero también verlo caer por uno de sus golpes, eso sí era nuevo. Lucy se convirtió en la primera y la única que lo hacía caer aun cuando al principio no golpeaba con fuerza. Ver como ella se rindió al final al no hacerlo entrar por la ventana y aceptar que era difícil sacarlo de su habitación porque para el día de mañana él se encontraría ahí. Aquella gran sonrisa de victoria en el rostro del mago de fuego, era demasiado diferente a todas aquellas que ha visto en peleas anteriores.
La manera en que Natsu miraba a Lucy, era aún más nueva que todas las cosas alocadas que el mago de fuego hizo en el pasado. La gran sonrisa de su rostro, los ojos alegres, incluso la manera en que intentaba llamar su atención. Todo era nuevo, no solo para él, sino para todos que conocían a la perfección al mago de fuego.
Y eso se sentía tan anormal que no podían evitar preocuparse por él en caso de que se encontrase enfermo.
Verlo preocupado por ella cuando se enfermó y no pudo apreciar los árboles arcoíris con todo el gremio. Claro que eso entristeció un poco a todos pues era el miembro más reciente y una actividad como esa, era lo que los unía un poco más como familia. Lo que nadie se esperó de aquel momento, fue ver a uno de esos árboles sobre una barca, justo al lado del rio donde Lucy vive. Inmediatamente, descubrieron que el que hizo realidad aquella locura fue Natsu. Pero por la gran sonrisa que se podía apreciar en el rostro de Lucy como ese suave sonrojo que se podía apreciar en el rostro del mago de fuego, prefirieron guardar silencio y fingir que no sabían nada.
Gray, al ver aquellos dos juntos, compartiendo una mesa e incluso ideas que se les puede llegar a ocurrir, provoco que simplemente ignorar lo que sabía. Simplemente tenía que seguir observándolos en silencio.
Cuando ella fue capturada por el enemigo, el primero que enfureció en ese momento, fue Natsu Dragneel. Ver aquella rabia crecer, sentir que aquel fuego era demasiado intenso y peligroso para todos. Era la primera vez que sentían miedo de él. Desgraciadamente, no fue la única vez que se dio aquella tragedia. En aquel largo camino, se encontraron con diferentes momentos en las que ella salió herida, en la que querían humillarla porque creían que su magia era demasiado inútil, en la que subestimaban el poco poder mágico que ella tenía. Sus corazones acelerados, sus frentes sudorosas al verlo enloquecer cuando Lucy era golpeada sin piedad en los Juegos Mágicos. Se podía sentir la tierra temblar y sus ropas derretirse por su mismo fuego.
A Lucy no le importaba que dijeran esas cosas de ella, pues era capaz de levantarse las veces que sean necesarias, algo realmente admirable de ella. Había aprendido a no rendirse, había aprendido a continuar con el duro camino que se habría frente a ella.
Pero había alguien que realmente le importaba que dijeran esas cosas.
El ser más peligroso y del que el mundo entero debería temer si es que en algún momento le quisiera hacer daño al único ser que podía controlarlo.
El dragón que custodiaba a la bella princesa, siempre se encontraba a sus espaldas. Observando con mucho cuidado a sus enemigos, planeando la dulce y cruel venganza contra aquellos que se burlaron de ella. Quemando sus huesos y hacerlos sufrir sin llegar a matarlos. Porque lo que vivirían a partir de ese momento, sería peor que estar muertos.
A partir de este punto, fue cuando la mayoría se dio cuenta de lo que estaba pasando con él.
La verdadera razón por la que siempre quería mantenerse a su lado desde el primer momento. La verdad del porque casi mata a golpes a todo aquel que se atreviera a menospreciarla. Quemar las manos de aquellos que se atrevan a tocarla o querer coquetear con ella. Ser capaz de cruzar cielo, mar y tierra únicamente para saber que Lucy se encuentra bien. Protegerla contra cualquier daño, sin importar si sus huesos se rompen en el proceso o si acelera la transformación de su cuerpo a la de un dragón de verdad.
Había algo más detrás de aquellas acciones que podían ser crueles para todos, pero para Natsu, solo era una pequeña advertencia para todos aquellos que, si tienen cerebro, era mejor no meterse con ella. Pues las consecuencias saldrían caras.
Sus sospechas se hicieron realidad cuando sucedió lo de la puerta eclipse y varios años después cuando se enfrentaban contra Álvarez.
Aquel trauma que se generó en Natsu al ver morir a Lucy frente a sus ojos.
Aquel miedo que sentía al separarse siquiera de ella.
La decisión tan difícil que tomo en ese momento de irse de su lado para poder ser más fuerte y así tener el poder para poder protegerla.
Gray bajo a mirar sus manos por un momento.
Aun es capaz de recordar la pelea que tuvo con Natsu cuando este creía que había perdido a Lucy frente a sus ojos. Saber que no podía hacerlo entrar en razón, no podía llegar a su corazón porque se encontraba perdido entre el dolor y la desesperación que estaba sintiendo en ese entonces. El fuego bruto quemando sus manos, aquellas flamas que fueron capaces de derretir el hielo de un asesino de demonios. Sus nudillos dolían en cada golpe que daba, sus puños sangraban, no sabía si era su sangre o era la de su compañero de cabellos rosados.
Fue cuando todo se aclaró.
Los sentimientos que Natsu Dragneel tenía por Lucy Heartfilia eran mucho más grandes de lo que podían llegar a imaginar.
Eran mucho más grandes y mucho más fuertes.
El amor y cariño que sentían por ella al momento de verla sonreír. La paz y tranquilidad que le generaba al saber que se encontraba a su lado. La confianza que tenía en cada uno de ellos al saber que cuidarían muy bien de la misma en caso de que él se encuentre lejos de ella. El orgullo y la felicidad que sentía por Lucy cuando era capaz de callarles la boca a todo aquel que quería burlarse de ella. El nerviosismo que sentía cuando esta no se encontraba cerca y la furia que sentía escalar su cuerpo cuando la veía herida.
Gray Fullbuster conocía a la perfección aquellos síntomas.
Eran los síntomas de una persona enamorada.
Lo sabía muy bien porque eran por los mismos síntomas por los que él estaba pasando.
En cuanto conoció a Juvia, fue su perdición.
Así sucedió con Natsu en cuanto sus ojos se cruzaron con los de Lucy. Una vez que la conoció, una vez que tomo su mano para llevarla a Fairy Tail, sería difícil soltarla.
Quizá, Lucy se enamoró primero de él, aunque para el mago de hielo le es difícil saber por qué o como, pero lo que, si sabe muy bien, es que fue Natsu quien se enamoró más fuerte de ella.
No por nada por cómo se comportaba, las cosas que decía. La forma en que la miraba. Todo se encontraba ahí.
Y él era el único que lo sabía.
Se cruzo de brazos mientras asentía de manera inconsciente.
Tanto Cana como Lucy y Juvia no pudieron evitar mirar al mago de hielo con un poco de confusión.
-¿Sucede algo, Gray? -Pregunto Cana.- ¿Tienes alguna duda con el plan?
Cuando Gray alzo la mirada y se encontró con las miradas curiosas de sus compañeras. Primero las miro confundido, después parpadeo un par de veces tratando de recordar de que es lo que habían estado hablando. Se quedo congelado por un momento pues se había perdido en sus pensamientos que se había perdido el hilo de la historia principal.
Fue tan patético averiguar que por pensar en los problemas amorosos de ellos dos, no podía concentrarse en el ahora.
-Solo estaba repasando el plan -Rasco su nuca un tanto nervioso.
-¿Hay algo más que quiere agregar, Gray-sama? -Pregunto Juvia a su lado.
Por primera vez, Gray se quedó pensativo. Subió su mano a su mentón. Al final solo negó y animo a todas a continuar con lo que ya estaba planeado. Sobre la marcha, aprendería de lo que habían estado hablando.
Pero antes de que todas se alejaran a su posición, el mago de hielo detuvo a Lucy.
-¿Sucede algo, Gray? -Pregunto Lucy un tanto preocupada.
No era normal que el mago de hielo se encontrara un tanto distraído.
El nombrado carraspeo al mismo momento que sintió sus mejillas calientes. Desvió un poco su mirada y rasco su nuca un tanto nervioso.
-No creo que lo de Touka y Natsu funcione
-¿Eh?
-Lo que quiero decir -Dudo un poco, pero tenía que decir aquellas palabras antes de que Juvia quisiera mal entender todo si los ve a ellos dos solos.- Es que te equivocas, ese idiota está demasiado interesado en esas cosas que me sorprende que aún no has visto los síntomas que solo presenta contigo -Tosió un poco mientras cerraba los ojos por un momento y se cruzaba de brazos.- Listo, eso era lo único que quería decir
Silencio se escuchó en ese momento.
En cuanto volteo a ver a Lucy, vio a la maga celestial sonrojada.
Le alegraba saber que había entendido lo que había querido decir. Pero, por otra parte, no podía evitar sentirse mal por ella.
Porque ahora sería imposible de enfocarse en la misión sin pensar en otra cosa que no sea lo que Natsu siente por ella.
Volvieron a correr en cuanto escucharon el llamado de Juvia y Cana a lo lejos.
Era mejor avanzar antes de que Juvia quisiera cometer alguna locura contra Lucy.
Suspiro en cuanto sintió la mirada de Juvia a sus espaldas. Al voltear a ver aquel peligro andante, solo supo sonreír.
-Solo le daba una pequeña pista de lo que Natsu realmente siente -Juvia inclino su cabeza un poco.- Te dije que terminando esta misión te diría mi respuesta a mis sentimientos -Oculto un poco su rostro.- Y lo único que te puedo adelantar -Tomo una gran bocanada de aire.- Es que no me arrepiento de haberte conocido, no me arrepiento de haber tomado tus manos muchas veces en el pasado
Fue turno de Juvia de quedarse congelada ante aquellas palabras. Aunque si fuera posible, en ese preciso instante, se convertiría en un charco de agua por el calor que estaba sintiendo sus mejillas en ese momento. Lo que, si no pudo evitar, fue soltar aquel agudo grito de emoción.
Gray volvió a suspirar al ver que todo había regresado a la normalidad. Sacar esas ideas de mente y enfocarse en la misión de ahora.
Después se encargaría de golpear a Natsu. Sin querer, lo estaba ayudando en cuestión de sus propios sentimientos y con respecto a Lucy.
Guardar secretos era tan difícil.
Realmente, solo esperaba que al fin estos dos tontos se dieran cuenta de la verdad.
…
En algún punto de la ciudad, Natsu no pudo evitar estornudar.
¿Acaso se estaba resfriando?
Eso era imposible. Era un dragón de fuego, era imposible que se resfriara. Ni con los peores calores de la ciudad, ni con el desgraciado hielo de Gray.
¿Alguien estaba hablando en sus espaldas?
Sea quien sea, se encargaría de golpearlo después. Aunque realmente esperaba que fuera Lucy quien estuviera pensando en él, así como él lo estaba haciendo en ese momento. No tenía por qué preocuparse, sabía muy bien que ella se encontraba bien. Era demasiado fuerte e inteligente, era demasiado valiente, todos estarán ahí para brindarle una mano cuando necesite.
Pero si alguien le hace mucho daño, entonces se las vería con él y con su fuego que es capaz de competir con las llamas del mismo infierno.
Sonrió en ese momento.
Terminando la misión de 100 años, se encargaría de arreglar mal entendidos. Se encargaría de ser sincero al fin con sus sentimientos y poder decirle a Lucy lo que había querido decirle antes de que, prácticamente la secuestrara de su casa, y la arrastrara en aquella peligrosa misión.
Seria ese el momento exacto donde al fin pondría en mesa su corazón.
Debía apresurarse a terminar la misión antes. Eso es lo único que sabía.
Una vez que se encontraba un poco más animado.
Era momento de patear algunos traseros.
¡Muchas gracias por leer!
¡Bellísimo! Todo el mundo lo sabe, pero ellos no. ¡Y eso no me parece justo! Porque solo hablar de ellos dos, todos son capaces de decir que hay algo más ahí. ¡Es que es demasiado obvio ese tierno amor que se cargan! Y pues ya saben, no se quedarme quieta, así es como se me ocurrió este fanfic. Por favor Natsu, yo te defiendo mi niño, pero si me sales con alguna tarugada, ahí si vas a ver. No es cierto, siempre te voy a querer.
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¡Nos vemos a la próxima!
Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Jueves 3 de Octubre de 2024
