.

.

Ice stars

Capítulo 30

Ceremonia de apertura.

.

.

Konoha

La noche había llegado, el edificio Uchiha se veía casi en su totalidad en oscuridad, salvo algunas cuantas oficinas que seguían aun encendidas. Dentro de una de estas, parte de la familia propietaria se encontraba reunida en una amplia sala de juntas que era encabezada por el patriarca, Madara Uchiha, quien, recargado en su bastón, prestó atención a sus nietos que estaban frente a su presencia.

—Y…

Con aquella simple letra exigió a los jóvenes que dieran su respectivo informe.

—Los participantes se fueron. —comenzó Obito. —Previo a su retiro y posterior ida no ocurrió nada fuera de lo normal. El comité de cualquier manera tomó sus precauciones.

—Pero no las suficientes. —interrumpió Itachi con seriedad. —Según nuestros informantes, el comité recibió múltiples amenazas por escrito a los deportistas, posterior al ataque a los Yamanaka/Sarutobi, mismas que no se informó a los involucrados ya que se tomaron sólo como "delirios" de gente envidiosa u atletas no seleccionados resentidos, y que es algo que comúnmente pasa antes y durante estos eventos.

—así es, y salvo al incidente con los Yamanaka/Sarutobi, los demás deportistas en sí nunca fueron amenazados o atacados directamente.

—¿Y ustedes que opinan al respecto? Y sobre todo… ¿creen que alguna de aquellas amenazas sea por parte de Danzou y sus cómplices? ¿Qué lo sucedido con los Yamanaka tenga algo que ver con ese infeliz?

—Puede ser, tal vez… no estamos seguros, pues el modus operandi contra los Yamanaka fue peculiarmente extraño. —respondió Obito, siendo precavido. —No había razón para atacar al entrenador y novio de esa chica, con lo que hemos investigado de Danzou y sus aparentemente cómplices, estos afectan directamente al deportista.

Madara golpeó el suelo con su bastón, mostrándose irritado.

—Esa maldita rata. Itachi… ¿alguna amenaza que haya recibido directamente nuestro cebo?

Itachi tragó en seco, sintiendo una pequeña molestia al saber que de esa manera su abuelo se refería a la novia de su hermano.

—Ninguna. Si ese tipo sabe lo que le conviene, no se le acercará. Kakashi y Sasuke han estado muy al pendiente de ella.

El viejo resopló con molestia.

—Ese Kakashi y ese nieto mío, creo que se involucraron de más. Kakashi desobedeció y se atrevió a convertirse en su tutor, y Sasuke… se supone que la debió dejar en paz.

—Creo que hicieron lo correcto. —replicó Itachi, ganándose la mirada de reproche de su abuelo y la preocupada de Obito. —Por el momento no creo que Danzou aparezca, así que debemos comenzar a buscar a sus cómplices.

—¿A qué viene eso? —preguntó Obito.

—Es evidente, primo. Danzou tiene un cargo con las autoridades por abuso de poder, maltrato, corrupción entre otras cosas. De ninguna manera podría arriesgarse a salir del país sin el temor a ser arrestado y menos hacerle algo a nuestro cebo sin que se vea involucrado; sin embargo, ya se sabe que ese tipo conspira con otras personas para hacer daño, es aparentemente su negocio después de todo, por eso me tomaré la tarea de ir allá, y vigilar entre las sombras de ser preciso.

—¿Cuidarás personalmente de la chica? —cuestionó Madara enseriado.

—No. De eso se encargará Kakashi, y Sasuke cuando los alcance. Yo vigilaré en sí todas las competencias en busca de sospechosos.

—Mmm… ya veo. ¿y mi nieto Sasuke sabe de esto?

—No. Obito y yo optamos por no informarlo, ni a Kakashi, así ellos andarán con más naturalidad alrededor de todo ese ambiente y sobre todo enfocados en la competencia, porque a pesar de todo, supongo que esperamos que esa chica gane por la casa Uchiha ¿no es así?

—Por supuesto. —se levantó Madara de su asiento, comenzando a retirarse. —No por nada se le ha estado patrocinando. Esa chica tiene que cumplir con nuestras expectativas y elevar el nombre de nuestra familia. Si no sirvió para hacernos llegar a Danzou que al menos gane el oro.

—Buenas noches, abuelo. —se despidieron ambos jóvenes, dando una respectiva reverencia.

—Entonces… Rin me dijo que parten el día de mañana —se relajó Obito una vez que el anciano se fue.

—Sí.

—Cuida bien de mi esposita. —chilló el hombre cambiando su seria faceta al de un niño pequeño.

—Eres un exagerado. —lo apartó Itachi con los dedos, viendo a su primo como un total extraño. —estará con Izumi apoyando a mi "cuñadita", estará bien.

Obito se reincorporó apenado con una sonrisa en el rostro.

—Sí, lo sé. ¡aaaah! Que rápido pasa el tiempo, mañana se hará la ceremonia de apertura a los juegos, luego en dos días más se hará la demostración del programa corto, y en otros dos más los Uchiha tendrán la primera medalla de oro olímpica de la categoría de patinaje artístico sobre hielo.

—claro… esperemos que mi "cuñadita" lo logre. —concordó igualmente Itachi. —Sasuke estará insoportable si lo hace.

—Ja, sí. Ese atrevido con cara de "no me importa nadie" será el más orgulloso.

.

.

.

—¡Achuuu!

—Ah… Sasuke no salgas con que te vas a enfermar, si lo haces no te dejaran subir al avión con todo y tus gérmenes. —reprendió Naruto, dándole un sorbo a su ramen.

—No digas idioteces, Usuratonkachi… no sé porque presiento que alguien está hablando mal de mí.

—¡Ja! Y yo soy el idiota…

—Cállate y come. —se limitó este a decir, dándole también un sorbo a los fideos que estaban Naruto y él degustando en el puesto de Ichiraku.

—ah… que rico, estuvo delicioso. —agradeció el rubio una vez que terminó. —Oye Sasuke, ¿cómo crees que le esté yendo a las chicas? Hinata parece que está ocupada, muy apenas pudo comunicarse para decirme que ya habían llegado al aeropuerto.

—Lo mismo, Sakura me mencionó que las están preparando para la ceremonia de mañana, así que no las molestes.

—¡Oye!

—Por cierto, Naruto…—se enserió Sasuke, dejando su plato de ramen de lado.

—¿Eh? ¿qué? —musitó este, pensando que le diría algo importante, pero…

—Hmm… nada, sólo prepárate para consolar a tu novia, porque Sakura va a ganar.

—¡Arhghh! ¡Sasuke…!

—Te toca pagar. —se levantó este de su asiento, comenzando a retirarse.

—¿eh? ¡¿quééé?!

—Nos vemos mañana en la pista para ver la ceremonia de apertura.

.

.

.

País del hierro.

Día de la ceremonia.

La emoción estaba latente por todos lados, el público ya se encontraba en el estadio esperando con gran ánimo, los organizadores y seguridad estaban a la orden del día, cuidando cada aspecto para tan especial día, las cámaras y todo el personal detrás de estas ajustaban detalles antes de la transmisión que se haría en vivo, los comentaristas de cada país ya se encontraban en sus respectivas cabinas, entre estos el comentarista Yamato, quien previo a la ceremonia ya estaba dando sus respectivas opiniones a través de la transmisión que se dirigía directamente al país del fuego, y finalmente, dentro de las instalaciones ya se encontraban reunidos en orden los respectivos atletas.

—Que honor que a Lee le hubieran pedido que sostuviera la bandera. —observó Sakura a lo lejos, como su ex compañero de pista, lloraba a chorros por tal honor, teniendo a Tenten consolándolo de alguna manera, mientras que Neji, aunque serio parecía también estar feliz por su amigo.

—Sí, la verdad que afortunado, a mi me hubiera gustado hacerlo, aunque esa asta se ve bastante pesada. —opinó Ino.

—Y la bandera es muy larga, si cualquiera de nosotras la hubiera sostenido hubiéramos parecido un fantasma. —comentó Hinata divertida, imaginándose un fantasma de esos que estaban cubiertos por sábanas.

—¡Ja! Es cierto… aunque, aun así, ¡shannaro! ¡que envidia y que honor!¡cha!... ya quiero que empiece…. me muero de los nervios.

—No quería decirlo, pero yo también. —respiró Ino. —aún se me hace increíble estar aquí, usando esta ropa. —señaló su atuendo.

Hinata y Sakura también se miraron su respectivo uniforme, la cual estaba conformada principalmente por la chaqueta oficial del comité de patinaje sobre hielo del país del fuego la cual era de color blanco con franjas de color rojo a la altura de los codos, mientras que en el reverso tenía bordado el símbolo del país, la cual era la forma de una llama, mientras que en la delantera a la altura del pecho hacia la izquierda, tenía grabada la región de la que provenía cada atleta, en el caso de las patinadoras como eran de Konoha era la figura de una hoja, y por debajo de este símbolo se encontraba bordado el nombre de cada una de ellas, y ya por lo más bajo en alguno de ellos, de manera opcional, tenían la marca o símbolo de la familia o patrocinadores que tenía.

En el caso de Hinata e Ino, estás tenían el símbolo de sus respectivas familias, mientras que Sakura tenía grabado el de los Uchiha.

—Vaya… entonces ¿ya eres oficialmente una Uchiha? —se burló Ino, al ver como Sakura se había embobado (completamente sonrojada) al ver ese símbolo.

La patinadora reaccionó escandalosamente.

—¡No! ¡No es eso! ¡Es porque son mis patrocinadores! Y…

—¿Entonces es cierto?

Se escuchó una seria voz detrás de ella, que le irguió el espinazo a la Haruno, la cual asustada se giró lentamente, encontrándose con una chica pelirroja que se ajustaba sus lentes.

—Ah… tú… —señaló Ino.

—Soy Karin Uzumaki, del país del sonido—se presentó la seria chica.

—¿Uzumaki? Igual que… Naruto-kun. —susurró Hinata, aunque no le extrañaba, el apellido de su novio era muy común dentro de la población.

—Dime niña. —siguió hablando la recién llegada, totalmente enseriada.

—¿s…sí? —titubeó Sakura nerviosa, pues no había pasado por desapercibido desde el día anterior que esa chica la tenía en la mira.

—dime… ¿es cierto?

—¿qué?

—dime… ¡¿es cierto que eres la novia de Sasuke Uchiha?!

Y de repente la actitud en seriada de esa chica, cambió a una completamente dramática, puesto que se dejó caer a los brazos de la Haruno como si no tuviera fuerzas.

—¡¿Eh?! ¿Qué?!

—¡Sasuke Uchiha ME ENCANTA! veo todos sus juegos, le voy al equipo en el que juegue sólo por verlo, Había escuchado rumores de que salía con una patinadora, Y QUE ESA TIPA ERAS TÚ…. ¡POR FAVOR dime que no eres su novia! así yo puedo tener una oportunidad para cuando viaje al país del fuego. ¡por favor! ¡ Y SI ERES SU NOVIA, dime cómo es! ¿Ya te ACOSTASTE con él? ¿Es tan bueno en la cama como parece ser en mi imaginación? ¿QUÉ TAL BESA?!

—Oye… ¡basta! ¿qué te pasa?

La avergonzada Sakura se incomodó, nunca le había tocado estar en una situación así, y eso que se había peleado muchas veces con Ino por el mismo tema, pero jamás Ino o ella se habían comportado así, como esa extraña chica.

—¡Ja! Deja de soñar, chica… yo te lo confirmo, MI AMIGA Sakura EFECTIVAMENTE es NOVIA de Sasuke Uchiha. —aclaró Ino burlonamente. —y casi viven juntos, así que mejor imagínate todo lo que han hecho.

—¡Ino! —reprendió su amiga sonrojada, viendo como la pelirroja se congelaba (imaginariamente) en sus brazos, sin embargo…

—¡Eso quiere decir que Sasuke está aquí! DIMEEEEE ¿dónde está? ¿DÓNDE ESTÁÁÁÁ?!—comenzó a zarandearla eufóricamente.

—Sa..Sa-su-ke-kun… no… está aquí…—respondió Sakura mareada en medio de la zarandeada.

Karin la dejó de agitar, y nuevamente dramatizando, se llevó una mano al pecho, viéndose así misma como si estuviera dentro de una oscuridad infinita.

—entonces en dos días… mi sueño se hará realidad por partida doble.

—¿eh?

—claro… ¡porque ganaré el programa corto! ¡y conoceré a mi hombre ideal, por fin! —musitó soñadoramente.

—oye… creo que… " está chica desvaría demasiado" … quién se cree…—comenzó a rabiar Sakura por dentro.

—Y quien sabe, tal vez se enamora de mí, te deja a ti, y decide compartir su vida conmigo para convertirse en el padre de mis hijos.

—¡Eh! ¡Oye! ¡Eso no…!

Para ese punto, Sakura estaba que no podía más, le faltaba poco para explotar y fue tan notorio esto que Hinata e Ino se prepararon para en caso de que tuvieran que sostenerla; sin embargo…

—¡Esperemos que eso pase! ¡Gracias por el dato, Haruno-san!

Se retiró Karin dando de brinquitos, ignorando a la rabiosa chica de cabello rosa cuya temperatura se había disparado con tanto atrevimiento.

—¡Ja! Que tipa tan loca. Sakura, parece que tienes una nueva rival de amores. —se burló Ino.

—¡Cállate! —replicó esta aun colérica.

—Ni modo, es el precio por ser la novia del excéntrico y atractivo Sasuke Uchiha.

—Es muy popular. —agregó Hinata divertida.

—Ay… ya cierren la boca. —pidió Sakura, mostrándose ahora agotada.

—A ti también Hinata, lo que te espera, pues tan pronto Naruto comience a jugar en la próxima temporada, es seguro que se volverá muy popular.

—¡¿Eh?!

—Suerte que mi novio no es un jugador. —alardeó Ino, pensando en su querido Sai.

—Pues que suerte la tuya, aunque Ino, a Hinata ya le tocó experimentar con una loca peor a esta que se acaba de presentar.

—¿eh?

—¿No es así Hinata?

—Oh… Sakura-chan… ¿te refieres a Shion?

—¡Es cierto! ya no me acordaba de esa tipa… ¿qué fue de ella? ¿Lo último que supe es que declaraste en su contra no es así? —preguntó Ino.

Hinata asintió.

—Ya no se supo nada, porque mi familia y su familia llegaron a un acuerdo en privado, le dieron arresto domiciliario por un año, y tiene una orden de restricción esperándola en cuanto se termine ese lapso, y por lo que sé, pretende mudarse en cuanto se termine su arresto.

—¿eso es todo? Hinata… ¿después de lo que te hizo?

—Sí… la verdad no sé si se arrepintió o no de lo que me hizo, de lo que sí se arrepintió fue de haberle seguido el juego a Toneri, pues la metió en ese problema.

—Ush… ese tipo. —gruñó Sakura. —¿tampoco ya no supiste nada de él?

—No, y aunque quisiera que no me importara, me preocupa que le pueda hacer algo similar a otra chica.

Ino y Sakura se angustiaron con tal posibilidad, a lo que Hinata reaccionó rápidamente, pues se supone que ese día era de gran alegría.

—Pero… ya dejemos eso de lado y mejor enfoquémonos. ¡Estamos aquí a punto de que inicien las olimpiadas!

—¡Es cierto, Shannaro! ¡Venceremos!

—¡Sí, que esa tal Karin, la Temari esa y toda esa bola de presumidas nos teman! ¡Porque el equipo del país del fuego vencerá!

Con gran actitud, las chicas unieron sus manos en total acuerdo, para posteriormente alzarlas en lo alto, justo en el momento en que se dio el anuncio de que la ceremonia había empezado y era hora de que salieran.

.

.

Con un estadio lleno de luces formando diferentes figuras en forma de copos de nieve en el área donde estaba la pista de hielo (cubierta por el momento) antorchas azules que hacían alusión de alguna forma al frío, así como varias decoraciones invernales fue como los anfitriones de los juegos recibieron a los participantes olímpicos que comenzaron su larga marcha alrededor de toda el área, agitando sus banderas o saludando al público que los apoyaba.

Ino, estaba que no se lo creía aun, pensando que después de tanto tiempo su sueño por fin se estaba haciendo realidad, algo que ocasionó que su corazón palpitara con dolor debido a la nostalgia que sentía por ese futuro que siempre había añorado y que ahora era su presente.

—" Entrenador Asuma, Sai… por fin estoy aquí."

Pensar en su entrenador y novio, removieron más emociones en ella que provocó que las lágrimas amenazaran con salir de sus ojos, y era algo que no quería, pues lo que menos quería mostrar ahora que se encontraba alrededor de más rivales era que la percibieran como alguien débil.

—Tranquila…

Entonces sintió que alguien la tomaba de la mano, y al reaccionar vio que era Sakura, quien sonriéndole de alguna forma la ayudó a mitigar con ese dolor que aun la acompañaba por la ausencia de sus seres queridos. Algo que, muy en lo profundo, agradeció infinitamente de corazón, y no sólo a ella, también a Hinata, quien segundos después de Sakura, también la tomó de su otra mano para acompañarla, y aun lado de ella, Neji hizo lo mismo con su prima y posteriormente Tenten que se acomodó de lado de Sakura para tomar su mano, para de alguna forma decirle a todo el mundo que el equipo del país del fuego era más fuerte si estaba unido, todo esto, mientras que Lee agitaba por delante de ellos su preciada bandera.

.

.

Konoha

En la pista de los Uchiha, todos los jugadores de hockey reunidos miraban la ceremonia, y muchos de ellos se conmovieron al ver tan icónica escena del equipo de patinaje que demostraba todo lo que significaba el espíritu deportivo.

—¡Hinata, te ves tan hermosa! —chilló Naruto, abrazado a Kiba pues este también se había hecho muy fan de la Hyuga.

Mientras que Sasuke en silencio, sólo contempló con gran orgullo los momentos de foco que le dieron a su novia y al resto del equipo, para posteriormente concentrarse en ver a la demás competencia que iba desde chicas experimentadas que eran ya sus terceros o segundos juegos, hasta chicas principiantes que participarían por primera vez al igual que su novia.

Sonrió de lado al terminar de ver a las participantes, convencido de que nadie le ganaría a Sakura, y menos con el plan que tenía preparado y que de salir bien, le aseguraría un buen puesto a la patinadora en el programa corto.

.

.

.

En el hospital, dentro de una amplia habitación compartida, dos varones desde la cama y otro sentado en la silla de visitas miraban con emoción la ceremonia.

El joven de cabello negro, desde su posición logró notar como Ino estaba conteniendo lo que sentía, intuyendo que era para no mostrarse débil ante la competencia, algo que comprendió dada la situación; sin embargo, no quitó la idea de que lo mejor para su novia es que se mostrara tal y como era, algo que volvió a ser cuando vio que sus amigas le dieron su apoyo.

"Ojalá pudiera estar ahí…"

—¿Y si al menos tú pudieras ir? —escuchó de repente a su lado.

Sai se giró, viendo a su compañero de cuarto.

—¿Si pudieras irías, Sai?

—Por supuesto. —contestó este con suavidad. —pero…

—Entonces veamos si es posible… —trató de moverse el adolorido Asuma.

—entrenador. —lo ayudó Chouji a acomodarse.

—Estoy bien. Chouji, un favor… ve a buscar al médico… necesito hacerle unas preguntas.

Sai no supo que decir, sólo vio como el gordito amigo de Ino se retiraba acatando las instrucciones del entrenador, algo que lo hizo empezar a soñar con la posibilidad de acompañar a Ino si es que el médico se lo permitía.

.

.

País del hierro.

Mientras tanto en una casa cerca del estadio donde se realizarían la mayor parte de las competencias, un grupo de personas desde el sótano veía con interés la ceremonia.

Una vez que esta terminó, parte de los presentes pusieron manos a la obra, comenzando a hacer llamadas para estudiar las futuras apuestas que se harían de acuerdo las posibilidades habidas y por haber.

Solamente dos personas estaban ajenas a ese trabajo, ambos mostrándose desinteresados pues no les importaba lo más mínimo ese negocio, solamente estaban a la expectativa de la siguiente instrucción de su anfitrión, quien en parte los había ayudado a llegar al país.

—Gracias por venir. — se acercó el anfitrión.

—¿Ya puedo irme de aquí? —preguntó un pálido hombre de cabello blanco.

—Si te refieres a que, si ya puedes ejecutar tu plan, te pido que no… tu chica está al alta en las apuestas y nos gustaría que al menos pudiera participar en el programa corto antes de que te la lleves.

—Dos días más. —masculló este molesto.

—sí, y de preferencia un poco más… al menos hasta saber las probabilidades en el programa largo, si no nos sirve, ese mismo día te apoyaremos para que te la lleves a donde quieras.

—Hmm… de ser así… esperaré.

—Lo mismo para ti. —señaló aquel hombre a la otra persona que esperaba. —Danos ese tiempo y podrás hacerle a esa Yamanaka lo que quieras.

—Bien, no tengo problemas… yo también quiero ver como le va en el programa corto, saber si lo que hice antes tuvo algún efecto sobre ella…

—como quieras… mientras tanto, pueden disponer de la casa como les plazca, siempre y cuando no interrumpan las actividades de aquí abajo, y tú…—señaló a la segunda persona que era más baja a comparación del pálido hombre. —Mantén bien "eso" resguardado, no queremos problemas.

—Seguro. La mantendré calladita.

En eso, el teléfono del hombre sonó y al ver de quien se trataba se alejó de sus huéspedes para atender la llamada.

—¿Sí?

—¿ Cómo va todo allá? —demandó exigente el interlocutor del otro lado.

—Comenzando, acordamos esperar hasta los resultados del programa corto para tomar acciones.

—E ntiendo… y dime, muchacho… ¿ya te decidiste o no?

El hombre tragó saliva, recordando un pasado que lo hizo rabiar del coraje; sin embargo, antes de responder respiró hondo para reprimir aquel sentir y recobrar la cordura.

—como dije… esperaré a los resultados. —respondió enseriado.

Como quieras, pero si realmente quieres vengarte, dale en donde más le duela.

Después de ese consejo, el hombre del otro lado de la línea colgó bruscamente el teléfono, dejando a al anfitrión de aquella casa totalmente agitado, víctima de un ataque de ansiedad que se le disparó de sólo pensar en una posible venganza.

Continuará.

Un capitulo cortito, el siguiente será la competencia del programa corto.

19 de agosto de 2024