Capítulo XIII
'Confusión'
Draco Malfoy estaba postrado ante un enorme espejo de marcos dorados descuidados. Portaba aún una larga capucha negra, la cual no dejaba al descubierto sus brazos ni piernas y duras penas dejaba ver su rostro. Se veía en sí algo sombrío, tétrico y realmente escalofriante… algo indicaba que aquel joven guardaba un secreto, un terrible y oscuro secreto. En su mano se encontraba una fotografía doblada y sucia, en la que se observaba a una peculiar joven sonriente de largos cabellos rizados. El joven miró la foto por un momento para luego apretarla hasta arrugarla enteramente.
Un gemido de profundo enojo salió de sus labios. Alzó la mirada hasta encontrarse con su propio reflejo en el enorme espejo. Se contempló a si mismo durante unos segundos… sus ojos lucían cansados, casi a punto de cerrarse, las ojeras habían aumentado considerablemente en los últimos días y su piel estaba tan blanca y pálida que fácilmente podría confundírsele con un cadáver.
Sólo tenía 19 años, y su apariencia daba a entender que la presión y el estrés ya se lo habían carcomido por completo. Ser el unigénito de los Malfoy significaba la presión en sí, el sentirse acorralado e inferior todo el tiempo, el mirar a los ojos de la gente y sólo ver en ellos malas intenciones, el no dormir durante las noches, la carencia de afecto, la dureza, la frialdad, la rectitud, el sufrimiento, la tortura, el dolor.
Ahora él se había convertido en lo que más odiaba. Se había convertido en un asesino sin alma, en alguien sin sentimientos ni pensamientos. Ahora era uno más. Ahora, se había convertido en su padre. Y por ello mismo, todos aquellos sentimientos que alguna vez lo hicieron sentirse diferente e inclusive feliz, deberían ser borrados para siempre de su memoria.
Tomó aquella caja empolvada que tenía su nombre escrito con pésima caligrafía y apuntó su varita hacia ella para incendiarla después, quemando así sin remordimientos esa caja donde alguna vez un niño inocente guardó con todo el cariño de su corazón, objetos que lo hicieron sonreír.
Sólo tenía una cosa más por hacer. Sólo una más. Solamente tenía que entregar a alguien a Voldemort. Y estaba completamente dispuesto a hacerlo.
Se miró nuevamente en el espejo y decididamente salió en busca de su cometido.
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El moreno estaba parado frente a una pequeña casa de madera. Esta se veía descuidada y sucia, dando así el aspecto de estar deshabitada. Los árboles y los matorrales la rodeaban y hojas secas cubrían el suelo del exterior y parte del techo.
Se acercó cautelosamente a la puerta y con delicadeza llamó a ella. Segundos después de hacer esto, la puerta se abrió, pero no había nadie en su interior, o eso era lo que parecía.
Entró cautelosamente a la casa con nerviosismo y comenzó a buscar alguna señal u objeto que le pudiera indicar que aquel lugar no estaba abandonado. Repentinamente, un ruido a sus espaldas le hizo sobresaltarse. Volteó de inmediato y al hacerlo una repentina sonrisa apreció en su rostro.
Sin pensarlo 2 segundos, se dirigió hacia la persona causante del ruido y le dio un fuerte abrazo.
-Cuanto tiempo… profesor Lupin-
-¿Harry?-
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La familia Granger disfrutaba de un picnic al aire libre en un parque cercano. Los padres trataban de aprovechar el poco tiempo disponible que les quedaba con su querida hija, Hermione. Era bien sabido que su trabajo los mantenía ocupados casi todos los días y nunca tenían la oportunidad de hablar con su unigénita, pero ella los comprendía y los apoyaba ante todo.
La chica se encontraba feliz de estar con ellos, pero triste por lo sucedido con su amigo Ronald. Por su mente pasaba que tal vez había sido algo cruel de su parte el haberle dado a entender que no confiaba en él a pesar de todo lo que habían vivido juntos. Pero estaba segura de que si hubiera hablado, si le hubiera dicho la verdad, no la hubiera podido comprender. Que quede claro, se trataba de Malfoy, no de cualquier persona. Definitivamente no de cualquier persona. Pero no podía dejar las cosas así como así, no quería perder la amistad que tenía con él y por eso mismo, las cosas deberían ser aclaradas antes de que fuera demasiado tarde.
Se puso de pie con algo de tristeza y miró a sus padres.
-Mamá, papá… no saben lo feliz que me hicieron sentir por haber pasado su día libre conmigo. Créanme que se los agradezco, y espero que se vuelva a repetir. Pero ahora tengo algo muy importante que hacer. No puede esperar. –Dio un suspiro- Lo siento mucho.
Sin esperar respuesta, salió corriendo del lugar para así ir en busca de su amigo Ron.
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-Me da mucho gusto volver a verte, Harry- Lupin sonrió -¿Cómo me encontraste?
-Algo me decía que estarías aquí. Después de todo, este solía ser el escondite de Sirius. Además, es un lugar tranquilo.-
-Sí… un sitio muy pacífico. Ahora entiendo porque a Sirius le agradaba este lugar. Solía decirme que cada vez que quería sentirse seguro y protegido, venía aquí y salía a disfrutar la naturaleza por la mañana. Así que decidí hacer lo mismo, y vaya que funcionó-
Una sonrisa apareció en el rostro de Harry. El conversar con Lupin siempre le hacía sentir una gran tranquilidad. Había algo en él tan sereno, tan pleno que se sentía bienvenido y le hacía mirarle como un miembro más de su familia.
De pronto, recordó el verdadero motivo de su visita, y la sonrisa que se había formado en su rostro desapareció por completo, dando paso nuevamente al nerviosismo y angustia.
-Tengo algo que decirle- Harry desvió la mirada –algo que realmente me tiene turbado.
-¿Qué sucede?-
-Últimamente se han presentado algunas cosas inesperadas, tales como sueños, encuentros, presentimientos… y todo eso me ha puesto con dudas y temor ya que todo está relacionado con Voldemort- suspiró y siguió –El día de hoy ocurrió algo más extraño.
Lupin miró a Harry con seriedad e hizo una seña con la mano para que este continuara.
-Tuve un encuentro, si es que acaso se le puede llamar así. Esa persona conocía mis pensamientos y dudas. Fue algo tan inusual… y lo que me advirtió todavía no se ha borrado de mi cabeza… dijo que uno de mis amigos corría peligro. Realmente temo por Hermione… ella, usted sabe, proviene de familia muggle. Y no quiero… no quiero que le pase nada… le tengo mucho aprecio, es mi mejor amiga.-
-Harry…- dijo Lupin apoyando su mano en el hombro del chico –si nos mantenemos unidos y atentos podremos asegurarnos de que nada malo le suceda. Es cierto, por los recientes ataques y tus sueños, podemos deducir que Voldemort sigue con vida y tu encuentro no puede significa otra cosa que una señal, la señal de que debes estar preparado para lo que está por venir. No tengas miedo, sabes que no estás solo. Ya no lo estás. No dejaremos que nadie más muera a causa de personas sin sentimientos.
Harry miró a Lupin y asintió.
-Muchas gracias…-
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Hermione caminaba a paso rápido en dirección a Homesgeade para así llegar a Sortilegios Weasley donde esperaba encontrar a su amigo Ron.
Estaba segura de que posiblemente el pelirrojo aún estaría molesto con ella, pero de todas maneras haría lo posible para que ese enojo desapareciera, aunque la verdad, no tenía idea de cómo lo haría.
Homesgeade se encontraba repleto de magos, cosa que no era de extrañar. Muchos sonreían y entraban en los establecimientos con ansia, dispuestos a gastar gran parte de sus ahorros en algún artículo interesante.
Pero sin duda alguna el establecimiento más abarrotado era el llamado 'Sortilegios Weasley', en el cual la clientela que predominaba eran indudablemente, estudiantes de magia y hechicería.
Entre los artículos más cotizados pro los estudiantes estaban los salta-clases y las lombrices de escarabajo. Los salta-clases, como su nombre lo decía, ayudaban al hábil brujo a no asistir a las asignaturas que detestara; las lombrices de escarabajo, por su parte, servían para causar un efecto dañino –pero no mortal- en algún personal del colegio.
Pero aunque muchos de los artículos eran fabricados específicamente para estudiantes, no significaba que solo estos los adquirieran. En ocasiones, personas de avanza y mediana edad los utilizaban para su trabajo cotidiano, por muy difícil que resultara de creer.
Los dueños atendían alegremente a cada uno de sus clientes, aún sorprendidos y orgullosos del gran crecimiento de su negocio.
George Weasley esbozó una sonrisa al ver a la amiga de su hermano menor en el establecimiento.
-¡Hola, Hermione¿Qué te trae por aquí?- preguntó George acercándose a ella
-Hola, George- dijo la castaña –parecen estar muy ocupados, será mejor que regrese después.
-Para nada- sonrió el pelirrojo y la condujo a la trastienda –sabes que puedes venir a visitarnos cuando quieras. Además estábamos a punto de tomarnos un receso, así que no te preocupes. ¿Gustas algo de tomar¿Algún salta-clases?
-No, gracias- respondió con amabilidad.
Fred Weasley llegó momentos después.
-Ya he puesto el cartel de descanso. Nos tomaremos un receso de 15 minutos, no de 30. Hoy hay mucha gente. –bufó y sonrió al ver a Hermione- Ah, hola, Hermione. Te ves cansada¿sucedió algo malo?
-No, estoy bien. Gracias por preguntar-
-¿Y qué te trae por estos rumbos? Que bueno que hayas venido a visitarnos-
-De hecho vine a buscar a Ron-
-OH… ¿oíste? Vino a buscar a Ronny –dijo Fred burlonamente- estaba aquí hace rato, pero tuvo un inconveniente y dijo que talvez volvería en 1 hora. No sé si quieras venir para entonces.
-Claro, vendré en una hora. Tengo que retirarme, gracias por su ayuda-
-Aunque no estamos seguros si regresará. Ha estado actuando muy extraño, como si estuviera en otro mundo- dijo George
-Ron siempre está en otro mundo- dijo Fred soltando una carcajada
-Tienes razón- George rió por un momento –pero ahora actuaba distinto. No era el mismo de siempre. ¿Tú sabes que es lo que le sucede?
-No…- mintió Hermione –Pero necesito hablar con él… si por alguna razón no regreso¿podrían decirle que pasé a buscarlo? Se los agradecería mucho.
.-Claro- dijo Fred –nosotros le diremos.
-De acuerdo, hasta pronto. Fue un placer saludarlos-
-Hasta pronto, Hermione- dijeron los gemelos al unísono.
La chica salió del lugar.
-¿Qué se traen estos dos?- preguntó George preocupado –Están actuando muy raro.
-Hormonas adolescentes- respondió Fred soltando de nuevo una sonora carcajada
Hermione un tanto decepcionada se dio paso para regresar a su hogar, con una serie de pensamientos en su cabeza. Estaba algo preocupada por las palabras de los gemelos 'Ha estado actuado muy extraño'. ¿Acaso estaría comportándose así por su culpa¿Querría volver a hablar con ella alguna vez?
Se encontraba sumida en sus pensamientos cuando repentinamente una tienda captó su atención. Sin pensarlo 2 veces entró a ella. Parecía ser de antigüedades y no recordaba haberla visto antes.
Quedó maravillada ante la cantidad de cosas asombrosas que había ahí. Había desde libros de magia blanca y negra hasta cofres que contenían joyas y hechizos preciosos de la edad media. Un ambiente confortable llenaba el lugar a tal punto de que deseabas pasar todo el tiempo posible en el. Era acogedor y hogareño, cosa que lo hacía más encantador de lo que ya era.
Su vista se detuvo en una sucia bola de cristal situada detrás de una cortina transparente descuidada. Se acercó lentamente hacia ella y la miró fijamente. En su mente apareció el recuerdo de la profesora Sybill Trelawney diciéndole que la adivinación no estaba en sus venas y que moriría sola, rodeada de los libros a los que tanto se aferraba. Río por un momento al recordar como había salido del aula molesta por aquellas palabras.
Miró a su alrededor para ver si había alguien presente, y al ver que no, corrió la cortina y tomó la bola de cristal entre sus manos. La sostuvo durante un momento mirándola fijamente, sin saber realmente lo que estaba haciendo. Al sentirse como una tonta por hacer eso, la dejó en su sitio original y se dio la vuelta para salir de ahí cuanto antes. Pero un ruido la detuvo. Se volvió nuevamente hacia la bola de cristal y pudo ver en ella un extraño brillo. Pudo divisar a alguien en la bola, alguien curiosamente parecido a una persona que ella conocía, logró observar como esa persona se acercaba cada vez más a tal punto de darse cuenta de que no era mas que un reflejo y que la persona reflejada estaba en realidad justo detrás de ella. Volteó asustada y se encontró con Draco Malfoy.
¿Qué hacía él ahí?... lo miró a los ojos con nerviosismo y desconcierto, esperando tal vez en él la misma reacción. Pero en el rubio no se percibía emoción alguna. Había algo vacío en su mirada, algo diferente, algo sospechoso. Miraba a la chica con frialdad y desprecio, con desdeño y superioridad. Su rostro se veía cansado, muy cansado.
El rubio se acercó a ella rápidamente antes de que pudiera decir una palabra, cubrió la boca de la chica con su mano y atrajo su cuerpo al de él. Acercó su rostro al de ella bruscamente y le susurró al oído:
-No digas una sola palabra ni hagas movimientos bruscos o algo terrible sucederá. Vendrás conmigo, vendrás conmigo ahora-
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-Hola, ya llegué de nuevo- dijo el pecoso con seriedad
-Hola, hermanito. Que bueno que regresaste. Tuviste una visita en tu ausencia- dijo Fred
-¿Una visita?- preguntó con curiosidad -¿Quién era?
-Ven, hablemos en la trastienda-
El pelirrojo siguió a su hermano mayor preguntándose quien se habría molestadito en ir a buscarlo.
-Siéntate. Tenemos que hablar- dijo Fred
-¿Sucede algo malo?- preguntó comenzando a preocuparse
-Eso es lo que quiero preguntarte. Hermione vino a buscarte hace rato y se veía cansada y preocupada, como si algo malo hubiera ocurrido-
-¿Vino¿A que hora¿Te dijo algo¿Qué tenía?-
Fred soltó una carcajada.
-Tranquilo, tranquilo. Dijo que sólo quería hablar contigo. Regresará en aproximadamente… -miró el reloj en su muñeca derecha- 30 minutos. Volverá, tu novia volverá.
-¡Cierra el pico!-
Fred rió nuevamente.
Lo que no sabían, era que cierta persona no regresaría.
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La castaña abrió lentamente sus ojos marrones. Lo último que recordaba era haber estado en una tienda de antigüedades observando una bola de cristal. También recordaba unos ojos grises penetrantes que la miraban con odio y crueldad.
Intentó ver lo que estaba a su alrededor mas no tuvo éxito puesto que todo estaba realmente oscuro. Trató ponerse de pie, pero esto tampoco funcionó. Sus brazos y piernas se encontraban atadas y adoloridas. Quiso gritar para que alguien la escuchara pero su boca estaba sellada.
Sintiéndose desesperada y realmente aterrada por no poder hacer nada y estar atrapada en un lugar desconocido, comenzó a llorar.
¿Dónde estaba¿Por qué estaba donde estaba¿Cómo había llegado ahí¿Quién la había llevado a ese lugar¿Habría hecho algo malo? Y si fuera así… ¿Pagaría las consecuencias?
Una serie de pasos se oyeron en el lugar, haciendo que Hermione se sobresaltara y guardara silencio. Provocando también que su miedo incrementara, al igual que sus lágrimas y el ritmo de su corazón. Al suceder esto, los pasos cesaron.
Varias velas iluminaron el lugar, pero la chica no podía ver nada, sus ojos estaban cubiertos con un pañuelo.
-Bienvenida- dijo una voz
Sintió que alguien se acercaba hacia ella y tocaba su cara para retirar el pañuelo de sus ojos la cinta aislante de su boca.
De inmediato miró a su alrededor asustada y rápidamente fijó su mirada a la otra persona en la habitación. Para su desconcierto y temor, vio a Draco Malfoy.
-¿Qué… estoy haciendo aquí?-
El rubio la miró con desdén.
-Sólo cumplo con mi deber-
-¿Qué deber¿De qué estás hablando?- preguntó temerosa -¿Por qué estoy atada?
-Eres afortunada. Has sido elegida directamente por el señor tenebroso.- una cruel sonrisa se formó en su pálido rostro –No todos tienen ese honor.
Hermione sintió como si un carro la atropellara. Sintió por un momento un enorme deseo de huir, de gritar, de llorar. Había sido una idiota, una gran idiota. Todo por haber confiado en la persona que se había esmerado por destrozarla. Lo miró a los ojos con un gran esfuerzo mientras sentía como todos sus sentimientos se venían abajo y las lágrimas nuevamente comenzaron a brotar por sus rosadas mejillas.
-¿Qué… pasará conmigo?- preguntó con mucha dificultad
-No volverás a ver el sol nunca más.- rodeó a la chica –Despídete de todo lo que anhelaste.
-¿Por qué…¿Por qué haces esto?-
El rubio le lanzó una mirada de disgusto.
-Cierra la boca, patética sangre inmunda.-
-¡No puedes hacer esto¿Es que piensas convertirte en uno de ellos¿De verdad deseas transformarte en un asesino¡Por favor¿Es que acaso… no significo nada? Lo que pasó… ¿No significó nada para ti?-
Malfoy miró a la castaña desconcertado.
-Por favor… no hagas esto… no puedes… te lo ruego… no puedes hacerlo… no debes hacerlo por que yo… yo… yo te amo-
OoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooO
05/Dic/2005…
¡Hola a todos! Por fin he actualizado, después casi 2 meses. ¿Les gustó el capítulo? Como pueden ver, Hermione por fin le ha dicho lo que de verdad siente a Malfoy… ¿qué le responderá? Eso es lo que nos tenemos que preguntar. Ya viene lo bueno xD y esta vez si se los prometo: muchos momentos D/Hr están por venir.
Agradezco nuevamente a la comunidad Harry Lunáticos, me han mostrado muchísimo apoyo con el fanfic… también a Lindiwen y a todas y cada una de las personas que me han dejado reviews… no saben lo bonito que se siente el ver que les guste la historia.
Por favor, les pido que dejen su comentario (review) sobre este capítulo y también los siguientes y los anteriores… no importa si es bueno o malo, todos son bienvenidos.
Sin más que decir, como probablemente los vea en 2 meses o mas, les deseo por adelantado una muy feliz navidad y un próspero año nuevo. ¡Que todos sus deseos se cumplan n.n!
Mis más sinceros saludos, Lúthien of Dorthonion (o mi nick en las comunidades: Hermione)
