Redimiendo errores
Era difícil para ella, pero tenía que reconocer que sus amigos tenían razón y que Tai Lung no representaba amenaza alguna. Debía disculparse con él por juzgarlo únicamente por ser de la misma especie que Yu Wen. No tenía ni idea como empezar, pero de igual forma iba en camino al cuarto de entrenamiento. Suponía que lo encontraría ahí, ya que en los últimos días él y Po ya estaban entrenando a primera hora de la mañana.
Efectivamente escuchó ruidos proviniendo de aquella habitación, pero al abrirla, no encontró precisamente a los dos hermanos. En lugar de Po, estaba el mismo maestro Shifu dándole una serie de indicaciones a Tai Lung que seguía con disciplina, respeto hacia su maestro y maestría. Eso no la impresionó del todo ya que desde hace mucho ella misma comenzaba a reconocer que aprendía sorprendentemente rápido. Lo que en realidad llamó su atención fue ver una leve sonrisa de orgullo reflejada en el rostro de su maestro.
-bien hecho – esas dos palabras calaron en Tigresa.
Shifu, desde que era una cachorra, nunca le había dirigido una palabra de aliento, ni siquiera un gesto amable. Ver que se lo decía a Tai Lung le causo un extraño resentimiento que le calo en su pecho, por lo que mejor decide darse la media vuelta, y alejarse.
-veo que has aprendido un poco de cada uno de tus compañeros - podía notar que tenía la agilidad de Serpiente, la movilidad de Mono y un poco de las técnicas de sus demás alumnos – pero ¿qué hay ti?
-¿a qué se refiere? -
-cómo puedes notar, cada uno de los cinco furiosos son de especies muy distintas – explica Shifu mientras caminaba por la habitación - cada uno usa sus habilidades naturales. Mantis puede atacar a su oponente sin si quiera ser visto, usa su tamaño diminuto a su favor. Serpiente tiene un cuerpo ágil y flexible. Grulla tiene la ventaja de usar los cielos a su favor. Mono la movilidad de sus brazos y piernas para moverse y Tigresa tiene la agresión natural de los felinos y sus instintos. Cada guerrero se conoce a sí mismo. Así que vuelvo a preguntar ¿qué hay de ti? - se voltea a él a una velocidad que Tai Lung no se dio cuenta hasta que tuvo su bastón en su cara.
-no lo sé, soy rápido, siempre me ha gustado correr – lo dice más como una duda que afirmación.
-¿es todo? -
-creo que soy fuerte, suelo cargar todas las compras que mi papá hace para surtir el restaurante -
-y posees mucha humildad – habla afable Shifu – es una gran virtud en un guerrero, pues eso lo hace querer seguir aprendiendo – Tai Lung sonríe tal como lo ha descrito, humildemente – veo que por eso te eligió el maestro Oogway, pero yo estaba demasiado sumido en el pasado para verlo, y me hizo juzgarte por los errores de alguien más. Solo por ser de la misma especie. Te pido una disculpa – da una inclinación ante Tai Lung
-está bien, maestro. Lo que los demás crean de mí no cambia lo que sé que soy – el responde del mismo modo, dando una inclinación.
-estoy dispuesto a entrenarte como es debido. Si aceptas con eso que redima mi error contigo -
-será un honor, maestro -
-tienes habilidades naturales, solo hace falta que descubras tu verdadero Kung Fu. Pero te ayudare en eso – comienza a caminar con la intención de que Tai Lung lo siga, lo cual hace – ¿y por qué no está tu hermano el panda, entrenando contigo?
-esta vez no pude despertarlo, así que decidí empezar solo -
-son bastantes distintos, y no solo me refiero a sus especies – continúa hablando, sin darse cuenta que justo en ese momento entraba Po – a diferencia de ti, Po no se le nota habilidad alguna para el Kung Fu, no tengo ni la menor idea como ayudarlo – desilusionado por escuchar eso del mejor maestro de Kung Fu, vuelve por donde vino, no deseando escuchar más de lo que el mismo ya se daba cuenta; que su hermano era mucho mejor en esto que él.
-sé que mi hermano es algo torpe, constantemente tenía que cuidarlo cuando éramos pequeños - cuenta, sonriendo ante el recuerdo de salvarlo ante las situaciones más ridículas. Como la vez que se quedó atorado de una rama, colgando de los pantalones. Todo por alcanzar las manzanas que estaban en la copa – pero cuando se propone algo, es bastante ingenioso para lograrlo. Solo... hay que apoyarlo...
-lo sé... Oogway los selecciono a ambos y a ambos tengo que entrenarlos. Aunque con Po los métodos convencionales no funcionaran.
-solo hay que darle algún incentivo. Para convencerlo de ir a correr conmigo le prometía mi porción de panes al horno durante una semana...
Aquella declaración podía sonar ridícula, pero le dio una buena idea para comenzar a entrenar a ese panda glotón.
Las primeras horas de la mañana, Shifu se dedicó a ver y perfeccionar cuales eran tanto los puntos débiles como los puntos fuertes de Tai Lung. En efecto era bastante rápido, tenía mucha fuerza en sus piernas, por lo que le dio consejos para usar ese punto a su favor y lo llevo a entrenar a unas zonas rocosas donde puso a prueba su habilidad para escalar y saltar, usando también su gran fuerza física.
Se enfrentaron en aquellos terrenos montañosos, saltando de una pendiente a otra, luchando contra él otro. Daban un impulso para llegar a la otra montaña donde el otro se encontraba, luchando en el aire por unos segundos para luego impulsarse con el apoyo del otro y volver del lado contrario donde se encontraban originalmente. En el rostro de Tai Lung se encontraba el asombro por lo que era capaz de hacer, mientras que el de Shifu estaba lleno de orgullo.
Estaban por volver a enfrentarse, pero los refinados oídos de Tai Lung combinado con su instinto felino le hizo sentir el peligro que se aproximaba, viendo que del lado donde se encontraba Shifu empezaban a desprenderse enormes rocas.
Sin si quiera pensarlo, se impulsó con mayor fuerza hacia su maestro. Este hizo lo mismo, aunque pensando en retomar su combate, lo que hizo que se extrañara de que Tai Lung, en lugar de tratar de darle un golpe, lo tomo en brazos. Fue cuando se dio cuenta que su alumno se estaba impulsando de unas enormes rocas que caían al vació para poder subir a la cima de la montaña y evadir el derrumbe.
-veo que también tienes un gran instinto de protección - le dice Shifu una vez que lo dejo de pie en el suelo, sano y salvo. También se había dado cuenta de eso en aquel entrenamiento que tuvo con Tigresa – eso te hace un gran protector del valle. Guerrero dragón - hace el saludo del Kung Fu, a lo que Tai Lung, responde de igual manera.
Regresan al palacio de jade una vez que el crepúsculo teñía el cielo de colores cálidos. Separándose cuando un pato mensajero le dijo a Shifu que Oogway necesitaba hablar con él.
Tai Lung entonces se dirige al comedor, imaginándose que por la hora que era, seria ahí donde encontraría a Po. Estaba ansioso por contarle que el maestro Shifu accedió al fin a entrenarlos.
-hola Tai Lung – saluda Mono al verlo entrar al comedor, donde estaban sentados todos los demás
-hola ¿han visto a Po? - pregunta al no verlo entre ellos.
-pensamos que estaba entrenando contigo – responde Serpiente.
-no, yo estuve toda la mañana entrenando con el maestro Shifu – no se da cuenta de la expresión molesta que Tigresa intento ocultar al decir eso – iré a bus... - justo al darse la media vuelta, ve a su hermano – Po... iba a ir a buscarte...
-oh, estaba teniendo un riguroso y personal auto entrenamiento – comienza a dar varios golpes al aire – entrenar con los chicos y contigo es genial, pero no lo suficiente para mi barbarosidad.
-si claro... - sonríe divertido ante las usuales exageraciones de su hermano – oye, no lo vas a creer, pero el maestro Shifu ya está dispuesto a entrenarnos. Estuve con él toda la mañana entrenando en las montañas y es grandioso – cuenta con entusiasmo, ignorando el nuevo enfado que Tigresa intento ocultar.
-¿también me entrenara a mí? - pregunta un tanto inseguro al recordar lo que escucho en la mañana.
-por supuesto, ambos somos los guerreros dragón - le dice para influirle confianza, viendo que empezaba a entusiasmarse – vamos a preparar la cena, seguramente por la barbarosidad de tu entrenamiento en solitario debes tener hambre.
-justo esas palabras quería escuchar – expresa Mono – morimos por volver a comer su estupenda sopa de fideos.
-por supuesto, enseguida salen siete ordenes de sopa de fideos y verduras – anuncia Tai Lung.
No tardan en prepararlas, después de todo, estaban acostumbrados a preparar varios platillos a la vez a la hora pico en el restaurante de su padre, por lo que, en cuestión de minutos, ya cada uno disfrutaba de su platillo mientras tenían una divertida charla.
-¿sigues pensando que te envenenare con la comida? - le pregunta Tai Lung a Tigresa al notar que no estaba comiendo.
-simplemente no tengo hambre – expresa sin mirarlo, dando un sorbo a su té
-tienes que comer. Es vital que una guerrera como tú se alimente apropiadamente -
-no necesitas preocuparte por mi – dice alzando la voz y poniéndose de pie, ante lo que todos se cayán de repente – nunca he necesitado que nadie vea por mi – sin mirar a nadie, se encamina a la salida, donde encuentra al maestro Shifu con la mirada desencajada mientras sostenía un bastón que le era muy familiar.
-el maestro Oogway, se ha marchado... - anuncia, a lo que todos se ponen de pie sin saber que decir con tal triste noticia – y no solo eso... Yu Wen ha escapado de prisión y viene al valle.
-pero ¿cómo ha escapado? - cuestiona Tigresa – estaba en una prisión de máxima seguridad.
-no lo sé - grita, más que nada por la frustración de que contaban con poco tiempo antes de que llegara – pero tenemos que darnos prisa y continuar con el entrenamiento de los guerreros dragón. Ellos son los únicos que pueden detenerlo.
-jajaja y yo diciendo que no tenía sentido del humor – ríe Po con nerviosismo - ¿es enserio? - la risa da paso a un auténtico miedo al ver la seriedad del maestro – quizá Tai lo pueda detener ¿pero yo?
-ambos son los guerreros dragón - aclara firme – son nuestra única esperanza.
-maestro un momento – replica Tigresa – uno es un panda que ha mostrado la mínima mejoría en el Kung Fu y el otro... - mira a Tai Lung, quien tan solo se mantiene callado, esperando a lo que fuera decir – no ha llevado tanto entrenamiento. Nosotros podemos enfrentar a Yu Wen, para eso nos ha entrenado durante años.
-no, no es su destino enfrentar a Yu Wen, es de Tai Lung - señala a este – y Po – pero al dirigirse donde estaba él, se da cuenta que había desaparecido - ¿dónde está el panda?
-wow, es más rapido de lo que pensé – comenta Grulla
-Po – grita Tai Lung asomándose por la ventana, donde ve a Po corriendo frenético bajando las escaleras – iré por él...
-no, yo debo hablar con él - Shifu detiene su intención de saltar por la ventana – es mi culpa por no ser el maestro que debí ser con ustedes desde el inicio – en un parpadeo, desaparece de la habitación, llegando delante de Po y deteniendo su huida y gritos dramáticos - no puedes irte, un guerrero de verdad no se rinde – le ordena inflexible.
-míreme – reta, tratando de rodearlo, pero su maestro sin esfuerzo alguno lo regresa – vea ¿cómo venceré a Yu Wen si ni quiera puedo huir de usted? Es mejor que se dedique a entrenar a mi hermano. Él es el guerrero dragón, no yo.
-ambos lo son, ambos vencerán a Yu Wen -
-claro que no, con lo único que yo podría ayudar a mi hermano es servirle de blanco a Yu Wen mientras Tai lo vence. Usted mismo dijo que yo no tengo ninguna habilidad para el Kung Fu a diferencia de mi hermano. Usted no cree en mi -
-pero tu hermano si lo hace – vuelve a detenerlo cuando intenta huir de nuevo – el mismo me dijo como debo entrenarte. Y lo hare, te entrenare y junto a Tai Lung vencerán a Yu Wen ¿o acaso dejaras a tu hermano luchar solo? Él siempre te ha cuidado las espaldas - Eso parece hacerlo reflexionar, por lo que continua, más calmado – Tai Lung tiene fe en ti, el único que no cree en ti eres tú mismo, pero te pediré lo mismo que le pedí a él – deja el bastón en el suelo, para proceder a inclinarse ante Po – deja que te entrene como es debido para redimir mi error por no haber sido el maestro que debí ser con ustedes desde un inicio.
Po se queda en silencio, pues tenía el conflicto interno de que no podrá ser de gran ayuda en una batalla contra alguien que en algún momento fue considerado un prodigio en el Kung Fu y que ahora, era considerado por eso un peligro mortal. Pero, por otro lado, Shifu tenía razón, no podía dejar solo a Tai Lung en eso cuando él siempre lo ha protegido durante toda su patética y torpe vida.
-de acuerdo... me pongo en sus manos, maestro – acepta, haciendo el saludo de Kung Fu.
A lo lejos, parado en un tejado, Tai Lung miro y escucho la discusión que Po y Shifu tenían, suspirando con alivio de que su hermano aceptara el entrenamiento y regresara. En eso, ve a alguien saltando del tejado arriba de él. Sus ojos felinos adecuados a la noche reconocen que es Tigresa dando un salto mortal hacia atrás, cayendo al vacío. Por mero instinto, la sigue, pero él va saltando por el costado de la montaña, sin perderla de vista.
La ve aterrizar en el tejado de una de las casas del valle, del cual vuelve a impulsarse para caer en cuatro patas a otra casa. Todo esto lo ve con asombro y admiración mientras trata de seguirle el paso lo más sigiloso posible. Algo le decía que intentaría algo que la pondría en peligro latente.
-esto es para lo que me entrenó – la escucha decir mientras miraba al palacio, continuando su camino saltando por los tejados del valle.
Eso lo confirmaba, Tigresa intentaría detener a Yu Wen por su propia cuenta. Era una misión suicida, pero, ha llegado a conocerla lo suficiente para saber que sería en vano tratar de disuadirla, por lo que mejor decide seguirla al menos para tratar de ayudarla en lo que pudiera.
En su persecución, ve pasar a los otro cuatro a lado suyo. Rayos, lo habían visto y seguramente le dirían a Tigresa que la estaba persiguiendo.
-tranquilo, no le diremos – le calma Serpiente, como si hubiera leído sus pensamientos – mantente cerca, pero que no te vea. Posiblemente necesitaremos que pidas ayuda – se adelante junto con los otros una vez que lo vio asintiendo.
Agradecía enormemente que siempre ha tenido esa necesidad y gusto por correr grandes distancias, de haber llevado una vida de poca actividad física y perezosa como Po, por nada del mundo hubiese podido seguirles el paso a los cinco que llevaban corriendo literalmente toda la noche.
Estaba apenas amaneciendo cuando al fin los vio detenerse ante un arco que daba la salida a un largo puente que conectaba una serie de montañas. La niebla ascendía, por lo que era difícil ver que tanta profundidad existía entre el puente y el barranco.
En cuestión de segundos tras que llegaron, ve a alguien corriendo a una velocidad impresionante por el puente colgante. A quien Tigresa junto con Mono y Grulla que sobrevolaba, le detuvieron el paso en medio del puente. Fue en ese momento que Tai Lung pudo observarlo mejor aún a la distancia en que se encontraba. Era un leopardo de las nieves al igual que él, pero, pese a eso, no se parecían en lo absoluto: Yu Wen tenía las patillas blancas más largas y encrespadas, así como la barba en su mentón era más prolongada. Era tuerto, una profunda cortada atravesaba su ojo derecho y sus bigotes eran el doble del tamaño que los suyos, de hecho, estoy caían hacia abajo de tan largos que eran.
-fuera de mi camino - gruñe con voz áspera y atronadora, mostrando las garras con latente amenaza.
-no, hasta aquí has llegado, Yu Wen – habla Tigresa poniéndose en firme posición de pelea – Mantis, corta el puente – este obedece, cortando las sogas con un movimiento de sus tenazas.
Tai Lung se alarma ante la orden de Tigresa, pero observa que mono sostiene las cuerdas con una fuerza asombrosa a pesar que el puente se movía con violencia por la pelea de Yu Wen contra Tigresa, Mantis, Serpiente y Grulla.
Entendía su plan, buscaban que Yu Wen no pasara y quizá, tratarían de que cayera al vacío. Sin embargo, era un plan muy peligroso pues corrían el riesgo de que ellos también cayeran a una muerte segura, aunque tuvieran el seguro de que Grulla, al ser un volador, los atrapara. Quería unírseles, pero una parte suya estaba en conflicto ya que la idea es que él estaba ahí para pedir ayuda en caso de que lo necesitaran. Además, en el tiempo que lleva entrenando, no ha logrado vencer a ninguno de ellos. Si sus compañeros luchaban con tales esfuerzos contra Yu Wen, él no sería rival alguno.
Estaban resistiendo de una forma admirable, su trabajo en equipo era asombroso, pero Po no exageraba al decir que fue considerado un prodigio en el Kung Fu y que no se había visto nadie como él en mucho tiempo.
Tenía una técnica perfecta e instintos que no eran de este mundo. Podría ser completamente ciego y aun así bloquearía y atacaría a quien sea que se le acerque, aun fuera a sus espaldas. Sus compañeros no se quedaban atrás, pero estaban luchando demasiado y se notaba en sus rostros la incertidumbre del miedo de ser capaces de vencerlo, especialmente porque Yu Wen se notaba que comenzaba a impacientarse pues sus ataques empezaban a hacer más agresivos y letales. Quien sabe qué clase de técnica era, pero con solo tocarlos un par de veces, uno a uno, cayeron. Tai Lung notaba que sus cuerpos estaban rígidos como estatuas cuando Grulla se lanzaba a por ellos y los dejaba en un lugar seguro.
Quedaba solo Tigresa peleando con aquel maniaco, Yu Wen había hecho lo mismo con Mono hace unos segundos y ahora era él quien estaba en el suelo con el cuerpo rígido cual piedra. Mantis apenas estaba resistiendo en sostener las sogas para que no cayeran con todo y el puente colgante. Tai Lung no resistió más de solo estar escondido mientras veía como sus compañeros caían, especialmente el ver como golpeaba a Tigresa sin compasión y esta, pese al claro dolor que sentía, seguía en la pelea. Podía ver desde donde estaba como sangraba de los zarpazos despiadados que Yu Wen le daba. Ya era suficiente.
-Tai Lung ¿qué haces aquí? - pregunta Mantis con esfuerzo en su voz al tener que estar resistiendo de no soltar las sogas. Él no sabía que fue el primero en seguir a Tigresa.
-eso no importa ahora. Ve a ayudarla – lo reemplaza en sostener las sogas.
Era inteligente de su parte, de nada serviría que el fuera ayudarla debido a su inexperiencia en el Kung Fu, y mucho menos ante un enemigo real y tan despiadado como Yu Wen, además que Mantis no podría soportar también el peso de Tai Lung. Así que va a unirse a la pelea junto a Tigresa.
-malditos estorbos –
Gruñe Yu Wen, y junto a eso, da un mortal zarpazo al costado de Tigresa, quien, ya de por si herida, cae a un lado, apenas pudiendo sostenerse con sus garras de una de las tablas del puente, quedando suspendida. Al parecer tenía el otro brazo fracturado pues no lo usaba para poder subir.
Mantis intenta arremeter contra Yu Wen pero este, tan solo con un simple toque, lo deja paralizado como a los otros y el pequeño guerrero comienza a caer hacia él vacío.
Todo parece ocurrir en cámara lenta a partir de ese momento; Grulla yendo a rescatar a Mantis, Tigresa apenas pudiendo aferrarse al puente colgante y Yu Wen mirándolo con colera y abalanzándose a él mientras que, Tigresa, con solo la mirada y asintiendo le da a entender algo que le quiebra el corazón y lo ponía en un peor predicamento.
No había tiempo de pensar en algo, tan solo Tai Lung dio un fuerte rugido frustrado mientras movía con fuerza las cuerdas hacia arriba y abajo, haciendo que el puente se ondeara y que Yu Wen perdiera por una fracción de segundo el equilibrio, pero aprovecha la onda que iba ascendente para brincar hacia él. Ve a Tigresa cayendo al vacío, a Grulla atrapando a Mantis mientras que él se abalanza hacia aquel traidor estirando la pata para darle un fuerte golpe en el estómago y mandarlo a la montaña del otro lado. Luego, se lanza en flecha hacia abajo y trata de alcanzar a Tigresa que caía al vacío, donde, ambos, se desaparecen entre la espesa niebla.
-Tai Lung, Tigresa – grita Grulla buscándolos entre la neblina una vez que había dejado a Mantis a salvo en tierra firme - no... - murmura con dolor al pensar que no había forma en que sus amigos hayan podido sobrevivir.
Alza de nuevo el vuelo y ve que Yu Wen escalaba la montaña de enfrente y ruge con amenaza, yéndose luego a toda velocidad al lado apuesto, donde el puente colgante aun conectaba con otras grandes montañas. Grulla teoriza que buscara otra forma de cruzar para llegar a la aldea. Existía otro puente que conectaba. Estaba a un par de días de donde estaban por lo que calculaba que contaban a lo mucho con una semana más antes de que volviera a encontrar el camino.
Como puede, se lleva a sus inmóviles amigos y alza el vuelo hacia el valle para alertar al maestro Shifu y darle a él y a Po, la desgarradora noticia.
