Capítulo 14: Pequeña Mariposa

Música, clase y estatus serían las palabras con las que señalaría lo que había en el salón en el que se encontraba, algo que en una situación normal disfrutaría pero vaya que no era el caso al menos esa noche.

—Señor Agreste, ¿le puedo ofrecer otro trago de nuestra barra o desearía repetir?—preguntó amablemente un mesero quien se le había acercado.

—Tráeme otro Martini seco. . .que sea doble—respondió colocando su copa vacía en la bandeja del mesero—Estaré en el balcón, no tardes demasiado—

—En seguida señor—

Ya no recordaba siquiera cuantas copas llevaba ya, tan grave era su migraña que no había encontrado mejor solución que buscar la consecuencia natural de ingerir alcohol rápidamente. Si, aunque fuera algo que nadie creería ahora el grandioso Gabriel Agreste quien era visto como uno de los hombres más exitosos del país buscaba emborracharse sin éxito.

Sospechaba en parte que fuera algún efecto pasivo de los miraculous sin embargo aun le parecía que era estúpido que le mantuviera sobrio pero con un dolor de cabeza del demonio.

—Ahhh. . .puta agenda—suspiro acercándose al borde del balcón para recargarse en el—Bueno por lo menos tomare un respiro—

No mentiría, se arrepentía un poco de aceptar la invitación al presente evento siendo está una fiesta que colaboradores y proveedores de materiales le habían organizado por la reciente participación en los eventos del medio de la moda, o en palabras más simples un evento donde tendría que aguantar a un montón de gente hablando maravillas de él con la misma sinceridad que un político en campaña.

—. . .Señor, le traigo el trago que solicitó—habló a sus espaldas el mesero con quien antes había hablado con un a copa en bandeja.

—Buen tiempo. . .toma esto como propina—respondió mientras intercambiaba la copa con algunos billetes de alta denominación extraídos de su traje—Habrá más si me consigues algo de privacidad ¿entiendes?—

—E-ehh si señor—balbuceó el mesero retirándose.

Posterior a eso solo dio un largo suspiro antes de beber lentamente su cóctel.

Recordaba con un poco de pesar como Nathalie se había ofrecido para ir en su nombre pero teniendo en cuenta el ritmo de la semana, tanto con los asuntos correspondientes al trabajo como con su otro objetivo de obtener los miraculous, honestamente creyó que sería lo mejor brindarle un descanso siendo mas que claro que si él estaba hastiado ella probablemente estaría ya al borde de una crisis pues su asistente se encargaba de la gran mayoría de sus problemas para dejarle a él solo algunos que requerían su participación directa.

—Es un suplico. . . —volvió a suspirar.

—¿Te refieres a la fiesta o a la razón por la que vas en tu décimo Martini?—pregunto una voz femenina en tono seductor desde la otra punta del balcón la cual no estaba iluminada, sorprendiéndolo en el acto.

—Ejem. . .una disculpa madame, no me percate de su presencia—respondió recomponiéndose de su sorpresa—y no me mal entienda, es un buen evento pero por causas externas no me siento del todo dispuesto—

—Creo que es la forma más elegante en la que he escuchado a alguien decir que tiene una migraña—dijo la mujer acercándose desde la oscuridad hacia él—Bueno cuéntame. . .¿que fue?, ¿el trabajo?, ¿tu esposa o quizás una amante desquiciada?—volvió a cuestionar la mujer tomando lugar a su lado sobre el borde del balcón.

Habría respondido inmediatamente pero le había sido imposible el detenerse a ver a la mujer, tenía rasgos caucásicos así como una cabellera negra ondulada que resaltaba su vestimenta, la cual era un vestido negro entallado hasta las caderas que después caía ligeramente sin mencionar una mirada profunda, compuesta por dos rubíes que aún en la oscuridad del lugar resaltaban.

—. . .No quisiera contagiarle mi ánimo madame—

—Algunos dicen que hay tres formas de liberar estrés consistentemente, la primera es beber, la segunda sería ser escuchado y la tercera. . .bueno dudo que aceptaras—

—¿Cuál es la tercera?—preguntó Gabriel dejándose llevar por la elocuencia de la mujer.

—Coger obviamente pero dado que llevas un anillo solo puedo pensar que estas casado o bien eres viudo—respondió la mujer mirándolo finalmente—Y además no eres mi tipo de hombre. . .pero a lo que voy es, te ofrezco un confidente y a menos de que quieras seguir probando la resistencia de tu hígado creo que deberías aprovechar tu oportunidad—

—¡Hum!. . .si, supongo que es así—respondió él un poco más relajado—Bueno ¿por dónde empezar para no sonar cliché?—

—Déjame adivinar. . . ¿la explosión laboral de fin de mes? —

—En parte pero tampoco es algo a lo que sea ajeno—

—Mmm. . .¿acaso te preocupa no cumplir con tu cuota de fin de mes para la renta?—

—Jajaja creo que no vivo algo así desde que era un recién graduado—

—No lo sé, hay mucha gente que no sabe manejar el dinero—

—En eso concuerdo pero creo que ni siquiera estaríamos en esta fiesta si tuviera tales problemas financieros—

—Bien, entonces pasemos a las cosas personales. . .—exclamó la mujer con cierto dejo seductor.

—Madame ¿no cree que eso es muy audaz?—bromeó Gabriel en respuesta.

—Monsieur ¿no es usted quien aceptó una charla privada conmigo aun teniendo ese bonito anillo?—respondió mostrando la ironía de sus acciones—Y honestamente dudo que su malestar se deba a algo tan banal como esto—

—Creo que debo de cambiar mi afirmación hacia usted de "audaz" a "sagaz"—

—¡Que halago monsieur!—dijo haciendo una reverencia como juego—Ahora. . .¿será que tu bella esposa y tu tienen problemas maritales?—

—Jajaja. . .no, no lo creo—río dado su situación—De hecho acertó con que soy viudo e incluso me atrevería a decir que nunca tuvimos algún problema de esa índole—

—Vaya, una disculpa a tu mujer y a ti—

—No hay necesidad. . .nos reuniremos algún día, eso lo tengo claro—declaró Gabriel mientras miraba la ciudad.

—Si es su objetivo creo que no le está yendo muy bien—dijo la mujer tomando en sus manos la copa de Gabriel y bebiendo de ella.

—Bueno no busco la muerte ni nada parecido, tengo responsabilidades como mi familia y mis trabajadores—

—Ah eso lo sé, todo aquí lo prueba. . .su "ÉXITO"—le susurro peligrosamente al oído la mujer, quedando tan cerca que incluso ella tenia su mano sobre el pecho de él provocándole escalofríos—Pero no me refiero a eso. . . —aclaro alejándose.

—A-ah. . .disculpe madame pero creo que me he perdido en algún punto de la conversación—dijo aun aturdido por el anterior acercamiento.

—Oh vamos Gabriel. . .si no es el trabajo, ni la familia, entonces tiene que ser tu hobbie—

—Yo. . .no creo tener algo como eso—

—¡Vamos!, todos tenemos uno. . .algunos buscan estampillas, otros juegan videojuegos—explico cambiando abruptamente su expresión a una más "vacía" siendo notorio tanto en su expresión como en su voz—Pero tú. . .uhh jaja tú eres más como un coleccionista ¿verdad? —

Ante aquella pregunta se congelo, aunque quisiera negarlo pero era un hecho de que ese último cambio de verdad le había desconcertado en gran medida, ya no se trataba de un nerviosismo normal de una charla con toques de coqueteo, ahora sentía un nerviosismo más cercano a una preocupación autentica.

No podía distinguir si era su mirada o el tono tan insípido al que había cambiado su entonación pero su "instinto" le había forzado a entrar en alerta, al punto en que había movido su mano discretamente a su pecho, siendo más específicos acercando su mano a la zona interna de su saco donde ocultaba su miraculous.

—Monsieur no se altere, estamos en una fiesta y dudo que desee armar un escándalo—

Para ese punto, le quedaba claro que había actuado demasiado rápido asumiendo algo aun incierto pero tampoco probaría su suerte por lo que con la mayor sutileza que podía intentaria escapar del sitio.

—Mil disculpas madame, solo me tomo por sorpresa pero. . .creo que finalmente he empezado a resentir la bebida así que me retirare por hoy—expreso mientras se recomponía y hacia el ademan de girarse, cosa que no logro por un agarre sobre su brazo por parte de la mujer que nuevamente se acerco a el a la altura de su oído.

—Mientes tan bien como robas miraculous. . .vamos Hawk Moth, aun deseo que hablemos como personas comunes—susurro lentamente provocando un escalofrío en él—Aun no terminamos nuestra conversación. . .¿verdad Gabriel?—pregunto burlonamente mientras mostraba algo entre sus dedos.

—. . .Si, creo que aún no terminamos—respondió Gabriel reconociendo al instante el pequeño y oscuro broche entre los dedos de la mujer—Pero me parece que para discutir esos asuntos necesitamos un poco más de "privacidad"—

—Naturalmente. . .sígueme—dijo ella caminando hacia el interior del salón—hay un estudio en el piso de arriba, pide que nos lleven—

—Bien. . . —respondió acercándose con apuración a uno de los asistentes en la fiesta.

Necesitaba actuar con rapidez y con la suficiente cautela. Inesperadamente le habían desarmado y lo peor era que ni siquiera se había percatado en qué momento la mujer le había quitado su miraculous.

—Oye—

—Dígame señor, ¿en qué lo puedo ayudar? —

—Necesito hacer uso del estudio de la planta superior—

—Eh. . .disculpe señor pero creo que tendría que preguntar al anfitrión para darle acceso—respondió el asistente algo sorprendido de que alguien supiera tales detalles sobre la casa en cuestión.

—Tengo entendido de que este evento se ha realizado en mi nombre y creo que no tengo que explicarle lo que puede pasar si le hago saber al anfitrión mi inconformidad en el trato hacia mi—

—L-lo entiendo señor, por favor deme unos minutos para preparar el estudio—contestó entre balbuceos el asistente algo intimidado por la mirada ensombrecida del hombre.

—No es necesario, es una simple platica respecto a un acuerdo de colaboración entre las sedes manufactureras—secundo la mujer uniéndose al dialogo—¿Entonces podría guiarnos a la brevedad?—

—S-si ese es el caso, por favor síganme por aquí—indicó el asistente adentrándose a un pasillo aledaño al salón.

El trayecto por el pasillo los llevó a unas escaleras en espiral que era iluminada naturalmente pues al lado se encontraba una ventana que además de proporcionar buena vista también lograba proporcionar algo de luz de la luna.

Gabriel por su parte aún se mantenía tenso pues a cada paso sentía la mirada de la misteriosa mujer clavada en su nuca; Tenía muchas dudas respecto a su identidad pero eso quedaba en segundo término al ver que alguien más conocía su identidad.

Sus manos inevitablemente comenzaron a sudar, no estaba en control para nada y aquello le frustraba pues de alguna forma estaba en la peor situación posible, sin su miraculous, en un lugar lleno de gente y sin información suficiente de sus contrincantes.

—E-es aquí, me retiraré para brindarles privacidad—dijo el asistente con notables ganas de retirarse del lugar.

—Gracias—respondió Gabriel disponiendose a ingresar.

—Alto—exclamó la mujer nuevamente con seriedad mientras tomaba el brazo del asistente.

—¿N-necesita algo más madame?—

—Si—respondió acercándose al hombre para susurrarle al oído—No llevaste a nadie aquí arriba—susurró con suavidad provocando algo inesperado en el hombre.

—Como usted diga madame. . .—dijo por lo bajo el asistente antes de retirarse del lugar.

—"Pero que mierda"—pensó Gabriel al notar como la antes rígida postura así como la nerviosa expresión se desvanecían del hombre pasando a reflejar un estado de relajamiento extremo que más bien parecía un trance.

Si ya había comenzado a pensar en la posible identidad de la mujer ahora en definitiva estaba desconcertado, podía creer que fuera alguien que por medio del espionaje o investigación a fondo habría encontrado un camino a su identidad, pero aquella teoría no llegaba a concebir que aquella persona no fuera alguien normal y en definitiva lo que acababa de presenciar no podía ser algo normal.

—"¿Poderes? ¿podría ser alguna portadora de miraculous? y si no es así. . .¿que tipo de objeto o magia podría causar tal sumisión?"—pensó Gabriel entrando al estudio y siendo seguido por la mujer quien cerró la puerta tras de sí.

—. . .¿No preguntarás?—le cuestiono la mujer tomando asiento sobre el escritorio del estudio—Algo como "¡¿cómo hiciste eso?! o ¡¿que acabas de hacer?!—

—¿Responderías?—preguntó de vuelta Gabriel mostrando que de ahora en adelante sería más cautelosos con sus palabras.

—No, obviamente. . .pero me gusta tu expresión de confusión—respondió la mujer entre pequeñas risas.

—Al grano mujer—exclamó Gabriel un tanto desesperado por la actitud de la fémina—Responde. . .¿quién eres? y ¿qué quieres?—

—Jajaja. . .¿ahora no es usted quien se comporta audazmente monsieur?—se burló nuevamente ante la situación—¿Acaso no lo entiendes mariposita?—pregunto disparándole un escalofrío a Gabriel.

Una réplica por parte de él llegaría pero nuevamente un fenómeno anormal ocurrió, la mujer había desaparecido de su vista dejando solo la copa vacía sobre el escritorio.

—¿Que demo. . .?—la pregunta de Gabriel quedó incompleta al aire pues un tacto siniestro se posaba en su cuello

Al costado de su cuello percibía la sensación de algo filoso presionando con precisión el lugar en el que se ubicaba su arteria bajo la piel.

—Tu no estás en posición de exigir—dijo la mujer a sus espaldas, revelando que el causante de la sensación en su cuello no eran más que las uñas de la mujer que parecían haber cambiado de un momento a otro a ser una filosas garras que dejarían en vergüenza a cualquier bestia—. . .Pero estás en la posición de escuchar—declaró la mujer retirando sus "garras" del cuello de él.

Un inevitable suspiro de alivio salió de la boca de Gabriel, ahora sentía que de alguna manera había salido librado de una situación verdaderamente peligrosa.

—Relájate Agreste, que ahora hablaremos con la verdad—

—¿L-la verdad?—cuestiono entre balbuceos muy a su pesar.

—Dijiste que hablaríamos de negocios y eso es lo que haremos—

—¿Es otro engaño?—

—La verdad siempre será la espada más filosa. . .confía, ahora no busco burlarme de ti—

—. . .Te escucho entonces—escupió Gabriel con amargura ante esas últimas palabras que en parte también eran una burla para él.

—Bueno, sucede que estás de suerte Gabriel—exclamó con emoción—Vengo a ofrecerte una vacante de empleo—

—¿Empleo?—

—En cierto sentido. . .verás a mi jefe le gustó tu perfil y vengo a darte la buena noticia sobre el empleo—

—¿Puedo negarme?—

—Jajaja por supuesto que no—rió ante la pregunta de èl—pero no te lo tomes a mal, como en cualquier trabajo hay prestaciones—

—¿Ah sí?. . .y que me van a ofrecer, ¿viáticos para unas vacaciones de cuarta?—

—No seas amargado, me refiero a cosas útiles para que consigas los miraculous—

—No necesito la ayuda de nadie—reclamó Gabriel tomando nuevamente las cosas como una burla.

—Uy si, porque se ve tu progreso a leguas—dijo irónicamente.

—Ve al punto de una vez, ¿qué es lo que quieren de mí?—

—Eso solo podría decírtelo el jefe pero míralo de la siguiente manera, ayúdanos y nosotros te ayudaremos—respondió mientras volvía a tomar de la copa hasta terminar con su contenido—Es así de sencillo—

—¿Cómo sé que no buscan también los miraculous?—volvió a cuestionar.

—Oh créeme, no necesitamos de estos juguetitos—dijo lanzándole de vuelta con aparente desinterés.

Nuevamente un escalofrío recorrió el cuerpo de Gabriel, los dos anteriores acercamientos y aquella sensación a través del tacto le hacían dudar en sobremanera. Volvía a tener su miraculous pero estaba lejos de sentirse en control de la situación aunque su lado orgulloso le estuviera gritando que se transformara para cambiar las tornas de la situación y tomar el lugar del interrogador.

—Si no los necesitan. . .entonces ¿para qué quieren mi ayuda?—preguntó buscando algo más de información.

—Digamos que hay algunas ideas que nos puedes ayudar a probar, tus akumas y su potencial son lo que buscamos—

—"Saben de los Akumas pero debo de mantener limitada su información si es que no tienen un panorama completo"—pensó—Y ¿a cambio de esa ayuda ustedes conseguirían los miraculous por mi?—

—Jajaja obvio que no—se burló—No somos beneficencia, sólo te ayudaremos con algo de guía y algunas mejoras sustanciales—

—¿Te refieres a información?—

—En efecto—respondió llevando una de sus manos al escote de su vestido para rebuscar en esa zona hasta sacar lo que parecía una USB—Aquí mismo tengo algunas cosas pero solo tu desempeño dirá si te lo entrego—

—Ahora que tengo mi miraculous las cosas pueden ser diferentes—declaró Gabriel engrosando su tono.

—Jajaja—rio la mujer en respuesta.

—¿Qué es tan gracioso?—escupió él con notoria molestia pues nuevamente se sentía insultado—Acaso no sabes leer la situación o simplemente estás loca—

—Jajaja. . .para nada, simplemente me parece algo divertido—respondió iniciando otro acercamiento a él—Intentas aparentar calma pero tiemblas como un niño pequeño cuando pierdes el control y peor aún te ves a ti mismo como el eslabón más fuerte, cuando en definitiva no lo eres—

Inevitablemente otro escalofrío le recorrió de pies a cabeza. No terminaba de entender si aquella reacción era por sus nervios al escuchar la voz melosa de la mujer frente a él o bien temblaba por el enfado que crecía dentro de sí, ahora aquel vago interés de iniciar una pelea empezaba a tomar más fuerza aunque estuviera consciente de que habían más personas en el lugar.

—Ves. . .—susurró volviendo a tocarle por el pecho como una peligrosa caricia—Dudas sobre tus propias acciones y decisiones, esa es la diferencia entre nosotros Gabriel—

En ese momento sus miradas se encontraron aclarando lo que hasta entonces era una sensación incierta. Los profundos ojos azulados de Gabriel se habían topado de frente con ese par de rubíes que parecían arder de una forma interminable que resultó disonante al frío que permeó su piel, la situación era ahora mucho más clara y muy a su pesar tendría que admitir que la sensación helada sobre su piel así como los nervios que le brotaban al encararla eran los mismos que podría sentir una presa poco antes de perecer a manos de su depredador.

—Sigues pensando que podrás ganar siendo una blanca mariposa, pero en este mundo tan cruel solo se cumplen los deseos de la gente que es honesta consigo misma—susurro nuevamente antes de alejarse y darse la vuelta—Eres hipócrita Gabriel y lo gracioso es que no te das cuenta. . .pero aún con eso, mi jefe cree que tienes algo de potencial y por eso es que estamos teniendo esta conversación—

—Soy. . . ¿hipócrita?—soltó, como le fuera imposible contener sus palabras.

—Si. . .y hasta que entiendas tu propia realidad no podremos avanzar—terminó la mujer dirigiéndose a una de las puertas del estudio que daba acceso a un balcón.

Pocas palabras e información irrelevante es lo que había obtenido Gabriel de ese breve intercambio de palabras sin embargo el cierre de la conversación aún resonaría durante algún tiempo en su cabeza.

¿En qué sentido era hipócrita?, eso no lo entendía pero podía deducir que debía haber alguna incongruencia que no lograba ver al momento y eso nuevamente le llevó a sentir una desagradable frustración que a su vez le impulsó a hablar imprudentemente otra vez.

—¿Q-qué tan lejos estamos?—pregunto perdiendo aquel tono serio de hace un momento—Si no me dices en qué me estoy "mintiendo", por lo menos dime esa verdad—

—Mmm. . .empiezo a entender ese "potencial" que él vio en ti, sin embargo sigue siendo muy pequeño—respondió la mujer sin voltearse para encararlo—Y veamos. . .si peleáramos ambos en perfectas condiciones, de 100 veces yo ganaría 99—declaró entre algunas risas.

—99 derrotas. . .—suspiró en respuesta ante tan abismal diferencia—¿Acaso esa probabilidad de uno a cien fue por lastima?—

—No, dije que sería sincera y así ha sido—dijo retomando su andar hasta abrir la puerta al balcón—Y como también he dicho, empiezo a ver tu potencial a pesar de su mísero tamaño—

—Jajaja—rió, más por inercia que por auténtica diversión.

—Mira eso, si puedes reírte—secundo la mujer acompañándolo con una leve risa—Por cierto, puedes llamarme Verónica y toma esto—exclamó lanzándo le una aparente tarjeta de presentación con la imagen de un cráneo con una orquídea en su cuenca derecha.

—Su logo supongo. . .—

—Algo así, reconocerás nuestros mensajes con ese mismo símbolo—explicó saliendo al balcón.

—¿Y cuándo puedo esperar esos "mensajes"?—

—Ya te llegarán. . .—se burló antes de voltear hacia él—hasta entonces cuídate "pequeña mariposa"—declaró antes de ser envuelta por una oscuridad que abruptamente oscureció la estancia tanto como el exterior cubriendo la desaparición de la mujer.

Y nuevamente estaba solo, la luz había vuelto a el estudio y con ello su calma, o al menos parte de pues apenas un segundo después de la desaparición de Verónica el sonido de un gran suspiro hizo eco.

—Fuuuuuuaaa. . .—soltó desde sus adentros Gabriel, sorprendiéndose a sí mismo de la tensión por la que había pasado.

Preguntas y más preguntas llenaban su cabeza, pero sorprendemente no sentía ni un ápice de la migraña.

—Jajaja, eso fue interesante—exclamó emocionado por la experiencia y la posible alianza que se le presentaba de manos de personas que de verdad podrían hacer su objetivo una realidad.

—Bip. . .bip. . .bip—un sonido repetitivo acompañado de una vibración desde su bolsillo le alertaba de otro mensaje fortuito.

—"Hola señor, buenas noches. . .estaba por irme a dormir pero quería agradecerle por ir al evento cuando pude haber ido yo en su nombre, en todo caso también quería saber si había sido de su agrado en general"—leyó el mensaje que recién había recibido por parte de Nathalie, al que rápidamente respondió.

—"Fue una noche interesante, me parece que pronto tendremos nuevos socios"—escribió de vuelta antes de salir del estudio para volver al evento.

Mientras tanto fuera de la mansión. . .

Aquella mujer elegantemente vestida caminaba despreocupadamente por la calles desiertas por la noche mientras que con una de sus manos sostenía un teléfono cerca de su oído.

—¿Qué tal la fiesta?—preguntó una voz profunda y áspera al otro lado de la línea.

—Meh. . .un montón de viejos parloteando no se que de "moda"—respondió Verónica con evidente fastidio.

—Ou. . .y yo que pensé que te gustaría incursionar en el mundo del modelaje—

—¡Aaaj!—exclamó con asco—No digas cosas así con esa voz. . .suenas como un viejo pervertido—

—Mil disculpas querida, mi actual recipiente está terminando su vida útil y bueno es lo que suele pasar con lo físico—

—Si, lo se. . .solo vayamos al punto—

—Bien—dijo la voz al otro lado de la línea tomando un tono más serio—¿Qué te pareció nuestro nuevo prospecto?—

—Meh, si lo quieres como recipiente entonces podré burlarme de que tu gusto empeoró junto con tu cuerpo—

—Oh no, simplemente es una buena herramienta que necesita algunos ajustes para sernos útil—

—No me has contado cómo diste con él, digo. . .hay muchos idiotas enloquecidos de poder por ahí, ¿qué tiene de especial el primo perdido de Leonardo DiCaprio?—

—El "¿cómo?" lo encontré no es importante, pero si lo que más te da curiosidad es mi interés por él. . .bueno digamos que sumado a esos akuma su motivación es lo más importante—

—Algo referente a su esposa casi muerta según me dijiste ¿verdad?—

—En efecto—

—Sigo sin entender cómo es que esa motivación te puede ser útil—

—Con el tiempo lo verás—suspiro la voz—¿Le entregaste la tarjeta?—

—Si, ahora sólo queda esperar a que se de cuenta—respondió mirando otra tarjeta similar a la que había entregado—Si es mínimamente tan listo como él se cree entonces no pasará mucho hasta que se de cuenta de nuestro primer mensaje—

—¿Quieres apostar?—

—¿Contigo?. . .¡Ja!, lo siento pero no tengo ganas de perder—

—¿Te queda algo que perder?—preguntó la voz imitando el tono burlesco de la mujer.

—. . .Jodete—

—Tu primero querida—

—¿Necesitas alguna otra cosa o podemos terminar por aquí?—

—Solo avísame cuando nuestra oruga salga de su crisálida—

—¿No habías dicho que era una "pequeña mariposa"?—se burló Verónica de vuelta.

—Tal vez fui muy generoso pero una herramienta siempre será útil en manos de quién la sepa manejar—

—Creo que empiezo a entender lo que quisiste decir con eso de "su motivación"—comentó Verónica en respuesta mientras miraba a dos adultos jóvenes acercarse—Te dejo. . .creo que llegó mi cena—

—¡Bon appetit querida!—exclamó la voz antes de que se cortará la llamada.

—Hola hermosa—balbuceo uno de los tipos, haciendo evidente que ambos habían tomado a lo grande—¿Qué haces tan sola a estas horas?—

—Seh. . .es peligroso estar tan sola—secundo el otro igualmente borracho—Estábamos saliendo de una buena fiesta pero pensamos "la noche es joven" y pues pensamos que podría acompañarnos—

Para Verónica no fue nada difícil el entender a aquellos dos, ambos probablemente tendrían unos veinticinco a lo mucho y sus expresiones a pesar de estar adormecidas no hacían nada por ocultar sus perversas intenciones para con ella, por lo que con una sonrisa respondió a los dos.

—Tienen razón. . .es peligroso, pero si dos chicos guapos me pudieras escoltar a mi casa seguro que podríamos continuar la fiesta en "privado"—contestó coquetamente acercándose a ambos, lo que provocó que estos sonrieran.

En efecto, la noche era joven pero siempre habría quien ignorará que probablemente sería la última de sus vidas.