Capítulo 4
Una cosa sobre mi que siempre me avergüenza admitir es mi debilidad por las caras bonitas. A lo largo de mi vida me había llevado varias sorpresas desagradables por que obviamente una cara bonita no siempre equivale en una bonita persona. Un gran ejemplo de ello fue lo que paso en Phoenix el año pasado. Por esto, no fue una sorpresa para mi quedarme colgada como una tonta mirando a los Cullen, nunca antes había visto tanta perfección en una persona real, espero que dicha belleza no se vuelva en mi contra, y me convenza de querer conocerlos, ya que eso definitivamente no saldría bien para mí.
La familia Cullen, parecen modelos que le están haciendo publicidad a los filtros de Instagram. Ni siquiera debería estar sorprendida, después de todo ya sabía cómo eran, pero, que mierda murmuro mirándolos a todos asombrada.
Mis compañeros de mesa me observan divertidos. Son los Cullen dice Jessica inclinándose hacia mí, los hijos adoptivos del Doctor Cullen y su esposa. Todos se mudaron aquí desde Alaska hace dos años.
Son muy guapos digo con una sonrisa tímida, tratando de no sonar tan afectada como sé que lo estoy.
Lo son respondió Angela, también son muy reservados dice dándome una pequeña sonrisa.
Además, están juntos dice Jessica luciendo emocionada por contarme el chisme más interesante de Forks en años. Emmet y Rosalie…
Su voz paso a segundo plano mientras mire a Alice alejarse de su mesa. Es mucho más pequeña de lo que imagine, su cabello corto no se parece al de las películas, es castaño oscuro y Dios, su cara, realmente era joven cuando fue convertida pienso mientras observo como vacía su bandeja y sale de la cafetería. Volteo hacia al rincón donde siguen sentados el resto de su familia.
Rosalie, parece un ángel de los que pintan en los cuadros, es literalmente una versión mucho más hermosa y rubia de Rachel Hurd en la película el perfume. Sentado a su lado Emmet, es el único de ellos que puede pasar por un universitario si quisiera, solo por su cuerpo porque su cara sigue pareciendo la de alguien que apenas salió de la adolescencia. Jasper, con el ceño fruncido se ve muy incómodo, como si estuviera estreñido, pero, a pesar de eso podía hacerle competencia a Rosalie en un concurso de belleza.
Finalmente miro hacia el temido protagonista, la única persona que no deseo ver, Edward Cullen, es pelirrojo noto sorprendida. No se parece en nada a Robert Pattinson, su cara es más fina, se nota que era un adolescente cuando ocurrió el cambio, y su cuerpo mucho más delgado, por supuesto, es hermoso como el resto de sus hermanos, pero no tanto si lo comparo con Rosalie, se parece a un actor turco de la novela favorita de Rene.
Todos los Cullen son jodidamente hermosos y jóvenes. Realmente parecen adolescentes, no adultos pretendiendo serlo como en las películas. No sé si es porque conozco su secreto, pero, es obvio que hay algo sobrenatural en ellos. ¿Cómo es posible que nadie lo haya notado? Todos tienen un aire tan irreal, como si tuvieran un photoshop natural, como si los viera a través de la cámara de mi teléfono y tuvieran el mejor jodido filtro de la historia, hasta sus cabellos parecían tener un tono más rico que el resto de nosotros. Francamente es ridículo que lo más raro que vean en ellos es que estén juntos como pareja.
Mientras miraba a la mesa de los Cullen sin disimulo, Edward levanto la mirada, fijándose en Jessica y luego en mí, desvió la mirada rápidamente para que no me atrape acosando a su familia. Fue en ese instante en que recordé una parte bastante importante de esta historia que tontamente, por los nervios había olvidado. ¿Cómo pude haber olvidado algo tan importante? ¿acaso estoy loca? Me reprendo a mí misma.
Edward Cullen lee la mente. Mierda, pensé asustada ¿podrá leer mis pensamientos? Se que ni queriendo podría ocultarlos, así que tenía que averiguar de inmediato si, además de la apariencia también tengo el don de Bella. Diosito ayúdame pienso, mientras me preparo para gritar mentalmente.
¡EDWARD CULLEN, MIRAME, SE QUE TU Y TODA SU FAMILIA SON VAMPIROS!, Digo mentalmente mientras veo hacia su mesa, pero nadie me devuelve la mirada con ganas de matarme y hasta parece que hablan entre ellos en voz baja. La tensión finalmente abandona mis hombros y exhaló un suspiro de alivio, un problema menos pienso. Ahora solo queda sobrevivir a la clase biología. Maravilloso.
Dios, extraño los días donde el mayor de mis problemas eran las reuniones con mi tutor de tesis.
El timbre suena interrumpiendo mis pensamientos, me despido de mis nuevos compañeros, y me voy con Mike y Angela a biología.
Al entrar en clase, ellos se van a sus asientos y yo me dirijo a presentarme con el profesor, me negué a mirar hacia mi nueva mesa hasta que no tuve otra opción, la expresión hostil y llena de rabia de mi nuevo compañero me paraliza. No voy a salir viva de aquí pienso aterrada.
Señorita Swan siéntese al lado del señor Cullen dice el profesor Banner.
Camino lentamente hacia el asiento vacío, trato de no mirar a mi compañero y coloco mis cosas en la mesa, intento prestar atención a la clase, pero, aunque no pueda verlo, siento la mirada intensa de mi compañero. No entiendo nada de lo que dice el señor Banner, pareciera que habla en chino. No puedo concentrarme, todo lo que puedo pensar es que puedo morir en un segundo si, el viejo vampiro con apariencia de niño a mi lado no se contiene.
La clase dura por lo que siento es una eternidad, mientras tanto pongo todo de mi parte para no mirarlo, pero la curiosidad me gana y por un segundo miro de reojo, mierda murmuro asustada, sus ojos se parecen a los que tienen los demonios en las películas de terror, totalmente negros, no podía ver su iris. Nunca fui la más creyente pero diosito sálvame, no quiero morir. ¿y porque mierda, el profesor no le dice que deje de mirarme como psicópata? Se supone que es el adulto responsable, debería cuidar a sus estudiantes. No dudo que todo el jodido mundo se haya dado cuenta de la situación en mi mesa. Pero la clase sigue como si nada.
Finalmente, salto sorprendida cuanto suena el timbre y miro como Edward Cullen abandona su asiento. Creo que estoy en shock, de verdad estuve a punto de morir, esto es una locura. Definitivamente ahora no entiendo como Bella termino enamorándose después de esto. O quizás, sea porque yo estoy más asustada ya que si estoy segura de que él quería matarme.
Estoy aun en shock en mi mesa, cuando Mike se acerca dándome una sonrisa amigable.
Izzie, ¿necesitas que te ayude a encontrar tu siguiente clase? Pregunta amablemente.
Quiero llorar de alivio, pero trato de aguantarme. Tengo que ir al gimnasio digo dándole una media sonrisa.
Esa también es mi siguiente clase responde radiante. Mientras caminamos al gimnasio, me cuenta la historia de su vida, trato de prestar atención, pero después del día que he tenido, solo quiero ir a casa y dormir.
Oye Izzie, ¿le clavaste un lápiz a Edward Cullen, o qué? Jamás lo he visto comportarse de ese modo dice mientras llegamos al gimnasio. Ahora recuerdo porque Mike no le agradaba a Bella.
Ni idea respondo, a lo mejor tenía dolor de estómago. Gracias por acompañarme Mike, nos vemos. Me alejo rápidamente antes que pueda responder y me presento con el profesor de educación física. Como es mi primer día me mandan a las gradas, y el resto de la clase me la paso observando a mis compañeros jugar voleibol. No soy tan torpe como Bella, pero la educación física nunca fue mi materia favorita.
Cuando suena el timbre no voy de inmediato a la oficina para entregar el comprobante de asistencia. Primero voy al baño y me escondo en unos de los cubículos, durante quince minutos dándole a Edward el tiempo suficiente para que hable con la secretaría y no encontrarme con él. Soy muy joven para que me un infarto, y he tenido suficiente emoción por un día.
Al pasar el tiempo me dirijo a la oficina, la señora de antes me atiende y le entrego el comprobante.
¿Qué tal el primer día? dice curiosa.
Todo bien digo con voz plana, ya no tengo la suficiente energía para fingir ser amable. Finalmente, cuando salgo del estacionamiento y me voy a casa, rompo en llanto. Estúpido Edward Cullen espero que te quedes en Alaska murmuro cansada.
