Judy estaba preocupada. Cada día que pasaba, notaba al zorro más decaído. Todo había empezado la semana pasada, desde que había pedido un par de días de permiso en el trabajo.

La coneja no quería preguntarle directamente y ser indiscreta. Pero las ojeras en la piel del zorro eran cada vez más visibles. Y su trabajo les exigía estar en alerta permanente. Ella tenía que hacer algo, ¿no?

Pero ver a Nick cabecear durante el patrullaje, le hizo decidir tomar al toro por los cuernos.

"¿Tienes planes para hoy, Nick?"

El zorro parpadeó y sacudió la cabeza. La volteó a ver, confundido, pero se recobró en poco tiempo, y le dedicó su mejor sonrisa astuta.

"¿Por qué? ¿Quieres invitarme a salir, Pelusa?"

"De hecho, sí", respondió la coneja.

El zorro borró la sonrisa, ya que no esperaba esa respuesta.

"No tengo planes, ¿qué quieres hacer?"

"¿Te parece bien cena y película en mi casa?"

El zorro enarcó una ceja. A Judy no le sorprendía. El zorro era muy reservado. Nick tenía poco apenas un par de meses en el Precinto Uno. Solían hablar bastante en el trabajo y por mensajes, pero no salían juntos. Salvo la vez del concierto de Gazelle, pero no contaba. Esa vez habían ido en grupo. Sería la primera vez que salían solos. Y cena y película parecía algo demasiado…íntimo. La coneja estaba empezando a arrepentirse de su impulso.

"Esta bien, podemos hacer eso terminado el turno. ¿Quieres ir a un restaurante y cine, o prefieres cena en casa y películas?"

"Cena en casa está bien", se apresuró a contestar Judy. Quería estar en un ambiente de confianza, cosa que no podría lograrse en un restaurante, con varios mamíferos viendo como un zorro y una coneja podían ser amigos.

El resto del turno pasó tranquilo, y al terminar se dirigieron juntos al departamento de Judy. Nick enarcó una ceja. La coneja sabía bien lo que estaba pensando. No era el mejor lugar para una noche de películas y cena. Sin embargo, no dijo nada y se sentó en la cama de la coneja, mientras ella sacaba su laptop para buscar algo que ver en Nutflix.

"Y… ¿cómo te has sentido?", preguntó la coneja, de forma casual.

El zorro rió entre dientes. La coneja volteó a verlo, desconcertada.

"Zanahorias, eres muy buena en tu trabajo, pero muy mala disimulando. Ya, dime lo que quieras decir realmente, y dejemos el juego de invitarme aquí de lado".

Judy apretó los puños, molesta. Odiaba cada que el zorro se ponía una máscara, para que nadie pudiera entrar. Pero no iba a caer en la treta del zorro. Esta vez, no.

"¿No has dormido bien?", preguntó de forma directa.

El zorro abrió los ojos, sorprendido. Judy sonrió. Seguro no esperaba esa respuesta.

"Solo estaba preocupada. Últimamente pareces más cansado cada día. Quería saber si puedo ayudarte en algo".

"¿La oficial Hopps al rescate?", preguntó el zorro, de forma venenosa.

"No, solo estoy preocupada por mi amigo", respondió la coneja, con sinceridad.

El zorro se quedó mirándola unos momentos. Judy lo entendía. Sabía que, a pesar de estar haciendo avances en tener la confianza del zorro, el siempre volvía a lo que le era conocido. Pero de verdad quería ser su amiga.

El zorro suspiró. Estaba cansado. Ya que más daba volver a ser vulnerable con ella.

"Fui a ver a mi madre. Está algo enferma. Ella dice que está bien y no es nada, pero no he podido ir más días, por que tengo poco en el trabajo. Me preocupa y no he podido dormir bien debido a eso".

La coneja empezó a mover su nariz y saltó de la cama, para dirigirse a su mini alacena. Empezó a buscar algo. El zorro la veía, con la cabeza de lado. La coneja pareció encontrar lo que necesitaba, ya que puso agua a calentar.

"Zanahorias, ¿qué…?"

"Espera, ya estoy acabando".

Después de algunos minutos, Judy fue a su lado. Tenía entre sus patas una taza humeante. El zorro la miró con desconfianza.

"¿Qué es eso?"

"Es té con miel. Te ayudará a domir".

"No quiero dormir ahora. Estoy en tu casa".

"Necesitas dormir. Y este lugar es tan bueno como cualquier sitio. Por favor, toma el té y recuéstate".

"Es demasiado rebuscado esto para meterme en tu cama, Zanahorias", bromeó Nick.

La coneja se puso roja.

"¡NO ES ESO! Yo dormiré en el piso, tengo un mini colchón inflable para emergencias. Vamos, tómalo".

El zorro rodó los ojos, pero tomó la taza y, después de soplar un poco, se bebió el contenido. La coneja le quitó la taza de las manos, tomó su computadora y puso música relajante. El zorro se recostó. Se quedaron ambos en silencio, escuchando la melodía. Pronto Judy percibió el sonido de la respiración del zorro. Al final, si se sentía en confianza con ella.

Judy mandó un mensaje a su hermana Eliza, que era enfermera. Tal vez podría ir a visitar a la señora Wilde, si Judy se lo pedía. Volteó a ver al zorro. Su corazón palpitó. Judy sabía que algo estaba naciendo. Y quería ver que más les podía traer el futuro.


Por fin pude traer algo más largo! El tema era Remedios caseros. Originalmente iba a escribir algo sobre un remedio para la resaca, pero me parecía muy cliché. Y osea, si me gustan los clichés y esta historia está llena de ellos, pero ya basta. Está ligeramente inspirado en las historias de Honey Tea, de Card Captor Sakura.

Quise contar un poco antes de que Nick y Judy tuvieran una relación más formal, y me gustó el resultado.

Y lamento todo mi desahogo del capítulo anterior, si estaba bien sobrepasada. Espero ya seguir con el ritmo de un capítulo diario. Pero ahora, a dormir