Capítulo VIII

"Libertad Robada"

2 chicos no mayores de 20 años se encontraban en una sala repleta de retratos, parecían estar algo preocupados pues en su rostro se podía percibir inquietud y a la vez nerviosismo.

El mas alto de los 2 chicos parecía estar bastante molesto, con el semblante fruncido dirigió su mirada hacia el otro chico.

-Escúchame Harry, si vuelvo a ver a ese maldito hurón de nuevo, voy a matarlo. ¿Cómo se atreve a decir esas cosas sobre Her... digo sobre nosotros?- las mejillas del chico adoptaron un ligero tono rosado-. Ehh... ¡Tengo una idea! ¡Me han dicho que tiene un puesto en el ministerio de magia! Podemos esperar a que salga y ¡¡PAM!! Lo hacemos papilla.

Harry frunció el ceño y dirigió una mirada de disgusto al pecoso.

-Ron, ¿Acaso te importa Hermione?- pregunt

-Por supuesto que sí- respondió ofendido

-Entonces si te importa no te metas con Malfoy. Créeme, lo detesto tanto como tú, y se que se merecía una golpiza por lo que dijo en Homesgeade, pero recuerda que su familia está involucrada con Voldemort y si lo atacamos por estos momentos, las consecuencias pueden ser muy graves. Malfoy escuchó la conversación que tuvimos en la cafetería y es por eso que debemos de tener el doble de cuidado, ¡Maldición! ¿Cómo pudimos ser tan descuidados? Tendremos que asegurarnos de que no le diga a nadie acerca de la orden-

-¿Y cómo haremos eso?-

-No tengo la menor idea, tal vez debamos seguirlo y ver que es lo que hace-

-Pero, ¿Y si nos descubre? Todo fracasará, además ¿Cómo haremos para ocultarnos? Hermione correrá mas peligro aún y... no quiero que la dañen, yo... la aprecio mucho como para perderla-

-No por nada tengo la capa invisible de mi padre, y no te preocupes Ron, no perderás a Hermione- Harry esbozó una sonrisa al ver como Ron se ponía tan rojo como un tomate.

Harry sabía que Ron sentía algo por Hermione desde que estudiaba en Hogwarts, siempre aparentaba que no, pero se podía ver sin dificultad que mentía. Él también sentía mucho aprecio por ella, pero nunca se había dado cuenta de que tan grande era hasta que dejó de verla, ahí comprendió que el cariño que sentía hacia ella era más que el de una simple amistad. Ahora, haría todo lo que fuera posible para protegerla y estaba seguro de que Ron haría lo mismo. Pasara lo que pasara, estarían a su lado.

El timbre de la casa se escuchó y Harry rápidamente acudió a atender la puerta.

-Hola Harry- dijo Hermione esbozando una tímida sonrisa

-Hermione, hola, adelante pasa, Ron está en la sala- replicó el ojos verdes

Hermione entró a la sala seguida de Harry.

-Hola Ron- dijo la chica al ver al pelirrojo

El chico la miró con el entrecejo fruncido

-¿Qué pasa?- preguntó Hermione

-Iré al grano... ¿Por qué no nos dijiste nada de tu encuentro con Malfoy?-

La chica sintió que su corazón se aceleraba al oír pronunciar ese nombre.

-¿Cómo supieron?- preguntó algo desconcertada

-Él nos lo dijo- Ron hizo una mueca de desagrado.- Nos encontramos con él por casualidad ayer. Y creeme, no fue nada agradable.

-Yo...- la chica desvió la mirada-. No les dije nada porque no creí que tuviera importancia.

Harry se acercó a Hermione.

-¿Te dijo algo malo?-

La chica clavó la vista en el suelo. No estaba de ánimos para recordar su 'encuentro' con Malfoy.

-Nada de importancia, no quiero seguir hablando de él, hace que me duela la cabeza.- dijo cortante

-Lo lamento- añadió Harry- Pero es necesario que lo hagamos.

Hermione se tornó molesta, realmente no quería oír hablar sobre Malfoy, lo único que quería era olvidarlo y no pensar nunca mas en él, aunque, dentro de ella, sabía que eso era prácticamente... imposible.

-Dame una buena razón- dijo molesta

-Escuchó una conversación muy importante que tuvimos Ron y yo- soltó un suspiro y le contó la plática que tuvieron Ron y él en la cafetería.- No sabemos hasta que punto la habrá escuchado, pero sabes que su familia está involucrada con Voldemort y... él podría contar lo escuchado, a menos que, como le sugerí a Ron, sigamos a Malfoy cuando salga del ministerio que es donde trabaja y tengámoslo vigilado hasta cerciorarnos de que no abrirá la boca.

Hermione clavó su vista en los hermosos ojos verde esmeralda de Harry.

¿Seguir a Malfoy? ¡No! Podría decirles que no los acompañaría pues bien ellos habrían aceptado con facilidad, pero un gran deseo por ver como era aquel chico de ojos grises diariamente, como reaccionaba cuando no tenía a quien destrozar verbalmente la atraparon pues la curiosidad que sentía por conocerlo enteramente aún seguía muy presente en ella, por lo que en vez de negarse...

-Está bien, iré con ustedes.-

-Pero ¿Para cuando se iniciará todo esto?- preguntó el pelirrojo

-Mañana mismo- contestó Harry

-Chicos...- En el rostro de Hermione se dibujó una sonrisa, se acercó a ellos y los abrazó.- Muchas gracias por su apoyo.

Ron se apartó de inmediato y bajó la vista para ocultar lo rojo que su rostro se encontraba, aunque, esto le resultó imposible.

-N-no tienes porque agradecernos nada, para eso están los amigos- dijo Ron mientras intentaba recuperar su color natural

-Creo que mejor deberíamos de empezar ahora. Debemos vigilarlo lo mas posible, no sabemos si pudo haber abierto la boca ayer en la noche- replicó Harry

La chica volteó a ver nerviosa al ex-gryffindor.

-¿Ahora?-

-Si Hermione. No podemos arriesgarnos.- dirigió su mirada a Ron.- ¿A qué horas salen los trabajadores en el ministerio?

El pecoso comenzó a hacer cálculos.

-Mmm... papá sale a las 7:00, pero Ginny como es apenas una principiante sale mas temprano, como a eso de las 5 de la tarde, a veces mas tarde, y cuando son ocasiones especiales les permiten salir como a las 3 de la tarde por lo menos. Pero Malfoy no creo que sea un trabajador avanzado, por lo que es probable que salga a la misma hora que Ginny-

-De acuerdo, para las 4:30 tenemos que estar allá- dijo Harry

-¿Pero cómo nos ocultaremos?-preguntó Hermione

-Parece que se les ha olvidado por completo que aún tengo en mis manos la capa invisible de mi padre- respondió el ojos verdes

-Lo siento, creo que últimamente no he estado muy atenta a lo que pasa a mí alrededor, han ocurrido... tantas cosas- soltó un suspiro y en su mente aparecieron los sucesos de los últimos días

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Draco

La mansión está tan silenciosa como de costumbre, no puedo soportarlo.

Me levanto y me dirijo al gran espejo de bronce que está en la esquina de mi habitación, me coloco enfrente de él y me miro.

Estas malditas ojeras en mi rostro son cada vez mas notorias, bueno, no me culpo, no he dormido bien desde hace tiempo.

No he acomodado mi cabello como de costumbre, ahora lo dejo simplemente que caiga sobre mi rostro ¿Por qué? No tengo idea, solo no quiero parecerme tanto a las personas que me dieron la vida, aunque tengo que aceptar que por mas que lo intente no lo voy a lograr, pues a pesar de mi parecido físico también me parezco a ellos en cuestión de carácter.

Sin mas ni mas me visto como de costumbre, totalmente de negro y con la gabardina que tiene el estúpido emblema de la familia.

En mi mente aparece de nuevo el recuerdo de aquel niño al que solía llamar "amigo". ¡Ja! Me causo gracia, creía que yo podía tener... un amigo, pero que patético era en aquel entonces, ahora entiendo a la perfección las palabras de mi padre:

"NO TIENES AMIGOS Y NO LOS TENDRÁS"

Un Malfoy no tiene amigos, un Malfoy NO debe tener amigos, un Malfoy como yo no debe de sentir absolutamente nada.

Yo siempre he tenido todo. He escuchado el dicho de que el dinero compra la felicidad, pero ese no es mi caso... El tener todo no significa ser feliz, el que te compren todos los juguetes que deseas no significa que te hará sonreír, el que tengas el auto más lujoso del mundo no te hará sentirte contento.

Lo comprendo perfectamente, y eso hace que me sienta aprisionado y sólo.

Me interrumpo y me sorprendo de mis propios pensamientos.

Tal parece que el no dormir me está afectando gravemente. Bien, no tengo tiempo para seguir pensando en idioteces.

Salgo hacia fuera con paso firme, subo a mi automóvil y me dirijo a mi próximo destino: el ministerio.

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Hermione

Son las 4:30. Harry, Ron y yo nos encontramos justamente dentro del ministerio cubiertos con la capa invisible.

Mi corazón late cada vez con más fuerza y por más que lo intento no puedo ocultar mi nerviosismo.

-Hermione ¿Te encuentras bien?- me pregunta Ron

No, no me siento bien. No me siento nada bien...

-Sí, no te preocupes Ron- respondo

-Malfoy debe de salir de aquí en cualquier momento- nos dice Harry

-Tal vez debimos haber buscado su oficina y ocultarnos allí porque no sale- dice Ron con tono desesperado

Harry parece perder la paciencia. Me mira y luego dirige su mirada a Ron para decirle:

-Será mejor que te calles. Espera un momento mas y el saldrá-

Harry tenía razón. Aproximadamente 5 minutos después de estar esperando vemos que Malfoy sale de una especie de oficina. Mi corazón late violentamente al ver que pasa justo enseguida de nosotros.

-Bien, sigámoslo- susurra Harry

Comenzamos a seguirlo con cautela, él sale del ministerio y se sube en un precioso automóvil color negro.

-Genial- digo enfadada -¿Ahora como sabremos a dónde se dirige?

-Ahora que lo recuerdo, mi padre se llevó mi auto ahora- Ron sonríe –Tal vez esté por aquí.

Lo buscamos y para nuestra muy buena suerte lo encontramos.

-¡Bien! Creo que tengo una llave de repuesto- comienza a buscar en sus bolsillos - ¡Aquí está! ¡Vamos, rápido, suban!

Nos subimos con rapidez y alcanzamos el auto de Draco, claro que para esto Ron ha hecho invisible al auto.

No sabemos exactamente a donde nos dirigimos pero yo me estoy sintiendo cada vez peor, quiero regresar, simplemente irme... el solo hecho de ver esos fríos ojos grises hace que recuerde muchas cosas que me hicieron sentir mal y que experimente de nuevo ese dolor que me ha estado torturando por dentro.

Después de un rato, nos adentramos en lo que parece ser un especie de bosque, hay enormes y frondosos árboles por doquier, también, se pueden apreciar pequeños animales como conejos y ardillas. Si no estuviera tan inquieta, me bajaría del auto y contemplaría con tranquilidad este hermoso lugar, pero la realidad es otra.

-¿A dónde diablos se dirige?- dice Ron con desesperación

-Creo que ahí tienes tu respuesta- le responde Harry al tiempo que señala hacia enfrente

Mis ojos están maravillados ante lo que veo. Una preciosa y gigantesca mansión estilo medieval se encuentra frente a nosotros, se puede ver a simple vista que tiene más de 20 habitaciones. Y lo que mas destaca son las rosas, sí, docenas y docenas de rosas rodean a la mansión. ¡Pero que impresionante es! Jamás imaginé que Draco Malfoy viviría en un lugar tan hermoso.

-¡Cielos! ¡Es enorme!- dice Ron mirando asombrado

Ron estaciona el auto y abre la puerta para bajarse pero Harry lo detiene.

-¡Espera! ¿Acaso has perdido la razón? ¡No puedes bajarte ni dejar al auto aquí! Recuerda que su efecto de invisibilidad no dura para siempre, será mejor que lo ocultes entre los árboles-

Ron tarda un poco en reaccionar, parece estar sorprendido ante lo que ve. No le culpo pues estoy en su misma situación.

-¿Eh? ¡Ah! Sí...- dice unos segundos después

-Apresúrate, tenemos que entrar cuando él lo haga para no levantar sospechas- dice Harry con impaciencia

Ron enciende el auto de nuevo y lo mete entre los árboles, asegurándose de que quede bien oculto.

-Bien, en marcha- nos dice Harry –Vamos, hay que cubrirnos con la capa

Me quedo sentada.

-Hermione ¿Vienes?-me pregunta Harry

Miro sus brillantes ojos verdes por unos momentos.

Yo no soy una cobarde, y no me voy a quedar sentada aquí como una idiota, yo puedo hacerlo, si ya llegué hasta aquí entonces vale la pena continuar.

-Claro que si- digo con seguridad

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Narrador

Los 3 chicos, cubiertos con la capa invisible, atravesaron el bosque en donde ocultaron el auto y se apresuraron para alcanzar al rubio quien estaba a punto de entrar en la puerta principal.

-¡Cielos! ¿No puede caminar más despacio?- dijo el pelirrojo con molestia

Harry le dio un codazo furioso.

-¿Puedes callarte?- susurró -¿Quieres que nos descubran o que?

-Lo siento- respondió el pecoso en voz baja

Finalmente alcanzaron a Draco y entraron junto con él a la enorme mansión.

¡Pero cualquiera se sorprendería con mirar tan espléndido lugar! Todo elegantemente adornado, con un curioso estilo medieval y gótico, ligeramente alumbrado con nada mas que velas colocadas en la rugosa pared, el techo con pinturas del estilo de Miguel Angel, que te hacían pensar que estabas en un especie de sueño, y en el centro, unas escaleras enormes de mármol cubiertas por un especie de elegante terciopelo rojo, como si se tratase de esas escaleras donde los que son de la realeza suelen bajar cuidadosamente durante los eventos de nobleza.

Varios sirvientes recibieron a Malfoy educadamente, pero el chico los ignoró por completo.

-Al parecer también es desagradable en su propio hogar- susurró Ron

El rubio subió las escaleras de mármol e inmediatamente los 3 chicos lo siguieron.

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Hermione

Estamos siguiendo Malfoy sin tener idea de adonde nos dirigimos. Pero que grande es este lugar, no deja de sorprenderme... Si estuviera por mi cuenta estoy segura de que me perdería enseguida. Y él, camina rápidamente sabiendo exactamente a donde se dirige, bueno, es lógico que no se extravíe pues se trata de su propia casa.

Pero que silencioso está todo aquí, solamente se escuchan sus pasos y nosotros hemos tenido que caminar muy lentamente para que no nos descubran y eso hace que sea un poco más difícil alcanzarlo pues sus pasos son rápidos. No creo que yo pudiera soportar este silencio día tras día... debe de sentirse muy solo en un lugar tan grande como este.

Malfoy se detiene ante una puerta color grisáceo, con cuidado la abre y se introduce, seguido de nosotros.

Pero al parecer es... su habitación... tiene un aspecto bastante lúgubre y deprimente que hace que me den unos enormes escalofríos.

Harry, Ron y yo nos colocamos en una esquina de la habitación procurando no hacer ningún ruido para no ser descubiertos.

Malfoy se quita la gabardina que porta y la lanza en un sillón de cuero negro que esta frente a una ventana grande. Se acuesta en su cama y fija su mirada al techo.

No puedo evitar ruborizarme al observarlo por unos momentos... a pesar de que siga poseyendo el mismo carácter que cuando estudiaba en Hogwarts, ha cambiado bastante en el otro sentido... Draco es... muy apuesto...

La puerta se abre y un sirviente elegantemente vestido entra.

-Señor Malfoy, la comida está lista, puede usted bajar-

Draco no se levanta ni despega su vista del techo, pero en su rostro puedo percibir un gesto de desagrado.

-Estoy muy cansado y no tengo apetito. No bajaré. Y ¿Qué es lo que te he dicho de tocar antes de entrar?- dice en tono enfadado

-Lo siento mucho señor, le prometo que no se volverá a repetir. En cuanto a que no bajará, me temo que tendrá que hacerlo, su padre quiere hablar con usted.-

-De acuerdo, de acuerdo- Malfoy suena molesto –Dile a mi padre que bajaré en un momento.

El sirviente se retira.

-No puedo relajarme nunca en esta maldita casa- dice al tiempo de que patea un mueble

Pero que genio se carga...

Escucho un débil ruido a mis espaldas y volteo a ver la causa.

Una enorme araña peluda está parada en el brazo de Ron. Lo miro nerviosamente pues se que les tiene pavor, parece no haberse percatado y me alegro pues de lo contrario podrían descubrirnos.

Malfoy sale de la habitación. Antes de que lo sigamos detengo a Ron por el brazo.

-¿Qué pasa?- me pregunta desconcertado

-Ron... no vayas a gritar- le digo en voz baja y acerco mi mano hacia donde está la araña

-¿Qué? ¿Por qué?- pregunta de nuevo confundido

Le retiro la araña y Ron suelta un gemido.

-¡A-araña!- dice con voz un poco elevada y con el rostro lleno de terror

-¡Shh! ¡Cállate!- dice Harry en voz baja –Tenemos que seguirlo, rápido.

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Narrador

Harry, Ron y Hermione salieron rápidamente de la habitación de Malfoy y lo siguieron silenciosamente.

El rubio caminó descuidadamente con una seguridad muy grande. Eso es lo que se puede ver, lo que proyecta su forma de actuar, su forma de comportarse, una seguridad enorme. Pero si acaso se es bastante observador, podrás ver a leguas un miedo enorme cubriéndolo por completo. Y como siempre una pregunta se viene a nuestra mente, esa pregunta que nunca desaparece. ¿Por qué? En este momento no podrá ser contestada, pero a medida de que esta historia llegue a su final, no estará mas en sus cabezas.

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Hermione

Vemos como Malfoy se detiene ante una enorme puerta de madera, la cual tiene un aspecto bastante descuidado por los años.

Abre la puerta y nos introducimos junto con él.

Miro a mí alrededor, toda la sala entera está repleta de retratos, al parecer son miembros de su familia pues todos son muy parecidos, tienen ese gesto de desagrado y esa mirada fría que caracteriza a los Malfoy.

Harry señala al techo. Lo miro e inmediatamente recuerdo a Hogwarts pues está encantado como el techo del gran comedor.

Malfoy se coloca atrás de un sillón de piel color café oscuro, este esta frente a una elegante chimenea.

-¿Me llamó usted?- pregunta Malfoy

Observo a Draco. Su actitud no es la misma que yo conozco, esa manera tan educada de hablar, ni siquiera su postura es la misma. Está completamente derecho con las manos hacia atrás y su mirada hacia el frente. Parece que como si estuviera en la armada o algo parecido. Por todo eso puedo notar que está tenso.

-Sí, Draco- la seca voz de Lucius Malfoy resuena en todo el lugar.- Yo te llamé. Siéntate.- Señala con la mirada a el sillón que está a un costado del suyo.

Draco obedece de inmediato.

-¿Qué desea?- pregunta Malfoy

-No has estado muy atento, tienes que estar preparado para cuando sea el día, no falta mucho y eso lo sabes- dice Lucius

¿Para cuando sea el día? ¿A qué se referirá?

-Estoy preparado- dice Draco a secas

Lucius Malfoy se levanta y se coloca frente a Draco. Veo como una mirada de enojo sale de sus ojos. Malfoy no lo mira.

-Mírame a los ojos- dice Lucius alzando la voz –Quiero que me escuches claramente, quieras o no tienes que hacer esto. No voy a permitir que lo eches todo a perder. Si fallas en esto puedes dejar de llamarte Malfoy. No me importa lo que tu pienses. Solo has lo que te ordeno. ¿Entendido?-

Draco no despega su vista de los ojos de su padre, se ve muy tenso y un poco molesto.

-Entendido- dice Malfoy

-De acuerdo, ahora vete.- dice Lucius fríamente

Draco solamente se levanta y sale del lugar.

No entendí a que se referiría el padre de Malfoy, pero parece ser algo de suma importancia pues la manera en que le habló fue muy dura.

¿Será siempre así con su hijo? ¿Por qué Draco adoptó esa actitud? ¿Acaso así se comporta siempre cuando está ante su padre? Si acaso es así, yo no podría soportarlo. Pero Malfoy se ve como si nadie le hubiera dicho nada aunque parece molesto. Tal vez esté bajo mucha presión.

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Draco

Mi padre ha notado mi inseguridad, lo sé, lo vio a través de mis ojos.

La verdad es que ya no puedo ocultarlo más, simplemente estoy demasiado agotado como para hacerlo.

Me estoy comportando como un idiota.

Ni siquiera se que es lo que pienso, y ni siquiera se a donde voy en este momento pues acabo de perderme, en mi propia casa.

Me detengo en la primera puerta que veo y me introduzco dentro de ella.

Es la puerta que da al ático, hace tanto tiempo que no entraba a este lugar.

Todo está descuidado y lleno de polvo. Es lógico que los estúpidos sirvientes no hayan limpiado este lugar por años.

No me gusta estar aquí, me trae malos recuerdos de mi infancia...

Estoy a punto de salirme, pero algo ha hecho que me detenga por completo.

Una caja, una caja en la esquina del ático que tiene mi nombre escrito con pésima caligrafía.

¿La abriré? Después de tanto tiempo ¿Seré capaz?...

Me acerco, tomo la caja, sacudo el polvo que la cubre y primero que nada la examino, pero sin poder contener mi deseo la abro.

Una foto está al principio, soy yo sonriendo de pequeño y estoy junto a... Matías... Es increíble que aún recuerde el nombre de ese impuro.

Me quedó mirando esa foto por un rato, muchas cosas vienen a mi mente con tan solo verla.

Sí, ese niño era un impuro, un sangre sucia... pero me hizo tener algo que jamás pero jamás se borrará de mi existencia... me hizo tener una amistad, una amistad llena de inocencia, una amistad cálida que me hizo hacer algo que no he vuelto a hacer desde el día en que lo mandé al infierno... me hizo sonreír... me hizo sentir felicidad... hizo que solamente fuera yo sin temor a que me castigaran o me rechazaran...

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Narrador

La chica no pudo evitar sentir una gran curiosidad... ¿Quién era la persona que estaba junto a Draco en esa fotografía? Y ¿Por qué no apartaba su vista de ella?... Se puede observar en su mirada un toque de tristeza, un toque que de vez en cuando se asoma en sus hermosos ojos color gris.

¿Pero que sentía? ¿Qué había detrás de esa apariencia dura y segura?

El chico decidió dejar de ver esa fotografía, no quería que todos esos sentimientos dentro de él afloraran a la superficie.

Draco dejó caer la caja en el suelo y el cuarto se llenó de polvo, haciendo que Hermione, accidentalmente... estornude.

Ese estornudo fue suficiente para que todo el personal de la mansión se percatara de que había intrusos.

-¿Quien anda ahí?- preguntó Draco

-¡Maldición! ¡Pero que estúpida soy!- pensó Hermione

-Vámonos- les susurró Harry en voz muy baja

Los 3 chicos se comenzaron a hacer lentamente hacia atrás para salir de la habitación pero por mas que lo intentaron no pudieron dejar todo en silencio, el suelo rechinaba con cualquier paso que daban...

-¡Alto ahí! Quien sea que seas- dijo Draco alzando la voz

-¡Corran!- susurró Ron

Harry, Ron y Hermione comienzan a correr desesperadamente y logran salir del ático, pero ahora tienen un problema más grande, Draco ha avisado a todos que hay alguien dentro de la casa.

-Fue mi culpa, fue mi culpa, lo siento chicos- dijo Hermione lamentándose una vez se encontraban corriendo

-No fue con intención Hermione- dijo Ron agitado

Los chicos entraron a la habitación de Malfoy.

-Podemos salir por la ventana- dijo Harry

-Buena idea- replicó Ron al tiempo que fue a abrirla

Estaba cerrada.

-¡Maldición!- dijo Ron casi gritando – ¡Está atascada!

-¡Escuché voces, creo que están por aquí!- se escuchó afuera de la habitación

-Ron, préstame tu varita, rápido- dijo Hermione con desesperación al ver que la manija de la puerta se estaba girando

Ron le dio la varita a Hermione.

-¡Alohomora!- dijo la chica apuntando a la ventana con la varita

-Harry ponle seguro a la puerta- dijo Ron

Pero la ventana no se abrió.

-¡ALOHOMORA!- dijo nuevamente Hermione con más fuerza

Ron en un ataque de desesperación rompe la ventana con el sillón de cuero negro que está frente a ella.

-¡¿Estas loco?!- grita Harry

-¡¡Si no hacemos algo rápido nunca saldremos de aquí y nos descubrirán!!- dice Ron molesto

Ron comienza a salir.

-Hermione- dice Ron mientras le extiende la mano para ayudarla a salir

-Espera, ustedes apresúrense, yo intentaré detener la puerta- dice la chica, al tiempo que dice algunos conjuros

-Pero Hermione- dijo Harry pero no alcanza a terminar la frase pues e

-No insistan, apresúrense, voy rápido- dijo la chica con molestia

Ron y Harry obedecen, apresurándose a salir cuanto antes

Una vez salen ellos, Hermione también se dirige a la ventana para salir pues la magia ya no detendrá más a la puerta.

-¡Vamos Hermione apúrate!- gritó Harry desde afuera

Pero algo terrible pasa... antes de que consiga salir, se abre la puerta y con un toque de la varita de uno de los encargados, reconstruyen la ventana para cerrarla por completo.

-¡Tú! ¡Date la vuelta!- gritó Malfoy furioso

La chica está completamente paralizada, su cuerpo tiembla violentamente.

-¿Acaso no escuchaste? ¡Dije que voltearas!- grita de nuevo con mas fuerza

Hermione, se voltea lentamente y mira directamente a los ojos del rubio.

En el rostro de Malfoy se percibe un gran desconcierto.

-¡¿Qué demonios?! ¡¿Granger?!-


Espero que les haya gustado este capítulo, me tomó mucho hacerlo, estaba en examenes, con mucha tarea y además no encontraba la inspiración que necesitaba, pero después de esta larga espera que creo que duró como 1 mes s aquí esta...

Plasmar los sentimientos de los personajes no es nada sencillo, así como escribir una historia, pero es una experiencia muy bonita, aprendes muchas cosas sobre ti mismo...

Quiero agradecer en especial a mi amiga Gilraen fefalas, Sissi y a Karen P., por apoyarme y motivarme a seguir esta historia... ¡Muchas gracias, sin ustedes no lo habría logrado!

Espero sus comentarios... Mis saludos, y nos vemos en el próximo capítulo nn..

Atte. Lúthien of Dorthonion