Hola :)
Regreso esta vez más rápidamente, esta vez prometo, no tardarme tanto como en veces anteriores. Aquí estoy a las 12:00 a.m. exactamente, comenzando a transcribir esto para ustedes (sip, primero lo anoto en mi cuaderno y luego lo paso a la computadora xD... que flojera, ya sé)

Quiero agradecer por sus reviews a…

Lindiwen (Dryadeh): No sabes lo contenta que me puse al leerte después de tanto tiempo, tú siempre me has apoyado y tus comentarios son siempre muy lindos. Gracias, linda
Mione3HP: Muchísimas gracias! Así que lo leías desde las comunidades? Vaya, ya hace tiempo de eso¿verdad? Me alegra que te siga gustando.. y wow, muchísimas gracias por agregarme a favoritos!
Chanita: Hola, bienvenida! Ya ves? Serás afortunada y no te torturaré 3 años como el resto jaja… me alegra que te guste y espero seguir leyendo de ti!

También a Erika Paola, Katty, Lauriska Malfoy, Lily, Paola y Elisabetweasley… a quienes olvidé agradecer en el capítulo pasado, por animarme a seguirla publicando.

Como siempre, no muchos reviews, pero los que mandan, son bonitos y me inspiran a seguir escribiendo. Por ello GRACIAS, por igual a todas las personas que leen aunque no dejen comentarios.

PARA LOS QUE LEEN POR PRIMERA VEZ:
Primero que nada¡bienvenidos! Me pone sumamente contenta que estén leyendo. Este ha sido mi primer fanfic, el cual comencé escribir hace ya 4 años nn… la historia del mismo no sigue la trama del último libro, puesto que cuando lo comencé a escribir, éste aún no había sido publicado… detalles vienen hasta el 6to libro. Y se ubica 2 años después de haber terminado Hogwarts.
Por los primeros capítulos, sé que hay un gran número de errores, y por ello, mis disculpas.
Este fic es romance/drama, como podrán haber notado.

Y ahora así, los dejo en paz para que lean el capítulo.
Que lo disfruten y espero les guste.

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Capítulo XV
''Tú, yo y el bosque''
(Parte I)

Corrió y corrió, hasta que dejó de sentir sus piernas, hasta que su aliento se hubiera ido, hasta que sus pies dejaron de responderle, pues le resultó más difícil avanzar con alguien en brazos. Dos horas habían transcurrido desde que huyó del territorio de los Malfoy, y éste sentía como si el tiempo se hubiera detenido.

Estaban ahora, sumamente adentrados en el verde bosque, tanto, que ni siquiera el rubio conocía ya esos andares. Hermione seguía inconsciente y débil, pero en su rostro se percibía un poco de apacibilidad. Probablemente estuviera teniendo hermosos sueños, lo que se consideraría un golpe de suerte en momentos como aquellos.

Malfoy paró de correr, exhausto, justo delante de un río que se les atravesaba en el camino. Recostó a Hermione cuidadosamente enseguida de un árbol cercano y una vez hecho esto se tiró enseguida de ella sin reparo. Tenía la respiración tan agitada que podría pensarse que pronto le daría un infarto. La palidez de su cara había desaparecido y se veía ahora con bastante claridad, como estaba tan rojo como una manzana fresca y tan sudoroso como un vaso de cristal conteniendo agua helando. Permaneció recostado de esta forma durante un rato, intentando recuperar el aliento que se le hubiera ido. Con bastantes dificultades se puso de pie nuevamente, acercó su cabeza al río y con desesperación intentó beber, pues le resultaba complicado inclinarse e intentar mantener el equilibrio mientras bebía. Finalmente, bebió poco, pues el cansancio que sentía no le permitió saciar su sed completamente.

Volvió a recostarse enseguida de Hermione y acto seguido, se quedó profundamente dormido.

nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

- ¿Harry? -

- ¿Bueno¿Quién habla? -

- Soy yo, Harry. Ron… -

- Oh¡hola, Ron! Creí que no sabías utilizar un teléfono… y pensé que detestabas utilizar cosas muggles -

- No sabía, hasta hace poco… y en lo último tienes razón, pero debido las circunstancias no tengo otra opción… -

- Querías darme la buena noticia de tu aprendizaje, supongo. Bueno, felicidades, oficialmente has aprendido a utilizar un teléfono muggle -

- ¡Gracias!... Ah! No te hablo por eso! -

- ¿Entonces por qué? -

- Es sobre Hermione… pero es un tema largo… necesito que nos veamos para hablar de ello, no tengo mucha confianza por este medio -

- De acuerdo, podemos encontrarnos en Honeyduckes en media hora si te parece bien -

- Suena perfecto. Nos vemos entonces… -

- Bien -

- . . . -

- Harry… -

- ¿Sí? -

- Hmm... ¿Cómo termino de hablar por teléfono? -

- Pff, Jajajaja! -

- NO TE RIAS! NO ES GRACIOSO! -

- Lo siento…. Jajaja... Lo siento... sólo tienes que volver a colocar el teléfono donde estaba inicialmente -

- Hum… ok -

- Nos vemos -

Ron colgó el teléfono tras largo rato de pensar donde estaba colgado inicialmente (xD) y entonces se encaminó a Honeyduckes. Estaba preocupado por Hermione. ¿Por qué no había regresado? Hermione nunca faltaba… era demasiado inusual. Por el momento, lo único que podía hacer era rogar que nada malo le hubiera ocurrido.

nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

El rubio estaba en la gran mansión, encerrado en su elegante oficina. Estaba parado frente a la gran ventana que estaba postrada a un costado de su lujoso escritorio, simplemente, observando el anochecer. Traía un cigarro en su boca, el cual fumaba con notable rapidez ya que éste estaba a punto de extinguirse con una sola aspirada. En su otra mano, tenía una copa conteniendo vino tinto.

No hace falta que describa la encolerizada expresión que tenía en su rostro en ese momento. Sólo me consta decir que estaba tan molesto que rompió la copa con vino que traía en manos. Tampoco hace falta que explique la razón de su enojo, puesto que ya se adivina cual es, pero sólo por si acaso, la mencionaré.

Su unigénito Draco Malfoy había desaparecido y había intentado engañar a todos con un hechizo avanzado, haciéndoles creer que la sangre sucia que Voldemort había ordenado traer estaba presente cuando en realidad no era así.

FLASHBACK

-Tu hijo nos ha traicionado- dijo Voldemort con su aguda y fría voz –por lo tanto tiene que morir. Esa será tu tarea, sólo tuya…

Voldemort se acercó a Lucius y comenzó a acariciar su cabeza, en una enferma forma de aprecio, tal cual como una persona acaricia a un gatito indefenso, pero momentos después prosiguió:

-Te ordeno que mates a tu hijo y me traigas su cabeza y sangre en un frasco, para que todos puedan ver el precio que se paga por traicionar el Señor Tenebroso-

En ese momento Voldemort se paró frente a Lucius, y una despiadada sonrisa se le formó.

-Hazlo o morirás… hazlo por mí, tu gran amo y señor- le decía sonriendo mientras lo rodeaba –mata a tu hijo y tráeme su cabeza –Se detuvo y la sonrisa se le borró -¡Hazlo!

Lucius lo miró con respeto y sin dudarlo ni un solo instante, se agachó e inclinó hasta tocar el suelo con su cabeza.

-Mi señor, haré cualquier cosa por usted… me mataría a mi mismo si me lo pidiera. Asesinaré a mi hijo acabando así con la vergüenza y desprecio que me hace sentir. Cortaré su cabeza e inclusive y juntaré su sangre, e inclusive traeré su corazón, todo para demostrarle que le soy fiel sin importar qué, sin importar las circunstancias- terminó Lucius

Se acercó a Voldemort y besó su túnica negra.

-Entonces que así sea- dijo Quien-tu-sabes –Ve y cumple mi orden cuanto antes. Y ustedes –añadió dirigiéndose a dos mortífagos que estaban presentes –Tráiganme a la impura. La quiero con vida.

-Sí, señor- respondieron haciendo una reverencia

FIN.FLASHBACK

Malfoy padre bajó la mirada, y profunda fiereza se cruzó dentro de sí. Su hijo era débil, eso siempre lo percibió, y esa debilidad, había dado paso a lo que ocurriría dentro de poco: Su muerte. Al igual que su esposa, Narcisa, era ahora el momento de acabar con el resto de su familia.

nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

Abrió lentamente sus ojos. Se sentía adolorida y cansada, además, para su mala suerte, un horrible dolor de cabeza había aparecido, y amenazaba con quedarse durante un buen rato.

Cuando hubo bien abierto los ojos, se dio cuenta de que ya era de día. ¿Acaso había sido todo un sueño? Resultaba imposible de creer todo lo ocurrido la noche anterior… Sí, definitivamente todo había sido una pesadilla… pero entonces, vio sus muñecas y piernas y se dio cuenta que no había sido un sueño, pues en estas seguían marcadas las cadenas que le habían aprisionado.

¿Pero dónde estaba? Miró a su alrededor atolondrada y lo único que alcanzaba a ver eran árboles y más árboles, además, claro, del río frente a ella. Notó que llevaba puesta una túnica negra –la cual por cierto le quedaba enorme –que la mantenía tibia. Se la quitó. No lo comprendía. Lo último que recordaba era haber estado tirada en aquel cuarto, esperando morir. ¿Cómo pudo entonces haber llegado hasta ahí?

Escuchó entonces un ruido atrás de ella y volteó de inmediato, asustada. Y para su más profunda sorpresa vio que era Malfoy. Éste se encontraba sentado alrededor de una fogata, preparando lo que parecían ser un par de pescados. Portaba unos jeans negros y una camiseta sin mangas blanca, tampoco traía su acostumbrado peinado relamido, por el contrario, se le veía desaliñado con el cabello cubriéndole parte del rostro.

Antes de que la chica pudiera replicar o siquiera hacer movimiento alguno, el rubio la miró, provocando que la castaña diera un respingo.

-Por fin despertaste- le dijo –seguro has de tener hambre, así que toma… come mientras está caliente.

El ex-Slytherin le ofreció un pescado frito que acababa de sacar del fuego. Hermione le miró desconcertada y aturdida. ¿Qué estaba pasando?

No pudo articular palabra alguna, y no tuvo tiempo para analizar lo que pasaba. Tenía bastante hambre, por lo que se acercó sin dudar a la fogata y aceptó el pescado que el chico había preparado. Lo devoró hambrienta, como si no hubiese comido por semanas, y una vez hubiera terminado, lamió sus dedos con desesperación, intentando quedarse hasta con el más mínimo indicio de comida dentro de sí.

Un poco avergonzada por su forma poco educada de comer, bajó la cabeza y clavó su vista en el suelo, no sin antes decir:

-Gracias por la comida-

Draco no replicó, se limitó a asentir. Estaba bastante entretenido con su comida, despedazando el pescado que había cocinado para sí, pero no probando bocado alguno, tan sólo parecía analizarlo. De vez en cuando desviaba su mirada gris hacia la castaña, cuando comprobaba que ésta no estaba mirándolo, y una vez la chica alzaba su vista hacia él, Malfoy la evadía con increíble rapidez.

-No deberías habértela quitado- le dijo el ojo-gris a la chica –Hace frío y atraparás un resfriado.

-Tú tampoco estás muy cubierto- dijo a la defensiva –Y no tengo frío.

-Créeme, yo estaré bien… pero tú…- una sonrisa se le escapó, haciendo que Hermione se extrañara aún más –en verdad te sugiero que te pongas la capa… a no ser que… quieras que vea ciertas cosas que deberían estar ocultas

La castaña notó que el rubio miraba a su pecho, al tiempo que reía. Miró su blusa y se dio cuenta que un pedazo de ella se había roto, revelando una gran parte de su ropa interior. Se ruborizó al tope y le dio la espalda al chico, avergonzada, al tiempo que se cubría y se tapaba el rostro de la vergüenza. Le lanzó una última mirada lastimera y posteriormente corrió en busca de la capa de Malfoy.

El chico comenzó a reír ante tan divertida escena.

-Descuida- le gritó en lo que la chica corría –No te haré nada malo… lo creas o no, soy un caballero.

Hermione se detuvo por un momento, ante las palabras de Malfoy. ¿Acaso también reía? Se preguntó… Sí, no… ¡sí! Definitivamente estaba volviéndose loca… ¿Desde cuándo Malfoy se portaba bien con ella? Le había dado de comer, le había dado su propia capa para protegerla del frío, le aconsejaba que se cuidara… todo eso, no podía estar pasando. ¿O sí? Tras ponerse la capa nuevamente, la chica regresó con el rubio, mirándolo con desconfianza. Se sentó dándole la espalda, aún ruborizada.

-Dime, Malfoy… ¿qué está pasando aquí?- bufó -¿Por qué de pronto eres tan amable? No entiendo… ¿cómo llegamos a este lugar?

El rubio permaneció en silencio. Posteriormente segundos después se acercó a Hermione y le dijo:

-Tenemos que continuar nuestro camino-

Se dispuso a marcharse, pero la castaña lo detuvo tomando su brazo.

Por favor, dime qué es lo que está pasando-

Malfoy apartó el brazo de Hermione y se dirigió al pie del río con un aire de melancolía y pesadez.

-Si no avanzamos- comenzó a decir mientras apretaba el puño de su mano izquierda –el Señor Tenebroso y sus ayudantes se encargarán de matarnos.

-Pero…- lo miró contrariada –Yo… no comprendo

-¡¿Qué es lo que no entiendes?!- estalló Malfoy -¡TRAICIONE AL SEÑOR TENEBROSO Y A EL! TE LIBERE Y TE LLEVE CONMIGO EN LUGAR DE DEJAR QUE TE PUDRIERAS EN AQUEL LUGAR! AHORA ESTAN TRAS NOSOTROS!

Calló, mientras respiraba dificultosamente y se derrumbó en el suelo, con el rostro rojo de ira. No por Hermione, sino por todas las cosas que le habían pasado al transcurso de los años y también, por lo que estaba por venir. Todo era tan poco creíble… creía, o más bien sabía que su padre lo iba a matar y no iba a sentirse mal por eso, sino feliz. Eso le hacía sentirse furioso.

Le miró sorprendida. Nunca había visto a Malfoy comportarse así. Nunca daba muestras de nada, pero ahora, era completamente diferente. Fue hasta ese momento, que Hermione se dio cuenta, de lo que el chico debía estar sintiendo. Fue entonces que halló una respuesta a aquella pregunta que se había planteado desde hace años. La presión de Malfoy, la situación de Malfoy… la tristeza y su enojo… con tan sólo aquel arranque de furia, una ventana se había abierto.

El precio por lo que había hecho sería muy caro, y aún así, él la salvó. Eso la conmovió profundamente.

Se hincó en el suelo justo a su lado y le dirigió una profunda sonrisa, pretendiendo con esto decirle 'Gracias'. Le miró así durante un momento y posteriormente, se acercó a él y besó su mejilla, dejando al rubio completamente anonadado.

-Continuemos nuestro camino- le dijo la chica mientras se ponía de pie –Hay un largo trayecto por delante.

El rubio la miró. Hermione le estaba sonriendo y mirándole de una forma tan cálida que por un momento no creyó lo que veía. No creía que fuera a él a quien le sonreían así. Y cuando besó su mejilla, todo el enojo que había sentido hacía algunos momentos desapareció sin más ni más. De alguna forma, eso que sintió, no podía explicarse con palabras.

Se levantó rápidamente, volviendo a sentir ese extraño calor en las mejillas. Sacudió su ropa llena de hojas y demás y sin más ni más, prosiguieron.

nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

Vio el letrero de Honeyduckes. A decir verdad, estaba algo inquieto después de su plática con su amigo. No sabía que esperar… tan sólo deseaba que no fuera algo grave. Entró decidido, y ahí estaba el pelirrojo, esperándolo en el fondo del lugar. Había demasiada gente y apenas se podía caminar. Como era de esperar, muchos de los presentes dejaron de hablar al ver a Harry y soltaron murmullos de admiración acompañados de miradas curiosas, después de todo era Harry Potter: el niño que vivió. Esto como siempre, molestaba al chico.

-Hola, Harry- dijo el pecoso una vez el moreno se hubiera acercado –Gracias por venir.

-No hay de que, Ron- replicó Harry -¿Te parece si vamos mejor a los 3 cerdos? Hay mucha gente aquí y no podremos hablar por el ruido.

-Es una buena idea- respondió Ronald –un poco de silencio es lo que nos hace falta en este momento.

Salieron de Honeyduckes seguidos de las miradas de los brujos del lugar y se encaminaron a los 3 cerdos.

-Por cierto, Harry, hay algo que debo comentar antes que nada- dijo Ron algo molesto

-¿Qué sucede?- preguntó Harry curioso

-Ginny escuchó hablar a Fred y George sobre lo sucedido con Hermione, y por igual –hizo una mueca de enfado –escuchó mi conversación telefónica contigo… y no me ha dejado tranquilo desde entonces… le he dicho que deje el asunto como está y que se meta en los propios, pero me ha ignorado… dijo que probablemente se daría una vuelta por acá. Quiere saber qué está pasando.

-Supongo que no hay mucho que podamos hacer- dijo Harry –Sabes cómo es tu hermana cuando se le pone algo en la cabeza, no lo dejará tranquilo. Es igual de terca que tú.

Ron gruñó. No estaba de muy buen humor. Extrañamente, Homesgeade estaba tan repleto de magos como de costumbre. Se esperaba que dadas las circunstancias bien mencionadas en todos los diarios mágicos como en El Profeta y El Clarín, hubieran tomado precauciones, pero al parecer, parecieron no haber tomado las advertencias por bien sentadas.

Pronto llegaron a los 3 cerdos, para toparse con la sorpresa de que el lugar no estaba tan solitario como de costumbre, sino todo lo contrario.

-¡Dios¿Por qué hay tanta gente? Ni siquiera es víspera de navidad- se quejó Ron –no lo entiendo¿acaso no leen los diarios? El Señor Tenebroso está suelto!

Los magos que sostenían una animada conversación la dejaron al instante, al escuchar las palabras de Ron.

-¡Shhhh! Baja la voz!- le reprendió Harry y luego notó que todos los miraban –Es mi amigo, ha tomado demasiado y dice incoherencias –les dijo a todos –Ven, sentémonos en la mesa más alejada, así podremos charlar con tranquilidad.

-Por acá- dijo Ron –esta mesa es perfecta, sentémonos aquí.

El pelirrojo y el moreno tomaron asiento. La mesa estaba gastada y la madera un poco podrida. Justo al sentarse las sillas rechinaron estrepitosamente.

-Definitivamente este lugar necesita una remodelación- dijo Ron mirando con desagrado su alrededor –Mira, cucarachas de las grandes caminando por la barra.

-Así son siempre las cosas por acá, ya lo sabes- dijo Harry –El día que los 3 cerdos esté ordenado, será el condenado apocalipsis.

Ron rió por un instante pero luego se reprendió a sí mismo y volvió a su expresión de seriedad. No estaban ahí para bromear. Harry le miró.

-¿De qué querías hablarme, Ron?- preguntó el moreno curioso

Ron clavó su vista en la mesa y comenzó a jugar con sus manos nerviosamente.

-Siempre yendo directo al punto¿cierto, Harry?- dijo el pelirrojo –La verdad es que no creo que te agrade lo que te diré.

-¿De qué hablas?- preguntó Harry clavando su vista en su amigo -¿Qué sucedió?

Ron le relató a regañadientes la discusión que tuvo con Hermione, omitiendo ciertos detalles. Harry le miró con atención y una vez hubiera terminado de contarle, esbozó una sonrisa y posteriormente rió, lo cual fue mal recibido por su amigo.

-¿Podrías decirme en el nombre de Merlín que es tan gracioso?- preguntó el pecoso bastante molesto

-Ron…- le miró –Pensé que algo grave había pasado, ya me tenías asustado… una discusión entre ustedes no es nada nuevo, y el que pierdas la paciencia con ella tampoco es una novedad.

Ron lo miró avergonzado.

-Estoy preocupado, Harry. Hace poco fui a sortilegios Weasley y Fred y George me dijeron que había ido a buscarme y que al no encontrarme les avisó que regresaría en una hora…- le miró –Así que esperé… esperé 5 horas enteras, Harry… y no regresó.

-No creo que sea para tanto- le dijo Harry –No deberías preocuparte, tal vez tuvo algún compromiso.

Ron miró a Harry como si no pudiera creer lo que estaba escuchando.

-Harry¿cómo puedes decirme que no es para tanto?- estalló -¿cómo puedes decirme que no me preocupe¡Mira todo lo que está pasando allá afuera! Si no hubiera discutido con ella y no la hubiera presionado entonces ella no habría ido a buscarme completamente sola por Homesgeade, con los plenos ataques de Voldemort!

El moreno lo miró atentamente. Y la preocupación comenzó a hacerse presente… Ron tenía razón.

-Hice que se expusiera al peligro- continuó el pelirrojo –y ahora no tengo idea de dónde esté… llamé a su casa y no obtuve respuesta, fui hasta allá y no estaba… ¿Qué tal si le sucedió algo malo? Qué tal si cayó en manos de los mortífagos? Soy un imbécil.

Harry iba a decir algo para tranquilizarlo, pero de pronto, se quedó callado. Ahí, en los 3 cerdos, cerca de una rústica y gastada puerta de madera, a espaldas de Ron, estaba un mago con un sombrero negro puntiagudo y una fina capa de terciopelo, tenía una barba tan larga que casi alcanzaba sus pies y unos lentes descuidados en forma de media luna. Era anciano, tenía arrugas por toda la cara y poseía unos profundos ojos azules. Era tan delgado y pálido como un cadáver. Se encontraba sentado tomando lo que parecía ser una taza de café puro negro, mirándolo fijamente, con una expresión burlona en su rostro.

El exgryffindor se quedó boquiabierto y por un momento creyó que alucinaba. Ron seguía culpándose por lo sucedido con Hermione pero lo único que Harry escuchaba era el sonido de su propia respiración, ya no prestaba atención a lo que decía, y aunque suene cruel, en aquel momento le importaba poco. Miraba al mago, quien también parecía mirarlo a él. Era idéntico a Albus Dumbledore, por no decir que era él, pues no podía ser posible. Dumbledore había muerto hace ya 4 años.

-Harry- le llamó el pelirrojo -¿Me estás escuchando¡Harry!

-Ronald- le dijo haciendo que el pecoso se sorprendiera. Nunca lo llamaba Ronald –Mira hacia tus espaldas.

El chico lo obedeció y de inmediato volteó. Al hacerlo, se quedó paralizado.

-No puede ser…-

nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

Caminaban por el bosque, ambos sin decir palabra alguna. La castaña aún iba cubierta por la amplia capa de Malfoy mientras que éste último quitaba las ramas del camino. ¿A dónde iban? No tenían ni la más mínima idea… tan sólo querían alejarse lo más posible. Continuaron así durante un largo rato. El bosque parecía no tener fin, y entre los enormes arboles a los cuales no se les veía la punta, uno se sentía pequeño e indefenso. Pronto, el sol comenzó a ocultarse, y aquellos animales salvajes y criaturas mágicas, empezaban a despertarse.

-Será mejor que nos detengamos- dijo Malfoy –Dormiremos aquí.

La exgryffindor se detuvo sin chistar. Sabía que el camino era más peligroso que antes y siendo tan sólo 2 magos sin escolta, eran presa fácil para las criaturas mágicas mal intencionadas.

Buscaron un lugar seguro en el cual pasar la noche, un sitio libre. Y pronto encontraron un enorme árbol cuya antigüedad era notable. Éste tenía un enorme hueco en sus cimientos. Tras revisarlo cuidadosamente y asegurarse que no era habitado por ninguna criatura, se dieron paso al interior.

Ambos se acomodaron una vez adentro, en el suelo rocoso y sucio, puesto que no tenían elección. Para todo esto procurando lanzar unos cuantos hechizos de protección en la entrada del lugar. Se prepararon para descansar, más que exhaustos.

Malfoy de inmediato se tumbó sin decir una palabra y se volteó dándole la espalda a la chica. Quien se encontraba sentada cerca de un hueco del tronco, observándolo.

-Pasarás frío si no te cubres con nada- le dijo ella –Podemos compartir la capa.

-Así estoy bien- respondió a secas el rubio mientras cerraba sus ojos

En eso fijó su mirada al hueco, por donde se podían apreciar las estrellas nocturnas. Esbozó una sonrisa.

-¿Alguna vez te has preguntado… cuántas estrellas existen?- le dijo sonriente

El rubio no contestó, pero a ella no pareció importarle.

-Son tantas, tantas estrellas- prosiguió –y sin embargo, están ahí por su cuenta, sin depender las unas de las otras –sonrió –pero cuando se unen… forman el brillo más hermoso y las constelaciones más sorprendentes…

Malfoy seguía sin decir nada, pero escuchaba con atención lo que la chica decía.

-Hace tiempo, hace más de un año… me dije a mi misma que no sería capaz de sentirme contenta de nuevo- le dijo –Porque en realidad… pasaron muchas cosas que casi me hicieron perderme a mí misma, mi esencia, mi persona…

Abrió sus ojos, y en ese instante, se volvió hacia Hermione, para así toparse con lo que él consideró, una visión muy hermosa. La luz de la luna chocaba con la silueta de la chica, haciéndola resaltar notablemente, y el brillo de las estrellas hacía que sus ojos mieles, se pronunciaran más.

Malfoy la miró fijamente. Contempló su bonita sonrisa y sus rosadas mejillas. Sus ojos parecían más mieles con la luz nocturna. Sus rizos, caían suavemente sobre sus hombros, recorriendo parte de lo que era una piel sumamente blanca y lisa, de un aspecto delicado. La observó así durante un largo rato, mientras ella continuaba hablando de lo primero que se le venía a la mente, sin percatarse de que el rubio se la comía con los ojos, le hablaba de lo bonito que era el bosque, del brillo de las luciérnagas, del sonido del arroyo, pero él, en realidad no escuchaba ni una palabra… comenzaba a perderse en sus brillosos y carnosos labios, en su hermoso cabello, en el café de sus ojos. Sintió nuevamente el calor en sus mejillas, e intentó apartar su vista lo más rápidamente que pudo, pero no le resultó. Y a decir verdad: no quería hacerlo.

Hermione seguía hablando de lo primero que observaba y notaba a su alrededor. No le importaba que Malfoy no dijera palabra alguna. Nada en ese momento podría quitarle esas ganas de sonreír. Experimentaba dentro de sí una alegría muy fuerte, más fuerte que cualquier otra cosa que hubiera sentido en muchos años.

Soltó un suspiro de alivio, y sonrió nuevamente, comenzando a notar lo cansada que estaba. Sin darse cuenta, sus ojos se cerraron, y cayó profundamente dormida.

Éste no fue el caso de Malfoy, quien permaneció despierto, observándola fijamente. Se acercó a ella con cuidado una vez esta se hubiese dormido, y la recostó en el suelo, para que no permaneciese sentada. Se recostó él por igual a su lado, sin dejar de mirarla. No pudo evitarlo, acercó su pálida mano al rostro de la joven y, mientras la observaba, pasó su mano por sus mejillas, acariciándola con delicadeza, y después acarició sus rizos rebeldes.

-En verdad eres hermosa, Granger- le susurró Malfoy al oído mientras continuaba acariciándole el cabello.

Acortó la distancia entre sus rostros, y tras sonreír, posó sus labios en los de la chica, dándole así, un corto, pero tierno beso.

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2:28 a.m.