Título: Gala de beneficiencia

Fandom: Free!

Personajes: Nanase Haruka. Makoto Tachibana.

Género: Vida adulta. Romance. Fluff.

Advertencias: Ninguna.

Resumen: Ser deportista profesional no es solo entrenar y nadar, nadar y entrenar, también hay que ponerse traje e ir a fiestas elegantes.

Longitud: 638 palabras.

Estado: Terminado.

Aclaración: Free!, novelas y animes, pertenecen a Koji Oji, Kyoto Animation y demás socios y derivados comerciales. No busco beneficio alguno al escribir y publicar esto más que el placer de hacerlo y la esperanza de que sea leído y guste. Fin.

Nota 1: Este fanfic participa en el Flufftober 2024 organizado por la página Es De Fanfics, con el promp del diecisieteavo día: Día de Gala.

Nota 2: Miraitowa y Someity son las mascotas de los Juegos Olímpicos de Japón 2020.


Cuando Haruka eligió el camino de la natación profesional nadie le dijo que también se estaba inscribiendo a participar en elegantes fiestas de premiación, o sofisticados eventos deportivos o de sus patrocinadores, o como ahora, una gala de beneficencia donde el atractivo era que había varios deportistas que sólo debían verse bien pero debían decirle a esos ancianos adinerados qué tan importante era ayudar a combatir el calentamiento global.

Hasta le escribieron un guión que tuvo que memorizar, y no es que fuera uno de esos raros que no creía en el calentamiento global o algo así, sino que no les gustó que en cada ensayo empezara sus frases con «tener mucho mar está bien pero…». También descartaron su idea de ofrecer muñecos de Miraitowa y Someity dependiendo de cuanto donaran. Era la tercera gala de beneficencia que rechazaban esa idea, uhm.

Al menos había dos cosas buenas en esta ocasión:

Primera: había varios amigos en el evento con diferentes grados de incomodidad, claro que algunos parecían peces en el agua todo sea dicho, pero saber que no era el único inconforme era reconfortante.

Segundo: Makoto había ido también. Casi no iba a los «eventos elegantes» por qué hablando de los equipos deportivos sólo los entrenadores principales asistían pues las caras que todos querían ver eran las de los deportistas no de todos los que estaban detrás.

Pero Makoto se había vuelto popular ya que, y Haruka todavía se molestaba cuando lo recordaba, en el último Mundial de Natación alguien del público le tomó una fotografía durante los eventos y la subió a redes sociales con el título «¿alguien conoce la identidad de este guapo entrenador?» y en un dos por tres la biografía de Makoto había dado la vuelta al mundo y en múltiples idiomas, así que de un tiempo para acá él también era invitado a esos «eventos elegantes» y acaparado por señoras mayores mientras Haruka rechinaba los dientes sin poder decir nada.

En esta fiesta logró hablar con un total de dos personas antes de desaparecer discretamente detrás de una columna donde estaba sujeta una cortina enorme y pesada, le serviría bien para esconderse pero se asomó un poquito para buscar a Makoto.

—¿Haru? —oyó una voz suave y baja detrás de él que le hizo brincar.

Giró rápido y encontró al dueño de sus suspiros medio oculto por la cortina.

—¿Makoto? —preguntó sorprendido por verlo ahí pero cuidando no alzar la voz— ¿Qué haces aquí?

—Diría que lo mismo que tú —respondió con una expresión divertida.

—Uhm, pensé que durarías más.

Makoto hizo un gesto entre modesto e incómodo.

—Yamato-san es una de las invitadas —explicó haciendo que Haruka rechinara los dientes, otra vez.

Yamato-san era una de esas ancianas adineradas a las que debían convencer de hacer donativos, con el gran defecto de que creía que su edad y su dinero le daban carta libre para ser descarada con los jóvenes deportistas y había estado prendada de Makoto en el evento anterior. Los anfitriones tuvieron que intervenir cuando el equipo amenazó con retirarse si la mujer no lo dejaba en paz, y aunque dejó de acapararlo lo estuvo siguiendo el resto de la noche.

—Que bueno que la viste a tiempo —comentó Haruka asomándose otra vez, pudo verla al otro lado del salón, parecía estar buscando a Makoto pero, según se veía desde donde estaban ellos dos, ella estaba evaluando el usar a Sousuke como sustituto.

—Sí —dijo Makoto asomándose con él, era lo bastante alto para pegarse a la espalda de Haruka y mirar por encima de él—, y mientras podemos pasar el rato aquí ¿verdad? —añadió jalando a Haruka más dentro del pequeño escondite.

—Al menos hasta que empiecen a buscarnos —aceptó Haruka dejándose llevar, unos arrumacos no estarían mal, y a Makoto le gustaba como se veía de traje.


Gracias por leer.

Esperen la continuación de este fic el día de mañana (o dieciochoavo día de flufftober).