*Notas de autor
Hola! perdon por tardar tanto en actualizar. . .otra vez, ocurrieron cosas que me quitaron el tiempo y nisiquiera pude escribir en un buen tiempo pero estoy de vuelta ahora con un cap largo y con mas contenido, en parte como una disculpa por la tardanza como un agradecimiento a los que aun siguen esta historia y han dejado su review, aprecio mucho que sigan este fic.
(Agradecimiento especial para d4and4n y MaurizioA)
Y sin mas que decir espero que les guste este capitulo.
Capitulo 17:Extraño reflejo
—Rojo. . .—susurraba con aburrimiento sentado en un banco.
—Azul. . .—respondió su compañero Plagg igualmente en susurro desde el bolsillo de su camisa.
—Plagg ese no es un auto, es una señora—
—Igual va de color azul—
—Bueno, admito que tienes un punto—
—Dejando eso de lado, ¿ya puedo burlarme de ti por no aclarar una hora para tu cita?—preguntó el kwami sacando levemente la cabeza del bolsillo.
—Llegará. . . esperó—susurro desviando la mirada.
—Amigo espero que en verdad sea bonita porque llevamos aquí sentados una hora o más y empiezo a cansarme de jugar a contar los autos—exclamó con fastidio pues habían estado sentados en una banca de aquel parque al lado del Sena.
—Perdón, pensé que bastaría con venir después de la escuela pero creo que fui muy optimista al pensar que la encontraría apenas llegar—se disculpó recargándose por completo en el respaldo de la banca.
—Meh no ha aparecido un akuma así que no hay problema, pero si no te molesta tomaré una siesta. . .me he sentido más adormilado estos días y necesito tomar una siesta diurna—
—Adelante, te despertaré si pasa algo—contesto Adrien si entiendo como su pequeño compañero se acurrucaba dentro de su camisa—Bueno supongo que continúa la espera. . .—
Llevaba en ese sitio una hora con cincuenta minutos para ser exactos, una espera que en otras circunstancias habría sido más que suficiente para irse pero quería ver a esa chica pelirroja por lo menos una vez más y aquel encuentro era la excusa ideal.
—¡Oye rubio!—le llamo una voz más aguda desde el costado de su asiento—¿Tú eres el rubio de las donas?—le preguntaba un niño de unos aparentes 10 años quien le miraba desinteresadamente.
—Ehh. . .hola—saludo el mayor algo sorprendido—Disculpa podrías repetirlo, creo que no entendí tu pregunta—
—Te pregunté si eras el rubio de las donas sordo—repitio el niño guardando sus manos en sus bolsillos—Tengo un mensaje para el rubio de las donas—
—¿La delicadeza no es tu fuerte verdad?, y ¿a qué te refieres con don. . .?—se detuvo al rememorar su encuentro pasado con la chica que esperaba—. . .Sabes creo que sí soy yo, me llamo Adrien—
—Lo que sea, ¿esperas a Hannah verdad?—
—Ahh si, me dijo que la buscará aquí hoy—
—Bueno, me pidió que te pasará un mensaje—declaró el niño aclarándose la garganta antes de continuar—Dijo algo como "surgió algo más importante y no podré verte pronto rubio feo, pero si puedes esperar hasta las 7 de la tarde puede que vaya a buscarte en el parque. . .si me da la gana"—término el niño escupiendo con fastidio la última parte.
—. . .Ella no dijo eso—dudo Adrien mirando directamente al menor quien desvió la mirada.
—¡Si lo dijo!—
—No sabes mentir enano—se burló comprobando que en efecto el niño quería molestarlo.
—Bah qué importa si aumente algunas palabras, el punto es que tuvo trabajo y vendrá más tarde—bufo el pequeño dándose la vuelta como si de un berrinche se tratara.
—Bien, gracias por el mensaje en cualquier caso. . .enano—agradeció Adrien levantándose de su asiento para irse.
—Me llamo Thomas, ¡oíste rubio oxigenado!—se quejó nuevamente mientras Adrien se comenzaba a alejar.
—Como digas pequeño Tomy—
—Gggg. . .¡Oye!—gritó Thomas deteniéndolo en el acto—. . .Gracias por las donas—exclamó con pena antes de dar media vuelta y comenzar a correr.
Ante eso le fue inevitable el dejar salir una sutil risa, tal vez la plática había sido algo tosca pero podría afirmar que le agradaba el pequeño rebelde, pero ahora tenía que pensar en algo más para pasar el tiempo dado que aún faltaban algunas horas antes de las 7.
—Mmmm tal vez podría ir al cine o a comer algo—murmuró analizando sus opciones para matar el tiempo—"Bueno en verdad no hay nada que quiera ver ahora mismo en cartelera y tampoco tengo mucha hambre"—pensó continuando su caminata, misma que se alargó más de lo que él mismo esperaba pues inconscientemente había llegado hasta los jardines del Trocadéro, icónico lugar que tenía una gran vista de la torre Eiffel.
Dado el momento del día, los rayos de sol anaranjados de la tarde golpearon de lleno a la gran estructura lo que provocaba a su vez un sutil brillo por la reflexión.
—"Bueno quizás sería agradable comer una crepa mientras camino por ahí"—medito alentado por la calma del momento antes de continuar deambulando por el lugar—¿Oye Plagg te gustaría una crepa?—pregunto por lo bajo sin obtener respuesta alguna.
En primera instancia tampoco le tomó demasiada importancia pues su compañero ya le había avisado que tomaría una siesta pero conforme dió algunos pasos una extraña e incómoda sensación nació en el, lo que lo llevó a detenerse en seco a media acera y tantear el bolsillo en el que se suponía que tendría que estar su kwami.
—¿Eh?—exclamó confundió pues no había sentido nada en su bolsillo, lo que le impulsó a revisar dentro del mismo—¿Plagg?—cuestionó al aire siendo ahora visible que no se había equivocado, podía ver claramente en el bolsillo de su camisa y no había nada en él.
Una vez más una fuerte sensación similar a un escalofrío le recorrió. No entendía en qué momento había perdido a su compañero o en qué momento este había decidido salir de su ropa pero de forma inconsciente se había empujado con fuerza hasta la pared más cercana donde nuevamente buscó entre sus bolsillos, resultando nuevamente en nada pero poco faltaría para que cayera en cuenta de algo más.
—"Hay demasiado silencio"—pensó elevando su vista para ver su alrededor—Pero que. . .—suspiro al ver todo su entorno no solo en total silencio, si no que en realidad estaba desolado.
Tal como si fuera un interruptor todas las alarmas dentro de él se habían disparado, ni siquiera necesitaba darle demasiadas vueltas en su cabeza pues siendo realistas, no habría forma en la que uno de los lugares más concurridos de toda la ciudad estuviera completamente vacío a mitad de la tarde.
—¿Qué. . .está pasando?—se preguntó sintiendo que sus palabras eran las únicas que resonaban en todo el lugar—"¡No!, ¡céntrate!. . .si esto es obra de un akuma entonces tengo que encontrar rápido a Plagg"—se regañó internamente, haciendo a un lado sus nervios para actuar.
Sin pensarlo demasiado comenzó a correr y mirar por todos lados, desde la propia calle hasta el interior de los locales y cafeterías cercanas donde por desgracia tampoco encontró a nadie. Así continuó durante un buen rato hasta que el cansancio finalmente le alcanzó.
—"Esto no tiene sentido. . ."—pensó mientras recuperaba el aliento y se recargaba sobre el escaparate de una boutique en la calle—Debe haber algo que no estoy notando. . .algo que no estoy intentando—dijo mientras se miraba en el reflejo del vidrio hasta darse cuenta de un detalle "diferente" dentro del mismo. Su reflejo estaba en la misma pose que él, tenía la misma ropa pero poseía un detalle que seguramente habría ignorado si no miraba con cuidado.
—. . .Yo no tengo ojos grises—murmuró nervioso ante una posible respuesta de su reflejo, una respuesta que no tardó en llegar.
—. . .Je—río su propio reflejo mostrando una sonrisa algo siniestra que lo tomó por sorpresa antes de que su propia imagen comenzará a moverse por su misma hasta señalar el suelo sobre el que estaba parado.
Con cautela decidió mirar lo señalado, un breve y fugaz vistazo que fue interrumpido cuando un agarre sobre sus hombros le hizo volver la vista a su reflejo quien aparentemente dejaba de serlo pues estaba saliendo del vidrio como si de una pantalla se tratara.
—¡Ahhh!—grito exaltado al punto de caer sobre su propio trasero en la acera.
—Jeje—río su reflejo saliendo por completo.
—¿Q-quién?. . .—cuestionó siendo interrumpido a medias por su doble quien había detenido su pregunta con un gesto de su mano antes de correr repentinamente.
—¡Oye espera!. . .¡¿ehh?!—exclamó levantando su mano en dirección a su doble y sorprendiéndose pues su mano o mejor dicho todo su cuerpo había cambiado a su apariencia como Chat noir—"Pero Plagg no está, esto ni siquiera debería ser posible"—pensó iniciando una persecución entre las calles.
Dado que perseguía una versión de sí mismo como civil creía que no le tomaría más que algunas zancadas alcanzar a su doble pero no podía haber estado más equivocado pues aunque aumentará su velocidad al nivel que usualmente manejaba en su faceta como héroe aún le era imposible darle un alcance a su objetivo quien cada tanto volteaba un poco para liberar una risa extraña que solo le provocaba aún más.
—¡Ya fue suficiente! ¡ven aquí!—grito concentrando inconscientemente concentrando algo más de energía en sus piernas logrando cerrar más la brecha entre él y su objetivo—¡Te tengo!—exclamó a punto de alcanzar la camisa que usualmente vestía.
—Je. . .no—respondió su doble liberando igualmente aquella energía y saltando a la cornisa de un edificio cercano.
Ya no era una simple persecución y tampoco escondería su asombro a esas alturas, había visto más que suficiente al notar que aquel doble suyo podía mantener el ritmo de Chat noir pero no conforme ahora mostraba que también era capaz de usar el truco que había estado practicando recientemente y quizás hasta con una mejor ejecución pues una rápida revisión al suelo del que había saltado demostró que apenas y se habían generado algunos rasguños a diferencia del él con su último impulso que ni siquiera se molestó en revisar pues la sensación del concreto quebrandose cuál galleta bajo su pisada había sido suficiente para saber que aún le faltaba más práctica.
—¡¿Quién eres?! ¡¿qué está pasando?!—cuestiono desafiante a su copia que se mantenía mirándolo desde la cornisa.
Necesitaba alguna contestación, la que fuera pues aunque le logrará atrapar eso no le aseguraba ninguna información sobre la situación, necesitaba saber a dónde había ido la gente y su compañero para decidir que hacer a continuación, necesitaba calmarse un poco y pensar pero un movimiento más vasto para cambiar su postura.
—¿Quién soy?. . .ven y averigüémoslo—respondió su doble mofándose de él con un movimiento de su mano, como si le estuviese invitando a acercarse—Pero esfuérzate un poco—dijo en un tono cargado de burla.
—Tu. . .—siseo en respuesta sintiendo como su calma empezaba a cambiar por una frustración palpable.
Sabía perfectamente que se trataba de una provocación, pero había algo más que no sabía distinguir, quizás fuera que dicha burla viniera de su viva imagen o tal vez fuera una mezcla de su frustración por no encontrar a nadie sumado a qué su doble parecía estar jugando con él. En realidad existían múltiples causas pero en definitiva estaba cambiando su calma y cautela por una rabia silenciosa que aumentaba a cada segundo que encaraba esa mirada carente de color que solo le retaba descaradamente.
—No volveré a preguntarte. . .¡¿quién mierda eres?! y ¡¿dónde están todos?!—cuestiono empezando a liberar la energía oscura del cataclismo de todo su cuerpo—¡Responde!—gritó saltando hacia su rival y rompiendo el concreto bajo sus pies.
La persecución había acabado iniciando ahora un enfrentamiento directo marcado por el choque de un puño bloqueado por la palma abierta del doble.
—Eso está mejor pero. . .¡aún te falta más!—grito el doble haciéndolo retroceder lanzándolo sobre otra cornisa.
—"¿Q-qué es esto?"—se preguntó al sentir como su corazón empezaba a acelerarse al unísono que la energía alrededor de él crecía y revoloteaba con mayor fuerza—Apenas comienzo—siseo en respuesta concentrando fuerza en su puño nuevamente.
—Ven. . .marioneta—exclamó su adversario poniéndose finalmente en guardia.
Él no era ninguna marioneta, no estaba siendo usado como un simple juguete, o eso se repetía una y otra vez intentando calmar su desbocado corazón e ímpetu que le gritaban para que liberará nuevamente la energía para callar a su impostor pero aún había algo que aferraba con fuerza en su mente, una simple frase que igualmente repetía mientras apretaba su puño intentando contenerse.
—"La energía desintegra o destruye cuando se usa dependiendo de cuánta se ocupe"—eran las palabras con las que su kwami lo había regañado cuando uso la energía para saltar imprudentemente, recordaba claramente cómo había quebrado el concreto como si fuera un frágil cristal y aún conservaba la suficiente conciencia como para detener un golpe que tal vez lamentaría—¡Deja de jugar y dime qué está pasando!—
—Mmm tal vez te haga falta un poco de. . .motivación—dijo su doble antes de envolverse en la misma energía que él pero aún más densa, cubriendo su imagen por unos segundos que llegaron a su fin cuando un nuevo cuerpo surgía del torrente, una nueva imagen que congeló a Adrien en su lugar.
—Vamos Adrien. . .o piensas decepcionar otra vez a tu padre—se burló el ente usurpando la imagen del gran empresario Gabriel Agreste, su padre.
Un escalofrío le recorrió, podía lidiar con aquel impulso que le causaba su propio doble pero ver a su padre dirigiéndose a él con esa mirada que parecía más de lástima que de burla empezaba a causarle un vuelco a sus emociones de una forma como nunca había experimentado. Las ansias de saltar y liberar el cataclismo seguían ahí pero los efectos sobre el mismo eran algo diferentes, ahora temblaba levemente, su mirada empezaba a oscurecerse a pesar de que sus ojos permanecían totalmente abiertos y su corazón a pesar de haberse regulado un poco ahora era totalmente audible para el cual eco en su cabeza.
—Qué pena. . .un hijo tan inútil—escupió con un evidente desdén—Adrien. . .¿por qué no moriste en lugar de tu madre?—
Ese fue el final, del eco de su propio corazón y de los vestigios de conciencia que aún poseía. Todo se había tornado a un profundo e inquietante silencio en el que finalmente pudo distinguir aquella emoción desconocida hasta ahora.
—"Esto es. . .tiene que ser"—expresó a sus adentros, dejándose llevar al completo por dicho impulso—Odio. . .—susurro.
—Eh qué dijiste. . .—cuestionó a medias la copia de Gabriel antes de que su cabeza reventara cuál globo, liberando energía oscura que volvió a juntarse en la forma de su doble—Al fin eres sincero. . .me alegro, ahora muéstrame de qué estás hecho heredero—comentó volteando tras de sí, dónde ahora estaba la figura oscurecida de Chat Noir.
Su velocidad había cambiado por completo, no era algo "humano" y prueba de ello era el imperceptible tiempo de desplazamiento del héroe quien de un solo golpe decapitó a la imagen falsa de su padre.
—Que mirada más sombría para un héroe—bromeo su doble denotando que los ojos de Adrien habían cambiado, siendo ahora su esclerótica de un negro total.
No hubo respuesta por parte del héroe, nada más que un fuerte grito acompañado de una explosión que reventó por completo el techo sobre el que se encontraba—¡Raaaaaahhh!—rugió cuál bestia cambiando poco a poco su apariencia a una más agresiva al recubrir todo su cuerpo con la oscura energía y viéndose más ahora como un animal totalmente furico que manifestaba una mandíbula enorme llena de dientes junto con una mirada perdida en un enfado evidente.
—"¡Cuánta frustración!"—pensó el doble cubriéndose de algunos escombros del techo reventado—Niño deberías ser tu mismo quien lidie con estos demonios—se quejó antes de saltar a otro tejado evitando por poco otro golpe devastador de la bestia.
Su fuerza también era diferente, algo bastante preocupante pues la transformación normal si que brindaba una amplia ventaja física en comparación con cualquier otro humano normal e incluso contra ciertos akumas, casos contados que pasarían a ser una totalidad con la fuerza que demostraba ahora destruyendo edificios parcialmente con simples golpes que iban y venían sin ningún tipo de coordinación.
—"Tardará siglos a este paso. . .será mejor que lo drene pronto"—pensó el doble tomando distancia y una postura más consistente para continuar el combate que se retomó en pocos segundos con varios puñetazos detenidos en seco por las manos del doble que ahora también respondía con combinaciones mucho más coordinadas de golpes y patadas haciendo retroceder levemente al enloquecido héroe.
—Grrrrr—gruño la bestia cambiando su postura a la usual para realizar el movimiento característico del héroe.
—¿Al fin lo liberará?. . .si que fue rápido—suspiro notando el objetivo de dicha postura en su adversario—"Aunque si lo lanza con tanta energía restante el plano del vacío se colapsara al instante"—penso disponiéndose a detener el movimiento, pero siendo detenido cuando una tercera voz hizo eco en el desolado plano.
—¡Adrien!—resono la voz de Plagg congelando a ambos combatientes en sus lugares—¡Adrien! ¡por favor despierta! ¡amigo tienes que despertar ahora!—volvio a gritar la de su kwami con notable desesperación.
—¿El kwami?. . .su voz no debería alcanzarlo aquí, ¿qué tipo de conexión han. . .?—cuestiono cortándose al encarar nuevamente al monstruo que aun manteniendo la postura del cataclismo, había comenzado a llorar—¿Acaso tomo el control de nuevo?. . .no, este chico de verdad está resistiendose a atacarme—exclamo el doble sorprendido al ver cómo la bestia oscura temblaba como si estuviera utilizando toda su voluntad únicamente para frenar su propio golpe.
—V-vete—dijo el heroe con dificultad.
—"Incluso logró hablar. . .pero"—
—¡Raaaahhh!—clamo la bestia liberando nuevamente energía de forma irregular para el dichoso movimiento insignia.
—"Como pensé, no pude frenarlo por completo"—
—¡Por favor Adrien!¡Despierta por favor!—grito el kwami está vez rompiéndose la voz.
Asombro era visible en el rostro del doble, por aquello que veía frente al el y por la voz que había logrado alcanzar ese aislado sitio. Podría decir que su plan había fallado aunque sus intenciones no del todo pues después de que el asombro se despejará una sonrisa gallarda surgió naturalmente.
—Bien mocoso, no creo que sea muy saludable lo que haces pero podemos dejarlo por hoy—exclamó divertido el doble adoptando una postura similar al cataclismo con ligeras diferencias—Me diste una buena impresión así que te ayudaré con el primer sello, pero ni creas que me convertiré en tu ángel de la guarda eh—advirtió mientras unas garras oscuras se formaban de la energía en la punta de sus dedos.
A continuación un fugaz y poderoso golpe retumbó en el lugar comenzando a derrumbarlo, las garras de su doble le habían conectado limpiamente en el pecho sin embargo no había daño alguno, nada salvó la energía que le recubría todo el cuerpo misma que se dispersaba casi al instante al igual que su transformación de Chat Noir, dejándolo con su atuendo normal.
—Hasta pronto A-d-r-i-e-n—se despidió antes de que una luz consumiera todo el espacio.
Ahora recordaba porque sentía nostalgia sobre aquella sensación, fue en el extraño sueño que experimentó luego de prolongar su transformación por primera vez después de enfrentar al señor paloma, podía percibir su propio cuerpo aunque el exterior era algo difuso pues no terminaba de sentir alguna superficie alrededor suyo así como también le era imposible detectar cualquier sonido u olor.
Estaba varado en el dichoso espacio vacío, no tenía nada ni a nadie con él para ayudarle a salir como antes cuando aún podía escuchar la voz de su Kwami. En conclusión estaba varado en aquel lugar hasta que pudiera percibir un estímulo que lo arrancará del trance.
—"Bueno supongo que solo queda esperar"—pensó mientras relajaba su mente nuevamente—"¿Eh?. . .que extraño no recuerdo que hubiera viento aquí"—
—¡Adrien deja de jugar y abre los ojos de una maldita vez!—gritó desesperadamente su Kwami haciendo que abriera los ojos casi por reflejo.
—¿Plagg?—
—¡Al fin!—exclamó su compañero abrazando el rostro del chico—Tranquilo. . .solo no te muevas ni mires hacia abajo—
—¿Por qué no debería mirar hacia. . .?—un rápido vistazo, le reveló el significado de la advertencia de su amigo—¡Ahhhhhhhh!—grito exaltado al darse cuenta de que ya no estaba en la calle si no que se encontraba parado sobre una delgada valla de precaución en el punto más alto del monumento más icónico de la ciudad, estaba parado al borde del vacío en la parte más alta de la torre Eiffel.
—¡Tranquilo! ahora estás en equilibrio y si te mueves un poco podemos caernos—
—¡¿Cómo quieres que esté tranquilo si estoy a un resbalón de morir?!—se quejó abanicando sus brazos en busca de estabilidad.
—"Los gatos siempre caen de pie ¿o no?"—resonó una voz detrás suyo seguida de un empujón invisible por su espalda que terminó provocando su caída.
—¡Plagg!—grito iniciando su acelerado descenso.
—¡Adrien!—respondió el Kwami lanzándose para alcanzar a su portador.
—¡Plagg! ¡las garras!—
—¡No te alcanzo!—
El suelo se aproximaba peligrosamente a cada segundo, se sentía nervioso sin embargo no era como anteriormente.
—"La libertad corporal viene después de la espiritual"—resonó nuevamente la voz haciendo que el muchacho abriera enormemente sus ojos.
Caía cada vez más rápido pero se sentía emocionado, una parte de él se sentía tan cómodo como un ave en el aire. Era una sensación profunda y tan auténtica que inconscientemente llegó a una resolución casi instintiva.
—"No puedes temer a tu propio mundo"—una última frase resonaba desde su interior por parte de esa voz al unísono de una acción que sorprendió incluso a su kwami.
—"¿Qué. . .es esto?"—se preguntó Plagg mirando con atención a su amigo.
Adrien estaba canalizando la energía del cataclismo en sus manos, era algo que ya habían practicado antes pero no al nivel que miraba ahora, la energía era constante y fluía con velocidad mientras rodeaba ambos brazos se su portador, un auténtico hito al no estar transformado ni estar en contacto directo con su kwami y aún con dichas restricciones lograr la manipulación con tal maestría.
—Aquí—dijo tranquilamente el chico extendiendo sus brazos recubiertos con la energía haciendo el ademán de estrujar una superficie en el aire, acción que increíblemente frenó la caída del muchacho que seguidamente tomó a su compañero en una de sus manos—Ahora altura—volvió a hablar, otra vez reuniendo energía pero en sus piernas usando de base el costado del monumento.
—¡A-alto Adrien! si utilizas la torre como respaldo la vas a. . .¡ahhhhh!—advirtió Plagg siendo ignorado por su amigo que igualmente salto, lanzándolos a los dos nuevamente hacia arriba hasta elevarse por encima de la torre misma.
Aunque omitida, la advertencia de su kwami era auténtica, él también podía sentir la energía presente en el cuerpo de su amigo y en definitiva era más que suficiente para derrumbar parte de la estructura como si de un castillo de naipes se tratara, pero e ahí nuevamente era sorprendido al ver que a pesar de lo arriesgado y fugaz de la acrobacia Adrien había logrado liberar la energía sin desatar ningún tipo de destrucción.
Pero el asombro de Plagg sería nuevamente superado al ver cómo otro salto se aproximaba a realizarse por la rápida acumulación de energía en las piernas de Adrien, quien sin tener una base esta vez había logrado impulsarse de la nada aparentemente.
—"¿Acaso. . .pateó el aire?"—pensó aún incrédulo de lo recién visto.
Su descontrolado descenso ahora se veía como si su portador planeará sobre la ciudad, aún iban bastante rápido pero algo le decía que no necesitaba expresar más advertencias sobre su aterrizaje.
Y así fue pues cuando finalmente se aproximaban a uno de los tejados de la ciudad una última acumulación de la energía se formaba alrededor del brazo derecho de Adrien, era una acumulación aún mayor a lo anterior lo que confundió brevemente a Plagg hasta que finalmente tomaba forma como una gran garra que los cubrió contra el impacto en el tejado funcionando como un colchón que amortiguó su caída antes de desaparecer.
—¡¿Amigo que fue eso?!—pregunto Plagg revoloteando sobre el rostro del chico con insistencia.
—Y-yo. . .no sé—respondía Adrien con una expresión que mostraba un verdadero shock, no se había perdido en su mente ni nada por el estilo, había actuado por voluntad propia y eso era lo que lo mantenía en shock pues ni él entendía de dónde había sacado tales movimientos—Se sentía tan. . .natural—expresó recordando las últimas palabras que había escuchado de la voz desconocida y la sensación de "libertad" como nunca antes había experimentado.
No entendía lo que había sucedido, ni el repentino trance ni la "libertad" que por un momento pudo sentir rodeándolo así como el viento que ahora soplaba su extrañeza sobre él y muchos otros en esa misma ciudad. Tal y como ahora experimentaba una chica que parecía congelada frente a la imponente entrada de una nada modesta vivienda.
—"Tranquila Marinette. . .solo vienes a ver a Chloe y a dejarle las tareas de la semana"—se repetía mentalmente intentando ignorar el tamaño de la "casa" de su compañera.
Si bien era un hecho de que nunca había ido antes, cualquier suposición sobre la vivienda había quedado totalmente opacada por la vista que tenía. Primeramente era una casa extremadamente grande con tres pisos, una fachada con detalles Haussmann por todos lados, un pórtico de escalera amplia y un gran jardín en ambos costados que más encima era combinado con una fuente grande al centro.
—Ahh supongo que ya llegué muy lejos como para solo dejar la tarea en el buzón—suspiro buscando a su vez el timbre en el panel al lado del portón—"Aunque es extraño que siendo la casa del alcalde no haya más seguridad, pensé que habría un guardia en la entrada por lo menos"—dudo antes de pulsar el botón más grande que sobresalía en aquel panel electrónico.
—Domicilio de la familia Bourgeois, ¿quién es y que la trae aquí?—interrogó una voz liberada de una bocina en el panel, a su vez que este mostraba a Marinette siendo enfocada por cámaras desde varios ángulos que ni siquiera había notado.
—Ehhh. . .y-yo b-bueno yo venía para—
—El uso indebido del timbre se reportará a la línea directa de la policía si no se explica a la brevedad—insistió la voz está vez siendo identificable como la de una mujer algo irritada.
—¡¿P-policía?!. . .¡no!—exclamó la chica apresurando su respuesta—Mi nombre es Marinette, soy comp. . .¡amiga! de Chloe y venía a verla—
Quizás había apresurado un poco su aclaración por lo que ya se encontraba pensando cómo responder a la segura negativa que le daría la señorita que hablaba por el panel, pero en contra de sus pensamientos una respuesta diferente llegó a sus oídos.
—Marinette. . .si, nos avisaron que vendrías pasa y espera en el pórtico—aviso la mujer antes de cortar la transmisión, abriéndose también el portón de forma automática.
—"Bueno por lo menos no me tuve que insistir"—pensó caminando hacia el pórtico de la casa donde alguien ya le esperaba.
Se trataba de una mujer de mediana edad parada al lado de la puerta de entrada con una expresión estoica, vestía un uniforme por lo que simplemente intuyo que sería algún tipo de ama de llaves o trabajador de la familia.
—H-hola, buenas tardes—saludo sin obtener ninguna respuesta de la mujer—Soy Marinette, soy amiga de Chloe y. . .—
—No hace falta que lo repitas, fui yo quien te hablo por el intercomunicador—explico dando un paso hacia Marinette haciendo mucho más evidente la diferencia de altura pues en comparación era una cabeza más alta que la chica—Sabrina me avisó que vendrías y confío en ella pero quiero dejarte algo claro, la señorita está pasando un mal momento y no es conveniente que pase por sobresaltos. . .así que si llego a pensar que tú presencia puede provocar tal malestar, no dudes que te sacaré de la casa a patadas si hace falta—declaró la mujer clavando su mirada en Marinette quien parecía querer desaparecer ante la intensidad que reflejaban esos ojos azules.
—S-si, e-entendido—balbuceo en respuesta a la advertencia y relajándose un poco después de que su anfitriona le diera la espalda para abrir la puerta.
—La guiaré a la habitación de la señorita—
—Vale—asintió algo confundida por la ironía de pasar de un señalamiento de "tu" a "usted".
Una vez dentro su calma volvía a vacilar mientras que sus nervios aumentaban a cada paso, todo a su alrededor se veía ridículamente caro, desde el piso de madera pulido a la perfección, las paredes con claros acabados de estilo francés y las decoraciones adicionales como el gran candelabro de cristal. Estaba claro que podría señalar lo que fuera del recibidor sin tener la menor duda que valía más de lo que ella podía generar trabajando en la panadería de sus padres en vacaciones.
—La habitación de la señorita está en el segundo piso, por aquí—dijo la mujer comenzando el camino.
—"Hubiera sido un detalle que Sabrina me dijera que Chloe en realidad vive en una mansión. . .aunque ahora que lo pienso ella debe de estar acostumbrada, incluso conoce al personal"—pensó mientras subía unas grandes escaleras al final de la instancia—D-disculpe—
—Dígame—
—Ah no es nada, solo me preguntaba si Sabrina había comentado algo más sobre mi—
—Solo mencionó su nombre y que le tuviera paciencia como visita—respondía secamente sin detener su andar.
—Oh, ya veo—suspiró ante su fallido intento de tener una conversación—¿Ella viene mucho de visita?—
—La señorita Sabrina nos visita frecuentemente, aunque no ha sido el caso recientemente—explicó deteniéndose y girándose nuevamente hacia Marinette—La habitación de la señorita está por este pasillo pero está ocupada, espere aquí mientras pregunto si. . .—
—¡Clack!—el sonido de una puerta cerrándose interrumpió las indicaciones.
Dos hombres habían salido de una de las habitaciones del pasillo, uno aparentaba ser un médico de algún tipo dada su vestimenta de bata y uniforme azul claro mientras que el otro individuo era claramente reconocido como el alcalde Bourgeois, el padre de Chloe.
No alcanzaba a escuchar lo que hablaban pero no debía ser tan relevante pues el intercambio cesó tan pronto como iniciaron el camino hacia el final del pasillo donde ambos grupos se encontraron. El médico por su parte simplemente inclinó su cabeza a modo de despedida antes de descender rápidamente por la escalera dejando así solo a la ama de llaves y Marinette frente al imponente hombre que la miraba impasible.
—Señor ella es Marinette, una amiga de la señorita Chloe y viene de visita—explicó la mujer señalando brevemente a la aludida.
—Lo sé, yo también fui notificado. . .Marie, ¿podrías avisarle a mi hija de su visita y prepararles algo para merendar?—pregunto sin desviar la mirada—Yo me quedaré esperando aquí con Marinette—
—Sí señor, lo haré de inmediato—exclamó la mujer ahora identificada como Marie, apresurándose al cuarto de la chica dejando sola a Marinette quien casi automáticamente clavó su mirada en el piso.
Su incomodidad era evidentemente, no se había mentalizado para entrar a esa mansión y tampoco para estar frente a frente con el padre de Chloe, sentía la mirada del alcalde sobre ella como si fuera un juez a punto de darle sentencia.
—Antes que nada, quería agradecerte por ayudar a mi hija en el incidente que ocurrió en la escuela—dijo el alcalde llevándose una mano al pecho e inclinándose levemente hacia Marinette—Ya he tomado medidas en la escuela sobre el incidente, pero aún así quería darte las gracias en persona por ayudar a Chloe—
—N-no fue nada señor, no podía quedarme solo mirando—
—Igualmente soy su padre y debí de estar más atento a su entorno y a qué la estaba exponiendo—explico con un tono cargado de amargura que incluso la chica pudo notar.
—¿Cómo está ella?—
—Tal vez deberías preguntarle a ella pues yo solo puedo responderte sobre el aspecto físico que. . .bueno tampoco es el mejor pero digamos que ha estado mejorando—
—Ya veo. . .¿puedo preguntarte una cosa más?—
—Adelante, aunque no te aseguro que pueda responderte—
—Bueno, la verdad es que la actitud de Chloe había decaído días antes del incidente y después qué pasará no quise insistir para saber la razón, ¿usted sabe algo al respecto?—
—Ahh. . .—suspiro recargándose sobre una de las paredes de pasillo, sacando a su vez un pequeño paquete de uno de los bolsillos de su pantalón—Disculpa ¿te molesta si fumo?—
—Ah no, adelante—respondió algo confusa al no recibir una respuesta directa a su pregunta.
—La verdad es que podría decírtelo pero creo que inevitablemente alteraría un poco las cosas a mi favor, una mala costumbre adquirida por mi ambiente de trabajo—explicó tomando un cigarrillo con su boca, encendiéndolo e inhalando profundamente hasta exhalar una nube espesa de humo—Creo que lo mejor sería que eso igualmente se lo preguntarás a mi hija, esa sería la versión más importante en todo este asunto—
—Entiendo. . . esperó que pronto pueda volver a la escuela, aunque seguramente necesite ver a algún doctor o terapeuta para superar esto—
—Yo también lo espero y de hecho si he buscado a algunos psicólogos y terapeutas con buenas referencias—explico terminando su cigarro y apagándolo con la suela de su zapato—Pero eso será después de recuperarse físicamente, han venido a verla varios médicos de confianza sobre su estado en general. . .de hecho el hombre que acaba de retirarse era uno de ellos—
—¿Está muy mal?—
—Según los médicos el estrés que había acumulado su cuerpo finalmente paso factura, está mejorando como ya te he dicho pero no entres con altas expectativas y de ser posible intenta que no se sobresalté, lo mejor para ella es estar tranquila por ahora—
—Tendré cuidado señor. . .—
—Puedes llamarme André, ahora mismo no estoy trabajando y sería demasiado formal llamarme alcalde—
—Señor ya he informado a la señorita, en unos minutos les traeré una merienda ligera—informo Marie volviendo del pasillo—La señorita Marinette ya puede pasar—
—Bueno, será mejor que vayas si no quieres que se te haga tarde. . .yo volveré a la oficina, he retrasado bastante papeleo—avisó el hombre comenzando a bajar por las escaleras.
—Por aquí por favor—indicó la ama de llaves girándose al pasillo.
—S-si—respondió Marinette algo incrédula de la familiaridad con la que había hablado con el alcalde—"Supongo que así es su faceta de padre"—
—Es aquí, le recuerdo que la señorita está algo delicada y no es recomendable que tenga sobresaltos—dijo parándose junto a una puerta que desentonaba del resto del pasillo, siendo que está estaba hecha de una madera evidentemente más clara además de estar cubierta por laca blanca mate que resaltaba demasiado de las demás que mantenían su tono marrón brillante—Antes de entrar. . .espero que recuerde con claridad mi advertencia pues no dudaré en actuar si lo creo necesario—
—¡C-claro!—exclamó nerviosa ante el recordatorio de la mujer.
Seguido a eso, un giro en el picaporte de la habitación les permitió entrar. La alcoba era bastante amplia, con muebles igualmente generosos siendo lo más destacable un sofá frente a un gran televisor empotrado en la pared, un restirador profesional que a su vez funcionaba como escritorio y finalmente una cama "king size" con cabecera alta dónde yacía una pálida figura casi le era irreconocible.
—. . .Chloe—suspiro al tiempo que un nudo se formaba en su garganta.
—H-hola Mari—respondió la chica levantando una de sus manos de su regazo para saludar brevemente a su invitada—Perdona mi apariencia, no esperaba tu visita tan pronto—se excusó haciendo un pobre intento de sonrisa que terminó más como mueca.
Ahora entendía a qué se refería el alcalde cuando le dijo la resolución de los médicos sobre la factura que el estrés le había legado al cuerpo de Chloe. Si la había visto cambiada en gran medida en sus últimos encuentros y también en malos términos como en la enfermería pero la imagen que presenciaban sus ojos no tenía comparación alguna.
Chloe se veía casi demacrada, se veía casi tan pálida como un fantasma y también era evidentemente que sus anteriores deducciones sobre el peso de la chica eran correctas pues está se veía más delgada que como la recordaba y eso sin mencionar la intravenosa conectada a su mano desde una bolsa de suero colgada en un soporte metálico cuál perchero.
—H-hola. . .—balbuceo procesando la imagen de la chica.
—Creo que te debo una explicación—
