[One-shot]

El listón rojo

—Albafica x Agasha—

Albafica no era fan de festejar el día que su maestro lo encontró y decidió adoptarlo. Hace mucho que esa fecha dejó de tener sentido para él. O eso claro, hasta que vio el regalo que su esposa tenía como una sorpresa para él.

Advertencias: WHAT IF. / Crack!Ship. / Acto sexual (lemon).

Disclaimer:

Saint Seiya © Masami Kurumada.

The Lost Canvas © Shiori Teshirogi.

El listón rojo © Adilay Vaniteux/Rashel Vandald.

Aclaración: Este fic participa en el FLUFFTOBER 2024 realizado por el grupo en Facebook "Es de fanfics".

Día 3: Cumpleaños.

Notas:

¡Qué bonito es regresar a los orígenes! ¡Necesitaba hacer algo para ellos! Ya los tenía medio olvidados. Qué mala soy.

Mmm, la verdad, no esperaba hacer algo con lemon en este reto, ¡pero al demonio! ¡Acá esta! XD

La inspiración volvió a mí.

Me da insomnio, pero acá andamos JAJAJA.


NO PLAGIEN, NO RESUBAN Y TAMPOCO TRADUZCAN SI YO NO LO HE AUTORIZADO. —Gracias.



Albafica de Piscis estaba muy acostumbrado a ignorar su cumpleaños.

A pesar de ser una fecha que le había gustado celebrar con su maestro, cuando él aún vivía, en la actualidad, no era más que otro día; sus propios 365 días. Y no es como si quisiese celebrarlo con alguien o sólo él mismo.

A Albafica le bastaba con seguir respirando para seguir haciendo su labor.

Y ya.

Alguna vez sus colegas habían tratado de animarlo a beber, o siquiera festejar la fecha, pero pronto se rindieron cuando Albafica dejó muy en claro que no quería hacer nada de eso…

Quizás haberle lanzado rosas diabólicas a Manigoldo fue algo excesivo. Pero no se arrepentía. El cabrón había tratado de engañarlo; hacerlo beber alcohol en lugar de té. ¿Cómo diablos creyó que Albafica no notaría la diferencia?

Bueno, de aquello ya había pasado algún tiempo y ahora todos ignoraban la fecha al igual que Albafica…

Bueno… casi todos.

Hace poco más de tres meses había pasado lo imposible: Albafica se había comprometido y posteriormente, casado.

¿Quién?

Resulta que Albafica no logró ser tan indiferente a la joven que vendía flores en Rodorio, como le hubiese gustado al principio. Y también, le hubiese gustado no haber actuado tan impulsivo cuando la notó (en el coliseo de entrenamiento) acercarse a Shion y decirle que estaba regalándole una rosa a cada persona especia en su vida, y Albafica, que casualmente también había estado ahí, la vio dándole una a él. Shion, en lugar de rechazar con amabilidad el gesto, ¡aceptó la jodida rosa! ¡Y le sonrió! ¡Y le dijo que…!

»¿Tienes algún inconveniente con que le dé esta rosa a Yuzuriha? Es muy bonita, pero ella sabría cuidarla mejor que yo.

»¡Oh, por supuesto! Y por favor, cuando la vea, dele esta —con una linda sonrisa, Agasha le extendió otra—; es para ella.

»Lo haré. Muchas gracias, Agasha.

Bien… Shion se había salvado… por ahora.

Lo peor vino cuando Albafica se quedó ahí, de pie, mirando como un imbécil, cómo Agasha simplemente se despedía de Shion y se iba del coliseo con su enorme ramo de rosas en sus brazos.

¿Acaso no lo había visto a él? ¿O no planeaba darle una…? Bueno, no es como si Albafica quisiera… ¡arg! ¡¿A quién diablos trataba de engañar?! ¡Claro que él quería la suya!

Y claro que la consiguió. Y claro que impidió que las rosas faltantes fuesen a parar en manos de otros hombres. No sólo consiguió todas las rosas del ese ramo, esa misma tarde…

Poco tiempo después, ella ya se encontraba viviendo con él, en Piscis, como su esposa.

Ahora, Albafica volvía de una misión algo aburrida. Era su cumpleaños, y esperaba que Agasha no lo supiese. Ya alguna vez ella había preguntado la fecha, pero él desvió su atención besándola, posteriormente, haciéndole el amor. No creía poder seguir con el mismo truco por toda la vida, pero hasta donde le funcionase, lo haría. No quería estresarla con una fecha que a él no le importaba.

Importaba el cumpleaños de ella. ¡Claro que sí! Él ya estaba planeando algo. Algo lindo. Cursi, justo como a ella le gustaba.

Suspirando, Albafica entró a la doceava casa, encontrando extraño no ver ni escuchar nada. Ya era un poco tarde, pero normalmente Agasha era algo ruidosa con sus pasos, o con su movimiento en la cocina, o cuando tejía (y maldecía al equivocarse), o cuando tocaba torpemente el aulós; o cuando practicaba su lectura en voz alta…

¿Dónde estaría su esposa?

¿Quién lo diría? Después de años acostumbrado a encontrar su templo frío, oscuro y solitario… ahora era cuando le causaba extrañeza y desánimo verlo así después de 3 meses viviendo con Agasha, quién procuraba tenerlo algo iluminado y con su presencia alejando el perpetuo silencio.

Pasó a la cocina, esperando verla tomando té o leyendo. No estaba ahí.

Fue hasta la alcoba que compartían, empezando a preocuparse, porque en serio no oía nada; abrió la puerta y…

—Wow —masculló sorprendido.

La habitación estaba apenas alumbrada con un candelabro de cristal teñido de rojo. Lo que daba un ambiente algo mágico. Todo estaba en perfecto orden. Pero lo que importaba se encontraba en la cama. Esta estaba adornada con sábanas rojas que parecían de terciopelo, y sobre esta, estaba Agasha.

Esperándolo sentada, recargada en el respaldo de la cama hecha de madera. Su bella esposa, se encontraba casi completamente desnuda, salvo por un listón rojo sobre su cabeza, fungiendo como una especie de diadema. Dos mechones de largo cabello castaño cubrían sus pechos mientras que sus piernas se veían flexionadas hacia ella, abiertas de lado a lado, sin ningún tipo de vergüenza, y su mano derecha, acariciando superficialmente su intimidad mientras lo veía, como si le invitase a unírsele.

—Oí por ahí que no te gusta celebrar tu cumpleaños, querido —dijo Agasha fingiendo inocencia y desilusión; al mismo tiempo que adentraba dos de sus dedos en sí misma, y pasaba su lengua por encima de sus labios, los cuales, estaban teñidos de rojo—. ¿Qué se supone que haga con todo esto ahora?

Sin dejar de verla, Albafica dejó la caja dorada de su armadura, cubierta con una manta marrón, en el suelo luego de entrar a su alcoba y azotar la puerta atrás de él. Fue acercándose a su mujer, desprendiéndose de la gabardina negra de piel que llevaba, haciendo un camino con su propia ropa.

—¿Quién carajos fue el mentiroso hijo de puta que te dijo tal cosa? —murmuró, terminando de desnudarse por completo, uniéndose a ella en la cama, besándola hambriento.

—¿Entonces debo suponer que nunca has tratado de evitar que yo sepa que hoy sería tu cumpleaños? —preguntó ella cuando él descendió sus labios en dirección a su cuello, haciéndola suspirar.

Albafica se rio un poco, sobre su piel. Volviendo rápido a lo suyo.

Ambos sabían la verdad.

Luego de ayudarla a recostarse mejor sobre el colchón, Albafica reemplazó los dedos de Agasha con los suyos, empezando a penetrarla con ellos.

Dejándose hacer lo que él desease, como pasar a besar y chupar sus pechos sin dejar de complacerla con sus dedos, Agasha lo abrazó con fuerza, acariciando la espalda de su esposo, pasando sus uñas por cada músculo sin lastimarlo, luego subiendo hasta su cabeza donde peinó su larguísimo cabello azulado; mientras separaba un poco más sus piernas. A veces, a ella le sorprendía mucho qué tan rápido se deshizo de la vergüenza en momentos como este.

—Albafica… mi amor —gemía—, ya casi, ya casi.

Antes de que ella pudiese alcanzar el orgasmo, Albafica sacó sus dedos y los reemplazó por su endurecido miembro, haciéndola acabar debido a lo sorpresivo e intenso que había sido. Agasha gritó, estremeciéndose y aferrándose a sus hombros. Sin dejarla descansar, él se levantó un poco, apoyando sus manos de lado a lado de su esposa, empezando a moverse con fuerza mientras la veía desde arriba.

¿Quién diablos en su sano juicio iba a rechazar un regalo como este?

Agasha, a pesar de tener los ojos cerrados y estando perdida en un vórtice de placer, llevó sus manos a los costados de su esposo, tratando de mover sus caderas a un ritmo que combinase con el de Albafica, y lograse estimularlos a ambos.

De pronto, Albafica sonrió, sin dejar de moverse, apoyando su peso en sólo su mano izquierda, mientras que, con la derecha, acarició la cabeza de Agasha, especialmente ese moño que estaba a punto de soltarse.

—Deberías usarlo más a menudo —comentó entre respiraciones, riendo cuando ella lo hizo sin dejar de gemir—. Te ves muy adorable.

—¿En serio te gusta?

—Sí.

—Lo voy a pensar —respondió ella, apretando sus dientes.

Sus suaves labios aún conservaban algo del rojo de la tinta que debió haber tardado en poner en ellos; no sería bueno que se quedase así, casi despintados. Con eso en mente, Albafica la besó, acelerando sus movimientos de cadera, agradeciendo enormemente que, gracias a sus arduos entrenamientos como santo, pudiese lograr satisfacer a su querida señora sin agotarse demasiado físicamente. Agasha tuvo un segundo orgasmo, y él la siguió al éxtasis poco tiempo después, evitando caer encima de ella, apoyándose con sus dos antebrazos.

Ella, más agitada que él, llevó sus manos al rostro de Albafica, apartándole el fleco.

—Feliz cumpleaños, amor —dijo sonriente.

Él respondió besándola en la frente, acostándose a un lado de ella luego de haber salido cuidadosamente de su cuerpo. Agasha se quitó el moño de la cabeza y lo lanzó afuera de la cama mientras tomaba su lugar, encima del pecho de Albafica.

Ambos se relajaron; ella acariciando su abdomen y él su espalda.

—¿Y cómo estuvo tu misión? —preguntó Agasha, como siempre lo hacía cuando él volvía.

—¿Qué misión? —murmuró, todavía un poco perdido; ella se rio y él despabiló un poco, sabiendo que su rostro se había sonrojado con pena—. Perdón, ya… ya recordé. Nada interesante —resopló feliz de estar donde estaba ahora mismo—, hice lo que tenía que hacer y después volví.

Entonces, Albafica cayó en cuenta de algo.

—Dioses, menos mal que volví hoy —dijo en verdad contento.

Agasha por su lado, lo abrazó con fuerza con su pierna, riendo un poco.

Habría sido una verdadera pena que Agasha hubiese hecho todo esto para nada.

Y, ya en serio, ¿quién habría sido el idiota que le había dicho a Agasha que a él no le gustaba celebrar su cumpleaños? ¡Lo adoraba!

—FIN—


¡Gracias por leer y comentar! Algo rapidito pero bonito xD

Wow, sinceramente no esperaba hacer un lemon. En serio; y menos hacer one-shots. Sólo quería hacer draables xD pero no me quejo de los resultados.

Me gustó. Ya me dirán ustedes si extrañaron esta ship. Yo sí.


Reviews?


Mis páginas oficiales que te invito cordialmente a seguir:

Facebook (página principal de Facebook) donde subo actualizaciones y noticias (y uno que otro meme) en general de cualquier fandom y fanfic que he hecho o esté haciendo: Reine Vaniteux.

Facebook (página de Facebook) donde subo contenido sólo de Saint Seiya; memes, fragmentos de mis fanfics; entre más material que seguro te gustará: Adilay de Capricornio.

Mi Pa-tre-on, donde ya me encuentro subiendo contenido exclusivo (para suscriptores gratuitos y mecenas) que no está (y quizás nunca esté) abierto al público: Kyanite (Adilay) Ackatery.

Mi Ko-Fi, si deseas apoyarme con un pequeño donativo que esté en tu corazón y capacidades, te lo agradeceré eternamente: Kyanite (Adilay) Ackatery.