"Destino v2"

Los personajes le pertenecen 100% a la Rumiko Takahashi... todo en cuanto a la historia sobre el Sengoku Jidai le pertenece a ella así como Inuyasha... Kagome... Sango... Miroku...Shippo... Kaede... Kikyo... Kohaku… La Sra. Higurashi... Sota... El Abuelo... Hoyo... Eri... Ayumi... Yuka... Naraku... Kagura... Kanna… Hakudoshi… Tsubaki... Kouga... Sesshomaru… Myoga… Rin… Jaken… Totousai… y todos los demás personajes son de ella...

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Estoy de regreso, revisare y editare esta historia que es mi favorita.

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Todos admiraron como Naraku grito al mismo tiempo que la perla, junto con la energía espiritual de Kagome y de Kikyo que lo estaba purificando, una luz resplandeciente los ilumino a todos y admiraron, como finalmente, Naraku fue destruido.

"Kikyo!"

Inuyasha grito corriendo hacia Kagome y Kikyo, quienes estaban en el suelo aun admirando el lugar donde Naraku había estado.

Inuyasha se arrodillo mirando a Kikyo con dolor y preocupación, Kagome trago lentamente evitando mirarlos, sabiendo que Inuyasha jamás le dirigiría una mirada así a ella.

"Inuyasha…"

"Kikyo! Como puedo usar el arco para sanar tus heridas?"

Miroku, Sango y Kouga llegaron hasta ellos.

Kikyo le sonrió a Kagome.

"No es posible, ha llegado mi hora."

Inuyasha dio un alarido y Kagome sintió su corazón romperse en pedazos al ver los ojos de Inuyasha tornarse brillantes, Inuyasha iba a llorar por Kikyo, frente a ella. Kagome cerró los ojos sintiendo el dolor en su pecho asfixiarla, respiro profundamente y colocó sus manos sobre Kikyo.

"No morirás Kikyo, yo no lo permitiré."

Kagome trato de transmitir todo el poder que sentía en su interior hacia Kikyo, necesitaba… salvarla, por Inuyasha, todos admiraron a Kagome curar a Kikyo con sus poderes a pesar de las lágrimas presentes en sus ojos.

Todo lo demás sucedió rápidamente, se marcharon de vuelta a la aldea… Kouga fue llevado por Hakaku y Ginta de vuelta a su madriguera en las montañas, y Kikyo les acompaño, al llegar a la aldea Sesshomaru estaba ahí junto con Kohaku y una niña humana, Sango corrió a abrazar a su hermano y el niño lloro felizmente, Rin explico que su Sesshomaru-sama había salvado a Kohaku porque la Miko se lo había dicho.

Todos en la aldea decidieron celebrar, y más aún alabaron a Kikyo todo el rato, Inuyasha no se alejó de ella en ningún momento, mirándola de reojo de vez en cuando. Kagome sintió su corazón partirse aún mas y no pudo soportarlo, todo había terminado así que regresaría a casa, después de todo, ella no pertenecia a esta época.

Mientras los aldeanos celebraban a Kikyo y le traían presentes a ella y Kaede quienes estaban sentadas en las gradas del templo, con Inuyasha del lado de Kikyo un poco atrás hacia la derecha, observado todo, se pregunto que, que pensarían los aldeanos al saber que Kikyo debía de consumir almas humanas para mantenerse con "vida".

Con el corazón doliente decidió era momento se marcharse, su vista de nublo debido a sus lágrimas y les limpio determinada, no podría despedirse de Inuyasha, pero era más que justo despedirse de Miroku Sango, Shippo y Kirara, y desearles la mejor de las suertes y la mejor de las vidas. Pero cuando al buscar entre la pequeña multitud encontró a Inuyasha siendo regañado por Miroku, Sango y Shippo, se confundió preguntándose por el paradero de Kikyo, ya que ya no estaba, solamente Kaede, cuando el sorprendió colocando su mano en su hombro.

"Ven conmigo Kagome."

Kagome asintió siguiendo a Kikyo, aun si quería despedirse era imposible con sus amigos regañando al Hanyou por no despegarse de Kikyo, pero ella sabia que era su propia culpa, después de todo fue ella quien decidió permanecer a su lado, siempre supo que Inuyasha estaba solamente enamorado de Kikyo.

"Ya cállate Miroku! No es tu problema!"

Sango hizo un sonido de frustración y le dio una cachetada a Inuyasha, sorprendiendo al Hanyou y al monje.

"Claro que es nuestro problema! Kagome es nuestra amiga! Es mi hermanita y tu no haces mas que lastimarla y lastimarla! Márchate ya de una vez con la maldita muerta esa y púdrete en el infierno de una vez! Pero deja de darle esperanzas falsas a Kagome! Que así solo la lastimas mas!"

Inuyasha dio un paso hacia atrás volteándose y alejándose de sus amigos, se sentía dolido, tanto por lastimar a Kagome, como porque Sango quien era su amiga le hubiera lastimado así, y no comprendiera, Miroku también estaba contra el, y Shippo no estaba hablándole.

"Verdaderamente no tienes honor."

Inuyasha gruño mirando a Sesshomaru frente a él.

"Márchate bastardo que no estoy de humor."

Sesshomaru dio un paso hacia él.

"A parte de lo basura que eres, te sobra la estupidez, escoges a una muerta por encima de una mujer viva."

Inuyasha le gruño a Sesshomaru mostrándole sus colmillos y llevando de forma automática sus manos hacia Tetsaiga.

"Te dije que no estoy de humor."

Sesshomaru se rio suavemente.

"Escoges a una mujer peor que el mismo Naraku en lugar de la que lucha a tu lado y te es fiel."

Inuyasha le gruño a Sesshomaru abiertamente y estaba a punto de desenvainar a Tetsaiga cuando la curiosidad se hizo presente en él.

"Se de las frecuentes visitas que la muerta le hacía a Naraku llevándole fragmentos, e intentando matar a la Miko en más de una ocasión, como lo hará en este momento."

Sesshomaru se dio la vuelta y desapareció en la espesura del bosque, Inuyasha se quedó congelado en el lugar, sintiendo todo derrumbarse ne su interior, Sesshomaru podría odiarlo, pero no mentía, había sido testigo de Kikyo atacando a Kagome, el mismo había sido testigo de semejantes intentos hacía mucho tiempo, cuando Kikyo le robo un fragmento grande la perla a Kagome para entregársela a Naraku, se volteo mirando las Shini-Damashu sobrevolando cerca del Go-Shimboku…

'No! Kagome!'

Inuyasha corrió hacia el lugar, tan rápido como sus piernas se lo permitieran, odiaba que nadie comprendiera como se sentía respecto a Kikyo, del deber que tenia de protegerla y cumplir con la promesa de destruir a Naraku. Ahora que ya estaba muerto ese bastardo solamente le quedaba darle su vida a Kikyo a cambio de la que ella perdió, hace 50 años, por su culpa. Era su deber, su palabra era todo lo que tenía a parte de Tetsaiga y su Haori, tenía que cumplir con su palabra, aunque significara dejar a Kagome. Desde el principio supo que sin importar lo que su corazón deseara, le había hecho promesas a Kikyo en el pasado que no podía romper, sin importar que su corazón le perteneciera a la Miko del futuro, su vida se la debía a Kikyo.

Kagome se encontró parada frente al pozo junto con Kikyo.

"Que quieres Kikyo?"

"Tu no perteneces aquí."

Kagome bajo su mirada.

"Lo se…"

"Inuyasha no te ama."

Kagome sintió las lágrimas salir de sus ojos libremente simplemente asintiendo.

"Entonces ¿qué haces aquí?"

Kagome levanto su mirada sorprendiéndose al ser empujada en el pozo una vez más, sintiendo aquel dejavu, una vez más, Kikyo se había intentado deshacer de ella, aun cuando ella salvo su vida hacia un par de horas, y esta vez… ya no regresaría.

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Kagome entro una vez más a la urna del pozo, todas sus amigas se habían inscrito en la universidad, y ella… no. No sabía que hacer de su vida, visitaba el pozo ahora todos los días, siempre le gusto pensar que al graduarse se abriría, pero no lo hizo, y eso había sido hace siete días. Se acerco a la orilla del pozo deseando una vez más y con todas sus fuerzas ver a Inuyasha.

Lo extrañaba, quería verlo, solo una vez mas, quería despedirse de Miroku y Sango, de Shippo, de Kirara, de Kaede. Quería poder abrazar a Inuyasha una última vez, quería ver sus ojos una última vez, quería escucharlo hablar una última vez, antes de… superarlo.

"¿Qué es lo que realmente deseasKagome?"

Kagome abrió los ojos de par en par al ver a una mujer, una mujer parecida a ella, y parecida a Kikyo, pero al mismo tiempo diferente de ambas, sintió su fuerte poder espiritualy sin saber porque sabía quién era.

"Midori… ko?"

La mujer le sonrió, Kagome miro el pozo con esperanza encontrándole envuelto por aquella luz violeta con Midoriko flotando sobre este.

"Hace tres años deseaste estar con tu Hanyou, sin la interrupción de la Miko Kikyo ¿sigues deseando lo mismo?"

Kagome asintió sintiendo su corazón latir rápidamente ¡si! ¡Era lo que mas deseaba! Estar con Inuyasha.

"Solo quiero estar con Inuyasha."

Midoriko le sonrió.

"En agradecimiento por ser liberada gracias a tu esfuerzo y la pureza de tu corazón y tu amor, te concederé tu deseo, Kagome Higurashi, confiando en que sabrás hacer lo correcto."

Kagome dio un paso hacia el pozo, pero ambas se detuvieron y voltearon a ver hacia la puerta de la casa del pozo, la Sra. Higurashi estaba mirándoles sorprendida.

"Lo siento mama, pero es mi única oportunidad de volver a ver a Inuyasha."

Su madre comenzó a llorar asintiendo y corriendo hacia ella, dándole un fuerte abrazo, Kagome también le abrazo y su madre beso sus mejillas.

"Cuídate mucho hija… se feliz."

Kagome asintió y se dio la vuelta brincando en el interior del pozo.

Kagome salió del pozo mirando los huesos a su alrededor, y se extraño ya que desde hacia bastante tiempo los aldeanos habian dejado de lanzar los pozos al hueso una vez que ella comenzó a viajar para reunir los fragmentos con Inuyasha, definitivamente no hubiera podido pasar todo ese año regresando entre tantos huesos, con esfuerzo salió del pozo y se preguntó porque habían regresado a hacer tal cosa ¿acaso no creían que ella regresaría?

Frunció el ceño y comenzó a caminar en dirección de la aldea, miro el Go-Shimboku sonriendo, pero para su sorpresa, no estaba, parpadeo varias veces y se acercó al árbol, no estaba la marca en el árbol de cuando Kikyo había atrapado a Inuyasha. Frunció el ceño sintiéndose asustada, de inmediato comenzó a correr en dirección de la aldea, deteniéndose al escuchar golpes y alguien gritando, se acercó hacia el ruido y vio un ogro luchando contra… Inuyasha.

"Muere maldito Hanyou!"

Kagome noto como el Youkai se lanzó contra Inuyasha lastimando su brazo derecho, Inuyasha a penas y escapo de su siguiente ataque y sorprendiéndolo otros dos ogros aparecieron atacando a Inuyasha por la espalda…al mismo tiempo, dejando un rastro grande de sangre en su pecho, Inuyasha cayó al suelo dolorosamente y Kagome corrió hacia él, no, no podía permitir que nadie lastimara a Inuyasha en su presencia.

"¡Hey! ¡Ustedes!"

Los ogros desviaron su atención de Inuyasha hacia ella.

"¡Déjenlo en paz!"

Los ogros comenzaron a reírse y a caminar lentamente hacia ella, cuando decidió que era momento de correr cuando vio a Inuyasha brincar por atrás de los ogros y golpearles con un árbol, atacándolos en orden, una a uno les destruyo, así librándose de los tres.

Kagome sonrió abiertamente y corrió hacia Inuyasha, él le miro de forma extraña pero eso no la detuvo, enredo sus brazos alrededor de él sintiendo las lágrimas agruparse en sus ojos.

"Oh ¡te extrañe tanto!"

Kagome se sorprendió al sentir a Inuyasha no solamente alejarse de ella, sino empujarla por los hombros de forma brusca haciendo que cayera al suelo, cayo sentada sobre su trasero mirando a Inuyasha sorprendida, él le miro enfadado gruñéndole y mostrándole sus colmillos.

"¡Estas loca mujer estúpida!"

Kagome parpadeo varias veces sintiendo que las lágrimas salían de sus ojos nuevamente, Inuyasha no la recordaba, sintió sus labios temblar y miro el pasto frente a ella permaneciendo en el suelo.

Inuyasha gruño y se alejó rápidamente de ella.

Kagome no supo cuánto tiempo pasó en el lugar hasta que finalmente anocheció, supo que tenía que salir del bosque en caso de que algún Youkai la atacara, avanzo hacia la aldea y se sorprendió al ver a un hombre alto con Kirara en su hombro hablando con Kikyo.

Decidió que no debía de involucrarse intentando pasar de largo con la mirada baja y el paso acelerado.

Kikyo y el exterminador miraron sorprendidos como la perla comenzó a ser purificada al instante en las manos del exterminador, y comenzó a brillar fuertemente, dejando de brillar al mismo tiempo que una mujer con unas ropas extrañas, casi desnuda vestida de rosado y azul paso cerca de ellos, el exterminador comenzó a seguir a la mujer y mientras más se acercaba, la perla más brillaba.

"Muchacha detente por favor."

Kagome se volteo mirando al hombre, Kikyo se paró junto a él mirándole de forma seria.

"Es una Miko."

Kagome bajo su mirada comenzando a llorar nuevamente, ahí estaba Kikyo, ahora viva, comprendió que había regresado a aquel tiempo en que la perla fue encargada a Kikyo y aun no conocía a Inuyasha, más lagrimas salieron de sus ojos y comenzó a retroceder.

"¿Cuál es tu nombre Miko?"

Kagome levanto su mirada notando el parecido de este hombre con Sango ¿era el padre de su mejor amiga?

"Kagome…"

El hombre se arrodillo frente a ella.

"Kagome-sama, por favor, cuide de la perla que le ha escogido como su protectora."

Kagome retrocedió de inmediato sintiendo que su corazón se detendría, volteo a ver a Kikyo con su cara aún más estoica que la de Sesshomaru, Kikyo le daba miedo, Kikyo le recordaba lo miserable y tonta que era, lo fea que era.

"No puedo… yo no…"

El hombre coloco la perla sobre las manos de Kagome y esta brillo fuertemente.

Kagome miro nerviosa a Kikyo y luego al exterminador, finalmente suspirando y cerrando sus manos alrededor de la perla, que para sorpresa de Kikyo estaba completamente purificada, esta mujer desconocida, era mucho más poderosa que Tsubaki.

"Kikyo-sama, por favor, ayude a la Miko a cuidar de la Shikon no tama…"

Kikyo asintió y Kagome miro a los exterminadores marcharse, Kagome evito mirar a Kikyo y para su sorpresa una niña parecida a Rin salió de la cabaña restregando sus ojos, medio dormida.

"Kikyo-one-sama ¿qué sucede?"

Kagome sonrió mirando a la niña, esta era la pequeña Kaede.

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Inuyasha rodo alejándose del ogro, el maldito lo había atacado mientras dormía, haciéndole sentir estúpido y desorientado, sus reacciones eran más lentas y estaba seguro que si no lo derrotaba pronto podría no tener tanta suerte en los próximos ataques.

"Muere maldito Hanyou!"

El maldito ogro lastimo su brazo derecho, el dolor tuvo que pasar a segundo plano cuando a penas y pudo rodar y brincar lejos del ogro al ser sorprendido por otros dos ogros que cobardemente le atacaron simultáneamente, cortando su pecho, Inuyasha gruño cayendo al suelo mirándoles dispuestos a darle el golpe final, se sintió humillado y miserable, no, no podía morir de esta forma.

"¡Hey! ¡Ustedes!"

Inuyasha parpadeó varias veces al escuchar la voz de una mujer, los ogros detuvieron su ataque y buscaron a la dueña de esa voz.

"¡Déjenlo en paz!"

Los ogros comenzaron a reírse y a caminar lentamente lejos de él, Inuyasha se rio mentalmente sorprendiéndose de lo estúpidos que eran los tres ogros, dándole la espalda a su oponente, lo más rápidamente que pudo, y con practica debido a cientos de encuentros como este, logro acabar con ellos, uno por uno, de frente, de forma lo mas honorablemente posible, no como ellos, no debía rebajarse a ese nivel.

Al terminar respiro profundamente, la herida en su pecho ardía al igual que la de su brazo, al voltear a ver hacia la mujer noto que corría hacia el sonriéndole, estuvo a punto de alejarse de ella cuando ella le alcanzo y envolvió sus brazos a su alrededor, Inuyasha se petrifico, no podía moverse, sintiendo el olor de las lágrimas de esta mujer, su suave aroma se envolvió a su alrededor, dulce, atrayente, como ella, esos ojos chocolate expresivos, su cabello negro y vivo, Kami nunca había visto algo tan hermoso en su vida.

"¡Oh te extrañe tanto!"

Gruño alejándose de ella de golpe como si le quemara, la empujo por los hombros hasta el suelo, le mostro sus colmillos, esto era una broma, era una trampa.

"Estas loca mujer ¡estúpida!"

La mujer le miro con los ojos llenos de lágrimas y un dolor que no podía comprender, gruño sin soportar la incomodidad que le causaba ver a esa mujer hermosa y extraña llorar, se dio la vuelta y corrió lo más rápido que podía, necesitaba respirar profundamente, borrarse ese aroma de su mente, esos ojos, la forma en que se sintió tan cálido y suave su cuerpo mientras lo abrazaba.

Iría al rio para tratar de deshacerse de ese aroma.

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Jueves 5 de agosto de 2010

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Kagome abrió los ojos despacio, se sintió en casa al saber dentro de que cabaña se encontraba, pero toda felicidad se esfumo al sentarse y mirar a Kaede como una niña dormida a su lado, tomo la perla entre sus manos y recordó a Midoriko, también recordó a su abuelo hablando el deseo correcto y como Midoriko le dijo que hiciera lo correcto.

Lo correcto…

Para evitar tanta muerte y desgracia, para evitar todo esto la perla debió de haber sido purificada completamente con el deseo correcto, sintió las lagrima viajando por sus mejillas, sabiendo que probablemente no podría desear regresar a casa, que tenía que vivir en este lugar desconocido, sola, sin Inuyasha y con Kikyo siendo perfecta y superior a ella en todo sentido.

Cerro los ojos calmándose, usar la perla para regresar a casa seria egoísta, seria como usar la perla para desear que Inuyasha dejara de ser quien era y se volviera humano, no, el deseo correcto… era…

"Shikon no tama… deseo… que desaparezcas… para siempre."

Kagome sintió la calidez rodearle y una luz envolverle un momento antes de que la perla desapareciera de sus manos despacio, sintió las lágrimas mojar su ropa y metió su mano dentro de su falda buscando algo un pañuelo con el que limpiar su rostro, se sorprendió al sentir una figura redonda, la saco y vio uno de aquellos recuerdos del templo, con una etiqueta hecha a mano por su abuelo "Shikon no tama" Kagome respiro hondo, podría fingir que aun tenía la perla para no despertar sospechas en nadie, no sabía como reaccionaria Kikyo si le decía que la purifico, podría hasta matarla, después de todo Kikyo era una mujer… fría, y no era como si no lo hubiera intentado antes, aunque, ahora era humana ¿Quizás seria diferente?

Kagome dejo que un poco de su poder adentrarse en el interior del recuerdo y le vio brillar, lucia como la Shikon no tama, pero no sabía si Kikyo notaria la diferencia, siento tan todopoderosa y perfecta, sintió las lágrimas bajar por sus mejillas una vez más limpiándolas con su suéter y al levantar su mirada hacia la puerta vio a Kikyo con ropa en sus manos.

"¿Fuiste entrenada como una Miko?"

Kagome movió suavemente su cabeza hacia los lados.

"Entonces serás entrenada como una, o no serás capaz de proteger y purificar esa perla."

"Etto… Kikyo yo preferiría que no…"

Kikyo le miro seria y le entrego las ropas colocando una cadena en la perla, Kagome se sorprendió de que no notara la diferencia, Kikyo le devolvió la perla y salió de la cabaña, Kagome trago lentamente viendo la ropa en sus manos, ropa que Kaede le daba tantas veces cuando su ropa se arruinaba o se manchaba porque Inuyasha tiro intestinos de Youkai sobre ella, se rio suavemente y tristeza invadió su corazón, no, deprimirse no le ayudaría para nada, dejo el traje de miko shinto en el suelo y comenzó a quitarse la ropa despacio, finalmente dejo su ropa doblada en una esquina mirándole con nostalgia, ni siquiera había traído una mochila con provisiones, suspiro sintiendo que debía de animarse y tratar de hacer bien las cosas si esta iba a ser su vida, levanto la mirada, respiro hondo y salió de la cabaña siguiendo a Kikyo, Kikyo le llevo a recolectar plantas medicinales, recordaba algunas de estas de cuando Kaede le había enseñado.

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Kagome levanto su rostro hacia el sol, cálido, amable, sintió el viento acariciar su piel y mover su cabello, respiro profundamente sintiéndose tranquila, a pesar de sentirse frustrada porque Kikyo no le hubiera dejado salir en busca de hiervas medicinales por su propia cuenta en su segundo día, siguió caminando despacio con las hiervas en su canasto cuando se dio cuenta de que estaba caminando hacia el Go-shimboku.

Kagome levanto la mirada notando el rojo en las ramas del árbol sagrado.

"Por favor… baja."

Kikyo se paró detrás de Kagome alistando su arco de inmediato al ver al Youkai brincar frente a ellas, Inuyasha les gruño.

"Así que has traído a una amiga para exterminarme ¿eh? Maldita perra traidora."

Kagome se volteo hacia Kikyo molesta.

"Kikyo ¡no! Es mi amigo, me salvo la vida."

Kikyo no soltó el arco, Inuyasha gruño fuertemente retrocediendo, estando a punto de huir cuando Kagome se volteo hacia él y le sonrió…

"¿Aun no ha sanado tu brazo?"

Inuyasha dio dos pasos hacia atrás cuando Kagome se inclinó hacia el queriendo tocarlo, Kagome sintió las lágrimas agruparse en sus ojos al ver el rostro del Hanyou, desconfiado, feroz, él no era el Inuyasha que tanto amaba, era un Inuyasha tan lastimado como cuando lo libero del Go-Shimboku hacia cuatro años, era ese Inuyasha.

Kagome se sorprendió descubriendo que él no había cambiado aun a pesar de la experiencia que había vivido con Kikyo a su lado, movió suavemente su cabeza hacia los lados, no, Kikyo no había sanado su corazón, sintió las lágrimas querer salir de sus ojos ante la idea de Inuyasha sintiéndose solo e inseguro de nuevo, pero las lágrimas no salieron al ver a Inuyasha sorprenderse, volteo a ver y descubrió a Kikyo aun con el arco en su mano guardar la flecha y tomarla por el hombro.

"Niña ¿acaso no sabes de la Shikon no Tama? ¿De cómo los Youkai trataran de matarte por ella? ¿Que no sabes que los Youkai son malvados?"

Kagome se volteo hacia Kikyo, viéndole ofendida.

"No todos son malos…"

Kikyo suspiro y tomo su mano halándola de vuelta a la aldea.

"Tienes mucho que aprender ¿que acaso tus padres no te enseñaron a NO acercarte a los Youkai? mucho menos creer que son tus amigos…"

Kagome miro una vez más a Inuyasha de reojo antes de seguir a Kikyo renuentemente.

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Inuyasha respiro profundamente, abrió los ojos para evitar mirar esos orbes chocolate una vez mas, ese rostro hermoso, ese aroma suave y maravilloso, keh, esto era estúpido, ella era una mujer hermosa, ella era humana, y él era solamente un Hanyou, el hecho de que estuviera loca no significaba que podía tocarla, aun loca la ensuciaría, porque el era un Hanyou, un ser sucio e inferior que no merecía nada bueno.

Sintió que se caía de las ramas de este árbol grande y que le hacía sentir en paz al percibir el olor de la mujer y mas aun cuando le escucho llamarle.

"Por favor… baja."

Por favor…

Nunca en toda su vida, nadie le había dicho esas palabras, su corazón latió rápidamente y en contra de su voluntad bajo del árbol, de inmediato de arrepintió, no sabía porque no percibió el otro olor y esa aura fría, dispuesto a defender su vida trato de intimidarlas mostrándoles sus colmillos y gruñéndoles, maldita sea, era una miko, esa mujer era una miko y venía a matarlo por haberla ensuciado con su presencia.

"Así que has traído a una amiga para exterminarme ¿eh? Maldita perra traidora…"

La mujer volteo a ver a la miko detrás de él que estaba lista con el arco y flecha, dispuesta a matarlo.

"Kikyo ¡no! Es mi amigo… me salvo la vida…"

Inuyasha sintió su corazón latir fuertemente,cruel, esa mujer hermosa era cruel ¿como podía decir que era suamigo? esa palabra no existía para el, los Hanyou no tenían amigos, y ella se atrevía a decir tal mentira cuando tenía planes de matarlo, estaba loca si creía que caería en su trampa, la miko fría…Kikyo… pensó su nombre con asco, no le quitaba los ojos de encima con la flecha apuntando hacia el, gruño con más fuerza dispuesto a huir cuando la mujer hermosa le dio la espalda a la otra miko mirándole sonriendo.

"¿Aun no ha sanado tu brazo?"

Inuyasha dio dos pasos hacia atrás cuando la mujer hermosa se inclinó hacia el queriendo tocarlo ¡no! Nadie lo tocaba a él si no era para lastimarlo, era una trampa, veneno, eso era, esta miko quería matarlo, quería que fuera lo suficientemente tonto como para confiar en ella y entones…

Inuyasha se sorprendió viendo a la Miko aun con el arco en su mano guardar la fleca y tomar por el hombro a la otra miko.

"Niña ¿acaso no sabes de la Shikon no Tama? ¿De cómo los Youkai trataran de matarte por ella? ¿Que no sabes que los Youkai son malvados?"

La mujer hermosa le dio la espalda mirando a la otra miko, el se sorprendió de que le confiara con su espalda sobre todo cuando la miko fría ya había guardado su flecha.

"No todos son malos…"

Kikyo suspiro y tomo su mano halándola de vuelta a la aldea.

"Tienes mucho que aprender ¿que acaso tus padres no te enseñaron a NO acercarte a los Youkai? mucho menos creer que son tus amigos…"

Inuyasha no dejo de notar el detalle de que la mujer hermosa volteo a verle una última vez antes de que la miko fría le halara de vuelta a la aldea.

"Keh… mujer loca…"

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Kagome salió una vez más al bosque cerca del Go-shimboku buscando a Inuyasha, había pasado una semana desde que lo vio, y el día anterior por la noche fue luna nueva, esperaba que estuviera bien, la aldea había sido atacada tres veces debido a Youkais siguiendo el rumor de la perla, pero aun así Kikyo refirió que eran pocos ataques comparados a como el exterminador le dijo que debería de esperar y Kagome supo que probablemente los Youkai no sentían el poder de la perla y por eso atacaban menos y en base a solamente rumores.

Kagome le mintió a Kikyo diciéndole que no recordaba nada, que despertó en el bosque y comenzó a caminar hacia la aldea cuando el exterminador y ella le hablaron, para su sorpresa Kikyo le creyó, o al menos eso fingió, y cuando finalmente le dio lecciones de arquería se sorprendió de que lograra lanzar flechas purificadoras y desde el día de ayer le había dado su propio arco y flechas.

Kagome miro el Go-Shimboku con ojos soñadores, comenzó a recordar tanto, recordar su hogar, recordar más de Inuyasha y por estar distraída en ese instante la mujer ciempiés le sorprendió.

"Tu miko ¡dime donde está la perla!"

La mujer le grito y comenzó a perseguirla, Kagome tomo una flecha y le disparo pero fallo, se lanzo al suelo tratando de así evitar el ataque, cerrando los ojos con fuerza resignándose a su muerte, la cual esperaba fuera rápida y no dolorosa.

"¡Sankotensou!"

Kagome abrió los ojos al escuchar esa vos, Inuyasha destruyo la mujer ciempiés y se paró frente a ella extendiendo su mano hacia ella.

"Dame la perla, escuche que incrementa el poder de los demonios, si no me la entregas te matare."

Kagome suspiro.

"No puedo dártela."

Inuyasha le gruño y se acercó más a ella.

"Te salve la vida perra estúpida ¡muéstrame agradecimiento!"

Kagome se enfadó repentinamente.

"¡Oye! ¡Yo te salve la vida primero con esos ogros!"

Inuyasha le gruño más fuerte.

"¡Y yo te salve después! ¡Así que no hay excusa! ¡Dámela!"

Kagome le saco la lengua.

"No."

Inuyasha le gruño y le vio tomar aire para seguir gritándole cuando una flecha paso justo frente a su nariz, de inmediato ambos voltearon a ver hacia Kikyo, Kagome de inmediato se colocó frente a Inuyasha extendiendo los brazos.

"¡Kikyo! ¡No! ¿Qué haces?"

"Es un Hanyou Kagome, peor que un Youkai, aléjate de el."

"¡Me salvo la vida dos veces!"

"Todo ser con sangre Youki es maligno."

"Él no lo es."

"Es solo un Hanyou entonces."

Inuyasha le gruño a Kikyo

"¡Ya deja de llamarme Hanyou!"

Kagome se volteo dándole la espalda a Kikyo mirando a Inuyasha curiosa, si, deseaba poder llamarle por su nombre.

"¿Cómo te llamas?"

Kikyo suspiro.

"Kagome, eres una Miko, no debes de rebajarte a hablar con unHanyou, debes de purificarlo, al igual que a los Youkai."

Inuyasha le gruño a Kikyo.

"¡Deja de llamarme Hanyou!"

"¿Cómo te llamas?"

Inuyasha fijo su mirada en Kagome de nuevo.

"Me llamo Inuyasha. Ka-go-me."

Kagome le sonrió e Inuyasha dio un paso hacia atrás.

"Inuyasha…"

Inuyasha le miro como si a un fantasma hubiera visto y se volteo huyendo de ellas rápidamente, Kagome miro el suelo frente a ella, no sabia que había esperado, sabia que Inuyasha era testarudo y no podía hacer nada en contra de eso, y si Kikyo seguía espiándole así y atacando a Inuyasha realmente no creía que las cosas salieran bien, volteo a ver a la mujer ciempiés y Kikyo dijo una oración purificándola, la mujer ciempiés se volvió solamente huesos y Kikyo le dijo regresara con ella a la aldea para buscar una carreta y meter a la mujer ciempiés en el pozo, alejándola de ella yla perla.

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Inuyasha miro a la miko hermosa de lejos, se sorprendió al verla llegar con un arco y flechas, su corazón dolió y se sintió rechazado, no sabía porque se sentía ofendido de que ella estuviera llevando esas flechas.

'Sera que es porque con una de esas puede purificar tu estúpido trasero ¿eh?"

Suspiro, no, aunque le llamara no llegaría con ella, había escuchado a la mujer ciempiés murmurando acerca del poder de la Shikon no tama necesitaba ser robada por ella, para obtener poder, para pedir el deseo que quisiera y se cumpliera, si era cierto que esa perla cumplía cualquier deseo él podría desear ser un Youkai, y entonces seria poderoso y nadie volvería a llamarle Hanyou en su vida nunca, y tal vez Sesshomaru ya no querría matarlo, y ya no estaría… solo.

"Tu miko ¡dime donde esta la perla!"

Al escuchar a la Youkai gritar fue sacado de sus pensamientos y miro atento y listo para atacar en caso de que la Miko corriera peligro, no supo porque, pero sentía la necesidad de,protegerla, después de todo le había salvado la vida, se lo debía, al verla fallar el tiro y caer al suelo no lo pensó dos veces y arremetió contra la mujer ciempiés.

"Sankotensou!"

La mujer hermosa abrió los ojos y le miro sorprendida, el extendió su mano hacia ella, quería su paga… ahora.

"Dame la perla, escuche que incrementa el poder de los demonios… si no me la entregas te matare."

Kagome suspiro.

"No puedo dártela."

Inuyasha le gruño y se acercó más a ella…

"¡Te salve la vida perra estúpida muéstrame agradecimiento!"

La mujer le miro enfadada repentinamente.

"¡Oye! ¡Yo te salve la vida primero con esos ogros!"

Inuyasha le gruño más fuerte.

"¡Y yo te salve después! ¡Así que no hay excusa! ¡Dámela!"

La mujer hermosa le saco la lengua como si de una niña se tratase... sorprendiéndolo.

"No."

Inuyasha le gruño y estaba dispuesto a seguir gritándole cuando una flecha paso justo frente a su nariz, de inmediato ambos voltearon a ver hacia Kikyo, la mujer hermosa de inmediato se colocó frente a él extendiendo los brazos.

"¡Kikyo! ¡No! ¿Qué haces?"

Inuyasha sintió su corazón dejar de latir, la forma en que la mujer hermosa estaba parada frente a él, cubriéndolo con su cuerpo y con sus brazos extendidos hacia los lados,protegiéndolo. Sintió su corazón doler ante tal acción, nadie jamás le había protegido de esa forma, ni siquiera su madre, nunca había podido protegerlo de la gente de la aldea y de lo otros niños, y esta mujer hermosa y desconocida…

"Es un Hanyou Kagome, peor que un Youkai, aléjate de él."

"¡Me salvo la vida dos veces!"

"Todo ser con sangre Youki es maligno."

"Él no lo es."

"Es solo un Hanyou entonces."

Inuyasha le gruño a Kikyo, detestaba a esa mujer.

"¡Ya deja de llamarme Hanyou!"

Kagome se volteo dándole la espalda a Kikyo mirándolo a el curiosa.

"¿Cómo te llamas?"

Kikyo suspiro.

"Kagome, eres una Miko, no debes de rebajarte a hablar con un Hanyou, debes de purificarlo, al igual que a los Youkai…"

Inuyasha le gruño a Kikyo, si tan solo no tuviera esa maldita conciencia humana esa miko ya estaría muerta, el no permitía a nadie llamarle Hanyou y seguir con vida.

"¡Deja de llamarme Hanyou!"

"¿Cómo te llamas?"

Inuyasha fijo su mirada en Kagome de nuevo.

"Me llamo Inuyasha. Ka-go-me."

Kagome le sonrió e Inuyasha dio un paso hacia atrás.

"Inuyasha…"

Inuyasha le miro como si a un fantasma hubiera visto y se volteo huyendo de ellas, la forma en que dijo su nombre, no como un insulto, sino como… como si de una palabra hermosa se tratase, no tenía otra opción más que huir del lugar, nunca en su vida alguien lo había tratado como Kagome, nunca nadie lo había mirado de la forma en que ella le miraba, nunca nadie le había sonreído así, no, no era posible, él era solamente un Hanyou, y ella una Miko, era una trampa.

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Kagome sonrió abiertamente, hacia un mes que había regresado al Sengoku Jidai y ya no se sentía miserable, Inuyasha le visitaba de vez en cuando diciendo que le robaría la perla y Kikyo siempre le hacia marcharse.

Su sonrisa se amplio al sentir su característico Youki acercarse y escuchar su voz.

"Dame la perla perra."

Kagome le sonrió.

"No."

Inuyasha le gruño y se acerco más a ella.

"¡Que me la des! tu protectora no está aquí así que… si no me la das, te matare."

Kagome le sonrió abiertamente a Inuyasha.

"Esta bien, te entregare la perla, pero a cambio de una cosa…"

Inuyasha le gruño.

"Humanos y sus tratos malditos."

Kagome le sonrió.

"Dime para que la quieres."

Inuyasha le miro como si era una enferma mental.

"Pues para convertirme en un Youkai y ser el más poderoso de todos."

"¿Para que?"

Las orejas de Inuyasha dieron un tirón en su cabeza.

"Como que ¿para qué?"

"¿Para qué quieres ser le Youkai más poderoso de todos?"

Inuyasha le gruño dándose la vuelta y evitando su mirada, para ya no estar solo, para ser aceptado, para no ser expulsado de cada aldea donde visitaba, para no ser odiado por Sesshomaru por el simple hecho de existir, para pertenecer a un lugar… para no estarsolo.

"No tengo porque darte explicaciones."

Kagome suspiro, y noto como las orejas del Hanyou se movían sobre su cabeza, no lo resistió más llevo su mano hacia una orejita acariciándola suavemente, Inuyasha permaneció inmóvil un momento antes de alejarse de ella de golpe mirándole asustado, Kagome le miro confundida ¿Inuyasha estaba asustado porque le había tocado las orejas?

"¿Inuyasha?"

Inuyasha gruño y evito su mirada, mirándole dispuesto a huir cuando lo sintió, Kagome también sintió el cambio en el aire, un Youki poderoso se acercaba a ellos, Kagome admiro como en el atardecer Sesshomaru estaba ahí, con aquel Youkai ogro y con la misma farsa que cuando ella acababa de conocer a Inuyasha.

"Inuyasha…"

"¡Sesshomaru!"

Inuyasha le gruño…

Sesshomaru repitió las mismas frases exactamente, y luego apareció Izayoi, y Kagome se sintió con un tremendo sentimiento de dejavu mientras todo sucedió como antes, a excepción de que pudo moverse en aquel mundo extraño porque un mosquito pico su rostro, no Myoga, a Myoga aún no lo había conocido.

Libero a Inuyasha y Sesshomaru le ataco sacando de su ojo la perla negra, ella siguió una vez más a Inuyasha al lugar, a la tumba de su padre, era la tercera vez que estaba aquí, Inuyasha trato de sacar a Tetsaiga y no pudo, ella corrió hacia esta de inmediato y la saco lanzándosela a Inuyasha… Sesshomaru le gruño atacándole, y para su sorpresa, Inuyasha la defendió una vez mas.

Cuando Sesshomaru se transformó a su forma de Youkai y nuevamente el veneno les obligo a salir del cuerpo de Inu no Taisho, Inuyasha le prometió protegerle y corto una vez más el brazo de Sesshomaru, Kagome se sintió mal por eso, siempre se había sentido mal respecto a eso, y no pudo detenerlo, Sesshomaru después de todo les había ayudado, y le salvo la vida cuando Mukotsu iba a matarla.

Al regresar al Sengoku Jidai Inuyasha huyo de su lado de inmediato, Kagome se sintió feliz de que Inuyasha tuviera a Tetsaiga con el para protegerse, pero se sintió nerviosa, las cosas sucederían nuevamente, y si no tenía cuidado Naraku podría renacer, y eso, eso tenía que evitarlo a costa de su vida… por Shippo… por Miroku… por Sango…

Viernes 6 de agosto de 2010

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Miércoles 16 de octubre de 2024

Estoy de regreso luego de 14 años jajajaja no puedo creerlo.

Esta siempre fue mi historia favorita, y ahorita que he regresado a ser yo misma, decidí leerla de nuevo, y en el proceso editarla.

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Para quienes aun recuerdan, estudie enfermería, bueno, no trabajo de enfermera jajaja, tengo dos licenciaturas, la de enfermera y una general de administración de empresas.

Hablo inglés y francés, trilingüe :P

Pase 11 años en el infierno con mi ex, un narcisista patético y egocéntrico que con "love bombing" poco a poco me despojo de todo lo que yo era, y finalmente este año he podido liberarme.

Así que, si sienten que algo no esta bien, que no les parece, váyanse, a la primera falta de respeto o comportamiento inaceptable, las famosas red flags, márchense.

Gracias a Dios logre que evitar que me embarazara, así que, con 33 años, soltera, sin hijos, casa propia, carro propio y cuatro perrijos jejejeje

ACOTAR me ayudo mucho a sanar y a creer en las segundas oportunidades, así que espero algún día encontrar a mi Rhysand.

Tengo varios one-shot en progreso, tratare de terminarlos pronto para poder publicarlos.

Después de mi liberación este año pude volver a leer, creo que ya he leído mas de veinte libros y visto diez animes este año.

Les recomiendo "Sugar apple fary tale" muy bonita historia.

Matta ne!