CAP 1: NUESTRO JARDÍN SECRETO

Después de una caminata no muy larga, sólo eran veinte minutos desde la casa de Naruto a la escuela, el mencionado ya estaba agotado. Aunque no era mucho, si no estabas acostumbrado, es decir, para alguien de mala condición física, o si eras muy perezoso, era insoportable.

—Me muero… sigue sin mí, diles a mis padres que… —dijo desde el suelo Naruto mientras tomaba grandes bocanadas de aire—, los amo.

—Ya, Dobe levántate que estamos en la entrada —ordenó Sasuke molesto.

—Pero no puedo… —contestó el rubio con un puchero—. Estoy cansado, Sasuke cárgame, por favor.

—Olvídalo —dijo Sasuke con decisión—. ¡Levántate ahora o te arranco tu teñido cabello rubio uno por uno! —lo amenazó.

—Oye, Teme ¡¿Cómo que teñido? Esto —afirmó jalando un poco un mechón de pelo para mostrárselo—. ¡Es natural, natural ¿oíste?! —gritó muy enojado.

—No sé, Dobe siempre he tenido mis dudas de ti —dijo Sasuke con burla— tal vez me has estado mintiendo todo este tiempo.

—¿Cómo explicas a mi padre? —reprendió el rubio—. Él es rubio, de ahí lo heredé.

—Podría ser que te tiñas para parecerte a él —dijo el azabache en pose pensativa.

—¡¿Qué?! ¿Y para qué me teñiría? —preguntó el rubio sin creerse lo que su amigo le decía.

—Es que la verdad no te pareces a tus padres, hay muchas diferencias contigo —respondió con simpleza.

—Pero siempre han dicho que soy la viva imagen de mi padre —comentó con confusión.

—En lo físico te pareces un poco a Minato-san, pero tu personalidad es tan distinta que a veces pienso que no eres su hijo, podrías no ser rubio natural y querer disimular.

—Eso es porque tengo el carácter de mi madre y ¡Sí que mi pelo es natural, Teme! —trató de explicar Naruto.

—No, no es cierto —dijo Sasuke dejando de lado la afirmación de que era rubio natural—. Kushina-san es emotiva, algo impulsiva y da miedo cuando se enoja, pero no es torpe como tú, ella siempre es amable y bastante refinada cuando se necesita, en cambio tú no. Y tampoco tienes la personalidad de Minato-san, él es una persona muy tranquila, amable, cálida como un osito y muy dulce como la miel.

—Ya deja de decir esas cosas que ahora veo a mi padre como winnie the pooh. —Ante el movimiento de costado que hizo Sasuke con su cabeza aclaró—, porque un osito adorable me recuerda a ese maldito adicto a la miel y para colmo es rubio —se lamentó con un aura depresiva.

—Bueno creo que entonces la respuesta lógica es que te caíste de bebé y por eso eres así de Dobe, tus padres no tienen la culpa, al menos no genéticamente —dijo Sasuke sin dar importancia—. Pero eres bueno en fútbol, no entiendo cómo te cansas de caminar desde tu casa hasta aquí.

—¡Eso es porque en la cancha pongo todo mi espíritu para ganar! —gritó en posición decidida Naruto. Para luego ambos entrar al fin a la escuela mientras Sasuke se perdía en sus pensamientos.

He aquí el comienzo de otro día de clases común y corriente como cualquier otro. Mis compañeros de clase, al igual que el resto de la escuela, no le prestan atención a mi llegada y muchos también pasan por alto que Naruto existe, aunque siempre se esfuerza por destacar de alguna manera.

Cuando llegamos a nuestro salón de clases, al igual que en la entrada, algunos compañeros se voltearon a ver quien llegó y al ver que somos nosotros siguen con sus asuntos. Otros vienen y saludan al Dobe y de paso a mí, aunque claro, solamente me hablan por estar cerca suyo, sino apuesto a que sería absolutamente invisible. A mí me da igual lo que hagan, al fin y al cabo, son unos interesados, yo no me fío de ellos. Por esta misma razón ni me moleste en aprenderme sus nombres, pienso que si tengo algo de suerte no los volveré a ver cuándo me gradúe.

A la única que reconozco de mí salón es a la acosadora de Naruto, Hinata Hyuga, porque está muy equivocada si piensa que no he notado como nos sigue, corrección sigue al Dobe. Pero no la veo como una mala persona, se nota que es muy tímida, siempre está con la mirada hacia el suelo no la he visto con ningún amigo o amiga. Sólo veo como esa rubia de ojos celestes ¿cómo se llamaba? Creo que era cerda, jabalí o algo así. ¿Cómo alguien que se llama Ino es considerada la niña más bonita de la escuela? Supongo que hay alguna enfermedad de la vista en la escuela.

El día pasó muy largo y aburrido, no es que sea vago ni algún estúpido que no entiende lo que le explican, sino lo opuesto, estas lecciones son demasiado simples. Ya quiero irme. ¿Por qué tarda tanto el reloj en moverse? Después de horas que me parecieron siglos, al fin acabó la jornada escolar, pero antes de poder irme a mí casa Iruka-sensei me pidió que me quedara un momento para hablar.

—Te espero en la salida —gritó Naruto desde la puerta del salón.

—¿De qué quiere hablar conmigo Iruka-sensei? —preguntó Uchiha con indiferencia. Quería irse a algún lado lejos de allí, tal vez a casa del Naruto, como de costumbre.

—Sasuke yo sé que tienes mucho potencial, pero nunca le pones todo tu empeño a los exámenes, sólo los haces con desgano, para aprobar y nada más —dijo Iruka.

—No veo el motivo por el que quiere hablar, no tengo un mal rendimiento. —contestó.

—No, pero me molesta un poco que no aproveches al máximo tus capacidades —afirmó el maestro con seriedad—. Puedes tener mejores calificaciones.

—Si eso era todo de lo que quería hablar me voy, agradezco su preocupación por mí, Iruka-sensei, de verdad —dijo el menor con una sonrisa sincera, él siempre lo había cuidado y aconsejado. Era una persona excelente y confiaba plenamente en él—, pero sé lo que hago.

—Está bien confiaré en lo que dices, Sasu-chan —contestó Iruka y devolvió la sonrisa—, pero sabes que cuentas conmigo para cualquier cosa que necesites, ¿de acuerdo?

—Claro que lo sé, me lo has dejado claro muchas veces. Descuide, si algún día necesito algo se lo diré, ahora me voy, el Dobe me espera —se despidió mientras salía.

En la puerta de entrada del colegio se encontraba Naruto, esperando con cara de claro aburrimiento, hasta que vio llegar al de cabello negro y con una gran sonrisa comenzaron a caminar mientras hablaban. O más bien el rubio hablaba y hablaba mientras el azabache lo escuchaba. De alguna forma oírlo quejarse y hacer berrinche le divertía. Iban tan entretenidos que no se dieron cuenta de que estaban siendo seguidos por una misteriosa sombra que los veía fijamente. Justo cuando Naruto sacó una barra de chocolate para comer, esa sombra se abalanzó sobre el rubio, en un rápido movimiento le arrebató la barra y salió corriendo por la calle.

—No pensé que hubiera zorros en la ciudad —dijo con calma Sasuke.

—Me importa una mierda quien sea. ¡Se llevó mi chocolate! —gritó la víctima del robo—. ¡Vuelve aquí, ladrón peludo!

Fue lo último que dijo Naruto antes de perseguir al zorro que se atrevió a hurtar su comida. El rubio corría con muchas ganas, pero eso no fue suficiente para perder a Sasuke que lo seguía de cerca, para evitar que hiciera alguna tontería. La carrera continúo hasta un pequeño bosque que les resultó desconocido a los dos chicos, cosa que no notaron por la persecución que llevaban. La cual llegó a su fin, cuando el zorro llegó a una especie de casa abandonada, se veía vieja y descuidada, como si llevará varios años sin que ninguna persona se le acercará. El zorro se metió en ella, y los dos perseguidores estaban a punto de seguirlo, cuando notaron un detalle importante ¡No sabían dónde estaban!

—Teme ¿dónde estamos? —preguntó temeroso el rubio.

—¿Y yo cómo voy a saberlo? Eras tú el que perseguía al zorro sin ver hacia donde iba —contestó irritado el azabache—. Y lo peor es que parece que lloverá pronto.

—Se supone que eres el responsable —acusó Naruto—. Debiste fijarte por dónde íbamos.

—Bueno ahora da igual, lo mejor será que entremos a esa casa o nos mojaremos —dijo Sasuke antes de meterse a la casa, dado que la lluvia comenzó a caer.

—Pero ¿y si está embrujada? ¿Eh? —cuestionó al notar que el moreno ya se metió para resguardarse—. ¡No me dejes aquí solito, Teme! —gritó temeroso antes de seguirlo al interior de la casa.

Por dentro no era muy distinta a las suyas propias, de hecho, estaba muy bien conservada para el estado de abandono que demostraba por fuera. Con algo de limpieza ese lugar sería una vivienda igual a las que se encontraban en la ciudad. Poseía algunos muebles viejos de alta calidad, por lo que suponían, ya que no se veían afectados por la humedad o falta de cuidado. Sin nada más que hacer hasta que la lluvia cesará, ambos chicos dominados por la curiosidad empezaron a revisar cada habitación del lugar.

—¡Hey, Dobe! —gritó Sasuke para que su amigo lo escuchará desde donde estuviera—. ¡Encontré a tu archienemigo!

De inmediato el rubio fue corriendo al lugar del que provenía la voz de su amigo.

—¿Acaso ellas están aquí? —preguntó el rubio con rabia contenida llegando donde Sasuke.

Ellas no están aquí, Dobe. Encontré unas escaleras —comentó divertido.

—Las escaleras no son mi archienemigo, sólo no nos llevamos bien, nada más —dijo con un puchero el de ojos azules—, pero ellas son un caso aparte, me odian sin motivo alguno, pero yo si las odio con toda la razón del mundo.

—Dobe tienen un motivo muy válido. Digo si te viera comerte a mis hijos delante de mí y amenazaras con comerte al resto de mi familia, también te odiaría —explicó el azabache rememorando el incidente con ellas.

Estaban todos los niños de ocho años del salón de Iruka en una excursión por el interior de una granja, entre ellos se encontraban Naruto y Sasuke mirando a todos los animales. Cuando iban por la zona de donde estaban las gallinas picoteando junto a sus pollitos, todas cacareaban mientras guiaban a sus polluelos a donde podían encontrar gusanos. En ese momento el pequeño Naruto comenzó a sentir hambre. Tratando que nadie lo notara, abrió su mochila para sacar algo de su almuerzo para comer.

Hey, Dobe, no hagas eso, te van a reprender por comer antes susurró Sasuke.

Es que tengo mucha hambre, Teme, no es mi culpa susurró también—. Además, nadie se dará cuenta, sólo comeré un huevo cocido.

Naruto sacó de su mochila un huevo duro y lo comió con calma. Pero para las gallinas a su alrededor fue otra historia. Veían con horror como ese monstruo devoraba a una indefensa criatura que aún ni había nacido, las gallinitas miraban a sus pollitos con lástima. Ese huevo pudo haber sido uno de sus hijos. Así que, con fuego en los ojos, las gallinas apartaron a sus bebés de lo que sería una cruel batalla. Se acercaron de manera amenazante al rubio.

Dobe las gallinas no se ven muy amistosas dijo el azabache nervioso alejándose de Naruto.

¿Y qué problema hay, Teme? dijo el rubio con tranquilidad—. Son sólo un montón de gallinas tontas que seguramente se convertirán en la cena al igual que sus hijos son mi almuerzo.

Pronto Naruto se arrepintió de lo que dijo, cuándo el grupo de gallinas realmente enojadas, comenzaron a picotearlo y arañarlo con sus garras. Para muchos era una escena muy graciosa ver al rubio dando pequeños puñetazos y patadas a las gallinas. La pelea no se detuvo hasta que los cuidadores intervinieron y les costó mucho trabajo separarlos, ni Uzumaki ni las gallinas querían terminar esa pelea. El maestro tomó a Naruto en brazos para separarlo, pero éste seguía forcejeando, intentando volver donde las gallinas, mientras los cuidadores las encerraban, pues también intentaban atacar de nuevo al rubio.

¡Me las pagarán, gallina! ¡¿Me oyeron?! gritó el de ojos azules—. ¡Comeré ramen con huevo siempre y pollo en cualquier variedad! ¡Frito, rostizado ttebayo!

—Ellas se lo buscaron, pero me odian todas las gallinas desde entonces y mi pelea fue sólo con ese grupo —contestó el rubio con un puchero. Mientras se iban a sentar a un sofá.

—Yo creo que te confunden con un zorro por las marcas de tu cara —explicó el de cabello negro—. Siempre pensé que te veías como uno, tal vez por eso el zorrito te robó, habrá creído que era comida de zorros —dijo con una pequeña risita.

—Maldito bicho —gruño por lo bajo—. Hey, Sasuke y cambiando de tema, ¿qué quería Iruka-sensei?

—Qué me esfuerce más, ya sabes lo de siempre, Dobe —contestó aburrido.

—¿Por qué no lo haces? Eres muy inteligente podrías tener las notas perfectas —dijo Naruto.

—La respuesta es sencilla, Dobe, no quiero que me usen como a nuestra compañera Hinata —respondió irritado—. A las personas inteligentes se les acercan para que les hagan la tarea y Hinata es un ejemplo, he visto como Ino y su gemela la obligan a hacer sus deberes.

—Bien ya entendí, si se dan cuenta de tu inteligencia se acercarán muchos interesados —reflexionó lo dicho por el azabache—. Pero ¿y los deportes? ¿Cuál es la excusa con eso?

—Lo mismo —suspiró—. Cuando eres bueno en deportes, se te acercan chicas interesadas en el estereotipo del chico atlético, y los chicos te odian por envidia si llamas demasiado la atención. Sería muy molesto, es mejor ser invisible, alejo a los interesados —dijo mientras Uzumaki guardaba silencio metido en sus propios pensamientos.

Otra vez Sasuke está triste, cuando sus padres fallecieron todos los que se hacían llamar sus amigos lo abandonaron. Pero aquí estoy yo a su lado, él es mi mejor amigo, la primera persona que reconoció mi existencia, es mi primer lazo verdadero. Aunque suene muy egoísta y cruel, me siento un poco feliz de que haya sucedido eso. Cuando aún tenía a sus padres era muy popular y muchos se peleaban por llamar su atención, tuve suerte de que me haya elegido su amigo, pero siempre tuve presente el miedo de que alguien logrará llamar su atención y me dejará de lado.

Por eso a pesar de ser el pensamiento más miserable de mis cortos doce años de vida, me siento dichoso de ser la única persona de su edad en quien confía, y el que nadie se interese por él, me asegura que siempre seremos amigos. Siempre que está triste le cantó alguna canción corta que se me ocurra para animarlo y sé que le gusta oírme, pero el Teme por orgulloso no lo admite abiertamente, pero le cantaré igual.

—Me estoy aburriendo —dijo Uzumaki exageradamente estirándose—. Creo que cantaré algo para pasar el rato.

—Haz lo que quieras, Dobe —contestó fingiendo indiferencia.

Es lo último que dice Uchiha antes de que el otro comenzara a cantar…

Si estás conmigo todo puedo lograr

Con alegría avanzar todos queremos hallar felicidad

Pero contigo yo sé que más fácil será por que

tan misterioso el futuro será debo ser fuerte y en ti confío

ser fuerte contigo avanzo y todo bien saldrá por que

Un laberinto es (laberinto es) la vida si no estoy contigo no

buscando la verdad por siempre iremos tu y yo al laberinto siempre

juntos podremos vencer (sobrevivir)

(Ni un instante desvíes la mirada

y el fin de la jornada espera por ti

hay mil caras que buscan tu mirada

y en cuanto te des cuenta sabrás la verdad) X2

Cuando terminó de cantar, se giró hacia su amigo y lo notó más tranquilo ¡Lo sabía! Le gustaba como cantaba, pero no decía nada y Uzumaki tampoco lo haría. La primera vez que le cantó fue el día del funeral de sus padres. Fue un día demasiado triste, pero quería que supiera que jamás lo dejaría solo, por eso iban a hacer dos promesas el día de hoy.

—Sasuke siempre seremos mejores amigos, ¿verdad? —preguntó el blondo con seriedad.

—Dobe por supuesto que sí —dijo Uchiha con la misma seriedad.

—Entonces prometámoslo ahora —exclamó con entusiasmo—. ¿Qué dices?

—Bueno lo prometo —afirmó sin ganas—. ¿Ya estás contento?

—No, promételo por tu apellido —exigió Uzumaki sabiendo que el honor valía demasiado para él.

—Te prometo por mi honor Uchiha que siempre seremos mejores amigos. —afirmó.

—Yo también lo prometo ttebayo —respondió—. Oye, ¿no te parece que este un lugar genial para un escondite? Convirtámoslo en nuestro lugar secreto.

—¿Y si tiene dueño? —preguntó dudoso—. ¿Qué tal que le pertenezca a alguien?

—No creo, este lugar parece abandonado desde hace mucho —replicó firmemente Naruto—. No le hablaremos absolutamente a nadie de su existencia, es nuestro jardín secreto. Prometo guardarlo en secreto para siempre y ¿tú, Teme?

—También lo prometo, Dobe —dijo con convicción—. Este lugar nos pertenece solo a nosotros dos.

Ambos chicos juraron juntando sus dedos. Una inocente promesa cargada del sentimiento de amistad propia de los niños de doce años. Al ver por una de las ventanas se dieron cuenta que ya era de noche, así que decidieron pasar la noche en el lugar, ya en la mañana averiguarían como volver a sus casas.

Su lazo era fuerte y verdadero, pero ¿podrá esa promesa sobrevivir a los designios del destino?

CONTINUARÁ…