Año II
Capítulo XVII
(No) Puedes avanzar
—DIALOGO NORMAL—
—(PENSAMIENTO)—
— "PARSEL"—
Minerva McGonagall estaba completamente furiosa, caminaba rápidamente hacia la enfermería y con una mirada extremadamente severa. Todos los que se cruzaban con ella, simplemente la evitaban en el preciso instante que la veían intentando no evocar su ira contenida. Rápidamente abrió la puerta de la enfermería y vio a una disgustada y enojada Pomfrey.
— ¡Tendrían que haber venido enseguida! —dijo la enfermera completamente enojada levantando y mirando lo que hacía un rato había sido un antebrazo con una simple fractura —. Puedo recomponer huesos en segundos pero volverlos a hacer aparecer…
—Por favor dígame que puede hacerlo, si no voy a matar a Lockhart… —dijo Harry en tono desesperado.
—Por supuesto que puedo, pero va a ser muy doloroso —respondió en tono severo —, vas a tener que pasar la noche acá y ni se te ocurra usar magia para cambiarte. Minerva ya me conto de tu costumbre… Necesito que tu magia este tranquila y relajada para que la poción funcione correctamente. Como siempre, Potter, las cosas no funcionan de la forma normal contigo.
—Tome, señor Potter —habló Minerva dándole su usual piyama negro y un libro —, sabía que lo iba a necesitar, después de lo que hizo Lockhart… también traje uno de los libros que tiene marcados como no leídos, no quiero verlo dando vueltas por la biblioteca cuando debería estar acostado descansando… —dijo mirándolo en forma de advertencia.
—Gracias, profesora McGonagall. —respondió suspirando derrotado.
Harry detrás de una cortina se comenzó a cambiar logro sacarse toda la ropa, se puso los pantalones, pero cuando intento ponerse la camisa los problemas comenzaron, las cuatro mujeres vieron a trasluz de la tela que las separaba que Harry daba, vueltas, pequeños saltos y se movía de formas extrañas.
Harry corrió la cortina con el brazo, tenía la camisa en la mano y el torso completamente desnudo. Harry todavía no tenía una gran cantidad de músculo, pero ya no era tampoco era el flacucho y pequeño chico del año pasado, rápidamente se estaba desarrollando y entrenar y jugar quidditch, estaba ganando masa muscular y que su piel tuviera un ligero toque bronceado.
Daphne no perdió el tiempo y no dejo de verlo. En su cara apareció una ligera abertura entre sus labios mientras comenzaba a respirar ligeramente más rápido, sus pupilas se dilataron concentrándose en lo que tenían enfrente, sus mejillas comenzaron a quemar y a tornarse de un color rojizo y todo comenzó a moverse lentamente. Su lengua, lenta e imperceptiblemente siguió el contorno de sus labios, cuando termino el recorrido, trago y escucho a la profesora que tenia al lado.
— ¡SEÑOR POTTER! Está siendo indecoroso, no puede aparecer sin camisa delante de 4 damas. —gritó Minerva molesta.
— ¡Pero, Minnie, no puedo ponerme la camisa! —replicó haciendo gestos con lo que antes era su antebrazo levantándolo y moviéndolo cómicamente.
Escucho una risita a su lado, Luna se estaba riendo ante los movimientos de brazo de Harry. McGonagall con un bufido se acerco tapándole la vista a Daphne y lo ayudo a ponerse la túnica, cuando su amigo volvió a estar en su campo de visión ya estaba completamente cambiado.
—Daph… —dijo Harry intentando llamar la atención de su amiga inútilmente. —¡Daph! —volvió a repetir Harry con más fuerza. Daphne soltó un pequeño gemido y miro a su amigo.
—Eh, ¿qué pasa? —preguntó recuperándose.
— ¿Estás bien?, estabas como perdida y… estas colorada, ¿te sientes bien? —preguntó Harry preocupado poniendo su mano sana en la frente de su amiga como si estuviera tomándole la temperatura.
—Sí, sí, estoy bien. —respondió riendo forzosamente.
Minerva capto al instante lo que había pasado y negó con la cabeza mientras trataba de contener la risa.
—Vas a tener una mala noche… —comentó Pomfrey mientras se acercaba a Harry con una botella grande que decía 'poción Crecehuesos'.
Sin perder el tiempo hizo que Harry se sentara en la cama, le sirvió en un vaso la solución y lo hizo tomar la amarga y asquerosa poción mientras se retiraba quejándose de deportes peligrosos y profesores ineptos.
—Alguien hechizo la bludger. —dijo Harry mientras hacía muecas por el remanente del amargo sabor.
—Desgraciadamente la bludger fue completamente destruida y no la pudimos analizar —respondió Minerva al comentario de su alumno —. Alguien… la hizo explotar hasta convertirla en polvo. —dijo mirando a Daphne de reojo.
—Yo-yo so-solo quería proteger a Harry. —se excuso rápidamente con algo de nerviosismo.
El sonrosado de sus mejillas aumento al acordarse lo que casi estuvieron a punto de hacer. Miro un momento a Harry que miraba hacia otro lado mientras un ligero rubor aparecía en su cara. Él tampoco se olvido de lo que casi estuvieron a punto de hacer cuando el partido había finalizado. Por un momento Harry desvió su mirada hacia Daphne que lo miraba atentamente, sus ojos se encontraron… y ambos sonrieron tímidamente.
...
A mitad de la noche Harry despertó abruptamente al sentir una presencia cerca de él, rápidamente agarro su varita y apunto a alguien que estaba poniendo una esponja en su frente.
— ¡Dobby! —gritó Harry mirando al ser que tenía delante.
Los ojos del tamaño de pelotas de tenis del elfo doméstico miraban desorbitados a Harry a través de la oscuridad. Una sola lágrima le bajaba por la nariz larga y afilada.
—Harry Potter volvió a Hogwarts, Harry Potter no le hizo caso a Dobby —susurró con tristeza —. Dobby aviso, ¿por qué no le hizo caso Dobby?
Harry bajo la varita y suspiro audiblemente, Dobby lo miraba interrogante con su fea cabeza ladeada ligeramente a la derecha mientras sus dos ojos lo analizaban profundamente.
—Dobby, ya te dije que yo pertenezco a Hogwarts, hay gente que es muy importante para mí, y si hay peligro no las voy a abandonar. Voy a hacer todo lo posible por protegerlas. —Dobby lo miro con los ojos vidriosos.
—Dobby no se equivocaba, Harry Potter es muy valiente y grande, sin duda quiere mucho a las Señoritas Greengrass y Lovegood, ambas son buenas personas como Harry Potter al igual que la Profesora Minerva McGonagall. Dobby también sabe como Harry Potter ve a Daphne Greengrass.
La luz de la luna iluminaba ligeramente la cama de Harry, Dobby vio como las expresiones de Harry se tranquilizaban y sus mejillas tornaban un ligero toque rosado que resaltaba perfectamente en la piel de Harry.
— ¿Por qué estas acá Dobby? —preguntó Harry con tranquilidad.
—Para protegerlo Señor. A cualquier costo. Su seguridad es lo más importante que hay. —respondió Dobby rápidamente.
— ¿Por qué?… ¿Por qué soy tan importante? —volvió a preguntar Harry con un tono casi suplicante.
—Señor, ¿ve esto? —dijo mostrándole el trapo sucio y desgarrado que funcionaba como ropa. Harry asintió —. Esto es el símbolo de esclavitud del elfo domestico, señor. Dobby solo podrá ser libre el día que su amo le regale una prenda. La familia tiene mucho cuidado de no pasarle a Dobby ni siquiera una media. Porque entonces podría dejar la casa. —Harry Potter tiene que volver a casa. Harry Potter va a estar seguro ahí…
—A mí también me trataron como un esclavo… a diferencia que yo no tenía forma de liberarme… —dijo Harry en voz baja.
—Pe-pe-pero usted es el gran Harry Potter…
—Para mi familia eso no importaba, yo era y seguramente en su subconsciente sigo siendo un monstruo —Harry se dio vuelta, se bajo la camisa y le mostro las cicatrices a Dobby —. Si la profesora McGonagall no me hubiese salvado, yo… me habría suicidado o en este momento seguro que sería una muy mala persona.
—Do-Dobby creía que su bludger iba a… que lo mejor era que volviera a casa… —dijo tristemente mientras silenciosas lagrimas caían de sus redondos ojos.
— ¿Tu bludger? —preguntó Harry con una ceja levantada.
—Dobby quería que Harry Potter volviera a casa lastimado para que no se tuviera que enfrentar al peligro.
—Supongo que no me vas a decir el por qué, ¿no?
— ¡AH, sí Harry Potter supiese…! —dijo Dobby casi en como si fuera un gemido —. ¡Si Harry Potter supiese lo que significa para nosotros, los parias, los esclavos, la escoria del mundo mágico…! Dobby recuerda cómo era todo cuando El-que-no-debe-ser-nombrado estaba en la cima del poder, señor. ¡A nosotros los elfos domésticos se nos trataban como a insectos, señor! Desde luego, así es como todavía tratan a Dobby, señor —admitió todavía lloroso —. Pero, señor, en lo principal la vida mejoro para los de mi especie desde que el Señor Tenebroso fue derrotado. Harry Potter sobrevivió, y el poder del Señor Tenebroso cayo; usted, se transformo en ese momento en el brillo de un faro de esperanza para los que creíamos que nunca terminarían los días oscuros, señor… Y ahora, en Hogwarts, van a pasar cosas terribles, tal vez ya están pasando, y Dobby no puede permitir que Harry Potter siga en el colegio ahora que la Cámara de los Secretos volvió a abrirse.
Dobby se quedo completamente estático y aterrorizado, agarro una jarra de agua que estaba en la mesita de Harry y se comenzó a golpear en la cabeza, cayendo al suelo. Un segundo después reapareció trepando por la cama, medio bizco diciendo.
—Dobby malo, Dobby muy malo.
—Dobby, ya sé lo de la Cámara de los Secretos… Un momento, ¿volvió a abrirse?… Dobby… —dijo Harry en tono de advertencia.
—Señor no le haga más preguntas al pobre Dobby —respondió tartamudeando —, se están planeando cosas terribles en este lugar, pero Harry Potter no debe estar acá cuando las cosas malas pasen. Harry Potter no tiene que verse involucrado porque es demasiado peligroso…
— ¿Quién es Dobby? ¿Quién volvió a abrir la Cámara de los Secretos? —preguntó Harry mirándolo fijamente.
—Lo lamento Señor… pero Dobby ya no puede decir más. —respondió Dobby para luego chasquear los dedos y desaparecer completamente dejando a Harry solo con sus pensamientos.
Se escucho un ruido proveniente de la puerta de la enfermería, Dumbledore entró en la sala, vestido con un camisón largo de lana y un gorro de dormir. Con su varita traía flotando lo que parecía una estatua. La Profesora McGonagall apareció un segundo después.
—Minerva, trae a Poppy. —susurró Dumbledore, la profesora desapareció a toda prisa. Harry miro a McGonagall que lo miro por un momento y le hizo con el dedo índice una seña de silencio. Rápidamente Poppy junto con Minerva volvieron a donde estaba Dumbledore.
— ¿Qué paso? —preguntó rápidamente la sanadora.
—Otra agresión. —explicó Dumbledore. —Minerva lo encontró en las escaleras.
—Tenía un racimo de uvas —dijo la Profesora McGonagall —. Supongo que intentaba llegar hasta acá para visitar a Harry. —todos voltearon a verlo pero ya no estaba en la cama.
Harry rápidamente se había movido hasta donde estaba Minerva.
—Colin…, no —dijo Harry abriéndolo los ojos grandes cuando vio a su loco fan petrificado. Todos los profesores dieron un pequeño salto.
—Señor Potter, debería estar durmiendo… —reprendió Pomfrey a Harry que se había movido sigilosamente.
—Perdón, me levante hace un momento. Esta petrificado. —dijo Harry con lastima mordiéndose el labio.
Minerva puso una mano en el hombro del chico que miraba triste a su loco fan.
—Harry… —Harry no respondió nada.
Dumbledore agarro la cámara de fotos que tenía Colin y la abrió, un olor a plástico derretido se expandió por toda la sala.
—Derretido… Todo derretido…
Ninguno dijo nada. Sin embargo, nuevos sentimientos en la cabeza de Harry comenzaron a nacer, sentimientos que no había sentido antes…, sentimientos que podía hacer que todo lo que tenía y había logrado obtener con tanto esfuerzo se perdiera.
A la mañana siguiente Harry se levanto temprano como siempre, la Señora Pomfrey se acercó a él y comenzó a tocarle la mano y a estirarle y flexionarle el antebrazo.
—Bien, estas completamente curado, ya puedes cambiarte e ir a desayunar. — dijo con una sonrisa.
Harry se cambio rápidamente pero cuando se estaba enfilando hacia la salida, se desvió a donde estaba Colin y lo miro por un momento.
—Perdón… —dijo casi en un susurro.
Rápidamente fue hasta entre al Gran Salón entro y en la parte más alejada y en completo silencio estaban Luna y Daphne desayunando en la mesa de Ravenclaw.
— ¿Por qué tan tristes señoritas? —preguntó divertido detrás de Daphne. Ella soltó un gemido de sorpresa mientras que Luna se reía tapándose la boca.
—Eres un tonto, no me asustes. —respondió Daphne molesta golpeándolo en el brazo mientras Harry se sentaba.
—Está bien, está bien —sin perder el tiempo Harry también comenzó a desayunar —. Colín fue petrificado y durante la noche apareció en mi cama Dobby otra vez. —ambas mujeres lo miraron rápidamente con los ojos abiertos.
Harry comenzó a contarles todo lo que había pasado y cuando termino Daphne tomo la palabra.
— ¿La Cámara de los Secretos fue abierta antes?
—Las preguntas son: ¿Quién la abrió? ¿Qué hay dentro? ¿Por qué? —comentó Luna.
—Creo que lo mejor va a ser investigar durante las vacaciones de Navidad. Yo me quedo en la escuela mientras ustedes desde afuera tratan de investigar, seguro que tu papá por ser editor de un diario sabe algo, Luna —dijo mirándola, ella solo asintió —. Daphne como sangre pura y familiar de muchas personas que estuvieron en Slytherin seguramente algo puedes averiguar.
Durante la mañana toda la escuela se enteró que Colin Creevey estaba como muerto en la enfermería. Ginny Weasley, hija menor de la familia Weasley tenía la cara completamente consternada y Harry veía como los gemelos trataban de animarla de formas poco ortodoxas.
—Ginny, ¿estás bien? —preguntó Harry a una solloza Ginny después de que sus hermanos se había alejado.
—HA-HA-HARRY —dijo con un pequeño gritito —. S-s-sí, estoy bien, gracias. —volvió a hablar mirando hacia abajo tratando de ocultar su sonrojo.
—Me alegro. —respondió con una sonrisa. Ginny se puso igual de colorada que su pelo en cuanto vio la sonrisa de Harry, Daphne que iba corriendo por el pasillo vio a su amigo.
— ¡Harry, tenemos clase, vamos! —gritó Daphne con una sonrisa llamando la atención, ambos se giraron a verla y cuando llego miro a Ginny que estaba muy colorada. Ambas se miraron fríamente y de forma calculadora. Daphne agarro de la mano a Harry y tironeándolo se lo comenzó a llevar a clases —. Vamos, vamos a llegar tarde a Pociones. —dijo para después mirar a la menor Weasley, que la miraba con una mirada molesta.
La clase de Pociones se estaba impartiendo en una de las mazmorras más grandes y espaciosas que había en el castillo. Esa tarde de jueves de mitad de diciembre, Harry estaba junto con Neville preparando una poción infladora y gracias a la práctica que tenía por trabajar con una Slytherin estaba saliendo especialmente bien. Delante de ellos estaba Daphne junto con Tracey preparando una, en palabras de Snape, excelente poción; dos lugares más adelante estaba Malfoy y Goyle también elaborando la poción. La clase transcurría como toda clase de pociones, Snape criticando a los Gryffindor mientras los Slytherin se reían.
Ron Weasley saco una véngala explosiva de la tienda de bromas y se la paso a Seamus Finnigan, este en un momento de distracción de Snape, la prendió y la lanzo al caldero de Goyle. Harry vio en el aire la véngala, abrió grande los ojos.
La poción de Goyle exploto rociando a toda la clase, Harry extendió la mano y toda la poción que iba hacia él y Neville se detuvo en el aire completamente suspendida en el aire. Neville abrió grande los ojos por lo que estaba haciendo su compañero, cuando la sorpresa término escucho los chillidos de toda la clase. Snape comenzó a ver a todos lados y lo primero que vio fue a Harry.
— ¡POTTER, ¿QUÉ HICISTE?! —gritó completamente enfurecido el profesor.
—Yo no hice nada. —dijo rápidamente mirando a su profesor, Snape se acercó rápidamente a donde estaba y lo miro fijamente.
—Ya me dijo McGonagall de tu condición de Arcanista pero esto es inaudito. —dijo furioso agarrándolo de la túnica.
—Le digo que yo no hice nada —replicó Harry, se escucho un grito delante de ellos. Harry volteo a mirar y era Daphne lloraba mientras parte de la cara se le hinchaba al igual que su mano izquierda. Harry la miro con los ojos abiertos —. Yo nunca haría nada para lastimar a Daphne —dijo enojado —. Sería incapaz.
A lo lejos se escuchaban las risas de Weasley y compañía, Severus soltó a Harry y fue a mirar al caldero de Goyle en donde estaba el pedazo de véngala. Harry rápidamente fue con Daphne que se tapaba la cara para que no la viese mientras que Ron Weasley no dejaba de reírse a todo pulmón.
—Si averiguo quien hizo esto, me voy a encargar de que lo expulsen.
Daphne una vez curada, gracias al Profesor Snape, se fue corriendo a su sala común llorando y sin hablar con nadie. Cuando los Gryffindor volvieron a su sala común. Harry completamente furioso grito.
— ¡WEASLEY! —Ron se giro con una sonrisa triunfante lo miro.
— ¿Qué quieres, Potter? —Pregunto con una mirada de suficiencia.
—Sé que fuiste tú el de la bengala. —dijo enojado mirándolo con odio.
—No tienes pruebas que haya sido yo —respondió burlonamente —, y si hubiera sido yo, ¿qué vas a hacer? Esas serpientes se lo merecían. —preguntó apuntándolo con la varita con su brazo derecho.
Todos se giraron a mirar la pelea.
Harry no dijo nada, solo golpeo con su brazo izquierdo la muñeca de Weasley que hizo que esta se elevara hacia arriba por el golpe y apretando fuertemente el puño derecho lo estrello contra la mejilla de Ron. Ron Weasley por el golpe cayó hacia atrás y agarrándose la cara dolorida escucho.
—Si vuelves a hacer algo que lastime a Daphne, te juro por todo lo que quieras que no voy a ser tan benevolente. —dijo Harry enfurecido mirando a Ron. Sin decir otra cosa se fue de la sala común.
Durante la cena la pelea entre Harry y Ron se había extendido entre todos los estudiantes que comentaban lo que había pasado, Daphne no había ido a cenar. Cuando fue a preguntarle a Astoria, ella le dijo que Daphne no tenía ganas de ver a nadie y que se había quedado en su habitación, pero que se notaba que había estado llorando. Luna se sentó junto con Harry hablándole de cosas fantásticas mientras cenaban en un intento por distraerlo de su enojo.
—Potter —dijo McGonagall cuando la cena había terminado —, ven conmigo a mi oficina -Harry no dijo nada y siguió a una molesta profesora—. ¿Qué fue lo que paso con Weasley?
Harry le conto toda la historia de lo que había pasado y con una mirada de decepción volvió a hablar.
—50 puntos menos para Gryffindor por mal comportamiento. —pronuncio McGonagall con una mirada de decepción hacia Harry.
—Pe-pero…
—Nada de peros; golpeaste a un compañero, sabes que las peleas están prohibidas, esperó que lo entiendas, si no la próxima voy a tener que ser mucho más severa. ¿Entendido? —dijo con incomodidad.
—Sí, profesora. —respondió secamente y mirándola con frialdad.
—Eso es todo, señor Potter. —volvió a hablar Minerva pero visiblemente dolida ante la actitud de Harry.
La mañana siguiente Harry estaba sentado fuera del Gran Comedor mirando la nada, no había nadie todavía, a excepción de algunos profesores. Escucho unos pasos que se acercaban hacia donde él estaba, pero decidió no prestarle atención y seguir mirando el cielo de la mañana.
—Gracias —dijo una voz detrás de él. Harry lentamente se dio vuelta y miro a quien le hablaba —, Astoria me conto que le pegaste a Weasley por lo que paso en pociones —volvió a hablar Daphne mirándolo a los ojos con una sonrisa. Harry sonrió también, pero no dijo nada —. Yo quería decirte gracias, no todo el tiempo uno tiene alguien que lo defienda como lo hiciste.
—No fue nada. —respondió Harry volviendo a darse vuelta y seguir mirando el cielo.
Daphne miró un momento la espalda de su amigo y se acerco lentamente. Lo abrazo por la espalda rodeándolo con los brazos por el cuello, se acerco a su mejilla y le dio un dulce beso. Cuando sus labios dejaron el rostro del chico, sonrió y pegó su mejilla a la de su amigo.
— ¿Pareces triste?, paso algo, ¿no? —preguntó Daphne suavemente sin soltar el abrazo. Harry llevo las manos hasta los brazos de Daphne y los agarro suavemente.
—Ayer la Profesora McGonagall me quito 50 puntos por haber golpeado a Weasley y no le conteste muy bien, hacía mucho tiempo que no me comportaba así con alguien —respondió melancólicamente —. Ella me dio mucho para que yo le hablara y la tratara de esa manera.
—Bueno, todo eso se resuelve disculpándose, ¿no? —contestó Daphne con simpleza.
Daphne soltó a Harry se puso delante de él y lo hizo pararse. Se volvió a poner detrás de él y comenzó a empujarlo suavemente con sus manos agarrando lo hombros del chico, lo guio hasta la mesa de los profesores y lo puso delante de Minerva que lo miro con una ceja levantada. Desde atrás de Harry apareció Daphne y miro a Minerva con una sonrisa y se quedo esperando.
—¿Pasa algo? —dijo finalmente McGonagall ya que nadie decía nada.
La Slytherin hizo una mueca con la cara y lo miro a Harry.
—Harry… ¿no tienes nada que decirle? —preguntó Daphne seriamente.
—Harry… —dijo en tono de advertencia.
Minerva miraba toda la escena en completo silencio.
—Perdón, no tendría que haber golpeado a Weasley, estaba enojado por lo que le había hecho a Daphne y actué mal. Tampoco tendría que haberte contestado de la forma en la que lo hice. —Daphne sonrió triunfante y Minerva sonrió.
—Estas disculpado Harry, la próxima vez ven a verme antes de ir golpeando a los que te molestan, ¿sí?
—Si… —dijo suavemente.
Después del almuerzo vieron un buen grupo de alumnos que miraban y comentaban entusiasmados en el tablón de anuncios que estaba fuera del Gran Comedor. Harry, Luna y Daphne se acercaron lentamente y leyeron.
—Harán un club de duelo —dijo Harry —, la primera clase va a ser esta noche a las ocho en el gran comedor, ¿vamos?
—Deberíamos ir, seguramente va a ser muy interesante. —comentó Luna parándose en puntitas de pie para ver mejor.
—Podría llegar a ser útil. Aunque me llama la atención que estés tan interesado—dijo Daphne mirando seriamente a Harry.
—Bueno es que quiero probar algo en lo que estuve trabajando de uno de los libros de Defensa Contra Las Artes Oscuras que encontré en la biblioteca.
—Oh y ¿eso es? —preguntó con la ceja levantada.
—Paciencia mi querida Daphne, paciencia.
Esa noche a las ocho los tres fueron rápidamente al Gran Comedor, habían sacado todas las mesas y en el centro había una gran y larga plataforma rectangular de por lo menos 10 metros de largo y 1 metro de alto que tenía un cobertor reglamentario de duelos. El techo estaba todo negro y todo estaba iluminado por miles de velas que le daban al lugar un ambiente sumamente interesante.
—El Profesor Flitwick fue campeón de duelo cuando era joven, tal vez nos enseñe él. —comentó Luna hipnotizada por las velas que flotaban encima de ellos.
—Con tal que no sea… —Harry no pudo terminar de ver por todos los gemidos de todas las estudiantes que empezaron a chillar cuando Lockhart subió a la plataforma con una resplandeciente túnica color ciruela y detrás de él el Profesor Snape con su usual túnica negra.
Sin embargo, a Harry, no le paso desapercibido que no muy lejos los demás jefes de casa también entraron junto con Dumbledore acomodándose lejos de los estudiante para tener una vista de todo.
—¡Vengan todos!, rápido, ¿me ve todo el mundo? ¿Me escuchan todos? Excelente. El Director Dumbledore me permitió abrir este modesto club de duelo con la intención de prepararlos a todos por si algún día necesitan defenderse como me paso a mí incontables veces, para más detalle consulten mis obras.
Sonrió abiertamente y continúo.
—Permítanme presentarles a mi ayudante, el profesor Snape —dijo Lockhart mostrando los dientes con su habitual sonrisa —, él dice que sabe un poquito sobre el arte de batirse en duelo, y accedió desinteresadamente a ayudarme en una pequeña demostración inicial. Pero no quiere que se preocupen los más jóvenes, no los voy a dejar sin su profesor de Pociones.
El labio superior de Snape apareció una pequeña mueca de desprecio.
Lockhart y Snape se encararon e hicieron una reverencia. O, por lo menos, Lockhart la hizo, con mucha elegancia en la mano, mientras Snape movía la cabeza con mal humor. Luego levantaron sus varitas frente a ellos como si fuesen esgrimistas
—Como ven, sostenemos nuestras varitas en posición de combate convencional —explicó Lockhart a la silenciosa multitud —. Cuando cuente tres, hacemos nuestro primer hechizo. Pero claro está que ninguno tiene la intención de matar.
—Yo…, no estaría tan seguro de esa parte. —susurró Harry, viendo a Snape enseñar los dientes en una sonrisa maquiavélica.
—Uno… Dos… y tres.
Ambos movieron las varitas en dirección de los hombros del contrincante.
— ¡Expelliarmus! —gritó Snape.
Un rayo rojo salió de la varita e impacto de lleno contra Lockhart que salió disparado hacia atrás saliendo de la plataforma rectangular y pegando contra el muro para después caer resbalando por este hasta que quedar tendido en el suelo.
—Uuuhh, eso tiene que doler. —dijo Daphne.
—Parecía un pájaro cuando salió volando. —comentó Luna haciendo reír a sus compañeros.
Lockhart con esfuerzo se puso de pie y volvió a la plataforma.
—Bueno, como ya lo vieron —dijo tambaleándose —, eso fue un encantamiento de desarme; como pueden ver, perdí mi varita… ¡Ah, gracias, señorita Brown! Sí, profesor Snape, fue una idea excelente mostrárselo a los alumnos, pero si no le importa que le diga, era muy evidente que iba a atacar de esa manera. Si hubiera querido impedírselo, me habría resultado muy fácil. Pero pensé que sería más instructivo dejarles que vieran…
Snape puso una cara de total homicida y por la forma Lockhart noto esto y dijo:
—¡Basta de demostración! Vamos a colocarlos por parejas. Profesor Snape, si es tan amable de ayudarme…
Snape no perdió el tiempo y fue hasta donde estaban Harry, Daphne y Luna.
—Vamos a ver qué hace el Dúo de Oro separado. Potter, Greengrass, arriba. —dijo Snape con fuerza, todos se quedaron en completo silencio.
Los profesores atrás se acomodaron más cerca y miraron atentamente.
Daphne y Harry subieron a la plataforma, fueron cada uno de en un su lugar y se pusieron en posición de combate. El silencio en toda la sala era abrumador.
—A la cuenta de tres. Uno… dos… tres…
— ¡Expelliarmus! —grito Daphne
Un potente rayo rojo salió de la punta de su varita y cuando estaba por impactar Harry movió la suya y un escudo traslucido apareció bloqueando el ataque. Todos se sorprendieron al no escuchar un contrahechizo. Daphne miro a Harry que la miraba seriamente. Harry cruzo su brazo libre y por delante cruzo el que tenía su varita y solo moviendo los labios hizo rozar la palma de su mano con la punta de la varita y se puso de nuevo en posición defensiva. Dumbledore entrecerró los ojos y continúo viendo.
— ¡Avis! —volvió a conjurar Daphne. Con una explosión y sorprendiendo a todos una bandada de aves comenzó a ir contra Harry.
— ¡Immobulus! —conjuró Harry y todas las aves quedaron estáticas —. Evanesco. —continúo.
— ¡Expelliarmus! —volvió a gritar Daphne mientras Harry hacia desaparecer las aves.
Harry rápidamente alzo la mano y para sorpresa de todos detuvo el hechizo con la palma desnuda que había sido tocada por la punta de su varita.
—Expelliarmus. —dijo Harry.
— ¡Protego! —respondió Daphne. Ambos chicos se analizaron con la mirada y Daphne comenzó a reírse al igual que Harry. Ambos bajaron las varitas —. Harry, esto es aburrido. ¿Y si hacemos como lo practicamos y que gane el mejor? —pregunto Daphne.
— ¿Estás segura? —repreguntó Harry no muy convencido.
—Segura. —respondió con una sonrisa. Nadie entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando y miraron a la inusual pareja de duelo con dudas.
Harry suspiro y bajo la varita cerró los ojos, Daphne hizo lo mismo. Dumbledore los miro sin entender lo que estaba pasando al igual que los demás profesores.
—Tres… dos… uno… YA. —gritó Harry.
Ambos comenzaron cada uno a lanzar y desviar hechizos con movimientos rápidos de varita sin pronunciarlos mientras avanzaban, acortando lentamente la distancia que había con el otro. Cuando estaban a casi a dos metros de cada uno pararon abruptamente sorprendiendo a todos. Ambos estaban ligeramente agitados y bajaron las varitas. Se volvieron a mirar de forma analítica y volvieron a levantar las varitas en posición de ataca.
— ¡Expelliarmus! —gritaron Daphne y Harry al mismo tiempo.
Ambas varitas salieron volando fuera de las manos del oponente. Ambos comenzaron a reírse. Harry levanto ambas manos en dirección a donde estaban las varitas y sin decir nada fueron atraídas. Harry lanzándole la varita suavemente se la paso a Daphne y bajo de la plataforma de duelo de un salto. Harry se dio vuelta y le extendió la mano a su amiga.
—Oh, que caballero —dijo Daphne con una pequeña risita, aceptando el gesto y también bajo con un saltito.
Snape los miro un momento y continúo.
—Weasley, Malfoy, arriba. —ordenó secamente. Ambos subieron y se miraron a los ojo.
— ¿Asustado, Weasley? —dijo Malfoy de forma soberbia.
—Ha, eso quisieras. —respondió Weasley.
Harry, Daphne y Luna miraban a un costado cerca del centro, en frente tenían a Justin Finch-Fletchley que miraba a Harry cada cierto tiempo con desconfianza. Ambos alumnos comenzaron a tirarse hechizos hasta que Malfoy enojado dijo.
—Serpensortia.
Una serpiente salió de la punta de la varita de Malfoy y miro amenazadoramente a Ron Weasley. Rápidamente Snape fue hasta donde estaban los jóvenes magos, Lockhart hizo lo mismo diciendo rápidamente.
—Alarte Ascendere. —la serpiente salió volando hacia arriba y callo secamente en el centro de la plataforma rectangular.
La serpiente comenzó a sesear histéricamente, Harry la miro fijamente y esta comenzó.
— "Estúpidos humanos". —gritó la serpiente seseante.
— "Alto" —dijo Harry concentrándose en la serpiente, esta comenzó a ir hacia Justin —. 'ALTO' —gritó en pársel Harry, la serpiente no le prestó atención, todos estaba mudos mientras que Justin temblaba de terror —. "ALTO, SERPIENTE ES UNA ORDEN" —volvió a gritar. La serpiente se giro rápidamente y miro a Harry —. "No lastimes a nadie, discúlpanos madre por molestarte".
— "…". —La serpiente seseo violentamente.
—Vipera Evanesca… —dijo Snape haciendo desaparecer la serpiente. Para después mirar de forma inquisitiva a Harry al igual que todos
— ¿A qué crees que estás jugando, Potter? —gritó Justin para después irse rápidamente.
Todos se quedaron en completo silencio, algunos con mirada incomoda y otros de forma temerosa, todos sabían que Harry hablaba pársel. Todos sabían que Harry no tenía a su serpiente como el año pasado. Sin embargo todos ciegamente ya sea por idiotez o miedo, todos veían y seguramente creían que Harry era el heredero de Slytherin.
—Vamos Harry… lo mejor sería irnos. —dijo Daphne en voz baja tirándolo de la túnica.
Harry se fue en silencio…
