Un secreto siempre sale a la luz – Epilogo
-¿Entonces eso has decidido, Loki?-
-Sí, sé que Jotunheim es mi lugar de origen, pero Asgard es mi hogar. Pero me encantaría pasar algunos días aquí para conocer de dónde provengo, además… No podría quitarle el trono a Thor, el ha hecho mucho más que yo para ser el rey-
-Padre- llamo Thor, atrayendo su atención, tomo la mano de Loki –Quisiera pedir su aprobación para cortejar al príncipe Loki. A pesar de que no llevamos mucho tiempo de conocernos, he visto muchas cualidades en él, las cuales me han hecho interesarme en el-
-¿Tu que dices, hijo?-
-Estoy de acuerdo. Además de mostrarme ser un buen prospecto, esta podría ser la oportunidad de limar las asperezas entre Asgard y Jotunheim-
-Sí, tienes razón. De acuerdo, pero no perdonare si me entero que lastimaste a Loki-
-Te doy mi palabra de que jamás me atrevería a hacerle daño-
Esa fue la primera vez que Loki permaneció una temporada en Jotunheim. A pesar de que no era una obligación, el pelinegro cambio sus ropas por las que usaban en aquellas tierras. Claro que al principio le pareció sumamente penoso, pues las prendas consistían en una especie de falda y hombreras de cuero color verde, una alusión al color que siempre suele vestir; a veces solía adornar sus brazos y pies con joyería de oro, y sus cabellos con hilos del mismo color. Su imagen era la de un digno príncipe, y futuro consorte. Otra de las peculiaridades que lo diferenciaban de los demás Jotun era su habilidad en la magia, pues los demás parecían preferir más la lucha cuerpo a cuerpo
Pero su estadía en Jotunheim lo cultivo de aún más conocimientos, sobre su cultura y costumbres de su tierra natal. Pasadas 2 semanas, regreso a Asgard, siendo recibido por Odín y Frigga –Mi hijo- murmuro la reina apenas lo abrazo, besando su mejilla –Parece que te fuiste una eternidad-
-Solo fueron algunos días, madre-
-Que para mí fueron una eternidad. Anda, vamos, tienes muchas cosas que contarme-. Los 3 se dirigieron hasta el balcón principal, ahí las mujeres les llevaron algunos aperitivos y tazas de té –Cuéntame cómo te fue en Jotunheim-
-He aprendido demasiadas cosas que no se cuentan en los libros de Asgard; cuando visite Jotunheim la primera vez, no había notado que no existían géneros, sino que hay Jotun que cuentan con la capacidad de engendrar. Laufey quiso comprobar si yo era uno de ellos, así que llamo a un par de curanderos para que me revisaran. En efecto, yo soy capaz de concebir una nueva vida-
-Oh, Loki, ¿Eso quiere decir que si tu contraes matrimonio con otro varón…?-
-Eso pronto pasara, madre-. Al ver la confusión en el rostro de la rubia, Loki monstro su mano, en el dedo anular reposaba un lindo anillo de hielo –Thor me dio esto, como símbolo de un cortejo. Ambos estamos interesados en el otro, incluso vemos una unión entre nosotros como algo positivo para nuestros reinos-
-Mi pequeño, ¿Estas seguro de tu decisión?-
-Madre, tu misma me has enseñado a saber cuándo una persona tiene o no buenas intenciones. Thor es… Diferente, él es único, no se parece a otro príncipe, o princesa, que haya conocido. Y sé que no tengo más que pocos días de conocerlo, pero algo me dice que él es el indicado-
-Bueno, cariño, jamás he conocido alguna decisión tuya que fuera errónea… De acuerdo, pero me encantaría conocer a ese joven. Debo tener una idea de como podrían lucir mis nietos-
-Madre-
-Oye, un matrimonio no se conforma solo de la pareja, ¿O si?-
Por medio de cartas, Loki solicito a Thor su presencia, siendo confirmado al instante. Para el día siguiente, las doncellas prepararon una habitación de visitas. El Bifrost se encendió, y tras desvanecerse la luz, ante ellos apareció un gigante de hielo, de rubia cabellera e imponente porte. Se inclinó ante ellos –Mi nombre es Thor, hijo de Laufey. Les agradezco su invitación a su morada-
-Vaya… Si que eres un joven apuesto, seguramente sus hijos serán tan guapos como ustedes-
-Madre- suspiro resignado el príncipe asgardiano, su pretendiente solo atino a sonreír un poco divertido, antes de besar su mano; provocándole un ligero sonrojo –V-Ven conmigo, te mostrare el reino-
Por supuesto que la presencia de un Jotun en sus calles fue de gran sorpresa para hombres, mujeres y niños, pero el ver a su futuro rey tomado de su brazo los tranquilizo. Presenciaban un paseo entre el príncipe Loki y su futuro esposo. Cuando el Sol comenzaba a esconderse, decidieron mirar ese espectáculo desde uno de los pequeños kioskos del jardín -¿Sabes? Me gusta esto, en Jotun solemos vivir en oscuridad la mayor parte del tiempo. Cuando nos casemos, y si así lo decides, podríamos vivir aquí. Pero tendrás que enseñarme un poco de magia, al menos lo suficiente para cambiar mi apariencia, creo que a las personas de aquí podría incomodarles mi imagen-
-No es necesario eso, Thor, ellos deben aceptarte tal y como eres- respondió Loki, mientras tomaba su mano "disimuladamente" –Pero si tienes curiosidad en saber cómo lucirías si fueras un asgardiano, puedo ayudarte con eso-
Thor sonrió, antes de colocarse frente a frente –Adelante-
Con solo mover sus manos, Loki cubrió su cuerpo con destellos verdes, de Thor broto una intensa luz; cuando esta se desvaneció, la piel del Jotun ahora era ligeramente bronceada, y sus ojos tan azules como el cielo de Asgard, sin mencionar que aún conservaba su musculatura. ¿Cuál fue la reacción de su prometido? Un sonrojo total en su rostro y un leve escalofrío que lo recorrió de pies a cabeza –D-Demonios, incluso con la apariencia de mi reino no dejas de ser tan atractivo-
-¿Te parezco atractivo en ambas formas?- pregunto, con una clara sonrisa coqueta, a la vez que lo abrazaba por la cintura
-E-Eres un cretino-
-Un cretino por el que te sientes atraído, así como yo por ti-. Finalmente lo beso, aunque Loki quiso mostrar resistencia, sabía que era completamente inútil. Le correspondió, rodeando su cuello con sus brazos. Toda la escena era vista por los reyes, Frigga con una enorme sonrisa y Odin… Por supuesto que estaba feliz por su hijo, pero no por eso dejaría de sentir celos que alguien se "propasara" con él. Y supo que era el momento de detener la situación cuando noto como la mano de Thor descendía lentamente por la espalda baja y su hijo, para su sorpresa, no oponía resistencia ante el atrevido toque (Incluso tomo su mano para guiarlo)
-Thor, Loki. La cena está casi servida- grito, haciendo que la pareja se separara inmediatamente
-Y-Ya vamos, padre-
Mientras ambos entraban en el palacio, Frigga solo pudo reír mientras lo tomaba del brazo –Odin, son jóvenes, y están enamorados. Alguna vez estuvimos en su lugar-
-Pero Frigga… Es mi hijo-
-Lo sé, pero tendrás que dejarlo crecer, no siempre estaremos con el-
-Lo sé. Vamos a cenar-
El tiempo transcurrió, era claro que la relación entre Thor y Loki ya no tenía como propósito principal el limar asperezas entre sus reinos. Sino una unión definitiva de sus vidas. El día por fin llego, la ceremonia decidieron llevarla a cabo en Asgard, les daban más propuestas de decoración gracias a sus hermosas flores. La pareja vistió con trajes de color blanco, con la diferencia de que a Loki llevaba un pequeño velo, petición de Frigga. Cuando el Sol estaba pronto a ocultarse, se dio inicio a la ceremonia –Thor, hijo, tus votos-
Asintiendo, el rubio se giró hacia su futuro esposo y tomo sus manos –Loki, a pesar de que nuestros caminos se unieron de una forma poco común, puedo agradecerle a las Nornas que así lo permitieran. Frente a nuestros reinos, prometo amarte y serte fiel, respetarte y estar a tu lado cada momento de nuestras vidas, en esta y las siguientes-
-Loki-
-Thor, tú le has dado a mi vida una nueva razón para existir. No hay otra cosa que desee que vivir a tu lado mis alegrías y tristezas, compartir nuestros logros y fracasos. Prometo amarte, respetarte y apoyarte todos los días de mi vida, hasta que de mi último suspiro-
-Que las Nornas y nuestros padres bendigan con su unión y los llenes de prosperidad- dijo, mientras cubría sus manos con un lazo blanco que después enrollo, un símbolo de la unión de sus vidas –Pueblo de Asgard. Pueblo de Jotunheim. Les presento a sus reyes-
Todos rompieron en un grito lleno de júbilo, al mismo tiempo que los ahora esposos se unían en un beso. Las fiestas parecían no tener fin, los varones bebían tarros tras tarros de cerveza, las mujeres bailaban al son de la música, y las doncellas se encargaban de que nada faltara en el lugar. Cuando la Luna se encontraba en su punto más alto, la pareja decidió retirarse -¿Irán a Midgard?-
-Quiero conocer otras tierras, darnos un pequeño tiempo antes de tomar el trono. Ya saben, un tiempo a solas como esposos, ¿No es mucho pedir, o si?-
-Para nada, hijo, solo tengan cuidado. Sé que los midgardianos no son un problema para ustedes, pero es mejor mantenerse al margen-
-Lo sabemos. ¿Ya está todo listo, Lo?-
-Por supuesto. Nos veremos en un par de semanas, padre-
Junto a su esposo, y un par de maletas, Heimdall los traslado hasta la tierra de los mortales, más específicamente, en una ciudad costera. Ahí los encargados de un edificio departamental los ayudo a llevar su equipaje hasta la habitación previamente reservada. Apenas las puertas del elevador se abrieron, Thor quiso seguir las tradiciones midgardianas y cargo en sus brazos a su ahora esposo para cruzar el umbral de la puerta, aquello provoco una pequeña risa en el pelinegro. Encendieron las luces, descubriendo que en el suelo había un camino hecho con los pétalos de rosas; sin bajarlo de sus brazos, siguió el rastro, que los condujo hasta la recamara principal. Una gran cama con cobijas blancas y otro montón de pétalos que formaban un corazón en el centro, al lado del mueble, una pequeña mesa les ofrecía una botella de vino junto a 2 copas. Con cuidado, Thor lo sentó en el borde del colchón y destapo la botella antes de servir su contenido carmesí –Esto es algo común entre los mortales, y ahora entiendo porque- comento con una sonrisa mientras tomaba la copa, bebió el líquido con tal elocuencia que su esposo no podía apartar la mirada de sus labios –Una buena cosecha-
-Esperemos que la nuestra también de buenos frutos-
Otra pequeña risa broto de sus labios –Entonces… Sera mejor preparar los terrenos para la siembra, querido esposo-
Casi inmediatamente sus labios se vieron atacados por los del rubio, meses donde se vieron obligados a controlar sus hormonas para no dar rienda suelta a los rumores finalmente eran desatados. Ambos ya no deseaban perder el tiempo, así que Loki chasqueo los dedos para despojarlos de sus prendas. Al cerciorarse de que la puerta estaba perfectamente cerrada, Thor pudo regresar a su apariencia original. Su piel fría entrando en contacto con la cálida y tersa piel de Loki creo en ambos una nueva y maravillosa sensación, una especie de complemento. Con sus labios, el Jotun marco cada rastro de la piel de su esposo, comenzando con su cuello, bajando por su pecho y vientre y terminando en sus muslos. Paso por alto su notoria erección, en un intento de provocar al pelinegro, supo que lo logro cuando sus manos se posaron en su cabeza, guiándolo a la altura de sus caderas
Comenzó a lamer su miembro, primero de forma lenta, recibiendo a cambio una serie de jadeos y gemidos amortiguados. Poco a poco aumento la velocidad, al mismo tiempo que sus manos jugueteaban con su pecho. Su esposo termino derramando su semilla en su boca, no permitió que una sola gota se derramara, relamiendo sus labios –Todo tu eres demasiado dulce, Lo-
-C-Cállate- murmuro, completamente sonrojado y con la respiración entrecortada; pronto sintió que algo chocaba con su aliento, abrió los ojos, encontrándose con los zafiros de su esposo. Lo beso, mientras rodeaba su cuerpo con sus piernas, no pudo evitar soltar un jadeo cuando sintió su dureza rozar con su aun virgen entrada –H-Hazlo, Thor, por favor-
Un pequeño beso fue depositado en su frente, los dedos de sus manos se entrelazaron con las del rubio. Pronto sintió una molestia en la parte inferior de su cuerpo, así como crecía una sensación de ardor; sabía que era Thor profanando su cuerpo, quien no dejaba de besar su cuello en un intento de distraerlo del dolor. Se estremeció cuando escucho ese peculiar sonido de chapoteo, que indicaba que la unión estaba completa. Thor permaneció completamente quieto, su respiración pesada y profunda dejaba ver que apenas lograba contenerse –E-Eres demasiado estrecho-
-N-No digas eso torpe-
Pasados algunos minutos, Thor sintió las caderas de su esposo moverse, una clara señal de que ya podía moverse. Lo beso, al mismo tiempo que se retiraba casi por completo, antes de volver a entrar. Las uñas del pelinegro se clavaron en su amplia espalda cada vez que embestía, aquello lo insto a moverse más rápido. Pronto apareció ese cosquilleo en sus vientres que indicaba que el clímax estaba próximo a llegar, así que el rubio aumento aún más la velocidad de sus embestidas. Nada permanecía quieto, las manos exploraban, acariciaban y se aferraban a cualquier trozo de piel que se encontraban, los labios y las lenguas jugueteaban entre sí. Thor termino corriéndose dentro de su esposo, y Loki, entre sus vientres; el rubio se dejó caer en su pecho mientras intentaba recuperar el aliento, mientras su esposo acariciaba tiernamente su espalda –Te amo, Lo-
-Y-Yo también te amo… Sí que valió la pena esperar-
-Por supuesto, ahora creo que no podre dejarte salir de la habitación-
-¿E-Eso es una amenaza, querido?-
-No lo sé, ¿De qué forma podrías considerarlo?-
-Definitivamente un premio… Ahora, necesito que vuelvas a besarme y me hagas el amor. Ya lo decidí, quiero que tengamos un bebe-
Sonrió al escuchar una leve risa, cargada de orgullo, brotar de los labios del rubio –Tus deseos son ordenes-
