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Seducción de la mujer lobo
Por: Maggie Grand.
Edición: Graciela Villegas.
Contenido lemon, solo para adultos.
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Hola, tanto tiempo, bueno aquí esta lo prometido para noche de brujas, esta es la continuación de amor del terror, si quieren pueden leerla para entender la situación de esta historia, espero que les guste, esta historia solo tendrá 4 capítulos, será corta. Suficiente para que dure hasta el 31 de octubre, palabra cumplida Advertencias: Lennon.
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Continuamos con la historia
Seducción de la mujer lobo.
Capítulo 2
Enamorada de un Humano.
Terrence al quedar encantado con la belleza de Candy, al mirar que ella no le respondía, le volvió a preguntar la misma pregunta, estaba curioso por saber el nombre de la chica, sin saber que era una loba.
— Señorita, ¿Qué le pasa, parece como si estuviera nerviosa?, ¿Puedo saber su nombre? - pregunto.
Por alguna razón, Candy se sintió molesta consigo misma por haberse sentido atraída por un humano, pero a la vez pensaba en usar la belleza de aquel hombre que era su comida, pero ella no iba a soportar que tratar a aquel hombre como un pedazo de carne, pero esa era su función.
Pero tampoco iba ser malcriada con aquel humano que le preguntaba, ella siempre mostro ser fina, educada, atraída, aunque sea para comérselos, solo que esta vez era diferente porque ella le atraía aquel humano, que también pensaba usarlo como un trozo de carne a pesar que este hombre si le gustaba y solo dijo: Disculpa caballero, estoy avergonzada que usted me mire así desnuda, me llamo Candy.
_Muy bonito nombre, bella dama, le dijo besando la mano de la dama.
Candy, sonrió, quedo encantada con la belleza de aquel hombre que se sentía abrumada con el beso de aquella mano.
Terrence quedo encantado con la belleza de aquella mujer sin saber que es una loba, al igual que Candy, no dejo de pensar en Terrence en todo el tiempo, sabiendo que es un humano y estaba prohibido por este sentimiento que le estaba pasando en su corazón, aunque pensaba usarlo como comida, dice: No importa que ese humano me gusta yo igual lo usare como comida, debe ser delicioso, al igual que guapo.
Desde ese momento Candy, decide ocultar su origen a Terrence, empieza a salir con él, ambos se sienten atraídos el uno por el otro, Terrence le propone que sea su mujer por el tiempo que está ahí, ya será una temporada.
— ¿Quieres ser mía?
— Te amo policía Terry – termino Candy.
Su interior había explotado, Candy lo había dicho, de su boca habían salido las palabras que estuvo esperando.
Tomó sus labios desesperadamente, quería que Candy sea suya, completamente suya, se fueron a una cabaña que está cerca, Obligó a Candy a sentarse sobre su regazo sin dejar de prestar la atención debida a esos irresistibles labios. El tiro a su amada lentamente dejándola caer al suelo.
Debía sentirla completa o moriría en ese momento.
— Candy … necesito hacerte mía. Ahora. - demandó. — Debo conocer cada parte de tu cuerpo.
Su voz parecía suplicar por ello, ¿Cómo podría negarse? Candy también lo quería. No había nadie más que Terry, siempre había sido él y siempre lo sería.
— Hazlo. - acepto Candy llorosa, porque se había enamorado de un humano como Terry no perdió el tiempo.
Tomó su boca posesivamente como si ella fuera el mismo aire, aunque él así lo sentía.
El cuerpo de Candy cayó al suelo delicadamente sobre Terry no dejaría que se lastimara. Se coloco sobre ella evitando caer sobre su delicado cuerpo, su aroma era más fuerte, más deseable.
— Tu aroma… es deliciosa.
— No lo digas. - respondió avergonzada ganándose una sonrisa por parte de Terry, eso hacía más fácil marcarla, su vínculo sería más fuerte.
Dejó que su aroma lo embriagara llegando hasta el fondo de sus pulmones, despertando cada parte de sus sentidos.
Se inclinó lentamente hacia la curvatura de su cuello y beso su delicada piel. Ese íntimo contacto envió un escalofrió por su espalda, nunca había sentido algo parecido.
Terry acarició su cuello con la punta de la lengua hasta subir por su barbilla para detenerse en sus labios. Aunque todo su cuerpo la necesitaba, no haría algo que Candy no quisiera.
— Si quieres que me detenga, dilo ahora.
_ ¿Detenerse? - pregunto Candy indignada.
Candy no quería eso, las sensaciones eran nuevas y bastante agradables, ese hormigueo recorriendo cada rincón de su cuerpo solo rogaba por las caricias de Terry. No había nadie más, solo él, se entregaría a él.
Candy sería de él y Terry de ella.
Solo eso importaba.
— No te detengas. - susurró, pero fue suficiente para que esa necesitaba aprobación llegará a sus oídos.
El beso nuevamente moviendo suavemente sus labios contra los de ella. Dulces, exquisitos, perfectos.
Acarició con la punta de sus dedos sus finas piernas alzando lentamente su vestido. Terry besó cada uno de sus muslos haciendo que Candy soltará varios gemidos, música para sus oídos.
Dejo un trazo de besos húmedos por sus piernas acercando su rostro cada vez más hacia esa sensible parte de su cuerpo.
Candy se sentía avergonzada, no tenía idea de que hacer o cómo comportarse, era su primera vez y Terry lo sabía, por eso debía tratarla como la flor más delicada y hermosa, debía demostrar lo que sentía por ella en cada beso, cada caricia, eso era parte del ritual.
Su corazón latía emocionado, el saber que sería el primero, el último y el único en la vida de Candy hacían su pecho explotar en felicidad. La tendría para toda la vida, después de eso sería su pareja.
Él ya estaba desnudo así que la mitad del trabajo ya estaba terminado, solo tenía que desnudar a Candy y disfrutaría cada momento de aquello.
Sus instintos fueron mayores que su razón, Candy lo estaba volviendo loco.
Estaba a punto de desgarrar el vestido de Candy, pero volvió a la razón, no podía permitir que su mujer saliera desnuda al bosque, solo él podría verla.
Tiró de los cordones de su corcel torpemente y dejo que cayera a su lado, solo faltaba ese vestido.
Cada segundo parecía eterno, quería arrancar esa estúpida tela que impedía cualquier contacto contra su piel.
Desabrochó con torpeza cada uno de los botones de su vestido, su cuerpo temblaba ansioso.
Deslizo lentamente la fina prenda mirando hambriento cada centímetro de piel que quedaba al descubierto.
Era mejor que todo lo que jamás había tenido, Candy era lo más hermoso que sus ojos verdes habían visto y seria solo suya.
Candy quedo completamente desnuda excepto por esas pequeñas braguitas cubriendo su sexo.
Intento cubrir sus pechos por instinto, nunca había estado expuesta frente a un hombre. No debía sentir vergüenza, él ya la había visto desnuda la primera vez que se encontraron.
Ese recuerdo no ayudo en lo absoluto, no había sido la mejor manera de conocerse.
— No. - impidió Terry. — Necesito verte.
Después de eso estarían vinculados de por vida, debía confiar en él.
La mirada de Terry recorrió su plano abdomen hasta detenerse sobre sus pechos. Tenían el tamaño perfecto y esos botones rosas convertían en agua su boca.
Su entrepierna comenzó a doler, pedía desesperadamente por atención. Quería entrar en ella y sentir como su interior lo rodeaba, necesitaba reclamarla, pero se tomaría el tiempo. Disfrutaría cada segundo de ese momento.
— No me mires. - suplicó avergonzada Candy con las mejillas sonrojadas.
_Eres tan linda, mi amada Candy que tengo que morderte tus labios para no perder el control.
Terry besó sus labios e introdujo la lengua dentro de su boca, devorando y saboreando su cavidad, dejándola completamente sin aliento.
Descendió por su cuello rozando levemente sus labios, aspirando su aroma, hasta llegar a sus deseables pechos.
Atrapó su pezón sorpresivamente obligando a la rubia a contraer su espalda ante tal sensación. Evitó soltar más sonidos, era vergonzoso y eso molesto horriblemente Terry, la haría gemir fuerte, tenía que escuchar su dulce voz.
Lamió y succiono enviando descargas placenteras hacia su interior, y pregunto:
_ ¿Por qué esa simple caricia la excitaba de esa manera?
No eran simplemente las caricias, era Terry, él era el culpable de esa dolorosa y deliciosa sensación.
— Déjalo salir, déjame oírte. - demandó con ronca y voraz.
— N-ahh…- el gemido escapó de sus labios antes de que pudiera evitarlo. Necesitaba urgente aferrarse de algo, algo golpeaba su interior y se sentía muy bien.
Terry introdujo un dedo dentro de Candy obligándola a gemir de nuevo, debía dilatarla un poco para que su encuentro no fuera tan doloroso. La chica sintió desesperación y los espasmos se hicieron presentes. Apretó sus piernas involuntariamente y su interior hizo explosión. Clavó sus uñas contra el suelo dejando que el placer recorriera su cuerpo.
— Candy, te corriste. - protesto divertido el chico. La rubia intentaba recuperar el aliento cuando sintió que algo abandonaba su interior. Abrió los ojos un poco y observo a Terry con esa sonrisa ardiente en sus labios. En sus dedos había un tipo de viscosidad y vio como el chico los llevaba a su boca. Sabía exactamente lo que era y eso la hizo sonrojar. — Te lo dije. Eres deliciosa. - y no mentía al respecto. — Aunque esto no es suficiente.
Candy sentía que moriría de la vergüenza, aunque todo rastro de timidez se esfumo en cuanto sintió la lengua de Terry sobre ese punto de su sensible cuerpo.
No tenía idea de todas las sensaciones que el chico le haría sentir.
— Ah… Nat…- balbuceó, su respiración agitada le impedía pronunciar alguna palabra. Ese hormigueo en su sexo era cada vez más gozoso y delicado. Movía sus piernas buscando alguna manera de liberar ese placer, aunque solo los gemidos parecían ser la salida.
El dolor en su erección era insoportable, necesitaba descargar esa excitación o no lo soportaría. Percibió el temblor de Candy y se detuvo de inmediato, no le permitiría llegar.
Movió su pelvis indicando que podía continuar y él así lo hizo.
Se movió lentamente y en la primera estocada soltó un gemido ronco al sentir las paredes de su interior apretando su erección.
— Demonios. - maldijo al sentir esa placentera sensación. Debía controlar sus sentidos y no perderse ante tal maravilla, nunca había sentido algo así. Su miembro latía pidiendo por más.
Sus caderas continuaron el tortuoso ritmo, jadeaba en cada movimiento, definitivamente jamás había sentido algo así, Candy era la indicada.
— Eres mía. - demandó Terry jadeante. — Me perteneces. - dijo al sentirla tan profundamente el cuerpo de Candy apretaba su miembro, estaban cerca. — Dilo.
— …Soy tuya. - dijo Candy rápidamente, el aire estaba alejándose de sus pulmones y eso fue suficiente para Terry.
Terry penetro a Candy una y otra vez golpeando sus pliegues enviando descargas a sus cuerpos, después de eso ya nada lo separaría de ella, sin saber que esa mujer creer tierna es la mujer loba. Candy jamás pensó que ella terminaría sintiendo pasión por aquel hombre humano, la pregunta será Podrá usarla como su comida.
Esta historia Continuara…
Gracias por darle la oportunidad de leer esta historia, al igual que las otras, esta historia de la mujer lobo es creada para Halloween en el mes de octubre- 2024.
En esta ocasión será durante el mes de octubre, esta historia de brujos, estaré actualizando constantemente, hare todo lo posible que para el 31 de octubre este completa.
Esperando que sea de su agrado, no olviden dejar sus comentarios que son importantes para mí.
Terrytana por siempre.
Me despido con un enorme abrazo a la Distancia
Maggie Grand.
