Disclaimer: Todo pertenece a George R. R. Martin.
Esta historia participa en el Drabblectober del Multifandom 5.0 del foro Alas negras, palabras negras con el prompt flores marchitas.
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Soñar con la primavera
Flores marchitas
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Lo llamaban el caballero de las flores, pero hoy no lo adorna ni un triste pétalo. Margaery lo mira, inmóvil, frío, muerto. No ha perdido su belleza, pero sí su luz. No se la ha arrebatado la muerte, sino todo lo que ha tenido que vivir.
Intenta consolarse con palabras aprendidas en su infancia sobre los dioses y el descanso eterno. No obstante, ya ni siquiera sabe en qué dioses creer. Antes estaba claro: los norteños creían en los antiguos y los sureños en los nuevos. Ahora Margaery ha visto el poder de la sacerdotisa del dios rojo y hsabe los dones que los dioses antiguos han concedido a Bran Stark, pero los Siete no parecen estar presentes en esa guerra que está acabando con el reino, o más bien con la humanidad. Al reino ya lo destruyeron entre todos en la guerra anterior.
Finalmente reza una plegaria genérica y pide a los dioses, a los que sea, que su hermano pueda estar con Renly en la otra vida como no pudo estarlo en esta. Luego se marcha. Están a punto de incendiar las piras y Margaery ya ha visto arder a demasiada gente. También ha visto morir a demasiadas personas, pero sabe que eso no va a poder evitarlo con tanta facilidad. En las batallas mueren soldados y en esta guerra todos son combatientes.
Sansa la acompaña. esa mañana le ha dado sus condolencias. Le ha dicho que admiraba a Loras y le ha contado que una vez le regaló una rosa roja y la hizo sentirse especial. Margaery se lo ha agradecido de corazón, igual que ahora agradece su compañía.
Sansa es una buena amiga. Margaery la apreciaba cuando se conocieron en Desembarco, pero ahora la quiere como a una hermana. Está orgullosa de ella. El cachorro asustado ha afilado sus garras y ha aprendido a enseñar los dientes. Es la señora de Invernalia, quizá no de nombre porque ahora los títulos no están nada claros, pero sí de facto. Es una auténtica líder y Margaery piensa que hubiera sido una buena reina si Joffrey hubiera sido un buen rey.
Ella está perdida. Fue la reina de cuatro reyes y ahora que está sola no sabe quién debe ser. Renly fue el primero. No lo amaba, pero sí que lo quería. La muerte de Joffrey, en cambio, supuso un alivio. La de Tommen la lloró amargamente porque era un niño inocente y bueno. Por último, Aegon murió antes siquiera de que tuviera tiempo de conocerlo bien, aunque Margaery piensa que a él sí que podría haberlo amado.
Su abuela la regañaría por llorar delante de Sansa, pero Margaery no puede evitar que las lágrimas broten de sus ojos. Llora por Loras y por ella, porque la vida les prometía solo cosas hermosas y no ha cumplido ninguna de sus promesas. Mientras Sansa la abraza y le acaricia la espalda, Margaery llora por las rosas más hermosas de Altojardín, que han acabado siendo solo flores marchitas.
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Voy tardísimo con esto, pero dicen que mejor tarde que nunca.
